Invasor Zim no me pertenece es propiedad de Jhonen Vasquez, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

Advertencias: Contenido ZaGr y ligero DaTf, Ooc y ligeras situaciones explicitas de índole sexual.

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Shot 1. La caída del invasor.

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— ¿Qué deseas de mi? —Dib preguntó apenas en un murmullo audible, intercambiando una discreta mirada con la mujer que estaba a su lado en la barra de ese concurrido bar.

Con disimulo trató de parecer genuinamente desinteresado en el ambiente que le rodeaba, miró la extraña bebida que sostenía en su mano sin la intención de llevárselo a la boca para beber el contenido. El hecho de haber ordenado dicha bebida al barman fue un mero formalismo para tratar de pasar desapercibido entre la particular clientela del lugar y siendo honesto consigo mismo, si el trago tenía un nombre difícil de pronunciar no quería imaginar cuál sería su sabor y lo que provocaría en su organismo.

Su acompañante se inclinó aún más sobre la barra antes de hablar:

—Información —declaró la chica, sin embargo sus ojos violetas nunca miraron a Dib directamente y se concentraron en algún punto inexistente—. Todo lo que quiero es la ubicación de Zim. —A diferencia del chico, ella bebió el trago de un sorbo.

La lacónica respuesta cortó la incertidumbre y abrió el camino a un sinfín de dudas que se aglomeraron de inmediato en la mente de Dib. Él no fue capaz de emitir alguna palabra porque estaba ahogándose en la conmoción.

—Soy Tak, Soldado de elite del imperio Irken —Una sonrisa de presunción reclamó los labios de la mujer extraterrestre—. Mis líderes me asignaron la misión de llevar a Zim ante ellos para su ejecución, aunque creo que alguien como tú ya debe haber escuchado sobre él ¿no es así?

¿Irken? Imposible, pensó Dib porque ella se veía como una humana. Algo que de igual manera le resultó extraño a él cuando la notó en ese concurrido lugar. ¿Quién demonios era en realidad?

Sin embargo Dib asintió apenas. Por supuesto que sabía sobre el precio por la cabeza del Irken fugitivo y los detalles de los cargos en su contra, algunos implicaban traición y genocidio hacia su propia raza pero la amenaza hacia los líderes del imperio era la de mayor peso. En efecto y en un acto de desesperación el Imperio ofreció una recompensa para cualquiera que llevara a Zim a su planeta para ser juzgado y posteriormente ejecutado.

De hecho el mismo Dib se postuló para cazar al alienígena y cobrar por la cuantiosa recompensa con el único propósito de abandonar Derkkan77, el planeta en el que se encontraba varado desde hacía ocho años después de abandonar la tierra cuando un desastre de proporciones colosales casi la destruyó por completo y la población restante tuvo que vivir dentro de un enorme Domo con condiciones medianamente estables que su padre construyó.

Derkkan77 era un planeta refugio en un cuadrante seguro de la galaxia fuera de los límites del imperio Irken, con una ley de protección hacia todo aquel sin hogar a causa del horripilante plan de conquista universal. De cierta manera el hecho de que Tak estuviera en ese planeta arriesgándose no fue una simple coincidencia ya que la posibilidad de que Zim se escondiera ahí era elevada.

Además de otro factor que volvía a Derkkan77 un blanco para el fugitivo y el que Dib omitiría por precaución.

Él por fin dignificó una mirada hacia ella y la sostuvo durante un momento como si estuviera decidiendo qué decir ¿qué podría responder de todas maneras?

—Yo no sé dónde se encuentra Zim. —Tak había llegado a una conclusión equivocada, se dijo Dib. Él realmente no sabía dónde se encontraba el alienígena.

La invasora arqueó una inexistente ceja hacia él en desafío para dejar en claro que no creía en sus palabras y Dib decidió que definitivamente era hora de marcharse de ahí, él no necesitaba más problemas de los necesarios.

El humano levantó la mano para llamar al sujeto que preparaba y servía las bebidas. Una criatura robusta y gelatinosa con cuatro brazos, pigmentación entre marrón y amarillenta con tres ojos saltones acudió al llamado para entregarle un papel con la cuenta del consumo de esa noche. Dib rebuscó dentro de su vieja y desgastada gabardina hasta que encontró un diminuto artefacto parecido a una calculadora de bolsillo del que se desplegó una pantalla holográfica con cifras monetarias. Tecleando sobre la pantalla transfirió algunas unidades al bartender y canceló la cuenta.

Tak hizo lo mismo y se levantó dispuesta a salir del bullicioso lugar aunque no sin antes hacerle señas a Dib para que la siguiera; dudando al principio el humano se mantuvo en pie junto a su asiento debatiéndose en seguirla o no ya que, después de todo, era ilógico confiar en un extraño. No menos, una invasora activa en el imperio Irken.

Algo en el interior de Dib presintió que debería hacerlo. Caminó hacia la salida tan rápido como pudo para darle alcance, el aire gélido de la noche golpeó su rostro y le dio un breve respiro de alivio; las calles de la ciudad de Mhorkos en Derkkan77 eran tranquilas y poco transitadas a esa hora de la noche.

Tras el tiempo transcurrido viviendo en el planeta Dib se acostumbró a la duración de los días, las noches e incluso los años que eran tan diferentes a los de su hogar. Sin embargo la costumbre no impidió que la nostalgia saltara de vez en cuando hacia su mente y sus emociones.

Un brusco tirón en el brazo le llevó hacia el ligeramente oscuro callejón junto al bar donde las farolas apenas alcanzaban a parpadear lo suficiente para reconocer a su agresor.

—Te ofrezco un trato que nos puede beneficiar a los dos —Tak habló con convicción en su voz, haciéndole saber a Dib que fue ella quien lo llevó hacia el oscuro pasaje—. Sé de muy buena fuente que Zim visita este planeta, algunos de mis informantes me djeron que lo han visto entrar a este cuadrante.

Dib se sorprendió al ver a la mujer sin esa apariencia humana que mantenía dentro del bar: ella era una alienígena, una Irken para ser más precisos. Los ojos de Tak seguían teniendo esa tonalidad violeta pero sin pupila alguna y no era mucho más alta que él, con suerte llegándole a la altura del pecho. Dos antenas rizadas en los extremos y filosos dedos emulando garras que se escondían debajo de unos guantes de látex.

Dejando a un lado la impresión de su verdadera apariencia el humano se centró en lo que ella estaba proponiéndole.

—Imposible, eso quebrantaría el tratado de este sector —Se apresuró a decir Dib deteniendo la diatriba de la chica—. Se supone que ésta es un área segura y que los Irken no tienen permitido el acceso. —Él le envió una mirada de acusación dejándole en claro que la ley aplicaba también para ella así estuviera en esa misión para detener a Zim.

Tak tocó el artefacto que tenía en su muñeca izquierda y la apariencia humana de antaño regresó en apenas un parpadeo.

—Y es por eso que tengo este dispositivo, sin un artefacto que identifique mi firma genética puedo pasar desapercibida en este planeta.

Si bueno, tenía sentido el disfraz ahora.

—Regresando a la oferta —continuó Tak tratando de encaminar de nuevo la conversación a lo que realmente le interesaba y por lo que estaba ahí en primer lugar—. Sé muy bien que esa ley me impide tomar acciones directas en este planeta y es por ello que te hago la siguiente oferta. Captura a Zim y yo vendré por él para llevarlo a Irk donde será ejecutado, a cambio te transferiré el valor absoluto de la recompensa.

Dib admitió que era una buena oferta excepto por el pequeño detalle de que él no sabía dónde se encontraba Zim, aunque eso no era un problema. Sería cuestión de tiempo averiguar su paradero si él frecuentaba el planeta como Tak aseguraba que lo hacía y dadas las circunstancias que motivaban el actuar de Zim, era predecible saber lo que al alienígena le interesaba de éste lugar.

Aunque ojalá estuviese equivocado.

— ¿Por qué entregártelo a ti cuando yo podría llevarlo personalmente? —cuestionó el humano apelando a la lógica.

¿En qué radicaba la diferencia de una acción a otra? Además ¿qué sucedería si Tak no cumplía con la parte de su oferta? ¿Podría confiar en que una vez que tuviera a Zim en sus garras le entregaría su parte del trato?

—Porque quiero ser yo la que tenga el privilegio de llevarlo a su muerte. —Un bajo gruñido burbujeó de la garganta de Tak al pronunciar esas palabras.

Obviamente algo más se escondía detrás del deber, reconoció Dib. Por ahora no se molestaría en averiguar a profundidad de qué se trataba.

Todo se redujo a un salto de fe.

Un minuto de suspenso después Dib tendió la mano hacia Tak esperando que ella entendiera y correspondiera al gesto para cerrar el trato, cuando ella así lo hizo él supo que no había vuelta atrás.

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—Si no estás aquí para comprar o venderme algo, entonces vete. —Gruñó con irritación la chica ignorando a su hermano, quien para su desgracia seguía de pie al otro lado de la habitación.

El silencio en la sencilla habitación en la se encontraban se sintió pesado y abrumador.

Dib no mostró ninguna desilusión con la actitud de su pequeña hermana, al contrario, sabía con anticipación que esa sería su primera reacción al contarle sobre el motivo de su visita.

—Gaz por favor esta es nuestra oportunidad para salir de aquí y tener una vida mejor —Él se acercó a ella y le tocó el hombro a pesar del siseo de advertencia que le envió—. ¿No es lo que quieres? Dejar todo esto atrás y comenzar de nuevo, juntos como la familia que somos.

Gaz dejó a un lado la pieza extraña de un peculiar artefacto y se volvió para mirar a su hermano.

—Papá está en la tierra encerrado en ese Domo, tú estás tan ocupado persiguiendo a estúpidos delincuentes espaciales que apenas nos hemos visto en los últimos tres años… eso no es ser una familia —Ella se puso seria ante eso—. Y habla por ti, no pienso dejar este negocio tan fácilmente.

Las esperanzas de Dib se hundieron.

La chica humana esperó que esas palabras bastaran para deshacerse de su molesto hermano. No fue así.

—No puedes estar hablando enserio —Dib ignoró el reclamo de su hermana y alegó por el segundo comentario—. Prácticamente le vendes armas y cualquier artefacto a criminales como si fueses una contrabandista, Gaz esta no puede ser la vida que quieres tener. —Su mirada le suplicó que le dijera la verdad y tomara la decisión correcta.

Eso jamás funcionó en el pasado.

Sí, quizás él trataba de apelar a ese lado fraternal de su relación como lo haría cualquier hermano preocupado por la situación de su pequeña hermana, lástima que Gaz fuese inmune a ese tipo de extorsión y mierda sentimentalista.

—Y es por eso que estás aquí ¿no es así? —Gaz arrugó la nariz en desagrado, lograba entre ver las intenciones de su hermano con esa repentina visita—. Quieres que te de información. —Ella aseveró con convicción en una genuina acusación.

El chico no podría discutir con ninguna parte de eso cuando era parcialmente verdad, aunque fue sincero con el ofrecimiento de comenzar una nueva vida juntos como la pequeña y rota familia que eran.

Creciendo los primeros años sin una figura materna y éstos últimos sin un padre, lo único que tenían era la compañía mutua.

—Quiero que tomemos esta oportunidad y comencemos de nuevo. —La pena se hinchó en el interior de Dib, no podría cambiar el pasado pero si aprovechar las oportunidades del presente y tener un mejor futuro.

Gaz debería estar conmovida con las palabras de su hermano pero a pesar de sí misma no fue así, ella se volvió fría en lo que a eso se refería. Bufó irritada.

—Mi respuesta sigue siendo la misma, no me interesa tu oferta —Ella realmente le miró en esta ocasión—. ¿Por qué quieres ayudarlos de todas maneras? Creí que estabas en contra de toda esa mierda de la invasión universal, no colaborando junto a ellos para lograr su cometido.

Dib vio la respuesta en los ojos de su hermanita. Siempre pensó que no compartían los mismos ideales, ahora ella estaba haciéndole cuestionar su decisión.

—Yo… no lo sé —dijo él en un tono sincero mientras negaba con la cabeza—. Lo hago por los dos, es todo lo que sé…

Por alguna razón eso la hizo sentir peor, las palabras oscilaron por la mente de Gaz antes de tomar una decisión.

—Vete Dib. —No había más emoción en su tono de lo que el rostro de Gaz reflejaba.

Por la expresión de su hermana Dib tuvo la certeza de que estaba ponderando entre sacarlo ella misma o esperar a que él tuviera la sensatez de marcharse por cuenta propia lo antes posible, bien, Dib escogió la segunda opción y se marchó de ahí sin decirle nada más.

Aunque eso no significaba darse por vencido.

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La soledad que tocaba una parte interior extraña en ella era la misma que tocaba una parte en él, y en ambos se reducía a una solitaria eternidad.

Él cerró los ojos y respiró hondo como si saboreara la percepción misma de su contacto, un escalofrío recorrió su cuerpo en anticipación. Zim sabía que no debería estar haciendo esto y aun así no pudo detener sus acciones.

Estar en semejante situación era tan indigno para alguien de su raza, o al menos ese sería el pensamiento que tendría si se considerara aún parte de aquellos que lo rechazaron.

Un cálido aliento se deslizó por su mejilla y posteriormente unos labios se encontraron con los suyos en un profundo beso, entremezclando su aliento con el de la hembra que tenía prácticamente debajo de él. Un ligero gruñido surgió ante la ferocidad de ese beso.

Zim se separó de ella por un momento para contemplarla, no sabía por qué sentía esto estando con ella pero lo hacía de una manera que nunca antes sintió.

—Tenemos que hablar. —soltó ella con voz rasgada intentando llamar la atención del chico alienígena.

Descartando sus palabras, el ex invasor sumergió las manos bajo la blusa de la hembra para brindarle un gentil toque con los dedos libres de esos guantes que siempre usaba. Con razón o sin ella, él palpó el pecho de la mujer.

—Cualquier cosa puede esperar pequeña Gaz. —desestimó él mientras la acariciaba.

Las suaves protuberancias en la anatomía de su amante todavía despertaban el interés de Zim cuando practicaban el ritual de intimidad con el que ya estaba muy familiarizado. La besó de nuevo y antes de que ella pudiera moverse él intentó posicionarse entre sus muslos.

Las antenas de Zim temblaron en anticipación.

Entonces Gaz supo que tendría que detenerlo en ese instante. Extendió la mano libre -la que no trataba de apartar a Zim de ella- y buscó debajo de la almohada en la que descansaba la cabeza, palpó apenas un frío objeto metálico para después tomarlo. Llevó el objeto hacia la espalda de Zim y rompió el beso apartando la cabeza hacia el otro lado, él no fue consciente de lo que ella iba a hacerle a continuación.

—Esto no puede esperar Zim. —Los pensamientos, sentimientos y sensaciones formaron remolinos a través de su mente cuando él besó su cuello cariñosamente, algo que Gaz no creyó posible en Zim cuando recién lo conoció.

Con la decisión tomada, presionó un diminuto botón para accionar el mecanismo del objeto y en menos de un segundo el zumbido característico de una corriente eléctrica cobró vida y el cuerpo de Zim se desplomó a un lado.

Sí, ella le dio una descarga.

La chica se sentó a la orilla de su cama esperando que él se recuperara para poder decirle lo que quería y por lo que le mandó llamar. Gaz no supo en qué momento las cosas terminaron así, se suponía que le diría a Zim lo que su hermano estaba planeando pero en vez de eso estaban a punto de tener relaciones sexuales en su habitación.

¡Maldición!

— ¡¿Qué significa esto pequeña Gaz!? ¡Si no querías aparearte con Zim debiste decirlo en vez de electrocutar mi PAK! —Gritó a todo pulmón Zim con la indignación llegando al tope mientras trataba de incorporarse.

El Irken presionó los botones de un artefacto en su muñeca para hacer un rápido diagnóstico al estado de su PAK, le envió una mala mirada a Gaz cuando el escaneo terminó y confirmó que todo se encontraba en perfecto estado.

Oh, ella era impredecible y fue tonto subestimar hasta dónde podría llegar con sus acciones.

— ¡Te lo dije más de una vez pero no me hiciste caso idiota! —Gaz se levantó de la cama arreglando el desastre que era su ropa y arrojando la vara de choques eléctricos a un lado.

Luego ella se movió para golpearlo otra vez pero en esta ocasión dándole un puñetazo en el brazo. Él era apenas tan alto como ella, no, él era sólo un par de centímetros más bajo que ella y aun así eso no le importó en absoluto.

—Te llamé para darte una advertencia, no para aparearme contigo. —sentenció Gaz encaminándose hacia la puerta para ir hacia la otra habitación.

Zim la siguió a regañadientes y con un ceño patentado en su semblante extraterrestre a lo que para Gaz fue su pequeño "estudio", y más que un estudio Zim podría llamar a esa habitación como un taller donde ella pasaba la mayor parte del tiempo elaborando artefactos interesantes dignos de su atención.

Artefactos con un potencial letal.

Como fugitivo de la ley en su planeta natal, Zim no podía tener contacto con los proveedores que le brindaban tecnología a Irk ya que cualquier contacto no autorizado sería tomado como una traición directa al imperio. Entonces en medio de la desesperación ante su situación el extraterrestre escuchó sobre este planeta y también los rumores que hablaban sobre una comerciante de armas que vivía en esa ciudad.

Lo demás se reduce al comienzo de una transacción beneficiosa para ambas partes y posteriormente a una relación de aproximadamente cuatro años.

Ella esperaba a Zim de pie y con los brazos cruzados sobre el pecho, parecía indiferente pero era solo una fachada.

— ¿De qué estás hablando? —Zim todavía se veía un poco confundido y aturdido por la descarga pero por una extraña razón reconoció el tono serio que ella empleaba al hablar.

Gaz gruñó al recordar las palabras y oferta de su hermano. La hipocresía de su repentino interés por un fin egoísta no fue el único motivo para rechazar con fervor esa propuesta; miró a Zim de manera significativa y ella entendió por qué no podía.

—Saben que estás aquí, enviaron a alguien llamada Tak para llevarte de regreso a tu planeta —Gaz se llevó la mano a la sien como si comenzara a sentir un dolor ahí, y eso no era nada, las cosas se pondrían peor—. Contactó a mi hermano hace una semana para ofrecerle dinero por capturarte, el idiota de Dib accedió y ahora está buscándote porque ella le aseguró que frecuentas este planeta.

Zim solo escuchó la mitad de lo que Gaz le decía, el resto de su atención y pensamientos se centraron en el nombre que ella pronunció al principio. Tak lo odiaba por asuntos concernientes al pasado y una rivalidad profesional entre soldados, el Irken tuvo la certeza de que la odiosa invasora no descansaría hasta ver el PAK desprendido de su cuerpo inerte. Ugh.

No le darían un juicio justo ni lo encerrarían en Mooping-10 pues sería demasiada indulgencia para alguien tan infame como él; no estaba dispuesto a perder la vida por el capricho de sus antiguos líderes, aquellos que le mintieron y se burlaron de él por encima de su lealtad y absoluta devoción.

—Mataré a tu hermano y después a Tak —vociferó Zim resuelto ofreciéndole una torcida sonrisa a Gaz—. ¡Es un plan brillante! Luego tú y yo nos iremos a la base que tengo en Vorphyr22. —Un planeta que se ubicaba en los límites de esa galaxia, en el borde de uno de los brazos de la Vía Láctea. Un sector casi deshabitado bordeado por un campo de enormes asteroides.

Eso no tenía sentido para ella, la idea no le gustó ni un poco así que negó ante la absurda sugerencia. Tal vez Dib no estaba presente en su vida como se esperaría pero todavía era su hermano y la idea de que Zim lo asesinara era bastante extrema, aunque la sugerencia de abandonar Derkkan77 era una buena opción.

—Eso no va a pasar, no vas a tocarle un solo cabello a Dib ¿entiendes? —sentenció Gaz interrumpiendo la absurda perorata del Irken.

— ¡¿Por qué?! ¡Tu sucio hermano quiere asesinarme!

Gaz se acercó a Zim y lo tomó con fuerza de la camisa, llevaba el mismo diseño del uniforme estándar de un invasor pero en una tonalidad carmín.

—Porque es mi hermano —Ella siseó peligrosamente sin dar más explicaciones al respecto. No las necesitó, la expresión en su rostro y el tono de su voz le dejó en claro a Zim que incluso a pesar de la lejanía entre ambos hermanos, todavía se conservaba cierta lealtad entre ambos—. Es Tak la que quiere asesinarte, Dib sólo quiere el dinero.

Humanos. Zim nunca sería capaz de comprender esas extrañas costumbres.

La chica soltó a Zim y le dio la espalda, Gaz estaba absolutamente con mala cara entonces.

—Pero tu idea de dejar este planeta no suena tan mal. —Ella no miró atrás.

Las antenas del Irken se animaron ante la expectativa de lo que sus palabras significaban, Gaz estaba accediendo a irse con él. Fue una decisión de ganar-ganar para Zim, no sólo tendría a su compañera junto a él sino que también seguiría ayudándolo con sus planes de venganza.

Zim la tomó desprevenida envolviendo los brazos alrededor de ella en un abrazo y Gaz se inclinó muy ligeramente hacia él ¿esa pequeña hembra terrestre era su salvación o su caída? No tenía una respuesta concreta a dicha cuestión y lo único que sabía era que sentía una atracción hacia ella; le gustaba, incluso más que eso.

Ella hizo que le importara.

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Fin.

N/A:

ACLARACIONES:

Esta colección de One-Shots no tendrá conexión entre sí, al menos es la idea principal, cada una será una historia independiente y podrán ser de corte Universo Alterno o dentro del mismo canon de la serie.

En su mayoría podrá ser ZaGr con ligero DaTr, DaTr con ligero ZaGr o centrarse únicamente en algún personaje.

Me estoy tomando la libertad de abusar del Ooc para estas historias así que ya están advertidos XD

Las tramas no serán complejas y sí tal vez ambiguas para no hacer tan largo el Shot.

¡Oh si! No marcaré el trabajo como terminado porque no sé cuántos shots podrían ser, en lo personal actualizaré esta colección cada vez que se me ocurra alguna idea al respecto por lo que no podría ser tan seguido.

Creo que eso es todo de mi parte u.u