Capitulo 17
Cumpleaños feliz
Eterno y voluble padre tiempo, sometiendo a toda criatura, ya sea bestia o planta, bajo las alas de terrible ser, guiándonos ante un solo camino, al frio e irreductible acero de la parca, espectador y villano de la vida misma, solo sometido ante la gravedad, que, pensándolo, en un adstrato concepto es la fuerza promotora del dobles de la realidad, siendo relativa a sí misma.
De alguna forma, no irónica, el amor era su contraparte, torciendo la voluntad de todo hombre o mujer, cual ángel terrible, atravesando con sus alas, el perturbado pecho, de aquel individuo bajo la embriagues del sentir.
Amor, que extraña palabra, viviendo a través del lenguaje, del tiempo y espacio, en los eones del vacío, como dios, infantil y caprichoso, como su propia naturaleza lo dicta, pues sin él, No seriamos nosotros, pero aun sin nosotros el seguiría existiendo, como voluntad y no material, a lo que acostumbrados estamos. ¿Puede haber algo más distorsionado que nuestro concepto de aquel dios?
-El cumpleaños de Yuigahama está cerca, tal vez-
A si tales palabras habían activado mis introspectivas ideas, solo vagando sin rumbo en el mar de la mente.
-¿Tal vez?-
Cuestione escéptico de lo que había oído.
-Su correo termina en 0618-
-¿Así que solo especulas?, eh, hubiese sido más fácil preguntárselo directamente-
Antes mis palabras Yukinoshita aparto la mirada sonrojada, ¡ah!, esta chica y su Yuri es vergonzoso de ver.
-Bien, entonces, ¿Cuál es el plan? -
(tos,tos,tos)
Despejándose la garganta en un intento poco útil de ocultar su vergüenza anterior, Yukinoshita prosiguió.
-Bueno, estaba pensando que…podría acompañarme a comprarle un regalo-
-Veo-
Respondí sin mucho pensar, cumpleaños he, eso me recordaba, a la última fiesta de cumpleaños que tubo a los diez años, su madre le había preparado una gran fiesta y le había dicho que invitara a todos sus amigo, fue bastante mortificante, atenerse de decir que no tenía ninguno, en especial a la sonrisa expectante de su madre, bueno el punto era que nadie asistió a su fiesta de cumpleaños, en especial porque había otro chico en su clase que compartía su cumpleaños, entre él y aquel chico, era obvio a quien elegiría, tal experiencia se enseñó que el día de su cumpleaños, era solo otro día mas, no había nada especial en ello y creer en lo contrario era acto de necio, por ello había dejado de festejar tal día, pero bueno, ese había sido su caso en especial, tal regla no aplicaba a los demás, y para Yuigahama como a Komachi tal día podría ser algo en especial.
-Está bien, te acompañare, ¿te parece bien después de la escuela? -
-claro, estoy libre de todos modos-
Respondió Yukinoshita después de pensarlo un momento.
-¿Pero y si Yuigahama lo descubre?, quiero que sea una sorpresa-
El carmesí en sus mejillas era cada vez más notorio, y pensar que la considero la reina de hielo, Yuigahama, has hecho un gran trabajo ganándote su corazón, ¿debo preocuparme de que sea contagioso?, nah.
-Simple, nos separaremos como siempre después del club, y nos reencontremos en la plaza del centro comercial-
Era bastante simple, me sorprendió que no lo pensara ella, bueno, el amor es un estado demencial temporal, una quimera de mal augurio.
-Ah, claro, hasta entonces Hikigaya-
Dijo Yukinoshita despidiéndose con un incómodo saludo mientras se dirigía hacia su clase, por otro lado, simplemente deambule por los solitarios pasillos hasta llegar a la mía
Ummmm…..¿que debería regalarle?
Por primera vez en mi vida, me cuestione tal pregunta por alguien más que no fuera Komachi. Al llegar a mi clase lo primero que me saludo fue una energética Yuigahama, al notar mi presencia, ignorante de todas las preocupaciones que causamos por el mero hecho de existir, que extraña chica.
….
Como ya todo rutinario día, me hallase en la sala del club de servicio, bajo la atenta mirada del crepúsculo como testigo, en un estado posterior a los terrores que acompañan a la noche, Yuigahama, ignorantes de nuestros planes, se entretenía con aquel aparato que tan preso nos tiene, con una agradable aura, si fuera una usuaria del Nen, seguramente sería de emisión, pero dejando todo frikismo para otro día, me cuestionaba con severidad su extrovertida personalidad, como alguien podría llegar a ser tan sociable, digo, el mayor terror de todos es el hombre mismo, nada de dioses antiguos y primigenios jamás nombrado, o entes cósmico de inteligible complejidad, no, era el hombre el mayor demonio de todos, entonces, ¿Por qué somos tan sociables, aun a sabiendas de los terrores que somos capases de augurar?, son vestigio de nuestro primitivo ser, o la inocencia de creer que en el fondo, muy en el fondo, somos buenos, ja, bueno, como si alguien así existirá, prefiero sumergirme en el solipsismo, y pensar que todo esto es un sin sentido, una fantasmagórica ilusión, donde nada importa, porque si importaba, (como era mi preocupación por Komachi), entonces dolería, y como buen cobarde que en el fondo soy, huyo del dolor, por ello nada debe importar.
-Hiki, estás haciendo caras-
Declaro Yuigahama separando la vista de su móvil.
-Hikigaya, te agradecería que dejaras de pensar en cosas indecentes, en nuestra compañía-
Sentencio Yukinoshita.
-No estaba haciendo caras-
Respondí a la defensiva ya acostumbrado a las puyas de Yukinoshita.
-Si, si lo hacías, ves hay vas de nuevo-
Señalo Yuigahama como si fuera el autor de un horrible crimen, en verdad esta chica.
-¿Hay algo que te preocupe Hiki?-
Cuestiono suavemente, como si tuviese miedo de herirme, preocupación, tu eres mi preocupación, en verdad porque algo tan insignificante como mi aprecio hacia ella debe importarme, ni siquiera la considero una amiga.
-No es nada, Yuigahama-
Finalice este sin sentido, ella al verse cortada tan tajantemente se deprimió visiblemente, maldita sea porque me siento mal al verla triste. Ya sabía la respuesta, pero aun así quería seguir ignorándola.
-Lo siento-
Me disculpe sinceramente, últimamente estoy demasiado emotivo.
-En verdad no es nada de importancia solo….pensaba-
-¿En serio?-
Cuestiono Yuigahama con una ligera timidez no propia de ella.
-en verdad-
Por otro lado, la otra habitante de esta habitación, contemplaba con genuina curiosidad este inusual intercambio, ¿debería preguntarle sus verdaderas razones después?, se preguntó Yukinoshita.
…
Frente a frente nos hallábamos en la plaza de centro comercial, Yukinoshita y yo, en un acogedor silencio, o eso era para mí, si no fuera por la inusitada pregunta de mi fría compañera.
-Dime Hikigaya, ¿te atrae Yuigahama? -
Cuestiono sin vacilación alguna, como si la respuesta estaba ya tallada en piedra.
-¿A qué te refiere?
No pude evitar cuestionar.
-¿Qué otra cosa podría referirme?, es una pregunta bastante fácil de entender-
Respondió Yukinoshita.
-Y a ti te importa ¿Por qué? -
Respondí a la defensiva, como si de algún terrible secreto se tratase.
-Me importa, porque ella es mi…amiga-
Dijo como si temiera el significado detrás de esas palabras, tentando el sabor de tales con sus castos labios.
-Mentiría si dijera que no-
Respondí a la defensiva.
-pero es solo eso, una atracción animal hacia un hembra fértil, nada más nada menos-
Mentía, sabía que había algo más, algo que me impulsaba al estar a su lado, al verla sonreír, a no querer verla triste nunca mas
-Pero no es algo importante, son las hormonas hablando, objetivamente hablando ella es hermosa-
-Si tú lo dices, no es como si tuviera experiencia alguna-
Respondió Yukinoshita
-solo te diré, que no la lastimes quieres-
-En verdad te preocupas por ella-
Respondí intentando burlarme de ella, para así salir de esta incomoda conversación.
-Bueno si-
Respondió ella con un leve sonrojo, he, si sigues actuando así pensare que es a ti quien te atrae.
-Es mi amiga después de todo-
-Bien prometo no lastimarla, ¿feliz? -
Decidí apaciguarla con lo que quería escuchar.
-Si ya terminamos, ¿podemos seguir a lo que venimos? -
-claro-
Con eso dicho, ambos comenzamos a revisar posibles lugares donde podríamos comprarle algo a Yuigahama, no tomamos mucho tiempo, antes de que encontráramos un regalo cada uno, no éramos muy sociables después de todo así que fue rápido nuestra búsqueda
-Nos vemos el lunes, Hikigaya-
-claro-
Ambos nos separamos, con nuestros respectivos regalos, mas no pude sacarme de la mente la promesa que le hice a Yukinoshita, no lastimarla he, porque prometí algo que sabía que no podría cumplir, tal vez deba prepararle algo yo mismo, con esos pensamientos regrese a mi hogar
…..
El fatídico día había llegado, ambos nos habíamos preparado de ante mano, ambos nos encontrábamos en la sala del club, yo con un pequeño paste que había preparado, mientras Yukinoshita tenía galletas y te, parece que ambos habíamos tenido la misma idea, fue lo que paso por mi mente, mientras esperábamos a Yuigahama, no tardo mucho nuestras espera cuando, una alegre Yuigahama apareció.
-Hiki tu-
-feliz cumpleaños Yuigahama-
Anuncio Yukinoshita, mucho antes de que la cumpleañera se diera cuenta y le recriminase por no esperarla
-Feliz cumpleaños-
También felicite letárgicamente
-Eh, chicos, ¿cómo lo supieron? -
Dijo Yuigahama alegremente, tapándose la boca con sus manos, por la sorpresa.
-Yukinoshita, lo dedujo de tu correo-
Me adelante a responder, puesto que dicho merito solo se le puede atribuir a ella.
-¡Yukinon, gracias!-
Exclamo ella mientras se abalanzaba a abrazar a su amiga, hay el amor, búsquense un hotel quieren.
-B…bueno, Hikigaya también ayudo-
Yukinoshita me vendió en un intento, de deshacerse del cálido abrazo de su amiga, a no hermana, no me sacrifiques para librarte de Yuigahama.
-Nah, me das demasiado crédito, si no lo hubieras dicho, ni me hubiese enterado-
-Eso es así Hiki-
Dijo decaídamente Yuigahama.
-Lo mas probable-
Respondí en un intento de sentirme menos culpable de lo que en verdad estaba, ¿cómo podría hacerla entender lo poco que significa un cumpleaños para mí?
-Bueno voto por ignorar la apatía natural de Hikigaya, y concentrarnos en celebrar este día, Yuigahama-
-Sí, tiene razón Yukinon-
-concuerdo-
Bien las cosas son mejores así, me dije mientras me preparaba a ser ignorado por las dos alegres chicas.
-Ven Hiki, tomémonos una foto con ese pastel-
Dijo ella imponiendo su voluntad, levantándome de mi asiento.
-Ten Yukinon tómanos una foto-
Dijo ella mientras le hacía entrega de su celular a ella.
-Por cierto, Hiki, ese pastel lo hiciste tu ¿cierto? -
-Bueno si-
Respondí escondiendo mi sonrojo, maldita sean las emociones, y las seguiré maldiciendo hasta el día de mi muerte.
-¡Gracias!-
Dijo mientras se apegaba a mi aún más de lo que ya era posible.
-Sonríe Hikigaya, parece que tuvieras estreñimiento-
Declaro Yukinoshita.
-Pues lo siento, pero no soy muy fotogénico que digamos-
Me limite a responder.
-Sí, tienes razón, esa cara no te la puede quitar nadie-
Dijo Yukinoshita con cierta burla, ¡Tch!, no puedes dejarme un día en paz cierto.
-venga, solo toma la foto-
-claro-
Dijo mientras un sonido de captura resonó por la sala.
-Bien aquí tienes Yuigahama-
-gracias Yukinon, ten Hiki, ahora tómame una con Yukinon-
-Eh, no creo que sea necesario Yuigahama-
Declaro Yukinoshita intentando zafarse del agarre de su amiga.
-A no, no escaparas Yukinoshita-
Le dije impidiéndole el paso, será mejor que sientas mi incomodidad también.
-Venga Yukinon-
Dijo Yuigahama envolviéndola en un abrazo de oso.
-venga Hiki tómala rápido-
-claro-
Respondí rápidamente tomando la fotografía.
-Ya está ten-
Le dije mientras le hacía entrega de su celular.
-Gracias chicos, en verdad los quiero-
Dijo ella soltando un leve rastro de lágrimas de alegría.
-Yo t…también Yuigahama-
Tartamudeo Yukinoshita.
-Como digas-
Respondí lo mas neutral posible.
-Ten, sopla las velas y pide tu deseo-
Le dije encendiendo las velas del pastel que había traído.
-¡si!-
Dijo mientras soplaba las velas meditando su deseo.
-¡Ya está!, Hiki, Yukinon, quieren saber mi deseo-
Cuestiono ella con obvio nerviosismo.
-desee-
Dijo sin esperar nuestras respuestas.
-Que pudiéramos ser más honesto entre nosotros, y que estos días duren más tiempo-
-Más honestos ¿he?, la verdad no siempre es buena-
-Hikigaya tiene razón-
Apoyo mi idea Yukinoshita.
-Lo se chicos, pero en verdad quiero que seamos verdaderos amigos-
Declaro ella con un deseo tan descabellado como imposible, no había nada de verdadero en las relaciones, pero ella se negaba a pensar tal cosa, llevando en un estandarte su deseo imposible, para que nosotros dos pudiéramos saberlo.
-Quieres genuinidad, les daré genuinidad, no las considero como amigas chicas-
Sentencie.
-Hiki tu-
Dijo ella decaídamente, mientras Yukinoshita vivía en el silencio.
-Para mí, un verdadero amigo es alguien con quien contar, en las buenas o en las malas, alguien a quien no ocultarle nada, alguien tanto o más cercano que un familiar mismo, por eso, Yuigahama, Yukinoshita-
Las encare a ambas.
-quieren ser mis preciadas amigas-
No supe que me poseyó, pero al igual que Yuigahama, deseaba algo genuino, algo unico, para compartir con alguien, que no sea solo Komachi, era un deseo olvidado de mi inocente niñez, un deseo que me había atormentado hasta el día de hoy.
-Claro Hiki seré tu amiga-
Respondió casi al instante Yuigahama.
-No sé qué responderte Hikigaya-
Anuncio Yukinoshita.
-No tienes por qué responder ahora, es solo mi deseo egoísta, y si tú también tienes uno, Yuigahama y yo, agradecería que nos lo dijeras-
-Si Hiki tiene razón, Yukinon, seamos verdaderos amigos-
Lo dijo con tal infantilismo, que puede ser lo más puro entre relaciones de máscaras y engaño. Tomándose su momento Yukinoshita se dignó a responder.
-Hikigaya, Yuigahama, déjeme pensarlo quien, no es que diga que no, es solo que no sé cómo responder-
-está bien, Yukinon, te entiendo-
Declaro ella con suma soberbia.
-gracias-
Fue lo último que se dijo en esa calidad habitación iluminada por el crepuscular atardecer, dejando plasmada en la mente, de aquellos tres, deseosos de algo imposible.
así o más esponjoso
Gracias por leer
