Capítulo 9
¿Un paso más cerca?
Sol de fuego, comenzaba su ascenso en los cielos, desplazando la oscura noche, en esta sosegada y gélida mañana, el leve trinar de las aves, reverberaban en el aire, dominadas por las corrientes volubles, libres de culpas.
Una idónea mañana para dar un paseo, me encontraba portando mi chándal Nike, negro con franjas blancas y unos viejos zapatos blancos, desgastado ya por el pasar del tiempo, el final de la semana dorada me asechaba cual lobo, aguardando de su presa.
-Una semana de descanso, no es suficiente-
No me queje ante nadie en particular, solo para mí mismo, un poco reacio a que acabara mi descanso, de los extenuantes deberes de la escuela.
Con un leve trote inicie mi paseo matutino, sin rumbo aparentemente fijo, solo una forma de matar el tiempo, pues Komachi se encontraba en casa de una amiga, y mis padres, bueno su ausencia no es una anomalía.
El compás de mi trote se mesclaba desvaneciéndose con el ruido del ambiente, recuerdo sin duda de lo ínfima de la existencia de una sola persona, cuya no existencia, no tendrá ninguna repercusión en este basto mundo, pero dejemos estos pensamientos a un lado que me pongo depresivo.
Después de un tiempo, mi trote me había llevado a un parque cercano, ancianas parejas, veteranas en la convivencia con otra persona que no haya sido de su familia, disfrutaban de esta idónea mañana, los ladridos de los canes resonaban de alegría divirtiéndose con su dueño, y las risueñas risas de los niños resonaban a intervalos disonantes.
Buscando refugio en la sombra de un árbol del asiduo acenso del sol, me recosté contemplando el infinito cielo azulado, de niño solía pensar que el azul de cielo se debía a las aguas que se filtraban de un reino divino sobre un manto níveo de nubes, y que podría algún día llegar a él, ¡uf!, que tan ingenuo era.
-(Suspiro), la felicidad de la ignorancia-
Me dije mientras del bolsillo de mi chándal sacaba un viejo libro de mi padre, su pasta maltratada y descolorida junto con lo amarillento de sus hojas daban testimonio de su edad, pero aún se podía distinguir su nombre, de la tierra a la luna de julio Verne unos de los primeros libros de literatura occidental que tuve el placer de disfrutar.
Uno de mis libros favoritos, un libro que inicia con una sátira del estereotipo estadounidense de ese tiempo, pero a pesar de todo lo fantasioso del asunto, y todos los cálculos empleados, así como los beneficios de se disputan los diferentes estados por ser el lugar donde se fabrique el Columbia, los que más me agrada del libro era la fiera competencia y enemistad del presidente del Gun Club, Impey Barbicane y el capitán Nicholl.
Las anécdotas de los cañones de cada vez de mayor poder de Barbicane contra las placas de aceros brindadas cada vez más gruesas del capitán Nicholl, se me habían vuelto ya legendarias, no solo era una metáfora muy clara de la carrera armamentista, como fue la flecha contra la armadura en la edad media, sino que también era a su vez una lucha de orgullo entre ambos hombre, y como olvidar su duelo a muerte, en el que ambos hombres se olvidaron de ello, el capitán al concentrarse al rescatar a un pájaro de la red de una araña, y Barbicane al concentrarse en los cálculos restantes para su osado viaje, simplemente magnifico.
- ¡Guau!, ¡Guau! –
El ladrido enérgico de un perro me saco mis pensamientos, no se dio a esperar a que la bestia causante de este jaleo se manifestara, un regordete Dachshund salido de la nada salto encima mío lamiéndome el rostro.
- ¡Hey!, ¡deja de lamerme que no soy un Hueso! -
Me queje mientras apartaba al perro de mi rostro.
- ¿Espera?, te conozco-
Los castaños ojos de la bestia ante mi brillaron con ascuas llenas de júbilo ante mis palabras, fue casi como si me entendiera.
- ¡Sable!, ¡chico donde te has metido!, ¡Sable! –
Se escuchó la vivas voz del dueño de este colosal animal, (está bastante gordo), una voz con la que para mí sorpresa, ya estaba familiarizado.
A la lejanía divise a una Yuigahama, vestida con un chándal rosa y blanco, (esta chica tiene un trauma con el rosa), desconcertada buscando a su mascota a su alrededor.
-Tu ama debería cuidarte mejor-
Le dije a sable, el cual luchaba en mis brazos en un intento de lamer mi rostro, este perro tiene demasiada energía.
-Dicen que las mascotas se parecen a sus dueños…parece que es cierto-
Me cuestione con dirección hacia ella.
- ¡sable!, ¡sable! -
Llamaba con preocupación a su mascota.
- ¿Este chico es al que busca? -
Cuestione desde atrás, al escuchar mis palabras rápida mente dio media vuelta.
- ¡Sable!, ¡chico malo! –
Reprendió arrebatándome al animal de las manos sin siquiera mirarme.
- ¡Estaba tan preocupada!, ¡no vuelvas hacer eso!, ¡malo!, ¡chico malo! -
(sollozo de perro :v)
Lloro el animal ante las reprimendas de su amo.
-Muchas gracias, estaba muy preocupada cuando salió corriendo de la nada, ¿eh?, ¡Hiki! –
Exclamo al percatarse de mi presencia.
-Yo, yuigahama-
-Que… ¿qué haces aquí? -
-Hasta que tu perro me atacara, estaba leyendo, deberías tener más cuidado, o un auto podría atropellarlo-
Enfatice mis últimas palabras, sus ojos se abrieron en realización.
-Sí, lo sé, tendré más cuidado-
Respondió avergonzada.
-Bien, entonces me retiro, adiós Yuigahama, sable-
- ¡Gua! ¡Gua! -
Respondió el animal enérgicamente
- ¡Espera Hiki! -
Escuche su afanado llamado.
- ¿si? -
-Este… veras parece que le agradas a sable, ¿cierto chico? -
- ¡Guau!, ¡Guau! –
Respondió su mascota
- ¿Y? -
-Ya que estás aquí pensé en ¿si no te importaría que te acompañara? -
- ¿Acompañarme? -
Respondí confundido.
- ¿Te molesto? -
-(suspiro), No, No le veo problema, pero ¿no tienes planes o algo por el estilo?, solo estoy leyendo un poco antes de regresar a casa, probablemente te aburras-
-No, solo estaba paseando a sable antes de regresar también, Yumiko está de vacaciones con sus padres y Hina siempre se pierde por estos tiempos, si te soy sincera estoy algo aburrida tampoco he podido contactar con Yukino-
Definitivamente no necesitaba saber eso.
-Bien supongo-
Intervenir estoy seguro que seguiría hablando si no la detengo.
- ¿Entonces me sigue o qué? –
Cuestione dándome media vuelta en dirección al árbol donde me había recostado anteriormente.
- ¿Ah?, claro-
Respondió enérgicamente Yuigahama siguiéndome de cerca, el viaje fue corto ya que literalmente me encontraba a un par de metros, recostándome con toda mi haraganería a cuesta, (suspiro), sacando el libro de mi bolsillo, disponiéndome a retomar mi lectura.
- ¿Que lees Hiki? -
Cuestiono Yuigahama recostándose cerca de mí, demasiado cerca para mi gusto, lo que me obligo a separarme un par de metros, mientras sable daba tumbos alrededor nuestros, estoy comenzando a arrepentirme de esto.
-De la tierra a la luna, de julio Verne es un libro occidental posiblemente no hayas escuchado de el-
-Sí, no lo había oído nunca, y es difícil-
-Supongo, aprender y enlazar los nombres a cada uno de los personajes puede costar al inicio, pero termine adaptándome, eso si lo que más me choca seria los múltiples cálculos físico y matemáticos que se llevan a cabo la primera mitad del libro, no son mucho, pero me molestan, no soy el más fan de las matemáticas que digamos-
- ¡Oh! -
Respondió con fingido interés, eres muy mala actuando Yuigahama.
-A mí tampoco me gustan siempre me confundo con tantos números-
Eso ya me lo esperaba.
-pero espera, ¿no eres el número uno en todas las asignaturas?, ¿Cómo puedes odiar las matemáticas y sacar buenas notas-
-Estudiar algo por deber es diferente a estudiar algo por placer-
- ¡Oh!, entiendo-
Un incómodo silencio descendió sobre nosotros, por el rabillo del ojo, podría observar a una nerviosa Yuigahama jugando con sus dedos, parecía estar reuniendo coraje, supongo que ya sé que va a preguntar.
-Puedo preguntarte algo Hiki-
-Supongo-
-Ya que mencionaste lo de sable, por casualidad tu…¿tú te acuerdas del primer día de clase en Sobu?-
Y allí está la pregunta, no voy a negar que la estaba esperando, al mismo tiempo que la pregunto se hiso, sable corrió hacia mi suplicando por cariño.
-Diría que me alegra que sable se encuentre bien-
Respondió acariciando el marón pelaje del perro al lado mío.
-Entonces, si te acuerdas-
¿Por qué siento cierto tono de reproche en su voz?
-Que te atropelle una limosina no es cosa de todos los días, es más común camión-chan-
Me reí ante mi patético intento de chiste.
-Si tienes razón, entonces, ¿porque no lo mencionaste antes? -
-Porque no había nada que mencionar, además que no me acordaba de ello, hasta después de cumplir tu solicitud-
-Entonces, ¿no me reconociste? –
¿Porque suena decepcionada?
-No, en lo absoluto y tu cabello no ayudo-
- ¿Mi cabello? –
Cuestiono acariciándose los mechones de su flequillo.
-Sí, era castaño si no recuerdo mal-
- ¿Eh?, te gusta el cabello castaño Hiki-
-Eso no fue lo que dije, Yuigahama, es solo que hecho que hayas cambiado un rasgo tan distintivo, como lo es el cabello, no ayuda al hecho que te recuerde o no, si fueras a cambiar ese rosa chillón que tienes estoy seguro que no te reconocería-
Miento su imperativa personalidad, su chillona voz y ese par de trama son un distintito inigualable, ¡uf! sueno como idiota enamorada maldito sea este pensamiento.
-Veo, si es así no me quitare este color nunca-
La oí musitar para sí misma, las ventajas de portar el oído del mal supongo.
-Aunque, ¿a qué se debe el repentino interés?, no me digas que te sientes en deuda por algo tan viejo como eso-
- ¡Pero!, ¡si no fuera por ti sable!, ¡mi pequeño sable! –
Refuto Yuigahama tomando a su mascota entre sus brazos con el instinto protector de una madre, parece que le tiene mucho cariño a su mascota, supongo que se podría aplicar lo mismo a mí y a Kamakura, nah ese viejo gato regordete siempre me da mala cara, ¡miau!, un fuerte miau reverbero en mi mete, lo siento Kamakura-sama usted es la única mascota que podría amar y servir, (suspiro), ya estoy delirando.
-Te lo dije en aquel entonces y te lo diré de nuevo, yo ayude a tu perro y tú me ayudaste, estamos a mano, no tienes que sentirte en deuda conmigo, y si por alguna razón me hablas por esta estúpida deuda que crees que tienes, te pido gentilmente que pares-
Exclamo había veneno en su voz con un ligero tono de pesar al musitar lo último, pero sus ojos, los ojos que Yukino tildaba ocasionalmente de los de un pez muerto, brillaban con un leve rencor casi imperceptible para cualquiera que no pusiera atención y un dolor que se guarda para sí mismo, quiero saber, era mi deseo egoísta, quería saber más de él, quería comprender que lo había orillado al extremo que se encontraba, lo había estado observando durante todo nuestro primer año, sabia de primera mano lo desinteresado que podía llegar a ser, aunque por lo que dijo nunca me noto y nunca lo hubiese hecho hasta me uní al club de servicio, no podía evitar sentirme deprimida por ese hecho, pero ahora, ahora tenía una oportunidad para conocerlo mejor, una oportunidad para que me notara, una oportunidad para, ¡ah! que estoy pensando, podría sentir calor en mis mejillas.
- ¡No!, ¡claro que no te hablo por eso!, es solo-
Exclamo vivazmente yuigahama, perdiéndose sus últimas palabras en un tenue murmullo que no alcance a escuchar ni con una de mis 108 habilidades el oído del mal.
-Bien, porque déjame decirte, no necesito la lastima de nadie, nunca más-
- ¡Mou!, ¡Hiki!, ¡ya te dije que no es lástima! -
Respondió con un aluvión de suaves golpes, ¿Por qué todas las mujeres que conozco son igual de violentas?, esto es maltrato.
- ¡Está bien!, ¡está bien te creo!, ¡te creo!, ¡quieres dejar de golpearme! -
- ¡Bien!, ¡y que no se te olvide! -
Respondió con un leve puchero.
-Lo tendré en cuenta, ahora si me permite retomare mi lectura-
Un extraño, aunque cómodo silencio descendió sobre nosotros, solo los ocasionales bramidos de sable, así como su jugueteo llamaba la atención, solo hasta que quedo exhausto, durmiéndose en el regazo de su dueña, que perro más mimado.
El chillar de las cigarras hacía eco, mientras el sol toma su puesto en los más alto del cielo, y las personas paseaban felizmente ignorando sus preocupaciones, metidos en sus propios mundos.
-Hiki, juguemos un juego de penitencia-
Anuncio yuigahama recostándose en mi hombro, en serio que edad tienes
- ¿Por qué? –
Respondí alejándome levemente de su lado, acto que fue respondido por una yuigahama recostándose a mi lado una vez más, sabes que, me rindo, para que malgastar energías, si va a ser lo mismo que con ese apodo que me puso.
-Bueno, porque será divertido-
-no le veo lo divertido-
-¡Eh! No me digas que no te gustas los juegos-
-Obviamente odio los juegos, las bromas y las peleas, especialmente las ultimas, siempre salgo mal parado-
Los amargos recuerdos de los múltiples acosos físico en lo que me vi envuelto, aun cuando aprendí a defenderme, era cosa de nunca olvidar, que pelen uno a uno bandas de cobardes si son tan macho.
-veo, espera ¿no siempre estas bromeando con yukino?, a veces ni siquiera se de lo que hablan –
Porque siento otra vez ese tono de reclamo.
-No veo como los abusos verbales de Yukinoshita sean una broma, además, ella es diferente-
- Diferente, ¿cómo? –
Cuestiono con una mirada indiferente, ¿Por qué me siento interrogado?
-Bueno, diría que es como una ventisca, no puedes escapar de ella, solo buscar refugio, o perecer ante su impío ser-
- ¿será así? -
- ¿Qué insinúas? -
-Nada-
respondió con un tono levemente molesto, la alarma de mi celular reverbero fuertemente.
- ¿Ese es el opening de Pre Cure? -
¡Mierda!
-No sé, a Komachi le gusta, suele ponerlo cuando juega con mi teléfono-
Miento, pero este secreto seba conmigo a la tumba.
-Entonces a Komachi-chan le gusta pre cure, parece que tenemos algo en común-
-Supongo, pero por ahora, creo que es hora de irme-
Esto es una retirada táctica.
- ¡Eh!, ya te vas-
-Sí, ya es hora de almorzar, y Komachi no está, así que tengo que preparar el almuerzo-
- ¿Y tus padres?, Hiki-
-Ambos son muy trabajadores-
No pude evitar que un tono melancólico se formará en mi voz, odio hablar sobre ello, será mejor que me valla rápido.
- ¡Espera Hiki! –
Sentí un insidioso, ansioso, casi vicioso agarre, socavadas nauseas me invadieron, así como una ira primigenia, podría escuchar su voz, podría sentir su respiración, y con todo mi coraje me dispuse a encarar a aquel hombre, para mi sorpresa y para sorpresa de nadie, solo era Yuigahama, con una sonrisa tímida plasmada en su semblante, sosteniendo mi muñeca suavemente. Extraño que había sido eso, y porque sentía que debía cuidarme, supongo que son paranoillas mías.
-Si Yuigahama-
Especte al ver que no hablaba
-Esto, ¡Hiki! -
Mujer no grites tan de repente, que tengo oídos sensible.
-Veras….. ya que estas solo, n…no te importaría venir a almorzar a mi casa, claro si no te importa-
¡Oh! No, comida gratis mi única debilidad, como ya lo había mencionado antes, extrañamente su tono activo fue descendiendo mientras continuaba y su suave agarre había cesado y ahora se encontraba cabizbaja contemplando sus dedos.
Así que ese es el plan de tu ama, envenenarme con tu comida, aprovechándose de mi debilidad, sin siquiera mover un dedo, la imagen de una Yukinoshita con sonrisa de Cheshire apareció en mi sique, o bueno, eso me gustaría pensar, ciertamente estaba confundido, era la primera vez que alguien me había invitado a su casa, y no me dará una dirección falsa, o fuera para tratarme de payaso en sus fiestas y hacerme bromas, no es pa eso ¿verdad?
-No creo que sea buena idea, además no me gustaría ser una molestia-
- ¡No lo serás!, ¡además mi madre siempre cocina de más!, ¡así que no tienes que preocuparte por eso!, ¡vamos Hiki! –
Exclamo levando abruptamente la vista y sus ojos avellana captaron mi atención con su brillo, un brillo de expectación igual que los de Komachi cuando se aproximaba las épocas navideñas, (suspiro), no creo poder negarme.
-(suspiro), si tú lo dices, entonces tomare tu invitación-
- ¡Genial!, ¡vamos Hiki! –
Exclamo tomándome de las manos una vez más, mientras me guiaba en dirección a su hogar.
-Yuigahama-
Interrumpí el leve tarareo que llevaba.
-Si-
-Sabes que puedo caminar solo, ¿cierto? –
Dije apuntando a la unión de nuestras manos.
- ¿EH? -
Respondió confundida, hasta procesar el echo había estado arrastrándome tomados de la mano todo este tiempo.
- ¡Ah!, ¡lo siento! -
Soltó de inmediato su agarre, como si de fuego se tratase, mientras ocultaba su leve sonrojo, esta cabeza hueca es demasiado amigable, por su propio bien.
-Bien, seguimos entonces-
-sí, claro-
Tomo el liderazgo con sable a la cabeza, mientras yo me astenia de seguirla a una distancia prudente.
(Elipsis)
El camino fue más corto de lo que esperaba y al poco tiempo nos encontrábamos frente a la puerta de su hogar, el cual se hallaba en el tercer piso de un complejo de apartamentos a 20 minutos de caminata desde nuestro el parque.
- ¡Tadaima! –
Anuncio Yuigahama, abriendo la puerta con su llave, momento preciso en el que sable corrió dentro de su hogar, perdiéndose dentro.
- ¡Bienvenida cariño!, ¡el almuerzo estará listo en unos minutos! –
No se dio a esperar su respuesta, el tono de su madre sonaba dulce, pero no tan empalagoso como el de su hija.
- ¡Mama!, ¡he invitado a un amigo!, ¡¿me preguntaba si podría almorzar con nosotras?!-
Exclamo Yuigahama, despojándose de sus zapatos en el Genka, tomando un par de pantuflas color rosado en su remplazo.
¿amigo eh?, no recuerdo cuando nos volvimos amigos.
Por otra parte, su departamento, era el típico japonés, de piso de madera, la entrada era un pasillo que llevaba al comedor y sala al fondo a mano derecha con una pequeña cocina paralela a esta, y las dos habitaciones y baño estaban a mano izquierda.
- ¡Oh!, ¡un amigo dices! –
Exclamo su madre asomándose desde la cocina, su madre al igual que su hija no estaba exenta de belleza, a pesar de su edad, que debería estar rondando de los 35 a los 40, no aparentaba más de 30, de ojos avellana con una tranquilizadora mirada maternal, su cabellera castaña clara estaba atada en moño en la parte trasera de su cabeza, su delantal blanco un tanto sucio de comida cubría su cuerpo impidiéndome contemplar su vestimenta, solo podía divisar su blusa de color marrón, además de las dos armas de destrucción masiva que le había heredado a su hija, aunque estoy seguro que son más grandes, y no, no soy un pervertido, pero ni yo puedo ir encontrad de la ley de gravitación universal.
-Disculpe mi introducción, soy Hikigaya Hachiman, compañero de Yuigahama-san, señora Yuigahama-
Me presente con un formal arco, que no se me diga que mi madre no me inculco modales.
- ¿Hikigaya-kun?, ¡ah!, debes ser Hiki, ¿cierto?, no hay necesita de ser tan formal, Yui me ha contado mucho de ti-
¿Eh?
- ¡Mama! -
-Pero no te quedes hay, pasa, serviré el almuerzo en un instante-
Y con ese anuncio se perdió en la cocina una vez más.
-Tu madre es bastante vivas-
No es que me sorprenda.
-jejeje, eso creo-
Si de tal palo tal astilla.
-Así que, ¿hablas de mí? –
La curiosidad me gano
-Vamos Hiki, ponte las pantuflas de invitado, te espero en el comedor-
Dijo con extraño tono casi mecánico, acaba de ignorarme abiertamente, porque tengo esa sensación que debería cuidarme, ¿cuidarme de Yuigahama?, aunque ahora que lo pienso, si su madre comparte los dotes culinarios de su hija entonces ya sé a qué temer.
-Hiki, ¿porque te tardas tanto? –
-Voy-
Respondí descartando mis preocupaciones, es comida gratis después de todo.
-Así que Hiki, como Yui y tú se conocieron-
Inicio la conversación la señora Yuigahama, actualmente nos encontrábamos los tres disfrutando el almuerzo que para mi sorpresa era excelente, sentados alrededor de un pequeño comedor para cuatro, con la señora Yuigahama al frente, y Yuigahama a mi lado.
- ¡Mama!, ¡no preguntes sobre eso! -
- ¿Por qué?, ¿acaso es un tema vergonzoso? –
Cuestiono con una risueña sonrisa.
-N…no, pero-
-Somos compañeros de club-
Me di a la tarea de intervenir.
- ¿Así no más?, Yui me conto que fue cuando salvaste al pequeño sable-
-GuaGua-
Ladro en respuesta sable, el cual se encontraba disfrutando de su alimento, soy yo o este perro nos entiende.
-Bueno, no diría que salvar, solo diría que fue un pequeño accidente aislado-
Miento, pero no necesita preocuparse por algo pasado.
-No volví a interactuar con Yuigahama-san, hasta que se unió al club-
-Enserio, y Yui que me conto como te pusiste en peligro por sable, así de como la d-
- ¡Mama!, ¡Hiki, Yukinon y yo!, ¡hemos ayudados a varios estudiantes durante las horas del club!, ¡es bastante divertido!, ¡verdad Hiki! –
-Supongo-
Seguí su juego, parece que no quiere hablar de eso, ya que me invito no pienso causarles problemas.
-En verdad, es maravilloso que ayuden a los demás, suelen ser muchos-
-Bueno, no, pero Hiki ha ayudado a Sai-chan, un compañero nuestro en su entrenamiento en el tenis, y ha mejorado bastante, mientras que Yukinon y yo reclutamos nuevos miembros, ¡fue divertido!, ¡ha! Y también Saki-chan, trabajaba mucho para ayudar para ayudar a su familia con los asuntos escolares, y Hiki le propuso como se llamaba-
-Beca Yuigahama-
- ¡Ah!, sí, eso beca, le explico de que se trataba y como conseguirla fácilmente, y pare que funciono ya que Saki-san, ha asistido más seguido a la escuela y ya no llega tarde a casa, por lo que me conto Komachi, y también estuvo esa vez-
(suspiro), actualmente la vergüenza es fuerte en mí, como puede hablar tanto esta mujer, y sobre todo, como puede hablar tanto, y hacer que me sienta avergonzado, no me sentía así desde que me tocaba presentarme durante la primaria, en verdad esta cabeza de aire.
Yuigahama y su madre siguieron conversando vivazmente sobre temas diverso, que iba desde la escuela las actividades del club, a programas de tv (Doramas), y moda, una vez que terminan con uno seguían con el otro sin pausa, parecieran que pudieran conversar por siempre, parece que el clan Yuigahama tiene un don para la socialización. Me alegro de no pertenecer a él, aunque había algo extraño en ver lo cerca que estaban madre e hija, como interactuaban, a veces burlas, pero amigablemente, como parecía haber una confianza no dicha entre sí, atestiguar eso era algo que así brotar un extraño sentimiento, un sentimiento que rara vez había sentido, algo que todos sentimos, y rara vez aceptamos, un sentimiento tan viejo como el humano mismo.
Los socavados recuerdos de cuando mi madre solía pasar más tiempo en casa me invadieron, como cuando me enseñó a Hornear galletas para el cumpleaños de Komachi, como cuando me había enseñado a andar en bicicleta, como me mimaba cuando llegaba lastimado o como encorecería cuando se enteraba que era molestado, como solía acurrucarme en las noches en las que tenía pesadilla, pero ya son solo recuerdo, recuerdos que se perderán con el tiempo, recuerdo de un tiempo más inocente y ahora, ahora apenas y la puedo ver, ¡ja! Solemos dar las cosas por sentado, hasta que lo perdemos, y lo peor de todo es que a pesar de saber de la posibilidad de la perdida, siempre las daremos por sentado.
Yuigahama Yui te envidio, si eso era lo sentía.
Nota
Siento la fuerza en este capítulo, la verdad es que no sabía muy bien cómo escribir este capítulo y lo siento un tanto forzado, aclaro.
Sé que Yuigahama es un tanto más audaz en cuanto a sus sentimientos, me excusare diciendo que esta Yui es más decidida que la del canon
Yuigahama no es una yandere ni lo será, solo quería plasmar lo vergonzoso que sería para ella si Hikigaya se entera del oculto amor que tiene, tanto así, como para actuar de esa forma, ignorándolo y un tanto celosa o por lo menos esa era mi intención, (parece que no tengo el don de la palabra).
La escena en la que Yuigahama toma de la mano, solo son maquinaciones de Hikigaya, ya que no está acostumbrado a un toque cariño fuera de su familia, e inconscientemente lo relaciona con su trauma de cuando casi lo violan, o esa era mi intención, releyendo me he dado cuenta que no lo he hecho como me lo imaginaba, (como dicen, no se puede ser objetivo sobre su propio trabajo)
Gracias por leer.
