Las vacaciones de Navidad no llegan todo lo rápido que quisiera. Cuando me subo al avión que me llevará a Filadelfia, estoy, literalmente, hecha un desastre. Voy en chándal, llevo el pelo hecho unos zorros y estoy llena de granos de estrés. Desde el día del concierto, me he topado con Sasuke tres veces. Una en el Coffee Hut, otra en el patio y otra más fuera del auditorio de Ética cuando fui a ver la nota de mi proyecto. Las tres veces, me preguntó con cuántos chicos había salido desde nuestra ruptura.

Las tres veces, me entraron los nervios, solté cualquier excusa de que llegaba tarde y salí corriendo como una cobarde.

Es lo que pasa cuando rompes con alguien mintiendo. No se creen tu trola a menos que realmente te pongas a hacer aquello que dijiste que querías hacer. En mi caso, debería estar saliendo con un montón de chicos para poner en marcha mi exploración. Eso es lo que le dije a Sasuke que quería y, si no me pongo a hacer lo que dije, sabrá que pasa algo.

Supongo que podría pedirle salir a alguien. Tener una cita «super pública» para que Sasuke, sin duda, se entere y así convencer al chico que quiero de que ya lo he superado. Pero la idea de estar con alguien distinto a Sasuke me da ganas de vomitar.

Afortunadamente, no me tengo que preocupar por nada de eso en este momento.

Tengo una prórroga: me voy a pasar las próximas tres semanas con mi familia.

Entro en el avión y por primera vez desde que el padre de Sasuke emitió su ultimátum castigador, puedo, por fin, respirar.


Ver a mis padres es justo lo que necesitaba. No quiero que se me malinterprete, todavía pienso en Sasuke sin parar, pero es mucho más fácil distraerme del dolor cuando estoy haciendo galletas de Navidad con mi padre, o mi madre y mi tía me arrastran a la ciudad para ir de compras todo el día.

En nuestra segunda noche en Filadelfia, le hablé a mi madre de Sasuke. O más bien mi madre me lo sonsacó después de pillarme de bajón en la habitación de invitados.

Me transmitió que parecía un vagabundo que acababa de salir de debajo del un puente, e inmediatamente después me metió en la ducha y me obligó a cepillarme el pelo. Después de eso, lo solté todo, lo que llevó a mi madre a poner en marcha lo que ella llama Operación Alegría Navideña. En otras palabras, me ha metido por la fuerza miles de actividades navideñas por la garganta… Y yo la adoro de veras por ello.

No tengo ninguna gana de volver a Briar en tres días, donde está Sasuke, sin duda planeando su operación no demasiado encubierta: Operación Hacer Que Sakura Admita Que Estaba Mintiendo. Tengo CLARÍSIMO que va a intentar recuperarme.

También sé que no le llevará mucho esfuerzo por su parte. Todo lo que tiene que hacer es mirarme con esos hermosos ojos negros, mostrar esa sonrisa torcida suya y yo romperé a llorar, lanzaré mis brazos alrededor de su cuello, y le confesaré todo.

Le echo de menos.

—Cariño, ¿vienes a ver la caída de la bola con nosotros? —Mi madre aparece en la puerta sosteniendo un tazón de palomitas de manera seductora, y me acuerdo de la primera vez que pasé la noche en casa de Sasuke, cuando nos atiborramos a palomitas de maíz y pasamos horas viendo la televisión.

—Sí, bajo en un momento —respondo—. Solo quiero ponerme algo más cómodo.

En cuanto se marcha, bajo de la cama y busco en mi maleta un par de pantalones de yoga. Me quito los vaqueros ajustados y los reemplazo por los pantalones de algodón suave, a continuación bajo al salón, donde mis padres, mis tíos y sus amigos Bill y Susan están sentados cómodamente en los sofás en forma de L.

Voy a pasar la Nochevieja con tres parejas de mediana edad.

¡Super fiesta!

—Oye, Sakura —empieza Susan—, tu madre me estaba contando que has ganado una prestigiosa beca recientemente.

Siento cómo me ruborizo.

—Bueno, no sé cómo es de prestigiosa. Lo que quiero decir es que las dan cada año en los conciertos exhibición de invierno y primavera. Pero sí, he ganado.

¡Chúpate esa, Cass Donovan!, grita mi monstruo engreído interior.

No tenía pensado regresar al auditorio después de encontrarme con Sasuke tras mi actuación, pero Fiona me llamó la atención justo cuando estaba tratando de escabullirme, y me arrastró de vuelta al escenario. Y sí, no puedo negar que oír mi nombre en la ceremonia de la beca me dio un gran subidón de victoria. Y además, nunca olvidaré la indignación en el rostro de Cass cuando se dio cuenta de que no habían dicho su nombre.

Ahora soy cinco mil dólares más rica, y mis padres pueden estar más tranquilos, porque voy a poder pagar mis gastos de residencia y comida durante este próximo semestre.

A las doce menos diez, el tío Jiraiya pone fin a nuestra charla subiendo el volumen de la televisión para que podamos ver y escuchar la celebración de Times Square. La tía Tsunabe reparte matasuegras de papel de los que cuelgan serpentinas de color rosa, mientras mi madre reparte puñados de confeti para todos. Mi familia es cursi, sí, pero yo no la cambiaría por nada del mundo.

Mis ojos están sorprendentemente cargados cuando todos empezamos a contar los segundos junto con el locutor de la tele. Pero quizás las lágrimas no sean tan sorprendentes. Cuando el reloj llega a cero y todo el mundo grita «¡FELIZ AÑ NUEVO!», recuerdo que la llegada de la medianoche no solo indica el inicio de u nuevo año.

El 1 de enero es también el cumpleaños de Sasuke.

Aprieto mis labios para detener el torrente de lágrimas, forzando una risa cuando mi padre me da una vuelta en sus brazos y me besa en la mejilla.

—Feliz Año Nuevo, princesa.

—Feliz Año Nuevo, papá.

Sus ojos verdes se ablandan cuando se da cuenta de mi tristeza.

—Venga, nena, ¿por qué no coges el teléfono y llamas a ese pobre muchacho de una vez? Es Nochevieja.

La boca se me abre de par en par y después giro mi cabeza hacia mi madre.

—¿Se lo has contado?

Mi madre al menos tiene la decencia de poner cara de culpable.

—Me preguntó por qué estabas tan apagadilla. No pude no contárselo.

Mi padre se ríe.

—Oh, no culpes a mamá, Saku. Lo he descubierto yo solito. Has estado tan triste que estaba convencido de que se trataba de un problema de chicos. Ahora ve a desearle un feliz año nuevo. Lo lamentarás si no lo haces.

Suspiro. Pero sé que tiene razón.

Mi pulso se acelera cuando subo a buen paso las escaleras. Cojo el móvil de mi bolso y dudo, porque en realidad, no es una buena idea. He roto con él. Se supone que debo seguir adelante, ver a otras personas y bla, bla, bla. Joder.

Pero es su cumpleaños.

Exhalo un suspiro tembloroso y hago la llamada.

Sasuke responde a la primera señal. Estoy esperando oír ruido de fondo. Gente charlando, risas, gritos de borrachos. Pero dondequiera que esté, es tan silencioso como una iglesia.

Su voz ronca me hace cosquillas en la oreja.

—Feliz Año Nuevo, Sakura.

—Feliz cumpleaños, Sasuke.

Hay una pequeña pausa.

—Te has acordado.

Parpadeo a través de mis lágrimas.

—Por supuesto.

Hay tantas otras cosas que quiero decirle. Te quiero. Te echo de menos. Odio a tu padre… Pero controlo el impulso y no digo nada en absoluto.

—¿Cómo va el tema de las citas? —pregunta de forma alegre.

Mi estómago se pone rígido.

—Eh… genial.

—¿Sí? ¿Has explorado mucho? ¿Has llevado a cabo una búsqueda exhaustiva del significado del amor?

Noto cierto tono de burla, pero sobre todo, parece estar pasándoselo bien. También distingo algo de chulería.

—Sí —contesto sin darle importancia.

—¿Con cuántos chicos has salido?

—Con varios.

—Impresionante. Espero que te estén tratando bien. Ya sabes, que abran la puerta para ti, que pongan su chaqueta en el suelo para que puedas caminar sobre los charcos…, ese tipo de cosas.

Dios, este tío es tan imbécil. Me encanta.

—No te preocupes, todos son muy caballerosos —le aseguro—. Me lo estoy pasando pipa.

—Me alegro. —Hace una pausa—. Te veo en unos cuantos días. Ya me cuentas todo.

Cuelga y maldigo en voz baja.

Mierda. ¿Por qué está insistiendo con esto? ¿Por qué no puede simplemente aceptar que todo ha terminado entre nosotros y centrarse en su estúpido equipo de hockey?

¿Y cómo narices voy a convencerle de que no quiero estar con él, cuando ni siquiera puedo convencerme a mí misma?


Espero les gustaran.

No olviden Comentar.

Un Abrazo.

🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸