Capítulo 6: Omitir
Saliendo de la reunión con la Hokage, Yamanaka se adelantó para alcanzar a Sakura. La llamó en voz alta para detenerla.
— ¡Sakura!
Al oír su nombre, la Kunoichi se giró. —¿Yamanaka-san, sucede algo?
— De hecho, si. — comenzó diciendo el chico con semblante avergonzado. — Verás, pedirte esto me apena mucho, porque sé que al igual que nosotros, estás cansada.
— Pero..? — soltó Sakura expectante, acercándose un poco.
Tomando aire, como si se tratara de valor, comenzó a explicarle. — Recibí un aviso más temprano, en el que se me informaba que en dieciocho horas, debería estar saliendo de la aldea en una nueva misión y…
Se notaba cuánto le estaba costando a su compañero pedirle ese favor. Así que interrumpiendo, Sakura completó la oración para ayudarlo. — …Y necesitas estar en mejores condiciones, curando los hematomas que los médicos no quitaron por completo, ¿Verdad?
El rostro de Yamanaka, mudó a uno de sorpresa al instante. La observó, con interrogación. Parecía haberle leído la mente.
Sakura sonrió, ante la expresión.
No es que lo hubiese hecho, es que era lo más lógico. Solo necesitó escuchar ese pequeño fragmento de la explicación, para entender por completo la situación y el apremio de su compañero.
No la sorprendió ni un poco, que él le estuviese pidiendo esa ayuda, a tan solo pocas horas de salir de observación, porque como médico sabía la manera en que trabajaban sus colegas.
En su caso, que contaba con poco tiempo, para dejar a sus heridas curar naturalmente antes de salir a una nueva misión, era entendible que busque alguien que las elimine.
Lo que si le resultaba sorprendente, es que le estuviesen pidiendo a Yamanaka, salir a pocas horas de haber llegado a la aldea.
— En verdad, me apena abusar de tu buena voluntad. — dijo Yamanaka, con franqueza. — Pero a estas horas, el centro médico es un caos y los hematomas que tengo son grandes. Quisiera poder curarlos y descansar algo antes de partir. — los ojos de Yamanaka, se posaron sobre la frágil persona de Sakura; relajando su expresión un poco, agregó. — Pero si estás muy cansada, no lo hagas. No quiero presionar ni abusar.
Sakura, se sintió conmovida.
Claro que estaba cansada. No solo eso, también se sentía sucia y además, hambrienta. Pero si tenía que poner todo eso en una balanza y ayudar al prójimo, siempre iba a pesar más lo segundo.
— Descuida, estoy bien. — le respondió, y levantó el pulgar hacia arriba, para dar énfasis.
— Eso es genial. — al ninja, se le iluminó el rostro de alegría. — Eh, ¿Vamos a tu consultorio? —
Sakura lo pensó un momento con el semblante más serio. — Yamanaka-san, tienes razón, el centro médico a esta hora estará colmado de gente, por ser la hora pico del lugar. Si Fūjin-san, tiene que salir de misión en el próximo día y necesita estar al 100% de sus capacidades físicas, lo ideal es atenderle rápido. Mi consultorio, seguramente va a estar ocupado por el turno que sigue del mío. Así que ir y esperar a que se desocupe, sería como no haberme pedido nada y sacar un turno.
Además, llevamos durmiendo mal dos días completos. Lo mejor es ganar tiempo, adelantándonos y curar esos hematomas cuánto antes para poder descansar algo.
Así que mejor iremos a otro sitio. ¿Me acompañas? —
Volviendo a su habitual carisma, Fūjin asintió y caminó a su lado.
Llegando a su casa, Sakura se quitó las sandalias ninjas, dejándolas en la entrada y prendió las luces; mientras Yamanaka se terminaba de sacar las suyas propias.
Lo dirigió hacia una habitación, que funcionaba como consultorio improvisado y le pidió que se siente en la camilla y quite la parte superior.
Sakura acercó un biombo clínico de tres piezas y lo plegó para darle algo de privacidad. Mientras él hacía lo correspondiente en su lado; ella guardaba y acomodaba algunos instrumentos.
— Estoy listo.
Sakura terminó de cerrar el frasco con gasas dentro, antes de girarse para ir donde su compañero. Pasó junto al biombo para quedar del mismo lado que Yamanaka. Su clara mirada, detalló el torso de Yamanaka, con ojo médico. Ya lo había visto antes en misión y en el hospital, sin embargo, no dejaba de asombrarse con la brutalidad del enfrentamiento.
— Fūjin-san, la verdad, admiro el valor de tu voluntad. No sé cómo conseguiste mitigar el dolor de tus heridas sin quejarte ni una vez. — dijo, mientras detallaba los lugares donde iba a tener que trabajar primero. A su vez, su mente inquieta, trabajaba uniendo hilos sueltos.
Por lo que sabía de la pelea, el enemigo había usado genjutsu, una técnica ilusoria. Pero al parecer, también podía valerse de técnicas de corto y largo alcance, como: el Taijutsu y el Katón. Esa similitud, le resultó alarmante.
La sonrisa ahogada, que escapó de los labios del shinobi, ayudó a Sakura a respirar nuevamente con normalidad. — Gracias, por el halago, pero no es así realmente. No niego que tengo una voluntad fuerte, pero mitigar el dolor, eso nunca lo logré. Si lo soporté, fue solo gracias a los años que llevo en servicio y al ligero alivio que me proporcionaron esas cosas frías con las que me cubriste. — respondió con voz neutra. Acto seguido, giró el rostro de lado y la miró de soslayo. — Gracias, por eso. — dijo e inclinó levemente la cabeza.
Sakura le respondió con una sonrisa cálida. Sin más que agregar, Yamanaka volvió su vista al biombo que estaba frente suyo.
Las palmas de Sakura, se acercaron a la piel de Yamanaka y sin tocarla, comenzó a trabajar con su ninjutsu. No le sorprendió que los médicos, no hubiesen eliminado los hematomas por completo; ya que ellos le daban prioridad, a las lesiones realmente graves o de importancia. Un moretón, era algo que se curaba solo con los días.
Sin embargo, ella trabajaba de diferente manera.
Pese a que no cuestionaba el trabajo de sus colegas y el no ocuparse de lesiones pequeñas les ayudaba a ganar tiempo para poder atender al próximo Shinobi que entraba; siempre que ella podía, se tomaba el tiempo de eliminar todo rastro sobre la piel.
El flujo de chakra verde en sus manos, atrapó las jades de Sakura. No podía sacarse de la cabeza, que Yamanaka-san, quizás estuvo peleando contra un Uchiha. Esta idea, resonó en su mente como el azote de un látigo rompiendo la carne. Pero no lo podía confirmar, ya que ella no pudo mirarlo directamente a los ojos.
sus sospechas se basaban, solo en el uso del genjutsu, esta comenzaba a desmoronarse, pues Kurenai-sensei, también contaba con tal habilidad y no pertenecía a dicho clan.
El entrecejo de Sakura, se juntó y ella negó con la cabeza.
Todavía no podía entender, que había sucedido allá afuera. Ella nunca había mirado los ojos de ese sujeto y sin embargo, cuando quiso darse cuenta, ya estaba dentro de la ilusión. ¿Qué había sucedido ahí? Ningún libro que hubiese leído antes, decía algo sobre eso.
Esta vez, observó el perfil de Yamanaka. Entendiendo que en vez de plantearse supuestos y adentrarse en un bucle, lo mejor sería preguntarle a él. Seguramente el ninja sensor, podría aclararle unas cuantas dudas.
— Yamanaka-san, ¿puedo hacer una pregunta?
— ¿De que se trata? — cuestionó con voz animada.
— Es sobre lo sucedido en la misión.
La sonrisa del chico se borró. —¿Qué hay con eso? — dijo al instante, componiendo la voz para que suene suave y no ligeramente alarmada.
— No entiendo cómo sucedió lo del genjutsu. Yo nunca miré sus ojos directamente. Por eso, no entiendo cómo fue que terminé dentro de una ilusión. ¿Crees que puede ser posible?
Yamanaka, no dijo nada por un momento.
— Si, aunque no sé cómo. De igual modo, lo hablé con mis superiores más temprano y lo dejé asentado en el reporte. Ese nuevo dato va a ayudar a otros shinobis en futuros enfrentamientos, ya que se va a agregar a su descripción. — la cabeza de Yamanaka bajó y su vista se centró en la madera del suelo.
No podía darse el lujo de subestimarlo.
Para él, era perfectamente posible que Uchiha Itachi, pudiera atrapar a alguien en su genjutsu sin necesidad de que lo miren directamente a los ojos. No por nada, alguna vez fue un líder Anbu. Seguro tenía un gran abanico de trucos bajo la manga. Uno de esos trucos indescifrables, sin dudas, fue la forma en que los atrapó ambos.
Se reprendía por eso.
Con su habilidad sensorial, no necesitaba mirarlo a los ojos para realizar el shintenshin no jutsu, solo dirigir sus manos hacia el chakra enemigo al que quería cambiar y ya estaba. Pero el muy bastardo, había rechazado su técnica, no una, sino dos veces. Y para mayor enojo y frustración, se mofaba de él, revelando que había descubierto su habilidad como sensor.
Creyó que iba a poder contra el Uchiha, ya que también era un ninja de élite dentro de la aldea y tenía más preparación. Pero las condiciones del enfrentamiento estuvieron en su contra desde el principio.
Yamanaka fue ajeno a la reacción de Sakura, que al escuchar su comentario, levantó la cabeza asombrada. Abandonó su tarea y giró para quedar delante de él. — Entonces, ¿Sabes quién era? Porque tengo mis sospechas.
El rubio se congeló al recordar lo dicho. Sin embargo, con velocidad se rearmó y fingió naturalidad. — Claro que lo sé. Soy un ninja sensor después de todo. Sé a quién pertenece ese chakra. Pero dime, ¿De quién crees que se trata? — preguntó con gracia, alentándola a proseguir.
— De un Uchiha. — respondió, convencida.
Yamanaka, rió un poco y luego palmeó la cabeza rosada de la Kunoichi, como si del comentario de un niño se tratara.
—Es cierto que las características eran similares, pero el que enfrentamos allá, no era precisamente un Uchiha. Y lo sé, porque conozco bien ese chakra. — mintió, ofreciendo una respuesta un tanto ambigua.
Sakura no supo descifrar a cual chakra se refería. Sin embargo, no agregó nada más. Por alguna razón, no se sentía del todo convencida con la respuesta que había recibido.
— Debes aprender que los estilos de fuego, aire, agua, viento, lava, etc.; así como las habilidades y los Kekkei Genkai, son pocos en comparación a la cantidad de personas en el mundo ninja. Y puede ocurrir, que shinobis de distintas aldeas, compartan características similares. Te ayudará mucho tener esto en cuenta. — aconsejó.
Sakura, asintió y volvió a su labor. Tenía mas preguntas que quería hacer, pero no estaba segura de si iba a recibir las respuestas que necesitaba.
— ¿Ahora puedo hacerte yo, una pregunta?
— Ah… si, dime. — respondió dudosa.
— Eso era lo que realmente querías saber, cuando curabas mis quemaduras? — las manos de Sakura, se apartaron un poco de Yamanaka, reaccionando con sorpresa a la directa pregunta. Porque en efecto, eso quiso preguntar cuando estaban en la misión, pero no quería hacerlo de frente y exponerse. — ¿Tiene algún significado tu interés en ello?
El corazón de Sakura, se sacudió por el nerviosismo. — No, no, — respondió rápidamente. — Solo creí dar con la identidad del enemigo y quería ayudar. Eso es todo.
Un largo e incómodo silencio se creó entre ambos. Ninguno estaba de humor para seguir con ese tema.
— Bien, Fūjin-san, he terminado mi trabajo aquí. — informó Sakura, desvaneciendo su chakra verde. — Ya no queda ninguna sombra oscura en tu piel. — comentó con tono alegre. El buen humor de la Kunoichi, se volvía a percibir a través de sus palabras. — Te daré privacidad para que te cambies. Espero afuera. — dicho eso, Sakura se volvió y salió de la habitación.
Yamanaka se puso la parte superior del uniforme y salió de la habitación también. Vio a Sakura recostada sobre la pared, bostezando. Se acercó un poco a ella.
— Ya estoy listo. — le informó.
Sakura lo acompañó hasta la puerta; aguardó a que el Shinobi se coloque nuevamente las sandalias ninja y lo despidió. — Espero que te vaya bien en tu misión.
— Gracias, por este favor. Te debo una, recuérdalo.
Sakura sonrió.
— Si quieres pagarme con algo, que sea con una rica comida. — bromeó.
Él sonrió ante la ocurrencia, nunca antes le habían pedido comida como pago por un favor importante. — Está bien. — concedió. Se giró y levantó la mano a modo de despedida. — Que descanses, Sakura.
— Que descanses , Yamanaka-san. — Sakura, cerró la puerta y caminó hacia las escaleras para ir a dormir.
Los pies de Yamanaka, se detuvieron pocos pasos después de escuchar la puerta cerrarse. Con el rostro más serio, se giró y observó hacia la casa de la Kunoichi médico, por un momento.
Sin embargo, sacudió la cabeza, negándose a las ideas molestas que la surcaban.
Sintió una brisa indiscreta mecerle el cabello a su espalda, seguido del sonido de unas sandalias chocar con la tierra de la calle.
Exhaló aire levemente, preparándose para luchar, mientras activaba su habilidad. Si no reconocía el chakra de esos ninjas a su espalda, iba a ser mejor para ellos que tengan una buena excusa para evitar ser derribados.
La comisura de sus labios se levantó, saboreando el momento. No obstante, pronto descubrió que si conocía a quienes pertenecían. Los hombros de Yamanaka se relajaron.
— ¿Sucedió algo? — preguntó, encarando a sus camaradas.
Uno de ellos, tomó la palabra, respondiendo con voz monótona. —Si, tenemos órdenes de llevarte con Danzo-sama.
•••
Yamanaka fue escoltado en silencio hasta el patio interno del establecimiento de raíz. Al llegar justo en medio, los pasos de los agentes detuvieron su avance, e hincaron las rodillas sobre el suelo.
Más allá, dónde las sombras más profundas se originaban, pudo sentir el chakra del funcionario de la aldea: Danzo Shimura.
Imitando la acción de sus compañeros, Fūjin también hincó las rodillas.
Dando un paso al frente, la figura estoica del concejal, se mostró. Caminó hacia Fūjin, con paso tranquilo. El lado derecho de su cara estaba cubierto por vendajes. Vestía de negro, pero su brazo desde el hombro izquierdo estaba expuesto, revelando la toga blanca que llevaba debajo. Su solitario ojo izquierdo miró fijamente a Fūjin.
Solo bastó un gesto, para que los Anbu arrodillados delante de Yamanaka, se pusieran de pie y caminaran hacia Danzo, quedando uno a cada lado.
— Yamanaka Fūjin. — comenzó diciendo Danzo.
Despegando la vista del suelo, al escuchar su nombre, Fūjin se encontró con la mirada del hombre, ensombrecido por un aura siniestra.
— Recibí un informe muy interesante, más temprano, sobre la reciente misión en la que has participado. — el líder de raíz afiló la mirada, para no perderse ni el mínimo cambio en la expresión del shinobi. — Te lo preguntaré de una vez, ¿Has enfrentado a Uchiha Itachi? — Danzo era un hombre, de diferentes matices. Elocuente cuando se trataba de conseguir algo por medio de la palabra, como lo hacía con los ancianos o Hiruzen. Sin embargo, también, directo y práctico para otras cuestiones.
Sin vacilación alguna y con temple neutro, Fūjin respondió. — Así es Danzo-sama, era él.
— Dime con tus palabras, información relevante sobre la misión.
Manteniendo el contacto visual, Yamanaka comenzó a enumerarlas.
— Cuatro considero importantes. La primera: tres shinobis de élite lo enfrentamos; contábamos con la ventaja en número, pero fuimos derrotados. La segunda: Uchiha Itachi, pudo hacer uso de su técnica ilusoria, sin siquiera tener contacto con nuestros ojos. La tercera: Está cerca de la aldea, o en ella. Y la Cuarta: el ninja que está detrás del robo es un Uchiha también.
— Ya veo… — Danzo ya tenía está información, sin embargo, su naturaleza era así, desconfiada y precavida. Mientras escuchaba, podía leer cada expresión que el ninja hiciera al hablar. Entrecerrando levemente la mirada, el sombrío hombre volvió a hablar. — El informe también detallaba que atraparon a un enemigo y lo pusieron bajo la técnica shintenshin no jutsu.
— Eso es correcto Danzo-sama. Fue ahí donde pude ver al Uchiha que tomó el pergamino.
— En ese caso, irás al área de investigación de este edificio, para que te interroguen y extraigan todo lo que hayas visto en ese intercambio.
— Entendido. — respondió sin más, el ninja sensor, acatando la orden. Su vista se concentró en la hierva, mientras aguardaba la orden de retirarse.
Se sentía inquieto con las preguntas de Sakura sobre el Uchiha y contrariado con su preocupación por ello. Esa sin duda alguna, debió ser la quinta información relevante para revelar, porque la relación que tuvieron en el pasado esos dos, podía ser perfectamente usada en favor de Danzo, para buscar dañar al Uchiha. Pero deliberadamente decidió omitirla.
— ¿Hay algo más?
Él ninja sensor, levantó la cabeza. Se encontró con los ojos penetrantes del líder de raíz, mirándolo con suspicacia. La forma en que lo veía y sus palabras, no dejaban lugar a dudas; Danzo se había dado cuenta que él, estaba omitiendo algo.
— Si, aunque preferí pasar de ello, por no considerarlo de importancia. — respondió, manteniendo la calma. — Él escapó de mi jutsu principal dos veces y además, descubrió mi habilidad sensorial.
El rostro serio de Danzo, se relajó unos minutos después. Replicó con tono adusto. — Ciertamente, no es relevante para nada. Cualquier miembro de Anbu, con el debido entrenamiento, puede llegar a hacer tal cosa.
Girándose, Danzo comenzó a alejarse. Su vista se mantuvo altiva y enfocada hacia el frente, pero su mente solo reparaba en el hecho de que Uchiha Itachi podía estar en la aldea. Tenía la oportunidad en sus manos de acabar con ese mocoso de una vez, ahora que osaba ingresar a su territorio. Una sonrisa de puro gozo y placer, se formó en sus labios. El mayor enemigo de la aldea, iba a caer pronto.
Sacarse esa piedrita del zapato, le resultaba más importante, que perder el tiempo con Yamanaka Fūjin y su pequeña mentira. Pobre inocente. De igual modo, se iba a enterar que fue lo que le ocultó, una vez que entre a interrogación y hurguen dentro en su mente.
•••
Hasta aquí el capítulo 6