Invasor Zim no me pertenece es propiedad de Jhonen Vasquez, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

Advertencias: emparejamiento ZaGr, trama ambigua, Universo Alterno y Ooc (Personajes fuera de carácter).

Shot 3. Game over.

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El campo de simulación se despeja rebelando la flota enemiga que espera en formación de defensa, el juego ha iniciado y el aburrimiento de Gaz se torna en hastío ante la expectativa de otra batalla obligatoria monitoreada minuciosamente por una molesta audiencia. Las batallas programadas por un ordenador inteligente que la someten a ella y a los otros integrantes del escuadrón a situaciones más difíciles para poner a prueba sus habilidades en combate.

—No tenemos ninguna vía abierta, las naves están bloqueando el blanco. —Iggins le comunica a Gaz desde su línea.

Ella lo mira apenas de soslayo desde la ubicación que el molesto chico ocupa, su estación al fondo de la sala de simulaciones avanzadas. La última de las tres estaciones predispuestas estratégicamente en la espaciosa habitación, justo debajo de la enorme ventana de cristal donde los comandantes superiores e invitados de la asociación de defensa monitorean cada palabra y acción emitida. Cada estación le da a Gaz un panorama o posición diferente con respecto al enemigo de su propia flota.

Sin emitir ninguna palabra, Gaz presta atención a una de las pantallas en el panel de control de su central notando que el tono de alarma de Iggins no se trata sólo de la falta de oportunidad en el ataque sino del número desproporcional del enemigo que supera mil a uno su propia flota de naves disponibles. Pequeñas naves se agrupan alrededor de enormes naves insignia y éstas a su vez flanquean a la principal bloqueando cualquier oportunidad de ataque ofensivo.

Esto apesta. Se dice ella.

—Las naves protegen a la Inmensa, guiadas por los comandantes desde las naves insignias. Tienen la orden de atacar cualquier cosa que se atraviese en su camino si lo consideran necesario. —La línea uno resuena cuando Skoodge informa a Gaz.

El Irken despliega una pantalla desde su estación, redirigiendo la acción a las pantallas enlazadas dándole a sus compañeros un panorama completo de las diferentes formaciones que cambian de posición durante su recorrido.

—El patrón no es aleatorio, las vías se abren y se cierran muy rápido por lo que nuestra oportunidad de certeza en un disparo es casi nulo —declara ella, cualquier espacio disponible en las formaciones se cerraba súbitamente después de un par de segundos—. Si atacamos ahora sólo rebelaríamos nuestra posición. —Rápidamente amplía el panorama para calcular la distancia a la que se encuentran.

Si los cálculos de Gaz no se equivocan, su flota se encuentra a unos veinte minutos de que el enemigo note su presencia ante la cercanía. Podría enviar sólo a una pequeña fracción de cazas para interceptar parte de las naves pero las proporciones son negativas ochenta a quinientas naves enemigas, lo que también considera como un suicidio estúpido y una pésima estrategia.

Siente la presión y expectativa sobre sus hombros, todos los ojos detrás del vidrio se centran en su siguiente movimiento.

El sonido agudo y molesto de la voz de Iggins acapara la línea tres, la ruidosa y extraña respiración del chico precede sus siguientes palabras.

—Voy a disparar el arma y eliminarlos de una vez, ya que no tienes ninguna estrategia en mente para esta situación en específico Gaz. —Es casi una burla abierta.

La respuesta es inmediata por parte de Gaz quien gruñe una maldición por la osadía de Iggins al proponer algo tan estúpido como eso. La verdad es, que la falta de ideas no predispone la ausencia de una estrategia sino la expectativa de los posibles escenarios y consecuencias de dichas ideas. Gaz no puede darse el lujo de fallar en esta simulación, la penúltima en el entrenamiento de su equipo de comando.

—Protocolo 783LST. —La pantalla holográfica de Gaz parpadea ante sus palabras y una ventana se despliega para confirmar su orden.

Inmediatamente las luces en la estación de Iggins adquieren una coloración roja dejando en evidencia que cualquier función y orden por parte de él para cualquier nave de su fracción ha sido suspendida, así como el acceso a las armas.

—Skoodge, toma el control de la flota de Iggins y yo tomaré el control de la tuya.

Por la línea se escucha a Skoodge responder en afirmación y cada uno toma el control de las estaciones reasignadas.

Los murmullos de los observadores de atrás disipan parcialmente las protestas de Iggins. Gaz es consciente que su resolución no es del agrado de los observadores y que probablemente esté condenando la misión al fracaso, pero decide ignorar esa pequeña voz en su cabeza que augura sólo fatalidad.

—Tienen sólo una oportunidad de disparo, la reacción en cadena del arma desintegradora acabará con la mayoría de las naves de defensa de la Inmensa —Uno de los observadores interrumpe—. Pero tendrán que esperar al menos dos minutos para volver a cargar un disparo y tener una segunda oportunidad para destruir a las naves restantes y por supuesto, a la nave de los Más Altos.

Gaz reconoce al sujeto por el timbre de voz y el tono condescendiente en su explicación.

Zim se acerca lo suficiente a la enorme ventana y activa el comunicador para ser escuchado al otro lado de la sala hermética, establece brevemente contacto visual con Gaz pero ésta rompe el contacto para centrarse en el panel de control de su central.

A ella le molesta que él interrumpa su prueba reafirmando algo que ya sabe de sobra, realmente no necesita que se lo recuerden una y otra vez como si no llegara a comprender sus propias acciones. Internamente maldice a Zim por estar ahí durante todas las simulaciones, en cada una de las que ella es participe.

¿Está retándola acaso? Eso despierta la ira en ella.

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Zim corta la comunicación pero no retrocede pasos hacia su posición inicial. Estar entre un montón de humanos lo incomoda a niveles insospechados y quiere mantener la distancia tanto como sea posible.

—Ella lo sabe. Deja de interrumpir Zim. —Dib se escabulle al lado del alienígena con una mirada y la advertencia en sus palabras. Trata de alegar por su hermana quien aún a la distancia, deja entrever el enojo en su lenguaje corporal.

Las manos de Zim se entrelazan detrás de su espalda con desinterés, haciendo oídos sordos al reclamo del humano. En general, el Irken es incapaz de tomar enserio a estas inferiores criaturas -salvo por algunas-, pero al menos nunca en especial a éste. La única respuesta en Zim es una mirada de molestia mal disimulada y un carraspeo.

—Gaz sabe lo que hace. —declara Dib apenas en un susurro como si estuviera repitiéndose eso a él mismo y no a alguien en particular de esa sala.

El cambio de actitud de Dib dignifica una rápida mirada de Zim.

— ¿Qué haces aquí humano? —El Irken mira al frente de nuevo y espera alguna respuesta evasiva o sarcástica de la criatura terrestre.

Dib no pronuncia palabra alguna por un par de minutos y justo cuando Zim decide dejar morir la cuestión, el joven continúa.

—Mi padre no pudo venir y me pidió que acompañara a Gaz en su prueba para después llevarla al laboratorio para una evaluación diagnóstica. —Al decir esto, Dib mira a Gaz a la distancia. O al menos es lo que aparenta ante los demás para disimular que lo que en realidad observa es su propio reflejo en el cristal.

A saber, el profesor rara vez está presente en las simulaciones de su hija y es el humano quien suele presenciar cada una de ellas.

Dib no es como Gaz, él no participa en simulaciones ni se le ha asignado algún escuadrón. El chico Membrana es más un inventor que un estratega consagrado, además de un monitor activo del departamento de defensa.

—Como siempre —dice Zim en un tono muerto. La simpleza de su declaración espesa el ambiente ya de por sí tenso en la habitación.

Y Dib sabe lo que el alienígena trata de insinuar, de la misma manera como todo el mundo se percata de lo evidente en cuanto a la relación padre-hijo/a de la familia membrana. Decide ignorar ese detalle y centrarse en otra cosa para no darle el gusto a Zim de notar lo mucho que eso le afecta.

—Los informes dicen que la armada se encuentra en el sector 7 de la galaxia, aproximadamente a tres años de distancia de la tierra. —Dib apoya las manos en el marco de la enorme ventana. La noticia en sí es frustrante y le genera una ansiedad terrible, pero intenta serenar su semblante—. Creo que estamos con un buen tiempo, estaremos listos cuando el momento llegue.

Zim se vuelve en dirección a Dib estrechando la mirada en la figura despreocupada del joven. El optimismo que deja entrever en su repentino discurso le repugna, en general y precisamente es la confianza ciega de los humanos lo que le molesta. La naturaleza humana era absurda e inferior ante sus ojos.

— ¿De veras? Te ves tan confiado Dib-bestia. ¿Todos los humanos son tan ilusamente confiados o sólo eres tú?

Cuatro años antes, Dib se habría encolerizado ante las burlas de Zim que involucraban la inferioridad humana. Ahora sin embargo, las tomaba con precaución y el indicio de algo más escondido tras el falso sentimiento despectivo. La fachada de paz no había sido perturbada desde que comenzó la amenaza del imperio hacia la tierra, no desde el primer enfrentamiento cuando Zim tomó partido en el bando "enemigo" de su propio imperio junto a los humanos.

— ¿De qué hablas? —insiste el chico.

El semblante de Zim se pone serio como pocas veces lo hace.

—No recomendaría bajar la guardia, Tak fue asignada comandante de flota por los altos… nos odia y no dudará en asesinarnos para satisfacer su absurdo deseo de venganza.

La imagen mental, tan nítida como la memoria, del resentimiento de la mujer Irken fue suficiente para hacer vacilar a Dib y resquebrajar parte de la seguridad que hasta entonces estaba sintiendo. Tak solo podía significar malas noticias y con mucho, una batalla difícil alimentada por el odio.

—Pero tenemos a Gaz, ella y su equipo pueden contrarrestar el ataque de la armada. —replica Dib como si eso fuese la solución a todo el problema que se avecina.

Con una expresión sombría y una simple señal, Zim le pide a Dib que mire al frente.

—Reagrupa tu formación Gaz y repele el ataque con las naves de Skoodge, estás dejando indefensa a tu nave principal. —El Irken activa nuevamente la comunicación para corregir la maniobra de Gaz. Considera tonto haber inhabilitado al humano asqueroso llamado Iggins, quizá sea repugnante pero es un suicidio entrar a la batalla con el mínimo de naves y armamento requerido.

Dib nota, sin querer, cómo los ojos de Zim descansan sobre Gaz. No encuentra hostilidad pero tampoco indulgencia en ellos.

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Gaz ignora por completo la voz de Zim quien le da órdenes desde la sala hermética de monitoreo, no está de humor para el alarde de superioridad estratégica del alienígena. No cuando los números negativos vaticinan un desastre inminente y una penosa derrota.

Ella sabe lo que hace y es su prueba después de todo.

—Skoodge, quiero que redirijas todos tus cazas a una de las naves insignia para romper la barrera que sitúa a la Inmensa.

Tras la orden, el regordete Irken reagrupa sus naves y se abre paso en un ataque masivo hacia la flotilla asignada, contrario a lo que Gaz espera, las naves de Skoodge son acorraladas y derribadas con tanta rapidez que a la chica no le da tiempo de comandar otra orden para un respaldo de emergencia y la formación estalla sin contemplación.

La pantalla se apaga y el juego termina.

Gaz retira las manos de los controles sin comprender lo que acaba de suceder, Skoodge se queda callado volviendo la mirada hacia Zim quien prácticamente se arranca las antenas con frustración, e Iggins replica alegando que nada de eso hubiera sucedido si ella le hubiese permitido jugar.

Lo único que se escucha a continuación es el estrepitoso sonido de una consola al romperse y los pasos furiosos que se arrastran hacia la salida acompañados de un montón de maldiciones que resuenan por todo el lugar.

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No puede dormir, el sueño es menos sosegado y se despierta con demasiada frecuencia para poder considerar ese ciclo arrítmico como algo reconfortante y conciliador. Las luces mortecinas de la pequeña habitación que le asignaron como dormitorio no mejoran las cosas para crear un ambiente cómodo.

"Odio esto". Susurra con enojo. Un sonido que no llega más allá de sus oídos al estar atrapado por algo más espeso que se acumula en su garganta cuando trata de escapar de su pecho.

Resignada a no dormir por esa noche, Gaz toma la consola que hasta entonces se encuentra olvidada en sus rodillas, decide jugar un estúpido juego libre de la lista añadida y certificada por los monitores del programa de entrenamiento. Sin embargo apenas comienza el tedioso y aburrido juego, la pantalla parpadea y cambia de señal a un símbolo que ella reconoce a la perfección.

Reacia al principio, acepta el mensaje para terminar con esa absurda interrupción.

— ¿Qué quieres Zim? Me estás interrumpiendo. —La severidad no se hace esperar. Gaz sigue enojada por las interrupciones de Zim durante su prueba y lo acertadas que éstas fueron después de todo.

La mirada de Zim se desliza perezosamente sobre el rostro molesto de Gaz, pero a pesar de las malas vibras que percibe en la humana decide ignorarlas.

—Así que volvemos a lo de antes pequeña Gaz —Zim no se inmuta ante la hostilidad de la chica terrícola. No es diferente a como es en sus días malos y el alienígena sabe que éste es uno de esos días—. Recapitulando tu patética prueba de hoy, tomé una decisión.

—Cállate Zim o juro que voy a arrancar tu jodido PAK cuando te vea mañana.

Zim no parece preocupado o asustado y eso es lo que molesta más a Gaz. La facilidad con la que habla de su derrota y parece burlarse de ella, alardeando de una superioridad militar por su experiencia en batallas verdaderas en años atrás. Lo detesta.

Hasta ahora, Gaz ha sido invicta en cuanto juego se le presentara. Y fue divertido los primeros días del entrenamiento, sin embargo conforme el tiempo avanza las pruebas se vuelven más difíciles y la comunicación con sus compañeros más cerradas.

—Fue entretenido presenciar el genocidio de tu flota. Pero nunca ganarás así, sólo le facilitas las cosas a la armada —Hablar con tal sinceridad le produjo a Zim una sensación extraña que se reflejó en su rostro a través de la pantalla—. Te espero en la sala 9 en media hora Gaz.

— ¿Piensas que iré sólo porque tú me lo ordenas? No tientes tu suerte Zim, te arrepentirías de estar mí en compañía esta noche.

Gaz nota cómo una sonrisa descarada surca el rostro de Zim e inequívocamente sabe lo que él está pensando, ¿cómo no saberlo cuando ha sido compañera del Irken por más de un año? Pero de nuevo, esta noche no está de humor para Zim y cualquier absurda idea que ronde su mente.

—Oh, lo sé pequeña Gaz. Pero no te lo estoy ordenando como tu compañero sino como tu monitor.

Y con eso la conexión se pierde y la llamada termina.

Ahora Gaz estaba irritada, dicho de esa manera Zim estaba tomando ventaja de su posición dentro de la organización para darle órdenes que no podía pasar por alto. La tentación de ignorarlo y golpearlo más tarde se perpetuán en su mente con fuerza, bien, quizá podría voltear las cosas a su favor después de todo.

Lentamente se arrastra fuera de la cama para cambiarse y posteriormente salir de su habitación.

Encuentra a Zim tal como dijo, esperándola en una de las salas de entrenamiento.

—No quería verte.

—Lo sé. —Zim la mira con tal intensidad tratando de digerir la ira en su tono, una ira que si bien va dirigida a él, no es del todo correcto adjudicar dicho sentimiento a sí mismo.

Él sabe por qué está molesta y con quien.

Gaz nota que él no está sonriendo con ese gesto altanero o jactancioso de presunción, permanece serio y de nuevo parece ser sincero con sus palabras. Es consciente de que éste es el último lugar en el que le gustaría estar pero por alguna razón que ella aún no comprende, necesita hacer esto.

Contrario a él, ella no puede adivinar lo que piensa. Pero se hace una idea al sentir la tensión que emana de Zim.

Es interesante, que ambos considerados como inmundicia moral desde una perspectiva, pudieran conectar de esta manera en medio del desastre que se avecina.

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N/A:

Muy confuso lo sé, pero me dejé influenciar por la Novela de "The Ender´s Game" y también por su película u.u y dije ¿por qué no?

Disculpen la falta de romance pero fue inevitable, quería concentrarme más en Gaz. Originalmente pensé esto para el primer tema de la ZaGr Week "Gaming" pero al final esto fue lo que resultó.

El shot consta de dos partes, y subiré luego la otra.

Disculpen la incoherencia o los errores que pueda tener, estoy editando esto a media noche antes de desvelarme el resto de la madrugada viendo la temporada 5 de Lucifer 7w7r

Así que, hasta la próxima y espero no me arrojen tomatazos por pasarles a deber el romance ZaGr, pasaron muchas cosas en el transcurso de estos meses y no me he sentido con muchos animos de escribir romance… en fin, linda noche/madrugada.