Invasor Zim no me pertenece es propiedad de Jhonen Vasquez, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

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Advertencias: Leve insinuación de ZaGr, Ooc (Personaje fuera de Carácter), intento de Dark Fic, mención de Muerte de personaje.

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Shot. Infame realidad. (Parte ll Sentimiento Repugnante)

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El auditorio estaba lleno, en su mayoría invasores novatos sin ninguna experiencia previa en batalla y recién llegados de una de las sesiones de prácticas inductivas sobre estrategia y control de armas. Un conglomerado de Irkens patéticamente pequeños escucharon con atención y adoración el sermón del nuevo más Alto.

Y como su nuevo líder, estoy orgulloso de decir que ustedes invasores en prácticas son ¡el futuro del imperio! —El discurso de nombramiento de Spork era aburrido y sumamente ensayado—. Como el ser superior que obtuvo la altura necesaria para gobernar exijo una muestra de su respeto ¡salúdenme! —Sólo al final, el Irken mostró real interés en sus propias palabras cuando pidió la adulación de sus nuevos súbditos.

Entre la multitud, Zim saludó con entusiasmo a fin de captar la atención del nuevo Más Alto.

No funcionó.

Desviando un poco la mirada, el pequeño Irken notó dos caras vagamente familiares entre la multitud que saludaba, felicitaba o incluso vitoreaba a Spork. Dos soldados que sobresalían del resto por su altura mejorada y que no pertenecían al grupo de prácticas sino a la élite invasora.

Zim apartó de un empujón a un par de compañeros a su paso mientras se aceraba a Red y Purple. Como norma habitual de quien conociera al infame Irken, Red resopló en disgusto ante la sola presencia y voz del minúsculo alienígena; Purple en cambio ni siquiera escatimó en ocultar su disgusto.

¿Te estás entrenando como invasor Zim? ¿Por qué? —No fue simple curiosidad, el horror e incredulidad gotearon en las palabras de Purple—. No has hecho más que traer desgracia al imperio desde que naciste, una tras otra…

Exacto. Incluso es culpa tuya que el imperio perdiera a uno de sus líderes ¡estás loco! —secundó Red enviándole una mala mirada a Zim.

Obviamente, una que Zim no se molestó en interpretar o simplemente prefirió ignorar. En cambio, su mirada y sonrisa de arrogancia acompañaron sus siguientes palabras.

Dejen las adulaciones para otra ocasión —El pecho de Zim se infló para alojar el ego creciente por los supuestos cumplidos que sólo existían en su mente—. Pero, cuando sea el nuevo más alto, le haré ver al imperio su error y haré que pague por hacerme esperar tanto tiempo para su dominación.

Red y Purple compartieron una simple mirada de inquietud por las palabras del pequeño e infame Irken, la sola idea de Zim gobernando y siendo el nuevo líder del imperio les dio náuseas.

Poco razonable. El Squeedly Spooch de Red se retorció al observar que el tono de Zim no guardaba burla o sarcasmo sino más bien la seguridad jactanciosa de que dicha posibilidad por muy remota o casi inexistente que fuese, pudiera convertirse en una realidad a futuro.

Claro, pero si yo fuera el Más Alto, te desterraría del imperio o te sometería a juicio para que defendieras inútilmente tu patética vida —repuso red con voz neutra tratando de ocultar su desdén y esperó que al menos dicho comentario pudiera darle un golpe de realidad al patético Irken. En el fondo fue cercano a una sensación de victoria y liberación—. Eso haría sin lugar a dudas. —Lanzó una mirada airada.

El invasor podría arguyar apasionada y largamente todos los posibles y dolorosos destinos que tenía preparados para Zim, pero éste ni siquiera estaba prestándole atención. Red experimentó leve furia e indignación al percibir cómo el infame Irken parecía no haber escuchado su abierta declaración de odio y se concentraba más en el objeto con forma de disco que tenía en sus manos.

Notando la creciente ira en Red, Purple intervino para llamar la atención de Zim. Entornó los ojos y le lanzó una larga mirada a su compañero para advertirle que no dijera nada más

¿Qué es esa cosa? —Se cruzó de brazos enviándole una mala mirada al diminuto alienígena y forzando la dureza en sus palabras para que éste al menos dignificara su cuestión con alguna respuesta.

Zim levantó la mirada e ignoró la sensación de desagrado que pesaba en el ambiente.

¿Esto? —La sonrisa de arrogancia creció más en el semblante de Zim—. Le perteneció a mi creación, el experimento de absorción de energía, claro… antes de que creciera monstruosamente y saliera disparada al espacio ¿recuerdan?

Oh cómo olvidar. La imagen captada por las cámaras de la novena división en el departamento de investigación de Vort, cuando la monstruosa criatura devoró a la Más Alta Miyuki. Aún después de un par de meses, todavía causaba horror al imperio la simple mención de la tragedia.

Zim fue destituido de su cargo después de eso, no fue bienvenido a ningún laboratorio o cualquier otra área en el departamento.

Quizá, por eso estaba entrenándose como futuro invasor. Pensó con amargura Red.

Ese pequeñín amaba esta cosa. Aunque me sorprende que no volviera por ella después de todo este tiempo…

La sensación de que algo terrible estaba a punto de pasar crepitó en el ambiente.

El estruendo de un golpe reverberó en el aire y el techo se desplomó con violencia sobre la audiencia, el caos estalló cuando el polvo se disipó lo suficiente y otro sonido ensordeció los gritos de pánico.

Una terrorífica masa de energía rugió furiosa por segunda vez y ante la horrorizada mirada de todos los invasores en prácticas, engulló al que tan sólo minutos atrás fue nombrado como nuevo líder del imperio. Spork ni siquiera fue capaz de lanzar un grito de auxilio antes de desaparecer en las fauces de la criatura.

Atónitos, Zim, red y Purple soltaron un chillido de terror que murió rápidamente en el caos.

La transmisión en el auditorio de Conventia se cortó.

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Zim enfoca la mirada y aparta el lejano recuerdo de sus días de entrenamiento, así como la extraña charla que alguna vez sostuvo con red y Purple. Reconoce a desgana que en el presente la realidad no es exactamente como él imaginó alguna vez.

Ni siquiera por asomo.

— ¿un planeta abastecimiento quizá? —Purple sugiere inseguro, llevando uno de sus afilados y larguiruchos dedos a la barbilla como si estuviera considerando algo más—. Podríamos drenar el agua del planeta y extraer los componentes, algunas de nuestras naves utilizan hidrógeno como combustible y las lecturas demuestran que el elemento está presente en un porcentaje elevado en el líquido de ese planeta.

El comentario enciende algo en la mirada de red, instándolo a prestar real atención a la propuesta de su co-gobernante. La idea en sí no es tan descabellada y tampoco absurda como suelen ser las sugerencias de Purple para los planetas conquistados por la milicia, esta vez el propósito para su más reciente adquisición tiene un gramo de sensatez.

El agua es un elemento raro y escaso en el espacio, casi codiciado por otras razas al ser prácticamente un sustento de vida. Para las civilizaciones con tecnología avanzada representa una fuente de combustible viable capaz de alimentar eficientemente a las enormes flotas de naves en las misiones.

—Nuestra base de abastecimiento más cercana se encuentra en el límite de la Galaxia Helix, en el planeta AE29-P —Red añade dándole la razón a su compañero—. Plorx está a tres mil años luz, lo que equivale a seis tanques de combustible para un reabastecimiento.

Ante todo pronóstico y dadas las circunstancias, el Más Alto Rojo reconoce que Purple tiene razón ¿por qué no usar el deplorable planeta para fines estratégicos que pudieran dar ventaja al imperio? Aún cuando el reciente descubrimiento del cuadrante 356-R fuese un accidente ocasionado por el engaño a Zim con el pretexto de la misión falsa, las posibilidades de colonización y militarización del sector que albergaba una galaxia indómita eran favorables.

La tierra sería un punto estratégico entre una galaxia y otra que podría economizar el gasto en combustible y tiempo para las flotas del imperio.

Red asiente en señal de conformidad y sin darle una sola mirada a Purple o Zim, le ordena a uno de los comandantes de la Inmensa que comience con los preparativos para una purga orgánica así como la instalación del equipo necesario para la extracción de Hidrógeno del agua.

—Será cuestión de un par de días para que nuestra nueva base de abastecimiento esté en funcionamiento.

Son las únicas palabras de Red antes de compartir una tácita mirada hacia Purple, quien le devuelve el gesto en comprensión. Ambos líderes todavía tienen un asunto más el cual zanjar.

Zim, nota el pesado cambio en la tensión del ambiente y no necesita ser un genio para saber que algo se avecina. La penetrante mirada de Red y Purple le dan un indicio.

— ¿Entonces Mis Altos cuál será mi próxima misión? —La cuestión de Zim no hace más que exudar la emoción de su más reciente hazaña y de las que seguirán en el futuro.

La gloria y el reconocimiento son las motivaciones más importantes de su existencia como invasor, y de alguna manera, una necesidad inconsciente. En retrospectiva, este momento es todo por lo que Zim ha luchado desde que era un Smeet.

Porque, ante sus ojos, él es el mejor soldado invasor de la raza Irken que jamás ha existido o existirá.

Y la espera lo está matando, la paciencia nunca ha sido su mejor virtud.

Una extraña expresión cruza por el rostro de Red, Zim mira atentamente cómo su líder enlaza las manos detrás de la espalda pero no dice nada durante lo que parece otra eternidad.

— ¿Mis Altos? —Él intenta de nuevo.

La postura de Red le da la impresión a Zim de que todavía está meditando sobre sus palabras, sin embargo el rostro carente de emociones del gobernante rectifica la corazonada en el Irken y da pie a la furtiva sospecha del invasor.

Como Red, la expresión de Purple se vuelve de piedra antes de hablar:

— ¿Próxima misión Zim? —El nombre deforma la boca de Purple en una horrible mueca y casi puede saborear la amargura con la que condena al defectuoso Irken.

Zim asiente pero no puede ignorar el extraño tono ni la manera en la que su Líder cuestiona sus palabras, eso no suena prometedor en absoluto.

—Me temo Zim, que no habrá más misiones para ti. —Red chasquea, moviendo la cabeza como si estuviese tratando de quitarse un molesto insecto de encima.

¿De qué está hablando? Se pregunta Zim. El trato fue claro: una segunda oportunidad a cambio de la tierra. Por eso estaba frente a ellos, a costa de sus propios intereses les estaba entregando el pago acordado.

— ¡Pero Mis Altos! —La réplica del invasor no se hace esperar y el estridente sonido recorre exponencialmente las paredes reforzadas de la sala de reuniones de la Inmensa—. ¿Por qué le niegan a Zim otra misión? He llevado a la ruina al asqueroso planeta Tierra como ustedes me ordenaron.

Una orden cuyo precio en un principio Zim no estuvo dispuesto a pagar.

El Irken se encuentra con la mirada de Red, sosteniéndola a pesar del destello de una emoción que se niega a esconder más: aborrecimiento. Algo definitivamente no está bien con este escenario, piensa Zim mientras rompe el contacto visual preso del desconcierto y la rabia que burbujea en su interior.

De nuevo ¿Por qué? Le ha costado demasiado cumplir con esta misión.

Zim levanta la mirada para replicar de nuevo, pero la siniestra sonrisa que ocupa el rostro de Red ocasiona que por primera vez en mucho tiempo sus palabras mueran al instante.

—Eres más estúpido de lo que imaginamos Zim.

El comentario de Red golpea un Deja vú interno así como el recuerdo de Zim profiriendo las mismas palabras en un escenario diferente, uno en donde él no era el receptor de tan despectiva frase.

El recuerdo que antes fue satisfactorio para Zim, ahora genera una punzada dolorosa en su confianza ante la perspectiva de lo que puede venir a continuación.

— ¿De verdad pensaste que estábamos dándote otra oportunidad? —continúa Red, ahora sin ocultar el veneno que ha contenido durante mucho tiempo. Le dispara una mirada a Zim que le obliga inconscientemente a dar un paso atrás.

La escena es similar y ahora él es el protagonista, no Dib.

Sin darle tiempo a Zim de responder a la cuestión, Purple sisea el sentimiento mutuo que tanto él como Red han querido deslindar desde el día en el que tuvieron la desgracia de conocer al Invasor.

—Te odiamos Zim.

La declaración transmite genuino desprecio que no deja lugar a dudas.

—Eso no es verdad mi Más Alto ¡yo soy su mejor invasor! ¡Cumplí con mi misión, ustedes me dieron una segunda oportunidad! —La incredulidad pasa a un segundo plano y es reemplazado rápidamente por la ira. Los dientes de Zim se revelan en un certero gruñido.

Ha luchado y perdido demasiado por esta misión ¡él es Zim!

—Nunca hubo tal cosa como una segunda oportunidad Zim ¿No lo entiendes? —El semblante de Red manifiesta una disgustada mueca al constatar que el defectuoso Irken aún no entiende la naturaleza del asunto—. Te enviamos a una misión falsa para que murieras en el espacio, pero de alguna infortunada manera ¡sobreviviste! Lo intentamos incontables veces pero en cada una de ellas siempre lograste sobrevivir.

—Eres una vergüenza para nuestra raza y un peligro para el imperio, eres un defecto.

Purple no escatima en el veneno vertido en su declaración porque no hay nada que ocultar, Zim sabe perfectamente la verdad sobre su condición defectuosa a pesar del desdén y el rechazo que siente cada vez que alguien le recuerda sobre ella.

— ¡Soy Zim! Un invasor de élite, no hay nada defectuoso en mí.

¿Cómo se atreven a insultarlo de semejante manera? A pesar de todo, Zim se niega rotundamente a aceptar tal infamia como lo ha hecho desde el día en el que Red y Purple se lo gritaron a la cara. Entiende ahora las verdaderas intenciones de cada una de las acciones de esos dos.

—Eres un inútil, un incompetente y peligroso defecto ¿no lo entiendes?

—Sólo un defecto como tú se involucraría con una de las asquerosas criaturas a las que se suponía debía destruir. —Las facciones de Red se contraen con asco al recordar el incidente que les dio la oportunidad perfecta para deshacerse de Zim y vengarse de él.

De nuevo esa punzada. Los puños de Zim se aprietan y los guantes crujen por la presión ejercida ante el coraje y el dolor que la sola mención de Gaz trae consigo.

—Me deshice del humano —aunque la expresión y el tono de su voz no demuestran nada, una presión conocida contrae dolorosamente su Squeedly Spooch—. Cumplí la misión por mi lealtad con el imperio.

Y quizá también, reconoce Zim, fue la ambición la que ganó al final por sobre el afecto de su compañera. El único consuelo fue saber que a pesar de no tener el amor de la humana, ganaría el reconocimiento por el que tanto tiempo luchó.

—Y esa fue la mejor venganza que pudimos obtener —la repugnancia en el rostro de Red es reemplazada rápidamente por una desagradable sonrisa de satisfacción cuando la expresión de Zim denota el impacto de su declaración—. Nunca te dimos una segunda oportunidad, todo fue un plan para que pudiéramos matarte. Creímos que debido a tu encaprichamiento con la humana declinarías nuestra oferta y entonces tendríamos el pretexto perfecto para asesinarte al ser un traidor al imperio.

— ¡Pero lo hiciste! Te deshiciste de tu propio compañero —Purple desestima con sarcasmo—. Incluso siendo un defecto eres incapaz de sentir afecto por otra criatura que no seas tú mismo.

Esto está mal. Las palabras golpearon a Zim sin piedad tal como él lo hizo con Dib. Esto no podría ser cierto.

— ¡Mienten! ¡Son sólo sucias mentiras! —En su osadía, Zim punta acusatoriamente hacia ellos sin importar que eso representara alguna ofensa para los líderes de Irk.

—Ya no tienes nada Zim, no eres nada. Perdiste a la humana y ahora serás asesinado. Siendo un defecto, considéralo como una muerte piadosa.

Purple chasquea los dedos hacia uno de los pilotos y éste obedece la orden implícita que tal gesto conlleva, coaccionando el botón de uno de los comunicadores para pedirles a los guardias su presencia inmediata en la sala.

Leyendo las intenciones, Zim en un último intento desesperado y preso de la rabia, toma de su PAK una de sus más recientes armas.

— ¡No van a matarme, primero acabaré con ustedes por traicionar al gran Zim! —Él apunta directamente hacia Red aunque sabe que no puede hacerle daño a menos que golpee su PAK.

Aún así espera causar al menos una lesión que le dé el tiempo necesario para salir de ahí.

Antes de jalar del gatillo, el dolor explota en la pierna Izquierda de Zim obligándolo a soltar el arma y doblarse sobre sí mismo. La sangre caliente brota desde la pantorrilla hacia el suelo formando un charco que se expande rápidamente, el peso de su propio cuerpo le obliga a arrodillarse.

—Vas a morir Zim, no importa lo que hagas… se acabó.

Los guardias aprisionan a Zim y lo mantienen de pie frente a Red y Purple a pesar de los quejidos y las maldiciones del defectuoso invasor, ellos aguardan por la siguiente orden de los más Altos.

—Quiero que hagan los preparativos para la ejecución pública de Zim en Irk, quiero también una transmisión en vivo a todos los planetas conquistados por la milicia, quizá esto sirva de ejemplo a los potenciales traidores y estorbos del imperio —Red se deleita cuando la mirada del invasor languidece—. Llévenselo, pueden torturarlo como mejor les parezca si así lo quieren.

—Sólo no lo maten, de eso nos encargaremos nosotros. —Agrega rápidamente Purple con malicia.

Ambos líderes desestiman la presencia de los guardias con un gesto vago para que se retiren del lugar. Ignoran por completo los gritos de Zim y las patadas desesperadas de su agitación.

Las puertas se cierran y el silencio es una bendición después de mucho tiempo.

Purple se fija en la mancha de sangre así como el rastro que Zim ha dejado en el suelo e inmediatamente le ordena a uno de los soldados que se encargue de limpiar el desastre, sin embargo algo llama su atención en el montón de suciedad. Acercándose, toma con la punta de los dedos un pequeño objeto e insta a Red para que le ayude a identificarlo.

—Es de Zim —Declara Red sin tener la menor duda—. Debió caérsele durante el forcejeo.

Ambos le dan una mirada especulativa antes de identificar el extraño objeto.

— ¿Acaso es?

—Si, por supuesto que lo es. —concuerda Red tomando el infame colgante en forma de calavera en sus manos.

— ¿Se atrevió a conservarlo después de todo este tiempo? —pero Purple sabe la respuesta a su propia interrogante.

—Repugnante.

Tras sus palabras y con una última mirada de desdén hacia el colgante de calavera, Red aprieta el objeto entre sus manos hasta reducirlo a nada más que pedazos inservibles. El sentimiento de satisfacción se incrementa con el pensamiento de la desesperación que Zim experimentará cuando le cuente lo que ha hecho con el preciado recuerdo de su compañera, pero una parte de él le dice que deshacerse del objeto en vez de utilizarlo para torturar a Zim fue un error.

Bien, podría improvisar con las palabras y comentarios despectivos sobre cómo todos los esfuerzos de Zim no valieron absolutamente nada, de cómo moriría solo por su incapacidad para mirar más allá de su propio egoísmo y ambición. Sí, quizá eso bastaría para hacerlo perder la cabeza.

—Todo el drama de Zim me abrió el apetito. —Purple interrumpe el rumbo de los pensamientos de su co-gobernante con su declaración.

Cualquier plan de tortura se desvanece de la mente de Red ante la sola insinuación de un bocadillo.

— ¿Unas donas quizá?

— ¡Y también una de esas nuevas malteadas de Comidortia! —Exclama Purple—. Escuché que es la sensación entre los clientes.

—Pide lo que quieras ¡celebraremos la muerte de Zim a lo grande!

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Fin.

N/A:

Ha pasado bastante, lo sé, ni siquiera sé por qué le di una segunda parte al Shot "sentimiento Repugnante" pero esta idea ha estado rondando mi mente desde que publiqué la primera parte.

Al final, no salió como esperaba e incluso se siente un poco flojo, pero necesitaba ocupar la mente en algo y escribir esto fue en parte gratificante, espero que al menos les dé una idea del Karma de Zim tras sus acciones.

Decidí publicar esto en la colección de Shots de Irken y Human Stuff así como adicionarla al Shot Original.

También tengo en mente una tercera parte, una perspectiva de cómo Zim convenció a Tak para que traicionara a Dib y lo que pasó después de que Zim ordenara la ejecución de Dib.

Como se dieron cuenta, añadí "sentimiento Repugnante" a esta colección para que se complementara un poco.