Hermione no pudo dormir en toda la noche cada vez que lo intentaba hacer su mente le recordaba los besos húmedos que Malfoy le dio, aún sentía su lengua recorrer sus pechos, sus manos que la apretaban, la tocaban y sus dedos que se fundían dentro de ella.
-Dios. – sacudió la cabeza desechando el pensamiento. - Como puedo ponerme a pensar en eso a esta hora de la mañana, voy a tener que darme una ducha para relajarme.
El día paso lento y tortuoso, nunca creyó que llegaría el momento en el que deseara con todas sus fuerzas que las clases terminaran pronto y llegará la noche, para empeorar su tortura Malfoy no la miro en todo el día, entendía que no coincidían tanto en sus horarios, pero si lo hacían en las comidas y ella esperaba aunque sea una risa burlona o una mirada arrogante de su parte.
La Gryffindor se encontraba muy nerviosa, se debatía si era correcto asistir, después de todo es algo común que con diecisiete años quisiera experimentar, lo que no era normal, es que estuviera pensando seriamente en hacer eso con nada más que Draco Malfoy. No entendía bien como un elitista, sangre pura y príncipe de Slytherin le pudo proponer tal cosa. A su cabeza llego la idea de que quizás quisiera reírse de ella, citándola y él no llegara para que quede como una necesitada.
- Estoy tan confundida- miro hacia el techo dejando un suspiro apenas audible. A su mente vinieron unos ojos color plata, pero no eran los usuales, sino que era como la plata fundida, muy calientes. Al pensar en ello volvió a recordar la situación de la noche anterior, cuando tuvo esa misma mirada sobre su cuerpo observándola gemir, para luego él llevarse sus dedos a la boca y decirle lo bien que ella sabía.
Con eso todavía en mente decidió no darle más vueltas al asunto, después de todo era de Gryffindor, una leona, no podía acobardarse ni quedarse con la duda de lo que pasaría. Era mejor ir y afrontar la situación.
Draco se encontraba bastante ansioso, por lo cual llego antes de la hora pactada a la sala de menesteres, al ser temprano, pensó en un lugar cómodo, ya que necesitaba relajarse, frente a él apareció una habitación con un amplio sofá, cercano a este una pequeña mesita con un reloj y una vela, había un par de sillones, unas sillas junto a una mesa y varios almohadones regados por el piso.
Apenas entro, su mente vago nuevamente, no entendía como la insoportable sabelotodo lo podía tener así, ayer uso mucho auto control para no tirarse sobre ella y penetrarla ahí mismo, él podría ser muchas cosas pero no iba a violarla en ese salón a la pobre Gryffindor. Le alcanzo en ese momento con observar la forma en que la leona se deleitaba ante su toque, el escucharla gemir extasiada antes de mojarse toda. Si hoy venia por voluntad propia, sería otra cosa, no la dejaría escapar, ya que estaría completamente encantado de cogerla bien duro.
-Mierda, Granger, me tenes tan caliente con solo recordar lo que paso.
Su mente todavía lo quería torturar, por lo que le trajo el recuerdo de los gemidos de la castaña, gimiendo su nombre y el platinado con solo ese pensamiento sintió como una parte de él se endurecía aún más. Miro en dirección a la mesita y observo la hora en el reloj.
-Carajo, Granger está tardando demasiado, seguro que se asusto, voy a tener que solucionarme el problema yo solo.
Malfoy no aguanto más, corrió la silla, se sentó y desabrocho su pantalón para finalmente poder sacar su erecto miembro, una vez que estuvo libre comenzó a masajearlo, imaginando a cierta castaña tocándolo, jugando con el mientras lo saboreaba, brotando de sus delicados labios unos gemidos al mismo tiempo que se la imaginaba retorciéndose de placer.
La castaña ya iba tarde a su encuentro, estaba por salir de su sala común cuando se encontró con Harry y Ron que le cuestionaban a dónde se dirigía a esa hora, ella les comento que se iba a caminar y ellos se ofrecieron a acompañarla. No se le ocurría ninguna excusa y necesitaba sacárselos de encima, hasta que de pronto como invocada por Merlín apareció su salvadora Ginny, quien habría estado atenta a la conversación, ya que la miro con una sonrisa cómplice.
-Hermy ¿aún no fuiste a tomar la posición y darte el baño para relajarte? es mejor que te apures si no tus cólicos van a ser horribles, ustedes dos estúpidos ¿no saben que no deben molestar cuando se está en esos días?
Ron por un segundo no entendió hasta que vio la cara completamente roja de Harry.
-Perdón Herm, nos hubieras dicho que estabas con esos problemas de ustedes y nosotros eh, bueno mejor me voy a dormir. - Apenas termino de hablar salió corriendo a su dormitorio, Ron cuando noto a su amigo huir fue como si algo hiciera clic por lo que se fue detrás de él, dejándolas nomas en la sala a las chicas. Hermione le sonrió a su amiga.
-Gracias Gin, me salvaste.
-Oh no es nada, solo quiero los detalles después. - Ginny le guiño el ojo, se dio media vuelta y volvió a su cuarto.
Hermione por un segundo se quedo sorprendida por el comentario de su amiga, pero sacudió la cabeza, sonrió y se fue a encontrarse con Malfoy.
Se fue a paso apresurado, mientras trataba de ejecutar el menor ruido posible. Entro tan rápido a la sala de menesteres que apenas se giro para recuperar el aire se quedo helada ante lo que sus ojos observaban, Malfoy se estaba tocando y ella recién salió de su estupor cuando lo oyó.
- Oh por Salazar,Granger -. Malfoy estaba tan concentrado que no noto a cierta ojimiel en la entrada del aula viendo como él se masturbaba, la cara de Hermione se encontraba muy roja y sorprendida.
-Malfoy, ¿te estás tocando... pensando en mí?
-Mierda. - Draco casi se cae del susto, no esperaba que llegara y menos que lo descubriera así. Miro a la castaña morderse el labio y sus ojos le mostraban un fuerte deseo. Eso solo fue lo que necesito para ir y abalanzarse sobre ella, acercando sus labios a los suyos y comenzar a besarla con desesperación, la leona le respondía con la misma intensidad y lujuria.
Leves gemidos escapaban de los labios de la chica, Draco la agarro en brazos para poder sentarla sobre la mesa, una vez que la acomodo presiono su miembro contra las bragas de ella, que había quedado al descubierto por la posición en que se encontraban. El Slytherin lentamente coloco dos de sus dedos adentro de la leona, la cual se encontraba tan húmeda, por lo que sus dedos se deslizaban perfectamente dentro de ella.
-AHH Draco, mm... más -. La castaña se encontraba extasiada con los dedos de la serpiente y este al notarlo comenzó a moverlos a mayor velocidad, logrando que ella gimiera demasiado fuerte, rápidamente la beso para callarla, así nadie escucharía esos gloriosos gemidos que eran solo suyos.
Malfoy se separo lentamente de la castaña, sacándole despacio la camisa y el sostén volviéndose a perder en esos perfectos pechos, eran tan suaves, con la medida justa para él, era como estar en el cielo. Comenzó a tocarla sin quitar los ojos de su cara, perdiéndose en las expresiones que ella realizaba ante el placer, notando el disfrute que esta reflejaba. Hermione busco con desesperación los labios de él para besarlo con pasión y dejando pequeñas mordidas.
-Malfoy, antes que lo piense demasiado. HACELO-.
Draco se alejo de la chica y la miro de una forma que parecía que no comprendiera de lo que le estaba hablando. Ella noto como este se quedo inmóvil, por lo que acerco su mano al erecto pene de él y lo dirigió a la entrada de su vagina.
El platinado largo un sonoro gemido cuando la chica toco su miembro, sintió como si un calor lo rodeara, en realidad no esperaba que aquella tierna gatita que vio ayer, en el día de hoy en un rápido movimientos de piernas se abrazara a su cintura y dejara su hombría a medio camino de entrar en su vagina.
-Mierda Granger.- la agarro de los hombros y la miro a los ojos -¿te das cuenta que estas por perder tu virginidad en una sala abandonada y sobre una mesa?
Hermione solo asintió con la cabeza e intento acercar aun más el cuerpo de Draco a ella, él antes de dejarse llevar por la situación la volvió a mirarla a los ojos, notando su mirada suplicante y llena de calor.
– Granger, no quiero que después me acuses de aprovecharme de ti, ni nada por el estilo cuando pienses más claramente. – la beso suavemente para luego acortar la distancia entre sus cuerpos, la Gryffindor instantáneamente clavo sus uñas en la espalda de Draco, producto del dolor punzante, al ser penetrada por primera vez, Malfoy al sentir un ardor por la presión de los dedos de la chica comprendió el malestar de ella, por lo que se quedo quieto besándola muy lento, para que así su cuerpo se pudiera acostumbrar a su intrusión. Lentamente la molestia fue menguando por lo que Hermione empezó a moverse, él al notar esta acción se dispuso a seguirle el ritmo.
–Oh, Draco-. Salió acompañado de un sonoro gemido de los labios de la joven al sentir la embestida del rubio.
–Granger, cada vez que tus labios pronuncian mi nombre con ese tono, me calientas aún más - apenas se lo termino de decir comenzó a embestirla con mayor rapidez y profundidad.
La castaña suspiraba ante cada penetrada que le daba, se sentía tan llena, era una sensación tan placentera y le disgustaba no haberlo probado antes. Mientras la serpiente se encontraba en la gloria, nunca se sintió tan satisfecho de estar con alguien, era como si el cuerpo de la Gryffindor se amoldara perfectamente a él.
-Estas tan caliente y apretada, Granger. – el Slytherin comenzó a acelerar cada vez más la velocidad de sus embestidas.
-Oh, mierda, Malfoy.
Comenzaron otra ronda de besos mientras seguían con ese vaivén rápido y profundo, él lentamente empezó a reducir la potencia, pero ella no tenía la misma intención, se aferro aún más a su cuerpo con sus piernas y comenzó a moverse. El rubio soltó un jadeo ronco.
-Hermione, estoy por acabar, necesito que me sueltes para salir, no voy a aguantar mucho así.
-Cállate Malfoy y termina de una vez.
La castaña lo acerco para besarlo con brusquedad así dejaba de quejarse, ante esto no pudo más, le mordisqueo el cuello a la leona y termino dentro, ella cuando sintió todo el semen de Malfoy llenándola, se dejo ir y llego al clímax también.
El rubio escondió su cara en el cuello de la joven, mientras recuperaban el aliento. Una vez que se recupero volvió a hablarle.
-Granger, agárrate de mí. - No le dio mucho tiempo por lo que la joven se agarro apurada. La levanto y se dirigió con ella hacia el sofá, la recostó suavemente y luego se coloco a su lado. La chica se pego lo más que pudo al rubio, sintiendo aun el calor que desprendía su cuerpo y se sentía tan bien de estar así.
- ¿Tienes sueño, Hermione?
-No, solo estoy cansada. – el Slytherin empezó a frotarle el pelo a la chica, jugando con un mechón de su cabello. Ante esta acción la leona comenzó a cerrar los ojos, hasta que finalmente se quedo dormida.
Malfoy la miraba inspeccionándola en detalle, nunca se había sentido tan relajado con una chica, directamente siempre que terminaba de tener sexo con alguien, se vestía y se iba. No le interesaba compartir un momento con ninguna, además podría malinterpretarse. Pero viendo a la Gryffindor descansando tan relajada, con sus labios enrojecidos e hinchados, su pelo revuelto que aún desprendía un aroma sutil a vainillas y las marcas en su cuerpo que delatan su actividad reciente, que la marcaban como que fue suya, se sentía completamente a gusto y cómodo.
Tenía muchas ganas de volver a repetir esa situación en otras ocasiones. Lentamente sus ojos fueron cerrándose y de pronto el también la acompaño a los brazos de Morfeo.
Espero que les haya gustado, que tengan una excelente semana.
