Capítulo 7

Nota: la siguiente escena es del prólogo del volumen 2, aunque se da un tiempo antes de la semana dorada.

It´s a Trap

La campana había resonado marcando el inicio del descanso, sin pena ni gloria me di a la tarea de buscar una nueva fortaleza de la soledad para devorar mi bento en paz, ya que mi anterior sitio había sido invadido por Zaimokuza, el cual después de la brutal lapidación verbal que había recibido de parte Yukinoshita, por su escusa de manuscrito, se había apegado a mí de nuevo, en busca de consejos, así como para torturarme con sus delirios, aunque si solo fuera de vez en cuando, no habría problema, no me cae mal después de todo, pero necesito mi espacio, ¡oh!, diablos eso sono muy mal, espero que ninguna fujoshi pueda leer mis pensamientos, un terrible escalofrió recorrió mi espalda, tengo un mal presentimiento, mejor dejo de pensar en eso.

En mi ardua cruzada en busca de la tierra prometida, mis pasos perdidos en el polvo me llevaron a la escálela del lamento, lamento es lo que siento ahora, mi chuunibyo está regresando, ¡ah!, que importa.

Subiendo la escalera, y haciendo a un lado los escritorios apilados frente a la puerta me dispuse a abrirla, no sin antes poner atención, a ver si escuchaba algo detrás de ella, ya que, aunque poco conocían el hecho que la cerradura de la puerta estaba dañada, (todavía me pregunto porque no la han arreglado), todavía había aquellos que si lo sabían, y no me gustaría interrumpir de nuevo, a un macho y una hembra, en su terreno, ya sufrí la cólera de un macho enojado, descubierto en el acto, fue bastante incómodo si se me permite decir.

Mas solo había silencio y nada más, eso es bueno ya que al igual que los animales temen al fuego, los machos y las hembras humanas temen al silencio, ya que es sinónimo de aburrimiento entre ellos, por eso para convencerse a ellos mismo que no son aburridos hablan y chillan.

Estando un poco más seguro de que no habría nadie, abrí la puerta con cuidado, y lo que me esperaba del otro lado era un onírico cielo azulado, libre de toda nube, un perfecto mar calmo, surcado por las bestias de la creación, con libertad magnate, risueña de nosotros, menos privilegiado, atados a nuestras cadenas terrenales, y luego pasa un avión y me daña toda la imagen, ¡te maldigo avión!, que aunque prueba de la ingeniería y capacidad humana, sigue siendo un trozo de metal, no debes volar, deshonra para par ti.

Me dirigí a la reja que cercaba la azotea y apoyé mis brazos sobre ella.

(suspiro).

Viejos recuerdo venían a mi negándose a abandonarme, recuerdo de ese día, mi agarre se tensó sobre la barra de metal de la reja, sacando una lata de café Max de mi bolsillo procedí a darle un sorbo, ¡oh!, dulce nepente, apura y calma el dolor de esta alma afligida.

-Debería alejarme de este tipo de lugares-

Me dije a mi mismo, mientras me dirigía de nuevo hacia la entrada para poder abrigarme en su confortante sombra, y poder comer mi bento en paz, y allí fue cuando la vi, estaba donde el cielo sobresalía más, recostada en la torre de agua, bañada bajo su lúgubre sombra, era una chica, no podría ser mayor que yo, aunque las apariencias engañan, su plateada azulada y larga melena descansaba hasta el final de su espalda, la cinta de su chaqueta estaba desatada reverendo la curva de su pecho, sus largas y tonificadas piernas, afiladas cual katanas estaban diseñadas para patear, (Nota personal: no me molestaría recibir una patada de parte de ella), pero lo que más resaltaba en ella, además de sus agraciadas facciones, eran sus ojos, ¡oh!, ventanas del alma, contaban mil y una historia, y los de ellas relataban la perdida de sus ambiciones, y las bolsas debajo de ellos solo resaltaba esa imagen, aunque en esos ojos verdes azulado, aun latía con fervor con ascuas de una fuerte voluntad, lista para ser avivadas en cualquier instante.

Estaba jugando con un encendedor barato de cien yenes, el cual furtivamente guardo cuando muestras miradas se cruzaron.

-Lo siento, no sabía que ya había alguien-

Dije, no quería molestarla ella había llegado primero después de todo.

-Si no te molesta, comeré mi bento en silencio y me iré en cuanto termine-

La extraña chica escudriño mi alma con su penetrante mirada.

-No importa-

Dijo con voz ronca y vagamente lánguida, bien, pero entonces antes de que pudiera moverme.

El viento soplo, era el tipo de viento que traía un propósito, el anuncio de una reunión profetizada, el tipo que anunciaba a su vez un fúnebre destino, y la tela que contenía los sueños de todo hombre cedió ante la divina brizna, quemándose en mi mente como la marca del herrete en la piel del ganado.

Casi al instante desvíe mi mirada, no necesitaba ser juzgado por un agresor sexual, por más gente, ya tengo suficiente con Yukinoshita, además el aura que exudaba esta chica me recordaba a cierta maestra solterona.

-Me disculpo, no fue mi intención mirar-

-Eres idiota acaso-

Respondió con su lánguida voz.

-Posiblemente, aunque depende de la definición de idiota que tienes-

No obtuve respuesta de parte suya, la escuché descender de la torre de agua, y abrir la puerta yéndose de la azotea, en todo momento mantuve mi mirar en el basto horizonte.

-Encaje negro, eh-

Musité cuando me sentí solo, supongo que no fue tan mal día.

(elipsis :v)

La escuela había terminado y era tiempo de los clubes, como dicen los viejos al mal paso darle prisa, con esa mentalidad me dirigí con dirección a la sala del club de servicio, un camino que ya había mecanizado, más el karma, bruja maldita, traicionando mi suerte en pro de un intercambio por mi anterior encuentro me llevo a un extraño suceso, el rutilante, el todo sapiente, hayama Hayato, vagaba cual espectro en brasas en busca de almas, por los solitarios pasillo del recinto desprovisto de vida.

-Hola Hikitani-kun, que coincidencia-

Llamo con una horrible familiaridad.

-¿Coincidencia? Me pregunto-

Mis cejas se sublevaron en escepticismo, su máscara se reforzó en respuesta no traicionando cualquier emoción.

-Es extraño encontrarte aun en la escuela a esta hora, Hikitani-kun-

Afirmo ignorando mis palabras, mientras con bruma espesa cuestionaba mi presencia.

-Supongo-

Respondí brevemente sin dar ninguna importancia a su acto, dispuesto a seguir mi camino crucé a su lado mientras la percepción del tiempo se espesaba.

-Llevas prisa he, ¿acaso estas en un club? –

Tal mención junto con la extrañeza del suceso sucedido valga la redundancia, enraizándome con maleza en mi sitio.

-Sí, ¿y? -

- ¡Oh!, nada es simple curiosidad, no sueles ser mi sociable digo-

-Oh, ¿te gusto acaso? –

Cuestione su hombría al prestarme tanta atención, su máscara se agrieto brevemente mostrándome una agriada expresión.

-Ya veo, lo siento, pero no bateo de ese lado, si eso es todo me retiro-

Di punto y final a esta extraña situación, poniéndome en marcha una vez más de camino al club

-Igual a ella Hikitani-

Lo oí pronunciar a mi espalda más lo ignore.

Frente a las puertas del club, con un movimiento metódico abrí la puerta, revelando la ya típica imagen de yukinoshita, plasmada en el tiempo por el magistral artista, bañada bajo el carmesí del crepúsculo, su modesto pecho subía y bajaba con cada leve respiración, sus ojos zafiros, estaban sellados en el mundo onírico, ¿está dormida?, se ve tan pacifica, en su propio mundo, una imagen sinónimo de belleza, que perduraría incluso hasta el final del tiempo, si fuera cualquier otro tipo estoy seguro que caería embelesado por su letal belleza, como el canto de las nereidas.

Con el mayor cuidado que pude, me senté en mi habitual puesto, no pensaba despertarla, odiaría que me sacaran de mi sueño, y estoy segura que ella también lo haría, sacando una novela ligera de mi bolsillo, dispuesto a leerla.

Solo el compás del reloj marcando el tiempo se escuchaba, en aquella pacifica habitación.

- ¡Yahallo! –

El disruptivo tronar de la puerta acompañada por una empalagosa voz, nos sacó de nuestro pacifico mundo, Yukinoshita se sobresaltó cual gato sorprendido, mientras yo con corazón en mano intentaba que no se detuviera.

- ¡Diablos mujer no me des esos sustos, me vas a matar un día de estos! -

Reprendí un poco molesto.

-Lo siento, tendré mas cuidado la próxima vez-

Respondí Yuigahama, con ojos de cachorro, acariciándose el cogote, mujer tus artimañas no funcionan el mí.

-Yuigahama-san, necesitas algo-

Intervino Yukinoshita, habiéndose recuperado de su sobresalto.

- ¡Ah!, sí, tenemos visitas-

Respondió con vehemencia Yuigahama, mientras la chica detrás de ella se revelaba, la chica en cuestión, era de cabellera plateada, ojos azulados, y agraciado rostro, vestía el uniforme deportivo de la escuela.

-Veo, y bien, ¿qué hacen aquí? –

Cuestione observando la extraño chica con un extraño magnetismo influyéndome.

-Bueno, ya que soy parte del club también, pensé en que podría hacer algo, y Sai-chan parecía tener problemas, así que lo traje-

-Yuigahama-san-

Llamo Yukinoshita, cerrando el libro en sus mano preparando sus palabras.

-Yukinon, no es necesario que me des las gracias, ¡es mi deber como miembro del club-

Respondió con brío Yuigahama, de dónde saca tanta energía esta mujer, acaso hay una correlación entre el tamaño del busto, y la energía que exuda, si lo pienso así, eso explicaría lo poco entusiasta que es Yukinoshita, ummmm…tendré que hacer pruebas para respaldar mi teoría, estoy seguro que podre ganar el premio nobel con esto, (suspiro), estoy divagando mucho últimamente.

-Pero no eres miembro del club, Yuigahama-san-

Respondió mordazmente Yukinoshita, Yuigahama se quebró ante la sacarificación de aurora de nuestra reina de Hielo.

- ¡Eh!, ¡¿no lo soy?!-

¡oh!, su expresión está clara, la traición hermano, estoy seguro que se le rompió el corazón, un deleite para la vista, si soy un sádico, ¡demándeme!

-Bueno, nunca recibí una solicitud de que querías unirte, y tampoco la aprobación del asesor del club, por ello no eres parte del club-

Refuto Yukinoshita, en numerando las razones de su no membresía.

- ¡Lo haré!, ¡hare las que quieras! -

Respondió Yuigahama, tomando su asiento al lado de su reina helada, he estado bromeando, pero estoy seguro que estas dos tiene algo, ¡Ah!, el amor viene de todas formas, ¡tch!, menuda pérdida de tiempo, y no lo digo porque este celoso, porque nadie fuera de mi familia me halla amado, no es eso, y el que diga lo contrario ¡perderá la cabeza!

-Toma asiento quieres-

Le dije a nuestra visitante colocando una silla vacía frente de Yukinoshita y Yuigahama, mientras me retiraba a mi apartado asiento.

- ¡Eh!, gracias, Hikigaya-kun-

Respondió la chica con una vibrante sonrisa, oh no me quema, bien basta de boludeces.

- ¿Me conoces? –

- ¡AH!, ¡pero estamos en la misma clase, Hikki! –

Intervino Yuigahama, habiendo recuperado el patrocinio de su amada.

-Soy Totsuka Saika, Hikigaya-kun, somos compañeros-

¿Compañeros? Dices, creo que está usando mal el género.

-Lo siento no hablo con las chicas del salón-

-Dudo mucho que abres siquiera con los chicos-

Proclamo Yukinoshita con sádica sonría, mira quien habla

-Veo, pero Hikigaya-kun, soy chico-

- ¿Enserio? -

cuestione incrédulo, si es cierto es la primera vez que contemplo un verdadero trap, es algo para recordar, y poder relatar esta odisea a mis nietos, ¡ja!, como si llegara a tener alguno.

-Pruébalo-

- ¡Eh!, probarlo, pero como-

Respondió un sorprendido Totsuka.

-Simple, quítate el chándal del torso-

-Hiki eso no es algo que debas pedirle-

-Hikigaya-kun, temo que tu acoso sexual está yendo demasiado lejos-

- ¿Qué hay de malo?, solo somos dos hombres interactuando entre si-

Bien, eso sono mejor en mi cabeza.

-Hikipervertido-kun, la sonrisa que tienes demuestra todo lo contrario-

-Hiki, aunque sean hombre, eso todavía es demasiado vergonzoso, como para pedírselo-

Respondieron ambas féminas con miradas de disgusto.

-Bien, pero no aceptare que es hombre, hasta que me demuestre lo contrario-

-Hiki, tu-

-Bueno, por ahora ignoremos las desviaciones sexuales de Hikigay-kun-

- ¡Hey! –

-Y mejor concentrémonos en su solicitud, Totsuka-kun-

No me ignores Yuki onna.

-Verán, soy el nuevo capitán del club de tenis-

Dijo Totsuka un poco decaído

-La verdad es que somos bastante débiles, no tenemos muchos miembros, y cuando los de tercer año se gradúen, la situación empeorará, por eso me gustaría pedir ayuda para poder conseguir más miembros, y Hikigaya-kun-

- ¿Si? –

-Me preguntaba si podrías unirte al club-

Dijo Totsuka con mirada angelical, ¡hey! Como quieres que piense que eres hombre si me das esa mirada, estoy confundido.

-Imposible-

Respondió Yukinoshita.

-Esta criatura aquí presente, no está en condiciones de poder trabajar en equipo-

-Aunque me duela admitirlo, estoy de acuerdo con la reina Jütunhein-

Hey, cuando tiene razón, la tiene.

-En todo caso porque yo-

-Bueno te he visto jugar, y eres bastante bueno-

- ¿Enserio? -

Cuestiono Yuigahama, dudas de mi mujer.

- ¡Sí!, aunque su estilo es inusual, es bastante impresiónate verlo-

-Así que eres bueno en algo después de todo, Hikigaya-kun-

-Soy bueno en muchas cosas, que tú te niegues a aceptarlo es otra historia, Yukinoshita-san-

-vamos chicos no peleen, porque no pensamos en una forma de ayudar a Sai-chan-

Intervino una alegre Yuigahama.

-La solución es bastante simple, Totsuka-kun, comenzaremos con fortalécete a ti primero, una buena estructura se construye desde su base, y como líder eres la base-

-Entonces me ayudaran-

-Sí, pero he de advertirte que te hare trabajar duro, primero hare que des vueltas a la pista hasta desfallecer, después te hare practicar hasta desfallecer-

Dijo Yukinoshita con mirada maliciosa, esto confirma mis sospechas, ¡esta chica es una sádica de closet!

-No creo que esa sea la mejor estrategia Yukinoshita-

-Tiene que esforzar si quiere mejorar, o conoces otro método Hikilazy-kun-

-El sobre esfuerzo no le ayudara, solo le perjudicara, no te ofendas Totsuka, pero el tenis requiere un alto grado de resistencia, y tú no pareces que la tengas-

-Sí, lo sé-

Dijo Totsuka con los hombros decaído, ¡oh!, dios perdóname por haber herido a esta podre ángel, ¡no!, ¡como que no bastardo!, ¡formare un pacto con un dios de la guerra que me otorgue dos espadas con cadenas y iré por tu cabeza!

-Por eso mismo es que hay que hacer que se esfuerce Hikigaya-kun-

-(suspiro), dime Yukinoshita, no tienes mucha experiencia en entrenamiento físico, ¿o me equivoco? –

-Y tú la tiene Hikigaya-kun-

Respondió Yukinoshita.

-De hecho, si, quieres que te muestre-

Dije mientras comenzaba a desabotonar los botones de mi chaqueta, ahora que lo hago se siente extrañamente bien, quien sabes si mi carrera como amo de casa no va bien, siempre poder aspirar a realizar estriptis a ojou sama adinerada, si como si mi apariencia lo permitiera.

- ¡Eh!, ¡Hiki que está haciendo! -

Chillo Yuigahama cubriéndose el rostro con las manos, aunque dejo su ojo izquierdo destapado, para que te cubres el rostro si de todos modos vas a ver, es inútil.

-No es obvio-

-Hikiexibicionista-kun, si sigues con lo que estas haciendo me encargare de que no vuelvas a ver la luz del sol-

Exclamo Yukinoshita con el ceño ligeramente fruncido, y con teléfono en mano.

-No soportan una broma-

-Una broma de muy mal gusto Hikigaya-kun-

-Si Hiki, eso no son cosas de bromas-

Dijo Yuigahama un tanto sonrojada, venga mujer hay peores cosas en internet, no es como que yo sepa, en absoluto.

-Entiendo, entiendo, no lo volveré a hacer, pero mi punto sigue en pie, ustedes no tienen experiencia, en adiestramiento físico, y yo no soy del agrado de muchas persona-

-Hiki eso no es cierto-

Intervino Yuigahama, pero la ignore.

-Así que, porque no me dejan el entrenamiento físico de Totsuka, y ustedes se encarga de reclutar jóvenes prospecto del primer año, no debe ser muy difícil para ustedes dos-

-Aunque temo por el bienestar de Totsuka-kun, al lado de un depredador como tú, tienes un punto, Hikigaya kun-

-Bien, con eso decidido, desde mañana iniciaremos nuestro entrenamiento Totsuka-

- ¡si! -

Exclamo Totsuka con sonrisa de mil voltios, solo nosotros dos, aunque también debería incluir a Zaimokuza, voy a ponerlo a sudar por todas las molestias que me causado últimamente, y de paso descubrir el verdadero genero de Totsuka, ¡jajajaja!, me reí diabólicamente mientras enroscaba mi mostacho invisible, mi plan diabólico está en marcha.