Buenos días amigos. Hoy os traigo la primera parte de memorias que quizás sea el capitulo mas largo y el desencadenante de todo el fic. Os recomiendo que le tengáis paciencia al leerlo ya que cuenta con apariciones inesperadas, momentos únicos, tiernos y tristes. Así que no os agobieis y disfrutad.
¡ATENCIÓN! La siguiente historia que están a punto de leer es un fan fic sin animo de lucro que esta solamente para entretener aquellos fans de Detective Conan que buscan pasar un buen rato. Los derechos de reproducción, caracterización de los personajes no me pertenecen a mi, sino al gran Gosho Aoyama, creador de la serie y que espero que pueda seguir escribiendo muchos años mas (¿Llegara a superar con su obra al Mortadelo y Filemón del magistral Francisco Ibañez en numero de años? Da Igual, sea como sea, detective Conan ya esta dentro del Olimpo de los mejores cómics de la historia) ¡Comenzamos!
En las profundidades del río, el cuerpo del joven Rossetto poco a poco iba sumergiéndose inconsciente, dejándose llevar por el agua, en ese instante entro en un estado de inconsciencia.
(A partir de este punto, son las memorias de nuestro personaje mientras esta inconsciente, el capítulo estará subdividido por partes, contado todo en primera persona.)
...
Memoria 1 - Como comenzó todo
¿Porque?
¿Porque hice lo que hice que me llevo hasta esa situación? Ya me acuerdo. Lo hice por ella. Por su hermoso recuerdo.
Mis ojos se iban abriendo poco a poco y lo unico que pude ver son litros y litros de agua como pesas, enviandome hacia el abismo, mientras una brillante luz se encontraba encima mia, como si me estuviera llamando. Era tan preciosa e inalcanzable, que presenti que mi hora habia llegado.
¿Que es esa luz que hay sobre la superficie?
¿El cielo?
De pronto cai en todo lo que habia pasado hasta ahora.
"Ah no... es la luz de la luna reflejada en el agua, eso significa que sigo vivo. Entonces ¿Porque no he muerto?¿Porque me encuentro en...?
De pronto, mi cuerpo empieza a arder, como si me estuviera achicharrando la piel, ¿Pero como era posible eso?¿Que estaba pasando?
"Ya lo recuerdo, el APTX 4869, justo antes de lanzarme me lo trage. Ahora lo que siento no son mas que los efectos del encogimiento que simplemente consiste en la destruccion de celulas musculares y oseas... Nunca entenderé como ella lo consiguió."
Mi mente reacciono de manera inesperada al venirme los recuerdos de una niña pelirroja de ojos verdosos afilados y sonrisa dulce.
Ella...
"Ya me acuerdo de todo, la razón por la que hice todo esto fue por ella" al darme cuenta en la situación en la que me encontraba, era un poco tarde. Cierro mis ojos y me dejo llevar por el dolor intenso "pero ya es demasiado tarde, no puedo hacer nada. Perdoname...Shiho", que poco a poco fue quedando en segundo plano y fue substituido por los propios recuerdos.
En la organización, mi alias es Rossetto, el absurdo nombre de una bebida alcohólica que sirve para ocultar mi verdadera identidad al mundo. Ryouri Hantaro, así es como me llamo realmente. Tengo 28 años y desde que tengo memoria he sido un niño huérfano que ha ido pasando de familia en familia sin recibir amor ¿A que niño le sucede eso todos los días? Debido a eso, me volví frío, agresivo y distante con los demás, muy pronto me volví en el ser mas odiado por todos. Yo no tenia padres, me abandonaron al ser un recién nacido, pero me hubiera gustado por aquellas pedirle explicaciones. Entonces, un dia, a mis catorce años, mientras volvía a mi habitación del orfanato después de haber sido devuelto por otra familia, descubrí a través de una conversación, algo que cambiaría mi vida, para siempre.
-¡Pobre criatura! Menudos padres mas horribles al abandonar al pobre Ryouri...¿Alguno sabe a que se dedicaban? - dijo una mujer alta, joven con un atuendo que parecía el de una enfermera y encima de la cabeza llevaba un extraña pamela blanca curvada. Me acababan de regresar una familia , desde la puerta del despacho escuchaba atentamente.
-Por lo que oí, su madre trabajaba como investigadora en un laboratorio, pero murió durante el parto- dijo la voz de una mujer, aquellas palabras me dejaron triste, sabía por fin quien era mi mama, me sentí muy triste porque ella muriera. "Mamá, snif" me sequé los ojos y en ese instante escuche otra voz que me mantuvo interesado.
-¿Y su padre?- preguntó otra mujer
-Ese hombre era un tipo de negocios de una gran corporación japonesa, no tenia tiempo para niños, así que lo donó al orfanato. Es muy triste y no me gusta hablar de estos temas, porque gran parte del dinero que recibimos mensualmente lo dona su corporación- le respondió otra de las cuidadoras.
-Siii y A todo esto, ¿Como se llamaba aquel hombre?-
-No me acuerdo del nombre, pasaron tantas personas por aqui, pero su apellido jamás se me olvidara "Karasuma"-
"Karasuma" repeti. Me quede helado en cuanto oí toda la conversación de aquellas mujeres "Mi padre." dije, en ese momento mi rostro se iluminó y me llene de felicidad, sabie el apellido de mi padre, pero no sería difícil encontrar a personas se apellidan de esa forma, pero de pronto escuche unas palabras que se quedaron grabadas en mi mente.
-Pero por lo que escuche, el padre y la madre no estaban juntos, este niño nació a través de una relación fuera del matrimonio, y cuando la madre murió por extrañas circunstancias durante el parto, el padre quería deshacerse del niño, ¿Como creéis que reaccionaría la sociedad ante un escándalo como ese?-
-Si, un niño bastardo al que nadie quiere, ni sus padres. - dijo con rudeza una de ellas, que inmediatamente fue recriminado por otra, pero el daño ya estaba hecho. Me comencé a alejar de la puerta con los ojos llorosos.
-Oye, no digas esas cosas. ¡Pobre niño!- pude escuchar antes de alejarme por el pasillo corriendo. Una sombra tan oscura llena de tristeza, rabia y odio se adueñaron de mi, quien en ese preciso instante, lloraba por aquellas palabras tan hirientes y por una vez entendi la situacion en que se encontraba mi vida y que tipo de valor tenia. Era un paria. Un joven destinado a ser odiado por la sociedad y a no ser feliz.
Subí las escaleras del hall principal del orfanato que conducían hasta las habitaciones de los niños en la primera planta. Mi puerta era la numero 12, pero no es que estuviera contento de tener habitación propia, ya que la compartía con Shatoshi, un niño de mi misma edad que disfrutaba metiéndose conmigo, solo esperaba no encontrarme en la habitación.
Una vez que llegue a mi puerta, seque mis lagrimas y el aura oscura desapareció un poco, pero pequeñas franjas por los lados de mi cabeza salían amenazantes, quise no darle tanta importancia. Abrí la puerta y para mi desgracia ahí se encontraba el gallo de turno, sentado en mi cama leyendo un par de revistas mangas con una risa estúpida irritante, levanto la mirada en cuanto notó mi presencia, cerró la revista de un golpe y la tiro al suelo sin apartar su vista de mi.
-Vaya, el niño prodigio a vuelto- dijo-Que pasa ¿Otra familia te ha vuelto a dar la espalda? Al paso que vas, te acabarás haciendo mayor y nadie quiere adoptarte-
Decidí contenerme, ahora no me apetece pelear ni tener riñas con nadie. Ignore su comentario.
-Satoshi, salte de mi cama- dije con un tono de voz duro, pero no fue suficiente para el creido de Satoshi que aumento las bromas.
-¿De que hablas?- dijo con un tono burlon-¡Esta es mi cama!-
-No me tientes-
-Bah da igual. De todas formas para la semana que viene me marcho de este antro. Una familia inglesa me quiere acoger ¿Sabes que significa? Viviré en Londres o cualquier parte del sur, estaré en una casa de campo con chofer, mayordomos y todos los lujos existentes. Entonces diré: ¡ADIOS a la mala vida y y Hola a la Buena vida!-
-La verdad, no se que verán esos ingleses en ti que no tenga otra persona. Si supieran lo cruel y malcriado que puedes llegar a ser a lo mejor se replanteaban el adoptarte- dije
Al decir eso el rostro de Shatoshi emocionado y contento poco a poco cambió a uno malicioso y travieso. Como me molestaba ese tío y sus caras tan expresivas, entonces soltó:
-Lo dice el chico bastardo al que nadie quiere- dijo con una voz maliciosa. Lo que produjo una ira interna, sonrió satisfecho por la cara pálida que puse y prosiguió-Lo se. Todo el mundo conoce la historia del niño que fue dejado por sus padres al ser un error... -
-Métete en tus asuntos, que son muchos- dije fríamente, pero no le basto a aquel chico para detenerse, ahora pienso, que si no le hubiese hecho caso, nada de esto hubiera sucedido.
-No me hables, ¡basura!, sabes, es una pena que tu madre no hubiese abortado, sino seguiria viva- dijo aquel muchacho repelente con malicia. Trate de contenerme, pero esas palabras movían mi corazón de forma rápida y antes de que pudiera evitarlo, le di una paliza que casi lo mata en el sitio.
...
Recuerdo 2 - Buscar una motivación.
La paliza que le di a Shatoshi le dejo moribundo que los cuidadores, asustados me denunciaron ante el consejo disciplinario, llevando mi caso a juicio, lo que concluyó con una condena de al menos tres años hasta mis 17 años y me catalogaron como "Chico problemático con incapacidad de aceptación social". Aquella especie de etiqueta hizo que me cabreaba con los jueces, ellos no entendían nada de lo que me pasaba ellos seguro que jamás han tenido que asumir que son un bicho raro ni que sus padres no querían que nacieran; pero aun así la sentencia fue justa y el orfanato tuvo que pagar una buena suma de dinero, pero yo me lleve la peor parte, internamiento en un centro de menores y con sesiones médicas diarias.
Aquel sitio no era tan diferente del orfanato, solo que no podías salir al exterior, tenias consultas con varios psicólogos y solo había policías, el resto era como estar en casa. Todo cambio un dia en una de las entrevistas, tenia con un psicólogo que llevaba puestas unas gafas muy grandes, que además de majo, era tan amable y a la vez idiota para sacarme alguna inocente sonrisa. En esto, casi al finalizar, dejó su libreta de preguntas a un lado, me miro de tu a tu, como si de un colega se tratase y me dijo:
-Por lo que me has estado contando, lo que necesitas es una motivación para vivir-
-Se equivoca, yo no puedo motivarme con nada- dije con sequedad
-Y eso?-
-Porque yo no merezco ser feliz.-dije mientras trataba de contener mis lagrimas al recordar las palabras de aquellas cuidadoras- Nací siendo un accidente, eso provoco que mi madre muriera y mi padre... me abandonase.-
Aquel psicólogo se levanto de su silla. rodeo el escritorio y se inclino para observarme.
-Ryouri no vuelvas a decir eso jamas. Nadie nace en este mundo por accidente. Todos tenemos un motivo por el cual vivir. Tu tienes el tuyo.- dijo insistente, lo que me irrito un poco.
-Se equivoca doctor, yo no quiero vivir. Quiero morir. No tengo nada ni a nadie por lo que vivir- dije friamente
- Tu no quieres morir, lo que pasa es que te rindes fácilmente. El que nunca has tenido el cariño de unos verdaderos padres o que no hayas tenido amigos en el orfanato, pero eso no significa que no puedas encontrar la felicidad. Tu puedes ser feliz si quieres.-
-Como?-
-Ya te lo dije antes. Tienes que encontrar una motivación en tu vida que haga que quieras seguir adelante, pero haciendo daño a los demás para acallar ese vacío interior, no es la solución. porque entonces serias igual que tu padre al abandonarte.- mis ojos se abrieron ante tal revelación, pone una mano en su hombro-La decisión es tuya-
-No quiero ser igual a ellos, pero entonces ¿Como? ¿Como puedo llegar a encontrar esa motivación?- dije tratando de sonar desinteresado.
-Siempre hay motivos para vivir, prueba por ejemplo a acercarte a la gente, a lo mejor encuentras a una persona que acabe importando-
-No lo haré. Me niego- dije moviendo frenéticamente la cabeza-En este mundo solo existen malas personas-
-No es verdad.- dijo -Hay una frase que dijo mi padre que jamás olvidaré: No existen las buenas ni las malas personas. Solo personas que hacen cosas buenas o cosas malas por su propia voluntad. Se que la gente te ha hecho daño, pero no todos son iguales. Hay personas maravillosas en este mundo que darían su vida por ti. Yo se que tu necesitas a alguien, que estás harto de estar solo-
Baje mi mirada a la tabla del escritorio que contenía papeles revueltos, pero me daban lo más mínimo, sentía una rabia inmensa que se apoderaba de mí, nadie jamás se ha preocupado por mi. Nadie me quiere y ahora ese señor que acababa de conocer ¿Me dice eso? apreté mis puños junto con mis dientes y miré de refilón al profesor.
-¡Mentira! ¿Usted que va a saber de mi? ¡No me conoce! y no necesito hacer feliz a nadie ni tener amigos ¡Me gusta estar solo!- dije cortante desviando la mirada hacia uno de los posters ilustrados que tenía pegados por todo el despacho, todos mensajes motivadores, pero me resultaban indiferentes.-Así no sufriré nunca-
Entonces aquel hombre amable me dedico unas palabras que nunca se me olvidarían.
-¿Eso quieres creer?, pero Ryouri, date cuenta de que eres humano. Algo que nos caracteriza de las demás criaturas es que somos seres sociables...con la capacidad de hablar, pensar y sentir, eso nos hace muy especiales, es por eso que todos necesitamos a alguien en nuestra vida, ya sea un padre, un amigo, porque son una parte fundamental de nuestra felicidad, sino estaríamos perdidos y muertos.-el psicólogo se levanta de su silla y camina alrededor poniéndose a su lado-Si crees que seguir la senda de la vida solo es la mejor solución para ti, hazlo es tu decisión, pero te vas a encontrar muy solo y vació por dentro lo que hará que solo encuentres ganas de acabar con todo...eso es una de las peores decisiones que un humano puede escoger. Piensatelo-
El psicologo me dejo solo en aquella habitación, mientras mi cabeza repetía aquellas palabras, volví a mi habitación individual, me acosté en la cama y mantuve un debate mental
"¿Que deberia hacer con mi vida a partir de ahora?¿Tiene sentido hacer feliz a los demás?¿Eso que me aporta? Toda mi vida la he pasado observando a los niños y niñas jugando entre si en los columpios, en las charlas animadas del comedor...preguntándome ¿Que era aquello que les hacia tan felices? Obviamente desde un punto analitico, no es que deseara tener lo que ellos tenían, pero se me hacia algo raro ser diferente a ellos. Lo que me chocaba, por así decirlo, era que muchas familias cogian a los niños, aquellos que observaba y se los llevaban y casi ninguno era devuelto, así que obviamente compara mi situación con la de ellos ¿Que tenia yo que hacia que la gente no me quisiera? ¿Es que era tan odiado que no podia ser amado por alguien al menos una ves en la vida? "Mis ojos se llenaron de lagrimas y llore toda la noche mientras mis gemidos resonaban como voces de fantasmas que se camuflan en la oscuridad.
...
Memoria 3 - Marcar la diferencia
Días después, no había llegado a ninguna conclusión, pero en su lugar me sumí en un gran bloqueo mental, no dejaba de repetir una y otra vez las palabras de aquel psicólogo, hasta que un dia, estaba sentado en una de las mesas del comedor cuando escuche un ruido de bandejas cayendo al suelo. Pude ver las miradas sorprendidas y horrorizadas de todos, así que cuando me gire para ver lo que estaba pasando, me quede de piedra al ver algo horrendo.
Dos jóvenes musculosos y altos, uno que no tendría más de 16 años y otro que estaba a punto de ser mayor de edad estaban acosando a otro que era mucho más pequeño y con gafas. Suspiré y decidí no prestar atención a la escena "Sea lo que sea, no es de mi incumbencia."
-Por favor, ayudadme- decía el joven mirando a ambos lados del comedor, esperando que alguna alma caritativa quisiera ayudarle,
En ese momento, La policía estaba a un lado del comedor, manteniéndose al margen de todo y esperando a que uno de ellos de el primer golpe para intervenir. "Hijos de puta ¿Porque no sacan a relucir su maravilloso trasero y le ayudan? Para eso están ahí, no?" Pensó Ryouri, pero llego a la conclusión que a esos pitufos les importaba una mierda lo que pasara "La justicia de este país es una mierda" pensé volviendo a mirar mi plato desinteresadamente, si me metia en problemas con ellos, recibiría un castigo, entonces aquel pobre chico estaba solo ante un mar de lobos a punto de atacarle, "Nadie intercederá por él" mire mis manos con tristeza yo no podía hacer nada, además jure que no me preocuparia por las personas.
-Jajaja, ¿acaso ves que alguien quiera ayudarte?- dijo el niño.- ¡Estas solo! Aquí somos todos criminales, asesinos o ladrones. ¡Nadie va a mover ni un musculo por ti!-
De pronto, al escuchar esas palabras, "Todos somos criminales" algo reaccionó en mi, fue en eso que recordé las palabras de mi psicólogo "Hay una frase que dijo mi padre que jamás olvidaré: No existen las buenas ni las malas personas. Solo personas que hacen cosas buenas o cosas malas por su propia voluntad. Se que la gente te ha hecho daño, pero no todos son iguales." trate de bloquear eso en un intento desesperado "No. Basta. Todas las personas son crueles" pero fue inútil y me di cuenta de la verdad.
-Es cierto. Somos criminales, pero ante todo somos personas y al igual que ese chico al que estas pegando, soy débil e inútil. Yo también, golpee a un chico con la intención de desahogar mi rabia, yo no soy más que vosotros, pero si marcó la diferencia podré seguir un camino mejor donde haya bondad- abrí muchos los ojos y endureci mi mirada. Me levanté arrastrando la silla, provocando que todas las miradas se posasen en mí, incluso de los matones y el pobre chico. Entonces hable sin moverme ni un ápice de mi postura-Sois una panda de cobardes ¿No os da vergüenza meteros con alguien de vuestro tamaño?-
-Q...quien te crees que eres para hablarle asi a tus mayores?- gritó uno de ellos enojado y nervioso, sin duda no se esperaba nada de esto y pretendia intimidar, pero se había equivocado de lleno.
-¿Mis mayores?- rei, entonces me volví hacia ellos con un rostro serio-Solamente sois unos crios cobardes que quieren desahogar su dolor en los demás...-
-Calla, tu que sabras?-
-Lo se, porque a mi me ha pasado- dije con una mirada afilada, sin que lo supiera, desde una de las mesas me observaba con una sonrisa orgullosa mi psicólogo, al menos así me gustaría creerlo-Siempre creí que si desahogaba mi dolor con los demas podria ser feliz, me equivoqué, y aprendí que hacer daño a los demás, no llenara ese vacio que tiene tu alma, solo aumentara el ansia de soledad y vacío. Así que elige...¿prefieres una vida llena de vacío o prefieres hacer feliz a los demás para sentirte mejor?-
Había metido la pata, creí que mis palabras eran un sin sentido que no haría más que aumentar sus ganas hacía ese joven, mentalmente pedi perdon, pero entonces algo me sorprendió. Los dos jóvenes cayeron de rodillas y lloraron amargamente, por la vida horrible que han tenido que atravesar, prometiendo con ello no hacer daño a nadie.
Aquel acto, sin duda cambió mi vida, y muy pronto empecé a ayudar, a ser amable y cariñoso con todos y buscar a algún amigo, pero por desgracia nada de eso era tan fácil como esperaba. Había chicos que agradecen mis labores, pero otros aprovecharon mi bondad para hacer cosas ilegales, cuando en si pensaba que era por su bien. De todas formas, eso me destrozo.y empezaba a creer que la amistad no existía.
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Memoria 4 - El hombre de cara pálida
Pasaron los años, a mis dieciocho años, se presentó de repente en nuestro orfanato un hombre que con tan solo verle su rostro, parecía haber venido del mundo de las pesadillas.
Antes de que todo comenzara, me encontraba limpiando la cocina como cada dia desde que regrese del centro. Me había ganado una mala reputación entre los demás niños y cuidadores que pronto comencé a dejar de ser el chico que pasaba desapercibido al chico más temido y odiado por todo el mundo; pero aquello no me afectaba tanto, estaba acostumbrado a recibir todo tipo de críticas que el dolor era algo muy común en mi.
Mientras limpiaba la encimera llena de cuencos y potas limpias de antemano, en ese momento escuche detrás de mí una voz tan fría de hombre que parecía la de un muerto.
-¿tu eres Ryouri Hantaro?-
Con un temblor de todo mi cuerpo, me voltee asustado preguntándome una vez quien era aquel tipo y lo que me encontré me dejo helado, casi acababa con un infarto al corazón, que pegue un respingo. Frente mía, a tan solo tres metros, debajo del marco de la puerta, se encontraba un anciano de estatura media, encorvado hasta el punto de vislumbrar una pequeña joroba en su espalda, todo el peso de su cuerpo lo apoyaba un bastón de mano con el símbolo de un cuervo en lugar de un mango. Sus ojos enormes marrones parecía que iban a salir de sus órbitas. Su rostro parecía el de un cadáver al cual le hubiesen añadido partes de piel viejas por su cara y su pelo desaliñado completamente blanco enmarcaba su tenebrismo. Aquel hombre transmite un aura maligna que se podía reflejar en sus pequeños movimientos de ojos, boca y rostro... a lo mejor eran imaginaciones mías, a lo mejor mucha gente le juzga por su apariencia externa, como a mi. Pero no sabia porque, sentí que algo me unía a ese tío.
-S...si- respondí con temblor, pensé que debía relajarme para no faltar la educación-¿Quien es usted?-
-Soy un viejo amigo de tu padre...- dijo caminando mientras observaba con cuidado la estancia.-Renya Karasuma-
Al oír por primera vez el nombre mi padre, me causo indiferencia, no tenia ganas de ver al hombre que mas detestaba en este mundo. Cese lo que estaba haciendo y mire a ese hombre con seriedad.
-¿Y qué es lo que quieres?- dije-Yo no quiero saber nada del padre que me abandono-
-Ofrecerte un trabajo- escupió mientras abría uno de los estantes.
Aquello fue la gota que colmó el vaso. ¿Aparte de que me abandonase, ahora me iba a dar trabajo? ¿Era una especie de broma o algo por el estilo? Porque en ese momento sentí arder de rabia mi cuerpo.
-Espere, viene hasta aquí tan solo para decirme que es un amigo de mi padre, el cual me abandono en un orfanato durante dieciocho años y ahora que estoy a punto de independizarme ¿me quiere dar trabajo?- trate de confirmar sus palabras.
-Veo que has captado en mensaje- afirmo con una sonrisa tétrica que me ponía los pelos de gallina. Aquel hombre estaba loco si pensaba que iba a aceptar.
-¿Y si me niego?- dije cruzandome de brazos con seriedad y con ganas de golpear a aquel hombre que me ponía de mala leche-De todas el me abandono ¿Porque debería aceptar ahora su oferta?-
-Porque no tienes más opción, Hantaro-kun- aseguró con una risa burlona, le mira por primera vez fijando sus ojos tenebrosos en los del joven y camina paso a paso hasta el.-¿No sabes de que va esto, verdad chico? Mi jefe es uno de los hombres más poderosos de todo Japón y un no por respuesta y mas siendo su hijo, podría destruir toda la vida que tienes-
-Mi vida no vale nada gracias a el- dije sinceramente con asco ante esas palabras-Que haga lo que quiera conmigo, me da igual, como si me corta la cabeza... Ya te he dado mi respuesta- dije acercándome a su cara -Ahora, si me disculpa, tengo cosas que hacer- dije mientras volvía a limpiar el mesado.
Aquel hombre, saca de su bolsillo una jeringuilla
-Veo que no me dejas otra opción-
De pronto, siento algo clavándome en el cuello ¿Un mosquito? y en seguida mi mundo poco a poco se comienza a mover, a ritmos distintos. Miro mi mano y la noto muy distorsionada.
-Que...que esta pasando- mi voz se escuchaba igual de distorsionada.
Comencé a marearme con todos los colores brillantes y me desplome al suelo mientras aquel misterioso hombre se me quedaba mirando con una sonrisa tétrica y los ojos muy abiertos. Mis párpados caen y todo se vuelve negro.
...
Memoria 5. Mi nuevo hogar
Al recuperar la consciencia, mis ojos al abrirse lo primero que vieron fue un techo blanco ¿Estaba aún en la cocina? Al incorporarme de la cama descubrí sorprendido que me encontraba en una habitación blanca extraña, con una ventana al fondo. Me levanté y me aproxime a esta, lo que me dejo sin palabras, ante mi mirada había diez pisos de diferencia. Me aparte retrocediendo asustado varios metros hasta chocarme con una puerta de madera.
-¿P...pero que coño esta pasando?- pregunte asustado mirando a todas partes, en eso a mi mente confusa se le vinieron recuerdos de hace unas pocas horas: el hombre terrorífico y aquel mareo... Comencé a encajar las piezas y Mis ojos se abrieron ante una revelación que tenia sentido.-Ese hombre, seguro que me drogo con algún tipo de aguja y me trajo hasta aquí ¡Tengo que averiguar como salir!-
Abrí la puerta de aquella habitación y al salir por ella me encontraba en un estrecho y largo pasillo de puertas que se extendía en dos direcciones hasta donde se perdía la vista.
-¿Que es este sitio?-
Comencé a caminar por la derecha un buen tramo, aumentando cada tres segundos la velocidad. Mucha gente salía de sus habitaciones y se quedaban mirándome con cara rara. Yo les miraba agobiado mientras corría. Poco después, vi al fondo un ascensor, Al fin, mi billete de salida, pero en el momento que iba a marcar un número, las compuertas se abrieron y se me quedó mirando con seriedad ¿una niña? No tendría más de quince años, pero por su apariencia uniformada, parecía tener más edad. Ella me analizo con la mirada y de pronto una débil sonrisa se le formó.
-¿Eres Hantaro-kun?- pregunto.
-Ehm...si?- Pregunté sorprendido, "¿Pero qué hace una niña en un lugar como este? Y como sabia mi nombre" aquel era un dia lleno de sorpresas desagradables
-Acompáñame, tengo mucho que explicarte y poco tiempo para hacerlo- dice dando un paso atrás para hacerme una señal de que subiera, desconfiadamente subi, porque tenia curiosidad de saber que coño era aquel sitio, una vez que las puertas se cerraron, el elevador comenzó a descender.
-Supongo que tendrás muchas preguntas- leyó mi mente aquella niña.
- ¿Porque me reteneis aquí?- exigi enojado, pero la niña no cambió su expresión
-Nadie te retiene Ryouri- dijo la niña inexpresiva levantando una ceja-Puedes marcharte cuando lo desees, pero nadie garantiza que no te maten los cientos de guardas de seguridad-
- ¿Matarme? ¡De qué va esto! ¿Que sitio es este?- dije levantando la voz, la niña me miró.
-Yo de ti me calmaría y comenzaria a asumir la situación en la que te encuentras- dijo con autoridad, aquella niña quien se había creído.
-Me merezco una explicación- exigui-para empezar ¿Que es este sitio?-
-Tu nuevo hogar, Hantaro-kun. La sede central Karasuma. Una de las corporaciones más importantes del siglo - dijo Akemi con cierto tono de voz aburrido, pero no me fije en eso.
-¿Karasuma...? Espera un momento,¿ esta es la empresa de mi padre?- pregunte en shock, abriendo los ojos. La niña me miró de reojo y suspiró pesadamente.
-Exacto- dijo con un tono neutral-El me pidió expresamente que te hiciera un tour por las instalaciones del edificio principal. Para que te fueras acostumbrando-
-El muy hijo de...- maldije entre dientes ante la afirmación de la niña, estaba muy enojado con el, pero antes de que pudiera acabar la frase, el ascensor se detuvo y escuche una voz de mujer por los altavoces "Planta 7. Unidad de investigación" Mis ojos parpadearon.
-U...unidad de investigación?- dije perplejo-No me gusta nada el nombre-
-Antes de enseñarte el resto de edificio, deberías saber lo que hacemos aquí y cuál es tu función en todo esto-
-Y cual es-
Ella no contesto, haciendo que me imaginase cualquier cosa horrible, me transmite malas vibraciones. Trague saliva. Las compuertas se abren revelando un extenso pasillo blanco, similar al de donde estaba habitación.
-¡Por aquí!- señaló
-Ya, niña muy reservada- afirme con una expresión desinteresada.
Ella comenzó a caminar por el amplio pasillo y yo la seguí a regañadientes. Caminamos un trecho y abrimos una de las puertas de la derecha revelando en su interior, una enorme sala de control donde al fondo se podía observar una gran vitrina con una sala blanca y robots encima.
-Aquí es donde llevamos a cabo rigurosos experimentos, la unidad de investigación, donde los mejores científicos de todo el planeta trabajan codo con codo para conseguir un objetivo-
-¿Que clase Objetivo?- pregunté sorprendido mientras paseaba por la zona de control-¿Trabajáis en una especie de cura contra el cancer o algo por el estilo? Aunque no se que esperarme del viejo-
-Eso es confidencial. Ni siquiera yo ni la gente que trabaja sabe lo que esta haciendo. Son los de arriba los que lo saben y nos dan las instrucciones.-dijo haciendo un gesto de hombros.
-Pues deberiais saberlo ¿Trabajáis para un multimillonario y no sabéis de que cebo estais picando?- pregunté sarcásticamente -¡Que bien!- dije con sarcasmo a la vez que sorprendido; no entendía que clase de relación empleado-jefe tenían en ese lugar, pero si se comienzan a guardar secretos, muy buena no debía ser.
-Y no es que me haga gracia trabajar para ellos- susurro apenas con los ojos detras del flequillo, pero algo capto mis oidos.
-Eh? Decias- me pare desinteresado.
-Nada. y respondiendo a tu pregunta. El grupo Karasuma es una corporación muy precavida. La privacidad de los de arriba facilita que no se filtre información a otras empresas rivales, a cuento de que uno de los trabajadores decida hacer competencia desleal... Vivimos en una era desconfianza. No te puedes fiarte de nada ni de nadie- dijo con una voz seria y a la vez inquietante. Ella se voltea y mira hacia el ventanal de la sala contigua-Solo decirte que lo que hacemos aqui cambiara el curso de la historia.
-No se si te acabas de dar cuenta, pero lo que acabas de decir es la típica frase de un supervillano- bromeé haciendo que la niña parpadee, camino hacia ella-Mira, sinceramente me da igual de qué va toda esta movida, así que ahora dime ¿Como puedo salir de aquí?-
-Pues para que lo sepas, esta "movida" como tu le llamas, va a ser tu trabajo- confesó frunciendo el ceño.
-No, ni hablar- confesé.
-Si, no lo haces, no podrás conseguir una autorización clase B-
-Una que?- pregunte confuso mientras trataba de asumir lo que me iba a tocar a partir de ese dia.
-¿Hm? ¿Oh cierto, es un pin de salida que te permite salir y hay varios tipos dependiendo de las horas de salida permitidas: Existen dos tipos. Clase C, son aquellos que no pueden salir del recinto, normalmente son sujetos de pruebas o novatos como tu en este sitio.
-Yo no he dicho todavía que quiera trabajar aquí- confesé, pero ella no me hizo caso.
-Permiso de clase B, tienen un número limitado de horas. El máximo es de hasta un dia. Dos si es justificado. Ese lo suelen disponer la gran mayoría de los científicos e informáticos de las distintas plantas - interrumpió.
-Y los de clase A- dije tratando de desviar el tema
-Los de clase A son aquellos que permite estar fuera indefinidamente- dijo enfatizando lo cara estaba rebosante de emoción-pero olvidate, el único personal que puede disponer de ese permiso son los agentes de campo y misiones especiales-
Rugi para mi mismo "Cielos, que suerte tienen algunos" no me quedaba otra que usar el permiso mierda.
-Y que debo hacer para conseguir un clase B?-
-Muy fácil, trabajando aquí y ascendiendo puestos- dijo con una mirada satisfecha. Mi expresión se vuelve terrorífica.
-Ti...tiene que ser una broma. Primero. Me trajisteis hasta aquí contra mi voluntad, segundo me decis que necesito un permiso especial que se consigue ascendiendo puestos...¡Eso nunca en la vida va a pasar! No se que te habran dicho, pero yo no soy científico ni tengo experiencia, pero si catee todos los examenes de matematicas por mi falta de concentración -
-¿Crees que me hace gracia a mi también?- Dijo de brazos cruzados
-Oh, si tu también piensas que no valgo para esto ¿Porque me insistes?-
-Yo solo cumplo órdenes y Sinceramente no sé que vio el jefe en ti. Ni siquiera tienes el conocimiento de un gran científico como el que tenía mi padre-
-Tu padre?- pregunté confuso-El era científico? Pues que padre deja a una niña sola en este lugar-
La mirada enojada de Akemi se posó en mi y llevo su mano a mi cuello presionando contra el cristal de la ventana.
-Mira, te quiero dejar una cosa clara, no menciones a mi padre, si no quieres que sea lo último que hagas en tu vida ¿Comprendido?-
-S...si, lo siento- dije casi sin respirar. Ella relaja su mirada y me suelta, caí al suelo recuperando el aire y mire con temor a Akemi quien hacía como si no pasase nada.
-Bien. Continuemos la visita- Dice aproximandose a la puerta de la entrada, pero antes de salir se detiene y mira de perfil-Y te equivocas, no estoy sola, tengo una hermana mas pequeña conmigo.-
La sigo de nuevo hasta el ascensor mientras la miro sumido en mis pensamientos. Por un momento me entristecí. Cuando estaba en el ascensor, pensé que podría intentar caerle bien a alguien, pero comprendí que Akemi y yo nos separaba una brecha enorme que impedía que fuésemos amigos algún día. Era una pena y me dolía que el primer dia en aquel sitio empezara tan mal.
Una vez que Akemi me acompaño a la habitación, durante el trayecto me sentí un poco apagado, encarcelado por mi padre y dolido. Odiaba aquel sitio y deseaba más que nada poder salir de allí, pero sabía muy bien que lo que encontraría allí afuera seria mas de lo mismo, pero mucho peor. Si hubiese algun lugar de aquel miserable planeta donde pudiese encajar y ser feliz existiese, apreté mis puños y prometi que haria todo lo que fuera para salir de ese sitio; pero pronto aquel lugar se convertiría en un auténtico infierno.
...
Memoria 6. Acabar con todo.
Días más tarde, en el pasillo de la séptima planta. Me aleje corriendo como alma que llevaba el diablo, asustado, sin fijarme si me estaba persiguiendo o tan solo decidió pasar, no escuchaba su voz ya que lo único que podía oír era mi respiración constante y mi corazón yendo a mil por hora. Llegue al final del pasillo, donde hay un ascensor, a su lado, la puerta de emergencia con el cartel EXIT encima.
Rapidamente abri la puerta, había unas escaleras que iban zigzageantes hacia arriba y hacia abajo. Por un momento pensé ir por arriba, pero de pronto escuche pasos que provenían de abajo y estaban acercándose, no tuve tiempo de saber quien era ni quería hacerlo por si me descubren. Me puse a subir las escaleras hasta entrar en la azotea del edificio
Había empezado a anochecer, podía ver a mi alrededor infinidad de luces de los distintos edificios al fondo el sonido de los coches por las calles, por un momento me alegré de volver a sentir la suave brisa del viento y las luces, pero por otro lado , no tenia a donde huir, estaba atrapado y no quería volver a ese sitio sabiendo lo que se ahora. Solo había una opción que acabar con todo ello. Mi vida no tenía sentido en ese momento que pensé que si me tiraba al vacío, todo acabaría, no sufriria mas y podria ser feliz. Me acerque al borde del edificio, mire por unos instantes el vacío, cerré los ojos y di un paso hacia delante mientras las lagrimas caían, entonces escuchó una voz "Nooo"abro los ojos sorprendido y de pronto, alguien me sujeta por detrás. Se abraza a mi. Miro hacia mi pecho y veo unas pequeñas manos aferrándose. Mi mirada tembló, retrocedí y escuchó una voz.
-No lo hagas.-dijo la voz de una adolescente-"La vida es muy preciada, si decides acabar ahora con todo. No habrá vuelta atrás. Aunque ahora lo veas todo negro, siempre existirá el camino para la felicidad". Eso dijiste tu un dia Por favor, si aquellas palabras que me dijiste hace unos días fueron reales, demuestralo y no huyas como un cobarde. Yo estaré a tu lado para lo que necesites. Si quieres llorar, llora sobre mi hombro. Si quieres hablar, hablame, pero no hagas eso.-
Después de mucho tiempo, unas palabras como esas nunca antes me habían alcanzado como ese día. Puse un pie de nuevo en tierra, mientras aquellas pequeñas manos se aferraban aun a mi cuerpo, sin que pudiera evitarlo rompí a llorar en el suelo mientras aquel sujeto me consolaba susurrando una especie de canción que se me quedó grabada en la mente, pasamos tres minutos en aquella posición, para mi eran infinitos y preciosos ¿Que era aquello?¿felicidad?¿Cariño? Nadie se había preocupado tanto por mi en mi vida,
Los brazos de aquella niña siguieron cerniéndose sobre mí durante un buen rato, dándome una calidez que nunca antes había presenciado; pero que anhele experimentarlo alguna vez "Así que esto es el cariño" me pregunté mientras varias lagrimas corrian por mis mejillas al amparo de la luna llena. Enseguida rompí a llorar lleno de amargura, pero la niña seguía aferrándome y su dulce voz acariciaban mis oídos.
-¡Suéltalo todo!- dijo mientras yo sentía su mejilla posada en mi espalda-Mi madre decía que si sueltas todo el dolor en el momento, al cabo de un rato uno se siente mejor-
Obedecí y solté un grito lleno de agonía, dolor hasta que mis fuerzas empezaron a fallar, quise voltearme para ver a la niña que me había salvado la vida, quería saber quien era para poder agradecérselo
-¿Qui...quien eres?-
pero mi visión se empezó a nublarse hasta que todo se volvió negro, pero antes de perder la consciencia, pude ver unos hermosos ojos azules y un cabello corto rojizo y de sus labios escuchar un nombre antes de que todo se volviera borroso y cayese al suelo.
-Soy Shiho Miyano-
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Actualidad- río
Aquellas palabras se repitieron en la mente de Ryouri una y otra vez, mientras se dejaba arrastrar hasta las profundidades del mar, no pasaron ni tres minutos y el dolor de todo su cuerpo había desaparecido, sus pulmones peligraban ante la entrada de agua, no daban aguantado tanto tiempo ya que en algún momento iba a ahogarse; pero de repente, Ryouri abre los ojos, observa su alrededor, levanta la cabeza y empieza a nadar desesperadamente hasta la luz. Cuando emerge, suelta una gran bocanada de aire y empieza a nadar hasta la orilla del río.
Una vez alcanzada, se arrastra por la tierra con sus manos hasta terreno seco hasta caer de espaldas rendido, entonces dice un nombre "Shiho" y vuelve a desmayarse sin deparar los peligros que le espera.
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22:50 p.m. miércoles - Mansion Walker. Tokio
La puerta corredera del garaje se abre en mitad de la noche. La silueta de un hombre corpulento, Johnny Walker, entra en el garaje y se dirige al medio de la estancia, donde había una lona verde cubriendo algo. La despliega revelando una motocicleta Harley Davidson plateada. El hombre había gastado una buena fortuna todos esos años para conseguirla en Estados Unidos, por suerte no pago nada por ella. Dos años antes, se la había robado a un narcotraficante en Chicago, después de pegarle tres tiros al canto. Una de las ventajas que tenía ser un sicario profesional.
Coge un casco negro integral encima de una mesa de trabajo, se lo pone encima de la cabeza, seguido de un traje del mismo color: pantalones vaqueros negros, botas de goma negras, camisa negra y finalizando con una chupa que una vez que se la pone, cierra su cremallera hasta arriba del todo y se coloca unos guantes de cuero sin las protecciones de los dedos y seguido de unos anillos en cada dedo con las iniciales: VENGANZA en los dedos de la mano izquierda y JUSTICIA en la derecha (este elemento fue sacado de la película la noche del cazador (1955) de Charles Laughton). Quien le viera, nadie notaria quien es realmente y ademas diseño su casco integral para impedir que su rostro se viera. Así era como efectuaba la mayor parte de sus trabajos y hasta ese momento no le había fallado. Solo esperaba acabar cuanto antes con aquel nuevo trabajo encargado por Vermouth, el cual le sorprendió en gran manera... Cogió su móvil y observó de nuevo la foto del hombre y la del niño simultáneamente y se rió con aquel extraño acento:
- Todavía no me creo que Esos cabrones de Karasuma group consiguieron un método para rejuvenecer. Suena absurdo y sin ningún fundamento; pero si resulta que es verdad... cualquier persona en el mundo con un buen fajo de billetes pagaría bien por obtener un poder así. La que hacerme con ese secreto antes de que Vermout lo encuentre y me quede sin nada. -Se monta en la Harley, la enciende soltando un ruido que retumba toda la casa-Lo mas seguro es que mi objetivo se encuentre cerca, y cuando lo atrape, le obligare a confesar su secreto jajajajaja-
Aprieta el acelerador de la moto y sale a todo gas del garaje inundando la noche en un estremecedor ruido mezclado con gasolina y una tétrica risa que avecinaba problemas para nuestro pequeño protagonista y sus nuevos amigos.
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23:00 p.m. miércoles.- Casa de profesor Agase. Distrito 2. Bloque 22. Ciudad de Beika (Tokio)
Los ojos azules de Ai Haibara se abrieron de golpe irguiendo su cuerpo, mientras respiraba descontroladamente empapada en sudor, miro a su alrededor y se relajo al ver que estaba en casa de profesor Agasa y a su lado, en otro futon, dormía plácidamente entre fuertes ronquidos el profesor, Ai sonrió al ver esa escena, recordó que los primeros días le costó asimilar esos desgarradores ronquidos, pero con el tiempo les cogio cariño, de todas formas, aquella vida que se había forjado era mucho mejor que la que había tenido en la organización; pero esa noche vinieron a su mente recuerdos que creía olvidados y enterrados. Una delicada como triste historia que había tenido con un joven mucho más mayor que ella al que consideraba su mejor amigo, y que le enseñó casi todo lo que sabía en la vida, pero que como todos en la organización y las personas, la abandonó. Esa rata sin verguenza que me prometio que saldrian juntos de la organización, que buscarian juntos la felicidad; pero eso jamas paso, ya que un día, acabó siendo consumido por el poder y la maldad de la organización. Odiaba a esa persona más que a ninguna otra, gracias a él, nunca fue capaz de confiar en nadie hasta que Conan aparecio en su vida y gran parte de la sabiduría y cariño que recibió de el y la liga juvenil, fue capaz de andar en el camino correcto enfrentándose a su pasado y luchando. Pero aquello era completamente distinto. No podía extraer ese dolor que le había causado dicha persona por mucho que quisiera. Pensaba que estaría condenada a llevarlo por el resto de sus días.
LLevó su mano a su pecho y lo apretó con fuerza, mientras que de sus ojos resbalaban por la mejilla varias lágrimas. Ai se dio cuenta, cogió una con sus manos y miró sorprendida mientras su mano temblaba en shock.
-¿La...lágrimas?- dijo con voz temblorosa-¿Porque?-
Se hizo un ovillo con las piernas dentro del futón y sollozo en lo más bajo, hacia mucho que no se sentía de aquella forma, Solo había llorado en pocas ocasiones, una delante de Conan cuando le recrimino el no haber podido salvar a su hermana ¿Porque esta vez?¿Porque?
-No te mereces mis lagrimas, tenlo por seguro, jamas te perdonare por haber incumplido tu promesa- dijo con voz llorosa-¡Ryouri-kun!-
Los pequeños sollozos de la niña se camuflaron entre los ronquidos ensordecedores de Agasa, hasta que los rayos de sol tocaron el alba.
Continuará en capítulo 3. Ciudad de recuerdos brillantes
REFLEXIÓN PERSONAL.
En el mundo que hoy nos toca vivir, el término felicidad se ha convertido en algo banal. Ahora cualquiera que gane la loteria, compre un yate, le regalen una playstation, dice... "Soy el hombre/mujer mas feliz del mundo" A ver, puede que sean cosas buenas lo que tengas y te satisfagan en gran medida, pero hay que tener en cuenta de que todo eso se acaba y lo que acabaste diciendo hace un día o un mes, al pasar el tiempo lo consideres "Como algo más"
La verdadera felicidad es difícil de describirla, pero es verdad una cosa: nunca dura para siempre porque vivimos en un mundo duro y yo pienso, no sé si vosotros también, que no hay mayor felicidad que aquella que te proporciona la compañía de tus seres queridos.
Muchas gracias, una vez más, por leer este fic!
Es posible que ahora estáis un poco desconcertados aquí en el final y os parezca todo un poco desordenado, pero tranquilos. No es un error. Decidí guardar esos momentos de cómo Ryouri empezó en la organización, para futuros caps a los que le añadire flashbacks en situaciones concretas; pero aun asi espero que os haya gustado mucho y nos vemos en el siguiente capítulo ¡Un saludo!
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