Capítulo 5

Un Yuigahama salvaje aparece.

(Tic, Tac, Tic, Tac)

El compás del reloj marcaba las horas de la tarde, acorde al cambio de página de la novela que actualmente estaba leyendo, en esta estéril habitación, que tanto Yukinoshita como yo habitábamos, ignorando la existencia, activamente del otro, mientras el resplandor del crepúsculo teñía la habitación con su luz rojiza, existía algo que atesoraba, paz y tranquilidad, que solo lograba encontrar en lugares aislado, pero esa paz no duraría mucho.

(Toc, Toc)

Llamaron a la puerta, quien osa perturbar mi santuario.

-Adelante-

Declaro Yukinoshita.

-Con permiso-

Respondió el intruso, abriendo la puerta corrediza con sumo cuidado.

-Vine aquí porque Hiratsuka-Sensei me lo dijo-

Anuncio el intruso, mientras cerraba la puerta y se daba vuelta para confrontarnos, era una chica atractiva, de cabellera rosa, obviamente teñida, con un peinado de bollo chino, de mirada alegre, en sus ojos avellana, rosa bajo cierta luz, su vestimenta consistía en el uniforme de la escuela, el cual violaba más de una de las reglas del código de vestimenta, para empezar su chaqueta estaba abierta, dejando expuesta la camisa blanca reglamentaria que llevaba debajo, que hacía poco o nada en disimular su poco modesto busto, mientras que su falda estaba más arriba de la altura de la rodilla, un poco más y mostraría todo, ¡Tch!, exhibicionista, mi detector de furcias, se había activado, ¡jaaaaa!, debí imaginar que Hiratsuka-Sensei estaba involucrada.

- ¡Eh!, ¿qué hace Hikki aquí? –

Dijo el intruso con sorpresa en su empalagosa voz, Hikki, diminutivo de Hikikomori, ¿he?, simple pero mordaz, un 5 en la escala del insultrometro.

-Obviamente soy miembro, ¿o es que no se nota? –

Respondí con sarcasmo implícito.

-Yuigahama Yui, de la clase 2-F, ¿verdad?, toma asiento por favor-

¿Mi clase?, me cuestione.

-Me conoces-

Cuestiono Yuigahama.

-No te dejes sorprender, estoy seguro que conoce a todo los del colegio-

-No, no te conocía de antes de que Hiratsuka-Sensei te trajera, o por lo menos ignoraba activamente tu existencia-

- ¡Oh!, me siento alagado, que hagas el esfuerzo de ignórame, porque debo importante un poco, por lo menos para hacerlo-

-Te equivocas, ignoro también a las hormigas, y no significa que me importen-

Respondió Yukinoshita con aires de suficiencia, balanceando su cabellera azabache.

-Que es lo que oigo, una vaga escusa-

- ¡Este club, es divertido! -

Intervino una vivaz Yuigahama.

- ¡Por cierto, Hiki, como que hablas más de lo que creí, ¿verdad? –

- ¿Eh? -

- ¡digo eres muy diferente de cuando estas en clase!, como decirlo…eres un poco extraño, siempre durmiendo en tu escritorio, o riéndote con una sonrisa espelúznate cuando estás leyendo-

Explico Yuigahama, con un poco de nerviosismo.

-Una furcia me está acosando, ahorra soy yo el que temo por mi castidad-

- ¡Ah!, ¿A quién llamas furcia?, aun soy vi…-

Su rostro se tiño de rojo a percatarse de lo que estaba a punto de decir.

- ¡Ah!, ¡olvida eso! -

-No es un problema a esta edad, ¿no? –

Intervino Yukinoshita, llevándose la mano a la barbilla.

-Es bueno ser vi…-

(lamento :v)

El lamento de una nervioso Yuigahama, igual que el de un animal herido, la interrumpió, ¿Qué acaso es para ella un tabú la palabra virgen?, mi furciometro está sonando a su máxima capacidad.

- ¿De qué está hablando?, pero voy en segundo año, ¿sabes?, ¡es totalmente vergonzoso!, Yukinoshita-san, ¡no eres una defensora de las súper chicas! –

- ¡Uf!, súper chicas, ¿a qué se debe eso?, ¿acaso hay una ley que dicte sobre eso?, ¿o es acaso solo para impresionar a tus, "AMIGAS" con tal superficialidad?, ¿o es que tampoco vales como mujer por ser ¡virgen!, a esta edad?, ¡Ja!, lo que acabas de decir, es lo que diría una ¡furcia! -

Sentencie, ya estaba un poco molesto por esta estúpida conversación, el silencio invadió la habitación, como lo hiso Alemania contra Bélgica, esta vez no habrá aliados que los salvaran.

-No es eso, es solo que es vergonzoso hablar de eso, Hiki-

Murmuro una abatida Yuigahama, poniendo ojos de cachorro herido, ni creas que me vas a hacer sentir culpable.

-Bien, deja de llamarme con ese estúpido insulto, y dinos a que has venido, Yuigahama-san-

- ¡Eh!, ¿insulto?, ¿Qué insulto? -

Cuestionó una dubitativa Yuigahama, con voz inocente.

-Cual más, Hiki, diminutivo de Hikikomori, ¿o me equivoco? -

- ¡EH!, pero no era un insulto-

- ¡EH!, ¿no lo era? -

Cuestionó Yukinoshita.

-Ves, la reina de hielo estaba de acuerdo conmigo-

- ¿Cómo no estarlo?, solo se pueden dirigir insulto hacia su persona, Hikibuleado-kun-

-Aunque me duela admitirlo, estoy de acuerdo-

Respondí con tono cómico.

-Bien, entonces, ¿a qué se debe este inusual apodo Yuigahama-san? –

- ¡EH! -

Se sobresaltó levemente yuigahama ante su mención.

-Bueno…es que…veras…tu nombre es un poco largo, ¿cierto?, así…que pensé en darte un lindo apodo, no era mi intención que pareciera un insulto-

Respondió con nerviosismo yuigahama-san, mientras jugaba con los risos sueltos de su cabellera, ¡EH!, es lo más estúpido que he oído en mi vida, no valles por ahí colocándoles sobrenombre a cuanto extraño te encuentres, tienes acaso 6 años, esta vez otra alarma se activó en mi cabeza, una a la que le temía más, la alarma contra las buenas chicas, mis enemigos naturales, ¿esperan algún recuerdo que explique esto?, bien, ¡sigan esperando!

-Yukinoshita-san, voto por ignorar eso último, y concentrarnos en cual sea su pedido-

- ¡EH! -

-Temo que estoy de acuerdo-

- ¡También tú!, ¡Yukinon! -

(elipsis :v)

- ¿Quieres aprender a preparar galletas? –

-Eso parece, con la intención de dársela a un chico de su agrado-

Respondió Yukinoshita, actualmente nos encontrábamos en la sala de economía doméstica, con obvio permiso respaldado por Sensei.

- ¿Por qué no se lo pediste a uno de tus amigos? –

-Es vergonzoso, es como que no puedo hablar de este tipo de cosas a ellos, ¿entiendes? –

-Menudos amigos te mandas-

Musite.

-Hikigaya-kun, dudo mucho que tengas bases para criticar lo que se le puede o no pedir a un amigo-

Intervino Yukinoshita habiéndose colocado el delantal, como diablos me escucho, ¿acaso maneja el oído del mal, una de mis 108 habilidades de solitario?

- ¿Y tú la tienes, Yukinoshita-san? –

-Bueno, primero tenemos que entender que es un amigo-

-Alto hay, Yuki onna-san, esa es la respuesta de alguien sin amigos, fuente: yo-

Yukinoshita me arrojo su más helada mirada, pero el hechicero ni se inmuta, parece que la enoje, bien, 2 puntos para hachiman.

-Bueno, Hiratsuka-Sensei, me dijo que ustedes podrían cumplir cualquier deseo-

Intervino Yuigahama, en un claro intento de cambiar de tema, venga estaba disfrutando mi pequeña victoria, en todo caso que le dijo esa mujer que hacíamos, acaso crees que somos genios, a espera de ser descubiertos en algún templo maldito del desierto de Agrabah, bueno lo de templo maldito es debatible.

-Te equivocas Yuigahama-san, no cumplimos deseos, solo ayudamos a aquellos que lo necesitan a valerse por sí mismo-

Respondió Yukinoshita con aires de grandeza, mientras se acercaba a Yuigahama y la ayudaba con su delantal.

- ¡Eso es genial, Yukinon, pareces una onee-sama, así! –

Onee-sama, dijo, o no, diablos no, atrás pensamientos pecaminosos, no es que su onee-sama la va limpiar mientras, ¡nooo!

-Hikigaya, porque siento una fuerte sensación por abofetearte-

Mierda, tiene el sexto sentido.

-No lo sé, tal vez son tus instintos sádicos, saliendo a frote por fin, ¿en todo caso que debo hacer? -

-Aun que tu intento por cambiar el tema es descarado, temo, que debo darle órdenes a tú perdida persona, por ahora solo servirás de catador, así que solo siéntate y espera a que terminemos-

Bien me salve.

-Solo tengo que sentarme y espera, ¿en verdad? -

-Sí, crees poder hacerlo, loner-kun-

Cuestiono Yukinoshita, con tono bulón y sonrisa de Cheshire, esta Yuki onna, ya verás.

- ¿Te importa si uso alguno de los otros hornos? -

-Hiki, ¿vas a preparar algo? –

-Deja de llamarme Hiki, y si, por lo menos ese es el plan, y no te preocupes Yukinoshita-san, devolveré los ingredientes que use mañana temprano-

- ¡OH!, así que sabes cocinar, es una grata sorpresa Hikigaya, eso atenuara más mi trabajo de corregirte Hikigerme-kun-

Ese apodo, solo podía tener un mal sabor de boca ante su mención, debí poner muy mala cara ya que tanto Yuigahama como Yukinoshita, retrocedieron levemente.

(tos, tos, tos)

-Está bien, lo permito-

-Hiki, que vas a hacer-

-Solo unas galletas con chispas de chocolate, son la favorita de Komachi, y creo haberte dicho que dejaras de llamarme Hiki-

-Komachi-

Enfatizo Yuigahama, con cara de preocupación, ¡Hey!, no me ignores.

- Hiki, ¿Podría ser, tu…..tu novia?-

¡EH!, de donde carajos saco eso, pero antes de que pudiera responder Yukinoshita intervino

-Yuigahama-san, que chiste más gracioso, como si hubiera una chica en su sano juicio, que se atreviera a entablar una relación romántica con este hombre de aquí-

Dijo Yukinoshita con una poco disimulada sonrisa, ¡Auch!, eso dolió, bien punto para Yukinoshita, sé que haya fuera en algún lugar, hay una ojou-sama o una profesora solterona y desesperada dispuesta a mantenerme como amo de casa.

-Si muy gracioso, pero te equivocas, Komachi es mi hermana menor-

- ¡AH!, tu hermana, es bueno saberlo-

Dijo Yuigahama con un suspiro de alivio disimulado, hay algo muy mal aquí, pero lo ignorare, ahorra lo más importante son las galletas para mi querida hermanita.

- ¿Cómo puedes cometer tantos errores? -

Exclamo yukinoshita, mientras observábamos las abominaciones dignas del doctor Frankenstein creadas por Yuigahama, que quería pasar por galletas, estoy seguro que, con la potencia de un relámpago, podría darles vida.

-Creo que es alguna clase de carbón maldito, por mi propia seguridad me abstendré de probarlo-

-Hikigaya-kun, está mal rechazar lo que una dama te ofrece, prueba un poco por lo menos-

Vocifero Yukinoshita mientras me hacía entrega de una de las "galletas", de Yuigahama.

-Yukinoshita, esto es un claro intento de asesinato-

-No te preocupes, el mundo me lo agradecerá-

- ¡Vamos chicos, no sean tan crueles, no pueden estar tan mal!, ¿o sí? –

Intervino una abatida Yuigahama, mientras tomaba una de sus galletas.

- ¿No vas a comerla?, ¿no quieres morir?, ¿EH? –

- ¡Claro que la comeré!, mira-

Dijo una decidida Yuigahama ingiriendo su macabra creación, pude escuchar un leve lamento, salir del carbón maldito que cuestionaba, ¿Por qué madre?, lo dijo cierto, ¿o solo es mi perturbada cabeza?, nunca lo sabré.

-Bueno, parece que por lo menos son comestible, una lástima-

Lástima, en verdad me quería envenenar, toma nota, no comer o beber nada que me ofrezca Yukinoshita.

-Por ahora, vamos a pensar en cómo podemos mejóralo-

-Propongo vetar a Yuigahama de todas las cocinas de Japón-

- ¡Así es como piensas resolverlo! –

Se quejó Yuigahama.

-Esa será el último recurso, Hikigaya-kun-

- ¡Es siquiera una opción!, tal vez la cocina no es lo mío, ¿supongo que no tengo talento? -

Musito una cabizbaja Yuigahama, con ojos acuosos, porque siento que acabo de patear a un perro.

-Quítate esa mentalidad, Yuigahama-san, es irritante-

Vocifero Yukinoshita, con tono mordaz, el perfecto remate, creo que nos estamos pasando aquí.

-Si no tienes talento, entonces compénsalo con tu esfuerzo, es vez de estar lamentándote sobre tu miseria, si ni siquiera lo intentas no tienes derecho a envidiar lo que tienen talento, culpando a otros por tus fracasos, es despreciable-

Yuigahama solo se quedó ahí cabizbaja con su flequillo cubriendo su rostro, cual muñeca rota, bien ahora si la hicimos llorar, no me malentiendan, ella no me importa en lo más mínimo, pero no soy del tipo que le gusta hacer llorar a los demás, mucho menos si en parte es mi culpa.

-Esfuérzate y podrás cumplir tus metas, ¿dices?, ¡ja!, suena a palabras vacías de algún libro de auto ayuda, Yukinoshita-san, aunque no estoy del todo desacuerdo con que el esfuerzo es la base principal de todos los logros, tampoco voy a predicarlo como que el esfuerzo te ayudara a cumplir tus metas, después de todo, por mucho esfuerzo que hagas hay cosas que nunca podrás hacer-

-Entonces debe ceder, solo porque el collado camino hacia su meta es un tanto difícil, justificándose con banales escusas, mientras envidian con recelo a aquellos que si lo hicieron, esperando un punto para verlos caer, eso es repugnante-

Vocifero Yukinoshita, con todo el veneno que pudo hacia mi persona.

-Eso no fue lo que dije, Yukinoshita-san, el trabajo duro no te traiciona, pero abecés tu sueño puede hacerlo-

-A que te refieres-

-Como dije, trabajar duro no garantiza que tu sueño se cumpla, de hecho, la mayoría de las veces no lo hacen, talento, voluntad, suerte, y una buena posición económica, son unas de las tantas cosas que podrás o no necesitar para alcanzar tus sueños-

- ¡Genial! -

La disruptiva exclamación de yuigahama, nos sacó de nuestro debate, ¿Eh?

- ¿Que? -

Logro articular una sorprendida Yukinoshita.

-Lograr hacer que las cosas se vuelvan dulces, ¡eso en verdad es genial! –

Exclamo Yuigahama levantando su cabeza, con mirada férrea

- ¿Escuchaste lo que te dije? -

Eso mismo me pregunto.

- ¿Creo haberte dicho cosas muy duras? –

-En efecto lo hiciste, pero me hiso sentir bien, porque ahora me doy cuenta que siempre he tratado de encajar con los demás, pero al oírte no quiero seguir haciéndolo, por eso me esforzare-

Explico con vehementemente una Yuigahama emocionada, mientras en sus ojos, ¡Oh!, eso ojos avellana ardían con el fuego del monte Vesubio que al igual que lo hiso en Pompeya, arrasaría con todo a su paso.

-Yukinoshita, otra oportunidad no está de más-

No es de negar que su perseverancia me impresiono, levemente.

-Bien, te voy a mostrar cómo hacerlo bien, pon atención-

….…

-Se ven muy diferentes-

Dijo con Yuigahama con desanimo, al comparar sus quemadas galletas con las perfectas galletas de Yukinoshita, adonde se había ido toda esa voluntad que mostraste anteriormente, ¡devuelve mi elogio!

- ¿Cómo se supone que debo enseñarle? -

Dijo una abatida Yukinoshita, ¡también tú!

-Por lo menos ya son comestibles-

Dije tomando una de sus galletas y comiéndomela, esta algo quemada, y en ciertas partes crudas, pero no eran nada que no se pudieran comer.

-A todo esto, ¿Por qué intentas hacer galletas perfectas? –

Pero que dices moreno, era la expresión tallada en el rostro de ambas féminas.

- ¿Qué quieres decir? –

-Ve por ti mismo, unas verdaderas galletas caseras-

Proclame con orgullo sacando las galletas para Komachi que había preparado, y que había guardado ya, mostrándoselas a ambas chicas.

- ¿Esas son tus verdaderas galletas caseras? -

Se burló Yukinoshita.

-Lucen muy mal Hiki-

Discrimino Yuigahama, las galletas en cuestión, estaban deformadas, y las chispas de chocolates estaban dispersas de formas aleatoria, ciertamente no tenían buena apariencia.

- ¿No te dijo tu madre que no juzgaras un libro por su portada?, ¿quieren probarlas por lo menos? -

-Bien-

Respondió Yukinoshita, dándole una mirada de soslayo a Yuigahama, mientras comía mis galletas, ¡crees que esta envinadas mujer!, eso me ofende, al probarlas sus ojos se abrieron en realización.

- ¡Son un tanto dulces, pero está muy buenas Hiki! -

-Aunque odie admitirlo, a pesar de su apariencia están bien echas-

-Lo de la apariencia es adrede, Yukinoshita-san-

-Ummmm…explícate-

-Deje que os cuente una historia, había una vez un chico llamémoslos A, al cual una linda chica llamémosle B, siempre se le acercaba y le hablaba amigablemente, el chico A, interpreto como que le podría gustar a la chica B, así que un día reunió su valor y decidió preguntarle la inicial de quien le gustaba, la chica entre nerviosismo respondió una suave A, el chico estuvo muy feliz pensando que esa A era el, así que le confeso su amor hay mismo, la chica lo desprecio preguntándole, ¿ cómo podría imaginar que era el?, y regando el rumor por todo el colegió, después de eso el chico A, fue molestado constantemente por ese mismo error, solo por pensar que podría ser amado-

-Hiki, eso es muy triste-

- ¿Por qué nos cuentas tus amargos recuerdos?, Hikirechazado-kun-

-Y yo me pregunto cómo las atas a mí, es solo una simple historia, el punto es que los hombres somos idiotas, las galletas son para un hombre de tu interés, ¿cierto?, Yuigahama-san-

- ¿Eh?, si-

Musito una sonrojada Yuigahama.

-Bien, como buenos idiotas que somos los hombres, un hombre normal se sentirá feliz y cálido, porque una linda chica, como Yuigahama les hable-

- ¡Eh!, linda-

Intervino Yuigahama, pero la ignore.

-Y si les das galletas a mano, sin importar su sabor o apariencia, él vera el esfuerzo que esa chica puso, y te aseguro que estará conmovido, después de todo unas galletas cualquieras las puedes comprar en la tienda, sin mucho más, pero, ¿Cómo valoras el esfuerzo que trae unas hechas a mano?, quien sea el pobre diablo que tengas en la mira no tiene oportunidad, Yuigahama-san-

- ¿Así es cómo funciona?, veo, supongo qué mi enfoque estaba equivocado desde el principio-

Se cuestionó Yukinoshita llevan la mano a su barbilla

-Hiki, tú te conmoverías-

- ¿Yo?, no veo como pueda importar mi actuar, pero no, no lo estaría, perro mordido una vez, no es mordido dos veces, y deja de llamarme Hiki-

-Eso solo afirma que el de la historia eres tú, loner-kun, entonces, ¿Qué vas a hacer ahora Yuigahama-san? –

Cuestiono Yukinoshita

-Creo que voy a hacer las cosas, un tanto a mi propia manera-

Respondió Yuigahama, mientras yo me preparaba para retirarme, ya había limpiado mi propio desastre, y tenía las galletas de Komachi, además que con la solicitud completa y el tiempo de los clubes concluido no tenía nada más porque permanecer aquí.

- ¡Espera Hiki! –

Llamo Yuigahama arrojándome una pequeña bolsita plástica donde había la segunda tanda de galletas que había preparado.

- ¿Esto es? -

-co…como agradecimiento por ayudarme y todo-

-Bien, lo tomare, adiós Yuigahama-san-

-Espera Hiki-

- ¿Si? –

-Esto, que…quería decirte que te equivocaste Hiki-

Dijo Yuigahama, con un leve tono rosado en sus mejillas.

- ¿Sobre qué? -

-Si nos volvimos a encontrar Hikigaya-kun-

Enfatizo mi apellido, ¿Eh?, porque sono a lo que diría una yandere, y que se refería a todo esto, más antes que pudiera cuestionárselo se había marchado.

-Hasta luego Hiki-

Anuncio Yuigahama mientras volvía con Yukinoshita saludándome de despedida mientras se perdía en el pasillo, ¿qué diablos habla querido decir?, puede que nunca lo sepa.

Mientas iba cabalgando a casa en mi fiel rocinante, lo vi, la más horrible escena que pudiera contemplar, era nauseabunda totalmente horripilante, tanto así que comencé a contar mil menos 7, ¿pero Hikigaya que es lo que viste, te preguntaras?, ¿acaso un asesinato?, ¿una violación?, ¿o tu abuela usando un bikini?, dios me salve de lo último, no, era aún peor, Komachi mi adorable hermanita, estaba acompañada de un chico, inaceptable, sobre mi cadáver, y sobre los espíritus vengativos de mis ancestros.

- ¡Komachi! -

-Oh, oni-chan-

Respondió Komachi dirigiéndose a donde estaba, con el insecto a cuesta, bastardo, voy a tener que hacer una luna artificial, para desatar todo el poder del ozaru.

-Cuidado Komachi, un insecto te está persiguiendo, no te preocupes oni-chan se encargará, atrás insecto hasta aquí llegaste-

Proclamé con todo mi orgullo de príncipe guerrero, el insecto retrocedí a contemplar mi ki.

- ¡Oni-chan, deja de llamar a todos mis amigos insectos! -

Exclamo Komachi pisándome el pie, ¡Auch!, eso son menos puntos Komachi.

-Él es Kawasaki Tashi, estamos en la misma clase-

-Es un gusto conocerlo oni-chan-

Como osaste llamarme insecto.

- ¡No soy tu oni-chan y nunca lo seré!, ¿escuchaste insecto?, ¡ya te puedes ir yendo! -

-Pero-

-Sin, peros, ¡chut! –

-Está bien Tashi-kun, hablaremos mañana, ahora tengo algo que discutir con mi oni-chan-

Dijo Komachi dándome una leve mirada de enfado, lo hago por tu bien hermanita, ese tipo de insectos les gusta morder a chicas jóvenes y hermosas.

-Está bien, Komachi-chan, hasta luego oni-chan-

Ese bastardo, se atrevió a decirlo, suficiente vas para la lista de la deshonra.

- ¡Oni-chan!, ¡no tenías que ser así, Tashi-kun, solo quería pedirme un consejo sobre su onee-chan!-

-Mira Komachi te hice galletas, tus favoritas-

- ¡No me cambies el tema oni-chan! -

¡Tch!, ¿Por qué nunca funciona?

-Es por tu bien Komachi, eres una chica muy linda, tipos como ese no van a querer ser solo tus amigos, oni-chan está preocupado-

-(Suspiro), pudo cuidarme sola oni-chan, además de que no debes preocuparte porque me valla siempre estaré con tengo, ¡kyaa! Eso son muchos puntos Komachi-

Serían más puntos si no lo dijeras mi querida hermanita.

-Y mis galletas oni-chan-

-Si aquí las tengo toma-

Sacando de mi bolso las galletas que había preparado le hice entrega de ellas.

- ¡Bien!, no pudo esperar llegar casa para comerlas, oni-chan, que son esas otras galletas que tienes ahí-

A punto a la bolsita con galleta que me había dado Yuigahama.

- ¡AH!, estas son como agradecimiento-

- ¿Agradecimiento?, ¿de qué? –

-Veras me acabo de unir a un club, y la primera tarea que tuvimos fue ayudar a una compañera a preparar galletas, están son el resultado-

- ¿Qué?, te uniste a un club por cuenta propia, y una chica te dio galletas, Komachi esta tan feliz pensaba que tendría que cargar con mi inútil gomi-chan, pero ahora veo no eres del todo un caso perdido-

Actuó Komachi con lágrimas falsas, ¡hey!, que fue de eso que siempre estarías conmigo, ¡todas esas palabras mágicas fueron mentira!

-No te montes telenovela mexicana, me uní al club por un tema personal, y las galletas son solo un agradecimiento, y nada más-

-(Suspiro), tengo un oni-chan idiota, cuando se trata de sentimientos no sabrías reconocerlo ni, aunque te golpearan en la cara, estoy seguro que esas galletas son más de lo que piensa-

Lo dudo mucho mi querida hermanita, aunque lo que dijo Yuigahama al final, todavía me tiene pensativo, el ladrido de fondo de un perro provoco que tuviera una epifanía, y una Yuigahama en piyama de corazones, con cabellera marón, y su perro sable me vino a la mente, ¡ja!, con que eso era, es la chica de aquella vez, eso explicaría lo que me dijo, Yuigahama-san, en verdad eres una buena chica

Odio las buenas chicas.