Aclarando algo antes de empezar. Esta historia relatara los orígenes de la mafia o yakuza en el mundo de naruto.

Este universo parte desde los exámenes chunnin, mas específicamente desde que Naruto revela que Boruto hace trampa, así que no verán alienígenas o poderes y tramas raras del manga, aquí solo hay ninjas y nada mas. Así que en este universo no existe los alienígenas o el tema que Naruto o Sasuke mueran.

También es mi intento de redimir a Boruto y su desastrosa generación, así que solo os pido una oportunidad.

Esta de mas decir que no soy dueño de nada y todos los derechos a sus respectivos autores. (A todo esto porque ponemos esto, nunca he escuchado de alguien que haya tenido problemas, son fanfic, dudo que algún productor le moleste.)

Advertencia:

Este fic contendrá material: Politicamente incorrecto, desnudos, violencia explicita, violencia realista, racismo, violencia rozando la caricatura, situaciones ridículas, dosis de realidad, personajes con actitudes y pensamientos lógicos, escenas de sexo explícito, tortura, desarrollo de personajes, Gore humorístico, ruptura de la cuarta pared, drogas, prostitución y sobre todo humor negro.

Algo mas que aclarar… este es un fic de personas que hacen cosas malas. Algunos si son malos y otros hacen cosas malas. Son los orígenes de la mafia, buenos, buenos… no son. Solo tomen eso en cuenta.

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Si Gaara fuera capaz de gruñir o rodar los ojos lo haría. Nunca la admitiría, pero odia las reuniones del consejo, sobre todo cuando tenía al señor Feudal presente. Ya bastante tenía con ese nuevo grupo criminal en su aldea como para soportar temas triviales.

-Y bien.- pidió el pelirojo líder de Suna.- Ahora que se les ofrece.- exigió mostrando dureza en sus facciones.

En la rustica y simple habitación carente de ventanas se encontraban otras cinco personas, el señor Feudal y cuatro miembros del consejo. A este punto el color mostaza de las paredes hizo que Gaara sintiera casi un odio por la mostaza, literalmente no podía verla sin sentir asco. Si fuera posible mataría esos viejos, los mataría y desaparecería sus restos en los confines del desierto.

Mientras tanto el señor feudal con su piel bronceada, su thawb de algodón blanco y su turbante bebía litros de agua con mucho hielo, casi no parecía el líder de un país de clima extremadamente caliente. Tal vez se debía que era el nuevo Señor Feudal, un joven que no llegaba a los treinta que según tenía entendido Gaara había pasado la mitad de su vida en islas tropicales con un clima no tan cálido.

Pero Gaara no culpaba al señor Feudal, la habitación era un horno, si metías un huevo ahí tendrías un huevo cocido a los minutos, bueno… exagero un poquito pero si estaba caliente.

-Comenzare yo Kazekage.- pidió la palabra Matsuri con una pequeña sonrisa.

El resto del consejo casi lanza un suspiro y rodaban los ojos. Todos sabían el motivo por el cual Matsuri ocupaba el puesto de Ministro de Educación, que se resumía en ser directora de la academia y coordinar las guarderías de Suna.

El por qué Matsuri es Ministro de Educación:

-¡Gaara! ¡GAARA! ¡KAZEKAGE!- gimió la mujer totalmente desnuda arañando la mesa.

Por su parte el Kage con los pantalones abajo y sin camisa seguía sujetando la cintura de su alumna sin dejar de mover las caderas. La mesa del Kazekage no era para hacer el amor, pero Gaara y su concubina se las arreglaban muy bien.

Gaara aumento el ritmo al mismo tiempo que abrazaba a su alumna por detrás y mordisqueaba su cuello.

-No se suponía que venía a darte el informe.- comento Matsuri con la voz entre cortada y disfrutando de las caricias de su kazekage.

-¿Informe?- pregunto inconscientemente Gaara aun con la boca sobre el cuello y sus manos sobre sus pechos.

Desde hace más de tres meses el kazekage no reciba a tiempo los informes de la academia.

Y ahí el por qué Matsuri fuera la Ministro de Educación.

-…Nuestros representantes ya están listos para el siguiente examen.- finalizo Matsuri después de unos minutos de la misma palabrería.

Que se puede resumir: Los nuevos estudiantes de este año se ven prometedores.

Gaara asintió con una leve sonrisa casi impermisible que hizo sonrojar a Matsuri como una colegiala. Era de dos: Estaba cachonda o el calor era demasiado.

-Muy bien.- felicito Gaara quitante la vista de su concubina para dirigirla al ministro de recursos.

-Sigo yo Kazekage.- empezó el Ministro de Recursos.

¿Qué es el ministro de recursos? ¡Fácil! Es el tipo que se encarga de ver que la aldea tenga agua y comida.

Y la respuesta del ministro fue la misma, que las otras veces: Los recursos que los viveros no podían producir llegaban a salvo a los mercados. La única noticia diferente es que la bomba de agua de la tubería cuatro estaba fallando por tercera vez.

-La bomba ya no esta en sus mejores días, habría que pensar en cambiarla.- sugirió el jefe de comerciantes con una amable sonrisa. Era amigo de la infancia de Kankuro y compartirá parte de su carisma.

-Habrá que consultarlo con el jefe de infraestructura y mover el presupuesto. El agua es máxima prioridad.- sentencio Gaara interesado por primera vez desde que empezó la reunión.

Matsuri no contaba… ella era caso especial.

-Kazakage. Hay un tema de suma importancia que consultar, que creo que no debe ser aplazado mas.- hablo por primera vez el Ministro de Cultura y segundo miembro mas importante del consejo. Aquel que reusaba completamente a que Suna perdiera su idioma natal, sus costumbres y su moneda por seguir el modernismo.

Y no era para menos. Ha este punto los tenderos de Suna se enojaban si les pagabas con la moneda de Suna, preferían la moneda de Konoha, la casi moneda del continente.

-Y cual es.- no fue una pregunta. Gaara ya conocía a ese hombre muy bien.- Que problema perturba tu mente esta vez Yado.- el líder de Suna observo fijamente a su Ministro y padre de Yodo.

Yado sonrió antes de levantarse y caminar a una de las esquinas de la habitación donde amablemente el personal había dejado una hielera repleta, vasos y unas cuantas jarras de agua.

Se han de imaginar al ministro de Cultura como un anciano amargado, retrogrado y anticuado… pero el Ministro apenas era cinco años mayor que Gaara, de mandíbula fuerte, rasgos masculinos, sus ojos eran mas azules que su hija, al igual que sus rubios cabellos atados en una coleta baja dejando su frente descubierta. Su físico demostraba cuidado y disciplina, y a diferencia de los otros ministros este no andaba por la aldea con seguridad o ropas que representaban su estatus. Su vestimenta consistía de una simple camisa manga corta y unos pantalones sencillos y unas sandalias. De hecho no parecía un Ministro en lo absoluto.

-Gaara, hemos sido "amigos" desde hace mucho. Mi hija Yodo es prometida y compañera de equipo de tu hijo.- omitió el hecho que era solo amigo de Kankuro y Temari.- Casi fuimos familia, al menos lo iba hacer si Shikamaru no hubiera aparecido.- se encogió de hombros con una sonrisa amable destacando su claro acento de Suna.

El Ministro coloco hielos en un vaso para después servir agua. Posteriormente camino de nuevo a la mesa llegando al asiento junto a Gaara, pero el asiento estaba ocupado por otro ministro, que inmediatamente se aparta para cederle el asiento.

Todo para que: para que el rubio se sentara en la silla justo al costado derecho de Gaara para después servirle de inmediato el vaso de agua.

-Hay mucho calor. Deberías beber antes que se entibie.- señalo el vaso como lo haría un niño que hizo una manualidad y espera la aprobación de su madre.

Pero Gaara ni se mosqueo ante su ministro.

-Ya, ya. Iré al punto. Mi amada hija Yodo me ha hablado, y lo que me ha contado no me ha gustado.- se rasco el cuello mientras su rostro reflejaba incomodidad.- ¡No me mal entiendas! Estoy feliz que mi hija sea la futura señora del Kazakage. Pero tu hijo… Shinki, en resumen no tiene madera de Kazekage.- intento sonar lo mas comprensible posible.

Pero Gaara seguía sin responder, solo lo observo de reojo. Pero era evidente que no estaba feliz. El ministro observo a los demás y casi sin pensarlo corrió un poco su silla, solo un poco, alejándose de Gaara por si acaso.

-Suna… El País del Viento, no le debe nada a nadie. Controlamos el petróleo, geográficamente tenemos ventaja, hemos producido Ninjas de Elite, tenemos acuerdos que muchos Países matarían por tenerlos.- empezó lo mas tranquilo posible.- Pero aun si, nos sometemos a las reglas de los demás. No digo que debemos estancarnos, hay que avanzar, pero sin olvidar quien fuimos, tenemos lo necesaria para no ser pisoteados. Pero aun lo permitimos y agradecemos cuando nos escupen.- mostro dureza en sus facciones.

-¡Eso no es cierto!- intervino Matsuri.

-¡Nuestra maldita seguridad depende de Konoha! ¡No movemos un maldito paso sin que Konoha lo diga! ¡Nuestra maldita moneda es la Konoha!- estallo golpeando la mesa moviendo el vaso de Gaara.- Casi somos sirvientes… y si no somos aun, es porque el Bastardo Rubio de las nueve colas es amigo de nuestro Kazekage.- el ministro señalo a Gaara que es escuchaba atentamente las palabras del rubio.

Gaara seguía con la mirada puesta sobre su ministro ignorando completamente el vaso que le ofreció.

-¿Y que pasara cuando el "Nueve colas" se retire? O peor aún ¿Cuándo nuestro Kazekage deje el puesto?- se recostó en la silla con cansancio.- Seremos el niño mimado de papi que nunca hizo nada y vivio de sus padres su maldita vida.-

-¿Qué sugiere ministro?- hablo por primera vez Gaara.- ¿Qué expulsemos a las empresas extranjeras solo por orgullo? Que el modernismo nos deje atrás, que vuelvan los meses de escases de agua y comida. ¿O todo este berrinche se debe a la negación de ese proyecto tuyo?- sentencio Gaara con dureza.

-Esos hoteles y casas de apuestas, los casinos.- pensó Matsuri en voz alto.- ¿Cómo eso podría funcionar en un desierto?-

Pero el ministro solo sonrió con sorna.

-Sabe muy bien que no me refiero a eso.- movió sus hombros para liberar estrés.- Nuestras leyes son idénticas a Konoha, nuestros impuesto también, nuestra moneda se ha perdido, incluso nuestra forma de vida. Falta poco para que nos llamemos Suna de Konoha.- sentencio dirigiéndole la mirada a Gaara.

Y antes que Gaara pudiera volver a hablar el ministro se levanto de su asiento.

-Necesitamos un líder para Suna. Y tu hijo no lo es.- sentencio al fin.- Y no me refiero a que no tenga la sangre Rasa, Shinki carece de carisma o de intelecto político.-

Incluso pareció que un peso le fue arrebatado de sus hombros.

-¡Y yo tengo el perfecto candidato!- sonrió antes de dar una reverencia y salir de la habitación sin despedirse de nadie.

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Mafia

El Dragon de Uchiha

Capitulo uno.

Humildad

"El que quiere demasiado se arriesga a perderlo todo, por otro lado, el que se conforma con poco podría quedarse sin nada"

Testimonio de Tommy Angelo en el juicio de Ennio Salieri

Pero que les parece si empezamos esta historia por el principio mi guapa o guapo lector, he de imaginar que no entiendes un carajo de lo que paso haya arriba, pero esto se ira explicando poco a poco, ¿Te parece bien colega?

Empecemos por algo conocido: Era se una vez en un mundo ninja.

La paz existía en el mundo ninja, las aldeas ahora contribuían entre si y se "apoyaban". Ahora eran aldeas hermanas. Si… ¡Claro! Cuando los cerdos vuelen.

-¡Boruto! ¡La orden de la mesa dos esta lista!- el sonido de la campana anuncio que la orden estaba lista inundo el pequeño local de ramen.

-¡Voy!- respondió el joven de diecinueve años.

Y sin más el joven rubio guardo su libreta con bolígrafo en el bolsillo de su mandil blanco, uno con el logo del local. Ichiraku Ramen. De su última y más pequeña sede para ser más específicos, esa ubicada a las fueras de los muros de Konoha y la mas nueva. El local apenas tenía tres mesas, una barra y tres empleados: el cocinero, la cajera que a veces hacía de ayudante de cocinera y Boruto alias el mesero, conserje, limpia mesas y cajero cuando la cajera estaba ayudando en la cocina.

El rubio con pasos rápidos llego a la barra y usando un platillo mucho más ancho coloco los tres platos de ramen. Con pasos rápidos llego a la mesa depositando de forma rápida y precisa los platos respectivamente con sus dueños.

-Dos de cerdo para los señores y uno de res sin huevo para la pequeña Mizu.- Boruto sonrió a los comensales recibiendo una sonrisa como agradecimiento.

-Gracias Bolt.- aplaudió la niña emocionada.

-Perdona las molestias Bolt.- se disculpó el padre de la niña apenado y un tanto avergonzado.

-¡Hey! ¡Que no es para tanto!- respondió Boruto con una sonrisa alegre.- Quitarle el huevo no es problema. La pequeña Mizu no lo tira y nosotros nos ahorramos un huevo. Es un Win, win.- brome el ex ninja jugando con los cabellos de la niña.

La niña rio y con una sonrisa Boruto se despidió para atender el resto de mesas. Topándose en la mesa de enfrente con un joven electricista y su novia, que como siempre estos pidieron el especial del jueves, ella acompañándolo con sake y el con una simple soda.

El protocolo… algo estándar en el mundo ninja. Pero desde hace unos años Boruto no seguía el protocolo de su sociedad, tal ves por eso su local era tan famoso, al menos en el pequeño y lejano barrio rural donde se encontraba el negocio.

-¡Bolt! ¡El Dragón de Uchiha!- saludo otro cliente entrando al local.- Lo de siempre por favor.- pidió amablemente mientras se sentaba en la mesa que faltaba.

Boruto nunca llegó a entender el apodo que la gente del barrio le dio. Apenas llevaba seis meses ahí y ya todos lo conocían. Que fuera el gerente del local del barrio tal vez ayudaba. Pero nunca llego a comprender de donde el apodo. Una vez pregunto al anciano del barrio y este solo le sonrió.

-Claro Date.- respondió el cajero.

Y así el continuo la tarde entre los modestos clientes. Comida barata, con sabor y deliciosa ¿Qué mas podían pedir los locales? Entre momentos buenos y malos, principalmente buenos, Boruto tomaba órdenes y atendía a los clientes del negocio lo mejor posible.

-Hasta luego señor Namba.- se despidió Boruto desde la caja registradora.

Y así la puerta se cerró quedando el rubio totalmente solo en el negocio. Hace unos minutos Kaede y el cocinero Namba habían dejado el local dejándolo totalmente solo.

Dieron las diez de la noche cuando Boruto termino de hacer el inventario y contar las ganancias, al ser un día no festivo o fin de semana el local se daba el lujo de cerrar a las ocho de la noche. Ya que todos en el barrio se levantaban muy temprano por sus actividades principalmente agrícolas y ganaderas, pocos se deban el lujo de dormir tan tarde.

Dejando con llave la persiana del local nuestro protagonista subió al segundo piso del local, llegando a una pequeña habitación muy básica: una cama pequeña justa para una persona y nada mas, unos ganchos en la pared donde se podía ver ropa colgando, una ventana corrediza, una micro mesa de madera de segunda mano, un micro refrigerador muy viejo en la esquina. Todo muy básico.

Nada especial.

-Menudo día.- exclamo Boruto mientras se sentaban de golpe en la cama.

El cansancio mental lo hacía querer recostar la cabeza y perderse en el mundo de Morfeo. Pero cuando lo hizo este simplemente no llegaba. Con algo de enojo Boruto se levanto y de su bolsillo saco un paquete de cigarrillos de cuarta, para después ir a la ventana de la habitación y pegarle unas caladas a su dañino tabaco.

-Si mi maestro me viera me estaría dando unas ostias contra la pared, con lo que odia mi pequeño habito de fumar de vez en cuando.-

Sonrió sin querer dejando escapar el humo de sus labios. Fumo un cigarro mas y lanzo los restos a un pequeño bote de basura en la otra esquina. Para después caminar con pasos lentos hacia su pequeño y viejo refrigerador que ya no era capaz de hacer hielo. Pero este estaba completamente vacío.

Con un suspiro el rubio se llevó las manos a los bolsillos y reviso cuanto efectivo tenia.

-Menuda miseria, apenas tengo para unas sodas y tal vez una cena instantánea.-

¿Dónde quedaron las comidas de mamá? ¿Los videojuegos caros? ¿Las vueltas de la vida son así?

Flash back.

El abucheo del público termino cuando las puertas de los vestidores se cerraron con un portazo.

De los ojos de Boruto salían lágrimas. Que padre ¡QUE PADRE POR DIOS! Humilla así a su hijo enfrente de un estadio a reventar. ¿Tanto costaba esperar a que vaya a los vestuarios? ¡Comprobar que hizo trampa tranquilamente! ¡Y luego descalificarlo! ¡¿Tanto costaba hacer eso!?

Pero no…

En vez de eso lo desenmascaras frente a todos, lo humillas y lo expones, a un niño de doce años. Boruto podrá ser un berrinchudo y mimado insoportable, ¿Qué niño no lo es? ¡Pero que un padre te haga eso!

Una palmada en el trasero como castigo o corrector no te hace mal padre, al contrario, marca limites y enseña respeto. Eso no fue un corrector, fue una humillación. Humillar a tu hijo frente a todos y mucho menos no darle la hora, si te hace mal padre.

Ni Naruto era buen padre, ni Boruto era un hijo santo… la gran diferencia es que el menor era eso, un niño de doce años que quiere que su padre no mande un maldito clon al cumpleaños de su hija.

¡Tu padre es el Hokage! ¡Tiene un gran deber! ¡Tu padre tiene muchas cosas que hacer!

Al carajo, a los doce años lo que un niño quiere es que su maldito padre le de cinco minutos juntos o al menos unas puñeteras horas a la semana. Que le explique los puñeteros cambios de su cuerpo y porque no deja de ver el trasero de su compañera Sarada. No le importa un carajo el trabajo de su padre.

El niño de doce años continúo intentando detener sus gimoteos de manera inútil, intentando mantener la poca dignidad. Pero era inútil, los recuerdos y las palabras se repetían en bucle en su cabeza. Ahora mismo su única compañía eran los casilleros rallados y las bancas despintadas, ahora mismo se encontraba en una.

Su concentración era tal que no escucho el sonido de la puerta del vestidor y como esta se cerraba lentamente. Ni siquiera se percató cuando la madera de la banca crujió producto del nuevo peso. La persona a su lado lo observo quitar las lágrimas de sus ojos, en un patético intento de detener el rio de sus ojos.

-Deja de llorar de una vez.- ordeno la áspera voz.

Boruto se sorprendió al mismo tiempo que daba un pequeño salto y de manera rápida giro la cabeza a su izquierda.

-Ma-maestro.- exclamo el niño abriendo los ojos sorprendido.

Sasuke con una mirada indiferente alzo su único brazo frente a Boruto sosteniendo una lata de refresco con sus dedos.

-Sarada no la quiso. Dijo que no tenía sed, sería un desperdicio que se perdiera.- fue la simple explicación de Sasuke.- Y ya deja de llorar.- sentencio alzando un poco la voz.

Boruto parpadeo antes de quitarse sus últimas lágrimas y con un intento de sonrisa tomar con las dos manos la lata.

-Gracias.-

-Vamos.- Sasuke se levantó del asiento sin dar mas explicación.

-¿A dónde?- pregunto un tanto temeroso, no quería seguir escuchando los abucheos y mucho menos ver las miradas de burla.

-A comer, celebremos tu victoria.- sentencio el Uchiha ya en la puerta.

-¡Pero he perdido!- respondió impulsivamente el niño levantándose de golpe.

Pero una mirada gélida de parte de Sasuke le hizo no decir mas.

-Somos ninjas niño.- comento con una mirada inexpresiva.- El ganador es el que queda vivo o entero. El honor, el juego limpio, el poder de la amistad, cuanto tu rival te quiere muerto eso pierde mucha importancia.-

Fin flash back

Después de echarle llave a su puerta, nuestro protagonista camino hacia la calle del barrio, la ventaja de vivir fuera de los muros era que las calles no podrán estar asfaltadas por completo, pero al menos eran amplias, al menos en su zona ya que era necesario por el constante movimiento de carros con especias, ganado o productos básicos como los cultivos.

El barrio de Kishimo, ubicada en uno de los distritos fuera de los muros, el distrito trece de Konoha para ser más específicos, en los límites de la "aldea", casi tocando las áreas de cultivo y ganadería si nos ponemos chisquillosos.

Moviendo sus pies Boruto empezó a caminar tomando direcciones principalmente a la derecha, hasta cruzar varias cuadras y pasar de casas amplias de campo a casas y negocios con edificios cada vez mas pequeños y compactos, pasando por el distrito once y llegar al distrito doce, distrito enteramente comercial y lleno de tiendas varias, principal mercancía de recuerdo o de ocio por tratarse de un paso casi obligatorio para llegar a la "aldea" o al centro de ella. Por eso sus edificios eran más modernos y un tanto más curioso, dejando de lado la falta de hogares era un buen lugar para pasear, no tan movido como el centro, pero joder que también era movido.

Siendo las diez de la noche la gente iba y venía en las calles, estas si estaban asfaltadas por completo.

Pero Boruto fue aun local abierto las veinticuatro horas y por poco no le alcanzo, tuvo que dejar un chicle por faltarle diez centavos. Saliendo de la tienda guardo sus cinco centavos en la bolsa de su pantalón, con su otra mano tenía la bolsa plástica del Six-level. Nombre de la cadena de tiendas.

Planeo volver a su piso volvió a cruzar las calles del distrito hasta llegar a área limítrofe del once con el doce, pero cuando planeaba volver a su piso se topo que el callejón por donde llego estaba siendo usado como motel por una pareja, el contenedor de basura y un poste de luz evitaban ver la acción, pero era evidente lo que pasaba ahí dentro, también era evidente que era a lo perrito.

-Menudos calientes, follar en medio callejón. ¿Qué tipo de adrenalina dará eso? Tal vez de ahí salió la pose a lo "Perrito"-

No estando dispuesta a ver pornografía en vivo esta noche, nuestro protagonista se encogió de hombros y tomo otra dirección dejando a la pareja en sus cosas. Tal vez otro día les daría un susto.

Llegando a otro callejón se detuvo de golpe en la esquina justo en una parte oscura al ver como en el bar de enfrente salían unas caras muy conocidas. Lo verdaderamente curioso es que su pequeña hermana venía con ellos.

Shikadai con su típica cara de aburrimiento soportaba los tirones de Chocho, mientras Himawari venía sujetando el brazo de Inojin, el trio de mayores se encontraba con evidente estado de semi-ebriedad, la más ebria en si era Chocho que tenía el rostro cansino y sonrojado. Himawari solo lucia su tierna y feliz sonrisa.

-¡Hey! Vamos a jugar a las recreativas.- propuso la morena del grupo.- Vamos al Loto rojo.- comento emocionada.

-Estas demente mujer.- comento aburrido el líder del equipo sacando un cigarro del bolsillo de su chaleco.- Hima apenas tiene diecisiete, además tu y yo llamaremos muchos la atención a esta hora y lugar.- sin ánimos de ofender Shikadai señalo la piel oscura de su compañera, para después señalar su propio rostro enfatizando sus rasgos de Suna.

-No es para tanto.- le restó importancia Inojin.

Shikadai rodo lo ojos mientras sacaba un encendedor de su bolsillo, pero por más que intentaba prenderlo este no funcionaba. Resignado y con más fuerza de la debida arrojo el encendedor al callejón y escupió el cigarrillo de su boca un tanto molesto. Poco falto para que el encendedor golpeara a Boruto en su escondite.

-Habla el no mestizo. Todo será problemático.- Entre cerro los ojos aburrido y un tanto molesto, como si algo le molestara mucho.

-¡Vamos! Si alguien nos mira mal le rompemos las piernas, así de fácil.- le restó importancia Chocho, empezando a caminar sin esperar a sus compañeros.

Shikadai suspiro, e Inojin al ver a su amigo un tanto molesto soltó la mano de Himawari y con un beso de despedida en la mejilla empezó a caminar para atrapar a Chocho. Que detallista era Inojin, hasta daban ganas de empacarlo y llevarlo a casa.

-¿Qué le pasara a Shikadai? ¿Y porque carajos beben con mi hermana presente? ¡Y porque mierdas Inojin le da un beso en la mejilla!-

Boruto dispuesto a saludar y de paso buscar explicaciones, casi dejo su escondite, pero se detuvo a tiempo. No porque quisiera, sino porque la sorpresa lo paralizo.

Himawari, su tierna hermana, un ser puro y casto, dirigió una mirada hacia el callejón donde desapareció Inojin, para después sonreír zorrunamente, moviendo la cadera de forma provocativa y con pasos rápidos se acercó a Shikadai para darle de golpe un casto y certero beso en los labios. Y como si la entrada del bar-restaurante fuera un puñetero motel se empezaron a comer la boca, Shikadai incluso se dio el lujo de darle una leve mordida en los labios de la menor de los Uzumaki.

Pero el intercambio de saliva termino tan rápido como empezó. Separándose y alejándose ambos empezaron a limpiar los rastros de su encuentro, Himawari empezando a humedecer sus labios y morder ella misma su labio haciéndola ver tierna, pero en realidad quería una excusa por si Shikadai dejo algún rastro. Por su parte el futuro líder del clan Nara saco otro cigarro y se lo llevo a la boca limpiando los rastros de saliva. Tres segundos después volví aparecer Inojin con Chocho de los brazos.

-Venga gordita. Que tu madre nos mata si te llevamos mas tarde.- suplico el intento de pintor.- ¡Niggel hermosa!- intentó volver a sostenerla.

-¡Suéltame ya paliducho!- exclamo la morena liberándose del agarre un tanto molesta.- No me recuerda que antes estaba como un puto elefante.- casi gruño para empezar a caminar.

El resto del equipo volvió al grupo y con un gruñido Chocho esta vez si empezó a caminar en dirección correcta. Por su parte Inojin se acero a Himawari para volver a tomar sus manos y darle un beso de "piquito" en los labios a la pelinegra. Por su parte Shikadai se dio la vuelta de manera brusca y empezar a seguir a Chocho.

Y así el grupo se perdió entre las calles.

Con los ojos abiertos Boruto salió de su "escondite" sin dejar de ver por donde se fue el cuarteto.

-Vaya… eso fue. ¡Joder! ¿Hace cuánto que no visito a mi hermana? Nota mental: hablar con mi hermana y ver cómo van las cosas.-

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Mientras Boruto apenas tenía para comer y acaba de descubrir que su hermana tenía dos, ¡No solo uno! Si no que dos novios y que además uno de ellos no sabía del otro, y no menos importante ¡Su hermanita ya tenia novio! En la mansión del señor Feudal las cosas no podrían de otra manera.

La primera es que en la habitación del actual líder del país donde residía Konoha, el País del Fuego, tenia una mesa llena de frutas y carnes en la habitación, la segunda es que esta era muy amplia: con techos ridículamente altos y paredes tan amplias, ahí fácilmente cabían diez pisos como el de Boruto, la tercera era que los muebles no eran de tercera como los del piso de nuestro protagonista y cuarta, y no menos importante, aunque esta vez a favor de Boruto, es que nuestro protagonista no estaba siendo perforado por una katana.

Los dientes del señor feudal se cerraron con tal fuerza y presión que varios de sus dientes literalmente salieron volando de su boca, dientes llenos de sangre y saliva.

Todo mientras una katana se introducía lentamente en su pecho, llenando la cama de sangre, rojas y calienta sangre.

¿Qué pasaba? ¿Quién era su asesino? ¿Cómo paso esto?

Lo primero y segundo aun no me es posible responderlo, pero lo tercero es otra historia.

Un gemido de dolor salió de los labios del feudal mientras la espada se incrustaba mas y mas en su pecho.

Todo mientras su asesina totalmente desnuda continuaba sentada en las caderas del señor del Pais del Fuego. Con una gran sonrisa en sus labios, a su vez disfrutando insertar la espada.

El señor del Pais del Fuego elevo su brazo como intentando detener a su asesina, pero esta de golpe y sin pensarlo como el Ron, saco la katana de su viejo pecho.

El techo, las paredes y el suelo se llenaron de un rojo intenso, dejando como único punto que no se cubrió de sangre: la silueta de la asesina en la pared, imitando una perturbada obra de arte.

La asesina por su parte arrojo la espada al suelo dejando sus manos libres para peinar sus ahora cabellos rojos. Y sin ninguna clase de asco o empatía peino sus cabellos para después limpiar sus ojos y sonreír mostrando unos puntiagudos dientes.

Pero lo que mas destacaba era una carpeta en la mesa del Señor feudal, una con un titulo muy claro: "Permisos de juego" con la firma y sello del Pais del fuego.

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Sakura Haruno era un gran médico, eso nadie lo podía negar. Infundía admiración y respeto por donde fuera. Era la perfección misma en el campo de la medicina, llegando a incursionar e innovar en todos los campos que le fuera posible, desde la cirugía de casi cualquier tipo hasta las enfermedades mentales. Donde fuera necesario ella estaba ahí.

Por eso muchos dieron un grito de júbilo cuando decidió salir de su "retiro", después de todo su hija ya no era una niña y podía volver a lo que amaba. O eso creyó.

Gran ninja, hermosa, piernas de infarto, la mejor medico de su generación y sobre todo poderosa. Muchos se peleaban por ser sus pasantes. Era imponente en todos los sentidos.

O al menos lo era casi siempre.

-La operación de su hijo ha sido un éxito.- continuo Sakuro lo mejor posible.- Desde aquí será la voluntad de su hijo la que dicte su recuperación.-

La medico por todos los medios que tenia intentaba explicar el procedimiento que se realizo en el cuerpo de su hijo, mientras los padre observaban sin saber que decir, Sakura era imponente, pero no tanto si tomamos en cuenta que tenia una bebé prendida cual garrapata de su pecho izquierdo, sumando a todo esto la Bebé no dejaba de hacer ruidos y gimoteos, eso si, no soltaba el pecho de su madre.

Tampoco es que Sakura fuera una exhibicionista, tenia una manta cubriéndola, pero era evidente lo que pasaba y conque intensidad. Ya que si Sakura se movía muy rápido la niña protestaba. La madre del paciente había tenido cinco hijos, y no creía normal que un bebé amamantara con tanta intensidad.

-Disculpen, pero mi pequeña no dejaba de llorar y aun no consigo que me acepte el biberón. Ahora mismo debería estar con su niñera - se disculpó Sakuro mostrando mucha pena en su rostro.

-No se preocup…- intento restarle importancia la mujer.

-¡Mikoto no me muerdas!- se quejó Sakura interrumpiendo la disculpa de su clienta.- ¡Me vuelves a morder y juro que…- se detuvo al recordar que no estaba sola.

Mayormente Sakura intentaba ser lo mas profesional posible… pero con sus hijos simplemente no podía.

Y así se formó un incómodo silencio en la oficina, hasta que la niña decidió que ya no tenía hambre. Soltando el pecho de su madre hizo lo posible para quitarse la manta de la cabeza y así mostrarse ante los imprudentes clientes de su madre que hozaron interrumpir su merienda.

Los clientes casi soltar un suspiro al ver a la bebé. Y no era de menos, era la ternura personificada. Casi parecía una muñeca, de hecho era como ver a un Sasuke Chibi versión femenina. Muchos afirman que Sarada era una copia de Sasuke, pero eso el algo que todos dicen por mera cortesía, ya que la primogénita de los Uchiha se parecía mas a su abuela materna que a sus padres. Pero esa Bebé si era la copia de Sasuke, en versión bebé claro esta: el estilo de peinado de los bebés Uchiha, su misma nariz, sus labios, incluso la forma de sus ojos, ha excepción del color de ojos y cabello… era extraño, ya de por si el cabello de Sakura no era común, pero el de su retoña menor lo era aun mas, era negro y rosa a la vez, como si el peluquero genético hubiera estado drogado a la ahora de aplicar el tinte, tenia mechones negros y rozas esparcidos por toda su cabeza sin un orden y proporciones especificas y con sus ojos pasaba lo mismo, uno era negro como los de su hermana y padre y el otro de un verde más fuerte e intenso del que su madre.

Pero a pesar de todo… ¡Era una monada! Con solo verla te podía dar diabetes de la ternura que expedía.

-¡Ba!- gimoteo la niña abriendo su boca enseñando unos intentos de salirle dientes.

Al mismo tiempo estiraba su bracito he intentaba atrapar los cabellos rosas de su madre.

Que tienen los Uchiha por mi cabello rosa… de Sasuke lo medio lo comprendo. Pero de mis hijos ¿Debería investigar esta interacción? Tal vez la razón de los fetiches y las reacciones que causan en el cerebro tengan una explicación genética.

Las mejillas de Sakura casi se coloreaban, pero recordó donde y con quien estaba, así que se aguantó y suprimió esos tiernos recuerdos con sus hijos y eso otros recuerdos... con su marido.

Casi nadie lo sabía pero Sakura mantenía su cabello corto por este mismo motivo, los Uchihas amaban tocarlo, sentirlo y jalar de él. Corto les dificultaba la tarea, al menos a los niños. Sasuke siempre encontraba un modo.

Unos minutos y explicaciones básicas mas, los padres tuvieron suficiente de la ternura de la niña. Además ya era tarde. Sakura solo los atendió porque la operación se tuvo que retrasar y las ansias los carcomió y exigieron un informe de lo que había pasado.

Después que la puerta se cerrara Mikoto parpadeo dos veces con sus ojos bicolores, para después dar un bostezo y como si nada recostarse sobre su madre.

-¿Ahora ya tienes sueño?- recrimino Sakuro a su hija que solo dio un quejido de protesta por el ruido.

Sabiendo el carácter Uchiha la médico con poca delicadeza se levanto de su asiento y procedió a dejar a la niña en su portabebés.

Estúpidamente creyó que el día ya había acabado, hasta que la puerta de su oficina empezó hacer tocada. Sakura supo en ese instante que debía pagarle horas extras a la niñera, además rogarle a Dios que su demonio personal, mejor conocido como su segundo hijo no hubiera destrozado la casa y traumatizado a la niñera. Otra vez.

Así que resignándose camino a la puerta y la abrió dejando ver a un muy apenada Shizune. La antigua líder de la división médica, que posteriormente se llamó coloquialmente "El sector de Salud", mostraba una mirada entre preocupación y confusión.

-¿Qué pasa?- pregunto Sakura a la antigua directora del hospital.

-Hay tres cuerpos.- fue la simple respuesta de la morena.- Y sería mejor que los vieras por ti misma.-

Sakuro noto la preocupación en el resto de su compañero y con un asentir de cabeza salió de la oficina. Ambas emprendieron camino hacia la morgue… un minuto después Sakura regreso corriendo al recordar que tenia su mini Sasuke femenina en su oficina.

Un descuido cualquiera lo tiene… ¿Verdad? ¡O me van a decir que sus padres nunca se olvidaron de ustedes! Pero en fin, vayamos a la morgue.

La morgue a diferencia de las películas o libros no era un cuarto oscuro, mal oliente, desolado y aterrador. Al menos no el de Konoha, la sección era grande con paredes de un azul pastel y blanco para llenar con algo de vida el lugar, el lugar si era frio, pero era para mantener los cadáveres en mejor estado, y era muy raro que el lugar estuviera solo, casi siempre había tres o cuatro personas como mínimo en las instalaciones, con respecto al olor dependía la concurrencia ya que como dije el lugar era frio por ese mismo motivo, además no faltaban miembros del personal que no se bañaran en perfume al salir, y sobre todo no era muy aterrador, de hecho era mas triste que aterrador, después de todo era ahí donde se identificaban y se preparaban los cuerpos para dárselos a los familiares.

Las dos mujeres y mujercita llegaron al área de revisión, esa donde se chequeaba que los miembros del personal no sacaran o introdujeran objetos sin autorización: como pergaminos o datos si eran ninjas desconocidos, para robar o incriminar mayormente, hasta vigilar que no se hurten objetos como billeteras u objetos de mas valor como relojes. El control era muy estricto a decir verdad, incluso Sakura que implemento estas reglas fue revisada y se le hizo un conteo de que pertenencias introducía.

Como era lógico la bebé se quedó a cargo del guardia y de la especialista que revisaba a las mujeres. A este punto los miembros del hospital ya se habían acostumbrados a ver a los hijos de su directora por todo el complejo. Ya sea en el área infantil jugando con los niños o vagando por el hospital. Un dato curioso es que el personal femenino amaba al pequeño Itachi mientras el masculino lo detestaba por sus constantes bromas y piquito de plata. El gemelo menor era otro caso, este si daba un poco de miedo a nivel general, nadie ve normal que un niño de cinco años no hable o que lea, literalmente deambula por el hospital con un libro en todo momento, pero lo mas curioso es que siempre parece estar leyendo en compañía de alguien que va a morir, mas de una vez las enfermeras habían escuchado risas de los ancianos mientras estos hablaban con afán con el menor de los gemelos Uchiha, mientras el niño solo observaba sin decir palabra, pero lo aterrador es que esas personas morían a las horas. Muchos mitos se han esparcido alrededor de ese niño y a este no parece no importarles. Pero dejémonos de "leyendas" urbanas y volvamos a la historia. Que siempre acabamos distrayéndonos ¡Ya después os enseño al resto de los niños!

Después de dejar a la bebé con su personal seleccionado personalmente, Sakura y Shizune llegaron a un cuarto con tres camillas de metal en medio de la habitación, y por supuesto, en estas habían tres cuerpos, todos con rasgos distintivos de las colonias fuera de los muros, en pocas palabras extranjeros. Uno tenía claros rasgos del Sonido y los otros dos evidentemente eran de Suna. Pero lo curioso eran las heridas, estas no eran heridas de normal.

-Perforación en la cabina ocular.- fue el primer diagnostico de Sakura al ver a la víctima del Sonido.

Pero más que un diagnostico dijo lo obvio, literalmente el tipo tenia un agujero en el ojo izquierdo.

-Los otros dos presentan las mismas heridas en el pecho. Algo muy pequeño les atravesó a gran velocidad y fuerza.- explico Shizune caminando a unos de las mesas de la habitación, esa donde se colocaban las pertenencias u órganos de los fallecido.- En definitiva no fue un kunai y una aguja no se entierra tan profundo como para atravesar el cuerpo y tampoco deja un agujero tan grande.-

-¿Un Jutsu?- pregunto Sakuro buscando muestras de chackar en los cuerpos.

Pero estos no tenían nada.

-No fue un Jutsu.- musito Sakura pensativa.- ¿Qué los mato?-

-Los tres son ex ninjas, dos de la Arena y uno del Sonido. Los tres eran delincuentes menores: alcoholismo, robo, el del Sonido no pagaba la manutención de sus hijos, una que otra detención por escándalos en un bar, lo típico en los de su tipo. Pero en fin todos pagaron su condena mínima en la prisión de la ciudad capital del Pais del Viento.- explico Shizune pasándole un sobre a Sakura.

Dicho sobre contenía las fotografías de los cadáveres en el estado que los encontraron: recostados en una vieja pared, tal vez algún edificio perdido a kilómetros de la aldea.

-Parase una ejecución. Esto es cada vez más confuso. ¡Hay que abrirlos y ver que mas encontramos!- pensó en voz alta la médico sin dejar de ver las imágenes.- ¿Algo en los alrededores?-

Shizune asintió y volvió a caminar a la mesa.

-A uno le dieron en el estómago y lo que sea esto lo atravesó sin hacerse pedazos.- explico la ex directora con una bolsita transparente en sus manos.

Sakura no pudo evitar tomar la prueba forense en sus manos para ver mejor el objeto, era pequeño, metálico y se asemejaba a la punta de un lápiz.

Ellas no lo sabían, pero eso mis guapos amigos… era una bala.

-0-

Himawari perdió rastros de su sonrisa al cerrar la puerta de su hogar. Ya era tarde y sus padres a un no venían… pero con lo que le afectaba, su padre era ridículamente fuerte y ella también.

-Que aburrido.- suspiro la joven sentándose de golpe en el sillón.

La vida eran tan aburrida, los mortales no sabían lo que era estar en su situación.

Shikadai o Inojin… con quien jugare mañana, es lo mismo.

-Son del mismo equipo, por lo tanto les pagan el mismo día. Pero salí a comer con Inojin el martes, ¿Qué restaurante era? No debe ser de los exclusivos porque me acordaría. Entonces será Shidakai.- chasqueo los dedos completamente complacida.

Ha este punto solo había una cosa que le quitaba el aburrimiento a Himawari. Y no era ver las flores.

Himawari diez años:

Otro día en el recreo de la escuela "normal". Niños jugando, otros haciendo la tarea que no hicieron en su hogar. Otros como Himawari imponiendo el orden en sus dominios.

-¡Has entendido Gata de tercera!- Himawari con su Byakugan activo observo a la niña frente a ella.

Hay que recalcar que estaban en el baño de las niñas, con uno de los lacayos de Hima vigilando la puerta, mientras los dos gordos del salón sujetaban a la niña de los brazos y el resto de lacayos de Hima votando los dulces que la niña tenía en su bolso al suelo.

-Te atreves a faltarme el respeto así. ¡Nadie puede vender dulces en el recreo si no es con mi permiso!- aclaro la hija de Naruto con una lonchera en la mano.

Ese día esa misma niña se resbalo con sus propios dulces y cayo sobre su lonchera… varias veces. Y descuiden, después que mejoro Himawari le explico que podía seguir vendiendo los dulces de la tienda de su familia en el recreo… solo debía pagar un pequeño tributo.

Y no piensen mal, esa niña acabo en la banda de Himawari, mas específicamente como su proveedora de dulces. Y como el dulce era la moneda del recreo eso solo elevo su poder. Un dato curioso: la niña de los dulces acabo siendo amiga de Himawari y siendo parte de su "Banda" como uno de sus capitanes.

Himawari catorce años:

No todo es malo con Hima como dueña.

La escuela era propiedad de la hija del Hokage. Todos con medio cerebro lo sabían. Desde su liderazgo se acabo el acoso escolar y los robos a otros estudiantes… ya que solo ella podía hacerlo. Y si alguien osaba hacerlo se metían con ella.

Por eso nos volvemos a trasladar al baño de hombres de la preparatoria. Y algo mas, si algo es seguro en esta vida: Siempre hay alguien mas grande que tu.

Por eso tres jóvenes de tercero estaban siendo sometidos por cuatro tipos de quinto. El líder de los acosadores de tercero continuaba el suelo con la cara contra el piso del baño, mientras sus amigos eran golpeados por el resto de los mayores

Cuando estos no fueron mas que sacos de golpeo sangrando, llego el turno del líder.

-Que he hecho para que me faltes el respeto.- comento Himawari fingiendo dolor en sus palabras.- Acosando a tus compañeros y robándoles… sin mi permiso y en mi territorio.-

Algo que se olvido mencionar, es que la hija de Naruto estaba sentada sobre un joven de cuarto, no es sus piernas ni mucho menos, este estaba en cuatro y su espalda era el asiento. Pero no se equivoquen, este disfrutaba ser el asiendo de la líder de la escuela.

-Creíste que tus compañeros no me dirían nada…- comento la joven en tono inocente.- No hay cosas en esta escuela que no sepa. ¡Al inodoro!-

-¡No por favor!- ahora si pedía clemencia, pero cuando molestaba y robaba a los mas chicos.

Y de forma inmediata lo levantaron y lo llevaron a uno de los baños, esos con un nuevo diseño mas… moderno, ese donde la cabeza cabía perfectamente.

-A ese no.- ordeno la líder al ver que se dirigían a uno limpio.- Al otro. Y díganle a los afectados que desde ahora eran libres… pero que no se les olvide su "contribución."-

Y sin mas explicación fueron a otro… no tan limpio.

Himawari quince años:

La hija del Hokage no necesitaba de lacayos porque fuera débil, cuando la situación lo requería se ensuciaba las manos. Por eso la niña de los dulces estaba haciendo de guardia en el baño de las niñas. Se llama Makoto por si lo querían saber.

Y cuando otra niña quiso entrar en el baño esta le impidió el paso.

-¿Qué pasa?- pregunto la joven que quería entrar al baño de niñas.

-Le han robado el estuche de Shukaku a Himawari.- fue la simple explicación de la dulcera.

La niña mostro miedo en sus mirada y dirigió la vista a la puerta verde con el símbolo femenino.

-¡HAhhh!- un quejido salió del baño.

-¿Ya encontró a la culpable?- pregunto esta vez mas interesada por el chisme.

-Mas o menos.- fue la simple respuesta de la dulcera.

Mientras tanto el baño… Himawari, la tierna de la hoja, la niña buena y adorable de la ciudad. Esa que se ganaba el corazón con una sola palabra y mirada tierna. Tenia los nudillos irritados y llenos de sangre, pero no con su sangre.

En el baño no se escucha otra cosa que no fuera el sonido de la carne siendo golpeada, la tierna hija de Naruto se encontraba sobre una joven dos años mayor golpeando su rostro repetidamente con sus puños.

Un puñetazo, dos puñetazos, tres puñetazos… y así hasta que el labio, nariz y ojo de la nueva alumna estuviera sangrando.

La pequeña elevo el puño y dio el ultimo golpe directo en el rostro. Y acabo todo, no la mato, pero les aseguro que no volvería a robar nada.

Y con la tranquilidad de su posición como la divina hija, se levanto tranquilamente y sin prisa, sacudio su falda, tomo el bolso de la idiota que se atrevió robarle y saco su estuche de Shukaku edición limitada. Regalo del Kazekage.

Himawari dieciséis años:

Muchos se pensaban fuera de la jurisdicción de Himawari, pensaban que por ser hijos de un comerciante rico o personas influyentes podían hacer lo que quisieran, que esta no los golpearía en el baño y la azotea. Muchos no se arriesgaban y decidían comportarse y no meterse en problemas. Pero otros por su posición económica pensaban que podían meterse con la líder y que esta no los tocaría.

-¡Te arrepentirás de esto! ¡Mi padre es millonario!- comento un hijo de papi después de ser arrojado a la azotea de la escuela. Este intento quitarle su puesto a Himawari como presidenta del concejo estudiantil y además acosaba a las chicas cuando estas lo rechazaban, cosa que estaba prohibido según las leyes de la reina.

Y no… Himawari no era una especie de feminista que protege a sus compatriotas femeninas, solo las defendía de los acosadores ya que si alguien quería pedirle una cita a un chica bonita, mayormente amigas de Himawari, debía pedirle permiso antes a la reina. Permiso acompañado por un presente.

Por otra parte el otro afectado camino con tranquilidad al centro de la azotea, esta era una hija de papi también, la típica chica gótica que pensaba que su vida de lujos era una hipocresía para la sociedad. Ella solo empezó a vender cigarros exportados por lo que acaparo el mercado.

Por su parte Himawari emergió de entre sus lacayos con una sonrisa y mirada inocente, de esas que ponía cuando había un adulto presente.

-¿Qué me descubriste?- fue sin rodeos la gótica.

-Quiero el ochenta por ciento del mercado de los cigarros.- fue la simple respuesta de Himawari.- O tu padre descubrirá que ya no eres virgen o que reprobaste matemáticas.-

-El treinta y mi padre no descubre que reprobé.- negocio la joven con una sonrisa gótica, obviamente no era gótica real.- Lo virgen ya no hay arreglo, así que no importa.-

-El setenta y prometo no golpearte.- contra oferto la líder.

-El cuarenta.- contraataco la gótica.- Y vivo con una mala nota y con la cara intacta.-

-El cincuenta y te doy protección de los maestro y te ayudaras a no reprobar con asesoría de los nerds - sonrió Himawari acercándose a la hija de papi.- ¡Trato!- extendió la mano.

-El cincuenta….- la gotica extendió su mano y tomo la mano de Himawari.

-Bienvenida a la familia Himawari.- la joven sonrió cuando la gótica esta vez si sujeto su mano.

Y así Himawari tomo el control de los cigarros de la escuela. Sin hacer nada obtuvo el cincuenta por ciento de las ganancias.

Por otro el acosador observo impactado la negociación. Nunca creyó que ese chica "inocente" fuera un monstruo.

-¿De mi que quieres?- pregunto el acosador ya sin tanto temor.

-¿De ti?- pregunto Himawari de manera inocente.- Nada… simplemente te enseñare quien manda.-

Y sin mas la joven se acercó al niño de papi. El dinero poco vale sin el poder, después de todo solo es un trozo de papel que tiene un número impreso, en un mundo donde es comer o ser comido, poco vale un papel. El dinero y el poder van de la mano. Y Himawari quiso abrirlos ojos a su competencia: ellos no tenían el poder con el que ella contaba. Ellos podrán tener dinero, pero ella tenia dinero y poder.

Después de la paliza Himawari aparto los cabellos de su frente de manera relajada, y sin mas arrojo unas fotografías al rostro golpeada del niño rico.

-Una palabra… y tu padre sabrá que te acuestas con tu madrastra cuatro años mayor.-

Tampoco dejaría nada a la suerte.

Su cuartada:

-Esto es indignante.- comento Naruto después de escuchar la acusación contra su hija.

Mientras tanto Himawari se encontraba a su costado llorando de manera energética con su amiga "consolándola"

-Eso es imposible señor director… Himawari no es capaz de algo así.- apoyo Makoto sin dejar de sobar la espalda de su ami… digo jefa.- Además yo estaba con ella, es imposible que hubiera colgado a esos dos del mástil. Además son niños horribles, siempre la molestan.-

-Cómo cree que mi hija es capaz de algo así.- apoyo Naruto igual de ofendido.- Ni si quiera es ninja y mucho menos seria capaz de algo cruel.-

Y sin mas el tema se dio por sentado, Himawari era un ser puro he inocente.

El presente:

En ropa interior aprovechando que la casa era toda suya, la joven líder de la escuela "normal" de Konoha camino con un emparedado en la mano. Totalmente satisfecha… con su droga, pero no ese tipo de droga, no era alcohol, plantas o polvos lo que llenaba de vida a la hija de Naruto, era el poder, el control, el saber que con chasquido podría poner de rodillas a cualquier, el poder de con solo una palabra enemistar a Inojin y Shikadai, dos mejores amigos desde que estos usaban pañales… esa era su droga, la adrenalina del poder.

Ahora pensaran que ahí hay un agujero, pero responderme. Podrían no creerla a esa sonrisa tierna e inocente, a esa voz que te diga que no saben de lo que hablan tus compañeros. Además compraba cuartadas y todos pensaban que era una niña débil he inocente.

¿O me negaran que vuestros padres no tengan un hijo del que creen cada palabra?

Con tranquilidad Himawari camino a su alcoba sonriendo en sus adentros, como amaba y odiaba ver tan poderosa.

La menor de los Uzumaki tenia algo que siempre ocultaba en ropas holgadas y gruesas. Y era su físico: un físico que tuvo que entrenar para no depender de sus lacayos, unos brazos no tan gruesos aun punto que no se notara por la ropa, pero si fuertes y llenos de musculo, una espalda que muchos envidiarían, ocho perfectos cuadros en su vientre, pechos y trasero firmes y piernas tan fuertes que soportaban correr por horas. Era una maquina perfecta, pero aun asi todos pensaban que era una indefensa damisela y le encantaba que pensaran eso.

Solo había una persona que no se creía su historia de niña buena que no romper un plato.

Flash back.

Ya había pasado un tiempo desde que su hermano se había independizado, que se podría resumir en que ahora vivía de viaje con el señor Sasuke. Cosa que no alegraba a Hinata y Himawari. Después de todo era un ser querido. Pero que podían hacer, era lo mejor para Bolt.

Así que con emoción y una sonrisa la joven cargaba el bento de su hermano, su madre como bienvenida le estaba preparando una cena especial.

Cuando llego al área de entrenamiento llego a tiempo para ver como el rostro de su hermano era aplastado por el poderoso puño del "Tio" Sasuke. Y como dicta la lógica cayó a unos metros semi-inconsciente.

Fue ahí que Hima noto algo, el cuerpo de su hermano ya no era el mismo… era su hermano por Dios ¡Así que no piensen mal!, pero era obvio que no era su mismo hermano, al menos no el mismo que solía salir corriendo de la ducha porque se le olvido la toalla. Este tenia el abdomen marcado, la espalda aparentemente dura y sus brazos eran mas gruesos.

Menudo entrenamiento tiene Oni-chan, ¿Me pregunto que le hará tío Sasuke para que tenga ese físico? Pero tampoco es cosa del otro mundo… yo fácilmente podría matarlo o haber esquivado ese ataque tan lento. Papi subestima a tio Sasuke, no es tan rápido.

-¡Bolt! ¡Tio Sasuke!- anuncio su presencia la joven de entonces quince años.- ¡Traje comida!- sonrió con dulzura.

Sasuke solo la observo de reojo para después caminar hacia un árbol donde tenían sus cosas, en específico una toalla y su camisa, era obvio que no andaría sin camisa enfrente de la hija del Dobe.

Por su parte Boruto abrió los ojos de golpe y usando la fuerza de su espalda y muñecas impulso su cuerpo para poder incorporarse.

-¡Hima!- saludo Boruto corriendo para recibir a su hermanita.

Esta sonrió y acepto el abrazo de su hermano, después de todo no se habían visto en meses.

-¿Cómo has estado?- fue la primera pregunta de Boruto después de aceptar el almuerzo.

-Bien, muy bien de hecho.- sonrió con su falsa sonrisa, esa que le ponía a todo aquel que no sabia su secreto.- ¡Te has hecho fuerte hermanote!-

Ambos caminaron hacia Sasuke que apenas acababa de meter su cabeza por el cuello de su camisa, para después mover su cabello y medio peinarse.

-Sensei mi hermano me trajo un bocadillo ¿Gusta?- pregunto mostrando el envoltorio.

Pero Sasuke no le prestó atención a su alumno, de hecho solo dirigió su mirada a Himawari.

Y estando de espaldas a su hermano la Uzamaki mostro su verdadera sonrisa, esa llena de hambre de poder.

-¡Holis tio Sasuke!- saludo la niña cerrando los ojos y mostrando su mejor sonrisa.

Pero Sasuke no respondió, solo observo a su alumno con la mirada y de forma inmediata la dirigió hacia la hermana de su alumno. Y sin querer afilo la mirada.

¿Ya se ha dado cuenta Tio Sasuke? Ya se ha percatado. Mi querido hermano, su alumno, su hijo… no son rivales para mi, nadie lo es… esta generación esta comiendo de mi palma. ¿Qué hará tío Sasuke? ¿Me matara? ¿Intentara detenerme? ¿Me hará su aprendiz? ¡No puedo esperar! ¡QUIERO CONOCER MI FUERZA! Quiero saber el limite de mi poder ¡Quiero sentirme viva!

-¿Pasa algo Tio Sasuke?- pregunto Himawari con la tranquilidad y alegría que la "caracterizaban".

-No… nada.- fue la simple respuesta de Sasuke.- Boruto ve a lavarte antes de comer.-

El rubio dio un pequeño salto de sorpresa, y observo a su maestro un tanto confundido.

-Esta bien, vigile que mi comida no la toquen las hormigas.- el rubio dejo su comida a los pies del árbol.- ¡Ya regreso!- emprendió camino al área de lavado que el área de entrenamientos había incluido.

Y así Himawari y Sasuke quedaron solo.

-Veamos que tan fuerte es Tio Sasuke.- Himawari sonrió de manera tierna y tranquila.

Y de golpe la joven activo su byakuyan y se lanzo contra Sasuke. Pero esta no se había movido dos centímetros cuando sintió una briza mover su fleco. Y tan rápido como activo su byakugan se paralizo.

Si siquiera había lanzado un golpe y estática como una estatua observo el puño de su "Tío" a centímetros de su rostro.

-No eres tan buena niña. Pero no dejas de ser buena.- felicito Sasuke aun con su puño a centímetros del rostro de Himawari.- Pocos tienes la suerte de nacer con tu capacidad, algo llamado talento natural. Mi hermano fue uno de ellos. Pero es inútil si no tienes la disciplina y el entrenamiento para saber usarlo. Y por lo que veo, no tienes la disciplina… nunca serás rival para nadie si sigues por ese camino, mucho menos para tu hermano. Eres débil.- y sin más se alejó unos pasos.

Himawari tardo un segundo antes de parpadear y observar sus manos.

Eso fue… ¡Hermoso! El poder me encanta… pero la derrota. ¡QUIERO CONOCER LA ILUSION DE LA DERROTA! ¡Quiero sentirme con la espalda entre la pared! ¡Quiero batallar y dar batalla! ¡Quiero conocer mi máximo poder! ¡Quiero ver sus miradas de terror al ver mi poder! Deseo ver sus rostros al ver que su entrenamiento fue inútil, su impotencia, mi control. Y… ya no quiero estar aburrida.

-Tío Sasuke.- empezó Himawari recuperando su sonrisa falsa.- Entrene a mi hermano lo mejor que pueda… quiero que sea fuerte.-

¡Porque seré yo quien envié su entrenamiento al carajo! Su código no les servirá.

Sasuke afilo la mirada y supo que estaba ante un monstruo. Y un monstruo siempre reconoce un monstruo cuando esta frente a él.

-¿Por qué no eres una ninja?- pregunto Sasuke no encontrando lógica a esta no tuviera entrenamiento ninja.

-Tio Sasuke… los ninjas no son mas que mercenarios con permiso para matar. Perritos que si un señor con el suficiente dinero les paga: matarían a su madre. La voluntad de fuego… no rechazar misiones. Ordenes sin ser cuestionadas, eso me recuerda a los perritos.- explico la niña empezando a caminar.- Y yo no soy un perrito. Adió a los perritos.-

Y sin mas convirtió su sonrisa en la típica sonrisa de niña buena y casta.

Fin flash back.

Himawari nunca perdió la sonrisa al subir por las escaleras. Desde ese día se había matado entrenando. Cada noche en su habitación usaba su propio cuerpo para entrenar. Sus padres aun creían que formaba parte de tres clubs… cuando lo que hacia era entrenar con sus maestros.

Porque su tío tenía razón: Su talento lo convirtió en disciplina.

Cuando estuvo apunto de llegar a su habitación noto como en el mueble justo al lado de la oficina de su padre se encontraba los típicos sobres que los anbus traían a casa, mayormente temas sin importancia que el Hogake podría firmar en casa o correo personal. Usualmente cosas sin importancia.

Encogiéndose de hombros camino al correo para verlo, siempre había querido encontrar algo con lo que extorsionar a su padre por si este algún día descubría su farsa o sus negocios: una amante, una relación homosexual, un hijo perdido, sobornos. Algo que le cuidara su bonita cabeza pelinegra. Hubo un tiempo que creyó tener algo cuando la mamá de Inojin, "Tía Ino" empezó a ir al despacho del Hokage mas a menudo, pero resulto que solo era el plan de ayuda a Suna para que estos construyeran viveros.

Pero solo encontró lo típico, invitaciones de comerciantes a cenar, cartas de felicitación, cosas varias sin importancia. Hasta que se topo con el correo del Hokage. El correo basura.

Mayormente el ridículo, consistentes en peticiones estupidez y sin propósito, como cambiar las señales de los baños de un color a otro, o cosas que solo ofendían a dos o tres personas. Cosas que su padre solo veía si su tiempo le permitía, si no eran enviadas a su casa donde se perderían en los cajones de su escritorio.

Pero hubo una que le llamo la atención: ¡prohibir el alcohol!

Petición proveniente de la sociedad de cultura y educación.

Si el alcohol es ilegal… será mas caro y fácil de vender. ¡Benditas las prohibiciones! ¡Hacen todo lo que contrario! Me hare rica en la escuela. ¡Momento! Yo no se como hacer alcohol casero… ¡Los de química se encargaran!

Himawari sonrió antes de abrir la habitación de su padre y llegar al escritorio. Aun no comprendía como una petición tan serie llegara a las peticiones ridículas, pero con una sociedad como la hoja que beber después del trabajo era una norma, que esta fuera una petición ridícula, no era tan ridículo.

Así que sin pensarlo saco el selló de su padre, firmo la petición y la coloco revuelta en las hojas que su padre llevaría mañana a la oficina.

-0-

Menudo día he tenido.

Boruto apago el fuego de la freidora sonriendo al ver su huevo listo para llenarle el estómago. Se había comprado esa cenas preparadas, mas específicamente esas con descuento por estar a unos días de la fecha de caducidad, pero estas no tenían mas que arroz y un pedazo pequeño de pollo, así que usando el huevo que no quiso la niña de la mañana Boruto complemento su cena.

Ojala mi Maestro vuelva pronto.

Flash back.

-¡Mierda!-

El cuerpo de Boruto entro en el agua ahogando sus quejidos y lamentos en el liquido, mientras Sasuke con la tranquilidad de Buda camino a una gran piedra y de forma relajada se apoyo esperando que su alumno saliera del agua.

Unos segundos después Boruto no salía y a Sasuke se le paso por la cabeza ir a buscarlo para cerciorarse que no le hubiera noqueado del puñetazo o que este se golpeara la cabeza con una roca. No quería mas problemas con su esposa o Hinata.

Dispuesto a recuperar a su alumno el maestro camino hacia la orilla del rio, pero antes que tocara el agua la mano de Boruto emergió desde el fondo sujetándose de la orilla con desesperación.

Sasuke dio un paso hacia atrás dándole a espacio a su alumno, principalmente para que este saliera y se pudiera recostar en la orilla.

-¿Qué tal el baño?- pregunto Sasuke.

Boruto no supo si fue el sol opacando el rostro de su maestro o si en verdad su maestro le había sonreído.

-Frio y mojado.- respondió Boruto con una sonrisa de satisfacción.- ¡Como su corazón!-

Sasuke solo elevo una ceja antes encogerse de hombros y prestarle una mano a su alumno. Boruto se sorprendió al tener la mano de su maestro frente a su rostro, ¡El! ¡El mismo maestro que una vez de hizo llevara a su esposa de compras! Le estaba tendiendo una mano amiga.

-¿Cuál es el truco?- pregunto desconfiado.

-No hay truco.- respondió sin mostrar emociones.

-En serio…- Boruto no pudo evitar mirarlo de forma acusadora.- Es como esa vez que me dijo que me sometería a un intenso entrenamiento y termine cuidando a los gemelos.- acuso haciendo un puchero como los que alguna vez hizo su intento de padre.

-Eso fue un entrenamiento intenso… el que termino llorando fuiste tú cuando llegamos Sakuro y yo nuestra salida.- recordó Sasuke sin cambiar de expresión.

-El demonio que tiene por hijo no es cualquier cosa.- susurro el rio sin dejar de hacer su puchero. Pero volvió a la realidad al ver que su maestro continuaba con la mano extendida.

Boruto parpadeo… y sin pensarlo estiro su brazo y sujeto el brazo de su maestro.

Pero Sasuke como buen maestro y casi padre decido darle a su alumno/hijo una valiosa lección.

Y de golpe Sasuke con su fuerza arrojo el cuerpo de su alumno por el aire. Boruto desde sus ojos solo podía ver como el mundo empezó a girar y girar hasta que volvió a sentir la frescura del agua.

La lección: Nunca bajes la guardia.

Como creen que Sasuke evitaba ir de compras, siempre estaba alerta y con las mejores respuestas. Boruto volvió a salir del agua unos segundos después para volver a ver la mano de su maestro frente.

Pero esta vez Boruto sonrió y acepto la mano de su maestro.

-Nunca bajes la guardia, siempre esta alerta.- exclamo ayudando a su alumno a incorporarse.- Ahora consigamos la cena.- fue el simple comentario de Sasuke al momento de caminar a dos cañas de pescar.

Boruto sonrió antes de correr por su caña de pescar y seguir a su maestro, eran esos momentos que más le gustaban. Esos pequeños detalles que hacían mas llevadero su infernal entrenamiento.

Y sin más ambos llegaron a la parte profunda del rio para arrojar sus señuelos. Boruto casi por instinto se sentó al lado de su maestro y en silencio esperaron que los peses picaran. Y por increíble que parezca el primogénito de Naruto se quedó en silencio y espero que los peces llegaran. Fue la primera lección de su maestro. La paciencia, el saber cuándo moverse.

Segundos después el primer pez pico de la caña de Boruto y con un movimiento rápido lo saco del agua. Dejándolo a unos centímetros de su rostro luciendo orgulloso de su pesca.

-Bien hecho chico.- fue la simple respuesta de Sasuke.

Pero Boruto pudo ver que de los labios de su maestro emergía una sonrisa ladina. Seguramente no se había dando cuenta.

-Gracias papá.- fue la simple respuesta de Boruto.

Pero de forma inmediata el rubio se dio cuenta de sus palabras, he hizo el ademan de solucionar su error. Pero la "sonrisa" de Sasuke le hizo olvidarlo.

-Me recuerdas a mi hermano chico.- Sasuke no perdió su tranquilidad en ningún momento.- Continuemos pescando. Que un pez no será suficiente.-

Boruto apretó el mango de su caña de pescar. Y por primera vez agradeció al cielo por alejarlo del camino ninja, si no hubiera sido así… no sabría que fuera de el.

-Gracias… por enseñarme a pescar.-

Y ahí quedo la conversación, ninguno hablo mas y no es porque la situación fuera incomoda. Si no porque todo ya estaba dicho.

Minutos después ambos se encontraban caminando por el bosque hacia su campamento con su pesca colgando en sus espaldas. Seis peses, nada mal para una cena. Pero antes de llegar al campamento se toparan que una de sus trampas había capturado algo.

Y cuando Boruto saco la jaula de la trampa del suelo noto a una coneja con dos conejitos.

-Y esto.- pregunto Boruto un tanto confundido.

-Escaparon. Seguramente algo ataco su madriguera y solo ellos sobrevivieron.- explico Sasuke pasando al costado de su alumno.- Prepáralos.- ordeno Sasuke.

Boruto se congelo y observo como los conejos le miraban a los ojos.

-No podemos dejarlos libres… ya tenemos la cena.- propuso Boruto con una sonrisa nerviosa.

-No pasaran la noche.- comento Sasuke arrodillándose para empezar el fuego.- Además también desayunas ¿No?-

Podía hacer un jutsu, pero quería enseñarle a Boruto la importancia de hacer las cosas uno mismo, sus técnicas merecían su debido respeto.

Y sin mas Sasuke arrojo un cuchillo a los pies de Boruto, justo en la tierra a centímetros de sus dedos.

Fin del flash back.

Pero el recuerdo de Boruto se vio interrumpido cuando la persiana de su local fue golpeado. Tal vez algún ebrio que callo recostado sobre el aluminio. Pero el golpe se repitió y repitió. Hasta que era obvio que alguien estaba golpeando la persiana.

-¿Hola?- pregunto Boruto confundido.

Y de nuevo algo volvió a golpear la persiana, no eran golpes de alguien tocando, eran golpes fuertes y secos. Hasta que la persiana se abollo un poco.

Esa fue la gota que rebasó el vaso, nadie se metía con su local. Era momento de mandar al diablo a quien estuviera golpeando. Dejando su comida en la mesa camino a la puerta y la abrió de golpe con mirada de pocos amigos.

Pero no se topo con un ebrio golpeando su local. Se topo con un chaval aparentemente unos años menor y a tres tipos frente a él. El adolecente callo frente a sus piernas y los tres tipos solo fruncieron el ceño al verse interrumpidos, eran gamberros, se notaba por su facha. Ropa de marca pirata, joyería falsa, camisetas con colores horribles y peinados con excesivo gel para el cabello.

-Piérdete basura.- ordeno uno de los gamberros golpeando su puño de forma amenazante.

-Lárgate si no quieres que te partamos la cara también.- otro hizo un signo obsceno

Pero Boruto no les presto atención, de hecho lo que hizo fue examinar su persiana.

-¿Tienen dinero para pagarme esto? ¿Verdad?- pregunto el rubio observando a los gamberros sin ningún tipo de miedo.

Esto como era de esperar hizo que los gamberros fruncieran el ceño. Y como acto de intimidación uno se acerco sacando de su fea ropa una navaja de bolsillo.

-¿Dijiste algo?- mostro la navaja como si fuera la gran cosa.

Boruto solo la observo sin ninguna pisca de miedo.

-La estas sujetando mal.- comento Boruto señalándola.

Pero este no se tomo el consejo muy bien y con un grito de "ira" que mas bien parecía un grito de nenita, el gamberro hizo el ademan de atacar, desistiendo de forma inmediata como si solo fuera una advertencia. Era como unos perritos que le ladraban a un pitbull sabiendo que este estaba bien sujetado.

Boruto bufo y lamento su suerte.

-Miren… no quiero problema. Páguenme y llévense a su amigo.- aclaro Boruto señalando al joven golpeado y su persiana.

-¡Cómo te atreves! Acaso no sabes quien somos.- exclamo otro, el que estaba mas alejado para ser precisos.- ¡Dale!- ordeno observando al de la navaja.

Pero este solo le observo confundido y titubeando dirigió la mirada a Boruto antes de lanzarle un ataque. Que mas bien estiro su brazo esperando que la navaja tocara a Boruto.

Como era obvio Boruto solo le dio un rápido golpe con la palma abierta en la mano del gamberro y la navaja callo al suelo. De manera muy fácil a decir verdad.

-Vez. Te dije que no la sujetabas bien.- comento Boruto después que el gamberro retrocediera asustado al verse desarmado.- ¡Que bonita!- exclamo recogiéndola y viendo que era de buena calidad.

Eran de esas navajas retractables.

Otro al ver que Boruto aparentemente se distrajo lanzo un puñetazo, pero nuestro protagonista solo dio un paso al costado causando que se fuera de boca contra el suelo, de hecho no fue al suelo, callo de boca contra el muro del local. Quitando a su vez un poco de pintura.

-Eso también me lo pagaran.- comento Boruto aun con la navaja en la mano.

Los otros ya se encontraban listos para atacar, pero se detuvieron de forma inmediata al ver como Boruto… empezó a jugar con la navaja.

De manera impresionante movía la navaja en su mano, metiendo y sacando la hoja afilada, moviéndola entre sus dedos como si esta no le pudiera cortar, incluso llego a arrojarla por los cielos y atraparla por el mango. Para después con un rápido movimiento guardar el filo y dejarla en su estado original.

-Es muy buena.- felicito el rubio antes de arrojársela a su dueño.

Este la recibió en el aire y no supo que hacer. Solo se quedaron frente a Boruto muy confundidos.

-Entonces… efectivo ¿Verdad?- Boruto movió sus hombros de manera tranquila sin quitar la vista de los gamberros.

-0-

Mientras tanto en el centro de la Konoha, más específicamente en un lujoso y costoso restaurante ubicado justo en la sima del rascacielos más alto de la ya ciudad. En una mesa con velas y vajilla sumamente cara se llevaba una particular cena.

-No sabe lo emocionado que estaba por conocerlo Hokage.- exclamo emocionado y energético un hombre con ropas finas y muy caras, tal vez sus rasgos mas notables eran su acento raspado y su particular gordura.

-El sentimiento es mutuo señor Addul. Y por favor llamadme Naruto.- pidió Naruto con sus típicas sonrisas.

-¡Esta bien Naruto! ¡Después de todo ahora somos amigos!- habla con la boca llena de la costosa comida.

Pero quien le diría algo al dueño de la petrolera mas grande de Suna. ¿Quién imaginaria que hectáreas y hectáreas de desierto llegaran a valer algo?

Por su parte la joven y bella esposa del millonario continuaba comiendo su ensalada con la gracia y altanería de una reina, ignorando a su marido, tal vez rezando que se atascara con un hueso de pollo y ya no tener que soportar su gordo cuerpo. Por otra parte Hinata no pudo evitar sentirse incomodo de tener a la bella y joven mujer frente a ella, y no es que tuviera envidia, si no que la joven solo tenía un año más que Sarada. Era una diferencia de edad demasiado grande si tomamos en cuenta que el señor Addul tenía casi quince años más que Naruto.

Siguiendo la línea de la mesa Sarada se acomodó sus lentes con algo de incomodidad, esta vez era la otra parte de la mesa quien estaba incomoda, ya que esta intentaba comer la deliciosa carne pero la hija del millonario de Suna no dejaba de verla, incluso teniendo los codos sobre la mesa mientras con sus manos hacia un soportar para recostar la barbilla, así no se cansaba de verla.

Kawaki la tenía más fácil, la persona frente a él era un niño de más de diez años tan gordo como su padre que no dejaba de ver la pantalla de su consola portátil. Ese niño tendría problemas de vista si no se cuidaba mas.

-Sus hijos parecen muy listos. ¿Qué edad tienen?- pregunto el millonario señalando a la pareja de adolescentes con una pierna de pollo.

Naruto con una sonrisa un tanto incomoda dirigió la vista a sus aprendices como pidiéndoles perdón por la incómoda situación.

-La joven es mi aprendiz, Sarada, hija de mi mejor amiga. Por otro lado mi hijo Kawaki acaba de cumplir los diecinueve años.- respondió lo mejor que pudo.- Mis otros hijos no pudieron venir por desgracia.- se disculpó con una sonrisa forzada.

Hinata como acto de comprensión coloco su mano sobre la mano de su esposo.

-No se parecen.- comento la joven de manera tajante, con un tono de voz chillante e incómodo, señalando a su vez a Kawaki.

-Es porque no soy su hijo biológico, soy adoptado.- respondió Kawaki sin estar afectado. Cuando respondes tanto una pregunta esta ya no tiene el mismo efecto.

-Pero no deja de ser nuestro hijo.- apoyo Hinata observando a su hijo.- La familia es lo importante.-

-¡Es igual a mi rata del desierto!- exclamo el millonario señalando a la joven en su parte de la mesa.- Encontré a este pilla robando las joyas de mi casa un día, mis hombres tardaron dos horas en pillarla y después de hacerlo le dieron la golpiza de su vida. Lo que me hizo adoptarla fue que noqueo a cuatro de mis cinco guardias. Ja ja.- lanzo una escandalosa risa recordando lo sucedido.

Naruto no pudo evitar fruncir el ceño y Sarada casi deja la mesa indignada al ver el trato que recibió su congénere mujer, no se fue solo por su maestro. Que lo que sorprendió a la los nativos de Konoha fue que esta se encogió de hombros y con una sonrisa orgullosa se acomodó en su silla.

-Los muy idiotas me siguieron por callejones estrechos, no fue difícil perderlo y golpearlos por detrás con una pala que tome de una construcción. Eran muy patéticos para dejarse vencer por una cría de cinco años.- no dejo de sonreír en ningún momento mientras contaba su historia.- La paliza dolió, no voy a mentir con eso, pero enterrarme que ahora tenía un hogar y que el resto de mis perseguidores se les castigo por tener dificultades con una niña… hizo que valiera cada moretón.- se mostró muy orgullosa.

-Aun tengo la pala en un estante en mi salón de juegos.- interrumpió el señor Addul.- Después de quince años esa sucia pala es uno de mis mejores recuerdos, me recuerda que tengo una hija magnifica y con carácter que llevara mi imperio cuando no este. Para el petróleo hay que tener carácter.-

Sarada y Naruto no supieron que pensar, por otra parte Hinata y Kawaki se empezaron a cuestionar por qué estaban ahí, tal vez debieron inventar una excusa como Himawari.

A su vez el Hokage y su aprendiz se empezaron a cuestionar que tan necesario era el petróleo del señor Addul. Pero ese gordo controlaba el monopolio del petróleo en esa parte del continente, además accedió a darle un costo especial a la aldea a cambio de poder llamar a Naruto "su amigo íntimo".

-Pero paremos de hablar de mi ¿Quieren?- se mostró tranquila la joven mientras tomaba su copa de la mesa.- Tenemos casi la misma edad. ¿Verdad Sarada?- pregunto la joven sin observando a la particular "familia".

-De hecho tengo dieciocho.- respondió la Uchiha un poco cortante. No quiso decirle vieja pero especifico que era mas joven.

El millonario rio con su boca llena de comida, el plato fuerte por fin había llegado a la mesa y se disponía a comer, mientras tanto la esposa del jeque le dio a Sarada una mirada amenazante mientras se colgaba del brazo de su esposo.

-Ni que quisiera a ese gordo seboso. Veo que aun hay hambre en el mundo para sacrificar la dignidad de tal modo.-

-Hacen una bonita pareja.- alabo Sarada ignorando la pregunta de la joven.

-Bonita…- comento Kawaki sin dejar de comer.- Muy bonita.- callo al ver la mirada de sus padres.

Por su parte la joven sonrió mientras raspaba la garganta.

-Cuatro años menos que yo, y ya eres la aprendiz del líder de tu aldea ¡Me siento un poco humillada!- sonrió agudizando la voz y prácticamente riéndose con la mirada.- Pero no es tanto, ¿Tal vez algún día me podrás mostrar la ciudad? Ahora que voy a vivir aquí me gustaría ver los pintorescos barrios, no he parado de escuchar de mis amigas los curiosos y especiales que son los barrios de cada Clan.-

-Los barrios están limitados, solo los miembros pueden autorizar la entrada a estos.- explico Naruto antes que Kawaki lanzara un comentario mordaz.

El millonario pareció molesto por un momento antes de tragar y observar a su ahora "nuevo" amigo ultra íntimo con una sonrisa pícara.

-¿Eso incluye a los amigos íntimos del Hokage?- pregunto con aires de saber todo.

Pero antes que Naruto abriera la boca, Sarada tocio llamando la atención.

-No abra necesidad de eso, tengo muchos amigos de diferentes clanes. Estoy seguro que si hablo con estos, no abra problemas en dar un tur.- explico volviendo a recomponer sus lentes.- Estoy seguro que quiere mantener su relación con el Hokage lo más discreta posible, así… será mas sorprendente cuando lo cuente.-

-¡Venga! Si tiene razón. Como en las películas- exclamo feliz el gordo con ojos soñadores.- Hokage, le felicito, tiene una aprendiz y un hijo de lo mejor, casi comparándose con mi rata del desierto y mi pequeño.-

El gordo millonario continuo alabándose a sí mismo y a sus hijos mientras Naruto intentaba seguirle la corriente. Ojala el petróleo lo valga.

Pero a unos asientos Sarada no podía apartar la mirada de la otra joven. Como si esta fuera una víbora.

-Espero con ansias mi recorrido.- pareció saborear cada palabra.- ¿Me pregunto cómo entraron mis amigas?-

-Tal vez se hicieron internacionales.- comento Kawaki como quien no quiere la cosa.

El pelinegro como era de esperar gano un pisotón de parte de la mismísima Sarada. El hijo adoptivo de Naruto tuvo que llevar la mano a su boca reprimiendo el dolor de su pie y sin poder evitarlo unas lágrimas traicioneras salieron de sus ojos.

-¿Estas bien hijo?- pregunto Hinata a su hijo al verlo casi llorar.

-Tranquila señora Uzumaki, le hecho mucho picante a la comida.- respondió Sarada lanzándole una mirada de advertencia al pelinegro.

Este asintió antes de contraer las manos intentando no pensar en su pie.

Mientras tanto la hija del millonario solo pudo sonreir muy divertida.

-No dejas de sorprenderme Sarada, eres muy fuerte. ¡Pero en fin! Volvamos al tema. Seguramente tengas razones con respecto a mis amigas. Son unas zorras, en el mal sentido claro esta. Una vez una de estas accedió hacerlo con mi padre y con mi antigua madrasta por un vestido de diseñador exclusivo.- le restó importancia, ganando una risa de su padre y una mirada molesta de la esposa trofeo.- Pero quien la culpa, ese trozo de tela vale mas que un edificio, y me refiero a uno grande y bonito.-

Hinata se limpió con la servilleta intentando disimular el asco y Naruto no puso que decir.

-Es una historia curiosa. Te la cuenta después Naruto.- susurro esto último el millonario acercándose un poco a Naruto.- Cosas de la vida, ¡Hay que probar de todo en este mundo! Ja ja.- rio de su propio comentario sin mostrar alguna clase de pena.

-Pero en fin, he escuchado maravillas de los clanes. ¿Es cierto que un clan es de gordos? Seguramente mi padre se lleve bien con estos.- se respondió a sí misma la heredera.

El millonario rio, mientras Naruto agradeció no tener a ningún miembro del Clan cerca.

Y acomodándose nuevamente en su silla la joven prosiguió.

-¿Telepatas? ¿Unos incestuosos con ojos como perlas? ¡Es cierto que los primos se casan entre ellos! ¿Otros salvajes de los perros? Incluso he escuchado de unos revoltosos con ojos rojos.- empezó a recitar jugando con la paciencia de Sarada.- La lista es curiosa.-

Por su parte Hinata trato de no sentir ofendida, por eso se concentró en comer e intentar no prestar atención. O en todo caso inventar una excusa para que Sarada y ella se retiraran de la mesa.

-Uno en especial me llama la atención. ¿Muchos me han dicho que me les parezco?- coloco su dedo en la barbilla en señal de pensar.- ¿Eso es cierto?- con su otra mano tomo su copa de vino y le dio un trago.

Pero inmediatamente devolvió la copa a la mesa.

-¡Mesero! ¡Traiga su mejor leche por favor!- ordeno como si fuera la dueña del lugar.

Inmediatamente un joven vestido como pingüino le dejo un vaso con leche en la mesa. Para aclara no estaba vestido como un pingüino

-Hay muchos clanes.- fue la simple respuesta de Kiwaki un poco mejor.

-¡TANGA FÁCIL! ¡BURGUESA DE MIERDA! ¡TRABAJADORA SEXUAL BARATA! OJALA TE ATRAGANTES. Nadie Konoha tendría la mala suerte de parecerse a ti ¡Bruja!-

-No me veo parecido por el momento.- respondió Sarada.- Con nadie que yo conozca por lo menos.-

La joven sonrió antes de tomar un trago de su leche sin dejar de ver a Sarada.

-Vaya… que decepción.- observo su leche con gran concentración, como si algo le gustara en ella.- Ahora que recuerdo no les he dicho mi nombre. ¡Que descortés he sido!-

-¡Como si me importara!-

-Adelante estamos ansiosos.- Sarada sonrió lo mas amigable posible.

La joven dejo el vaso en la mesa y llamo al camarero.

-Mis felicitaciones al restaurante y a las vacas que han dado tan deliciosa leche.- alabo para después ver sus manos y quitarse uno de sus anillos.- No tengo mi cartera pero aceptad esto como propina.- y como quien no quiere la cosa dejo el anillo en las manos del mesero.

-Estará drogada o tendrá alguna enfermedad mental, tal vez los golpes que recibió de pequeña fueron demasiado fuertes.-

-¿En que estaba?- pregunto la joven volviendo a observar a Kawaki y Sarada.

-En lo buenos amigos que somos y por eso me regalaras una mansión.- bromeo Kawaki ganado una mirada represiva de parte de Sarada.

-Nos ibas a decir tu nombre.- recordó la Uchiha ya un tanto molesta.

-Mi padre al adoptarme me puso mi nombre. Reylin.- respondió observando fijamente a Sarada.

-Es la combinación entre los nombres de mis dos restaurantes favoritos: ReyChiken y FideoLin. ReyLin.- explico el millonario metiéndose de lleno en al conversación.- ¿Qué tal?-

Esta oficialmente era la cena mas… "curiosa" de la familia Uzumaki.

-¿Cuál es el real?- pregunto de forma tajante la Uchiha.

-¿No eres algo directa? ¿Haz tenido novio? Porque sinceramente no imagino a nadie aguantándote.- bromeo la joven millonaria.- También he de imaginar que eres virgen.-

El rostro de Sarada se tornó rojo, como si fuera un tomate. Tal vez por ira, tal vez por vergüenza. A este punto ya era difícil saberlo. Pero antes que se saltara y le arrancarla el cuero cabelludo a esa loca, la joven conto hasta diez y cuando eso no funciono conto hasta cincuenta.

Por su parte la joven ReyLin esperó pacientemente a que Sarada contara, mientras tanto Naruto bajo la mirada y se concentró en su comida rogando al divino que el auto control de su protegida no se rompiera. Por algo era su alumna y esperaba que esta no votara su carrera por algo como una loca.

-Tengo pareja.- fue la respuesta tajante.

Kawaki esta vez no dijo nada, ni siquiera miro a Sarada, de hecho se puso a beber de su copa como si su vida dependiera de eso. Mejor evitar a que su boca soltara un comentario mordaz.

-En serio. No estoy siendo sarcástica ¿En serio tienes novio?- frunció el ceño ligeramente.- ¡Que! ¿Esta sordo y ciego? ¿O tiene jodido el tacto para atreverse a tocarte?- exclamo muy sorprendida.

Sarada se levantando de golpe haciendo que la silla casi callera y procedió a reacomodar sus lentes con su mano temblorosa.

-D-Disculpen, necesito usar el servicio.- se disculpó empezando a caminar al baño.

Hinata limpiándose con una servilleta hizo el ademan de también levantarse, seguramente para apoyar a Sarada, pero antes que ambas pudieran moverse, una fuerte y alegre risa las detuvo.

-¡JA JA JA!-

Naruto y Kawaki no pudieron evitar fruncir el ceño al ver a padre e hija reír como locos de un momento a otro.

Ya que sin ninguna clase de pena o pudor ambos reían de manera estridente. Incluso el señor Addul golpeaba la mesa con su puño. Y sin mas explicaciones el padre saco un billete de su bolsillo y se lo paso a su hija entre risas.

-¡JA JA!- rio con alegría alargando la mano para tomar el billete.- ¡No puedo creer que se lo creyeron!- intento suprimir la risa.

Y así la joven sujeto su estomago sin ninguna pena, de hecho se podía .

-¡Me hare pipi!- se lamentó la menor sujetándose el estómago.- ¡Me duele el estómago!- gimió intentando reprimir la risa.

Con las miradas de confusión de la familia Uzumaki sobre ellos ambos procedieron a recomponerse y de paso limpiarse.

-¡Un minuto por favor! Y todo quedara aclarado.- hablo la joven sin dejar de reír.

Y para sorpresa de los Uzumaki y Uchiha el gordo dejo de ser gordo, levantándose de la mesa el millonario se quito la camisa revelando una prótesis de panza y haciendo lo mismo con su rostro quitándose la papada, dejando ver un cuerpo fornido con solo unos cuantos kilos de mas, dejando ver unos rasgos de Suna muy marcados, piel bronceada, cabellos del color del café, rasgos un tanto mas afilados y barba de unos días.

Por su parte la joven retiro las extensiones y empezó a quitarse la estrafalarias joyas, pero lo que si dejo sorprendidos a Kiwaki y Sarada fue cuando se quito los lentes de contacto, una especie de piel sintética de las mejillas y la enredadera del cabello.

Dejando ver unos ojos semi-afilados de color negro, unos rasgos claros de Suna, una piel bronceada y unos cabellos castaños casi rubios. Sus cabellos eran cortos hasta la nuca con flequillo que se partía en dos dejando una parte de su frente descubierta y los laterales cubriendo hasta las cejas. Pero lo sorprendente era su burlona sonrisa.

-¿Ahora si me parezco alguien de sus clanes?- pregunto Reylin mostrando su acento de Suna dejando de lado su voz chillona.

Pero no solo eso, la joven saco de su escote una liga de cabello y se sujeto sus cabellos en una cola de caballo baja.

-Esta loca es idéntica a Temari-sama con rasgos de Shikamaru-sama. Por el amor hermoso hasta parece su hija. ¿Qué mierda pasa aquí?-

-No. Para nada.- se apresuró a responder Sarada. Su instinto le gritaba que no le confiara nada, ni siquiera la contraseña del estacionamiento.

Por otra parte la joven y el niño restantes le levantaron, dieron una reverencia y se fueron sin decir palabra.

-Gracias por la ayuda.- elevo la voz el millonario.- ¡Los veo el lunes!-

Por su parte Naruto se aclaro la garganta buscando respuestas a que pasaba.

-Señor Addul. ¿Qué esta pasando?- pregunto Naruto a la defensiva.

-Todo tiene un porque señor Uzumaki.- hablo la joven idéntica a Temari.- Pero antes. ¿Alguien quiere comida de verdad?- pregunto señalando los platos en la mesa.

Carne de codorniz en salsa "Deflu", carne en salsa de sandilla, sopa de trufas… ¡en fin! Todo muy caro, pequeño, literalmente con dos cucharadas terminabas el plato y sin apenas sabor. Como la buena comida de Konoha, antes muertos que incomodar a un cliente con sabores muy fuertes.

-Tu y yo seremos muy unidas desde ahora Sarada. Estoy segura.- sentenció con una sonrisa la joven rica. Joven muy parecida a Temari y Shikamaru.

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Para hacer las cosas bien. Honor a quien honor merece.

Curiosidades/Homenajes

-EL apodo de Boruto hace homenaje al videojuego Yakuza, el protagonista tiene por apodo el Dragon de Dojima. ¡El gran Kiryu!

-Himawaru y sus flash back están inspirados en la hija del protagonista de la película "The Family" Malavite en Europa y Familia peligrosa en América.

-El acento de Suna vendría siendo una voz un tanto mas raspada y ronca. Me base en la voz tan profunda que tiene Temari en el doblaje Japones, ya la voz apagada de Gaara en su doblaje español.

-La bebe de Sasuke y Sakura esta inspirada en los Fanarts de antes del final del manga. Una vez vi el mismo fanarts del mismo artista y este cambio sus colores como un experimento. Entonces los mezcle. No recuerdo el nombre del artista pero si han buscado: hija bebé de Sakura y Sasuke algo les habrá de aparecer.

-El entrenamiento físico de Himawari se llama calistenia, básicamente son ejercicios de cuerpo completo.

-Los barrios fuera de los muros de Konoga hacen alusión a un barrio real Japones: calles pequeñas, pisos con poco espacio y demás.

-La frase del comienzo proviene del videojuego Mafia uno y dos.

-El asesinato del señor feudal es un homenaje a un clip de Kill Bill, específicamente los Orígenes de O-Ren.

-Originalmente o mejor dicho en el cuaderno donde elabóreme la historia está partía con Boruto y demás Familias o clanes ya formados liándose en Konoha. Guerras por territorio y demás.

-Esta parte de la historia iba a corresponde a una hipotética pre-cuela , ya que el plan original era mostrar ya los conflictos de las familias y pasar a la acción. Pero decidí empezar desde el comienzo y empezar un poco más lento, así espero desarrollar un poco mejor a los personajes.

Hola otra vez… he vuelto a escribir con esta nueva historia. Y espero que les haya gustado este episodio piloto que narra el origen de la mafia. No saben cuántos documentales de mafia y Yakuza he visto para darle un enfoque mas real a la formación de estos grupos. Y sobre todo para incluirlos en el mundo de Naruto. Se que hay grupos criminales en el anime y manga, pero quiero la verdadera mafia: ya saben, los tatuajes en mafia, el honor, la Familia, los trajes caros, y esas cosas que nos hacen amar este genero.

Ya les advierto que los personajes son mafiosos o su camino hacia la mafia. Principalmente mostrando sus origines y como se formaron sus reglas. Asi que no se preocupen, verán su dosis de asesinatos en barberías, como manejan el mercado ilegal, la mafia como tal. Asi que esperen bueno y malos. Solo personajes grises: ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.

También informa que a pesar de ser el comienzo de la Yakuza o mafia, decide hacer una mezcla entre la mafia americana o italiana y la asiática como la triada china y Yakuza. Así que verán detalles de todas las principales mafias en los diferentes grupos, otros mas inspirados y con mas detalles que otros. No me pude decirme en la ambientación y decide mezclarlas todas.

Pido disculpas de ante mano si lo arruino con la mafia "coreana", mi fuente de información son los Doramas. ¿Qué? No pongan esa cara, que ser hombre no me impide disfrutar de un drama estúpido y ridículo, pero entretenido al fin y al cabo. La generación del noventa al dos mil no lo quiero admitir, pero todos disfrutamos y crecimos con una película de Barby.

Espero que les haya gustado, que se hayan divertido y entretenido. Y sobre todo espero que les haya hecho pasar un buen rato.

Gracias por leer. Paz.

Algo que si quiero que quede un tanto mas claro, jugué mucho con las nacionalidades, quise tener diversidad en el fic, la verdadera, no esa supuesta diversidad mas cliché y racista que fanático rural blanco votante de Trump, pero en fin, quise diversidad y la que esta conlleva: distinto gustos, costumbres diferentes, malos entendidos, cambio de gustos, formas de hablar diferente y como estas se extrapolan a un idioma nuevo, cosas buenas y malas, como todo. Por eso les di "Acentos" a los personajes.

Otra cosa que quiero comentar es que muchas cosas de la serie Boruto me parece ilógico en muchos sentidos. Hay cosas medio ilógicas, como que la generación tenga la misma edad, dije medio porque parece que el trio Ino-shika-cho si se ponían de acuerdo, y la rivalidad de Sakura e Ino es tal que estoy seguro que al quedar embarazada una, la otra le siguió. Pero cosas como que Sakura y Temari sean amas de casa no me cabe en la cabeza, Sakura debería ser la puñetera jefa del hospital y Temari mínimo debería estar en la embajada, pero así es el pensamiento japonés. Pero en fin, algo que si me parece raro es que Sasuke y Sakura no hayan tenido más hijos, no estoy diciendo que deberían tener ocho o diez hijos, pero Sasuke tiene el deber de restaurar su clan, uno o dos hermanitos para Sarada me parecen lógico, es algo mas que lógico bajo el contexto de los Uchiha, Si Sarada se muere, es lesbiana, queda estéril o lo que sea, el clan Uchiha la palma. Además con mas niños tal vez medio se justificaría que Sakura sea ama de casa, y digo medio justificado porque mujeres con cargos importantes tiene hijos y no andan llorando.

Porque esta chachara, porque como dije al comienzo este Fic tiene lógica en su propio universo, al menos en lo que respecta a la forma de pensar y actuar de los personajes. Así que, o le daba a Sasuke una amante, hijos fuera del matrimonio mayores de Sarada o simplemente le daba mas hijos con Sakura, que es lo que hice. Fácil, una parte solucionado, también aproveche para introducir un tributo a los fic antiguos. O era cosas mías o casi siempre le metían a Sakura y Sasuke gemelos, y los quise traer de vuelta. Y no solo ellos, "robare" a hijos o ideas de los fic antes del final de Naruto. De hecho no recuerdo un solo Fic donde Shikamaru y Temari tuvieran un primogénito varón, siempre era una niña y siempre tenia un carácter y personalidad de la ostia, uno en especial me gusto donde su hija en vez de ser perezosa heredaba la falta de sueño de Gaara.

De hecho ahora que lo pienso, es extraño que la nueva generación sean copias de sus padres, eso también me parece in-natural, Boruto pudo ser pelirrojo por su abuela y Shikadai tenia genes para ser castaño, pelirrojo o rubio. Y no es que he este sacando esto de la chistera, lo digo por experiencia personal: Yo parezco mas el hermano de mi primo que sus propios hermanos, el hijo de mi prima comparte rasgos con mi hermana menor al punto que parecen hermanos en vez de tía en segundo grado y sobrino. A mi loca prima menor le ponemos un vestido viejo y hemos traído a mi abuela de entre los muertos. Los genes los tenemos, pero es una ruleta a ver quien le cae en base a los porcentajes.

Hay mas cosas ilógicas como que los compañero de equipo sean completos desconocidos para los hijos de sus compañeros. Me parece innatural. Al menos a mi parecer.

No doy mas vueltas y acabemos aquí por el momento.

Otra vez gracias.