Despedida

Desde que Roy comentó su decisión de enlistarse al ejército, hace casi dos meses, las cosas entre él y su padre habían estado bastante tensas. Su padre nunca le tuvo aprecio a los militares, de hecho, podría asegurar que los aborrecía, sobre todo a los alquimistas que optan por servir a la milicia; decían que eran perros, que aceptaban llevar una correa y un bozal que el Führer decidía cuándo quitar, a cambio de privilegios para llevar a cabo investigaciones.

Ella nunca entendió el porqué de tanto odio, si, era probable que hubiera gente mala en el ejército, pero de esos había en todos lados, por su parte creía que había muchos como Roy, que elegían ese camino por sus deseos de defender al país y su gente, y ella veía eso como algo muy noble y altruista. Si alguien como él elegía el ejército, entonces el ejército no debe ser tan malo ¿Verdad?

-El Maestro no me dirige la palabra hace más de un mes, pensé que sabiendo que mañana ya me voy se ablandaría un poco. - Se notaba la tristeza en su voz, y en cómo jugaba con la comida en su plato, en lugar de tragarla en segundos como solía hacer. Ella se sentía triste también, él se iría y muy probablemente no volvería (aunque asegurara que sí, aunque ella no preguntara) y la casa volvería a sentirse vacía y oscura, silenciosa y… Muerta; como había estado desde que murió su madre y hasta que él se apareció en la puerta. – Me alegra saber que, aunque sea tú no me desprecias por esto, aunque me siento mal de dejarte sola. - Riza no pudo evitar sonrojarse un poco cuando vio la sonrisa que le dedicó al terminar esa oración. - Sabe que yo no comparto el desprecio de mi padre por el ejército, y tampoco lo dejaría pasar su última noche en nuestra casa comiendo solo. - Roy por fin comenzó a comer como siempre hacía, incluso repitió. Se excusó para irse a descansar unas horas, tenía que levantarse muy temprano para tomar el tren; ella por su parte encaró a su habitación, se puso su ropa de dormir y se metió entre sus sábanas, y dejó por fin que sus ojos derramaran todo lo que estuvieron acumulando durante la cena, lo hizo en silencio, para que Roy no escuchara, no quería que él se sintiera peor de lo que se sentía, debería estar feliz de empezar a cumplir su sueño, no preocuparse por los sentimientos de ella. Lloró hasta dormirse.

Se levantó antes que él a preparar algo para desayunar, lo vio descender las escaleras somnoliento y sorprenderse cuando la vio en la cocina. - No era necesario que me prepares el desayuno Riza. – Bostezó, se le notaba que no había dormido demasiado, lo invitó a sentarse y le acercó una taza de café. – No es un gran sacrificio para mi hacerlo, no se preocupe. - No iba a decirle que quería ver su cabello despeinado y su cara de dormido por última vez, o su cara de agradecimiento cuando le daba el primer sorbo al café caliente que le daba… Mierda, si seguía por esa línea de pensamiento terminaría llorando de nuevo. Cuando terminó el desayuno, Roy subió a intentar despedirse de su padre, ella lo siguió, sabía que no iba a ser fácil. Roy tocó a la puerta del estudio, después de vacilar unos segundos y respirar bien hondo. Su padre no se dignó ni a abrir la puerta.

-Maestro, ya…Ya me voy. Quería despedirme de usted, sabe, dudo que pueda venir seguido en estos años próximos.

-Lárgate, no me interesa si vienes o no vienes. Ve a mover la cola a otro lado, perro.

El rostro de Roy se ensombreció, él de verdad quería y respetaba a su maestro, y el rechazo que este le daba le estaba doliendo… Demasiado, su padre estaba siendo injusto.

-Muy bien. Gracias por todo, Maestro… Lo admiro mucho, quería que lo supiera.

Roy se alejó de la puerta del estudio y fue por su maleta al cuarto. Se paró frente a ella, seguro con intenciones de despedirse, pero ella lo interrumpió. - Déjeme acompañarlo a la estación, Señor Mustang. – Roy pareció sorprendido, pero asintió. Le pareció ver un destello de alegría en su expresión.

Caminaron el trecho hasta la estación, en silencio, ella tenía tantas cosas en la cabeza y en el pecho, que tenía miedo de decirlas. No quería decir nada que pudiera hacer que se replantee el irse, no sería justo, él había esperado este momento por años. Llegaron a la estación unos minutos antes del horario al que debería arribar el tren. - Si quieres puedes volver Riza, no creo que falte mucho para que el tren aparezca. – Ojalá nunca apareciera pensó Riza. No pudo aguantar más la distancia y lo abrazó, enterrando la cara en su pecho. - Voy a extrañarte mucho, de verdad. – Él la rodeó con sus brazos también, y apoyó su mentón sobre su cabeza. - Yo también te extrañaré, gracias. - ¿Gracias? Era ella quién debía agradecerle por haber traído vida de nuevo a su hogar, a su vida. Escuchó el ruido del tren que ya se acercaba, se separó un poco para verlo al rostro y cuando vio su sonrisa no pudo resistirse más, se agarró fuerte del frente de su saco y lo besó, un beso simple, casto, unos segundos y se separó; él estaba rojo como un tomate, lo había tomado por sorpresa, tal vez fue un error lo que hizo, tal vez no es lo que él quería; pero él la tomó del mentón y la besó, un beso más intenso, pudo sentir el interior de sus labios e incluso rozar su lengua… Su primero beso, y con él. Cuando terminó, él le dio un beso corto sobre los labios y otro en la frente, como si estuviera sellando un pacto.

-Voy a volver, te lo prometo. Y escribiré, no dejarás de saber de mí. - Ella asintió, sus ojos estaban empezando a sentirse húmedos, cuando él la soltó porque debía subirse al tren que ya estaba frente a ellos, ya se había acabado el tiempo, no lo vería por dos años (con suerte, y si él decidía volver). Desde la puerta del vagón él agitó su brazo. - Adiós Rizz, cuidate mucho, cuida al Maestro. - Ella le devolvió el gesto, el tren arrancó. - Adiós Roy. - Vio el tren alejarse, y otra vez sus ojos no pudieron seguir reteniendo el agua que los inundaba.


Buenas! Acá estoy de nuevo con otro aporte a la colección... Esta vez con un poco del pasado de ellos dos, me pareció interesante meterme un poquito ahí, probablemente más adelante ahonde en la mente de Mustang.

Espero que les guste, gracias a quienes me apoyan y siguen este fic! Me animan mucho a seguir