Boda Militar I

Se observó en el espejo sin poder creer la imagen que le devolvía. Nunca, ni cuando sólo era una niña, imaginó que alguna vez estaría así.

Vanessa le había recogido el cabello con una trenza que usó para hacerle un moño y dejar despejados sus hombros. Rebecca la había maquillado sutilmente para iluminar un poco su piel. Y luego estaba el vestido.

Había sido todo un problema conseguir un vestido de novia que cubriera toda su espalda y además no fuera pomposo. Después de mucho batallar, y sintiéndose muy frustrada, encontró una mujer que podía hacer el vestido que ella quisiera. Se mostró intrigada cuando le pidió expresamente que cubriera su espalda por completo, pero lo hizo sin hacer mayores cuestionamientos. El resultado era este hermoso vestido con mangas hasta el codo, con un poco de pedrería en el pecho; ajustado a la cintura y que luego caía recto hasta sus tobillos. Sencillo y hermoso.

-Estás tan hermosa Riza. - Le comentó Rebecca secándose las lágrimas que le rodaban por las mejillas.

-Gracias Rebecca. - Le sonrió con dulzura.

- ¿Te sientes feliz? Te ves muy feliz. - Le cuestionó su amiga con amabilidad.

-Me siento muy feliz. Aún no puedo creer que está pasando. -

Estaba a minutos de casarse con el único hombre que amó en su vida, y el que creyó que nunca podría amar como quería. Sonrió de nuevo frente al espejo.

Se miró al espejo para comprobar que su uniforme de gala estaba impecable. Había logrado que le permitieran a Riza ponerse un vestido de novia, pero él tenía que usar su uniforme militar. No importaba, nada de eso importaba. Su cabello estaba perfectamente peinado hacía atrás, sabía que a ella le gustaba mucho cuando lo llevaba así. Sonrió con suficiencia ante su reflejo.

-Jefe, Madame Christmas quiere verlo. - Le dijo Havoc desde la puerta de la habitación. Le hizo ademán de que le permitiera pasar. Cuando la mujer ingresó, Jean salió, cerrando la puerta tras de él.

-Te ves muy bien, Roycito. - Le comentó la mujer que lo había criado con su voz tan peculiar, pero que denotaba cierto orgullo.

-Gracias Madame. -

-Apuesto que Elizabeth debe verse muy hermosa, ya quiero verla. - Roy también estaba muy ansioso por verla, no había visto el vestido. No por tradición ni nada, simplemente porque quería verla y sorprenderse. Aun le costaba creer que todo esto estaba pasando. Si alguien le decía hace 5 años que esto sucedería, no lo hubiese creído. Pero aquí estaba, a minutos de casarse con la única mujer que amó en su vida, y a la que nunca creyó poder amar como quería. De pronto, la culpa lo golpeó en el pecho, Madame notó el cambio en su rostro.

- ¿Qué te sucede? -

- ¿Estoy haciendo lo correcto? - Chris Mustang alzó una ceja incrédula mientras lo observaba.

- ¿Estás dudando? Te asesinare si dejas a Elizabeth plantada ante el juez. - Roy observaba sus manos. Todo el daño que esas manos le habían hecho a la mujer que ahora era su prometida no desaparecía de su mente.

-Yo soy malo para ella. Ella no debería amarme, tendría que haberse alejado de mí. Yo tendría que haberla alejado de mí, pero la até, la quise tener lo más cerca que me fuera posible. Soy un egoísta. - Sintió su propia voz quebrarse como un cristal, estaba tan emocionado con todo esto que la culpa lo había abandonado, pero reapareció en el peor momento. Inesperadamente, sintió la mano de la mujer a su lado abofetearlo con fuerza, le dio vuelta el rostro.

-No hables de tu prometida como si fuera un perro, Roy Mustang. Ella está en el otro cuarto esperando casarse contigo porque es lo que quiere, ella sabe lo que es mejor para sí misma. Más que tú. Ahora, compórtate como el hombre que crie. Vas a casarte con Elizabeth, y vas a hacerla feliz. - Agradeció mentalmente la bofetada, lo había devuelto a la realidad con una facilidad envidiable. Recuperó su gallarda postura.

-Sí, Madame. - La mencionada asintió satisfecha.

-Voy a sentarme al jardín, ya casi es hora. Te veo en unos momentos. -

Cuando su tía cerró la puerta, inmediatamente Havoc volvió a ingresar a la habitación.

- ¿Listo Jefe? Ya tienes que ir con el juez para esperar a Hawkeye. -

-Listo, Havoc. Vamos. - Sonrió frente al espejo, listo para esperar a Riza y hacerla su esposa.


Otra semana, otro capítulo!

Bueno, esto es cortito pero no quería extenderme más para dejar lo más importante para otro capítulo. Llegó el gran día! Espero que les guste como los demás, es lo más importante eso para mi

Gracias por siempre estar, y apoyarme, me hacen feliz.

Nos leemos la próxima!