¡Buenos días a todos! Os traigo un nuevo capítulo y este quizás va a ser uno de los más largos del fic. Disculpen los retrasos, estas dos últimas semanas me encontraba en un bloqueo creativo importante, me pasa muy amenudo, pero no os preocupeis, todas las ideas que se me van ocurriendo las llevo anotando en folio y tengo una idea de como voy a seguir dentro de un par de caps.
Agradecer a todos los que me estáis siguiendo tanto la historia como en favoritos, e incluso a los que solo la leen, en verdad os lo agradezco y espero que a partir de ahora la historia os guste un poco más.
¡ATENCIÓN! La siguiente historia que están a punto de leer es un fan fic sin animo de lucro que esta solamente para entretener aquellos fans de Detective Conan que buscan pasar un buen rato. Los derechos de reproducción, caracterización de los personajes no me pertenecen a mi, sino al gran Gosho Aoyama, creador de la serie y que espero que pueda seguir escribiendo muchos años mas (¿Llegara a superar con su obra al Mortadelo y Filemón del magistral Francisco Ibañez en numero de años? Da Igual, sea como sea, detective Conan ya esta dentro del Olimpo de los mejores cómics de la historia) ¡Comenzamos!
Capítulo 3. La ciudad de los recuerdos
Memoria 8. Como si de un sueño se tratase.
A veces, hay un momento concreto en la vida de una persona, en la que alguien le da inconscientemente objetivo o motivación para seguir el camino de la vida. Una meta invisible que puede determinar sus acciones en algo beneficioso o perjudicial para los demás.
Quizás esa niña se haya convertido en mi motivación para seguir adelante en aquel infierno. Nunca olvidaré su nombre:
Shiho Miyano.
No pude ver su cara en el momento que me desmaye ante ella, pero sus dulces palabras atravesaron la fría coraza que se había formado alrededor de mi corazón. Nunca nadie lo había hecho, era la primera vez que sentí el abrazo cálido de alguien, las palabras de ánimo y apoyo de alguien salir de sus boca.
Esa niña despertó algo nuevo en mi, un sentimiento que jamás había imaginado tener hacia otra persona.
Cariño.
Tenía ganas de despertarme para poder encontrarme con ella a mi lado aun en la azotea del edificio y agradecerle de todo corazón lo que había hecho y que estaba dispuesto a ser su amigo en todo momento, pero en cuanto abrí los ojos me lleve una decepción. No había nadie en la azotea conmigo, solo la puerta entreabierta de la azotea meciéndose con la brisa de la noche, supuse que se había ido, no la culpaba, con su edad no podía cargarme hasta las habitaciones; pero estaba tan agradecido a aquella niña que estuve decidido verla por segunda vez y a decirle todo aquello.
Memoria 9. Cómo convertirse en un excelente científico
El primer lugar que decidí comprobar fue la sala 7. Donde nos conocimos por primera vez, si había suerte, estaría trabajando allí.
Solo había un problema: Tenía que librarme del grupo de científicos y estos estaban dispuestos a meterme en la cárcel si rompía otra de sus valiosas muestras. Así que tenía que buscar una manera más inofensiva de poder excusarse unas horas.
Pase dos días pensando, observando el entorno en que trabajaban y llegue a una conclusión: Todos eran serios y poco comunicativos entre si. Les gusta creerse superiores con los novatos y sobre todo son muy meticulosos a la hora de mezclar químicos, en caso de que un experimento saliera mal por una mal compuesto, eran trasladados a la enfermería... Enfermería.
¡Bingo!
La llave hacia mi salida. Solo que con una piedra en el camino. Los únicos que pueden mezclar ingredientes son los científicos y yo tan solo era un ayudante que observaba lo que hacían y transportaba las muestras ya mezcladas, ni siquiera me estaba permitido acercarme a los químicos. Aquello suponía un agobio, al ser ayudante, estaba encerrado desde las 8:00 hasta las 20:00 de la tarde. En esos momentos deseaba ser científico, más que nada para conseguir un pase B. Y en eso una bombilla se encendió en mi cabeza y desarrolle un plan infalible.
"Si como ayudante no puedo hacer nada, ascenderé hasta ser como estos descerebrados científicos"
Tan solo me llevo tres insufribles meses de puras prácticas donde estuve chupando todos los gestos, acciones de los científicos hasta que el supervisor de I+D dio mi visto bueno para integrarme en la plantilla. No estaba más alegre en mucho tiempo, pero la desventaja es que todavía no podían asignar el pase B, lo que me dejó descolocado y fui a reclamar al supervisor.
-¿Y porque no?- exigi
-Eres un novato, se necesita al menos una prueba de tres meses antes de que podamos dartelo. Eso es todo-
Menudo fastidio, tanto he llegado para esperar otros tres meses metido entre fórmulas matemáticas y polinomios, pero daba igual de momento, me conformaba, además una buena noticia era que la enfermería estaba disponible y podrá efectuar la fase dos de mi plan:
Lo primero que hice fue acercarme al armario de químicos, antes inaccesible para mi. Verti varios compuestos en una probeta y ore para que el dolor fuera rápido. Habia leido que si una persona mezcla dos compuestos químicos ... y ... crearía un efecto humo similar al ... y al -. Un truco que los engañaría a todos.
La reacción hizo que toda la habitación se llenara de humo y mientras todos estaban pendientes de la humareda, fingí que me empezaba a sentir mal. Uno de los científicos se aproximo a mi preocupado.
-¿Estas bien?-
-Cre...creo que mezcle dos compuestos equivocados. Mi primera vez. Lo siento- dije fingiendo desvanecerme.
-Tranquilo. Las primeras veces es normal- dijo
-T...tengo que salir de aquí- dije haciendo que me tropiezo con mi pie, pero el científico me coge por el hombro.
-Oye, acompañalo hasta la enfermería. - dijo uno de los científicos jefes que trataba de controlar el humo, una sonrisa de victoria se formó en mis labios-Es posible que desconozca el lugar-
-Tranquilos, he pasado muchas veces por ahí- interrumpi-Pu..puedo ir solo-
-¿Estás seguro?- preguntó algo preocupado el científico que me ayudo, pero igual de atareado que los demás.
-No hay problema- dije
Una vez convencidos a los médicos, salí de allí con una sonrisa victoriosa. Aún no podía creerme que hubiese funcionado. Ahora, debía pasar a la última fase... Encontrarme con Shiho. En ese instante me encontraba súper nervioso e inseguro ¿Y si ella se olvido de el? Pasaron tres meses desde aquello y un niño siempre se olvida de lo que hizo hace una semana; pero daba igual. Aunque no me reconociera, debía agradecerle todo lo que hizo. Se lo debía. Una vez que llegue a su puerta, llame, pero nadie contestaba ¿No había nadie? Abrí la puerta y asomé mi cabeza, en efecto aquella niña no se encontraba allí. ¿A dónde habría ido?
Memoria 10. El comienzo de una amistad.
Recorrí todo el piso 7 en busca de algún indicio de ella, pero ni rastro, hasta que de pronto se me paso por la cabeza un sitio. La azotea. Abrí la puerta de emergencia, pero en el acto, me quedé paralizado al ver una figura sentada en las escaleras que bajaban a la sexta planta. Mis ojos no daban crédito. Una niña pelirroja que miraba hacia mi con una mirada sorprendida ante el intruso que sorprendentemente al verme se le formo una dulce sonrisa.
Era ella. Shiho Miyano. ¿Que estaba haciendo allí? entonces ella habló.
-¿Vienes a hablar?-
Un ligero movimiento afirmativo hizo mi cabeza sin pensar, entonces la niña se echó a un lado y señaló el espacio que había entre ella y la pared.
-Pues entonces ven... Hablemos-
Sin pensarlo dos veces, me senté a su lado, mire a mis dedos y jugué con ellos. Estaba super nervioso e incómodo que no sabía por dónde empezar. Si darle las gracias o hablar de lo que sea. Después de todo, era la primera persona en aquel puñetero mundo que le importaba, lo que no entendía era ¿Porque lo hizo? quería que tambien me respondiera, pero antes de que pudiese comenzar, ella habló.
-¿Sabes? Este sitio es mi lugar favorito en el mundo.- dijo con sinceridad-Siempre vengo aquí cada vez que me siento triste o quiero estar sola. Me relaja mucho-
-T...te molesta que este aqui?-
La niña rápidamente negó con una sonrisa
-No. En absoluto. Me gusta tener a alguien a mi lado aunque sea en silencio- junta sus piernas-Después de todo, casi siempre estoy sola y no hay gente de mi edad con quien jugar-
Me quedé de piedra ante tal afirmación y sentí mucha pena por aquella niña. por primera vez llegué a empatizar con alguien, quería preguntarle sobre la razón, pero ambos estábamos igual y seria un poco raro profundizar así de golpe.
-Es un buen lugar para escapar de los problemas del mundo- dije observando las escaleras con cierto reconforme.-Aunque a veces uno toma las decisiones equivocadas después -
-¿Como el suicidio?- dijo directa enfatizando la palabra suicidio como si quisiera referirse a mi. ¡Cómo lanzaba las preguntas aquellas niña!
-Er, si.- dije tímidamente.
-¿Porque querías hacerlo?- preguntó con cierta curiosidad en su mirada.
¿Porque? De pronto vinieron a mi cabeza recuerdos de hace unos meses atrás. El dia del suicidio y una sensación heladora apareció en mi cuerpo, mientras repetía la pregunta de la niña en mi mente
"¿Porque quería suicidarme?"
De pronto, una serie de imágenes pasaron por mi mente:
pusiera pálido y comenzara a sudar alterado delante de la niña . No estaba muy atento a ella en ese momento, pero sentí su mirada analizadora sobre mi, pero en ese instante no quería aparentar nada. Al menos delante de ella.
-De... descubrí algo- dije frotándome las manos, cerré mis ojos y los apreté mucho mientras sentía que varias lagrimas caían por mi rostro-Algo que...-
De pronto, sentí un contacto suave sobre mis manos. Abrí mis ojos y para mi sorpresa, vi las dos manos de la niña sobre las mías. Dirigí mi mirada hacia ella y pude ver sus ojitos puestos en mi. Sus ojos azules eléctricos mostraban seriedad, sinceridad y algo que nunca me espere de nadie ¿preocupación?. pero lo que dijo a continuación, me dejo un poco incomodo.
-¡No tienes porque contármelo si no quieres!- dijo, retira sus manos y vuelve a concentrar su mirada en la pared del fondo, como si añorara algo o alguien-Lo entiendo. Yo a veces oculto cosas que no quiero que nadie sepa y menos un desconocido-
Aquel gesto me hizo sentir un poco extrañado, preguntándome a mi mismo ¿Porque esa niña se preocupaba por mí de esa forma? Ni siquiera me conocía y aunque me hubiese salvado la vida ¿No es un poco extraño contarle mis preocupaciones a una desconocida? Ya me habia pasado antes y no queria repetir lo mismo.
Excepto a mi psicólogo en el centro de menores, jamas le caí bien a nadie y menos a los niños de mi orfanato, pero no se porque, pero esa niña era diferente. Al ver aquel rostro distraído note que en sus ojos azulados un brillo de tristeza, lo que me dejo marcado. Tan solo fijarme, note que esa niña cargaba un dolor que nadie podía notar. Un dolor que se ha ido acumulando con el paso del tiempo. Supe entonces que ambos en cierta manera nos sentíamos del mismo modo. Dolidos, abandonados por una sociedad marchita que inevitablemente nos destinó a estar encerrados entre aquellas cuatro paredes de cristal y hormigón. Mi corazón estaba a mil revoluciones por segundo, me empecé a sentir dolido y con ganas de derrumbarme en ese instante. Sin saber el motivo, algo reacciono dentro de mi, como el corcho de una botella al estar a punto de saltar.
-Mi padre- susurre mirando hacia el vacío.
-¿Que?- fue su reacción.
Mire hacia ella y pude notar que sus ojos se movían en el sitio, parecía que estaba a punto de llorar antes de que hubiese contestado. Entonces tuve el extraño presentimiento de que podía confiar en ella e inevitablemente varias lagrimas cayeron por mi rostro..
-La razón por la que quería saltar de la azotea fue para alejarme de él. - dije mientras me derrumbaba poco a poco-pero mientras este en este mundo y viva entre estas cuatro paredes. Su sombra y su legado me perseguirá el resto de mi vida- dije con el rostro angustiado tocando mi rostro.
Ella me miró sorprendida y una adorable sonrisa se le formo en su rostro serio, inclinó un poco la cabeza sonriente.
-Gracias por contarmelo-
-D...de nada- dije asombrado.
En ese momento sentí que mi corazón se derritió al ver tanta ternura ante mis ojos, por un momento, aquella niña me pareció muy rara, adorable y simpática, pero a la vez , despertó algo nuevo en mi.
Confianza.
En ese instante ella volvió a mirar al vacío, quedando en silencio ambos y me preocupe un poco pensé en cómo mantener una conversación con ella, pero era el menos indicado debido a mis escasas dotes comunicativas, pero para mi sorpresa ella habló.
-Ryouri-kun- dijo con una débil voz.
-Si?- dije sorprendido al ver que dijo mi nombre.
-Aquel dia, cuando me viste llorar, el dia que nos conocimos...- dijo con una voz triste, eso tocó mi corazón. Estaba a punto de conocer la razón.-Fue porque me entere de algo de mis padres-
Mi corazon se rompio, quería animarla de alguna forma, pero al parecernos demasiado, seria inutil.
-¿Que les paso a tus padres?- pregunté dudoso, no quería tocar un tema demasiado triste para ella, pero no se me ocurría nada.
-Ellos murieron después de que yo naciera-
-Lo siento- dije con un leve susurro arrepentido. Ella negó rápidamente con la cabeza.
-No te preocupes- una débil sonrisa se le escapó-Son cosas que quedaron en el pasado. Además, por mucho que me esfuerce, no consigo recordar sus rostros. Ni siquiera tengo fotos ni videos de ellos. Lo único que se por parte de la organización y mi hermana, es que murieron en un trágico accidente- las lágrimas comienzan a caer- Ahora solo queda mi hermana a quien apenas veo por culpa de la organización-
Me quede sin palabras ante esa impactante confesión y mis ojos se abrieron ante una revelación y la mire "¿Entonces ella también?" pensé
-¿Sabes cual fue la razón por la que te salve?- dijo finalmente.
-No-
-Porque por primera vez en mi vida, alguien ajeno a mi hermana, se preocupa por mi- dijo con ojos llorosos y una dulce sonrisa que se volvió brillante por las luces de las escaleras-Y quiero agradecértelo ofreciendo mi amistad-
Mi rostro se iluminó como nunca mientras un tenue rubor colorea mis mejillas ¿Acababa de escuchar bien? ¿Esa niña quería que el y ella fueran amigos? No sabia como tomarme eso, por un momento pensé que se trataría de una broma.
-E...espera, ¿Lo dices en serio?-
-¡Yo no mentiría con algo asi!- dijo mostrando seriedad.
Dude un momento, pero al fijarme en sus ojos sinceros, amables y felices, comprendí que no era ninguna broma. Sinceramente, no sabia que decir. Aquella era la primera vez que alguien quería ser mi amigo trate de mentalizarme"Vale, tranquilo. Es la primera vez que pasa. ¡Actua con naturalidad!".
-¿Hum? Tanto te cuesta pensar en mi propuesta- dijo con un tono burlón.
-¡N...No es eso!- dije nervioso, rasque mi nuca con la mano derecha- Es que, veras, es la primera vez que alguien me pide ser su amigo y no se como va esto-
Pude notar enseguida el rostro sorprendido de la niña.
-¿Nunca?-
-Ya ves, jejejeje- dije aun nervioso.
El rostro de Shiho se forma una media sonrisa.
-Bueno, en ese caso dejame decirte que tu tambien serias el primero para mi- dijo, levanta sus hombros manteniendo su sonrisa-Así que ambos somos dos inexpertos en el tema de las relaciones sociales-
-Entonces ¿Qué hacemos?- pregunté
-¡De verdad! ¿hace falta que lo preguntes?- dijo hinchando sus mofletes hasta tener una expresión tierna.
-B...bueno tu empezaste- dije
-No me hagas decirlo a mi, soy una niña y más joven que tú ¿Sabes?- dijo molesta-Los chicos son los que tienen que hacer estas cosas-
-¡Seras tonta! eso lo hacen las parejas al comenzar a salir- dije neutral.
Los ojos de Shiho se empequeñecieron acompañados de un gran rubor en toda la cara al darse cuenta del gran error que había cometido. Parpadeo.
-Ah...Es verdad-
Ambos nos miramos y nos hechamos a reir a carcajadas como nunca lo habíamos hecho, estuvimos haciéndonos bromas, travesuras durante varias horas en aquel rincón alejado de todos.
Desde aquel dia, Shiho se volvio en la primera amiga que tuve y lo que nos deparaba el futuro, era un misterio hermoso que no dudariamos en descubrirlo juntos.
...
Hora y lugar desconocidos - En algún lugar de la mente de Ryouri.
Todo se ve oscuro y no hay nada a su alrededor. Lo único que escucha es un pitido constante, estaba tan cansado que no tenía ganas de descubrir que había pasado. Escucha una voz que provenía de alguna parte.
"¿Hola?"
La voz parecía la de un hombre de mediana edad, pero se oía muy distorsionada. Como si tratara de hablar a través del espejo de una sala de interrogatorios.
"¿Es mi conciencia avisando de que voy a morir? ¿Ha llegado ya mi hora?" pensó "Creí que me quedaría más tiempo"
Ryouri no estaba preparado para eso. No podía morir aun. Tenía muchos asuntos pendientes y uno se encontraba en la suela de su zapato; ahora no podía rendirse después de hacer lo que hizo. Había traicionado a la organización, se tomó un APTX 4869 para encogerse, salto y salió del río por su propio pie. Era demasiado tarde para echarse atrás y darlo todo como perdido. Quería desafiar a la muerte, por mucho miedo que le tenga en ese momento; pero de pronto noto que la luz poco a poco iba inundando la oscuridad y tuvo un mal presentimiento inicial
"No. Es la famosa luz que brilla en el horizonte" pensó asustado "Por favor, dame una oportunidad. Me queda poco tiempo y necesito encontrar a Shiho. ¡Te lo suplico, Dios!" suplicó desesperado.
Poco a poco la luz empezó a llenar toda la oscuridad y ante sus ojos vio un cielo con pocas nubes y una cortina de humo que dejaba un pequeño avión en el cielo. No estaba muerto, ¿Entonces seguía en el río?
10:00 a.m. (jueves) - río
-Oye, niño ¿Estas bien?- escucho una voz a su lado.
"¿Niño?" pregunto extrañado en su mente. Eleva las manos al cielo y en lugar de encontrarse con las manos de un joven adulto, ve unas manos pequeñas y delgadas de un niño sobre una camiseta enorme.
¿Qué significaba aquello?
¿Había sido reencarnado en el cuerpo de un niño? Imposible. El no creía en la religión. Era científico y tenía que tener la mente puesta con los pies en la tierra. De pronto, la respuesta apareció en su mente.
El APTX 4869 que se había tomado antes de saltar.
El veneno experimental de Shiho. Sabía perfectamente sus efectos cuando trabajo en el CELTs, pero no era consciente de que la transformación fuera así de instantánea.
Eso era un verdadero problema. Cuando había trabajado en la nueva fórmula, nunca pensó en acelerar los componentes de rejuvenecimiento instantáneo; pero de todas formas no sería un verdadero problema cuando se reencontrará con Sherry.
Volvió a escuchar la voz del desconocido haciendo que saliese de su mundo. Giro su rostro hacia la derecha y vio que allí se encontraba un hombre robusto con una especie de caña de pescar en su brazo. Estaba inclinado sobre Ryouri con un rostro de preocupación, que enseguida se relajo.
-Gracias a Dios que estas bien, niño- dijo aliviado.-Y tus padres? Tengo un telefono por aqui, dime el numero de uno de ellos, a lo mejor están preocupados-
-No se preocupe- dijo con una voz dulce. Ryouri se llevó las manos a su boca por la impresión ¿Su voz sonaba tan infantil? ¡Qué vergüenza! El hombre parpadeó confuso extrañado por su reacción, Ryouri se levantó, debía mantener discreción para salir bien de aquella-Verá es que vivo cerca y aproveche para dar una vuelta por aquí-
-Ahhh- asintió el hombre, pero enseguida pregunto desconfiado-¿Pero Oye, no deberías estar en clase en lugar de descansar aquí tan tranquilo?-
El rostro de Ryouri se entenebrece "Joe para el anciano"
-Ahhh es que verá...- dijo nervioso mientras buscaba en su mente una manera sencilla de engañarle "Lo tengo"-Mi madre se puso enferma y al vivir los dos solos, tengo que cuidarla-
El rostro desconfiado del señor se le ilumino un poco.
-Entiendo. Así que un muchacho responsable- dijo frotándose la cabeza-Haces bien en cuidar de tu mama, ayudala en lo que sea ¿Si?-
-Siiii- dijo mostrando una sonrisa enorme.
El pescador miró la hora y se alarmó. Marcaban las 11:00 am ¿Tanto tiempo había perdido? Miro al chico por última vez
-Te dejo. No tardes en volver a casa- dijo, entonces se despidió con la mano y siguió el curso de la corriente del río.
Ryouri le devolvió la sonrisa hasta que desapareció en la vista. Fuera de peligro, relajo su cuerpo, dio gracias a que aquel fuera un buen hombre y no le llevase ante la policía. Le daba miedo tener que inventarse una coartada de porqué estaba allí, tampoco iba a decirles "Resulta salte de un edificio tomando una droga experimental que me transformó en niño, después de traicionar a una organización criminal que maneja mi padre" En eso su mente recordó algo importante "¡El proyecto! ¿Estará bien?" Rapidamente se descalzo, cogio el zapato donde anteriormente en un compartimento situado en su tacón, lo había ocultado. Echo un ojo rogando antes de que estuviera a salvo y por suerte, estaba intacta la memoria SD.
"¡Menos mal!" pensó mientras ponía un rostro aliviado. Volvió a meterla en su compartimento secreto y se calzó nuevamente. "Vale, ahora debo encontrar un lugar donde pasar la noche. El río es peligroso e más teniendo a la organización al lado." mira hacia el otro lado, donde un imponente edificio de más de 20 metros se alza sobre su cabeza, un sentimiento de ira y odio almacenado todos esos años transmite aquellas paredes de hormigón y cristal "Es posible que les haya engañado. Cuando vengan hacia aquí y descubran que mi cadaver todavia no ha aparecido, sus sospechas seran que la corriente me ha arrastrado río abajo o que me he escapado, pero gracias al APTX y su reducción, no conseguirán encontrarme. " el ceño de Ryouri se vuelve más pronunciado "No obstante, no me fio de Vermout. Ella es muy astuta y es posible que piense que sigo vivo... por lo que es posible que haya reactivado a un agente buscador y uno de los buenos. ¡A saber qué le habrá pedido hacerme!" Comenzó a respirar descontroladamente y a observar por todos lados si alguien le estaba observando, era una sensación muy desagradable y mortal, se lleva una mano al pecho y se la aprieta " Te...Tengo que salir de aquí y encontrarme con Shiho cuando antes" observa su entorno en busca de una salida, el terreno es en pendiente y lleva hasta una pequeña carretera urbana, pensó por un momento escalarlo, pero inmediatamente recordó su tamaño. Si tratara de escalar esa pendiente sería imposible, caería y se rompería el cuello. Chasqueo la lengua fastidiado" Debí haberlo prevenido antes" y sin más empezó a caminar por la orilla, tratando de alejarse lo máximo posible del edificio de la organización.
...
12:00 a.m. jueves - Calles de Tokio
Poco después, Ryouri caminaba por las calles de Tokio sin rumbo fijo. Lo primero que debía hacer era comprarse ropa nueva, seria muy extraño para la gente ver a un niño caminar con ropa de adulto. Por suerte, llevaba consigo una tarjeta de crédito entre su ropa.
Fue hasta una tienda de moda en el distrito 5 de la ciudad de Beika que conocía bastante bien, donde esperaba encontrar algo adecuado para su edad; pero una vez dentro, se dio cuenta que sería una tarea difícil encontrar todo lo necesario, ya que su tamaño no ayudaba mucho. Antes, al ser adulto, tenía todas las cosas a la vista y era más fácil cogerlas que siendo pequeño. Se frustró, pero enseguida una dependienta que pasaba por allí, se acercó:
-¿Necesitas ayuda, cariño?- dijo con una dulce voz arrodillándose a la altura del niño.
Ryouri le chirriaba en sus oídos que le tratasen como a un niño. Aunque admitía era la primera vez que le trataban con tanto cariño al ser un niño, así que en cierta manera era algo nuevo y vergonzoso para él; pero no le impedía interpretar el papel de niño una vez más.
-Me puede ayudar a coger la ropa, onee chan?-
-No están tus padres por aquí?- dijo buscando con la mirada por la tienda tratando de encontrar a una pareja joven, o al menos eso pensaría alguien, si un niño tiene 8 años está solo.
Ryouri se alarmó . Si hacia eso, vería que nadie venía a buscarle, sospecharian muy pronto de él y llamarían a la policía. debía pensar muy bien a partir de ahora sus acciones, Ya no era un adulto de 28 años, debía comportarse como un niño para tener una coartada en situaciones como en la que se encontraba en ese instante, al menos asi no levantaria sospechas. Penso rapido y empezo a sacar al niño actor que llevaba dentro.
-OOOH mis padres- dijo con una voz nerviosa-Ellos están haciendo unos recados en otra tienda-
-¿Y te han dejado aquí solito?-
-Si, ellos dicen que debo aprender a ser independiente, pero no se preocupe ellos me dejaron su tarjeta de crédito, así que no me puedo quejar por el dinero- mentí con una sonrisa bien grande mientras enseñaba una tarjeta de crédito.
-Vaya, que bi...bien- dijo sorprendida la mujer que en el interior"¡Que padres tan despreocupados! y por la forma que va vestido el niño, deben de estar atravesando sus horas mas bajas... aunque si lleva tarjeta de crédito, algo es algo." pensó -Entonces no tengo problema en ayudarte, dime ¿Que necesitas?-
El rostro de Ryouri se iluminó y le ofreció una serie de gustos: Se decidió por usar algo simple, que no llamase la atención para un niño de su edad, la dependienta puso un dedo sobre su
-¿Algo simple? Tengo una idea, vamos a la sección de niño, a lo mejor encuentras algo de tu estilo.-
Le llevó hasta una sección especial de niño entr años, era un espacio diminuto con pocaS piezas de ropa, aquello descoloco un poco al niño y su cejo comenzó a temblar con una sonrisa forzada "Ahora entiendo el motivo de porque pocos niños venían a esta tienda "
-Ves algo que te -
Suspiro, con algo debía conformarse y empezó a navegar vagamente sobre la ropa, mientras la dependienta le observaba y esperaba que se decidiera, en parte no queria alejarse de el por si le pasaba algo.
Estuvo buscando durante un buen rato y logró encontrar un pantalón vaquero azul largo y una camiseta, solo le faltaba , pudo escuchar una interesante conversación.
-¿Ya has visto que han reabierto el museo tecnológico de Beika?- dijo un joven a otro. Ambos parecían ser estudiantes.
- ¿Te refieres aquel que se había incendiado el año pasado y que dijeron que estaban reconstruyendo?- dijo el otro mirando concentrado el precio de etiqueta de un polo.
-Si, si, ese mismo- asintió animado-Desde que inauguró el mes pasado, ofrecen una exposición interesante sobre la evolución de la tecnología en la ciencia. El otro dia fui como base de un trabajo que estoy haciendo y es increíble-
-¿En serio?¡No me digas!'- dijo el otro sin prestar demasiado interés a la conversación, se notaba que esas cosas no le interesaban, pero algo en la mente de Ryouri reaccionó, tensando su cuerpo, ya había escuchado el nombre de ese lugar antes, en algún rincón de su memoria que enseguida salio a la luz, mientras un brillo intenso reflejaban sus ojos.
-El... el mu... museo tec... tecnológico d... de Be...Beika-
...
Memoria 11. Nuestro día a día
La tranquilidad de un día soleado, La brisa que se mece en el rostro de Shiho, quien se encuentra a mi lado durmiendo tranquila mientras unos pequeños gemidos se le escapan de sus labios, estaba recostada debajo de un árbol, a mi lado, en el parque Beika, después de que tuviésemos un dia libre ella y yo y sin duda, el dia estaba mereciendo la pena. Aquella escena tan dulce producía en mi tanta felicidad que inevitablemente una sonrisa se me escapo de mis labios, me parecía asombroso que alguien tan pequeño lograse haber cambiado mi vida de una manera sobrenatural. Habían pasado mas de tres meses desde que Shiho y yo empezamos a ser amigos , pero cuando empezamos lo hicimos con cierta incertidumbre.
Después de aquel encuentro en las escaleras, nos fuimos pensando que ambos nos encontraríamos más veces, ya sea saludarnos por el pasillo, reunirnos en las escaleras, pero no era tan sencillo. Los trabajos en el laboratorio cada dia eran mas exhaustos. Cada muestra que sacaban, teniamos que analizarla en frascos contenedores de líquidos, probetas y al ser científico con permiso B, tenia más responsabilidades que antes y podíamos pasarnos hasta las diez de la noche trabajando, una auténtico desafío. Hubo momentos en los que desearía haber sido ayudante, pero por otro lado, aquel trabajo poco a poco empezaba a gustarme e iba mejorando mi experiencia como científico. Ante mí se abrió el maravilloso mundo de la ciencia. Pero por muy bueno que sea, aun asi Shiho y yo queríamos vernos más a menudo. Un dia, cuando busque un hueco libre, nos volvimos a reunir en las escaleras y estuvimos hablando sobre ese inconveniente e ideamos varios métodos de escape para los distintos días sin que llegaran a sospechar. Los lunes llegaríamos más tarde de lo normal poniendo como excusa que el despertador se me rompio, el martes, que era dia de recogida y entrega de muestras, simularia llevar unos frascos a la sala B23 del mismo piso, el miércoles y jueves normalmente nos cruzábamos y el viernes, sábado y domingo era los tres días con menos densidad de trabajo y dependiendo de si hay cosas o no concedían dia libre .
Normalmente nos veíamos en las escaleras u en la azotea y hablábamos de nuestras cosas, nos reíamos de la condenada vida que nos toco vivir, de nuestros trabajos. En ese tiempo, descubrí muchas cosas de Shiho que pienso que no ha tenido el valor de contar a muchos, por ejemplo, su función en la empresa. Ella me contaba que pasaba todo el dia encerrada en una habitación desarrollando en secreto una fórmula que habían estado creando sus padres en la que han invertido millones, por momentos no me creía que una organización como Karasuma Group contratase a una niña de 11 años para hacer el trabajo de un adulto, pero note que Shiho era diferente a las demás niñas. Ella tenía una forma de hablar bastante madura, entendía perfectamente las conversaciones difíciles, tenía una mente que si le preguntabas cualquier cosa, inmediatamente tenía preparada una frase para cada momento; había veces que su actitud hacia los demás era fría y desconfiada, acompañada de una su actitud sarcástica y misteriosa; pero conmigo actuaba normal, con una sonrisa tan adorable que me sentí un privilegiado al saber que era la única persona en el mundo a quien iba dirigida esa sonrisa, quizás por una parte sentía que alguien me quería. pero muchas veces me hacía la misma pregunta al verla actuar de esa forma"¿Porque es así con los demás? ¿Porque no era como las demás niñas?" y un dia me respondió con una expresión que dudo mucho que llegue a olvidar un dia...
-Mis padres murieron antes de que yo naciera y siento... siento que una parte de mi, los mato- dijo la Shiho débil sumida en lágrimas.
Aquel gesto me rompió en mil pedazos e inmediatamente corrí a sus brazos y la abrace con todo mi cariño contra mi pecho dejando que se desahogue. No dije nada, era un inútil que temía que cualquier palabra que dijese acabaria ofendiendola. Algo me hace daño en el hombro
-pero después de aquello, mi hermana y yo comenzamos a formar parte de la organización ya que mis padres estaban bajo su yugo y nosotras perteneciamos allí. Me obligaron hacer de todo. Con ocho años, cogí mi primera arma y empece a tener varios profesores que me obligaban a aprender formulas...Mi vida es un infierno-
Ella no me veía en ese instante, pero mis ojos empezaban a saltar chispas de ira hacia la organización a la que trabajaba. Sentí por un momento náuseas al saber que he estado trabajando para ellos, aunque ya sabía de su actividad de antes, pero al enterarme de como afecto a la vida de mi amiga, fue la gota que colmó el vaso, los detestaba y me hice una promesa "No te preocupes Shiho, te prometo que haré lo posible por que recuperes esa infancia que esos cabrones te quitaron" Así que durante todo ese tiempo, me empleé a fondo para que una parte de Shiho fuera feliz, que disfrutara de las cosas que un niño hace, aunque no fue fácil y a dia de hoy sigue siendo complicado hacer entrar en razón a esa cabeza hueca, pero puedo decir, que el tiempo que pasamos juntos, creo que sin lugar a dudas, son los momentos más felices que guardare en mucho tiempo y esperaba que así pudiera seguir siendo.
Memoria 12. Dia en el parque Beika
Al ir al parque de Beika, esperaba que si encontraba un entorno infantil, fuese atrayente hacia ella, cuando le señalé los columpios, ella se me quedo mirando inexpresiva.
-¿Unos columpios? ¿Cuántos años crees que tengo?- dijo tan sarcástica como siempre
Pero por suerte conseguí lograr que jugara al pilla pilla con unos niños que se lo ofrecieron, Shiho negaba.
-¿No era que querías hacer amigos de tu edad?-
-Si. Lo se, P... pero esto es un juego absurdo que no tiene ninguna base científica-
-Ya...¿y? No todo tiene porque tener una base científica, por un momento de tu vida, desconecta y diviértete-le dije cogiéndole de las manos.
Esas palabras no cambiaron su actitud. ¡Era más cabezona la niña! Cogí sus manos y me vi obligado a arrastrarla para que jugase y mirad cómo fue la cosa, que al final ella se lo pasó muy bien. Se nos pasó el tiempo volando, aún no había atardecido y habíamos quedamos exhaustos de tanto correr, pero merecía la pena ya que cuando mire a Shiho contemple maravillado como se reía, nunca antes habia visto asi, tan viva y llena de energía que suplique al cielo que Shiho sonriera más. Poco después, fuimos a descansar bajo un árbol cercano y allí nos quedamos dormidos hasta que me desperté y me quedé contemplando su rostro con ternura y cariño.
Pase mi mano por su cabello pelirrojo apartando los mechones rizados de su flequillo para observar su lindo rostro dormido. Mientras lo hacía, noté que ella se relajo mucho más y una dulce sonrisa escapaba de su rostro. No tenía ni idea de lo que estaría soñando en ese momento, pero supuse que debía ser un sueño feliz y estaba alejada del dolor que siempre estaba soportando. Ojalá estuviera siempre así, feliz y lejos de aquellas cosas que le hacen daño y que le impiden ser una niña feliz como las demás. No deje de acariciar su cabello hasta que oí su voz salir de sus labios.
-Si te pasas del limite, te cortaré la mano como hacen los árabes-
Me quede helado al escuchar su voz y una sonrisa nerviosa atravesó mi rostro.
-¿Cuanto llevas despierta?-
Uno de los ojos de Shiho se abrió mientras que el otro permanecía cerrado. Esta Shiho era sin duda una caja de sorpresas.
-Desde que empezaste a sobar mi cabello- dijo con burla.-Cielos Ryouri-kun, no sabía esa parte oscura de ti-
-¡Tonta! No te lo estaba sobando- grité, entonces aparte mi mirada completamente rojo.-Solo que estabas teniendo una pesadilla y decidí acariciarlo para que pudieras soñar con otra cosa-
-Ohhhh ¿Solo eso?- dijo con su voz sarcástica -¿Tampoco tuviste el impulso de besarme?-
Mis ojos se abrieron de par en par ante la pregunta de Shiho, mientras una sensación de malestar invadía mi cuerpo e incluso mi mente empezó a jugarmela "¿Se puede saber en que piensa esta niña? Ni en un millón de años la besaría. Aunque espera...besar. A lo mejor se refiere a un beso en la frente, O... en la mejilla, imposible que se refiera a un beso en la boca ¿Verdad? ¡Pero y si es asi! No podria hacerlo. Ella es como una hermana pequeña para mi. Aunque no puedo negar que ella es bastante guapa... ¿Pero en que estoy pensando? ¡Ella tiene 12 años!¡Nunca pensare de esa forma en ella!¡Nunca!" En aquel instante, mi cerebro estaba cocinándose mientras una gran nube de humo escapaba, no note la gran sonrisa de satisfacción que tenía Shiho en aquel momento.
-Asi que tambien querias besarme ¿No es cierto?- intento adivinarlo.
-¡Oye! No pongas palabras en mi boca- estalle.
Ella se levantó del suelo, junto sus piernas e hizo un gesto inocente con sus dedos mientras esta los miraba con una cara ruborizada.
-Pues yo si quiero- confesó en un leve susurro.
-¿Eh?- dije helado ante la afirmación de la niña
-Te digo, que desde el primer dia que te vi, he querido probarlos- dijo girando su mirada hacia mi y comienza a acercarse a mi inocentemente juntando sus labios en dirección a mi.
-O...oye, E...espera- tartamudee tratando de alejarme, al saber como acabaría todo eso, pero estaba tan inmóvil en mi sitio, no sentía mi cuerpo para nada. Antes de lo esperado, pude sentir la respiración de Shiho a centímetros de mi rostro, senti su respiracion sobre mi piel y nuestras narices casi se tocan, aquellos ojos azules electrizantes ocupaban todo mi ángulo de visión y en ellos vi mucha determinación que me intimidaron bastante. No sabia que hacer. De pronto Los labios de Shiho formaron una sonrisa de satisfacción e inesperadamente, sentí el suave tacto de sus labios inocentes y puros sobre mi frente y se alejo de mi dejándome congelado en el sitio.
-Así que cuando te referias a besar era eso ¿No?-
-Pues claro, cuando te sentías triste es la mejor manera de que uno se relaje- dijo
-IDIOTA- grité levantándome enojado-Por un momento pensé...- me detuve pensativo y avergonzado.
-¿Hm? ¿Que pensaste?- dijo parpadeando simulando desconcierto
-N...nada, es igual - dije nervioso con el rostro avergonzado. Cielos, esta niña es de lo que no hay, pero por una parte me sentía bien de que no hubiese pasado nada más. Al fin y al cabo sigue siendo una niña inocente.
-Ahh- asintió
Devolví mi mirada al reloj. observe alarmado que pasaban ya de las 18:00 p.m. ¡Teníamos que estar en el laboratorio antes de las 18:30p.m.! Alerte a Shiho y ambos fuimos hasta el aparcamiento, donde uno de los hombres de negro que nos acompañó, estaba esperando. Durante el camino en coche, me fije en la figura de Shiho que iba a mi lado en silencio, sonriente, mirando por la ventanilla del coche e inevitablemente, me contagie con su sonrisa.
-Así que te lo pasaste bien, no?- dije
-Pff era un juego interesante- dijo tratando sonar dura, pero sabia que se estaba conteniendo.
-Anda, no finjas- dije comenzando a hacerle cosquillas en la zona donde mas tenia, su barriga. La niña se rió a carcajadas mientras inútilmente hacia lo posible por alejarse de mi. Finalmente ella se acerco a mi y me abrazo.
-Gracias, Ryouri- confesó-Hoy a sido sin duda uno de los mejores días de mi vida-
-Y habrá más, Shiho, te lo prometo- dije cerrando el abrazo. Ambos permanecimos un momento en aquella posición hasta que lo rompió y me miró diciendo.
-¿Conoces el museo tecnológico de Beika?- pregunto
-¿El nuevo que han abierto?-
-Sii. ¿Podemos ir? Me interesaria visitar la sala de exposiciones, además escuche que darán para la semana una serie de conferencias sobre la materia oscura y en una de ellas estará Stephen Hopkins-
-¿Quien?- pregunte desinteresadamente, pero ella no me hizo caso.
-QUE hablará sobre la teoría de los agujeros negros, aunque esta lo explique detalladamente en su libro "Historia del tiempo", ¡pero tengo tantas preguntas que hacerle!- dijo con un brillo de emoción en sus ojos
" A veces me pregunto si en verdad tiene 11 años" me pregunté mentalmente aun sabiendo la respuesta; pero aquel rostro iluminado con aquella sonrisa inocente y adorable, me subia el animo hasta tal punto de no evitar disimular una ligera sonrisa. Recordé que me prometí que trataría hacer que sus años de infancia sean felices; pero ¿era buena idea ? ella tenía demasiado conocimiento acumulado en su mente, sobre teorías matemáticas, formulas quimicas, parámetros y creo que dejar que fuera perdería un día de diversión; pero cuando me miro con aquella carita de cachorrito que por cierto... ella sabe que es mi perdición, no pude negarme a hacer realidad sus deseos.
-Si eso te hace feliz, entonces iremos-
El rostro de Shiho se iluminó como nunca e inevitablemente me dio un beso en la mejilla, haciendo que me volviera a poner rojo mientras esta se volvía a sentar.
-Y ahora a que vino eso?- dije mientras me tocaba la mejilla.
-Para agradecerte- sonrió dulcemente.- Por este dia -
Mi rostro se enterneció y no pude evitar sonreír.
-¿Tienes un tipo de beso para cada ocasión?- dije sarcástico.
-Si, pero me guardo uno-
-¿Guardarte uno?¿Que clase de beso te refieres?-
-Uno importante para mí.-dijo en un leve susurro, entonces me mira-Cuando llegue ese dia, lo sabras- dijo con una sonrisa traviesa, dejándome de piedra, entonces la niña vuelve a mirar hacia la ventanilla dejándome con dudas y miedo en el corazón. Lo que no tenia en cuenta, era la gran importancia que cobraría esa frase para mi.
...
"El museo tecnológico de Beika. Lo recuerdo. Era el sitio que me pidió Shiho de ir un dia", por un momento tuve el extraño presentimiento "A lo mejor si voy alli, me la acabe encontrando. No podia perder mas tiempo."
Finalmente fueron a la caja y pago con la tarjeta sin ningún problema, aunque la dependienta flipaba por cómo el niño manejaba perfectamente la tarjeta de crédito, acentuando en su imaginación, la clase de padres que Ryouri debía tener.
Al poco de salir de la tienda, fui hasta un callejón cercano y me puse la nueva ropa, al final me había comprado: un pantalón vaquero de niño con una camiseta de rayas verdes y blancas y una gorra blanca que tapaba mi rostro. Era la mejor manera de pasar desapercibido ante la gente que le buscaba. Se puso en marcha hacia el museo, imaginando en su cabeza un mapa de la ciudad tratando de recordar el camino que siguió la última vez que fue con Shiho a la conferencia de ese tal Hopkins.
-Bien, desde el distrito 5 hasta el museo está al pasar tres manzanas. ¡Está muy cerca!-
Tiro la bolsa junto con la ropa antigua y metió en su bolsillo derecho la memoria SD una vez que la saco del compartimento y comenzó a caminar disimuladamente entre la gente.
...
12:20 a.m. jueves - Museo tecnológico de Beika (Tokio)
El interior del museo tecnológico de Beika, un enorme espacio con ambiente futurista, compuesto por varias galerías que se extendían en todas direcciones y que cada una había una exposición distinta de valiosas piezas de todo tipo: probetas, ordenadores de generaciones perdidas y un sinfín de aparatos asombrosos que deleitan la mirada al espectador. Al menos, así era para Ai Haibara, quien tenía un brillo especial en sus ojos al observar un catador de Iones, un ordenador de última generación y un robot motorizado... Aquel museo la hacia sentirse como si estuviera en casa. No era el caso para los demás niños de la escuela Teitan, que sacaban partido a su imaginación, unos creyendo que se encontraban en una especie de centro espacial, otros que los elementos que tenían de frente eran armas definitivas contra algún enemigo. ¡Cada quien en su mundo! pero en cambio Conan, que se encontraba a su lado observándola, pensaba que todo aquello era un auténtico muermo, no entendía porque la profesora Kobayashiki, estaba tan interesada en visitar ese museo con unos niños de 7 años, porque al igual que su amiga Ai, estaba igual de emocionada al ver un microscopio a través de una vitrina. "Cielos, tal para cual" pensó muy serio, en eso mira de reojo a su amiga emocionada como se acerca a un enorme telescopio que llegaba hasta el techo de la exposición que Conan se pregunta cómo consiguieron meter aquel trasto en ese espacio, se aproxima a Ai y se para a su lado.
-¿Te lo pasas bien? Hoy debes sentirte como en casa -
Ai no dijo nada y se le escapo una media sonrisa.
-No debería decir lo mismo de ti, Kudo-kun- dijo con sarcasmo-Te has pasado toda la exposición refunfuñando, pensando que estarías mejor entre tus libros de misterio ¿No es verdad?-
"Es verdad que estaria mejor, pero preferiría eso antes que volver a ver un ordenador del 88" pensó nervioso. Ai lo noto con seriedad y suspiro.
-Eres como un libro abierto, cualquiera se daria cuenta si te prestara un mínimo de atención- dijo manteniendo los ojos cerrados.
-Lo mismo te digo- dijo serio-Llamas demasiado la atención al comportarte así. Si quieres aparentar ser una niña, debes empezar a comportarte como tal para no llamar la atención de..., ya sabes quienes...-
Ai sintio un escalofrio al pensar en ellos, los hombres de negro, Karasuma Group. En los ultimos dias, habia estado teniendo pesadillas constantes de que la perseguían, pero sobre todo de esa persona que atormenta sus sueños.
-No te preocupes, Kudo-kun, seré muy cauta en todo... momento...-
La frase de Ai fue interrumpida en el momento que observó un pasillo que se adentraba hasta una sala en el fondo, donde podía observar la silueta de un objeto colgando en la pared. Como si sintiera atraída, abandono a Conan en mitad de la charla y camino hasta la sala, lo que vio allí, hizo que se quedara helada en el sitio, sin palabras. Conan fue tras ella y quedo a su lado, vio en dirección a donde ella miraba y sus ojos se abrieron impactados.
Frente a ellos se presentaba una enorme sala mecanizada, con cientos de brazos robóticos en el techo, debajos de estos, había una jaula vacía donde se supone que se metian animales, toda la sala se veía a través de un cristal de doble capa. Conan estaba maravillado, era la primera cosa que le gustaba de todo el museo.
-No te parece increíble Ai?- Ai no responde, lo que le sorprende.-¿AI?-
Mira a su amiga, quien no dice nada y en su lugar, observa como se acerca poco a poco hasta tocar el cristal con sus manos.
-Ha pasado mucho tiempo...viejo amigo- dice mientras acaricia la superficie del cristal.
-No me digas que tenias uno de estos en tu laboratorio- dijo una voz a su lado, diferente a la de Conan.
Ai se gira sorprendida al no escuchar la voz de Conan y de pronto queda helada en el sitio, con los ojos bien abiertos mientras su corazon le dolia. Ante ella no se encontraba Conan, sino un chico que no tendría más de 18 años que su mirada estaba clavada en ella. Nunca olvidaría ese rostro, Esos ojos, esa mirada de la persona que tanto le había hecho daño.
-No...no puede ser...tu estas...-
-¡Haibara!, ¡Haibara!- dijo el joven poniendo sus manos en sus hombros, ella no se mueve, pero entonces al parpadear, descubre que en lugar del joven se encontraba Conan-kun, moviendola con seriedad. Ella parpadeó tratando de volver en si.
-Co...conan- dijo aun saliendo de su trance. Mira a ambos lados por si lograba encontrar inútilmente a ese joven, sin resultado.
-Estas muy palida, como si hubieses visto un fantasma o algo similar ¿Estas bien?- dijo preocupado.
-S...si- dijo desinteresadamente aun buscando, esta vez con más insistencia, pero enseguida entendió que había sido un mal recuerdo y se sintió frustrada. Mira las manos de Conan y frunce el ceño -Y ahora suéltame-
Apartó de mala manera las manos de Conan de sus hombros, quien se llevó las manos en alto.
-Calmate. Menudos humos tienes- dijo tratando de que haya paz.-Se puede saber que te paso para...-
-Eso no es de tu incumbencia, Kudo-kun, tan solo... déjame sola- dijo cortante con una mirada dolida que dejó sin palabras a Conan, quien entendio que habia metido la pata, ella recobra la postura y abandona la sala para volver junto el grupo de niños, de camino dejaba de pensar en la persona que vio haciendo que su corazón sufra de dolor.
"Ya van dos veces que le he visto hoy ¿Que me esta pasando?"
...
12:30 a.m. jueves - museo tecnológico de Beika (Tokio)
Más tarde, Ryouri atravesó las dos enormes puertas de la entrada del museo, y noto que no era tan pequeño como la última vez que Shiho y el fueron de visita, remodelaron todo.
Las salas de exposiciones antes eran tres, pero se dio cuenta que ampliaron el sitio dejando entrever cinco salas más. Ryouri vago por cada una de las salas buscando alguna pista que le ayudará a dar con Shiho, pero en el fondo sentia que habia venido solo para perder el tiempo. Ella no iba a ir todos los días al museo durante varios meses con su aspecto de niña, era imposible, pero una parte de él que nunca le fallo hasta el momento, sentia que debia estar en ese sitio, así que continuó durante un poco más.
Poco después, llegó a un callejón sin salida y decidió rendirse.
"Me rindo, a este paso jamás la encontraré" pensó desolado.
de pronto, observó que una de las salas se extendía a un pasillo ajeno a la exposición. Ryouri sintió curiosidad y abrió los ojos esperanzado de encontrar alguna respuesta, pero en lugar de respuestas, descubrió algo que le trajo muchos recuerdos y que creyó que no volvería a ver. Era la misma sala mecanizada que Shiho y Conan habían estado hace unos minutos y al igual que Ai se acerco al cristal y froto su superficie mientras aparecía un brillo emotivo en sus ojos.
-Una sala LR3456-
...
Memoria 13. Confesión
Estaba parado en frente de la puerta del laboratorio de pruebas de la planta 8 con una taza de café en mi mano derecha y otra en la izquierda. Con cuidado aproxime mi mirada hacia el interior, allí en una sala enorme con un cristal al fondo desde donde se ve como unos brazos robóticos se mueven paralelamente, siendo pilotados por una niña sentada en frente una estación de mando ubicada en el centro de la estancia. Sonreí por un momento y me acerque sigilosamente a mi víctima que pude notar concentrada en su operaciones y aproxime la taza de café a su oreja haciendo que esta saltara y jodiera por accidente la operación. Trage saliva y vi a una Shiho bastante enojada.
-¡Eres un idiota! ¿Sabes lo que me costó realizar esa operación?-
-Lo siento- dije con una carita, entonces extendí mi mano-Toma, tu cafe-
Ella no dijo nada, miró el café que le ofrecí, frunció el ceño y me lo arrebató sin más.
-Solo espero por tu bien que no lleve azúcar- dijo dando un sorbo, mientras adopta una expresión de asco.
-Cielo, no lo entiendo - empecé con mi inusual sarcasmo-¿Como eres capaz de tomar el cafe asi?-
-El café sin azúcar ni leche es más natural- dijo dando otro sorbo.-Ademas me mantiene mucho mas despierta-
"Normalmente pasa al revés" pensé inexpresivo con el entrecejo fruncido.
-Eres muy rara, ¿lo sabías?- asegure con una sonrisa.
-Mira quien fue ha hablar. El lolicon que asalta a las niñas mientras trabajan- dijo con su habitual sarcasmo.
Eso incho un poco la vena de mi frente, últimamente empezaba a llamarme de maneras muy raras, como si de un criminal me trata, pero conocía bastante a Shiho y cuando se trataba de bromas, podía incluso a llegar al extremos intimidatorios, pero aprendí hace tiempo que era su forma de expresar sus sentimientos y afecto. Algo que no había recibido por parte de sus padres.
-Oye tu...- susurre.
De pronto, entro quien menos esperamos.
-¿Se puede saber a qué viene toda esta cháchara en horas de trabajo?- dijo una voz, ambos volvimos a mirar la puerta y vimos a Akemi parada observando la situación. Ai iluminó su rostro y la abrazo, cuando conocí a Shiho, descubrí que Akemi y Shiho eran hermanas y por un instante entendí de dónde venía su carácter sarcástico y serio.
-Akemi, llegas justo a tiempo para defenderme de este lolicon- dijo enviándola contra mi y me alarme. Akemi suspiro.
-¿Otra vez andáis con vuestras peleas de pareja?- dijo fastidiada esquivando a su hermana.-Por favor, no me metáis en vuestros asuntos, tengo cosas mejores que hacer-
Nuestros rostros se sonrojaron y le recriminamos a Akemi que ambos no éramos pareja, aunque en cierta manera algo había cambiado en como miraba a Shiho.
Habían pasado tres años desde aquel dia en el parque y muchas cosas pasaron desde entonces. Shiho se había convertido en una hermosa adolescente de catorce años y con el pavo tocándome la moral (de ahí sus bromas filosas y el carácter). La relación inestable entre ambas hermanas había desaparecido gracias a que ayude un poco en el tema. De ahí, pasaron mucho tiempo juntas hasta el punto de cogerle demasiado cariño, aunque yo diría que Akemi ha cambiado, ya no era tan Tsundere como antes. Ahora siempre que aparecía tenía una sonrisa en su rostro y era mucho más amable y divertida ¿A que se debera el motivo?
-Bueno, como sea.- dijo guiñandonos un ojo-Solo espero que no seáis tan empalagosos en el dia de la despedida.-
Nuestros rostros se pusieron colorados y mientras Shiho volvió a recriminar las palabras de su hermana, no dejaba de pensar aquella palabra: Despedida. Aquella palabra eran agujas filosas clavándose en mi corazón, y lo recordé: dentro de una semana Shiho se marcharia a America para estudiar en una prestigiosa academia y no volvería a Japón hasta cumplir 18 para así retomar las investigaciones de sus padres en uno de los laboratorios de la ciudad, ambos estaríamos separados para siempre. La sola idea de alejarme de Shiho me destrozaba. Ella en los últimos años se había convertido en mi todo, en mi razón para seguir vivo. No se que seria de mi sin ella. Todo fue sugerencia de los de Arriba, porque no veían apropiada nuestra relacion asi que creyeron que alejándonos conseguirian romper el lazo que nos unía y ademas seria una oportunidad para que Shiho estudiara en una de las prestigiosas escuelas del mundo. Shiho no estaba muy contenta con la idea, siempre que mencionaba el tema de Estados Unidos en nuestras conversaciones , saltaba con otra pregunta aleatoria, quizás para evitar que el tiempo que pasemos juntos este lleno de sinsabores tétricos.
Una vez que Akemi salio del laboratorio, Shiho permaneció inmóvil observando la entrada por donde Akemi desapareció hasta que hablo.
-Ryouri-
-Dime- dije
-Cómo faltes el dia de mi vuelo, te juro que jamas te lo perdonare- dijo con una frialdad que recorrió mi cuerpo, entonces una sonrisa se me escapó. Observe su cuerpo, estaba tensa y sus puños estaban tan apretados que pude escuchar gemidos saliendo de ella. Mi expresión se alarmó y rápidamente la abrace por detrás y esta se volteo para cerrar sus brazos sobre mi.
-Eso va a ser imposible- le dije -¿Me oyes? Además, no puedes irte sin saber algo que te tengo que decir-
-¿Que cosa?- dijo ocultando su rostro en mi pecho con cierta curiosidad en su voz, me alegro que no estuviera más relajada.
Una sonrisa se me escapó y suspire, aunque aquel fuese un buen momento, tenia miedo y no estaba preparado para contarle una bomba atómica que podía arruinar nuestra amistad para siempre, me había enamorado de ella hace relativamente poco y ¿como le cuentas a una niña de 14 años que tu mejor amigo que tiene 20 siente algo por ti? Es más, lo que siento es una aberración de la naturaleza, un accidente que sucedió de la manera menos inesperada. Era muy doloroso y cruel, tener entre mis brazos al amor de mi vida y saber que jamás habrá nada, mi idea era decírselo en el aeropuerto. Si jamás nos volveríamos a ver, no importaba si me llegara a odiar después. Shiho se sentía más relajada, rompió nuestro abrazo, me miro y pude ver como su hermoso rostro se tornaba preocupado.
-Ryouri-
-¿Que pasa?-
-Estas... llorando-
Acerque mis manos a mis ojos y note las frias lagrimas sobre mis yemas, las observe con detenimiento y pude notar una sensación de desolación que se cernía en mi. Son lágrimas de un amor imposible, lágrimas del final de una hermosa amistad y de dos caminos que empezaban a ir en distinta dirección.
...
La manos de Ryouri resbalan por el cristal mientras sus piernas se desploman sobre el suelo quedando de rodillas, lleva su mano al corazón y lo aprieta cuando comienza a sentir que lo estaban comprimiendo, como si una prensa hidráulica lo estrujara hasta sangrar. Era una sensación muy dolorosa, pero no un dolor físico sino uno que tenia rostro, cuerpo y nombre. Inevitablemente se sumerge en un mar de lágrimas que por suerte, nadie estaba allí para observar su escena.
Poco después salió de la sala rendido, ver aquel LR le quitó las ganas de seguir buscando a Shiho, al menos durante unas horas. Vago por el pasillo para llegar a la galería principal que daba a la salida del museo. El iba distraído caminando hacia la puerta, cuando una fila de niños choca con el y cae al suelo. Dos niños; uno grandote con la cabeza en forma triangulada y los brazos robustos que le daban la apariencia de un adulto si no fuese por su tamaño y un chico un poco más alto, con pecas en ambas mejillas, bien vestido. miraron al niño serio mientras avanzaban
-Oye, mira por donde vas- dijo el chico fuertote con una expresión seria, casi amenazante. Me levante y vi como ambos seguían la fila sin romper el transito a sus demás compañeros.
-Lo... lo siento jejeje-
Espero a que la fila de niños terminó, pero no tenía prisa por que acabara; de pronto su mundo comenzó a volverse mucho más lento, la fila iba saliendo por la puerta del museo de manera ralentizada, como si fuera una manada de caracoles caminando. y fue en ese preciso instante que paso por su lado, una niña pelirroja, de rostro serio y ojos azules siguiendo con un aire distraído la fila. El corazón de Ryouri estaba en un puño mientras poco a poco se iba acelerando, así como su rostro se iluminaba como nunca antes. Después de mucha busqueda y varios años sin poder verla, al fin la había encontrado y no cambio nada. Tenia el aspecto de una niña, pero sus facciones, sus hermosos ojos azulados, su cabello rojizo... era como si viese una copia de ella, pero con 11 años.
No había ninguna duda.
Era Shiho.
Al verla, me vino a la mente de nuevo todos aquellos recuerdos que vivimos, sobre todo uno especial a pocos días de que ella se marchase al extranjero.
...
Memoria 14. Bajo la lluvia
Dos días después de confesarle a Shiho aquello, ella y yo nos encontrábamos sentados en el suelo de la azotea con nuestras espaldas apoyadas la una contra la otra y nuestros dedos entrelazados mientras las gotas de lluvia reventaban sobre nuestro cuerpo y concretamente nuestras ropas mientras estábamos en un estado de éxtasis; pero no me preocupaba mucho estar empapado, ya que mi mente estaba revoloteada ante el contacto de mis manos con las de la chica que me gustaba. Estas me apretaban fuertemente las mías, como si así evitara que yo me alejara de ella, pero mientras este a su lado, jamas lo haria. es entonces que escuché su suave voz cerca de mi oído.
-¿Esto es la felicidad?- susurro con una voz dulce llena de sentimiento.
Me quedé de piedra, no sabia que contestar en ese instante porque podía malinterpretarlo ¿Se refería a pasar tiempo conmigo, o a estar empapada debajo de la lluvia?. Yo era muy feliz con ella a mi lado, independientemente de la relación que tuviésemos o si fuéramos amigos para toda la vida, ella era mi motivación para seguir viviendo un dia mas y nadie podía sustituirla..
-Si, pero la felicidad es finita, como un dia de lluvia o un dia muy soleado.- dije-el tiempo tarde o temprano cambia y en vez de sol hace lluvia y al revés-
-Yo siempre pensé que era como la nieve- añadió ella
-¿La nieve?- pregunte
-Es muy raro que en Tokio nieve debido a que estamos rebasando el nivel del mar, si lo hace sería una de cada 100 veces- dijo- la felicidad es lo mismo, solo esta presente en pequeños momentos de la vida de alguien y luego desaparece para no volver-
-¿Eso no es ser un poco negativa?-
-No es ser negativo, es ser realista- dijo seria- en mi vida solo estuvo presente en tres momentos-
-¿Como cuales?-
-E... Eso es personal y a parte eso a ti no te incunba- dijo tratando de esquivar el tema con cierta reticencia.
-¡Idiota! fuiste tu quien empezaste-
-¿y cuales son los tuyos, tío listo?- dijo devolviendome con la misma piedra
No puede evitar recordar los buenos momentos que habíamos pasado juntos: sentados en aquellas escaleras oscuras que se convirtió en nuestro rinconcito alejado del mundo, aquel dia en la playa donde ella no se atrevía a meterse porque tenia miedo de las cosas que flotaban que tuve que cogerla en brazos mientras protestaba dando pequeños golpecitos en mi pecho sin hacerme daño y meterme hasta el fondo con ella mientras se agarraba a mi sufriendo de frío por el contacto con el agua de mar, pego tal grito que casi me dejo sin oído derecho. Que recuerdos mas hermosos hemos pasado juntos y se apeno al pensar que dentro de unos días, todo aquello iba a acabar. Así hasta el último momento, estaría junto a ella.
-Quizás los únicos momentos felices que he tenido en mi vida, son aquellos que he pasado contigo- confesé con el corazón.-Suena una locura, pero los tres años que llevo conociendote, te has convertido en alguien muy especial para mi-
Se hizo un silencio entre ambos, el único sonido que oía era el de la lluvia sobre nuestras cabezas y las piedras de la azotea. No escuche respuesta por parte de Shiho y lo que era raro, no sentí nada en sus manos: ni un apretón, ni una caricia... simplemente soltó mi mano y la alejo de mi haciendo que mi corazón se detuviera y se formase un nudo en mi garganta. ¡No puede ser!¡La habia cagado! Comencé a sentir un momento de punzadas ardientes dentro de mi, punzadas que querían que llorara por lo estúpido y lanzado que era.
"Como se me ocurría. ¡Ella era aún una niña! ¿Acaso pensaste que ella corresponderia tus sentimientos? Deja de soñar, ella nunca lo hará. "
Por un momento no sentí el cuerpo de Shiho, ¿Se habría largado asustada? No, imposible, si no hubiese escuchado hace poco sus pisadas alejarse hacia la puerta, eso significaba que estaría en ese instante inclinada agarrando sus rodillas y temí lo peor
¿Estaría llorando?
¿Tendría miedo de mi ahora que sabía la verdad?
solo de pensarlo hacia que me torturara a mi mismo, pero entonces habló rompiendo mis esquemas.
-¿Podemos entrar?- dijo con una voz grave-Me está empezando a coger el frío-
-Va...vale- fue lo único que dije.
Mis ojos se abrieron, tome aire y me levanté temblando, había cruzado un límite al decirle eso ¿Como se me ocurre? Me golpee mentalmente y tome aire, cerré los ojos para evitar así el contacto directo, y en el momento que me voltee para quedar cara a cara con ella, en eso siento el contacto de algo húmedo sobre mi boca, eran unos labios. Eran pequeños, finos, suaves y extremadamente dulces como una fruta prohibida del jardín del Edén. Al tener los ojos cerrados, no sabía quien estaba besando y por un momento me alarme ¿Era Shiho? No, imposible. Ella era todavía demasiado joven para saber esas cosas. Nuestros labios estuvieron pegados por varios segundos, pero a mi me pareció una eternidad, hasta que esos misteriosos labios se se separaron de los míos, dejándome estático con los ojos cerrados, para no romper la fantasía del momento, pero no tarde en abrirlos y darme cuenta que no había nadie en frente mía ni siquiera Shiho que había desaparecido, lo único la lluvia cayendo y la puerta entreabierta de la azotea. Estaba completamente a solas y con una sensación agradable en mi boca.
Toque las comisuras de mis labios con la punta de mis dedos. Todavía estaba húmedo el lugar del beso y de pronto por mi mente circulaba una única pregunta.
¿Qué coño había pasado?
Continuará en el próximo capítulo...
ACERCA DE MI
Mis tres pasiones son el cine, la literatura y escribir.
Cine: Tengo una pagina de facebook llamada "ElCinefilo: Historias que atrapan" en español el titulo (podeis buscarme en facebook, blogger y página web y seguirme) donde cada cierto tiempo subo una pelicula para comentar, recomendar y hacer mi crítica sobre esta. Es algo que me encanta desde siempre y espero que pueda hacerlo por mucho tiempo.
Libros: Tengo en casa una estantería repleta de libros que voy leyendo de vez en cuando. Mis autores favoritos son dos y recomiendo muchos de sus libros como son Javier Castillo (El día que se perdió la cordura, El día que se perdio el amor, Todo lo que sucedió con Miranda Huff y etc.) y Anthony Doerr (La luz que no puedes ver) Tambien me encanta leer manga, por ejemplo, estoy empezando a coleccionar todos los volúmenes de detective Conan a través de una edición mas compacta donde cada volumen trae dos dentro, pero es un poco tonto, porque va a ocupar lo mismo y costar lo mismo a fin de cuentas, solo que lees mas. Luego tengo otros dos de dos autores distintos como Yasuki Tanaka (Summer time Render) y Tatsuya Endo (SpyxFamily) los dos autores son bastante buenos y el diseño de personajes, localizaciones e historia son muy atractivos (el primero mas que el segundo), así que os la recomiendo.
Empecé escribiendo pequeños fanfictions en libretas cuando iba al instituto. Creo que fue en tercero de secundaria como método para salir del aburrimiento o porque quería escribir una historia con mis personajes favoritos. Mas tarde, deje a un lado los fanfictions y comencé a desarrollar mis primeras historias, la mayoría relatos y una cuarta parte libros que están inacabados (como mis fanfics) se debe a que soy una persona a la que le llega la inspiración "a pocos", de ahí los aplazamientos de los capítulos.
A día de hoy, escribo guiones para cortos u otro medio, aunque no son muy buenos y necesitan pulirse mas xdxd.
Que tension ¿Verdad? Un encuentro de los mas prometedor que hará que nuestro protagonista tome una difícil decisión de ahora en adelante. Muchas gracias a todos por haber leido el cuarto capitulo de esta serie, espero que os haya gustado y cuando pueda os traeré el siguiente capítulo. Un abrazo y hasta la próxima.
