Capítulo 8

Kawasaki Saki es una chica diligente.

Nicotina vapor cancerígeno, pululaba en el aire como las polillas en la luz, la causante de tal contaminación no era otra que Hiratsuka Sensei, mujer en el punto más álgido posible de su juventud y belleza, ojos de espinera, melena de ébano y el cuerpo de afrodita, ¿cómo es que seguía soltera? me cuestionaba, una de las probables causas de su estado civil se presentaba antes mis ojos, el cenicero en su escritora relatando traumas pasado acogiendo a cuatro colillas de cigarro y en preparación para una más, vicio o placer culposo llámelo como quiera.

-Sensei ¿ahora que hice para que me llamara de nuevo? –

-Por ahora nada, solo quería preguntarte que te ha parecido el club hasta ahora-

-Aburrido sería lo único que me viene a la mente-

-Veo-

Dijo tomando una bocanada de nicótica intoxicando el aire aún más.

-Y ¿Qué hay de Yukinoshita? –

- ¿Qué ahí con ella? -

Respondí con cautela.

-Nada, solo me gustaría saber tu opinión sobre ella, eso es todo-

-Diría que es una frígida sádica-

Respondí observando su expresión que no traiciono en ningún momento, mientras las ascuas de cigarro consumían su cuerpo dejando atrás un hollín negro.

-Eso es todo-

Expreso un tanto decepcionada como mostraba su voz

- ¿Que tanto espera de mí? Sensei-

-Comprensión, Hikigaya-

Respondió finiquitando su cigarro en el cenicero.

-Así que después de todo se trata de yukinoshita-

Recrimine

-Te equivocas Hikigaya, se trata de los tres-

Respondió con ojos cariñosos, mirando el pasado, lo oculto y lo inquieto de su extraña historia, con cierto arrepentimiento tal vez por asuntos sin acabar.

- ¿Los tres Sensei?, en verdad ¿porque haces tanto por aparentemente nada? -

-En verdad te cuesta tanto creer en la bondad Hikigaya-

- ¿Bondad?, eso no existe, el monstruo en el armario siempre está presente, aunque no lo pueda ver, Sensei-

-Veo, tal vez es tarde, tal vez no-

Respondió levando su figura y con el eco del silencio de sus pasos poso su mano en mi hombro.

-Hikigaya, si no lo ves ¿puede que sea porque no exista? -

-Claro que existe, ambos lo sabemos Sensei, solo hay que aprender a verlo-

-Hikigaya, no-

Sacudió la cabeza en desaprobación de sus propias palabras, su melena de ébano se contoneaba en baile con los dorados de la luz diurna como pareja.

-Eso es todo Hikigaya, ya puedes irte-

Con sus palabras como orden me dispuse a irme, antes de detenerme por sus últimas palabras

-Hikigaya solo ten en cuenta que las mentiras son necesaria-

-…..Lo tendré en cuenta Sensei-

Y sin más me fundí con las sombras mezclándome con el entorno.

En tiempo había trascurrido, y el entrenamiento de Totsuka había avanzado poco a poco, y estaba empezando a ganar ya musculatura, aunque todavía no estoy seguro de su género, en cuanto al gordo de Zaimokuza bueno.

-Y pensar que el entrenamiento de el gran boshisttva hachiman sería tan en exigente-

Se quejó un moribundo Zaimokuza, con el sudor cayendo todavía a cantaros de su regordete rostro, cosa que le había ganado las miradas despectivas de varias féminas, vamos no es tan asqueroso, es natural, ¿aunque me pregunto de dónde saca tanto líquido para exudar.

-Sí, aunque me siento más capaz que antes-

Respondió Totsuka con su radiante sonrisa, protegeré esa sonrisa.

Actualmente nos encontrábamos en un McDonald's, después de nuestra práctica, ¿pero hachiman que haces tú, autoproclamado solitario saliendo con personas como cualquier riajus?, buena pregunta Dorothy, y la respuesta era fácil, Totsuka fue el que nos había invitado y el que se había ofrecido a pagar, y como la magnate persona que soy acepte su gesto de buena fe, no es que me esté provechando de su amabilidad para conseguir comida gratis, ni mucho menos, el punto es, ¿Cuál es el punto?, bueno no importa que estoy divagando demasiado.

-Hiki-

Escuche de fondo, ¡oh! Diablos el sabueso de la bruja de hielo me ha encontrado.

- ¡Ah!, Yui-san, Yahallo-

-Sai-chan, Yahallo-

-Mi lady, os saludo-

- ¡Ah!, si hola-

Venga mujer porque pones esa cara, que no es tan desagradable.

-Y Yukinoshita, Yurigahama-

Estas dos no suelen separarse mucho últimamente.

-Bueno Yukino, ¡espera como me llamaste! -

Chillo Yuigahama, su reacción fue más lenta que la de internet explore.

- ¿Cómo que como?, te llame Yuigahama, o es que tienes otro nombre que no sepa-

- ¡Así no fue como me llamaste Hiki!, ¡verdad Sai chan! –

Totsuka solo respondió con una sonrisa tensa, ¡hey! Sé que no es mucho, ¿pero porque ignora a Zaimokuza?, aunque ahora que lo pienso ¿porque no ignorarlo?

-En todo caso, Y ¿Yukinoshita? –

- ¡Mou!, Hiki-

Mujer no hagas pucheros estas demasiado grande para ello.

-Yukinon dijo, que formaría una lista con todos los candidatos a unirse al club, y que se la pasaría a Sai-chan mañana-

Dijo mientras tomaba asiento junto a mí y se recostaba decaída en la mesa.

-cuando le dije que me dejara ayudar, dijo que podría hacerlo ella sola y no me dejo-

¡Ah!, ya están en la etapa de que necesitan tiempo, pronto vendrá la separación, lo siento por ti Yurigahama-san pero su relación está llegando a su fin.

-Y cómo va el entrenamiento Sai-chan-

- ¡Bien! ¡Hikigaya-kun es un gran instructor! -

-Jojojo, obviamente no se puede esperar menos de mi camarada de armas-

En ese instante mi sentido arácnido me advirtió del peligro que se avecinaba.

-Oni-chan-

Intervino una voz del coro de un millar de ángeles, no podría confundir esa agraciada voz.

-Komachi-

Respondí dándome vuelta, pero para mí sorpresa alguien la acompañaba.

-El insecto-

Vociferé, en respuesta recibí un golpe de karate de mi querida hermanita, ¡Mou!, eso son menos puntos Komachi.

-Gomi-chan, te advertí que dejaras de llamar a mis amigos insectos-

-Pero Komachi-

-Sin peros-

Sentencio Komachi.

- ¡Grrrr! -

Solo pude gruñir en respuesta al insecto frente a mí.

-Buenas tardes oni-san-

¡Tch!, ese bastardo se atrevió a llamarme así de nuevo, vas para mi lista de persona a las que asesinare, algún día.

- ¡Ah!, amigos tuyos oni-chan-

¿Porque suenas sorprendida?

-conocido es la palabra que busca Komachi-chan-

- ¡Eh!, no puedes decir simplemente que son tus amigos gomi-chan-

Respondió con tono despectivo.

-Tú lo has dicho, no puedo, apenas los conozco bien-

Aparte de Zaimokuza, claro está, pero no se lo diré.

-(suspiro), no tienes remedio, en todo caso soy Hikigaya Komachi, gracias por cuidar a mi escusa de hermano-

- ¡Hey! Eso duele Komachi-chan-

Dijo mientras tomaba asiento junto a Yuigahama ignorándome, mientras que el insecto lo hacía junto a Zaimokuza.

-Es un agasajo conocer a la hermana de mi camarada, Zaimokuza Yoshiteru, a sus órdenes mi lady-

-Igualmente-

Respondió mi hermana con una sonrisa algo tensa.

-Es un placer conocerte, soy Totsuka Saika, soy su compañero de clases-

-Wow, eres muy linda, verdad oni-chan-

-Sí, aunque es hombre, o eso creo, todavía no estoy seguro-

- ¡pero soy hombre!, ¡Hachiman! -

Si me lo dices así menos seguro estoy.

- ¡Eh!, ¡enserio! –

Por desgracia hermanita, pero no la aceptare hasta que este 100% seguro de ello, ¡todavía no me rindo!

-Mucho gusto, soy Yuigahama Yui, soy compañera de Hiki-

- ¿Hiki?, ¡ya están en los nombres de mascotas!, ¡¿Por qué nunca me contaste de ella oni-chan?!-

Chillo mi linda hermanita.

-Porque no hay nada que contar, y ya te he dicho que dejes de montarte telenovela mexicana hermanita-

-(suspiro), no puedes ser más denso, disculpa al idiota de mi gomi-chan, suele ser muy terco, puedo llamarte Yuinee-san –

-Está bien Komachi-chan-

Respondió una Yuigahama un tanto ruborizada, a no, ni se te ocurra unir a mi hermanita a tu Yuri, consigue tu propia hermana.

-En todo caso Komachi, que haces aquí, con el-

Me abstuve de llamarlo insecto, pero enfaticé mis últimas palabras.

-¡Ah! Mucho gusto soy Kawasaki Tashi soy compañero de Hikigaya-san, mi hermana mayor es de segundo de preparatoria en Sobu, tal vez la conozcan, se llama Kawasaki Saki-

- ¡Ah!, Kawasaki, da algo de miedo-

Respondió Yuigahama con tono nervioso

-ummmm…qué inusual, ¿te desagrada acaso? -

-Bueno no diría desagrado, solo que no se, se siente como si fuera inaccesible a veces, y tiene como esta aura de delincuente alrededor-

-Eso suena a que no te agrada-

- ¡Dije que no es así Hiki! –

-Pero Yuigahama-san tiene algo de razón, nunca he visto a Kawasaki que se amistosa con alguien-

Intervino Totsuka.

-De echo al parecer, la hermana de Tashi-kun se ha convertido en toda una delincuente recientemente, llega tarde a casa, por eso mi pidió consejo para ver cómo ayudar a su hermana-

-Así que esa es la excusa que utilizo el insecto-

-oni-chan-

Se quejó Komachi

-Lo siento quise decir la lamprea, tardígrado, topo, ¡carajo! -

Chille al sentir el pisotón de mi hermanita.

-Te lo advertir, ¡uf! –

Desprecio Komachi, bien ya la enojé.

-Está bien lo siento, a cambio veré que puedo hacer para ayudar-

- ¡En serio! -

-SI-

Respondí algo decaído, no me puedo creer que vaya a ayudar a este insecto, aunque si logro que no moleste más a mi hermana lo hare.

- ¡Sabia que podría contar contigo oni-chan-

-Si claro, bien, primero quiero que me cuenten todo lo que sepas de tu hermana-

-Bueno ella siempre fue seria y amble hasta que empezó la preparatoria-

- ¿Estás seguro? -

- ¡Eh!, si lo estoy, porque preguntas-

-Bueno, tendemos a idealizar a las personas, ignorando sus defectos o defendiéndolos, esto ocurre mayormente entre familiares, ¿por qué bueno?, porque son familia. Por eso quería confirmar, tal vez hay algo que adrede ignores de ella-

-No, no lo hago mi hermana siempre ha sido buena, siempre nos ha cuidado a mí y a mis otros hermanito y hermana-

-(Suspiro), se nota que la quieres, y por eso digo que ignoras cosa de ella, en todo caso, dijiste que llega tarde a casa, que tan tarde sería eso-

-Eso sería alrededor de las 5 de la mañana-

-Así que pasa toda la noche fuera, y tus padres no le dicen nada-

-No, ellos trabajan mucho, y cuando llegan a casa están demasiados cansado como para decirnos algo-

Respondió Tashi melancólicamente.

-Víctimas de las corporaciones que le gusta esclavizar a sus empleados, ummmm…entiendo-

-Hiki, a ti también-

-En todo caso puedes hacerte una idea de que la mantiene ocupada toda la noche-

Interrumpí a Yuigahama, pareces que mi tono se había vuelto algo sombrío y ella como la cabeza de aire que es lo noto, no tenía ganas de hablar de ello, menos con ella.

- ¿Tal vez amigas? -

-No, mi hermana no es buena haciendo amigos-

- ¿Un novio tal vez? –

-No, no lo creo

- ¿Trabajo entonces? –

El insecto pareció pensarlo por un segundo, parece que tenemos un ganador.

-Ahora que lo dices, una vez recibió una llamada de un sitio con el nombre de ángel, creo que era-

- ¿Crees? –

-Si ese día, dejo su teléfono sobre la mesa, y yo fui el que contesto la llamada, pero antes de que pudiera escuchar el nombre completo ella me lo arrebato y me reprendió-

-Así que trabaja toda la noche en un sitio con el nombre ángel en su nombre, no me gusta cómo suena-

- ¡Eh!, ¿porque Hiki? -

Mujer no me hagas decirlo.

-(suspiro), imagínate el nombre ángel en algún Cártel de neón de un sitio mórbido del barrio rojo, y veras porque no me gusta cómo suena-

- ¡¿Eh?!, ¡pero ella no podría estar haciendo eso!, ¡¿o si?! -

Chillo Yuigahama roja como tomate, y yo que voy a saber mujer.

(golpe)

- ¡Claro que no!, ¡mi hermana nunca haría eso! -

Exclamo con vehemencia el insecto, golpeando la mesa.

-Eso no lo sabes-

- ¡Claro que lo sé!, ¡es mi hermana ella nunca! –

-Vamos cálmate Tashi-kun, no le hagas caso al idiota de mi hermano-

Bien ahora yo soy el malo.

-Sabes, hay un viejo dicho que dice, piensa mal y acertaras-

El silencio se cernió sobre nosotros por un tiempo.

-Zaimokuza, tengo un favor que pedirte-

- ¡Jojojo!, ¡no tienes que pedir ningún favor!, ¡somos camaradas después de todo! -

De donde saco tanta energía este gordo, hace un rato te estabas muriendo.

- ¿conoces algún sitio con ángel en su nombre que trabaje hasta la madrugada? -

- ¡Ciertamente conozco un sitio! –

-Bien, quiero que me lleves, y mientras esta en ello comprueba todos los sitios de chiba con la misma descripción-

Hay que asegurar todas las variantes.

- ¿Qué piensas hacer oni-chan? -

-Si Hiki, ¿Qué piensas hacer? –

-Fácil, voy a encarar a Kawasaki-san en su trabajo, creo que es la forma más rápida de solucionar este dilema, y entre más rápido este insecto se separe de mi hermana mejor-

-Hiki suenas como un padre terco-

Proclamo Yuigahama con una risueña sonrisa, Bueno he ayudado a criar a Komachi la mayor parte de su vida, ¿podría considerarme un padre?, ¡nah!, siempre seré su querido oni-chan

-(suspiro), en todo caso, tienes una foto de tu hermana para poder distinguirla-

- ¡¿Ah?!, si, es ella-

Respondió Tashi mostrando una fotografía en su celular de su hermana mayor, sosteniendo entre sus brazos, a una versión más joven de ella, era la única forma de describirla, aunque para mi sorpresa, logre reconocerla.

-La de encaje negro-

Musite.

- ¿Eh?, ¿dijisteis algo Hiki? -

-No, no lo hice, en todo caso será mejor que vuelvas a casa, y no me esperes para comer, puede que me demoré en esto-

-Está bien, Komachi entiende, esfuérzate oni-chan-

-sí, sí, sí, Zaimokuza vámonos tu guías-

-Claro viejo camarada sígueme y te llevare a la tierra prometida-

¿Por qué no me gusta cómo suena eso?

-Espera Hiki voy con ustedes-

Llamo Yuigahama, mientras nos disponíamos a irnos.

- ¿Por qué? -

-como que ¿Por qué? soy parte del club del servicio también-

-Esto no es una actividad del club Yuigahama-san, es una petición personal de mi Hermana, así que ¿porque? -

-Solo quiero ir bien, ¡uf! -

Respondió Yuigahama con un puchero ligeramente enojada, si vas a enojarte no hagas pucheros mujer.

-(suspiro), está bien vamos-

-Hachiman-

Llamo Totsuka.

-Yo también puedo ir-

¡Ah! Mi ángel, soy indigno de tu presencia.

-Claro Totsuka, no tienes ni porque preguntar vamos-

- ¡Eh!, ¡porque a Sai-chan no le preguntaste por qué!, ¡eso es injusto! -

-Bien en marcha-

Ignorando a yuigahama me dispuse a partir.

- ¡Esperen!, ¡no me ignores!, ¡Hiki! -

(Elipsis)

-Este es el sitio-

Cuestione incrédulo, Zaimokuza nos había guiado hasta un café maid con el nombre ángel.

-(suspiro), sabes me sorprende que este sorprendido, debí adivinarlo-

-No te acongojes camarada, seguirme y las maid ponderara nuestros nombres como antaño-

-Enserio, no suena mal-

Respondí intentando disimular mi leve entusiasmo, sí sé que es una vil mentira, y que ellas solo cumplen con sus respectivos trabajos, y para ellas no es más que eso, solo una afable fachada tentándote para gastar tu dinero, pero venga quien no quiere se agasajado por bellas damas, mientras ellas te llaman amo.

- ¿Qué ocurre? -

Cuestione a una Yuigahama que había captado mi atención tomando una manga de mi camisa.

-No me gusta, y tú no deberías ir a este tipo de sitio Hiki-

Dijo con un leve puchero enojado, eres mi madre acaso, y tú fuiste la que quiso venir, además ya he dicho que deje de hacer puchero, lo he dicho, ¿cierto?, o solo he estado hablando en mi cabeza todo este tiempo, diablos estoy mal de la cabeza, pero, que importa, las mejores personas están locas.

-Este lugar es para chicos, ¿Qué se supone que voy a hacer-

-Yuigahama-san, mira parece que también aceptan chicas-

Intervino Totsuka.

-Bien ya lo oíste no hay problema a que entres, no perdamos tiempo y acabemos con esto rápido-

Sentencie mientras entraba en el café maid, con una obstinada Yuigahama a cuesta, que se había negado a soltarme la camisa, recibiendo el típico saludo de bienvenido de nuevo amo, tres de nosotros nos dirigimos hacia una mesa vacía mientras Yuigahama exploraba el lugar en busca de nuestro objetivo.

-Un placer amos, yo seré quien tenga el privilegio de atenderlo, ¿ya decidieron que ordenar? –

Dijo la camarera recatadamente, tenía un par de orejas de gato puestas, aunque, su cabellera era diferente, me resultaba extrañamente familiar, sé que he visto esas gafas de marco rojo en otro sitio, aunque tal vez sean paranoias mías.

-Solo un café con leche para mí, ustedes que van a pedir-

-Lo mismo para mí-

respondió Totsuka

- ¡Yo quiero la tortilla love love! -

¡oH!, ese nombre es tan redundantemente ridículo que me dio cáncer.

-Enseguida se los traigo maestro-

Respondió la camarera retirándose, y al poco tiempo trajo nuestro pedido, bien ahora solo resta aguardar a Yuigahama.

- ¡Ah!, no halle nada-

Hablando del diablo.

-Revisaste bien-

-Si-

Se quejó recostándose en su asiento.

-Ninguna de las camareras se le parece y su nombre no aparece en la lista de empleado-

-Bien podemos tachar este lugar de la lista, ¿ya tienes la lista de los otros lugares Zaimokuza? –

-Ah, sí, (tos, tos, tos)-

Se atraganto con la tortilla que había estado devorando, no te enseñaron a no hablar con la boca llena, tomando un profundo sorbo de su vaso con agua se recompuso.

- ¿Entonces los tiene? -

-La duda ofende, la próxima parada es el Hotel Royal Okura, hay un bar en la planta superior llamado escálela del ángel-

Respondió Zaimokuza leyendo la información de su móvil.

-Aunque tendrás que seguir tu travesía sin mi Hachiman, los códigos de vestimenta de la aristocracia que controlan estos lugares, atormentan mi alma-

-Entiendo, ¿y tú Totsuka? -

-Lo siento, pero tampoco creo que pueda acompañarte tengo unos cuantos deberes atrasados-

-(Suspiro), supongo que tendré que ir solo

- ¡Eh!, ¡yo…yo puedo acompañarte Hiki! -

Dijo con nerviosismo en voz.

-Como dije supongo que tendré que ir solo-

- ¡No sea malo!, ¡no me ignores Hiki! -

Exclamo Yuigahama con un aluvión de golpes a mi persona.

- ¡Esta bien!, ¡está bien puedes venir! -

Respondí para que dejara de golpearme, aunque más que dolor me provocaba molestia.

- ¡Enserio!, ¡yay! -

Sabes me estoy cuestionando que edad tienes.

-Bien, me retiro, ve y cámbiate a algo que te haga ver más madura, que yo haré lo mismo, no quiero tener problemas para entrar, nos vemos en frente del Hotel a las 8 en punto-

- ¡A las 8 hay estaré! -

Bien con eso dicho me dispuse a retirarme, esto está siendo más esfuerzo de lo que esperaba, debería simplemente hacer desaparecer a ese insecto y me ahorraría todo este quilombo.

(Elisis)

Me encontraba actualmente frete al hotel okura, después de una incursión de parte de Komachi al armario de mi padre, con la excusa que debería verme presentable para la ocasión, llevaba su viejo esmoquin negro que había estado acumulando polvo en su armario, debajo llevaba una camisa blanca y una corbata negra con zapatos de charol para completar el conjunto, aunque parezco un pingüino no me quejo, gracias a que el esmoquin era de cuando él era más joven, se ajustaba a mi cuerpo casi a la perfección, mi cabellera había sido gelificada en un intento de verme más presentable, aunque por mis ojos parecía o un asalariado con mal genio o un Yakuza más que otra cosa.

-Se está tardando demasiado-

Mi reloj marcaba actualmente las 8:20, y aun ni rastro de Yuigahama.

-Bien, parece que no vendrá-

Cuando me disponía a irme, la divise a la distancia, parecía inquita mirando a su alrededor posiblemente en mi búsqueda, llevaba un top de tubo con un vinilo que tira de su sostén que solo cubría el hombro derecho, un collar en forma de corazón colgaba desde su perlado cuello, sobre su top llevaba una chaqueta de mezclilla de manga corta.

Sus negros mini pantalones de tela de algodón, tenían un botón de oro en ellos y llevaba zapatos de los altos que se adherían a sus tobillos como vides cada vez que caminaba sus tobilleras tambaleaban.

Eso es lo más adulto en lo que pudo pensar, parece más una universitaria lista para alguna fiesta.

-Llegas tarde Yuigahama-

La llame desde atrás, ante la sorpresa su cuerpo se tensó visiblemente, y se voltio lentamente con el terror marcado en su semblante.

- ¿Hi…Hiki? -

-Quien más seria, ¿o esperas a alguien más aparte de a mí? –

-N…no es eso, es que no te reconocí, luces…. tan diferente-

Dijo un tanto ruborizada

-Como digas, andando-

Respondí colocándome en marcha.

- ¿Qué espera un permiso? –

Cuestione ante Yuigahama que se había quedado regazada.

-Es solo…no nada-

Respondió poniéndose en marcha, si esperaba que te exaltara por tu elección de vestuario seguirás esperando mujer.

La vista desde el ascensor de cristal era casi etérea, conformada por la lúgubre oscuridad nocturna, que contrastaba con las vividas luces de los edificios cual fugases estrellas, y el tumulto de personas que iban en un vaivén perfectamente cronometrado como una colonia de hormigas.

Con un pitio el ascensor anuncio su deber cometió y abriendo sus metálicas puertas, la tenue melodía del jazz capto mi atención, todo el lugar destilaba un ambiente calmo y refinado, aunque algo opresivo, no sabría explicarme porque sentí tal cosa.

- ¡Oh!, ¡es increíble! -

Exclamo Yuigahama, bien es hora de centrarme, usando una de mis 108 habilidades de solitario, percepción perfecta, escaneé el lugar en busca de mi objetivo, te encontré.

-Vamos Yuigahama-

- ¿Eh? -

Dije tomando de la mano a Yuigahama, conduciéndola hacia la barra del bar, allí se encontraba un Kawasaki vestida de barman.

-Kawasaki-san, ¿cierto? -

La llame.

-Disculpa te conozco-

-H…hola Kawasaki-

Intervino Yuigahama.

-Yuigahama, que haces aquí, no me digas que estas en una cita con eso-

-N…no claro que no –

Venga no tienes que negarlo con tanta vehemencia

- ¿Entonces que hacen aquí los dos? –

-Estamos persiguiendo a una pequeña cenicienta, gracias a las travesuras de cierto ratoncito preocupado-

-No entiendo lo que quieres decir-

-Kawasaki, veras Tashi-kun nos pidió ayuda ya que está preocupado por ti desde que llegas tarde a casa-

-(suspiro), ya veo, no sé qué le ha dicho Tashi, pero no dejen que los molestes, no se metan donde no los han llamado-

Respondió con obvia enemista marcada en su tono.

-Créeme no podría estar más de acuerdo contigo, pero cierto ratoncito a estado rondando a mi hermana, cosa que me molesta, y si tengo que acabar con tu magia para que se detenga, pues que hacia sea-

-Quieres dejar de llamar de a mi hermano ratón-

-Podría, ciertamente, la pregunta es si lo hare-

-No entiendo Hiki, de que magia estás hablando-

-simple, los menores de edad no pueden trabajar después de ciertas horas de la noche, Kawasaki aquí presente, está mintiendo sobre su edad para poder trabajar toda la noche, un crimen que no le afectara directamente, pero si a este bar, que tiene a menores de edad trabajando pasadas las horas reglamentarias-

Kawasaki me dio una mirada de odio puro sin ningún tipo de tapujo.

-Sabes, me pregunto si el gerente está enterado, o es cómplice tuyo, creo que se lo dejare a las autoridades, pero puedes renunciar, ¿si quieres?, aunque dudo que lo hagas-

-No sé qué me molesta más, el hecho de esa mirada desagradable que cree conocerme, o que tengas razón, no pienso renunciar, ve a hacer tus amenazas a otra parte-

Sentencio Kawasaki colocando ambas manos sobre la barra.

-Sabes Kawasaki, yo también trabajo cuando no tengo dinero, o quiero comprarme algo lindo, pero no miento sobre mi edad para hacerlo-

-Crees que hago esto para comprar algún bolso que este en oferta, no trabajo porque quiera divertirme, lo hago porque necesito el dinero-

Exclamo Kawasaki.

-jajaja-

Solté una leve risa.

-La vida es dura, y tus padres se matan trabajando, para poder mantenerlo, pero claro no es suficiente, nunca lo es, por lo cual la cenicienta se vio obligada a encontrar una solución, para ayudar a cuidar a sus otros hermanos, te suena familiar, porque a mi si, que chica más diligente estás hecha Kawasaki-san-

-Tu no me conoces actúas como persona de clase alta, ¿pero dime al menos tienes dinero para pagar?, ¿puedes costearte lo que mis padres no pueden?, ¿o solo eres un charlatán? -

¡Oh!, pero que legua más afilada tienes mujer.

- ¿Qué si puedo costeármelo?, claro, porque no nos sirves un vaso de tu mejor champan quieres-

Respondí con la sonrisa más desagradable que pude realizar, hay algo que no sabes de mí señorita, y es que la beca que gane cuando entre a Sobu, me da ciertos beneficios económicos, y he estado reuniendo la mesada que mis padres me han dado por meses, aunque tenga que sacrificar el juego nuevo que tenía pensado comprar para mi ps vita, no me vas a humillar por falta de efectivo.

Con una sonrisa plástica, que obviamente mostraba que no estaba feliz prosiguió a servirnos dos copas con champan.

-Que lo disfruten, señor-

Gruño lo último.

-Dime Kawasaki, ¿amas a tus hermanos? -

- ¿A qué se debe la pregunta? –

Respondió con desconfianza marcada en su tono.

-Simple curiosidad, así que dime, ¿amas a tus hermanos?, porque ciertamente yo amo a la mía-

Meditando la pregunta por un minuto se dignó en responder.

-Sí, si los amos-

-(suspiro), eso es todo lo que quería escuchar-

Tomando la copa de champan tome su contenido de un solo sorbo.

-Yuigahama es hora de irnos-

- ¿Eh?, ya, bien-

Respondí tomando su copa de champan igualmente de un sorbo, aunque pareció que no le cayó bien.

-Kawasaki, necesito un poco de tu tiempo mañana temprano, veme en el McDonald cerca de Sobu, a las 5:30am tengo que hablarte sobre Tashi, si no vienes, pues lo usare de rehén si es necesario-

-Tu, eres bastante despreciable, sabes-

-jajaja, si lo sé, no eres la primera ni la última en decírmelo, hasta entonces Kawasaki-san-

Con eso dicho pague nuestras bebidas y me dispuse a marcharme con Yuigahama a cuesta.

-Bien es hora de sepáranos, buenas noches Yuigahama-

Me despedí cuando habíamos salido del okura.

-Hiki, po…podrías acompañarme –

Me dijo llevándose ambas manos hacia su pecho en modo de súplica, con un brillante sonrojo en su rostro, que resaltaba con la pálida luz de la luna, sabes no he querido admitirlo, pero es bastante hermosa.

-No veo la necesidad, todavía no es demasiado tarde y la estación está cerca, es mejor irnos por nuestros respectivos caminos-

Respondí, no sé qué te traes entre mano, pero no pienso caer en las artimañas de cualquier mujer, incluyéndote.

-Adiós Yuigahama-

-Espera Hiki-

Llamo de nuevo, con la cabeza cabizbaja su flequillo cubría sus vivaces ojos marrones.

- ¿Qué? -

-Puedo… ¿puedo preguntarte algo? -

-Adelante-

-Tu….¿Tú me odias Hiki?-

Cuestiono con corazón en mano, levantando la vista revelando sus acuosos ojos.

-¿Eh?, ¿porque lo preguntas?-

-Es que siempre está bromeando con Yukinon, parecen llevar bien, pe…..pero, cuando hablas conmigo, pareces distante, incluso me ignoras-

Una leve lagrima casi imperceptible descendió por su mejilla cuando dijo eso.

-Por eso estaba preguntándome, ¿hice algo para que me odiaras? –

Las lágrimas comenzaron a brotar sin ánimo de detenerse, bien, ahora me siento como la basura más grande del mundo, nunca he sido el tipo que le gusta hacer llorar a los demás, principalmente porque se cómo se siente, pero ahora ante mí, hay una chica con su corazón desnudo, llorando a causa mía.

- ¿Quieres que te diga la verdad Yuigahama? –

Cuestione haciéndole entrega de mi pañuelo.

-s…si-

Respondió entre sollozo

-No te odio, pero tampoco diría que me agradas, me eres indiferente, pero no te lo tomes a pecho, no eres tú o algo que hayas echo-

-Entonces, ¿Qué? –

-Es algo personal-

- ¿Personal?, ¿podría ser a causa de esa historia que nos contaste a Yukinon y a mi cuando estábamos haciendo galletas? –

¡uf!, es bastante perceptiva cuando se lo propone, debería de dejar de subestimar a esta cabeza de aire.

-Así es, odio a las buenas chicas, siempre amables, siempre fingiendo que tú les importas, siempre tan joviales, lo odio-

Hice una breve pausa para tomar aire, y pensar lo que iba a decir.

-Sé que está mal, que posiblemente no era su intención lastimarme, y que yo mismo fui el que me engañe, pero no puedo evitarlo, las odio con toda mi alma, y sé que tú no eres del todo como ella, aunque tengas cosas que me recuerda a ella, por eso no te odio, pero no tenemos mucho tiempo de habernos conocido, como para decir que me agradas, con Yukinoshita es diferente, tengo una deuda personal con ella-

-Entonces, si nos conociéramos mejor, ¿te agradaría? –

-No sabría decírtelo, eso el tiempo lo dirá-

-¡Entiendo quiero que nos conozcamos mejor Hiki!-

Dijo con una brillante sonría, que contra todo mi orgullo hiso que me sonrojara.

-Está bien, lo intentare, vamos-

- ¿Adonde? –

-Te acompañare a tu casa, ya se está haciendo tarde-

Dije rascándome el cochote con nerviosismo.

- ¡Enserio!, ¡gracias! -

Respondió con esa misma sonrisa que había logrado sonrojarme, pero con mayor intensidad, como la diferencian de las llamas de ascuas al ser avivadas, Yuigahama Yui, eres la chica más extraña con la que me he topado.