capítulo 3
mi primer año de secundaria es como lo esperaba.
Por suerte logre llegar a tiempo, el alumnado comenzaba a llegar, la mayoría de los que me notaron me dieron ciertas Miradas peyorativas, en especial las mujeres. ¿Qué? mi belleza las dejo sin aliento, no las culpo, o eso me gustaría decir, la verdad es que estaba echo un desastre, estaba todo sudoroso mi desaliñada cabellera se había pegado a mi frente y mi uniforme, aunque lo había intentado limpiar lo mejor que pude se encontraba bastante polvoriento.
Entrando por la puerta principal con mirada de soslayo divisé la mirada de duda del guardia, vamos también, no me van los hombres sabes, ignorándolo me dirigí hacia la sala de profesores en mi encuentro con la maestra que estaba a cargo de los preparativos de la ceremonia de apertura, por suerte para mí ya conocía el camino, y no me tomo mucho tiempo.
(toc, toc)
-Siga-
Escuche la jovial voz de Sensei.
-Con permiso-
Respondí mientras abría la puerta corrediza, y allí se encontraba ella, recostada en su silla con un par de documentos en su mano, una mujer que siguiendo el consejo de mi amada madre me abstendré de mencionar siquiera su edad, vestía una bata de laboratorio, a pesar de ser maestra de literatura moderna, sobre un chaleco negro que se ajustaba a su curvilínea figura y un pantalón un tanto ajustado si me permite decirlo, su bien cuidada cabellera negra azabache llegaba hasta el final de su espalda baja, y su agraciado rostro, estaba adornado por sus ojos de un extraño color violeta llegando incluso a purpura bajo cierta luz, ¿será alguna clase de heterocromia?, ¡maldita seas genética! mientras algunos los maldices otros son privilegiados, te agregare a mi lista de la deshonra.
-Llegas tarde Hikigaya-
Cuestiono Sensei, levantando la vista de los documentos que tenía en sus manos, y frunciendo el ceño apenas poso la mirada sobre mí.
-Que te paso Hikigaya-
Cuestiono Sensei con preocupación tanto en su mirar como en su voz, ¿es posible?, alguien fuera de mi familia se preocupa por mí, esto es mucho, me prometí que no lloraría cuando este día llegaría, ¡Sensei por favor cásese conmigo!, y recorramos los canales de Venecia al ritmo de la música, claro usted pagara todo, (suspiro), boludeces aparte.
-Solo un pequeño accidente, nada grave Sensei-
Me limite a responder, si no tienes en cuenta toda la debacle anterior.
-Pequeño dices, estas echo un desastre, ya fuiste a la enfermería-
-No, me retrasé demasiado, así que decidí venir directamente-
Ante tal respuesta Sensei, frunció el ceño aún más, si es que es posible, por favor no lo hagas echaras a perder tu belleza.
-Aunque elogio tu compromiso, creo que es mejor ir a la enfermería-
-No hay necesidad, en verdad Sensei estoy bien, además la ceremonia está a punto de iniciar y no me gustaría perdérmela-
-Emocionado por tu nueva vida escolar ¿eh? -
Dijo mientras cruzaba sus brazos enfatizando su cofre, por favor eso es otra clara violación a la moral pública, enserio donde están los oficiales cuando se necesitan.
-No tienes ni idea Sensei-
Respondí sarcásticamente, tal acto no pasó desapercibido por Sensei, que me regalo una mirada escrutadora.
-Bien, vayámonos le explicare lo que paso al director-
Dijo Sensei colocándose de pie haciendo una señal de que la siguiera, ondeando su bata de laboratorio en el proceso, venga estoy seguro que lo hiso apropósito, sin rechistar me dispuse a seguirla, el camino por los pasillos fue tranquilo, solo el reverberar de nuestros pasos hacían eco en ese solitario lugar, ella no forzaría una conversación y yo nunca iniciaría una, ¡ah!, hermoso es el metafórico sonido del silencio, solo yo y mis más íntimos pensamiento, si tan solo lo apreciáramos más, en vez de forzar conversaciones sin sentido, incluso incomodas, solo por no aceptarlo, o contaminar el ambiente con el ajetreado ruido de una sociedad que existe en constante movimiento, no lo repudio véase dicho, sé que es necesario, impulsa los países y el avance, pero nunca está de más tomarse un respiro de toda esta ajetreada vida.
-Quédate aquí Hikigaya, voy a hablar con el directo, no me demoro-
Ordeno Sensei sacándome de mi soliloquio interno, ya habíamos llegado al auditorio, y Hiratsuka Sensei, bien por fin me acorde de su nombre, se había dirigido a hablar con un hombre de mediana edad, solo podía suponer que era el director, llevaba un traje negro que se ajustaba a su obeso cuerpo, y su caballera canosa daba testimonio de su edad, por lo que vi la conversación no duro mucho, el director mirando por encima del hombro de Sensei me dio una mirada evaluadora, pero no dio signo de querer decir algo, aparentemente convencida Hiratsuka Sensei volvió conmigo.
-Bien el segundo y el tercero con el mujer puntaje ya se presentaron, pero, logré convencer al director que te permitiera hablar, pasaras después de que te anuncié-
Fiel a su palabra el director, se dirigió hacia el podio.
-Atención-
Exclamo con autoridad en su voz.
-Por situaciones adversa, el ocupante del puesto número de los exámenes de ingreso, se vio retrasado, pero actualmente se encuentra presente y dispuesto para recitar su discurso, por ello démosle la bienvenida a Hikigaya hachiman-
Con la señal del director de subir al escenario, entre en acción, apenas entre en escena los murmullos no cedieron a esperar, gracias a una de mis 108 habilidades de solitario pude discernir la mayoría de ellos, que iban desde quien era, lo espeluznante que era, como acerca de mi vestimenta, que había estado en una pelea con estudiantes de otra escuela, ni idea de donde diablos lo socaron, las calumnias que somos capaces de inventar para parecer interesante, por allí escuche algo acerca de un perro pero lo ignore, pero lo que capto mi atención fue la comparación mía con cierto nombre que me había resonado de inmediato, Hayama, estaba seguro de haber escuchado ese nombre, poniendo mi atención en los asientos de los estudiantes destacado, donde debería estar yo, lo vislumbre, el rubio, más rubio y más menemista que había visto en toda mi vida, alto, de compresión atlética, y aunque me duela decirlo bastante guapo, los recuerdos de mi primaria afloraron como la maleza en el césped, si, jamás podría olvidarme de él, y como siempre no estaba solo, sentada a su lado perfectamente erguida, estaba ella, no sabía cómo describirla, pues el adjetivo hermosa había sido creado por ella, mas no para ella, tés blanca como la porcelana, una reluciente melena azabache, ojos zafiro con mirada fría, como las aguas tranquilas de la antártica, en donde perecería por su impío ser, su impecable uniforme se ajustaba perfectamente a su esbelta figura, que aunque carente de una figura femenina mas curvilínea, no era necesario, Yukinoshita Yukino, no podría olvidar su nombre, y dudaba mucho que cualquiera que la conociera los hiciera.
-Muchas gracias señor director-
Dije haciendo una profunda reverencia, cuando había llegado al podio, el director se abstuvo de mirarme sobre el hombro, mientras musitaba.
-No lo arruines-
¡Oh! No te preocupes, no lo hare, y así me apodere del podio, I have the power, con un fuerte despeje de garganta capte la atención de todo el alumnado.
-Buenos días damas y caballeros, si es que hay alguno entre los que me escucha-
Hice una breve pausa para observar a mi público, y lo que vi no me decepciono, molestia talladas en sus rostros sin ningún miramiento, bien tengo su atención.
-Hoy estoy aquí para recitarle un discurso que no tienen nada que ver con mis pensamientos, censurado hasta mas no poder por mi querida Sensei, adatado para su sensibilidad, discurso que exalta el compañerismo, la amista, el esfuerzo, camarería y respeto, todos esos hipócritas valores que predican y pocas veces cumplen, ¡ah! la belleza de la juventud, ¡ja!, ¡no me jodan!, por ello que tal si nos olvidamos de todo ello, y les digo lo que de verdad creo-
(siguiente discurso está inspirado en el fic de introspection del usuario the Quotable patella, recomendaría que lo leyeran)
-La juventud desglosemos su significado, si observamos su kanji 青 significa verde, en el contexto utilizado para describir algo no maduro, mientras que 春 significa primavera, en su sentido literal, figurativo o imaginativo, sabiendo esto, llegamos a la conclusión que la escuela cumple con el propósito de madurar a nosotros, jóvenes petulantes en adultos responsable y auto didactas, pero cual cierto es esto.
Desde niños se nos inculca arcaicos valores sociales, éticos y morales, que no pueden ser cuestionados, para que crezcamos en base a ellos, y así adaptarnos en una vida en sociedad, no sé qué pensaran ustedes, pero lo que yo veo es un adoctrinamiento implacable e insidioso, para convertirnos en engranajes perfectamente engrasado, trabajando y conviviendo con personas que odias, incapaz de decírselo, porque es lo que se espera de ti, porque es exactamente eso lo que necesita la sociedad, engranajes perfectamente calibrado, para que la minoría más privilegiada, puedan tirar de los hilos tras bambalinas, y puedan vivir sus vidas de excesos y abusos, sean carnales, económicos, narcóticos, políticos o sociales.
Mientras que todos aquellos no conformistas sean cazados, juzgados y excluidos.
Y lo peor de todo es que somos nosotros mismo, banda de hipócritas, que lo permitimos, siguiendo sus reglas, formando camarillas, grupos o facciones, en donde debemos seguir la voluntad de la mayoría fingiendo estar de acuerdo, abandonando cualquier voluntad propia, por oportunistas que te apuñalaran al menor indicio de no estar de acuerdo con ellos, y te desecharan como el muñeco de trapo que soy, porque si lo haces siempre puedes ser reemplazado por otro payaso ansioso.
Entonces ¿porque actuar? Y pretender algo que no soy, solo para gustarle a idiota petulantes, egocéntrico y narcisistas personas, sin contar a las furcias de mujeres oportunista y manipuladoras, si es así, me niego, me niego rotundamente a ello, y porque me permito decir todo esto, simple, porque según mis notas soy mejor que ustedes, y si quiere cambiar esto os reto a qué me destronen del primer puesto si pueden, claro está, con esto dicho me despido banda de ignorantes infelices-
- ¡A quien llamas infelices! –
- ¡Cuánto hipócrita puede ser! -
- ¡El único egocéntrico aquí es el! -
- ¡Tch! ¡Maldito espelúznate baja de ahí! -
- ¡Si baja de allí bastardo! -
- ¡Porque no todos los hombres pueden ser como Hayama-san! -
La replicas no se dieron a esperar el auditorio se había vuelto un caos y tanto así que los maestros tuvieron que intervenir, eso es, arde mundo arde, mi labor estaba hecha, dirigiéndome tras bambalinas observe a Hiratsuka Sensei con el ceño fruncido y los brazos cruzados enfatizando su busto, Sensei es delito seducir a un menor de edad no es que me importe, a su lado estaba el director rojo de ira discutiendo con una joven mujer, bastante hermosa, no, no sería la palabra adecuada, tal vez seductoramente peligroso, fue lo que pensé al verla, era bastante parecida a Yukinoshita, su cabellera llegaba hasta sus hombros con las puntas teñidas en purpura, vestía una chaqueta de punto y una blusa blanca, que no hacía mucho por cubrir su nada modesto pecho, no hace muchos la japonesa con grandes pechos naturales eran leyenda para mí, y hoy me encuentro 3 en un día, acaso mi nombres es Ash Ketchum, y debo atrapar a los legendarios, para completar su atuendo llevaba una falda café hasta la rodilla, y sus ojos, o dios mío sus ojos rosados al encontrase con los míos brillaron con un fuego inquietante, y lo que vi en ellos junto con lo que no pude diseñar me aterro, era acaso un sin cara, que devorarían a su presa para adaptarse a su entorno, y ahorra yo era su presa.
-Bien es hora de irme, fue un placer volver a verte Shizuka-chan-
Anuncio con voz de catalina, lo suficientemente fuerte como para que la oyera.
-Interesante-
Musito pasando a mi lado, tales palabras me hicieron sentir una perturbación en la fuerza, y un miedo primordial me invadió, debería mantenerme alegado de ella.
-Hiratsuka-Sensei, Hikigaya-san, a mi oficina ahorra-
Ordeno el director, (suspiro), que molestia.
Sabes es interesante como el cerebro ignora lo que no considera relevante, tal cosa puede pasar factura después, ejemplo, estar leyendo una novela, y en tu apuro por terminarla podrías saltar ciertas cosas que enriquecerían la trama, pero porque estaba divagando sobre esto ahorra, elementar mi querido Watson, y es que me encontraba actualmente en la oficina del director, el cual se encontraba sentado en su escritorio y a mano derecha se encontraba Hiratsuka Sensei, y no tengo ni la más remota idea de cómo llegue aquí, además parece que han estado discutiendo, sobre lo que hice por un rato, pero parece que lo considere irrelevante
-Hikigaya-san esta consiente de lo que hiso-
Cuestiono el director en formato de reprimenda.
-Si exprese mis verdaderos pensamientos sobre esta capitalista y narcisista sociedad en la que vivimos, ¿esta eso mal acaso? -
Cuestione con sarcasmo.
-¡Sí!, como estudiante de Sobu High, debes marcar el ejemplo a tus compañeros especiales usted, que ostenta el primer puesto académicamente, no estar impartiendo esta basura cínica, tenemos una imagen que guarda-
Guardar apariencia, siempre se trata de eso verdad.
-Supongo que para alguien como usted puede ser basura-
-Qué se supone que significa eso-
-Nada-
-Te crees muy listo verdad chico-
Cuestiono el director con aire de suficiencia.
-No, de hecho, no, si fuera listo me abstendría de molestar a gente en posición de poder que puede abusar de ello, gente como usted, ¿verdad que tengo razón? -
-Suficiente, quedas expulsado de esta institución-
-Y ¿Por qué? me pregunto, no he incurrido en ninguna falta del reglamento escolar como para ameritar mi expulsión, o es acaso por haber herido sus sentimientos-
Cuestione con leve tono burlo, director parecía estar en correa por mi acto, mientras que Sensei se abstuvo de mantenerse callada todo este tiempo.
-No, es porque puedo, yo soy grande tu pequeño, yo estoy bien tu estas mal, así es como funciona o no niño-
Respondió el director con una dicha palpable, pero contaba con ello.
-Si tiene razona así es como fusiona, después de todo, todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, ¿me pregunto? que pasara si lo demuestro-
Cuestione mientras de mi bolsillo sacaba mi teléfono que hasta ahora había estado grabando, y coloque a reproducir tal grabación, al escuchar sus propias palabras la realización lo golpeo, jaque mate señor director.
-¿Me pregunto? que pensara el ministerio de educación, si escuchara al director de la mejor escuela publica de chiba, amenazando a un chico con tal pueril comportamiento-
-No te atreverías-
- ¿Me estas retando?, mira sé que no debo salir impune ya que usted se vería muy mal, hay que guardas las apariencias ¿cierto? -
El director respondió con un gesto aprobatoria, no vas a hablar he.
-Debe darme un castigo, digamos porque no sacarme de la clase J y colocarme en cualquier otra-
-¿Quieres salirte de la clase J?-
-Yo, no, no, no por favor no me castigue con ello-
Respondí con sarcasmo implícito
-Está bien te transfiriere a la clase G, con Hiratsuka-Sensei, Sensei-
-Sí señor director-
Respondió Sensei al llamado como si de un militar se tratase.
-Puedes llevarte a Hikigaya-san, yo me encargare del papeleo de su transferencia-
Con el permiso dado, Sensei se dispuso a salir, mientras yo solo la seguía, devuelta al acogedor silencio, o eso esperaba hasta que Sensei se detuvo y se volteó hacia mí.
- ¿Quieres explicarte de que se trató todo eso? Hikigaya-
-¿Qué cosa Sensei?-
-No te hagas el tonto conmigo, niño-
-Niño, supongo que alguien de tu edad-
Antes de que pudiera reaccionar el puño de Sensei había pasado por el costado de mi rostro con una velocidad sobre humana, y juro que está irradiando un aura morada, no iras a usar el Galick Ho ¿cierto?
-¿Que decías?-
-Solo quería decir lo hermosa y joven que es usted Sensei-
Me dispuse a lamerle las botas si eso lograra que saliera vivo de esta.
-Bien, volviendo al tema, me refería a ese desabrido y cínico discurso tuyo, estoy segura que lo hiciste sobre la marcha, me quieres decir porque-
-Simple capricho, Sensei, nada más-
-ummmm…. Veo no sacare nada de ti verdad, entonces tendrás que escuchar mi teoría, querías que te odiaran-
-Nooo-
Respondí con sarcasmo.
-Pero no solo era eso, querías que todos te odiaran, que se concentraran en ti, pero porque, a no ser que quisieras que cualquier intento de Bullying se concentrara sobre ti, y con tu desafío al final incitarlos a superarse, aunque sea solo para callarte-
-Y ¿porque pensarías eso Sensei?, no sería más sensato pensar que lo hice por ego-
-Y te desecharan como el muñeco de trapo que soy-
Respondió Sensei.
-¿Y?-
-Fueron tus palabras cierto, pensé que habría sido un desliz, pero me parece demasiada coincidencia, fuiste molestado ¿cierto?-
No respondí
-Por ello no quieres ver que otros lo sean cierto, y además los incitas a ser mejores por ellos mismo en el proceso, noble pero tonto, entiendo-
-Bonita teoría Sensei, en su mundo de fantasía yo sería un héroe trágico, pero solo es eso, y es bastante prepotente de su parte que creer saber mis razones, como le dije hubiese sido mejor presuponer que fue por mi inflado ego-
-Si fura solo tu ego no quisieras que te sacaran de la clase J, especialmente porque son conocidos como los mejores-
- ¡Uf!, montón de estirarlo prepotentes, se creen superior por mucho de los demás, cuando la diferencia no es mucha, incluso nula en algunos casos-
Respondí iniciando el viaje de nuevo, sin mirar a Sensei al rostro, no me atrevería a seguir con esta conversación.
-Vamos bastante tarde, será mejor que nos vayámonos rápido-
-(suspiro), este chico-
La escuche decir ante de aumentar mi paso.
Las clases fueron largas, y demasiado incomodas, en especial por las miradas de recelo que me daban mis compañeros, aunque había una en especial que sentía peculiarmente diferente, tal vez una mirada de ¿preocupación?, no sé, y no intente averiguarlo, y mis profesores por otra parte parecían querer ponerme a prueba con todas preguntas que se les ocurriera, pero al ver que no falle en ninguna se rindieron.
-Tu dinero-
Escuché detrás del cobertizo de bicicleta cuando me disponía a liberar de su encierro a mi fiel Rocinante, ¿enserio? solo es el primer día de clase y ya estamos en lo mismo, dispuesto a averiguar lo que estaba sucediendo me dirigí detrás del cobertizo de las bicicletas, allí un chico gordo, de cabello blanco y vestido con una gabardina estaba rodeado por 3 hombre a uno lo reconocí como compañero de salón, creo que su nombre era Ooka.
-Y….y si me niego-
-Entonces te partiré la cara gordo-
Lo amenazo Ooka con el puño el alto.
- ¡Oh!, pero que tenemos aquí, los matones más rápidos del oeste, es demasiado pronto para estar de bandolero, no crees-
-¡Y ti quién diablos te llamo!-
Respondió Ooka, dándose la vuelta junto a sus esbirros.
-¡Pero que tenemos aquí!, si no es otro que el bastardo cerebrito de esta mañana, escuche que te sacaron de la clase J por cabrón espelúznate-
-Los rumores vuelan rápido, ¡eh!, que insulto más original, por cierto 2 en el insultrometro-
Respondí con sarcasmo.
-Sabes hay estudios para gente como tú, tratan de racionalidad porque hacen lo que hacen, lo principal es que sus cerebros están sud desarrollo, por eso, no pueden controlar sus arranques de ira-
-ha si entonces déjeme descargar mi ira en ti, bastardo-
Amenazo Ooka tronándose los nudillos mientras sus esbirros me rodeaban, por el rabillo del ojo me di cuenta que faltaba alguien, parece que la anterior víctima de estos bastardos había huido, buena repuesta.
-Ah, déjame terminar por lo menos, otra teoría plantea el abuso familiar sea sexual o físico, lo que lleva a la víctima a desahogarse de formas violentas, pero claro, no creo que sea tu caso, lo más probable es que haya sido tu tío y que te haya gust-
Antes de que pudiera terminar el puño de Ooka impacto mi mandíbula haciéndome probar el inconfundible sabor metálico de mi sangre, sabiendo que escapar era tan imposible como defenderme, me eche al suelo en posición fetal cubriendo mi cabeza, los golpes y patadas a mí ya lastimada condición fueron lo suficientemente fuertes como para sacarme muecas de dolor, no se detuvieron por dos minutos completos.
-Eso es todo lo que tienes, no eres más que un puto cerebrito espelúznate-
Escupió Ooka, sobre un abatido Hikigaya.
-Tan poderoso que te creíste esta mañana, vayámonos no vale la pena-
Una vez Ooka y sus esbirros se retiraron, Hikigaya se permitió así mismo tenderse en el suelo con los brazos y piernas extendidos.
-(suspiro), dolió más de lo que esperaba-
Se dijo así mismo mientras se tomaba un tiempo para reponer su agitada respiración y calmar su creciente dolor
-Llegare tarde, espero que Komachi no se preocupe-
Musito sin saber que una curiosa Yuigahama, lo había estado observando, desde el principio, un tanto asustada, lo cual le había impedido moverse.
-Hiki-
Fue lo único que pudo decir.
