Habían viajado al Oeste para resolver algunos asuntos que el Führer le había delegado al General, nada complicado, pero ya viajar hasta literalmente la otra punta del país era agotador.
Se encontraban por los pasillos del Comando central de Oeste, repasando algunas cosas que faltaban solucionar. Ella como siempre unos pasos atrás de él, hasta que una voz captó su atención.
- ¿Riza? ¿¡Riza Hawkeye!?- La voz le sonó conocida, pero esperaba estar equivocada, el General se había detenido en seco y miraba con curiosidad inquisitiva a quién la había llamado. Cuando ella lo imitó, maldijo a la conjunción de hechos que llevaron a encontrarse de frente con esa persona de nuevo.
- ¡No puedo creer que seas tú! Oh, mis disculpas. - Se llevó la mano a la frente para cuadrarse frente a ellos, ya que ambos lo superaban en rangos.
-Descanse ¿Soldado…? - Se adelantó Roy Mustang a encarar a quién estaba frente a ellos.
-Parker señor. Teniente Segundo Nicholas Parker, es un placer conocerlo, he escuchado bastante de usted. - Riza quería desaparecer en ese mismo instante. Ya había sido incómodo en su momento tener que terminar la formación en la academia cruzándolo ocasionalmente en las prácticas y las clases, pero esto era algo que no hubiese esperado tener que soportar. La expresión de Roy cambió de una de curiosidad a una de enfado (bastante disimulado) en cuanto reconoció el nombre.
-Hola Nicholas, no sabía que estabas estacionado aquí. - Trató de fingir alegría al verlo.
-Sí, he estado aquí desde que terminé la academia, me ha costado un poco ascender, pero no pierdo las ganas. No todos podemos ser un francotirador habilidoso ¿no? - Se rio sin malicia, parecía ajeno al aura incendiaria que envolvía a su superior. Ella sonrió con suavidad para evitar verse tan incómoda como estaba en realidad.
-Me encantaría quedarme a charlar, pero el General y yo tenemos algunos compromisos pendientes, un gusto verte Nicholas, adiós. -
- ¡Adiós Rizz! Luego hablamos. - Se cuadró una vez más y siguió su camino, ella no necesitaba ni voltearse para saber que esos dos ojos color noche estaban clavados en la espalda de Nicholas, viendo cómo se alejaba. Se volteó a encarar a su General, y este ahora posó sus orbes oscuros en ella.
-Vamos General, el Coronel Clint nos debe estar esperando. -
-Entonces ese era Nicholas… El Nicholas que me contaste. -
-Sí Señor, creo haber escuchado que el Teniente Parker le dio su nombre completo, así que ya sabe quién es. -
-Me siento un poco ofendido, Capitán. - Comenzó a caminar hacia la oficina del Coronel con los brazos cruzados en la espalda, ella levantó la ceja intrigada, no había sucedido nada que pudiera ofenderlo.
- ¿Se puede saber qué lo ofendió, señor? -
-Ese hombre no se parece en nada a mí, Capitán. - La miró con una expresión que declaraba "yo soy mucho más atractivo". No pudo evitar que una sonrisa se cruce por sus labios, Roy Mustang estaba celoso, sino nunca haría ese comentario.
-Sea comprensivo General, no todos los hombres envejecen tan bien como usted. - Percibió que el uso de la palabra "envejecer" no le había gustado, pero el cumplido fue bien recibido. Viéndolo ahora, Nicholas en serio no tenía nada de parecido con él, tal vez fueron los años o tal vez fue que en ese momento estaba desesperada por encontrarlo en cualquier lugar, tanto que cualquier chico de cabello y ojos oscuros parecía asemejarse.
Cuando terminaron todos sus compromisos, regresaron al hotel militar a descansar, ya que al día siguiente tenían programadas algunas reuniones más antes de volver al Este. Tuvieron que pedir habitaciones separadas, por muchas ganas de pasar la noche juntos que tuvieran, no sería prudente hacerlo en un hotel militar, no podían romper las leyes tan descaradamente. Aun así, su superior pidió que las habitaciones estuvieran juntas, alegando que ella era su guardaespaldas y tenía que estar cerca. Después de cenar algo en el restaurante del hotel se fueron a sus habitaciones. Ella ya estaba en pijama repasando algunos documentos cuando alguien tocó la puerta de su habitación, no había pedido nada, no se imaginaba quién podía ser.
- ¿Quién es? -
-Soy yo Capitán, quería que vea unos documentos. - Abrió la puerta lista para reprenderlo por hacer todo a última hora, pero apenas pudo articular palabra porque él la había tomado de la cintura y capturado sus labios a la vez que cerraba la puerta tras de él. Cuando al fin la dejó respirar, lo miró con el ceño fruncido.
-General, estamos en un hotel militar ¿se ha vuelto loco? -
-Nadie me vio, Riza. No tienes que preocuparte, es menos probable que nos vean aquí que en cualquier otro lado. No es que mucha gente venga al Comando del Oeste. - Cada vez le costaba más ser firme ante él, siempre terminaba igual, cediendo a sus besos y al sonido de su voz. Lo agarró del frente de la camisa y lo besó, mientras empezaba a deshacerse los botones, él la agarraba fuerte de la cintura y la llevó hasta recostarla en la cama y colocarse encima. Ella terminó de quitar la molesta prenda que cubría el torso de su amante mientras Roy se entretenía con su cuello. No pudo evitar dejar salir pequeños gemidos cuando además comenzó a acariciar sus pechos, y llevó la mano a la entrepierna masculina ya lista para liberar lo que necesitaba en ese momento, cuando alguien llamó a la puerta.
- ¿Ordenaste algo? - Le preguntó sin apenas alejarse de su cuello. Ella negó con la cabeza.
-Entonces seguro se equivocaron de cuarto, dejemos que se den cuenta solos. - Sonrió y la besó con intensidad mientras ella volvía a ocupar sus manos en lo que de verdad le importaba. Volvieron a tocar, pero simplemente le restó importancia mientras oía gemir a Roy con los labios rozando su clavícula.
- ¡Eeeey Rizz! Abre, soy yo. - Si no tuviera que enfrentar corte marcial por ello, habría tomado su arma, abierto la puerta y disparado a Nicholas directo entre las cejas. Roy Mustang se giró a mirar la puerta, incrédulo y la miró a ella que no entendía cómo Nicholas sabía qué habitación estaba ocupando.
-Me esconderé en el baño, hasta que se vaya tu...Amigo. - Le dijo con voz de ultratumba.
Perfecto, le había estropeado la noche. Se levantó furiosa a abrir la puerta, previo haber arreglado un poco su aspecto.
-Nicholas ¿qué haces aquí? -
-Hola Rizz, buenas noches ¿no? Jaja ¿Puedo pasar? - Por supuesto entró antes de que ella respondiera. Se quedó sosteniendo la puerta abierta como una invitación a que desaparezca de su vista y la dejara seguir con lo que estaba haciendo.
- ¿Cómo supiste en qué habitación estaba? -
-Me lo dijeron en recepción. - Cuánta discreción pensó con ironía.
- ¿Qué necesitas Nicholas? Estoy ocupada. -
-Oh nada, solo pensé que tal vez podíamos beber algo y recordar viejos tiempos. - Le dedicó una sonrisa que la exasperó más que toda la conversación junta. Era obvio a qué había venido.
-Muy considerado de tu parte, pero estoy cansada, fue un día largo y he cruzado todo el país en tren. Además, no hay demasiado que recordar, ni siquiera éramos amigos Nicholas. - Le respondió con sequedad, su boca debería estar ocupada con otra cosa no teniendo que fingir cortesía con un visitante indeseado.
-Pero hicimos algunas cosas divertidas, podemos rememorar eso. - No le gustaba el tono que le estaba dando Nicholas a la conversación, no solo porque la irritaba, sino porque no sabía cuánto aguantaría Roy antes de salir del baño para reducirlo a cenizas.
-No estoy interesada, ahora vete. - El intruso se acercó a la puerta y ella suspiró creyendo que al fin se iría.
-Puedo hacer que te interese. - Se abalanzó para intentar besarla y posar sus manos en su cadera, pero ella reaccionó rápido y lo empujó para luego darle una bofetada.
- ¡Te dije que te largaras Nicholas! - Al segundo que gritó, se arrepintió, porque oyó como la puerta del baño se abría violentamente y antes de que Nicholas pudiera reaccionar, Roy Mustang ya lo había agarrado del cuello de la camiseta.
- ¿Acaso tiene problemas de oído Teniente Parker? Tal vez si es así debería replantearse seguir en el ejército. La Capitán Hawkeye le dijo que se largara. Y hasta donde me pareció, no la escuché permitirle el acceso a su cuarto ¿Le parece correcto entrar de esa manera al cuarto de una mujer, que además lo supera en rango, soldado? - Nicholas estaba aterrorizado, claro que una de las cosas que había oído del General Mustang era su sobrenombre de alquimista estatal. El rostro de Roy Mustang demostraba que moría de las ganas de darle una paliza, ni siquiera gastaría su energía en hacer una transmutación para alguien así. Lo soltó luego de que Riza le hizo un gesto con la cabeza.
- ¿Queque hace usted aquí, General…? -
-No me parece que esté en posición de hacer esa pregunta, le recomiendo que desaparezca de mi vista antes de que me arrepienta de no golpearlo hasta mejorarle la audición. - Nicholas la miró suplicante, creyó que iba a defenderlo tal vez, se preguntaba de dónde sacaba las ideas absurdas que tenía ese hombre.
-Vete Nicholas, el General y yo estamos trabajando. - Los miró a ambos y finalmente salió de la habitación como alma que la lleva el diablo. Roy se sentó en la cama suspirando y ella se acercó a él luego de cerrar la puerta de la habitación.
-Lo lamento. -
-Tú no tienes que lamentarlo, el imbécil es él. ¿Era así cuando lo conociste? -
-No que yo recuerde. - La atrajo hacía él para sentarla en sus piernas y besarla suavemente en la boca.
-Agradezco que te hayas acordado de ponerte la camisa antes de salir del baño, sino hubiese sido difícil de explicar. - Él sonrió con picardía y le depositó un beso en el cuello mientras metía las manos entre su ropa.
-De nada, ahora, si no es mucha molestia ¿qué tal si me la vuelves a quitar? -
-Con mucho gusto. - Comenzó a desabrochar los botones y volvieron a hundirse en un beso húmedo e intenso.
Al otro día cuando volvieron al Cuartel de Oeste a terminar sus compromisos, volvieron a cruzarse con Nicholas, que solo necesito de una mirada del General para temblar en sus botas y desaparecer de su campo de visión. Roy Mustang sonrió satisfecho. Ella se preguntaba qué había visto en Nicholas tantos años atrás.
Otra semana, otro capítulo! Este y el próximo son algo más cortitos y menos "intensos", como para relajar el ambiente (?
No hay mucho que comentar, quise jugar un poco con esta situación incomoda que se podía dar. Espero que les guste, aunque sea como algo humorístico!
Nos leemos la otra semana 3 Gracias por estar, siempre.
