Sakura me lleva evitando varios días. Pretende estar super ocupada y sí, es cierto que tiene que ir al trabajo y a los ensayos, pero lleva trabajando y ensayando desde el momento en que empezamos a salir, y eso jamás le ha impedido venir a casa a cenar o charlar conmigo por teléfono antes de acostarse.

Ergo, ella me evita. Joder.

No necesito tener un cociente intelectual del 180 para saber que es por mi reacción al ir detrás de Rob Delaney. Esa es la única razón que se me ocurre por la que podría estar enfadada conmigo, y creo que ni siquiera la culpo. No debería haberle dado un puñetazo a ese tío. Sobre todo, no en el estadio, con cientos de testigos delante.

Pero pensar que Sakura puede tener… no sé… miedo de mí. Me mata.

Me presento en su residencia sin avisar, porque sé que si le escribo un mensaje de texto antes, me soltará cualquier excusa sobre lo ocupada que está. Sé que está en casa porque he hecho una de las cosas más patéticas que existen: le he escrito un mensaje de texto a Ino preguntando. No me he quedado ahí y he seguido con algo totalmente estúpido: le he suplicado que no le dijera a Sakura que voy porque tengo una sorpresa para ella.

No estoy seguro de que Ino se lo haya tragado. A ver, las chicas se cuentan las cosas, ¿no? Y es lógico pensar que Sakura le habrá contado a su mejor amiga qué le molesta.

Tal y como esperaba, Sakura no parece contenta de verme en la puerta. Tampoco parece enfadada. Es algo que me deja mal cuerpo, sobre todo cuando me percato del atisbo de arrepentimiento que hay en sus ojos.

Mierda.

—Hola —le digo con voz ronca.

—Hola. —Su garganta se mueve cuando traga—. ¿Qué estás haciendo aquí?

Supongo que puedo pretender que todo está bien, que simplemente he pasado por aquí a ver a mi chica favorita; pero Sakura y yo no somos de esa forma. Nunca hemos ido de puntillas sobre la verdad antes y yo no voy a empezar a hacerlo ahora.

—Quería saber por qué mi novia me está evitando.

Ella suspira.

Eso es todo. UN SUSPIRO. Cuatro días de cero contacto físico y escasísimo mensajes de texto, y todo lo que recibo de ella es un suspiro.

—¿Qué coño está pasando? —le pregunto con frustración. Ella duda, su mirada vuela hacia la puerta cerrada de Ino.

—¿Podemos hablar en mi habitación?

—Claro, siempre y cuando de verdad HABLEMOS, joder.

Vamos a su dormitorio y cierra la puerta. Cuando se gira hacia mí, sé exactamente lo que va a decir.

—Siento haber estado actuando de manera extraña. He estado pensando un poco…

Mierda. Me está dejando. Nadie comienza una frase con «he estado pensando un poco», sin terminar con «y no creo que debamos vernos más».

Sakura deja escapar un suspiro.

—Y no creo que debamos vernos más

A pesar de esperarlas, sus palabras en voz baja me clavan un puñal en el corazón, y envían un tornado de dolor que me atraviesa.

Se da prisa en continuar cuando se da cuenta de mi expresión.

—Es solo que… las cosas están yendo demasiado rápido, Sasuke. No han pasado ni dos meses y ya estamos en la fase «te quiero». Y todo es tan super serio de repente y… —Parece agotada y suena disgustada.

Yo, al contrario que ella, no estoy ni agotado ni disgustado. Estoy destrozado.

Me trago el amargor que cubre la garganta.

—¿Por qué no dices lo que realmente quieres decir? F

Frunce el ceño.

—¿Cómo?

—Dijiste que no me odiabas por perder los papeles con Delaney, pero de eso va todo este rollo, ¿verdad? Te asusté. Te hizo verme como un cavernícola temerario que no puede controlar sus impulsos violentos, ¿no?

El shock inunda sus ojos.

—¡No! Por supuesto que no.

La convicción en su voz me hace vacilar. Me resulta super fácil leer a Sakura y cuando analizo sus ojos, no encuentro ni el más mínimo indicio de que pudiera estar mintiendo. Pero… joder. Si no está enfadada por lo de Delaney, ¿por qué coño está haciendo esto?

—Estamos yendo demasiado rápido —insiste—. Eso es lo que pasa.

—De acuerdo —le digo secamente—. En ese caso, reduzcamos la velocidad. ¿Qué es lo que quieres? ¿Quieres que nos veamos solo una vez a la semana? ¿Qué dejemos de quedarnos a dormir en la casa del otro? ¿Qué quieres?

Pensé que mi corazón no podía palpitar más rápido que esto, pero entonces Sakura me clava otro puñal de agonía.

—Quiero que veamos a más gente.

Todo lo que puedo hacer es mirarla. Tengo miedo de lo que podría salir de mi boca si intento hablar.

—A ver, Sasuke, solo he tenido una relación seria antes de esto. ¿Cómo puedo saber qué es el amor? ¿Qué pasa si por ahí hay algo… alguien… algo… mejor?

Dios santo. Y sigue clavando y retorciendo el cuchillo más y más dentro.

—La universidad tiene que ver con explorar las opciones de uno, ¿no? —Ahora está hablando tan rápido que resulta difícil seguirle el ritmo—. Se supone que debo conocer gente y tener citas y saber quién soy y todo eso, o al menos eso es lo que había pensado hacer este año. No esperaba que tú y yo acabáramos juntos, y sin duda no esperaba que llegase a ser tan serio, tan rápido. —Se encoge de hombros sin poder hacer nada—. Estoy un poco perdida, ¿vale? Y creo que lo que ahora mismo necesito es… un tiempo para pensar… ya sabes —termina débilmente.

Me muerdo el interior de mi mejilla hasta que mi boca sabe a sangre. A continuación, exhalo un suspiro largo y tembloroso y cruzo los brazos.

—Muy bien, vamos a ver si lo entiendo y, por favor, no dudes en corregirme si me equivoco. Tú te enamoraste de mí y no lo esperabas, así que ahora quieres salir con otras personas y follarte a otros chicos…, uy, disculpa, quería decir «explorar», solo por si acaso conoces a alguien que es mejor que yo.

Aparta su mirada.

—¿Es eso lo que estás diciendo? —Mi tono de voz es lo suficientemente frío como para congelar todo lo que hay al sur del Ecuador.

Después de un silencio que dura una eternidad, ella mira hacia arriba. Y asiente con la cabeza.

Estoy convencido de que Sakura oye la enorme grieta que se forma en mi pecho mientras mi corazón se parte en dos como una sandía. Dios sabe que ella es la responsable.

En un lugar al fondo de mi cabeza, una débil voz susurra: Esto no está bien.

No me digas, idiota. ¡Todo, absolutamente todo, está mal!

—Me voy. —Me sorprende que mis cuerdas vocales paralizadas me permitan hablar. No me sorprende la brutal ira que hay en mi tono de voz—. Porque, sinceramente, no puedo mirarte a la cara ahora mismo.

Un pequeño respiro se escapa de su boca. No dice nada más.

Me tambaleo hacia la puerta, con el corazón, la cabeza y las funciones motoras escalofriantemente cerca de colapsar, pero consigo decir una frase ronca cuando llego al quicio.

—¿Sabes qué, Harunys? —Nuestras miradas se quedan fijas y sus labios tiemblan como si estuviese intentando no llorar—. Para alguien que es tan jodidamente fuerte, la verdad es que eres una cobarde.


Alcohol. Necesito un poco de alcohol, hostias.

No hay alcohol en la nevera.

Subo las escaleras de dos en dos y entro de golpe en la habitación de Naruto sin llamar. Afortunadamente, no está en medio de un polvo con alguna conejita sin nombre. No me habría importado que lo estuviese. Soy un hombre con una misión y el armario de Naruto es mi misión.

—¿Qué cojones estás haciendo? —me exige cuando abro la puerta del armario de forma violenta y levanto la mano hasta el estante superior.

—Cogiendo tu whisky.

—¿Por qué?

¿Por qué? ¡¿Por qué?!

¿Quizá porque me siento como si alguien me hubiera rajado el pecho con una hoja de afeitar sin filo durante los últimos diez años? Y después, hubiera cogido esa hoja de afeitar y me la hubiera metido en la garganta para romper mi tráquea y triturar mi interior. Luego, como guinda del pastel, me hubiera arrancado el corazón y lo hubiera lanzado al hielo para que un equipo de hockey al completo lo pudiera acuchillar con sus patines.

Sí. Ahí es donde estoy en este momento.

—Dios, S, ¿Qué está pasando?

Encuentro la botella de Jack Daniel's de Naruto debajo de un viejo casco de hockey y la rodeo con mis dedos.

—Sakura me ha dejado —balbuceo.

Oigo la respiración sorprendida de Naruto. Una parte de mí, amarga y rencorosa, se pregunta si en el fondo se alegra por la noticia. Si piensa que esta podría ser su oportunidad de oro para entrarle a mi novia.

Perdón. Mi EX novia.

Pero cuando me doy la vuelta, no encuentro nada más que compasión y tristeza en sus ojos.

—Joder, tío. Lo siento.

—Sí —murmuro—. Yo también.

—¿Qué ha pasado?

Giro la tapa de la botella.

—Pregúntame otra vez cuando esté pedo, ¿vale? Tal vez esté lo suficientemente borracho como para contártelo.

Le doy un trago profundo al whisky. Normalmente, el alcohol quema el recorrido hasta mis entrañas. Esta noche estoy demasiado grogui como para sentirlo.

Naruto deja de hacerme preguntas. Se acerca y me quita el whisky de la mano.

—Bueno. —Suspira antes de levantar la botella a sus labios e inclinar la cabeza hacia atrás—. En ese caso creo que nos vamos a pillar un pedo.


Espero les gustaran.

No olviden Comentar.

Un Abrazo.

🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸