Capítulo 4. Traición a la hermandad
París, Francia.Sábado por la tarde
Después de que el grupo de cuatro chicos se pusieran de acuerdo sobre cómo debían actuar a futuro frente a Adrien, se dispusieron a disfrutar como unos simples jóvenes.
Al día siguiente, en las calles de París se estaba desatando un caos. Una jovencita de piel oscura, cabello castaño oscuro que usaba gafas se encontraba aterrorizando a los parisinos. Al parecer, Lady Wi-fi se encontraba haciendo de las suyas. Bridgette Cheng miró incrédula la televisión, en dónde se estaban transmitiendo las noticias del incidente. ¿Qué esa chica no era Alya, la amiga de Martinette?
No podía creerlo, otro héroe de París bajo las garras de Hawk Moth. Debía actuar con rapidez. Afortunadamente sus tíos no se encontraban en la casa, y por su parte Martinette estaba con Luka, así que no tardaría mucho en enterarse de la situación.
— ¡Feliz, debemos irnos! — grito la azabache para llamar la atención del rubio que se encontraba en el baño del cuarto.
— ¡No hay tiempo que perder! — Contestó el rubio con seriedad.
— ¡Tikki, Motas! —
— ¡ Plagg, transformación! —
Después de mencionar aquellas palabras, el par de chicos fueron rodeados por diferentes energías. Bridgette Cheng se encontraba rodeada por un haz de luz muy brillante que cegaba a la vista. Por su parte, Felix se encontraba rodeado por una densa nube negra de energía oscura.
Una vez disipada estas energías, aparecieron vestidos con sus trajes de héroes.
— Vaya, Lady. No recordaba cuánto te favorecía el rojo. — Dijo con coquetería el rubio, sonriendo de lado.
Bridgette debía admitir que Felix se veía muy apuesto en aquel traje negro y que decir de ese toque oscuro y rebelde que tenía por su cabello alborotado. El rubio cuando peinaba su cabello pulcramente se veía apuesto, pero ahora se veía endemoniadamente sexy.
— ¡Hey, no es momento para eso Mon cheri. ! — Contestó un poco apenada y sonrojada la moteada. Rápidamente salieron por la ventana de la habitación.
Se trasladaron por las calles parisinas lo más rápido que pudieron. Varia gente los alcanzo a ver pasar, sonrieron y lanzaron vítores de alegría. Cuando los héroes de París aparecían, significaba que todo estaría bien. Aunque desde luego, mucha gente no pudo evitar pensar que se veían un poco diferentes. ¿Acaso se veían un poco más maduros? Si la gente supiera que eran los primeros Lady Bug y Chat Noir de París no lo creerían.
Llegaron al centro de la ciudad, justamente frente al parque donde se encontraba la torre Eiffel. Lady Wi-fi les miró contenta.
— Tardaron demasiado. Alguien quiere verlos. — Mencionó la villana sonriendo de oreja a oreja señalando hacia la cima de la torre Eiffel.
Los dos héroes miraron hacia donde les señalaba la joven y vaya sorpresa que se llevaron. Erguido dirigiendoles una mirada torcida se encontraba un joven rubio de ojos esmeraldas, vestido con un traje de gala. De inmediato Ladybug y Chat Noir lo identificaron como Adrien.
El héroe gatuno se encontraba anonadado. Cuando Martinette y Luka le contaron sobre que si hermano menor se había pasado al lado oscuro no podía creerlo. Ver la verdad ante sus ojos bastaba para confirmar lo dicho por la pareja de azabaches, pero era duro de digerir. La moteada sintió tensarse a su pareja a su lado. Le miró de reojo, tratando de transmitirle tranquilidad con la mirada.
— Chat, no pierdas la compostura. — Le dijo la heroína poniendo una mano en el hombro del chico. Al sentir el toque de la joven, el rubio se tranquilizó. Aprovechando la distracción, Lady Wi-fi salió corriendo del lugar. — ¡Oye, tú! ¿A dónde crees que vas? — gritó molesta la de cabellera azabache.
— Déjala, creo que tenemos que ocuparnos de algo más complicado... — Contestó con gran seriedad Félix.
— No creo que tú hermano baje, subamos. — Mencionó aparentando tranquilidad Bridgette empezando a caminar.
— Siempre haciendo su santa voluntad, ese pequeño traidor. — añadió fastidiado el chico gatuno mientras seguía a la joven por las escaleras de la torre.
Casa-Barco de la familia Couffaine
Mientras tanto en la sala del barco casa de la familia Couffaine, se encontraban Luka y Martinette viendo las noticias preocupados.
— No puede ser, de nuevo Alya. — mencionó preocupada la chica azabache.
— Tenemos que ir a apoyarlos Mari. — Contestó Luka mientras dejaba atrás su actitud relajada.
— Pero ya no soy más ladybug, Luka. — Contestó un poco confundida la chica, mirándolo con duda. Este le sonrió con ternura.
— Eso no importa Mari, que hayas dejado de ser ladybug no significa que no puedas ayudar a tu prima y Félix en su labor. Se que ahora los dos pertenecemos a los Miraculous del zodiaco, pero eso no nos hace menos útiles. — Explicó sabiamente el chico azabache.
— Nuevamente me haces reafirmar que no me equivoqué al escogerte como el usuario de la serpiente. Eres increíble Luka. — Contestó agradecida la chica mientras tomaba su mano del joven y le daba un apretón amoroso, este sonrió ampliamente ante el gesto y la abrazo.
— Será mejor apurarnos. Tengo un mal presentimiento. — Mencionó Luka serio, rompiendo el abrazo al sentir un escalofrío recorrerle la columna.
Torre Eiffel
Una vez en la cima de la torre, se encontraron con el joven de cabello rubio dándoles la espalda. Al parecer este se encontraba muy tranquilo viendo el desastre provocado por su sirviente de turno. Félix, decidió que era momento de hacer notar su presencia. Debía admitir que se encontraba sumamente ansioso por ver de nuevo la cara de Adrien. No podía evitar echarse la culpa de lo sucedido, después de todo él le había asignado una responsabilidad tan grande a su pequeño hermano que no podía manejar. En lo más profundo de su corazón temía que por la presión se haya convertido en lo que es hoy en día, el nuevo Hawk Mouth.
— Por lo que veo ya has conseguido un reemplazo para ser Chat Noir. Aunque debo decir que estoy sorprendido de que no sea Luka el afortunado, Martinette. — Mencionó con frialdad el rubio menor sin darse la vuelta para encarar a los héroes.
Bridgette al escuchar las palabras de Adrien, arqueó una ceja escéptica. Al parecer el hermano menor de Félix no había heredado su inteligencia para deducir las cosas. ¿O acaso fingía? No podía creer que fuera realmente tan imbécil como para confundir a Martinette con ella. Entendía que tenían muchas similitudes entre las dos por ser familia, pero no eran cien por ciento iguales. Obviamente ella era más alta, sus ojos eran más rasgados y su cabello era largo. Suspiró con fastidio la Catarina.
— Me halaga mucho que creas que soy Martinette, pero estás equivocado como siempre Adrien. — Contestó burlesca la joven azabache sonriendo con altanería.
Al parecer esto descolocó por completo al rubio menor, ya que de inmediato se dió la vuelta para encararlos. Adrien al ver a la chica, entrecerró los ojos para analizarla por completo, ignorando la presencia de Félix. A decir verdad, el Agreste mayor se sentía un poco aliviado de que su hermano estuviera tan ocupado mirando a Ladybug como para prestar atención a él.
— Vaya, pensé que Martinette no era tan cobarde como para renunciar al puesto, pero veo que me equivoqué. — Dijo malicioso Adrien Agreste. La moteada solo tensó su mandíbula para no soltar un improperio a su querido cuñado. — ¿Con quién tengo el honor? Debo admitir que eres una versión mejorada de la antigua ladybug, Mademoiselle. — Mencionó coqueto mirando de arriba a abajo a Bridgette.
Por su parte ella le miró aburrida. En verdad que era un patán, nada que ver con lo que había escuchado de Félix y Marinette sobre él. Eso fue el detonante para que Félix saliera de su letargo de tranquilidad.
— ¿Se puede saber qué diablos te sucede? — Expresó duramente Chat Noir.
Por primera vez Adrien notó su presencia, y lo que vio no le agrado nada. Aquellos ojos grises le miraban con una frialdad impresionante. Además le transmitían cierto sentimiento de reproche, pero ¿Por qué? Ni siquiera se conocían, entendía que él ahora era un villano, pero eso no lo justificaba. Analizó con más detenimiento a aquel chico gato.
Era alto y musculoso, sin dejar de ser esbelto. Su cabello era rubio y rebelde. Le pareció curioso que el nuevo Chat Noir tuviera un color de cabello tan parecido al de él. Nuevamente pensó en Martinette. En verdad era patético que la chica Dupain hubiera elegido al nuevo Chat Noir en función a su apariencia similar a la suya.
— ¿Qué no había alguien mejor para el puesto del gato ? — Preguntó Adrien chasqueando la lengua con fastidio a Bridgette.
Está le volvió a mirar incrédula, sin decir nada. Félix le miró con odio, ¿Acaso su propio hermano lo estaba subestimando? Después de todo él le había enseñado varias cosas a Adrien sobre ser Chat Noir. ¿Cómo se atrevía ese mocoso insolente dirigirse a su hermano mayor así?
— ¿ Se puede saber que te sucede Adrien? ¿A qué estás jugando? Mocoso engreído. — Contestó Félix con seriedad sin perder el control.
— No tienes derecho, ni siquiera nos conocemos. — Respondió molesto el rubio menor mirándolo con sospecha.
Bridgette y Félix parpadearon incrédulos. ¿Cómo es que ni siquiera reconocía a su hermano?
— Te dije que era idiota. — Le dijo Chat Noir suspirando fastidiado a la chica.
— Quería darle el beneficio de la duda. — Contestó risueña la moteada riendo.
— ¿Se puede saber que les causa tanta gracia? — Dijo cabreado el rubio menor mirándolos con odio.
— Adrien, ¿Qué diría mamá de tu comportamiento? — Preguntó duramente Félix Agreste.
— ¡ No la menciones, tu no sabes nada! — Gritó dolido Hawk Mouth. Bridgette sintió un poco de lástima por él.
— ¿No saber nada ? Creo que estás muy equivocado. Después de todo yo la conocí mejor que tú, idiota. — Refutó el rubio mayor sin dejar su frialdad de lado. No podía evitar tratar así a su hermano. Se encontraba muy decepcionado de él. Tenía la esperanza de que reaccionara a sus duras palabras.
— Mientes. ¿Cómo podrías haberla conocido? — Preguntó desesperado el villano perdiendo el control de sus emociones.
— Claro que sí, después de todo también soy su hijo. — Dijo con satisfacción el chico gato.
— ¿Félix? — contestó incrédulo Adrien. Su cara se puso muy pálida. Era como ver un fantasma de su pasado venir a atormentarlo. Adrien no estaba listo para afrontarlo.
— Cuánto tiempo sin vernos, Adrien. Lamentable la situación que has causado… — Respondió sereno el joven aparentando tranquilidad.
Pero más alejado de la verdad estaba su estado actual, Adrien y Bridgette lo sabían. Después de todo, ese par de ojos grises reflejaban una gran tormenta que prometía problemas a su enemigo. Y en ese momento, Adrien lo era.
Bridgette y Félix solo esperaban que su relación no estuviera rota del todo. Después de todo, él seguía siendo su hermano menor.
