Casi vomito tres veces de camino a casa de Sasuke, pero me aguanto los nervios porque voy en el coche de Temari, y lo último que quiero en el mundo es tener que pagar para que limpien mi vómito de la tapicería.
Sinceramente, no recuerdo ni un segundo de mi turno de cinco horas en el Della. Ni de mi ensayo de una hora con Cass antes de ir a trabajar. Ni de cómo he llegado de un sitio a otro. Llevo con el piloto automático puesto desde que salí de la habitación de Sasuke por la mañana; cada pensamiento consciente se ha centrado en lo que voy a hacer esta noche.
¿He dicho ya que estoy nerviosa?
De todos modos, no debería estarlo. Es solo sexo. Es sexo con un chico que me atrae, un chico que realmente me gusta y en el que confío.
Mis manos no deberían estar temblando así y mi corazón no debería estar latiendo tan rápido. Pero, entrelazándose con los nervios, hay una sensación de emoción. De anticipación. Incluso me he puesto un sujetador a juego con las bragas debajo de mi uniforme de camarera. Sí, una sabe que está a punto de tener relaciones sexuales con alguien cuando llevas un suje y unas bragas de encaje negro y tu piel está suave como la seda y lista para ser acariciada.
Los compañeros de piso de Sasuke no están en casa cuando entro. A menos que estén atrincherados en sus habitaciones, claro. No creo que sea así, porque no oigo nada más que silencio en el pasillo de arriba cuando me dirijo hacia la habitación de Sasuke.
Me pregunto si Sasuke les mandó esfumarse. Espero que no, porque…, bueno, eso es como poner un cartel de neón anunciando que él y yo vamos a hacerlo esta noche.
—Ey —dice cuando entro.
Mi corazón hace un salto mortal de nervios y una voltereta de admiración a la vez. Es evidente que se ha tomado su tiempo para prepararse porque su pelo todavía está un poco mojado de la ducha y su cara está completamente afeitada. Echo un vistazo a sus pantalones de chándal negro y su camiseta interior ceñida de color gris; después miro mi uniforme chillón. Gracias al estado de histeria en el que he estado durante todo el día, he olvidado traer un cambio de ropa.
Aunque, por otra parte, es probable que no llevemos la ropa puesta mucho más tiempo.
—Ey —digo tragando saliva—. Bueno, y entonces… ¿Cómo quieres hacer esto? ¿Me quito la ropa? —Hago una pausa como si se me estuviera ocurriendo algo—. No te atrevas a pedirme que haga un striptease porque ya estoy bastante nerviosa así como estoy, y es completamente imposible que pueda bailar algo que se parezca a un baile sexy; vamos, ni de lejos.
Sasuke se echa a reír.
—No sabes ni cómo tomártelo, ¿verdad, Harunys?
Gimo con tristeza.
—Ya lo sé. Es que estoy… nerviosa —insisto. Cojo aire y me limpio las manos sudorosas en la parte delantera de mi falda—. ¿Podemos empezar? Estás ahí de pie mirándome y me estás poniendo histérica.
Se acerca con una sonrisa sosegada y rodea mi barbilla con sus manos.
—Primero, relájate, no hay ninguna razón para estar nerviosa. Y segundo, no esperaba ningún striptease; y a decir verdad, tampoco me apetece especialmente. — Me guiña un ojo—. Al menos, no esta noche… Y tercero, no vamos a empezar nada ahora mismo.
Lucho contra una punzada de decepción.
—¿No?
Sasuke me lanza la misma camiseta con la que dormí anoche.
—Quítate ese disfraz de Grease y ponte esto. Voy preparando el siguiente disco. — Va hasta la tele y coge la caja del DVD de Breaking Bad.
—¿Quieres ver la tele? —pregunto con incredulidad.
—Exacto.
Abro la boca. Después la cierro. Y la dejo cerrada, porque de repente me doy cuenta de lo que está haciendo, y se lo agradezco de todo corazón.
Está intentando que me sienta cómoda. Y funciona.
Me meto en el baño para cambiarme y vuelvo un minuto después para unirme a Sasuke en la cama. Al instante pone su brazo alrededor de mis hombros y tira de mí hacia sí; su familiar aroma masculino me relaja.
—¿Lista? —dice de forma casual, sosteniendo el control remoto. Me doy cuenta de que sonrío.
—Sí.
El episodio llena la pantalla y apoyo la cabeza sobre su hombro mientras me concentro en el televisor. Igual que ha ocurrido las otras veces que hemos visto esta serie juntos, ninguno de los dos abre mucho la boca aparte de algún jadeo ocasional por mi parte o alguna especulación por la suya, pero a diferencia de las otras veces, yo solo presto atención a la serie a medias. Sasuke toca mi hombro con la palma de la mano con una caricia suave y sensual que hace que sea muy difícil concentrarse en el televisor.
A mitad del episodio, se inclina y me besa el cuello.
Yo no digo absolutamente nada, pero se me escapa un suspiro involuntario. Se me pone la piel de gallina en el lugar que sus labios tocan y, cuando descansa una gran mano en mi muslo desnudo, una sacudida de calor abrasa mi piel.
—¿Qué haces? —balbuceo.
Sus labios se desplazan a lo largo de mi cuello.
—Crear el ambiente adecuado. —Mordisquea el lóbulo de mi oreja—. A diferencia de algunas personas que yo me sé, sé cómo hacerlo.
Le saco la lengua aunque no pueda verla. Está demasiado ocupado volviéndome loca con sus labios, plantándome besos húmedos con la boca abierta en un lado de mi garganta.
La excitación comienza a despegar desde lo más profundo, extendiéndose hacia afuera, revoloteando por todo mi cuerpo y cosquilleando mis zonas erógenas. Cada vez que sus labios me besan un nuevo pedazo de piel, tiemblo de placer. Cuando su lengua me hace cosquillas en la mandíbula, giro la cabeza y nuestras bocas se encuentran en el beso más caliente del universo.
Me encanta cómo besa Sasuke. No es ni descuidado ni apresurado, sino hábil y lento y absolutamente increíble. Su labios rozan los míos, relajados y provocativos, mientras su lengua se cuela en el interior de mi boca, solo a veces, para una cata fugaz antes de salirse de forma seductora. Ladeo la cabeza permitiendo que el beso sea más profundo y gimo cuando el sabor a menta de su boca invade mi lengua. Un estruendo masculino surge de la parte posterior de su garganta y mi vientre se contrae en respuesta.
Su boca permanece pegada a la mía mientras me empuja suavemente sobre mi espalda, colocándose a mi lado. Una mano cálida cubre mi pecho sobre la fina tela de mi camiseta y un fogonazo de placer me hace gimotear de deleite.
—Dime si voy demasiado rápido. —Su voz profunda me hace cosquillas en los labios; después su lengua se abre camino a través de ellos para encontrarse de nuevo con la mía.
Todos mis sentidos están sobre estimulados. Sasuke me besa mientras me aprieta los pechos y frota suavemente mi pezón con el pulgar, y todo lo que hace me gusta tanto que no sé en qué sensación centrarme.
Mis latidos enloquecen cuando baja su mano por mi cuerpo. Duda cuando llega a la parte inferior de la camiseta, pero a continuación, emite un sonido ronco y desliza sus dedos por debajo.
Cuando su mano se mueve entre mis piernas, se me corta la respiración. Cuando sus dedos tocan mi clítoris sobre la ropa interior, gimo.
La mano de Sasuke se detiene.
—¿Quieres que pare?
—Dios. ¡No! Sigue.
Una risa ronca sale de su boca, y luego su mano comienza a moverse de nuevo. Justo cuando creo que no puedo sentir nada mejor, me demuestra que estaba equivocada; aparta a un lado el trozo de tela que cubre mi sexo y presiona su dedo índice directamente sobre mi clítoris.
Mis caderas se disparan como si las hubiese alcanzado un rayo.
—Oooh. Sigue haciendo eso.
Hace pequeños círculos alrededor de mi parte más sensible; son suaves pero firmes, y después baja el dedo para tocar el líquido que encharca mi sexo.
El gemido que deja escapar vuela por mi espina dorsal.
—Oh, Dios. Estás empapada.
Sí que lo estoy. Totalmente. Y el deseo entre mis piernas está empeorando, palpitando más y más, mientras olas de placer bailan en mi interior. Me sorprende muchísimo sentir los signos reveladores del orgasmo inminente. Esto es lo más cerca que he estado de sentirme así jamás, pero me distraigo cuando noto el duro bulto que presiona mi cadera. Sentir la erección de Sasuke frotándose contra mí es tan erótico que me impide pensar con claridad.
Estoy desesperada por tocarle y mis manos se mueven como si estuviesen poseídas, deslizándose bajo la goma del pantalón y sus calzoncillos.
Nada más tocar su erección, abro la boca de par en par.
—Oh, Dios mío, ¿ESTÁS DE COÑA?
Dice con sorpresa:
—¿Qué pasa?
—¿Tomas hormonas de crecimiento o algo así? —Aparto la mano rápidamente, intentando resistir otra oleada de nerviosismo—. ¡Es completamente imposible que ese monstruo humano pueda entrar dentro de mí!
La cabeza de Sasuke cae de golpe en el hueco de su brazo, mientras su cuerpo se mueve con pequeños espasmos. De primeras pienso que está cabreado. O que incluso está llorando. Necesito unos cuantos segundos para darme cuenta de lo que está sucediendo en realidad. ¡Se está riendo!
No, retiro eso. Le está dando un ataque de histeria.
Su ancha espalda tiembla con cada carcajada, haciendo que el colchón que hay debajo de nosotros se mueva también. Cuando por fin habla, su voz es jadeante y rota por las risas.
—¡¿Monstruo humano?!
—Deja de reírte de mí. Lo digo en serio —insisto—. Puede ser que tenga las tetas grandes y un culo generoso pero, ¿tú has visto mis caderas? ¡Son diminutas y estrechas! Lo que indica que mi canal femenino es…
Suelta una carcajada.
—¡¿Canal femenino?!
—… también es estrecho. Me vas a partir en dos.
Levanta la cabeza y juro que veo lágrimas en sus ojos.
—Creo que es el mejor cumplido que una chica me ha dicho nunca —dice medio ahogándose.
—No es divertido, ¿vale?
Sigue riéndose como un loco.
—Es super divertido.
—¿Sabes qué? No vamos a seguir con esto. Oficialmente, te has cargado el «ambiente adecuado». Eres un CORTARROLLOS.
—¿Yo? —pregunta entre risas—. Te lo has cargado tú solita, guapa.
Me siento mientras gruño de cabreo.
—En serio, era una idea absurda.
Suspirando, busco el control remoto por el colchón.
—Vamos a ver la serie.
—De ninguna manera. Ya hemos llegado hasta aquí. —Su voz se vuelve áspera—. Dame tu mano.
Le miro con recelo.
—¿Por qué?
—Porque creo que si llegas a conocer mejor a mi «monstruo humano», verás que no tienes por qué tenerle miedo.
Me río. Pero el humor se desvanece cuando Sasuke coge mi mano y la coloca directamente dentro de sus calzoncillos.
¿Qué me he cargado el ambiente adecuado? Ruge de vuelta a la vida cuando, con cuidado, pongo mis dedos alrededor de su polla. Es larga y gruesa y palpita bajo mis dedos, y eso es todo lo que necesito para que mi cuerpo vuelva a sentir un hormigueo feroz.
Le toco indecisa y él gime en voz baja.
—¿Ves? No es más que un viejo pene normal y corriente, Harunys.
Mi garganta se cierra con una carcajada.
—Hay tantas cosas raras en esa frase que no sé ni por dónde empezar. —Me detengo—. ¿Exactamente qué edad tiene tu pene?
—Veinte años, como yo —Sasuke contesta en serio—. Pero es mucho más maduro que yo. ¿Y tú canal femenino? Es más sabio y maduro que…
Le callo con un beso.
No mucho después estoy temblando de placer otra vez. La mano de Sasuke regresa a donde yo quiero que esté. No sé cómo, pero mis bragas desaparecen y un largo dedo se desliza dentro de mí, haciéndome jadear. Mis músculos interiores lo presionan y un rayo de calor asciende por mi columna vertebral.
La lengua de Sasuke llena mi boca y su erección se mueve en mi mano. Nunca me he sentido con tanto control ni tan deseable, porque sé que soy la responsable de los sonidos graves que está haciendo. Rompe el beso para mordisquear mi hombro, y la mecha que hay en mi cuerpo quema aún más, está tan cerca de la detonación que empiezo a gemir más fuerte.
Pero la excitación se extingue cuando abro los ojos y me lo encuentro observándome.
El hormigueo desaparece y yo me tenso bajo sus manos.
—¿Qué pasa? —murmura.
—Nada. —Trago saliva—. Solo… bésame otra vez. —Tiro de su cabeza y abro los labios para darle la bienvenida a su lengua.
Sasuke me acaricia el clítoris con una destreza que me sobrecoge. Es como si supiera exactamente cuánta presión ejercer, cuándo frotar más rápido, cuándo hacerlo más despacio. Aprieto su talentosa mano, pero cuando él gruñe de nuevo, la excitación se desvanece una vez más.
Gruño también, de frustración.
—¿Qué pasa, Harunys? —Sus dedos rozan mi sexo—. Sé que te está gustando. Puedo sentirlo.
—Sí que me gusta. Yo… —Mi garganta se contrae cuando la impotencia aumenta en mi interior—. Estoy cerca y… se va. —Me aterra sentir el aguijón de las lágrimas —. Eso es lo que pasa siempre.
—¿Cómo puedo hacer que te corras? —dice, atento.
—No lo sé. Vuelve a tocarme. Por favor.
Lo hace, y, ¡oh, Dios! Lo hace tan bien. Cuando sus dos dedos se mueven dentro de mí en un movimiento lento, cierro los ojos otra vez, pero no importa; todavía siento que me mira.
Igual que hizo Aaron cuando decidió llevarse lo que yo no le quería dar.
Fui plenamente consciente durante la violación. A veces, cuando estoy deprimida o dándome un baño de autocompasión, maldigo que las drogas no me noquearan ese día. Se supone que las drogas de las violaciones te dejan inconsciente, joder. No debería recordar lo que me pasó. Desearía tanto no recordarlo…
Pero sí que me acuerdo. Los recuerdos de ese momento son más borrosos que los recuerdos normales, pero la mirada salvaje de los ojos de Aaron está grabada en mi cerebro. Recuerdo estar acostada en la cama de los padres de Melissa, sintiendo su peso encima de mí, sintiendo cómo empujaba dentro de mí, con fuerza, hasta el fondo y con dolor. Pero era como si estuviera paralizada. Mis brazos y piernas no parecían funcionar y daba igual las inmensas ganas que tenía de golpearle o de darle una patada. Mis cuerdas vocales se congelaron, por lo que no pude emitir ni un solo grito. Todo lo que podía hacer era mirar esos ojos marrones engreídos, teñidos de placer y brillantes de lujuria.
Los terribles recuerdos se mueven por mi mente como el ataque de un enjambre de abejas, robando los últimos rastros de deseo que había dentro de mí. Sé que Sasuke siente el cambio en mi cuerpo, que yo ya no estoy húmeda ni dilatada y que mi temperatura ha bajado. Que estoy más rígida que una tabla y más fría que el hielo.
—Esto no está funcionando —dice con voz ronca.
Me incorporo, reprimiendo con fuerza las ganas de llorar.
—Lo sé. Lo siento. Es solo que… tú estás… me estás mirando… y…
Me ofrece una sonrisa torcida.
—¿Ayudaría si cierro los ojos?
—No —le digo con tristeza—. Porque sabré que me estás imaginando en tu cabeza. Con un suspiro, se incorpora y apoya la cabeza en el cabecero de la cama. Sigue empalmado, puedo ver su erección presionando bajo los pantalones de chándal, pero cuando lentamente encuentra mis ojos, parece ajeno a su propio estado de excitación.
—No confías en mí.
Lo niego con rapidez.
—Claro que confío en ti. No estaría aquí si no lo hiciese.
—Está bien, rectifico lo que he dicho. No confías en mí lo suficiente como para dejarte llevar del todo.
Mis dientes se hunden en mi labio inferior. Quiero decirle que está equivocado, pero una parte de mí no cree que lo esté.
—El sexo es confianza, nada más —dice—. Incluso si no quieres a la otra persona, o si es solo un rollo de una noche, tiene que haber una buena dosis de confianza para abrirse y dejarse llevar a un lugar tan vulnerable, ¿sabes? Y no hay nada más vulnerable que tener un orgasmo. —Su boca se levanta en una sonrisa—. Al menos eso es lo que me ha dicho Doctor Google.
—¡¿Has buscado eso?! —le grito.
Sus mejillas enrojecen de la vergüenza.
—Tenía que hacerlo. Nunca me he acostado con una chica a la que han… ya sabes…
—Lo sé. —Me muerdo el labio aún más fuerte para evitar romper a llorar.
—Después de lo que te pasó, no es de extrañar que tengas miedo a ser vulnerable.
—Duda antes de seguir—. ¿Eras virgen?
Aprieto los labios y asiento.
—Me lo imaginaba. —Sasuke se queda en silencio unos segundos—. Tengo una idea, ¿estás dispuesta a escucharla?
No puedo hablar, porque estoy demasiado cerca de que me estallen los ojos de las lágrimas, así que se tiene que conformar con un asentimiento de cabeza.
—En vez de darte yo un orgasmo, ¿por qué no pruebas a dártelo tú?
Pensé que había llegado al nivel máximo de vergüenza esta noche, pero es evidente que siempre hay un poco más de humillación en la recámara.
—Lo hago todo el tiempo. —Mis mejillas arden cuando evito sus ojos.
—Delante de mí —corrige—. Provócate un orgasmo delante de mí. —Hace una pausa—. Y yo me provocaré uno delante de ti.
Ay, Dios.
No puedo creer que estemos teniendo esta conversación. Que me esté sugiriendo darnos placer a nosotros mismos delante del otro.
—Por favor, discúlpame mientras voy a colgarme del armario —balbuceo—. Estoy horrorizada ahora mismo.
—No deberías. —Su mirada de ojos oscuros se endurece con intensidad—. Será un ejercicio de confianza. En serio, creo que va a ser positivo. Ambos nos estaremos mostrando vulnerables y verás que no hay nada que temer.
Antes de que pueda responder, Sasuke salta de la cama y se saca la camiseta por la cabeza. Entonces, sin perder un instante, se baja de un tirón los pantalones a las caderas.
Mi respiración se corta en los pulmones. Antes había tocado su erección, pero en realidad no había visto lo que ahora estoy viendo; es larga y dura y perfecta. Mi cuerpo se estremece al ver su cuerpo desnudo y cuando mi mirada se eleva para mirarlo a los ojos, lo único que veo en esas profundidades de color negro es un deseo sano y una amable mirada de aliento. Nada de sucio deseo, ni destellos de poder, brutalidad o malicia.
Él no es Aaron. Es Sasuke. Y se está exponiendo delante de mí, demostrándome que no pasa nada por bajar la guardia.
—Quítate la camiseta, Sakura. Deja que te vea. —Sonríe—. Te prometo no mirar demasiado lascivamente tus tetas de stripper.
Una sonrisa involuntaria aparece en mis labios. Pero no me muevo.
—Enséñame lo que te haces a ti misma cuando estás sola —me provoca.
—Yo… —El nudo de mi garganta es demasiado grande como para poder hablar. Su voz es cada vez más ronca y seductora.
—Enséñamelo y yo te lo enseñaré.
Envuelve su polla con su mano y un gemido sale tembloroso de mi boca.
Me encuentro con su mirada y algo en su sincera expresión me impulsa a la acción. Mis dedos tiemblan incontrolablemente mientras agarro la parte de debajo de la camiseta y la paso por mi cabeza, quedándome solo en ropa interior.
A continuación, respiro hondo y me quito el sujetador.
Espero les gustaran.
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Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
