El amor de un chunni part 5

Rompiendo el alba a través del horizonte, las sombras retrocedían a sus escondrijos clamando venganza, la luz artificial de las farolas musitaban descanso de su jornada de vigilancia, preparándose no sin valor, para la siguiente noche, cual centinela brutal, con único fin de impedir que las sombras dominaran la noche plutónica.

Clamando perdón al cielo y la tierra como testigo de su participación, en el cruel teatro de la vida, perteneciente al gran manicomio. Hikigaya trotaba a paso constantes por los asfaltados caminos del parque en donde se encontraba, cumpliendo su rutina de ejercicios una hora antes de la escuela. A lado a lado del camino por el que trotaba, se alzaba la vegetación antes reina, ahora vasalla de los caprichos del hombre.

-Solo diez minutos más-

Se dijo observando su reloj, entre jadeos de su agitada respiración, con el frio de la mañana abrasándolo sin piedad deseosa de su calor, a lo lejos el ruido de los autos aumentaba, mientras la ciudad, bestia artificial, despertaba con el rugido de las explosiones internas de los vehículos como vital fuente de vida.

-¡Ah!, Hiki-

Una bienaventurada voz, llego a sus oídos reconociéndola al instante.

-Yuigahama-

Guau, guau.

Clamo sable escapándose de la correa de su ama, corriendo con febril energía hacia mí, cual es la manía de este perro de escaparse de las manos de su ama, Yuigahama, si no le compras un collar nuevo, tendré que hacerlo yo, de solo pensarlo, me llego la desesperación de gastar mi propio dinero, cuan tacaño soy, acaso hable sido un cangrejo en mi otra vida, o ¿solo estoy sobre actuando?, nunca lo sabremos, está claro.

Guau, guau.

Ignorando mis pueriles pensamientos, sable llego hasta mis pies deseoso de cariño, y vea pues, quien soy yo para negárselo, levantándolo del frio asfalto lo acune entre mis brazos acariciándolo detrás de las orejas, ¡ah!, que despreocupada vida lleváis, siempre fieles, siempre cariñosos, deseosos que le devuelva tal cariño, siendo esa su mayor recompensa, aunque la relación a la que aspiráis, es de poder, entre amo y mascota

Jejejeje

Se rio Yuigahama con tono y sonrisa cálidas. Ella llevaba puesto un chándal y sudadera en color de rosa, ya lo había pensado antes, pero esta chica es muy apegada a tal color.

-Parece que en verdad le agradas Hiki-

Dijo Yuigahama, acercándose para acariciar a su mascota, aun acunada en sus brazos.

-Así se sentirá-

Esbozando una radiante sonrisa musito, con tales implicaciones detrás de sus palabras, que prefería ignorar.

-Así parece, es ¿raro no crees? -

Cuestione a no solo al cariño de sable.

-¿Raro?, ¿Por qué?-

Cuestiono ella inclinando la cabeza a un lado, con aparente confusión

-Porque la mayoría de los perros, incluso los gatos me rehúyen, excepto Kamakura, es demasiado flojo para hacerlo-

Lo dijo con cierta burla auto despectiva, no me gustaba cuando lo hacía.

-No tienes que preocuparte, sable nunca lo haría, o yo-

Sus palabras lo sobren saltaron, pudo notarlo por el nerviosismo que lo recorrió y eso la alegraba.

Musito lo último, pero tal afirmación lo había tomado con los pantalones abajo.

-Yuigahama-

Llamo mientras calmaba a su corazón, que sin su permiso el muy bastardo, había optado por aumentar asiduamente su ritmo al vals de las palabras, ignorando así su racional mente.

-Ya te he dicho que no pro-

-Hiki, puedo acompañarte-

Intervino con tal osadía silenciando a las dichas palabras, ella sabía que quería decirle, sabia también que se quejaría de su cercanía, pero su deseo, personal e irreductible, no permitiría que la alejara. Tomando a sable de sus brazos, decidió apelar a su corazón, como Komachi le había aconsejado.

-Puedo-

Lo miro con sus grandes ojos avellana, tremuloso, como las aguas saladas del pacifico, acunando a sable en su pecho, la inocente bestia, alegremente ignoraba el significado detrás de las acciones de su ama. Jajajaja, internamente se rio del descarado acto, usaba esa misma mirada de cachorro herido para apelar a sus emociones, y lo peor de todo es que funcionaba, por cosas como esta odiaba su lado emocional, pero al mismo tiempo lo abrazaba con clamor, puesto que, estaba atrapado en esta prisión llamada vida.

(suspiro)

-Has lo que quieras, estoy pronto a irme-

Se había rendido sin oposición alguna, ya que, igual que a Komachi, ella se había ganado un lugar entre sus personas apreciadas, ahora que lo pensaba, tal vez la estaba mimando demasiado, permitiéndole tener un poder sobre él, del cual ella estaba consiente, jajajaja, el eterno, pueril y bizarro juego de poder, era algo que siempre estaba presente en cualquier tipo de relación, y él no era la excepción.

-jejeje, tomare tu palabra-

Dijo ella acercándosele chocando hombro con hombro.

-Cerca-

Musito Hikigaya exudando sudor más de lo normal.

-Si Hiki-

Respondió ella con su perlada sonrisa, ignorando abiertamente su incomodidad, ante su rutilante sonrisa quedo enmudecido.

-Nada…sigamos-

-claro-

Gua, guau

Tanto sable como yo estuvimos de acuerdo, y colocando de nuevo en el suelo, proseguimos, era realmente lindo verlo nervioso, dejando esa fachada a prima facie de cinismo, dejando solo a un chico incómodo y bienaventurado, que al igual que ella se atrevía a desear, desear llagar hacia los campos elíseos, lejos de todo mal, de toda enferma, de toda corrupción, de todo dolor, un ideal, imposible de concretar, pero que aun así se atrevía a desearlo. Mas un enfermizo y corrupto sentimiento de auto gratificación de saber, que ella era la causa de su nerviosismo la impregnaba, como un abrasa caras a un huésped, no era una buena chica nunca lo había sido.

-Hiki, cue-

(Tono, tu corazón encantado DB GT)

El disruptivo tono de mensaje de su celular intervino en el cómodo ambiente, tomando dicho aparato de su bolsillo izquierdo, decidió averiguar de qué se trataba, ya sabrás tú el asombro que me sobrevino, al leer el nombre del responsable del mensaje, Orimoto Kaori.

-¿Quién es Hiki?-

Cuestiono Yuigahama, colocándose de puntillas para ver sobre su hombro, mientras sable comenzó a ládralo como si tratase de recriminarle algo, en verdad este perro es más extraño que su dueña.

-Se trata de Orimoto-san, hemos estado intercambiando mensaje últimamente-

Respondí sintiéndome librado de toda culpa, por alguna extraña razón.

-¿La recuerdas?-

-Claro, que si-

Respondió ella sombríamente, mientras su flequillo oscurecía su rostro.

-Déjame ver-

Sin mucha resistencia le hice entrega de mi celular, leyendo el mensaje, el cual decía.

(Bueno días Hikigaya, ¿podríamos vernos después de la escuela?)

Simples palabras, solo unos cuanto KB de información, los cuales otrora habían sido culpables de mover el mundo de una antiguo e incómodo chico, y que ahora sus significados eran nulos.

-Eso dice, ¿te importas si respondo Hiki? -

Se sintió más como una demanda que una pregunta, pero complaciendo su deseo acepto, no era como si cambiara algo que el respondiera.

-Adelante-

Con el permiso dado, comenzó a escribir, con una velocidad respaldada de años de práctica.

(Hiki no podrá asistir, estará ocupado después de la escuela)

Mirando su respuesta levanto una ceja, no podrías haber sido más vaga, verdad, Yuigahama, aunque ciertamente estaría ocupado acechando a Zaimokuza en su cita, bien, eso sono mejor en mi cabeza de lo que en verdad es.

(¿Hiki?, ¿qué es eso?, es muy gracioso, pero en todo caso déjate de bromas Hikigaya)

Umm…..asi que asumió que era una broma, bueno no puedo culparla, solía ser una clase de payaso para ella.

(No es una broma, soy Yuigahama Yui, la amiga de Hiki, ¿me recuerdas? –

Amiga, ¿eh?, ¿es lo que somos?, ¿desde cuándo?, ¿basta simplemente con interactuar?, ¿Por qué no puedo aceptarla como amiga?, ¿Podemos ser amigo cuando no nos conocemos del todo?, ¿Cuándo hay secretos ocultos?, digo se supone que a un amigo se le puede confiar cualquier cosa, cuanto que más compartirle cualquier secreto con el que contáis, es así, ¿cierto?, o solo es un ideal demasiado alto como para alcanzarlo, ¿en verdad somos amigos?, ¿o tal vez quiero algo más que ese efímero ideal?, no los sé, y tal vez nunca lo sepa.

(¿Yuigahama?, la chica de cabello rosa de la otra vez, ¿cierto?)

(Si, Orimoto san)

(Entiendo, otro día será entonces)

Así como así, se terminó esa incomoda conversación.

-Ten Hiki-

Dijo haciéndome entrega de mi celular, con una sonrisa satisfecha, mientras mis instintos gritaban alarmas aquí y allá, pero como buen campeón, los ignore.

-¿Qué quieres decir Yukinoshita?-

Exclame a la defensiva, actualmente estábamos en la sala del club, nosotros tres a y Zaimokuza.

-Lo que escuchaste, Hikigaya, no podemos seguir ayudando a chunni san-

Declaro Yukinoshita tomando elegantemente un sorbo de su tasa de te.

-¿Y porque sería eso?, sé que no te agrada mucho, pero no es razón para abandonarlo a mitad del camino-

Respondí apresuradamente, sin tomarme un momento de pensar, me sentía extrañamente exaltado, e ignoraba el porque

-Me insultas al pensar que es por mi desagrado, que no lo niego, por el que doy por concluida esta solicitud-

Respondió ella sin inmutarse un poco, enfrentándome ella con su fría mirada celeste.

-¿A no?, ¿entonces porque?-

Cuestione dejando que las palabras se asentaran.

-Se los dije, tengo a intención de cumplir esta solicitud-

-Hikigaya, creo que olvidas el propósito de este club, como asesores les enseñamos a pescar, no le damos los peces-

-Patrañas-

-Hiki-

Intervino Yuigahama.

-La verdad es que ayer, Hina, nos solicitud, que no interviniéramos, más en esta solicitud, que quería que las cosas fueran naturales-

Revelo Yuigahama

-Bien si es así, lo hare yo solo-

Declaro Hikigaya, con el ímpetu elevado.

-Camarada-

Intervino Zaimokuza, que hasta ahora se había mantenido callado.

-Si lady Ebina, pidió tal cosa, que sería yo al ir en contra de sus designios, si no más que un vil vulgar, agradezco en verdad tu ayuda hachiman-

-Esto no se trata de ninguna apelación de honor, le estas dando poder-

No era quien, para hablar, aun así, las palabras no se detenían, era un hipócrita ciertamente

-las relaciones son un monopolio, un Juego de tira y a afloja, donde uno tiene poder sobre el otro, donde no puede haber verdad, donde no hay nada genuino, solo si aceptas esto, es que es posible relacionarse-

Si esto es guerra.

-¿y por ello he de mentirles, o desacatarle?-

Cuestiono Zaimokuza.

-Hachiman, solo en la infinidad de uno y del otro, como uno es que encontraras lo verdad-

Guup, voy a vomitar arcoíris, desde cuando te volviste tan cursi gordo, ¿Por qué estoy tan en contra?

-Eso, es muy lindo, Zaimokuza-kun-

Declaro Yuigahama, por favor que no sea lo que temo que es.

(suspiro)

-Voy a comprar algo-

Ignorando su caballerosidad implantada Salí de esa sofocante habitación

…..

-¿Por qué tanta renuencia, Hikigaya-

Exclamo Yukinoshita, sentándose con elegancia a su lado, actualmente estábamos en mi lugar favorito

-¿Yukinoshita que haces aquí?-

-Buscando al idiota miembro del club, ósea tu-

-Jajajajaja, estas preocupada por mi-

-De echo si-

Tal sinceridad me golpeo en la cara como un baldazo de agua fría.

-¿Que fue todo eso?, sueles ser muy tranquilo-

(suspiro)

-La verdad no lo sé, hable sin pensar, estaba molesto, y ni siquiera sé por qué lo estaba-

dije

-Soy un hipócrita y un estúpido-

Ella se quedó hay evaluándome con su escrutiñadora mirada

-Tal vez sea por eso genuino que mencionaste, ¿Qué podría ser ello? -

-Yo no dije eso-

Dije con el semblante plano.

-Si, si lo dijiste-

Sentencio ella sin ánimos de ceder.

-No te forzare a decírmelo, pero estaré para escucharte y amonestarte si es necesario, como tú lo has hecho-

Respondió ella regalándome una leve sonrisa.

-Como en la primaria-

Respondí con un retorcido cinismo.

-No, no será como en ese tiempo-

Respondió ella con determinación, solo faltaría una flor que este tocando las pelotas por aquí y sería una bonita imagen.

Jajajaja

-Dime, ¿crees poder llegar a un entendimiento muto? -

cuestione

-¿Donde las palabras y acciones no solo concuerden, sino que hablen de nosotros, donde el silencio nos plazca, y la compañía del otro sea suficiente, halla en el horizonte, donde el dolor y el entendimiento converjan?, en ese idílico cuento de hadas, donde lo genuino exista como voto y no en vano-

Lo que pedía, podría ser mucho, las mentiras existen por algo, es difícil un mundo sin ellas, y lo que estaba pidiendo era eso, algo más allá de su alcance, pero….

-No lo sé Hikigaya-

Respondió ella.

-Pero podremos intentarlo, vamos Yuigahama se preocupará-

Me respondió con una verdadera sonrisa, que era cual sol, saliendo en el invierno, mientras me tendía la mano.

-claro-

Fue todo lo que pude responder.

Gracias por leer