De ante mano gracia por leer
Hay mi cucharon, yo huyéndole al volumen 13 y 14, después del final del doce, y voy de puto genio a verme la 3 temporada, en verdad soy gil, por ello he decidido ser más esponjoso en este fic, solo por mis santísimos %&&
Cap 15
El amor de un chunni part 4
Bullicio matutino de la ajetreada vida escolar, dominaba el ambiente con puño de hierro una rutina diaria. ¡Oh! La rutina, el ciclo sin fin aparente en el que nos sumergimos profundamente, negándonos al cambio, pues, como se había dicho, mejor mal conocido, que mal por conocer, en verdad una absoluta cobardía que aceptamos sin rechistar, eterna e inmutable, y en esa cobardía no hacia distinción de mí, el mayor cobarde de todos, apreciando mi rutina, una rutina que había sido profanada.
-Yahallo Hiki-
Saludo la causante de la ruptura de mi rutina, yuigahama Yui, extraña chica como los santos ángeles caídos, mi compañera de club y salón, que con su siempre saludo había intervenido en mi rutina, fue algo extraño propiamente dicho, después de todo había esta regla tacita entre nosotros de no interactuar abiertamente, solo en el club o las raras veces que nos topábamos fuera de la escuela, regla que ella misma había roto, extrañamente todo esto había sucedido luego del encuentro con orimoto, hace poco días, si había relación con ese suceso, había decidido ignorarlo, en contra de traer viejos recuerdo, era sin duda un cobarde, huyendo con vehemencia de su pasado.
-Yo-
Se limitó Hikigaya a saludarla, con su cojo saludo habitual, el no entendía cuáles eran sus intenciones, y esto lo descolocaba, aumentando más de lo acostumbrado sus defensas, pero, aunque quiera, no podía ignorarla, era un sentimiento extraño, entre apreciar su soledad y apreciar su compañía, si yo apreciaba su compañía, era….raro.
(si no te conociera, pensaría que sientes algo por mi)
Aun le picaba aquellas palabras, básicamente le había dicho que sabía lo que ella sentía por él, y aun así quiso pasarlo como una broma, en verdad era un idiota, un adolorido y desinteresado idiota, del cual me había enamorado, había decidido esperarlo, dejar que se abriera lentamente a ella, pero veía que tal vez nunca lo haría, por ello, siguiendo el consejo de su madre que conocía su enamoramiento, decidió abrirlo a la fuerza si era necesario, ella al igual que su madre, era testaruda con las cosas que en verdad quería, por ello decidió ir a la ofensiva.
-Espérame Hiki-
Dijo tomándolo de la manga de su camiseta, esta simple acción tenía tres propósitos, el primero era impedir que le adelantara, pues lo conocía bien, y sabía que se le adelantaría dejándola sola, el segundo era marcar su territorio, no le gustaba la idea, podría ser una cabeza de aire, como le gustaba decirle Hiki, pero no era tonta, había visto, como algunas veces cuando una compañera se conseguía un novio las demás les gustaba intervenir para probarlo y saber que tan buen novio era, no fueron pocas las veces que una "amiga", le arrebataba el novio a la otra, era algo triste pero que igual pasaba, las chicas podríamos ser muy crueles, por suerte ella no se había enamorado hasta ahora, aunque tal vez estaba siendo paranoica ya que Hiki no socializar mucho, pero ella ya no quería ser la buena chica, y la tercera era demostrarle que iba enserio, ya que el apreciaba más los actos que las palabras, eso lo había aprendido de su tiempo juntos, ya que, aunque me molesta, el no podía comprender las emociones detrás de las palabras, era muy inteligente para algunas cosas y tonto para otras, aunque no lo culpaba por ello. Como siempre los curiosos estaban a la orden del día, cotilleando sobre ellos dos, pero eso ya no importaba.
-Mou…te dije que me espéralas-
Recrimino Yuigahama con un infantil puchero, negándose a soltar la manga de su camisa, en verdad esta mujer, que tan descuidada podría ser, solo está siendo amable, era la mentira con la que se engañaba.
-Eso hago, ¿no? -
-¡No!, planeabas irte-
Replico la vivas chica, y no podía refutárselo, la verdad es que tenía razón.
-Sabes no debería hablar tan abiertamente conmigo, no soy el tipo más odiado de Sobu, por nada-
Replico Hikigaya en buscando una excusa, siempre buscaba una excusa, que le sirviera para finiquitar sus interacciones diarias, no quería enamorarse de nuevo de esta mentira, arrogante pensamiento, atribuyéndole a yuigahama cosas dadas por sentado, o eso creía él, en el fondo su viejo yo, roía su corazón con impaciencia, comenzando a desear su compañía, al irse a la cama añorando el mañana, era igual que su tiempo en secundaria, no había cambiado, pero su orgullo, su negación, poderosos sentir, se negaban a flaquear, con una testarudez de dureza molecular digna de un diamante, y como cualquier diamante o solo otro diamante podría cortarlo.
-Hiki, no te gusta mi compañía-
Dijo con sus ojos de cachorro húmedo, una digna arma contra los sentimientos, dicho acto fue un golpe bajo, especial para él, quería recriminárselo, decirle que no funcionaría sus artimañas, pero…(suspiro), desde cuando esta chica se había vuelto tan manipuladora.
-Eso no fue lo que quise decir-
-si-
Su rutilante mirada avellana, lo enraizó en su lugar como si fuera la mirada del general blue, ah, la inocencia y la confabulación, la dulzura y lo cruel, en verdad ¿que eres yuigahama?
-Nada olvídalo-
Se resino a su destino, ya no había razón alguna de alejarla, no podría ganar contra su insistencia, si este acto de saludarlo le traía problema, entonces él, la ayudaría.
-¿Vamos?-
-¡Si Hiki!-
Su sonrisa podría ser el faro o el canto de la nereida en su camino, el tiempo decidirá cual.
….
-Hiki, vamos al club juntos, así que espérame en el salón, no vale irte adelante y decirme que me estabas esperando, ¿entendido? -
Llego a el yuigahama igual que una tormenta, y como tal impuso su poderío.
-Claro, claro, te espero-
Dije levantando las manos cual culpable atrapado en el acto, era lo que tenía pensado hacer de hecho, de soslayo pude ver a mis compañeros de salón cotilleando entre ellos, era arrogante de su parte suponer que lo hacían sobre ellos, pero el malestar en su espalda le profetizaba futuros problemas
-umm bien-
Digo feliz con su respuesta, ignorando su malestar, satisfecha corría hacia su camarilla con la intención de despedirse.
-Me alegra verla tan feliz-
Dijo sutilmente Hayama acercándosele.
-¿En serio?, pensé que solo te eran útiles-
Gruño Hikigaya.
-Aunque te cueste creerlo, la verdad es que me preocupo por ellos-
Respondió Hayama sin apartar la mirada de su camarilla, tobe, Ooka y Yamato interactuaban alegremente entre ellos, aunque había pretensiones, parecían estar genuinamente alegre, mientras que miura, Ebina y Yuigahama, hablaban entre ellas, con miura dándole miradas de ves en cuanto, supongo que no está alegre que este tan cerca de Yuigahama, ¿estoy cerca de ella?
-¿Es la preocupación por tus juguetes?, o ¿por tus compañeros?-
Recrimino Hikigaya.
-Tal vez ambas, tal vez ninguna-
Respondió Hayama con una sonrisa auto critica.
-Lo único que sé, es que aprecio estos momentos, así que Hikigaya-
Dijo hayama, encarándolo por primera vez en esta conversación.
-Cuídalas, a ambas, no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde-
-Experiencia, ¿Eh?-
Respondió burlonamente Hikigaya.
-Sí, experiencia-
Respondió hayama, algo que no había esperado, viéndolo tan serio, no puedo evitar aceptar sus palabras.
-Hare lo que pueda, es lo único que puedo decir-
-UMU, eso me basta-
Respondió hayama alejándose.
-Perdón por hacerte espera Hiki, Yumiko está preocupada, aunque no sé de qué-
Tal vez yo lo sepa, reflexiono Hikigaya, observando a miura, pero una mirada lo saco de si, era la mirada de Ebina, una mirada casi tan muerta como la de él, y una sonrisa plástica en su rostro de muñeca, ¿no hay nadie normal en esa camarilla acaso?
-No importa, vamos, Yukinoshita se molestará si llegamos tarde-
Con eso dicho ambos partieron con dirección al club
….
En el crepuscular mundo, sombras guiaban sus caminos, sombras del pasado, sombra de acciones poco digna, sombras de sus vidas, terroríficas sombras buscando aterrorizarlo, un día les había prometido a estas sombras, ser su amigo por siempre, si dejaban de atormentarlo, pero las sombras nunca aceptaron.
Yuigahama y Hikigaya caminaban a través de sus sombras, reconfortado con la presencia del otro, solos y juntos en el mundo crepuscular y el silencio como testigo de los dos.
No paso mucho tiempo al llegar a su objetivo.
-Yahallo-
Anuncio Yuigahama su llegada, como todas las tardes hacía.
-Yo-
Saludo Hikigaya.
-Buenas, Yuigahama, Hikigaya-
Respondió la belleza de cabello de ébano, sola, con sus sombras, en la moribunda luz, siempre estática, siempre buscadora, de algo que faltaba, sin saber que exactamente.
-Yukinon-
Se abalanzo la jovial joven, encarcelando a su amiga en su poderoso y suave abraso, con la intención de sacarla o acompañarla en sus sombras.
Ignorándolas Hikigaya tomo asiento, en su habitual puesto, mientras se disponía a leer una novela que había traído consigo.
(Toc, toc, toc)
Tocaron con suma decisión a la puerta, el eco retumbo anunciando la presencia detrás de la puerta.
-Pase-
Respondió Yukinoshita con señorial voz, respondiendo al permiso, la puerta se deslizo con ímpetu rebelando la identidad de nuestro invitado.
-¡Ebina!-
Exclamo sorprendida yuigahama al reconocer a su amiga.
-Yui hallo hallo-
Respondió la inusual chica, con su propio saludo trivial, en verdad tendré que unir todos los clanes bajo una sola bandera. Después de una breve pausa la chica miro tanto a yukinoshita como a Hikigaya, procediendo a saludarlo con el mismo saludo.
-Ten, siéntate-
Ofreció Hikigaya como siempre un asiento al nuevo cliente del club.
-Gracias Hikitani kun-
Hikitani, en serio cual es la manía de cambiar su nombre, tan difícil es llamarlo correctamente.
-Y bien, tienes una solicitud que hacernos Ebina-san-
-Algo así, se podría decir-
Respondió con la sonrisa más falsa que jamás haya contemplado.
-Hikitani-
(golpe)
Un golpe detrás de lo puerta se interpuso entre sus palabras, un extraño presentimiento lo invadió, revelándole quien exactamente estaba detrás.
(Suspiro)
-Discúlpeme, iré a comprar una bebida-
Se excusó Hikigaya con la intención de salir de allí.
- ¿Quieren algo? –
Esa era su forma de decir que se los dejaba a ellas.
-Si tal vez sea lo mejor-
Musito por debajo Ebina, lo mejor para ¿quién o qué?, cuestiono Hikigaya mentalmente regalándole una escrutadora mirada.
-Mmmm….podrías traerme un jugo de mango Hikitani-kun-
Ignoro su mirada Ebina, en pro de hacerle su pedido, extraño, premonición, una de sus 108 habilidades, estaba picándole en ese preciso momento, aunque no sabía por qué.
-¿Y ustedes?-
-Un té con limón estaría bien Hikigaya-
Declaro Yukinoshita.
-A mí un jugo de frambuesa Hiki-
Respondió Yuigahama levantando su mano como si aun estuvieran en clases.
-Lo tengo-
Me limite a responder, marchándome del salón, al salir me topé con nada menos que con Zaimokuza, el cual estaba haciendo un pésimo trabajo al esconderse.
(suspiro)
-Vámonos-
Ordene sin ánimos de discusión.
-¡Jo!, ¡jo!, ¡jo!, ¡hachiman! ¡qu!-
-Cállate gordo, no queras que te escuche-
Le dije tapándole la boca, en verdad este idiota.
-Tienes razón, te sigo camarada-
Por favor, no lo digas con acento ruso, me da vergüenza ajena
-Y ¿qué haces por aquí?, ¿no estarás acosando a Ebina? -
-¡Que!, no, claro que no camarada, solo lo hago durante los recesos-
Creo haber escuchado algo muy horrible al final.
(suspiro)
¡ja!, con todos esos suspiros se me va a escapar la felicidad, claro como si esa cosa existiera, solo se puede aspirar al tener el menor dolor posible, el leviatán lo afirma.
-Mira, sé que estas nervioso, pero no hay que ser impaciente, que hay del tipo que siempre completa los juegos al 100%, que hay del tipo que espero acampando fuera de una tienda por dos semanas, por la figura de edición limitada del jefe maestro, que hay del tipo que no le importa que las chicas le digan cuan desagradable, raro o espeluznante, no se rinde-
Si este tipo es en verdad bastante perseverante cuando se lo proponía, una cualidad que puedo decir que admiro de él
-Por favor hachiman, no sigas, me haces sentir peor-
-¡ja!, no será por mucho, mañana será tu primera cita, así que prepárate-
Si, aquí donde lo ven, este tipo se la había arreglado para pedirle una cita a Ebina, y que ella le respondiera si, en verdad un evento astrológico de uno en un millón, con esto su solicitud estará un paso mas cerca, lo que ignoraba hachiman las intenciones de Ebina.
