Despedida de Soltero

Por momentos le costaba creer que al día siguiente se casaría. Luego de años y años de escuchar a su amigo diciéndole que "se consiguiera una esposa", simplemente creyó que nunca sucedería.

Pero aquí estaba, esperando que se hiciera otro día para poder casarse con la única mujer que había amado, y a la que nunca creyó poder amar activamente.

Como era costumbre, esta noche era su "despedida de soltero". Recordaba la de su amigo Maes Hughes, ellos dos riéndose de idioteces de la Academia hasta deshoras de la noche; la suya sería muy similar.

Riza se mostró reacia a ir con su amiga Rebecca, Schezca, Ross, la joven Winry Rockbell y la niña de Xing que había salvado su vida, pero él la convenció, quería que se divirtiera tanto como él. Ellas se quedarían en su casa.

Él estaba en la casa de Havoc, con el susodicho, Breda, Fuery, Acero, Al, Alex Armstrong (no sabía qué hacía ahí, pero era buena compañía) y Falman. La idea era básicamente lo mismo, beber algo, divertirse. Él no necesitaba "despedirse" de nada.

-Nunca creí que usted se casaría Jefe. - Comentó Havoc mientras se servía un vaso con cerveza. Roy simplemente se encogió de hombros y bebió de su propio vaso. Él tampoco creyó casarse alguna vez, porque nunca pensó que podría hacerlo con quién quería.

-Yo tampoco creía que era un hombre de matrimonio General. - Declaró Falman con la formalidad que lo caracterizaba.

-No creo serlo en realidad. Solo soy de ella, y por eso lo hago. Ella se merece esto. - Estuvo siempre mentalmente preparado para una relación en la clandestinidad, por eso teniendo la libertad de hacer esto, lo hizo. No dudó un segundo al proponerlo.

-Eso fue cursi, Coronel idiota. -

-Ya te dije que es General, Acero. Y tampoco estás en el ejército, puedes llamarme por mi nombre. -

-Tal vez cuando tú dejes de llamarme "Acero". Ya no soy alquimista estatal. - Sonrió sabiendo que eso no sucedería, una costumbre como esa era difícil de erradicar.

-Yo siempre sospeché que algo se traían, pero nunca pensé que sería algo así...Tan intenso. - Ahora era Breda el que se mostraba curioso.

Cuando les comunicó de su relación con Riza Hawkeye, los había notado poco sorprendidos. Se los había reclamado y la respuesta de Breda y Havoc en ese momento fue "Ya nos lo imaginábamos". En ese entonces se planteó lo malo que era disimulando lo que sentía. Era capaz de engañar a los enemigos más poderosos, que podían observarlo desde cualquier lado, pero no era capaz de esconder que se moría por su asistente, se sintió un poco patético.

Claro que ninguno de ellos sabía exactamente lo profundo que era lo que pasaba entre él y su futura esposa.

-Creo que nunca les conté cómo la conocí ¿verdad? - Todos los presentes negaron con la cabeza. Les contaría una versión "adecuada", obviando las partes más dolorosas de su historia con Riza.

-Pues bien, yo conocí a Riza cuando tenía unos 15 años, ella tendría 13. Aprendí alquimia de su padre. -

- ¿El padre de la Capitán Hawkeye era alquimista? - Alphonse se veía asombrado y emocionado, como si saber eso fuera algo maravilloso. Roy asintió con una sonrisa. -Así es Al, él fue quien descubrió la alquimia de fuego. - El rostro del menor de los Elric se iluminó aún más ante ese conocimiento.

-Al principio ella se mantenía bastante distante, y yo solo había notado que era muy bonita. Luego comenzamos a hablar un poco, nunca se destacó por hablar demasiado, pero era una agradable compañía y una buena distracción de las sesiones de estudio con su padre. - Obvió describir la personalidad de Berthold Hawkeye, no era algo que deseaba recordar en un momento así.

- ¿Y entonces qué sucedió? - Fuery estaba bastante entusiasmado con la historia. De hecho, cuando le contó a él sobre su relación se había mostrado muy emocionado. "Me alegra mucho que la Capitán y usted sean felices" le había dicho, definitivamente Fuery tenía un corazón muy noble.

-Por ese entonces solo conversábamos, yo no me atrevía a decirle que me gustaba. Me sentía un tonto, creía que ella nunca se fijaría en mí. Además, estaba mi Maestro, si sabía lo que quería con su hija seguro me cortaba las pelotas. - Se rio junto a los demás. Dudaba realmente que a su Maestro le importara demasiado la castidad de su hija. Dudaba que le importara su hija en algún aspecto.

- ¿Y cuánto tiempo estuviste dudando? - Le preguntó Edward con los brazos cruzados y sonriendo con sorna. Él sonrió de lado antes de responder.

-Dos años. Y ni siquiera fui yo quien dio el paso, fue ella. - A pesar de los años que pasaron, se sonrojaba un poco cuando recordaba los besos que se dio con Riza ese día que se marchaba para convertirse en militar.

-Me parece muy romántico que se quieran desde hace tanto General. - El teniente coronel Armstrong se veía conmovido, ese hombre tenía un modo especial de ver las cosas. Cuando supo de su relación, entró histéricamente a la oficina a felicitarlos a su tan particular manera y llorando a mares. Al saber lo de su compromiso, se presentó a ofrecerles la Residencia Armstrong para casarse y festejar. Roy sabía que la dueña de esa mansión era en realidad la General Armstrong, así que se mostró escéptico; Alex lo tranquilizó comunicando las palabras dichas por su hermana textualmente: "Esa pobre mujer merece casarse en un lugar bello si va a pasar el resto de su vida junto a un cobarde inservible". Roy no pudo evitar reírse a carcajadas, aceptó con gusto. Para convencer a Riza bastó con mostrarle el jardín de la residencia, su rostro maravillado como el de una niña ante la belleza de ese lugar lo había enamorado todavía más (si es que era posible algo así).

-Entonces… ¿Su primera vez fue juntos? - Por supuesto, el más directo, Jean Havoc. Los demás lo miraron con desaprobación por la pregunta de índole personal. Él entendía la curiosidad, no haría daño responder.

-Sí, así fue. -

-¿Qué edad tenía usted?-

-Si mis cálculos no fallan, yo tenía 20. Fue cuando terminé la formación de la Academia. - Todos parecían altamente sorprendidos por su respuesta. La fama de mujeriego que había alimentado seguramente los había llevado a creer que su despertar sexual fue temprano. Nada más alejado de la realidad.

- ¿De verdad tenía 20? No tiene que mentirnos a nosotros. - Le preguntó Breda dudoso.

-Es cierto. Cuando era más joven lo único que me interesaba era aprender alquimia, la única chica con la que hablaba era Riza y no podía tocarla. Así que preferí esperar, no era una prioridad para mí en ese momento. - Todos se veían muy interesados en lo que contaba, y él se dio cuenta que disfrutaba mucho de contar su historia con la mujer que amaba, ponerlo en palabras lo hacía más tangible.

- ¿Puedo preguntar algo General? - Inquirió Fuery tímidamente. Todos se voltearon a verlo, seguramente intrigados de qué quería saber. Roy lo invitó a que continúe.

-Si se conocían de tan jóvenes, ¿por qué no se casaron en ese momento? Así ella no se habría enlistado...Perdón si soy muy descarado, no tiene que responder si no quiere. -

Cuantas veces se hizo la misma pregunta. Noches enteras, cuando el alcohol hacía sus efectos en su estado de ánimo. Tantas cosas habrían sido distintas si se la hubiese llevado con él después de la muerte de Berthold Hawkeye. Claro que tenía bien en cuenta las razones para no hacerlo.

-Créeme Fuery, muchas veces he pensado en eso. Muchas veces me he culpado por no hacerlo. Pero lo cierto es que yo no tenía nada que ofrecerle, ni siquiera era alquimista estatal, aunque a ella no le hubiese importado no era correcto. Luego estaba Ishval, la situación era cada vez más violenta y sería enviado ahí como soldado o como alquimista tarde o temprano, y si no volvía ¿qué sería de ella? Cargarla con la viudez a los 18 o 19 años sería terrible, volver a arrastrarla a perder un ser querido, otro luto, hubiese sido egoísta de mi parte. - Suspiró con pesadez. - O tal vez fui simplemente un cobarde, temía que ella fuera demasiado buena para mí. -

-Son razones bastante válidas, de hecho, al menos para mí. - Comentó Al para mostrarle su apoyo.

-Gracias Al. -

-Lo que importa es que ahora pueden estar juntos y ser felices. - Roy se sintió confortado por Alphonse, le agradecía de corazón esas palabras para calmar su turbulenta mente.

-Si… Tienes razón. - Contestó Acero. Todos estuvieron de acuerdo, si de corazón o para que él no se hunda en la miseria no lo sabía, pero agradecía el apoyo.

Havoc dio un golpe en la mesa, sobresaltando a todo el grupo.

-Bueno ya basta de caras largas, esta noche es para celebrar. Celebrar que el Jefe y Hawkeye van a ser muy felices, y que las mujeres del ejército ahora perderán las esperanzas con el General y habrá algo para los perdedores como yo. - Todos rieron ante el intento de brindis de Havoc.

Miró a los hombres que lo rodeaban que bebían y bromeaban, y se sintió muy afortunado de tenerlos. Aunque la ausencia de cierta voz escandalosa diciendo "te lo dije" se hacía notar entre el bullicio. Alzó su vaso y murmuró "esto también va por ti amigo, gracias" mientras los demás no lo escuchaban.


Otra semana, otro capítulo! Siempre trato de alternar los POV de Roy y Riza, pero cuando se me vino esta idea preferí simplemente plasmarla y ya.

Me gustaba la idea de Mustang poniendo en palabras su relación con Riza, con alguien que no fuera ella. Todos los hombres que lo rodean en ese momento tienen su confianza, y por eso él logra abrirse (aunque no del todo, mejor no hablar de cierta persona). Espero que les guste!

Gracias a quienes me apoyan siempre, siempre leen y comentan, me hacen muy feliz 3