Capítulo 5: Trapos sucios

Una reunión discreta, tenía lugar dentro de la sala del departamento de inteligencia. Se encontraban reunidos, discutiendo el asunto del enemigo enmascarado, los líderes de los diferentes departamentos. Morino Ibiki (jefe del Dto. de tortura e investigación), Yamanaka Inoichi (Jefe del Dto. de inteligencia) y Nara Shikaku (jefe del Dto. de estrategia), cada uno se hallaba ocupando su lugar a los lados de Tsunade y Shizune, en la mesa circular de considerable tamaño.

La Hokage, escuchaba con atención, el intercambio de ideas de cada uno.

— El equipo de laboratorio, dentro del departamento de investigación, le realizó pruebas al papel, la tinta, los sellos y demás. El resultado que arrojaron los exámenes fueron negativos. Se confirmó que el pergamino recuperado es falso. — les contó Morino Ibiki, a los presentes, dejando sobre la mesa una carpeta con papeles que contenían los valores de las pruebas realizadas. — Y esto otro, es lo que obtuvimos del retrato hablado de Yamanaka Fūjin. — finalizó Ibiki, moviendo los papeles de laboratorio y dejando expuesto el dibujo que se hallaba debajo de estos, del enmascarado que le habían pedido armar.

Todos se asomaron a observar.

En la ilustración, se veía a un hombre de cabello corto y negro; portando una máscara blanca muy similar a la de un gato y con un solo orificio para el ojo derecho. Dentro de ese, un Sharingan de tres aspas se mostraba; más abajo, un abrigo de cuello largo, color azul oscuro y negro. Eso era todo lo que se podía ver.

— No es mucho, pero ya es un comienzo. — comentó Shizune, por la vaga imagen del hombre que buscaban.

— Sirve para tener una primera idea de la apariencia del Uchiha. — respondió Morino, cruzándose de brazos y observando fijamente la imagen. Sus años de servicio le habían dado olfato para algunas cosas, generando una especie de sexto sentido y pocas veces le fallaba. En esta ocasión, todo le indicaba que ese sujeto de la imagen era un Uchiha. Aunque no tenía idea, de como logró salvarse de la masacre. No obstante, eso poco importaba ahora.

— No podemos decir con tanta ligereza que se trate de un Uchiha. No está confirmado. — replicó la mujer de cabello negro.

— Tampoco podemos descartarlo. — respondió Nara, interviniendo en medio del intercambio entre Morino y Shizune.

Por el momento, no se debía descartar ninguna posibilidad. Solo cuando una evidencia más contundente apareciera, podrían hacerlo.

Además él -al igual que Morino- tenía la fuerte convicción de saber cuál era la procedencia de este sujeto. — Sabemos que no cualquiera se puede injertar un Sharingan o un Byakugan y soportarlo sin consecuencias por el peso del dōjutsu. La bendición genética de estos clanes, permite que solo los nacidos con el Kekkei Genkai, de sus familias puedan utilizarlos. Solo existen dos pequeñas excepciones conocidas y ellos son: El ninja copia, Hatake Kakashi y El asesino del Byakugan, Ao de Kirigakure. — explicó Shikaku Nara, dándole veracidad a su punto.

Tsunade, asintió estando de acuerdo con lo dicho.

Inoichi observaba la imagen. Sin embargo, su mente se hallaba lejos. Hace un rato que ya no escuchaba lo que decían sus colegas a su lado. Al repasar en su mente, lo que el chico Yamanaka dijo ver, mientras hurgaba en la mente del ninja de la nube, y lo comparaba con lo que él mismo había visto, al someterlo al Intercambio de mentes.

— ¿Tú que tienes Inoichi? —

El jefe del departamento de inteligencia, se concentró y expuso lo que tenía.

— Cuando entré en la mente de Yamanaka Fūjin, no encontré nada distinto de lo que él nos reveló. Sin embargo, me parece sumamente llamativo, que este ninja de la nube, no tenga nada de información útil que nos sirva. Salvo lo del pergamino. Casualmente, la imagen del robo, se ve clara y detalladamente.

Es un hecho, que la memoria de ese ninja de la nube, fue parcialmente borrada, mejor dicho, que fue suprimida la parte donde queda expuesto este sujeto.

Borrar una memoria o plantar imágenes, son cosas sencillas de hacer para un usuario del Sharingan. Son de las habilidades más básicas que tienen estos ojos.

Pienso que esta imagen del robo fue plantada. Este hombre, sabía perfectamente que ese pergamino era falso y que se valió de esta información que nosotros no teníamos (que no era legítimo el pergamino), para distraer nuestra atención y hacernos perder tiempo.

Sugiero revisar en detalle los demás pergaminos y descartar que falte alguno. Sin embargo, no tengo dudas en mi suposición. —

— Entonces, ¿dices que este sujeto usó un cebo y que ahora tiene en su poder un pergamino con un peligroso jutsu dentro? — Soltó Morino, sabiendo la respuesta.

— Si. — respondió convencido, Inoichi. — Este hombre, me parece lo suficientemente cuidadoso y precavido.

Se adelantó a que íbamos a capturar a esos ninjas y se aseguró de no dejar nada que lo perjudique en sus memorias. De pronto, nos topamos con este oasis. Lo que me hace pensar que así no es como se maneja él. — llevó su puño cerrado a la boca un momento. Lo apartó. — Me temo, que solo vimos hasta donde él quiso que veamos. —

— Se burla de nosotros.— murmuró, Shizune.

— ¿Como podría saberlo? — cuestionó, Nara.

Inoichi miró a su compañero y vio sus ojos negros posados sobre la mesa; reflexivo, metido en sus propias ideas y cavilaciones. No tenía caso responderle su cuestionamiento, pues viniendo de alguien tan analítico como él, seguramente sería una retórica que salió en voz alta.

— Eso… ya no lo sé. — le respondió, igualmente.

— Es muy posible que este hombre y Orochimaru sean aliados. — dijo Tsunade, en respuesta al cuestionamiento de Shikaku.

La atención de todos recayó sobre la rubia mujer. Ante la atenta mirada de todos, Tsunade se acomodó las gafas y les explicó su punto. — Se de buena fuente, que Orochimaru tuvo hace tiempo un enfrentamiento con Sasori de la arena y utilizó en su contra un Edo Tensei. — omitió el nombre de Uchiha Itachi, que fue quién le proporcionó dicha información por obvias razones.

Nadie sabia que al tratarse de misiones de alto grado o de espionaje, Tsunade contrataba en secreto a los miembros de la organización Akatsuki.

— Hn, coincide. — dijo Nara, devolviéndole la mirada a su Hokage. Se explayó. — Cuando el tercero, Hiruzen Sarutobi, murió; un equipo médico fue a buscar su cuerpo y otro dos equipos; el de investigación y estrategia, fueron enviados a recopilar evidencia para reconstruir lo sucedido.

Yendo directamente a la evidencia que nos interesa. Se recolectaron muestras de papel quemado, por toda el área donde la batalla tuvo lugar. Al ser analizadas, se descubrió que poseían chakra externo y posiblemente ADN del primero y segundo Hokage. Sin embargo, era tan pequeña la muestra, que no se podía estar seguros hasta realizar otra.

No sé pudo hacer una siguiente prueba, para determinar que los resultados arrojados hayan sido verdaderos; ya que un informe llegó. En él se detallaba, que la investigación había pasado a manos de raíz.

Se esto, porque estuve dentro de ese equipo. —

— Por como se va escribiendo la historia, hay un común denominador (pergamino), que parece unir a nuestros principales sospechosos.

Hasta ahora sabemos, que el tipo de la máscara sabía que el pergamino del Edo Tensei era falso, que Orochimaru tiene el original en su poder hace tiempo y que el consejo -incluido el tercero- sabían de esto.

Lo que no sabemos es, ¿Como el tipo de la máscara supo esto? ¿De qué modo consiguió el pergamino sin ser detectado? ¿Por qué los cuatro ancianos encubrieron ese hecho? —

— Si nuestras sospechas van dirigidas al consejo, deberíamos mantener esta reunión en secreto. — sugirió, Inoichi.

Todos asintieron, manteniendo la mirada seria.

La gran mayoría de los presentes, cavilaba sus propias preguntas y se formulaban hipótesis. Las que más resonaban en este preciso momento, era el motivo/beneficio, que tendría alguno de los ancianos, para estar cubriendo a Orochimaru desde las sombras y dónde residía la conexión que tenían con el tipo de la máscara.

¿Trabajarían juntos?

Era poco probable que fuese así. Si había un eslabón que se movía hacia ambos lados, ese debía ser Orochimaru, pues el consejo nunca aceptaría trabajar con alguien que portara un Sharingan.

— ¿Qué hay de los Uchiha conocidos? — quiso saber Morino. Sabía que el desertor tenía cabello largo y que el que más se ajustaba a lo poco que se apreciaba en el dibujo, era él menor de los hermanos. Pero con un Sharingan distorsionando la realidad a su antojo, esa imagen que tenían también podía ser falsa.

— Uchiha Sasuke, está siendo vigilado desde hace unos días. — respondió, Tsunade. — Sin embargo, para Uchiha Itachi, se envió un equipo de búsqueda y captura. — Mintió.

Tsunade esperó que la reunión se saliera de tono, cuando el consejo fue nombrado. Estar acusando abiertamente a las personas que más velaban por el bienestar de Konoha, no era cosa mínima. Sin embargo, todos expusieron sus trabajos, ideas e hipótesis y las piezas del tablero, poco a poco, fueron tomando su lugar. Ellos no estaban reunidos ahí para acusar a nadie, si no para revelar un par de trapos sucios, dentro de la aldea y encontrar al sujeto que pretendía burlarse de ellos.

Como los profesionales que eran, se mantuvieron con la mente fría y predispuesta para hallar la verdad.

Todos asintieron, estando de acuerdo.

— Hay que enviar un equipo calificado a Kirigakure, para comprobar si el enmascarado está ahí realmente y recoger cualquier información que pueda sernos útil. — tomó la palabra Tsunade. — Para ello tengo pensado enviar a Hatake Kakashi y Maito Gai. —

— ¿Qué hay con Orochimaru? —

— Tenemos que recuperar el pergamino. Pero para eso, primero tenemos que encontrar la guarida en la que se oculta. — la rubia pensó que no podía enviar a cualquiera a esa misión, teniendo en cuenta el nivel de su ex-compañero de equipo. — Orochimaru, es un Sannin. El equipo de búsqueda, tiene que ser de Anbu. Permítanme revisar bien a quien enviaré a esa misión.

Los ojos color miel de Tsunade, se posaron sobre la imagen del enemigo. Estiró su mano hasta la carpeta donde se veía la imagen del sujeto de máscara, y la cerró con cierta brusquedad.

— Revisen los pergaminos y constaten cual falta. — dijo, no queriendo olvidarse de darles el permiso para hacerlo. — Más tarde, enviaré el permiso por escrito.

La rubia se levantó de su asiento y comenzó a caminar para salir de la sala. Unos pasos por detrás la seguía Shizune, con su carpeta fuertemente sostenida, en ella había anotado rápidamente -a modo de recordatorio- las órdenes y permisos que debería escribir la Hokage más tarde.

— Hokage-sama…

La rubia se giró y observó a los tres hombres de pie, que todavía seguían cerca de la mesa y que le devolvían la mirada.

Nara continuó. — ¿Y ellos? — preguntó, refiriéndose a Danzo y compañía.

— De momento, no vamos a hacer ningún movimiento. —

Respondió, saliendo por la puerta y caminó por el pasillo. No quería arriesgarse a enviar espías que vigilen al consejo, pues eso los alertaría. Prefería ser cuidadosa y pensar mejor sus pasos. Danzo como líder de raíz, seguro tenía guarda espaldas velando por él, en todo momento.

Si ella ponía alguien para que los vigilen, seguro la iban a terminar descubriendo.

Su mayor sospechoso dentro de ese cuarteto de ancianos, sin dudas, era Danzo.

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Hasta acá el capítulo 5.

¡Nos leemos pronto!