Capítulo 6

Inesperadamente Zaimokuza es un buen tipo.

La lluvia matutina caía a cantaros, bañando la escuela bajo su asiduo llanto, mientras los nubarrones obstruían la luz del sol, en una eterna lucha entre la luz y la oscuridad, o eso me gustaría imaginar, en este opresivo día, me vi obligado a comer mi bento dentro del salón de clase, rodeado del ajetreado bullicio de las banales conversaciones de mis compañeros, un ambiente que apenas me era soportable.

- ¡Vamos, Hayato! –

Exclamo la rubia menemista de Miura, lo suficientemente alto como para acaparar la atención de todos.

-Lo siento hoy no puedo, tengo club-

Respondió Hayato, con aire de frescura, fue la zona, es una habilidad activa de su raza en específico, consiste en influir en el estado de ánimo de los demás que son infelices de sus propios estilos de vida, una de las contrapartes de mis 108 habilidades de solitario, he de resaltarlo, haber desarrollo sus habilidades de Riajus a este nivel, es impresiónate.

- ¡Vamos, es solo un día! –

-Otro día será Yumiko-

Ante el hecho de ser llamada por su nombre Miura se sonrojo visiblemente, calmando a la reina de fuego, ¡oh!, buena táctica, tal vez la use algún día, como sí.

- ¡Ah!, si, otro día será, que dices Yui, hay un nuevo sabor de chocolate y chocolate-

-Eso solo son dos bolas de chocolate-

- ¡Que!, ¡no!, ¡son totalmente diferente! -

-Me gustaría, pero no creo que pueda-

Respondió una nerviosa Yuigahama, apretando el bento envuelto en su mano.

-Le dije a Yukinon-

- ¿Yukinon? -

Cuestiono mordazmente Miura.

-Bueno veras-

Antes de que pudiera hablar miura la silencio con un señorial movimiento de su mano, he de decir que le quedaba bien, como una reina tratando a sus plebeyos, ¿lo había practicado?, ¿o es que es natural para los de su raza?, por el rabillo del ojo divise la mirada de soslayo que me dio Yuigahama, algo no me gusta de esto.

-Esto, prometí a Yukinon almorzar con ella, por eso-

Intento explicarse una nerviosa Yuigahama ante la ardiente mirada de esmeralda de Miura.

- ¿Eh?, ¿no te refiriera a Yukinoshita?, ¿o sí? -

-Bueno, si-

- Por eso es que no has pasado últimamente tiempo con nosotros!, ¡por estar yéndote con esa Yukinoshita, ¿eh? -

Porque suena a lo que reclamaría un novio celoso.

-Tengo que hacerlo, se lo prometí-

Musito cabizbaja Yuigahama, pero aun ante su leve susurro, pude escuchar sus palabras claramente, esto se debía a espectral silencio que había ocupado el salón.

- ¡Habla fuerte! ¡quieres!, mira Yui, no debes juntarte con esa perra helada de yukinoshita, es por tu propio bien-

-Lo siento, pero-

-Porque te disculpa, tienes algo que decir. ¿cierto? –

- ¡Basta! –

Exclame colocándome de pie, el lamento de mi escritorio ante el abrupto movimiento llamo la atención de todos, no era mi intención meterme en su pequeña lucha interna, ni ayudar a Yuigahama, pero su banal discusión había colmado lo poco que me quedaba de paciencia.

- ¡Silencio, no ves que tratamos de hablar! –

- ¿Silencio dice?, ¿Quién te crees que eres?, rubia oxigenada, la única que debe guardar silencio aquí eres tú-

-Vamos, porque no nos calmamos un poco-

Intervino hayama, ¿enserio ahora?

-Tú no te metas niño bonito, ¿Por qué no hablaste antes? –

Ante mi pregunta el solo guardo silencio, con su sonrisa tensa.

- ¡Tch!, eso pensé, dicen que están hablando, pero no entiendo en que idioma podría considerarse eso como hablar, lo único que veo, es como intentas imponer tu voluntad, como si te perteneciera, y ¡eh!, no me importaría en lo más mínimo, si lo hicieran en otra parte, pero me están dañando mi ¡maldito bento! -

- ¡Porque me importaría lo que te moleste!, ¡maldito espelúznate!, ¡te crees mucho acaso!, hola, ¡a nadie le importas!, ¡por si no te has enterado! -

-Si lo sé, déjame decirte, tú me importas tanto como a ese-

- ¡Hiki!, ¡basta! -

Exclamo Yuigahama con tono quebrado, su abrupta interrupción me obligo a prestarle atención, sus ojos acuosos me miraban con voluntad férrea, y en el mar de emociones que eran sus ojos avellana, había una clara petición, ¿por favor?

- ¡Tch!, no puede uno, ni siquiera comer en paz-

Vocifere saliendo del salón, acto también aprovechado por mis compañeros.

-Vaya, veo que mama oso, protege a sus osezno-

Dijeron a mis espaldas.

-Creo que te equivocas Yukinoshita-

Su inconfundible idiosincrasia delato al dueño esas palabras.

-Exacerbaron lo poco de paciencia que tenía, simplemente me desquite con la causa de mis dolencia-

-Eso lo explica, ya me parecía bastante inusitado tu comportamiento caballeresco, Hikidresagrable-kun-

- ¿Y tú que haces aquí Yukinoshita-san? -

-Vine a buscar a Yuigahama, ya que me había prometido que almorzaríamos juntas-

Por favor, no necesito saber de su Yuri.

-Veo-

- ¿No te quedaras a escuchar lo que tiene que decir? -

Cuestiono Yukinoshita, al ver cómo me alejaba.

-No, ya conozco el resultado, ella se disculpará y le dirá banales escusas, porque teme desagradarle a Miura, y ella siendo la magnánima reina que cree que es, la perdonara y las cosas volverán a cómo eran, así son las chicas como ellas, siempre buenas-

-Una infatuada decisión, Hikigaya-kun-

Respondió Yukinoshita con aires de suficiencia deteniendo mi caminar

-ummmm…bien, escuchare-

Respondí cruzándome de brazos, recostándome en la pared freté a la puerta, mientras que Yukinoshita se encontraba al lado de la puerta.

-Lo siento-

Se escuchó desde adentro, ¡uf!, comenzó como esperaba.

-La verdad es que me siento ansiosa si no encajo con los demás, temiendo arruinar el estado de ánimo de los demás, y por ende odiándome, y no quiero que me odien, siempre he sido así, tal vez porque vivía en un apartamento, y solía gustarme jugar con las niñas de los otros apartamentos-

-No entiendo lo que estás diciendo-

No se dio a esperar la respuesta de miura.

- ¿Verdad?, hay veces que tampoco lo entiendo, pero después de conocer a Hiki y a Yukinon, pensé que ellos dicen siempre lo que piensan, sin tener de preocuparse de si serán odiados o no, sabiendo lo que quieren exactamente, parecen tener algo, algo que no distingo, y estoy celosa de eso, quisiera decir lo que pienso sin preocupación alguna, me gustaría saber que quiero y poder tomarlo, porque es lo que quería, ateniéndome a cualquier consecuencia, ya no quiero seguir encajando forzosamente con los demás, quisiera ser mi verdadera yo-

-Ves sabía que podías decirlo-

Susurro Yukinoshita esbozando sonrisa maternal, ¿ser tu verdadero tú?, ¿he?, tal vez y solo tal vez la subestime.

-Esto, no es que me desagrades Yumiko, es solo que me gustaría poder comer con Yukinon debes en cuando, ¿espero que sigamos siendo amigas?

- ¿Enserio?, no me importaría –

- ¿En verdad?, gracias Yumiko-

(suspiro)

-Aunque fue diferente de lo que esperaba, el resultado fue el mismo-

Dije mientras me alejaba, Yukinoshita, no se dignó en responder, aunque yo tampoco me respondería, nunca reconocería que me había sorprendido gratamente, tal vez debido a mi idea preconcebida de buena chica que tenia de ella, que, aunque no era exactamente así, no estaba lejos de ello, Yuigahama Yui, ¿Qué eres?

-Ser tu verdadero yo, ¿fue lo que dijo?, me pregunto, ¿se podrá hacer?, y me pregunto ¿qué te encontraras al lograrlo?-

Me cuestione mientras me dirigía a la biblioteca a terminar mi bento.

- ¡Oh!, pero si es el gran boshisttva hachiman, que peregrinación os a traído hasta mis dominios-

Proclamaron con tono señorial, al posar mie atención sobre el perpetrador de tales palabras, lo distinguí, un alumno, de contextura robusta, con el reglamentario uniforme del colegio debajo de una gabardina marón, su cabellera mocha, brillaba con un pálido color, ¿me pregunto si es desteñido, o acaso es natural?, y unas gafas de marco cuadrado adornaba su regordete rostro.

-(Suspiro), el ajetreado bullicio del salón de clase es lo que me trae, Zaimokuza, además la lluvia no me permitirá comer donde siempre-

-Entiendo, el insoportable escrutinio de las prevés, hierven también mi sangre de guerrero, aunque por mis botos divinos he de tolerarlos-

Tolerarlos, a ti es al que hay que tolerar.

- ¡Pero! Pensar que el gran boshisttva Hachiman, temería al Yamata no orochi, tanto así, como para ser expulsado de su propio santuario, me decepcionas hachiman-

Dijo Zaimokuza, con pesar en su voz, este gordo.

- ¡Que fue de ese hachiman, que combatió a mi lado, para sosegar las tiranías de los daimios caídos en la corrupción, de voluntad férrea y espíritu inquebrantable! –

-Ese Hachiman ya no existe, finalizada la batalla de los mil días, descubrir la incorregible voluntad de los hombres, y desterré mi nombre al basto vacío del tiempo, ahora vacuo, desvanecido-

Si también tuve mi etapa de chuunibyo, tiempo que compartí brevemente con él, tal vez lo mas cercano a un amigo que tengo, ¡pero diablo!, no quiero hablar con él, siempre que lo hago, siento que recaigo.

- ¡Una absoluta tragedia, pero os juro por mi nombre, que os recuperare y el nombre del gran boshisttva Hachiman será venerado, como una ves lo exalto el clan Minamoto! –

¡OH!, por el santo jisus y san pepe grillo, ¡no!, tengo que irme, ¡rápido!

(campana)

Gracias san pepe grillo te venerare hasta el final del tiempo, por lo menos logre terminar mi bento.

-Es tiempo de volver al salón, Zaimokuza, no te pierdas en el camino-

Ya estas demasiado perdido en la vida, aunque no soy quien para hablar.

-Esta campaña que marca el final de nuestro fugas encuentro, no dictara el final de nuestra camarería, nos volveremos a encontrar Hachiman-

No si puedo permitirlo, y créeme no lo hare.

Con las clases finalizada, el crepúsculo descendía sobre todos por igual, cubriéndonos en su moribundo abrazo, antes que luna dama finiquitara su existencia otorgándonos el manto nocturno.

Me dirigí con rumbo hacia el salón del club.

- ¿Qué están haciendo? –

Cuestione a encontrarme a Yuigahama y Yukinoshita espiando por la puerta del club, aunque porque suena a algo que diría cierta chica enamorada.

- ¡AH! -

Se sobresaltaron ambas chicas.

- ¿Podrías aprender a no asustar a la gente?, aunque en tu caso tal vez es mucho pedir-

Esta Yuki onna, no deja pasar una ¿cierto?

-Discúlpate con mis padres, por ello, Yuki onna-san-

- ¿Disculparme?, estoy segura que piensa lo mismo-

¡Auch!, ha mejorado, bien, dos puntos para Yukinoshita, esto no se quedará así.

-Dime, yukisadica-san, sientes una retorcida, auto satisfacción al burlarte de mí, ya que académicamente no podrás superarme, o me equivoco-

Yukinoshita salvaje usa mirada helada, pero el hechicero ni se inmuta, espera ya use este chiste bueno no importa, ¡oh! No hay respuesta, eso es un punto para hachiman, 3 a 2, yukinoshita, yo gano.

- ¿Y?, ¿entonces que estaban haciendo? -

-Hiki, veras hay una persona sospechosa en el salón-

- ¿Eh? –

Ante lo dicho por Yuigahama me dispuse a averiguar la identidad del perpetrador, y al abrir la puerta lo que vi me aterro.

-Se los dejo a ustedes, yo me largo-

Como dice el dicho aquí se rompió una taza y todo el mundo pa su casa.

- ¡EH!, no Hiki, no nos dejes solas-

Exclamo Yuigahama aferrándose a mi brazo, mujer no hagas esto ahora, ¡estoy huyendo por mi vida ahora mismo!

- ¡JOJOJO!, como lo predicaron los espíritus del viento, nos volvemos a encontrar hachiman-

Mierda me descubrió.

-Conocido tuyo Hikigaya-

Proclamo Yukinoshita con sonrisa de Cheshire, bien lo que menos necesitaba, darle munición para sus burlas.

-Somos mucho más que eso, somos compañeros de armas-

-Hiki, ¿dice que es tu compañero? -

Porque lo dices con mirada de decepción, y quieres soltarme mujer.

-(suspiro), dejémoslo en conocido, entonces que quieres Zaimokuza-

- ¿Quién es él? -

Cuestiono Yukinoshita, pensé que conocías a todos en el colegio, tienes una memoria bastante selectiva.

-Soy el santo espadachín del clan Ashigaka, ahora bajo el seudónimo del clan Zaimokuza, hijo de Yoshiharu y hermano de Yoshihaki, soy Zaimokuza Yoshiteru-

Exclamo con orgullo mientras envainaba su espada invisible, por lo menos sabe de historia.

-Hiki, creo que tu amigo quiere hablar contigo-

-Conocido no es igual que amigo, Yuigahama, y quieres soltarme-

- ¡Ah!, lo siento-

Dijo una nerviosa Yuigahama cesando el encarcelamiento de mi brazo

-Estoy totalmente de acuerdo, como alma errante que soy no tengo amigos, la verdad es que soy bastante solitario-

¡No te deprimas a mitad de frase!, ¡quieres!

- ¡Una pregunta hachiman!, ¿este es tu club? –

-Suyo es bastante presuntuoso, pero si, este es el club de voluntarios-

Respondió Yukinoshita.

-Tal y como dijo la sabia Hiratsuka, si es así, tan bien estas atado a cumplir con mi deseo-

Ya presentía que esa mujer estaba detrás de todo, la imagen de la sonrisa de Sensei me vino a la mente, ¡Tch!, la molestare con su edad la próxima vez que nos encontremos, un increíble escalofrío recorrió mi espalda en ese momento, sabes que lo dejare pasar como la magnánima persona que soy no es que tenga miedo ok polisha.

-Convertirme en tu maestro después de cientos de año de camarería, me pregunto si debería hacerlo-

-Te equivocas, no concedemos deseos, solo ayudamos-

Intervino Yukinoshita.

- ¡Ya veo hachiman, entonces humildemente solicitó tu ayuda! -

Acaba de ignorar a Yukinoshita, creo que me esta cayendo mejor.

- ¡Una vez estuvimos, igualados, volvamos a luchar lado a lado para rescatar a todo Japón! –

-Es irrespetuoso ignorar al que te habla-

Exclamo Yukinoshita, dándole mirada helada a Zaimokuza, que bajo el jugo de las impías ventiscas de la antártica, comenzó a sudar, si sudando, no le busque la lógica, aunque, no te gusta que te ignoren, lo usare alguna vez.

- ¿No me mires a mí?, el espíritu de esta Yuki onna es demasiado apabullante-

Dije con sarcasmo.

-Hiki, no entiendo podrías explícame-

Eso no sería nuevo Yuigahama-san, aunque porque siento que lo hiso para salvar a su amada Yukinon de mi lengua filosa, espera, eso sono muy mal.

-Concuerdo con Yuigahama, podrías explicar sus delirios loner-kun-

-Como ordene su majestad Elsa-

- ¿Elsa? -

Cuestiono Yukinoshita, y una ahogada risa se escuchó provenir de Yuigahama, venga fue muy mal chiste.

(tos,tos,tos)

-Es el síndrome del 8vo grado-

(chuunibyo pa los compas :v)

-Síndrome del 8vo grado, no creo haber escuchado esa enfermedad nunca-

-No es una enfermedad, son más delirios de grandeza nacidos del ostracismo, soledad, o rechazos, la mayoría se convence así mismo de que tienen poderes especiales o son reencarnaciones de figuras históricas, como es su caso, por lo menos conoce de historia, créeme hay casos peores-

-Así que esta enfermedad-

-Que no es una enfermedad mujer-

-Está actuando como un personaje de fantasía de su mente, ¿y no es una enfermedad? -

Touché.

-Hiki, ¿tú también eras así? -

Porque lo dices mientras te escondes detrás de Yukinoshita, Yuigahama-san.

-No lo juzgue Yuigahama-san, estoy segura que loner-kun, es bastante infeliz con su vida como es-

Se acabó, pedias guerras, pues guerra tendrás mujer.

-No soy infeliz, y si lo soy no hay constancia de ello-

-Suena a algo que diría una persona infeliz-

- ¿Y la fuente eres tú? -

Jaque mate ojou sama.

-Hiki, dijiste que había casos peores, ¿cierto?, como cuales-

¡Oh!, tu curiosidad actuada no me va a engañar, Yuigahama, otra vez al rescate de su princesa helada, te quedaría bien una armadura rosada con cadenas incorporadas.

- ¿Estas seguras que quieres saberlo?, Yuigahama-san-

Dije lentamente con la más espelúznate sonrisa que pude realizar, y mi acto pareció tomar brío ya que tanto Yukinoshita, como Yuigahama retrocedieron.

-Hikigaya-kun, si haces algún movimiento llamare a la policía-

-Y de qué actos se me acusaran, solo cuestione una siempre pregunta a Yuigahama-san-

-Solo el mero acto de tu existencia es suficiente para culparte-

Respondió interponiéndose entre Yuigahama y yo, Oh reconoce tu varia, mas es insensato interponerte en mi camino.

-Si-

Se escuchó una leve respuesta, espera que

-Me gustaría escucharte Hiki-

Bueno hare que te arrepientas de eso, es hora de liberar el sello de mi chuunibyo latente.

-Como pidáis, pero he de advertirte que lamentarais el proferir de tales de palabras-

Exclame colocándome de espalda a la ventana, dejando que el rojizo crepúsculo me iluminara.

-Pero en este idóneo día, bajo cielo de sangre, déjeme decirle, que, en vez de un banal sobre nombre, he de presentarles el ¡carácter!, de esta Dramatis persona-

(pausa dramática :v)

- ¡Acaparando sobre si todo un enjambre de infamias!, de huérfanos y viudas, de santos y dioses, pues guerra es mi motivo, verdad ineludible, para mortales u deidades, verdad por la que existo, pero no os confundís, no he de exaltar a brutales salvaje sin misericordia u humanidad, en vez de ello glorifico el honor y respeto, entre adversarios-

-Hijo de Jingu, ¡podesi llamarme falso!, ¡injuriarme o escupirme!, pero no podéis negar la naturaleza misma de la guerra, pues guerra no solo se aplica, a un campo de muerte, no, guerra es la vida misma, y por ello he sido exaltado, exaltado por aquellos que en su vida diaria lucháis, como dios de la agricultura, de la felicidad y paz, así como el protector de vida, incluso de marineros y amor-

Dije acercándome a Yuigahama, y tomando su mano con sumo tacto, acto que ya conocía de ante mano, no había mujer que no me despreciara después de esto.

-Porque todo es guerra, y por la guerra vivo, por ello si necesitáis ayuda en su cruzada personar, llamarme, pues a su servicio estaré joven señorita-

Como guinda de mi acto me coloque sobre mi rodilla izquierda y bese suavemente la delicada mano de Yuigahama, y a esperar los insultos por acoso sexual, o eso esperaba.

-Suficientemente espelúznate, ¿cierto? -

Recalque ante el inusitado giro de acontecimiento, ¿porque todavía no estaba bajo su llovizna de insultos?, pero al levantar mi mirada quede en estupor, su agraciado rostro estaba teñido con un elegante y atrayente tonalidad rosada, igual a la de su cabellera, esto no es como debería haber sucedido, por favor alguien sáqueme de este incomodo momento.

-Yuigahama-san, aléjate de esa cosa-

¡Oh!, por primera vez agradezco tus insultos Yukinoshita-san.

-Dime donde te toco, así podremos demandarlo-

Exclamo Yukinoshita, alejando a Yuigahama de mi lado, ¡hey! No tienen que ir tan lejos, ¡no quiero que me demanden!

-Estoy bien Yukinon, solo…un poco sorprendida-

- ¿Esta segura?, deberías revisarte no sabemos que gérmenes podría tener-

-Dijo que está bien, ¿entonces?, Zaimokuza, ¿qué era lo que querías? Y se rápido y conciso -

Cuestione, la verdad quería terminar con esto lo antes posible, ¿y porque carajo me estás viendo con ojos de admiración?, dinos que quieres, gordo.

- ¡AH!, la verdad es que quería que leyeran el manuscrito de mi última novela ligera, pienso entrar en un concurso para escritores, y ya que no tengo amigos, pensé en venir aquí-

- ¿Enserio?, ¿Por qué simplemente no lo subes a alguna página en internet y pides reseña?, y nos hubiésemos ahorrado todo este trajinado-

-imposible, no tienen piedad en esas páginas-

-Yukinoshita tendrá menor piedad que la gente en esas páginas-

….

El tiempo del club había finalizado, y con una copia del manuscrito de Zaimokuza entregada a Yukinoshita, Yuigahama y a mí, me dispuse a partir con Zaimokuza a cuesta.

-Sabes pudiste habérmelo pedido, solo a mí-

-Lo sé, pero me sentiría feliz de que alguien leyera mi trabajo, y que me dijera sus opiniones, aunque fuera negativas, eso es agradable-

Entiendo, escribir porque quiere escribir, y si lo que escribió logra mover el corazón de alguien, entonces lo ara feliz, no solo chuunibyo, sino también el síndrome del escritor, ¿EH?, eso me recuerda a como lo conocí, el segundo día de mi primer año, se acercó a mí con la intención de agradecerme por haberlo ayudado con Ooka y sus matones el día anterior, desde entonces, se pegó a mí, compartiendo conmigo sus delirios y yo los míos, ayudándome cuando lo necesitaba y yo a él, apoyándonos mutuamente en nuestros solitarios caminos, atenuado por la presencia del otro, en retrospectiva, no cabe la menor duda que podría llamarlo mi amigo, aunque nunca se lo diré.