Juego de Máscaras

Para esta historia tomé de referencia la Konoha que describe la película de Naruto: Road to ninja.

Hago aquí un pequeño paréntesis o aclaración para poder comenzar a explicar está historia:

No consideré necesario, cambiar la personalidad de todos los personajes, ya que en la película se muestra el cambio en unos pocos. Preferí dejarlo así, para no tener que estar inventado y cambiando el habito de los ninjas que no salieron en la película. Quiero evitar -en lo que se pueda- tener que hacerlo, para que no resulte tan chocante a la hora de leer. Porque es un hecho, que ver a nuestros personajes favoritos teniendo comportamientos y actitudes completamente opuestas a los habituales, resulta un poco desconcertantes para la mayoría de nosotros.

Otro punto importante a mencionar, es que no tuve la oportunidad de leer el manga de esta película. Y se por unas averiguaciones que hice que en Wikipedia y otros sitios de animé, que existen más personajes creados para este universo, como por ejemplo: el creador original de una de la técnicas más poderosas que usa Nenma Uzumaki. Seguramente, este personaje también tenga algún spin-off. Pese a buscar y buscar, no hallé ningún sitio donde poder leer. Asique cualquier información que le falte a esta historia que esté relacionado con el manga o el spin-off, es por este motivo.

Por otra parte, en esa búsqueda de información, descubrí que Kishimoto fue quien se encargó de crear y dibujar dicho manga. La verdad, es que me pareció muy interesante, crear una historia en este universo, ya que me permite la oportunidad de crear un villano y jugar con el factor sorpresa, así como escribir a mi gusto los hechos que ocurran. A fin de cuentas, ese es el punto a la hora de escribir un Fanfic, dejar volar la imaginación y escribir una historia que contenga cosas de la obra original y algunas propias del autor del Fic.

Finalmente, tengo que aclarar porque edité esta historia y es que, no me estaba gustando el rumbo que tomó.

Dicho eso...

Los personajes de Naruto no me pertenecen, así como la historia original. Todo es obra de Masashi Kishimoto. Yo simplemente, tomo prestado sus personajes, para escribir esta historia con el fin de entretener y dejar volar un poco la imaginación.

Si surge alguna duda o sugerencia que deseen hacer, con gusto los leeré.

¡Espero que disfruten del primer capitulo!

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Capitulo 1: Encuentro inesperado.

Tres shinobis y una ninja médico corrían a toda prisa por un empinado lugar. La espesa neblina sumada a una tierra lodosa, dificultaba un poco el avance. Sin embargo, ninguno se detenía ni aminoraba la marcha. Lo primordial era llegar cuanto antes a Konoha.

La misión de recuperar el pergamino robado había sido un éxito. Pero encontrar el escondite y acabar con las personas involucradas, supuso un poco más de tiempo del esperado. Y aunque el líder del equipo hoja, se encargó de enviar la información mediante un halcón, todavía existía la posibilidad de ser atacados por otras aldeas en el camino o ser perseguidos por ninjas enviados a recuperar el importante papel.

-¡Allá! - gritó el líder de escuadrón: Morino Ro y señaló una dirección a la derecha. Los demás lo siguieron, listos para lo que viniera. La ninja médico que se encontraba cubriendo la retaguardia, y por consiguiente, un poco por debajo en la pendiente, no lograba divisar que señalaba el shinobi. Su incertidumbre no duró mucho.

–¡Identifíquense! –

De espaldas a ellos, un hombre de considerable altura, cabellera y piel azul, vestido con una capa negra y nubes rojas, giró levemente el rostro. Al oírlos, una sutil sonrisa emergió dejando expuestos sus afilados dientes.

–Hoshigaki Kisame... – dijo uno de los Shinobis de Konoha, con cierto recelo en la voz tras reconocerlo. El joven de cabello rubio y coleta alta, perteneciente al clan Yamanaka de inmediato adoptó una posición de pelea. – ¡Es un Akatsuki! ¡Tengan cuidado! – anunció.

Para todos fue evidente que el chico conocía bien al ninja que tenían en frente. Sin embargo, dada las circunstancias en las que se encontraban, pasaron por alto aquella observación y se concentraron en la amenaza de Rango S.

El pensamiento general, fue que el Akatsuki pudo ser contratado por la aldea de la nube para recuperar el pergamino, por lo que sin pensarlo mucho, los demás se pusieron en guardia también.

Al ver esa acción, el brazo de Kisame subió hasta tomar el mango de un bulto que se encontraba vendado a su espalda. Aquella debía ser la famosa espada Samehada, que era perteneciente a los siete espadachines de la niebla y que el libro bingo describía como su arma principal.

La sonrisa de Kisame se escuchó, a la par que los apuntaba con su arma. – ¿Quién será el primero en darle a probar su chakra a Samehada? –

–¡Cuiden de la hija del héroe! – ordenó el Shinobi al mando, viendo al Akatsuki directo a los ojos.

"La hija del héroe..." la sonrisa de Kisame, se amplió.

Generalmente esa sonrisa era causada por la batalla, pues cada Shinobi que osaba desafiarlo, pronto descubría porque era llamado "el biju sin colas". Esta vez, no fue distinto. Su interés se vio motivado por esas cuatro palabras y su ansiedad simplemente aumentó, así como la sangre en sus venas, que comenzó a descontrolarse de pura adrenalina ante la idea de un oponente digno.

Qué el vástago de La leyenda, estuviese dentro de ese grupito de pobres diablos, era impensable. Sin embargo, así era y Kisame no iba a desaprovechar esa oportunidad única. Seguramente esa hija, tendría mucho que ofrecer en un enfrentamiento, uno contra uno. Y aunque indudablemente, iba a perecer por Samehada, le sacaría hasta la última gota de diversión.

"Lastima que fuese mujer." Se lamentó el Akatsuki.

Las pupilas de Kisame fueron más allá, hasta dar con dicho ninja. Reparó por primera vez en el cuarto integrante, que se hallaba un poco por debajo en la pendiente.

La decepción del Akatsuki fue descomunal, pues ya se esperaba ver una kunoichi, en vez de un Shinobi. Pero lo que tenía en frente, no era ninguno de ambos. No era una Kunoichi de presencia imponente o con porte de líder, no. Solo era una niña, que no alcanzaba la mayoría de edad, resguardada detrás de sus compañeros de equipo. Y si bien, la joven le devolvía la mirada con el entrecejo fruncido y el cuerpo en posición de pelea, no era rival para alguien como él, que había pasado por incontables infiernos. A sus ojos, era una principiante con pedestal de oro jugando a ser ninja.

Ni siquiera se observaba algún atisbo de cicatrices nuevas o viejas en ella. Inexperiencia, era todo lo que reflejaba su apariencia. No estaba a la altura de su padre, tampoco a la de cualquier otro Shinobi de verdad. Otro punto desfavorable que observó, fue su complexión pequeña, fácilmente abatible. Finalmente, dada su ubicación, podía suponer que era la médico del grupo.

Nada fuera de lo ordinario. Nada sobresaliente. Completamente desilusionante.

•••

–¡Sakura-sama, apártese! – le gritaron los otros dos, poniéndose por delante.

Sakura resopló y desvío la mirada hacia un costado por un momento; incómoda tras oír esa frase continuamente. No obstante, rápidamente se rearmó, recordando donde se encontraba y qué era prioridad en ese instante. Su vista volvió a centrarse en el enemigo y en cualquier movimiento que éste pudiera efectuar.

Sin decir una palabra y minimizando su molestia, la Kunoichi sacó de su bolsa, dos kunais y de igual modo que sus compañeros, adoptó una posición de pelea y aguardó por las órdenes del líder de equipo.

No iba a contradecirlos, ni a discutir con ellos. Sin embargo, tampoco iba a quedarse de brazos cruzados y permitir que la aparten de la batalla, como si fuese una damisela en peligro.

De un momento a otro, el Shinobi con apariencia de tiburón, desapareció de la vista de todos.

A los pocos segundos, una ligera brisa meció los cabellos de Sakura. Esto la alertó y casi por instinto, saltó alejándose del ataque de la gran espada, que sin piedad, cortó el aire donde estuvo ella parada segundos atrás. Si esa estocada la hubiese alcanzado, su vida se habría extinguido sin siquiera haberse dado cuenta de ello.

El desertor de la niebla no les dio tregua. Ni bien su arma tocó el suelo, la removió y devolvió a su espalda. Luego, realizó con sus manos un jutsu de estilo agua, que arrastró a la kunoichi y a sus compañeros por distintas direcciones, alejándolos.

Pocos segundos después, el Akatsuki se lanzó tras ella.

Sakura entendió que era completamente natural, que fuese el blanco principal del Akatsuki, ya que a los ojos de cualquiera, ella era el eslabón más débil del equipo. El objetivo de ese acertado suitón, posiblemente fuera el de dividirlos y eliminar con rapidez a los menos calificados.

La joven ninja, que alcanzó a cubrirse lo suficiente, se estrelló contra el tronco de un árbol, quien tras absorber el impacto de lleno, se quebró y astilló. Sus puntas afiladas, atravesaron con facilidad las prendas ninjas, provocando cortes y rasguños en diversas zonas del cuerpo de la kunoichi. Sakura ahogó un chillido, solo soltando un siseo entre dientes como muestra de dolor, mientras se inclinaba hacia adelante y ponía de pie. Su antebrazo hizo el amago de subir para limpiar la sangre que le manchaba los labios y nariz, pero en vez, cargó chakra en sus kunais y los elevó a la altura de su cabeza, para responder de manera defensiva a la estocada, que sabía, venía desde arriba.

La fuerza con que el arma vendada comenzó a abatirla, ejerciendo presión sobre sus cuchillas para ganar terreno y acercándose peligrosamente a su pecho; la obligó a acumular gran parte de su chakra con el fin de alejar de aquella zona de peligro al arma.

Ese ninja desertor no solo tenía una apariencia aterradora, sino también un chakra que iba a la par. El Libro Bingo lo describía como equivalente al de un biju.

Los dientes de la kunoichi se apretaron por el esfuerzo. Ni con toda su energía reunida pudo contra esa bestia, que sin problemas cortó sus cuchillas en dos, dejándola desprotegida. Sin titubear, Samehada atravesó a la Kunoichi médico. Sin embargo, al hacerlo una explosión de humo blanco, le reveló a Kisame, la presencia de un tronco partido, en vez del cuerpo herido -o mejor aún- sin vida de la joven.

–¿Por qué no te dejas atrapar por buenas? – preguntó con tono casual a la nada; restándole importancia al hecho de que ella debía morir para que eso pudiera suceder. El shinobi de la niebla, mantenía la mirada fija sobre el madero y se relamía a la expectativa. Le brillaban los ojos de regocijo al verla sobrevivir el primer asalto. Quizás, si tendría algo de diversión después de todo.

Como toda respuesta, la kunoichi reapareció a espaldas del Akatsuki y lo golpeó con todas sus fuerzas. El puño de Sakura chocó contra una pantalla de agua, que se deshizo al contacto. Supo que se trataba de una variación del jutsu de sustitución que ella había usado minutos atrás.

La tierra se agrietó formando un gran cráter, a causa de la violencia con que estrelló el puño. Sin perder un segundo, tomó de su bolsa de armas, varios kunais con sellos explosivos y saltó fuera, lanzando unos cuántos para así cubrirse. Los ojos de la kunoichi divisaron la silueta difusa del enemigo, desplazándose hacia la derecha. Sin demora, lanzó hacia esa dirección, unos cuantos sellos más y corrió hacia él para enfrentarlo, sabiendo que con solo eso, no lograría derrotarlo.

Las explosiones se siguieron consecutivas, mientras ambos cruzaban entre ellas esquivándolas. Cuando sus armas chocaron, el sonido chirriante del metal sumado al de los puñetazos ganaron protagonismo, sobre las explosiones que cesaron poco a poco. No obstante, el humo no se fue completamente, ya que algunos árboles y arbustos, continuaban ardiendo.

La lucha se mantuvo durante varios minutos. Sakura esquivó sus continuos ataques y envistes, y los respondió de igual modo, logrando acertar algún que otro poderoso puñetazo como respuesta. Sin embargo, también fue recibiendo golpes y cortés de mayor y menor consideración.

No estaban igualados ni por asomo. Él, la superaba en fuerza y para lograr acertar esos puñetazos que seguro le debían estar escociendo, tuvo que disponer en todo momento de gran parte de su chakra.

Necesitaba encontrar una forma de ponerle fin a esa pelea pronto o ganar tiempo para reunirse con sus compañeros, porque de lo contrario, ese monstruo la asesinaría y luego a ellos. No podía permitiese el lujo de fallar y fracasar en la misión. Si el Akatsuki se hacía con el pergamino, de seguro acabaría de regreso en la aldea de la nube. Debía emplear cada recurso que tuviese al alcance, para evitar que eso sucediera.

Sin previo aviso, el Akatsuki tomó distancia y camufló entre la espesa niebla. El entrecejo de la kunoichi se arrugó, mientras jadeante y sudorosa lo buscaba con la vista. Soltó aire lentamente por la boca, mientras agudizaba los sentidos. Giró un poco sobre su eje, ignorando el dolor que se extendía a lo largo de su pierna y buscó en los alrededores, algo que delatara al ninja desertor. No lograba divisar nada.

¿Donde se había metido?

Su vista bajó brevemente, hacia la zona de su cuerpo que bramaba por un poco de su atención. Descubrió en su muslo izquierdo, una profunda herida sangrante causada por un corte considerable. No fue capaz de descifrar en que momento de la batalla lo había adquirido. Sin embargo, "cuando" era lo que menos importaba. Lo único que esperaba a esas alturas, era poder detener al enemigo, ya que se sentía casi en sus límites.

La palma de la mano de Sakura comenzó a brillar con destellos de su chakra curativo. Su intención era depositarla sobre la lesión, para cortar el sangrado. Sin embargo, esta idea murió dentro de su cabeza, cuando la voz de Kisame resonó.

—Ya casi no te queda chakra, niña... — el tono de voz, cargaba diversión.

No le respondió.

Ubicó el sonido provenir desde el frente. Sin embargo, sus ojos continuaron flanqueando hacia los lados. Sería subestimar a su adversario, si por un momento, creía que el Akatsuki saldría por esa dirección a atacarla. No, él definitivamente ya había cambiado de posición, luego de desconcertarla con su revelación.

Su adversario astutamente, dejó entrever que conocía su estado. La había estudiado bien y tenía la plena certeza de que se le estaban agotando los recuerdos. Eso era malo, ya que él conocía su estado real, pese a mostrarse entera y sin muecas de dolor. La confianza de él, era la de quien conoce el final y se sabe ganador.

Ambos sabían que el siguiente choque sería el decisivo.

Una vez que el Akatsuki decidiese salir de su escondite, ella debería estar preparada. Y con una estrategia lista para responder.

El cuerpo de Sakura giró con cautela, mientras buscaba en cada recoveco. En la zona había mucho ruido, pero ninguno proveniente del enemigo. Sus pasos en extremo sigilosos, comenzaban a impacientarla. Sentía que estaba cerca, observando, acechando desde las sombras como un depredador salvaje que juega con su presa antes de devorarla. Instintivamente, acumuló su chakra restante, mientras en su mente repasaba su respuesta.

—¡Suitón: Tromba de cuatro tiburones! —

Al oírlo, Sakura giró sobre sus talones, rápidamente localizando al Akatsuki. Se encontraba agachado, con las manos sobre la superficie de un charco de agua. Al activarse el jutsu, todo el líquido salió impulsado con fuerza hacia arriba y al alcanzar su punto más alto, se dividió en cuatro tiburones de agua, de mediano tamaño, que bajaron a velocidad hacia ella.

Sakura observó brevemente la técnica desconocida y luego, al Akatsuki que ya de pie, corría en su dirección con Samehada lista.

La Kunoichi maniobró una respuesta improvisada, sacando de su bolsa de armas, sus últimos dos kunais con sellos explosivos. Los sostuvo entre su dedo medio y anular y los lanzó con fuerza hacia los tiburones, a su vez, sus pies tomaron impulsó hacia atrás para poner algo de distancia, entra ella y el monstruo de Kirigakure, que ya estaba a escaso metro y medio.

La explosión fue inmediata y los tiburones se deshicieron en una lluvia ligera.

Tomando su posición, esperó por él. Se mantuvo impávida mientras lo veía acortar la distancia, aguardando por que lleguara a la altura que inclinaría la balanza a su favor. Esperaba que funcionase, porque ese era el último resto de chakra que le quedaba.

Sintió las pequeñas gotas de agua del jutsu anterior, aterrizar en su piel y cortarla al contacto. Soportó el dolor y descartó la idea de fijarse, porqué esas gotas la dañaban, pues el maldito estaba justo donde lo quería.

Vio la sonrisa que le lanzó el Akatsuki, segundos antes de levantar a Samehada a la altura de su cabeza, para dar la estocada final.

Sakura en cambio, levantó su pierna sana y con toda su demoledora fuerza la estrelló contra el suelo. A los pocos segundos, la tierra se sacudió y comenzó a agrietarse.

El Akatsuki, sufrió el desnivel de ésta y se tambaleó a medida que se hundía en el gran cráter que se estaba formando. Hizo una mueca de fastidio y saltó de él, pero la Kunoichi lo tomó de las piernas impidiendo su escape.

Kisame la observó con triunfo. Pues la ubicación que había elegido, en su desespero, la hija del héroe, era por completo desventajosa para ella. Listo para darle el golpe de gracia, aplicó fuerza en su brazo e hizo el envión hacia adelante. Pero al intentar bajar el arma hacia ella, otra Sakura apareció, haciendo fuerza y quitando de su agarre a Samehada.

Al solo contacto, unas espinas o cuchillas - no supo distinguir bien que fue- se abrieron del mango del arma vendada y cortaron las palmas de la Kunoichi. Ella apretó los dientes, por la fuerte punzada en ambas manos y girando sobre su eje, mandó a la molesta espada a volar lejos.

El Akatsuki observó a Samehada perderse a lo lejos y caer entre los árboles. Mas que molesto, se liberó del agarre de esa insolente y la pateó con tal furia, que de haber sido la verdadera seguro le habría quebrado varios huesos, por decir lo menos. Kisame no se detuvo, al ver que se trataba de un jutsu de sustitución. Se perdió entre los árboles, abandonando brevemente la pelea.

Al perderlo de vista, las piernas de Sakura flaquearon. Cayó al suelo agotada. Sus labios estaban secos y ella muy lastimada. Cerró los ojos brevemente y soltó un suspiro de puro alivio. No sabía cómo, pero había logrado sobrevivir.

Sus ojos se abrieron de golpe. Recordó que en su batalla contra Kisame había escuchado -a lo lejos-, el sonido de explosiones pequeñas, como si se trataran de sellos explosivos y no le había prestado atención, dada la situación en la que se encontraba. Sin embargo, hacia un tiempo que no escuchaba otro sonido que el de su propia pelea. Ellos luchaban contra alguien más y no sabía que estaba pasando en aquel lugar. Eso la inquietaba.

Preocupada por sus compañeros de equipo, se obligó a levantar. Sentía su cuerpo pesado y sus fuerzas mermadas. Por otra parte, la herida en su muslo protestó por la acción tomada. Se fijó en el desastre, que era su pierna. No paraba de sangrar y seguramente estaría infectada también. Observó hacia los lados, queriendo estar segura de que se encontraba sola. Al comprobarlo, llevó una de sus manos a la herida. Su chakra curativo de color verde, apareció con tonos débiles. No era suficiente. Resopló molesta. Se quitó rápidamente, el porta kunai de su pierna sana y lo aventó por ahí, sin preocuparse de ver en donde caía; y desenredó sin mucho cuidado, la venda que se ajustaba a la misma. Una vez que consiguió liberar la tela, la ubicó sobre la lesión e hizo con ella un torniquete. Una vez, que terminó su labor, decidió suministrar el chakra que le quedaba, con el fin de ayudar a su extremidad a soportar lo que faltaba.

•••

Corría por el bosque en busca del equipo hoja.

Cada tanto, daba un rápido vistazo hacia atrás, para fijarse si divisaba a Kisame por algún lado. Al comprobar que no, volvía la vista al frente y se concretaba en su camino. No aminoraba la marcha en ningún momento.

Al llegar vio el cuerpo de su capitán desplomarse en el suelo pesadamente. Un poco más allá, uno de sus compañeros, yacía inconsciente.

Observó con cierta tristeza el campo de batalla. Allí parecía haber tenido lugar una guerra y no un enfrentamiento entre unos pocos shinobis. Los árboles ardian en llamas y humo negro salía de ellos, otros habian sido derribados. En el suelo y sobre los troncos o las piedras, se evidenciaban incontables shurikens y kunais incrustados. El radio de destrucción era muy amplio. Los ojos de Sakura, captaron restos de papel quemado y cerca de ellos, pequeños cráteres. Sin dudas, esos fueron los kunais con jutsus explosivos que había escuchado antes.

Solo quedaba de pie el chico Yamanaka, que al oír pasos a su espalda, ladeó el rostro para observar en la dirección en la que ella estaba, con el fin de determinar la ubicación de la nueva amenaza.

El rostro del ninja, mostró signos de sorpresa, al ver a la kunoichi médico parada en esa dirección y no al Akatsuki faltante. No obstante, su rostro pronto mudó a uno de preocupación al notar el deplorable estado de su compañera, que cargaba diversas heridas y tenía la ropa rasgada.

—¡Sakura-sama, aléjese de aquí lo más rápido que pueda! — le ordenó, volviendo su vista al frente. Jadeaba con fuerza. Se lo veía agotado y molesto, con el entrecejo arrugado. Se hallaba en su límite también. Sus brazos, aunque con quemaduras que se evidenciaban en mayor parte sobre el lado derecho, se hallaban extendidos y formando con sus dedos un círculo que encerraba dentro a su objetivo.

'Shintenshin no jutsu' Sakura reconoció la técnica, por ser la principal de Ino.

Exhausto el ninja rubio cayó. Sin embargo, una de sus rodillas absorbió todo el golpe al hincarla en el suelo. Se negaba a caer y abandonar la pelea. Su rostro se levantó desafiante hacia el causante de su molestia.

Las jades de la Kunoichi siguieron su línea de visión y se encontraron con una capa negra de nubes rojas. Su atención se centró en los tres shurikens que descansaban entre los dedos de este ninja. Siguió una línea ascendente hasta llegar al cuello de la capa, con intención de ver el rostro del nuevo enemigo. Fue en ese instante, cuando la voz de Fūjin la detuvo de cometer un grave error.

—No lo miré directo a los ojos. Este Akatsuki, es del tipo Genjutsu. —

—¿Genjutsu..? — repitió Sakura, a la par que sus ojos se detuvieron al recibir esa información, comprendiendo. Mantuvo su vista entre el labio y la barbilla del Akatsuki. Tarea difícil para ella, que nunca se había enfrentado a alguien con esa habilidad.

Evitó alarmarse. En sus ratos libres leía mucho y alguna vez, había tenido en su poder escritos que contenían información (aunque muy básica), acerca de esa técnica ilusoria. Por eso mismo, tenía una idea de dónde anclar la mirada. No obstante Fūjin, fue rápido en explicarle cómo funcionaba.

—El Genjutsu se crea, cuando el ninja manipula el flujo de chakra del sistema nervioso del oponente, llegando a controlarlo de tal modo, que afecta los cinco sentidos. Una vez dentro de los efectos del Genjutsu, el cerebro cree que todo el dolor y sufrimiento que se recrea es real.

Este maldito, consigue encerrar a sus oponentes dentro de un Genjutsu, usando sus ojos como medio, por eso le pido que los evite, Sakura-sama. —

Sakura escuchó con atención y asintió afirmativamente sin apartar la vista del frente. Dentro de lo que ella misma había leído, sabía que esa técnica no se le daba a cualquiera dentro del mundo ninja, por su complejidad. Solo aquellos con habilidades especiales conseguían usarla, ya que se requiere de un control de chakra muy preciso.

–Muy perspicaz, ninja sensor. – apuntó el Akatsuki, sin ningún tono en particular.

Sus cavilaciones, se vieron interrumpidas, cuando su atención se centró en la comisura de los labios del enemigo. Creyó verlo sonreír levemente, aunque estando a punto del colapso, no podía asegurarlo. Luchó por mantenerse neutra y no revelar su asombro. Pero lo cierto era, que ella no tenía idea de que su compañero fuera un ninja sensor. Tuvo muy presente el hecho de que ambos se habían estudiado muy bien.

Su vista se nubló por un segundo, sin embargo, evitó pestañear para no alertar al enemigo. Reafirmando su posición de pelea, se ordenó internamente resistir un poco más.

Se encontraba tensa, con el cuerpo rígido como la cuerda de un arco y completamente nerviosa. Podía darse cuenta que él, su adverdario, tenía puesta las pupilas sobre ella desde que llegó. Posiblemente estudiándola. Honestamente no entendía porque la escudriñaba tanto, si la gravedad de sus heridas estaban a la vista por desgracia.

De todos modos, herida o no, llegó hasta ahí y ahora, lo más importante era salvar la misión. Sus tres compañeros no estaban mucho mejor que ella, asique no tenía excusa.

Fue en ese punto, donde cayó en una interrogante que había pasado por alto. Sus compañeros habían estado luchando contra el Akatsuki que se hallaba frontal en su dirección, mientras ella se enfrentaba al desertor de Kirigakure.

Pero... ¿En qué momento había aparecido? O es que, ¿Siempre había estado presente y ella no había reparado en su presencia?

Cuando se vieron obligados a detener su marcha, por encontrarse con el Akatsuki de Kirigakure, ella no había notado a otro ninja más.

"Identifíquense". Esas fueron las palabras usadas por el líder de escuadrón. Ellos si lo vieron. Conjeturó que él, habría estado sentado o recostado sobre algún árbol y por eso no reparó en el segundo integrante. Sus compañeros tras reponerse del suitón, habían ido en su busca.

El ceño de Sakura se frunció, ¿Y dos quedaron inconsciente y uno gravemente herido? ¿Qué clase de ninja era este? Sus compañeros habían sido derrotados y ese no era un mérito cualquiera, ya que esos tres shinobis habían sido seleccionados para la misión por sus múltiples talentos.

Tenía muchas cuestiones rondándole en la cabeza, pero se vieron cortadas de cuajo, cuando el Akatsuki sin apartar la mirada de ella, guardó los shurikens y levantó una de sus manos, apuntando directamente con sus dedos al Shinobi del clan Yamanaka.

•••

—Tch... — Fūjin no ocultó su molestia, al verse descubierta su habilidad.

Se preparó al ver la mano del Akatsuki subir y apuntarlo abiertamente. Tenía muy presente que este bastardo, era muy peligroso. Asique apartó su clara mirada, de esa provocación y la concentró en un rango que iba desde la boca al pecho del Akatsuki.

No tenía idea de cuánto tiempo más iba a aguantar contra este sujeto, pero una cosa tenía clara: iba a resistir lo necesario, para asegurarse de que Sakura, tomé el pergamino y escape con él, hacía Konoha.

—¡Sakura, váyase! Aún puede salvarse alguno de nosotros. Le daré algo de tiempo... — le ordenó, Yamanaka, sin tener conocimiento de que ella estaba de pie, a base de pura fuerza de voluntad.

Tras el mutismo que recibió como respuesta, Fūjin ladeó el rostro, ella no le devolvía la mirada, la mantenía fija en dirección al oponente. La atisbó brevemente. Sobre su cuerpo se podían dimensionar diferentes heridas. Muchas de ellas en los lugares donde la prenda ninja se encontraba rasgada. Algunas sangrantes y mezcladas con tierra, otras ya secas. La mas profunda, se localizaba en su pierna. Con tal daño no iba a poder correr por varios kilómetros sin descanso hasta llegar a Konoha. Incluso, viéndola bien, se preguntaba cómo es que seguía en pie y consiente. Sin dudas está kunoichi médico, lo había sorprendido gratamente con su tenacidad. No necesitó más, para comprender el error en sus palabras.

Exaltó, debatiéndose internamente, entre lo que debía hacer y lo que no. La misión era lo más importante, no podía mostrar ni un apice de empatía o debilidad. Si ella no podía llevar a cabo esa orden, entonces debía ser él, quien tomé el pergamino y lo lleve hasta la aldea. Pero para ello, debería dejar atrás a su equipo y a ella combatiendo sola. Sus labios mostraron una leve mueca de disgusto.

—Bien, lo enfrentaremos junt… —

Al escuchar a Fūjin decir que ambos iban a combatir, no lo pensó más. Ambos sabían, que se debía hacer en esa situación.

Tomando impulso hacia adelante, la kunoichi cerró la distancia con el Akatsuki. No sabía que técnica podía efectuar, pero sí cuan peligroso podía ser. Sin embargo, ella debía ir al frente sin miramientos, para que su compañero abandone su intención de quedarse por compasión y priorice lo importante. Esto era todo lo que ella podía ofrecer, en su débil estado. No aseguraba tiempo, pero si una distracción. Apretando los puños con fuerza y concentrado el casi nulo chakra que le quedaba, llegó hasta él, que en ningún momento se movió más que para bajar su mano, que ahora descansaba vertical a su cuerpo.

—¡Vetee! — le gritó, al ninja sensor.

—¡Sakura, no lo hagas! — gritó alarmado y haciendo caso omiso.

Su puño fue directo y letal a golpearlo. Sin embargo, no logró acertar en el blanco, pues el cuerpo del Akatsuki se disolvió en múltiples cuervos que salieron volando en todas direcciones. La grieta que se formó en la tierra tras impactar su puño contra el suelo, removió árboles de su lugar y levantó bloques enteros de tierra húmeda.

Cuando giró para encontrarlo, se topó con un escenario totalmente diferente, no había nada a su alrededor, más que nubes negras y un cielo completamente rojo.

—Que demo... —

Dos cadenas salieron de las entrañas de la tierra y como si se trataran de serpientes, se enrollaron sobre las piernas de Sakura, subiendo hasta alcanzar sus brazos. Las ataduras de metal, fuertemente apretadas sobre las muñecas de la kunoichi, jalaron hacia adelante, logrando que cayera de rodillas sobre la tierra que se volvió líquida al contacto. Los ojos de Sakura bajaron. Se sorprendió al descubrir que se encontraba ahora encadenada sobre un océano embravecido de color púrpura. Ya no había señales de tierra por ningún lado. Pronto una cadena más, emergió de las profundidades y enrolló su cuello, cortando la distancia peligrosamente con el agua. Intentó con todas sus fuerzas hacer los sellos para liberarse de esa trampa mental, pero era inútil. No podía liberarse de sus ataduras y comenzaba a hundirse. Desesperada intentó zafarse aplicando más fuerza y lastimándose las muñecas en consecuencia, pero tampoco resultó. Engullida completamente y habiendo expulsado todo el oxígeno que guardaba dentro de su boca, a causa del grito de terror que escapó de ella, al hundirse cada vez más dentro de ese abismo; comenzó a sentir el ardor del agua entrar a sus pulmones. La desesperación nunca terminaba, su conciencia no se perdía en la bruma ni tampoco moría. Solo padecía dolor. Parecía condenada a sufrir ese horrible tormento, como un bucle sin fin, mientras el tiempo avanzaba lejano. Se removió en el agua frenéticamente, intentando salir de esa pesadilla.

La kunoichi médico, cayó desvanecida a un costado del cráter.

—¡Sakura-sama! ¡¿Qué le has hecho?! — le gritó irritado, el ninja sensor con veneno en la voz.

—Pronto lo descubrirás. — fue la escueta respuesta que recibió.

El ninja de Konoha, apretó los dientes furibundo. Deseaba quitarle a golpes ese aire de superioridad.

Abandonando la idea de entrar a su mente, tras intentarlo sin éxito, separó sus manos. Cambiar de estrategia resultaba el mejor plan por ahora.

Extendió el brazo y tomó el arma que descansaba en su espalda. Se puso de pie, sin descuidar a su oponente y reafirmó el agarre sobre su fūma shuriken, listo para luchar. Sin embargo, se vio obligado a detener en el lugar, cuando a su espalda le llegó el sonido de algo muy pasado, ser arrestado por el piso.

El ninja sensor, se giró solo un poco, para así tener una visión periférica de ambos enemigos. Se encontró con la figura de Kisame emerger entre la espesa niebla. Despegó a Samehada del suelo y la puso a descansar sobre su hombro.

De un momentos a otro, el panorama había empeorado todavía más.

—Estas acabado, muchacho. — escuchó decirle, el desertor de Kirigakure, mientras levantaba las manos para formar sellos.

Antes de poder siquiera pensar en alguna represalia, el shinobi de Konoha comenzó a sentir las fuerzas de su cuerpo abandonarlo. Poco a poco, todo se fue volviendo negro. Antes de caer al suelo completamente y agonizando la tortura de entrar en un espantoso Genjutsu, el hombre se giró y observó al ninja al ninja desertor, directo a los ojos.

—¡Maldito! — escupió con veneno, mientras apretaba los dientes frustrado. No entendía que estaba sucediendo. Si cuando sus compañeros le informaron que se trataba de un portador del Sharingan, él evitó ver sus ojos y combatió hábilmente contra el Akatsuki. Esa información que recibió, no era precisamente necesaria para él, que conocía perfectamente ese chakra, sin embargo, la tomo de todos modos. — ¿Cómo…? — quiso saber. Pero los labios del Uchiha nunca se separaron. Todo lo que obtuvo como respuesta, fue una mirada con desden.

Fūjin no pudo resistirse más. Su cuerpo cayó pesadamente salpicando lodo al estrellarse.

Una mueca de desagrado, se formó en los labios de Kisame, cuando el rubio cayó y con él, su diversión. Sin embargo, al observar un poco más allá, su sonrisa de dientes afilados se mostró nuevamente. Pasando del ninja de Konoha, caminó hasta que sus sandalias tocaron el cuerpo de la única mujer del grupo.

La observó con una seriedad poco usual en él, luego a los demás cuerpos tendidos que comenzaban a mojarse con la lluvia que acababa de comenzar. Sus rostros mostraban dolor y agonía. Todos estaban bajo los efectos del Tsukuyomi de Itachi, quizás permanecerían dentro por varios días, o quizás ellos los liquidarían ahora mismo.

Itachi acortó la distancia entre ellos y se fijó en la mujer que descansaba a los pies del Akatsuki. La caída provocó que la herida en su pierna mal curada, se abriera nuevamente, así como la de su brazo. Se estaba desangrando.

Kisame levantó el rostro, al escuchar los pasos de su compañero. Pero curioso de lo que observaba, lo bajó nuevamente y siguió su linea de visión. Ajeno a lo que el Uchiha reparaba realmente, soltó. — Parece frágil, pero no lo es. — una sutil sonrisa apareció en su rostro, demostrando más placer por decir aquello, que enojo.

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Bueno, hasta acá el primer capítulo, ¡Espero que les haya gustado!

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Nota:

Me veo en la necesidad de aclarar una cosilla acá, y esa tiene que ver con el equipo en el que está Sakura. Es obvio, que los tres son inventados y no existen en el manga y anime de Naruto, así como tampoco en la película: Road to ninja. Sin embargo, lo hice porque no me gustó la idea de que en el primer capítulo, el equipo 7 se encuentre con Kisame e Itachi (o más claro aún, Sasuke con el hermano).

Por eso decidí crear al "equipo hoja"

Con ellos, me pasó lo siguiente: me pareció más interesante que Sakura se integre a un equipo creado únicamente para llevar a cabo una misión y que tras cumplirla, se desarme; dándole protagonismo a ella y a mis creaciones 'made in China', que al equipo 7 versión 'camino ninja'.

Para este equipo me inventé tres personajes:

El primero del clan Yamanaka, el otro del clan Aburame (ambos son clanes muy conocidos dentro de Konoha) y el último, de la familia de Morino Ibiki.

Y digo familiar, porque dentro de Konoha, hay varios personajes de los que sabemos muy poco y desconocemos si tienen clan o más familiares dentro de la villa, como por ejemplo: Maito Guy, Rock Lee, Morino Ibiki, Sakura Haruno, entre otros.

Se por algunas imágenes que subieron algunos fans en internet, que en la cuarta guerra Shinobi, se ve al fondo a unos ninjas que parecen formar parte del clan de Rock Lee. Eso nos da la pauta de que sabemos muy poco de su clan, pero… al menos existe.

Con Sakura pasa algo diferente, de su clan solo la conocemos a ella y a sus padres.

Todo esto, me llevó a preguntarme si un personaje tan bueno como este, tendría clan o familiar dentro de la villa, pues solo se de él. Como no obtuve respuesta a esto en mi búsqueda, decidí que el tercer integrante sea un Morino.

Sin más que decir, espero les haya gustado el primer capítulo.

¡Nos leemos pronto!