Hermione lentamente abrió sus ojos, se sentía un poco adolorida, principalmente entre sus piernas, los recuerdos de su noche con Malfoy llegaron a su mente, se sentía tan cómoda rodeada del calor corporal del joven y no tenía ganas de levantarse. Después de unos momentos se inclino para observar el reloj en la mesita, el cual marcaba que apenas eran las tres, no había pasado tanto tiempo como hubiera pensado.
Giro despacio su cara hacia el rostro del rubio que dormía plácidamente, se mostraba tan sereno, relajado y en sus labios se vislumbraba una leve sonrisa. Se detuvo para apreciarlo en profundidad, sus facciones eran elegantes, ya entendía bien porque todas babeaban por él, pero desde esta manera en que lo podía observar ahora era muy distinto al chico arrogante y egocéntrico que se veía cuando estaba despierto.
-Sé que soy irresistible Granger, pero no me mires tanto o me vas a gastar. - Hermione rodó los ojos ante este comentario.
-Sabes Malfoy, estabas más irresistible dormido, ahora que abriste tu bocaza ya te ves igual de horrible que siempre. - El joven largo una carcajada ante su comentario.
-Pero bien que te gusto que te coma con esta boca ¿o no?
La leona se puso tan roja como un tomate, por lo que se acerco a sus labios y los beso lentamente, para que él se callara. Lo cual le funciono perfectamente, ya que le correspondió siguiendo ese ritmo lento marcado por ella.
La chica fue descendiendo despacio por el cuello del joven, dejándole pequeñas mordidas y bajando por su torso dejando alguno que otro beso y la marca de sus dientes. Él largaba pequeños gemidos ante cada acción de la muchacha.
Al sentir como el miembro del Slytherin empezó a despertarse y ponerse todavía más duro, bajo su mano para comenzar a masajearlo, de pronto se inclino sobre la entrepierna de él y coloco su boca en la punta de su pene, paso lentamente su lengua por la longitud de la erecta hombría de Malfoy, mientras seguía recorriéndolo con sus dedos.
- Mierda Granger, ¿algún otro truco que no conozca?
Ella sonrió con suficiencia, para luego meterse la mayor parte del miembro en su boca y comenzar a darle más placer.
- Oh joder, Granger, me volvés loco.
La castaña aumento el ritmo, mientras escuchaba los jadeos del Slytherin, se sentía como una diosa al provocar esos sonidos provenientes de él. Cuando volvió a la punta del miembro jugo un poco con sus dientes, escuchando aun más los gemidos que propinaba la serpiente, otra vez comenzó a jugar con su mano sobre el al momento que volvía a besarle los labios.
- Granger, no aguanto más. -
La Gryffindor lo volvió a meter en la boca para darle las últimas estocadas al miembro de Malfoy, cuando de repente sintió como se vino dentro suyo, intento tragar todo el semen que pudo, pero un poco se le escurría por los labios.
Draco estaba extasiado con lo que acababa de suceder, entre abrió los ojos para tratar de mirar a la castaña, pero fue un error, ya que ella justo se pasaba la lengua por sus labios agarrando ese preciado liquido que no había quedado adentro de su boca.
- Oh por Salazar, Hermione ¿dónde quedo la santurrona?
- Creo que ella se fue ayer... aunque cambiando de tema Malfoy, debo decirte que tú también sabes muy bien, podría volverme adicta a esto. – despacio se inclino sobre él y se acerco a los labios del rubio para volver a besarlo.
El Slytherin al sentir ese beso tan cargado de excitación, encendió algo que lo hizo llevar a otro nivel eso besándola con gran desesperación, haciendo que su miembro volviera a endurecerse así lograr un encuentro más. Se separo de la Gryffindor, girando su cuerpo y acomodándola sobre el sofá para volver a atacar sus dulces labios, la leona apenas se recupero de lo que acababa de suceder rodeo con sus piernas la cadera del chico consiguiendo que el pene de él quedara rozando su vagina.
Hermione comenzó a mover sus caderas buscando el ingreso de aquel miembro en su interior, en un ágil movimiento lo consiguió propiciando que ambos largaran un sonoro gemido al unisonó, sus movimientos eran en sincronía cada vez mas rápidos. Malfoy buscaba estar lo más adentro de ella, quería sentirla completamente por lo que empezó a moverse con mayor fuerza hundiéndose en la cavidad de la castaña.
Siguieron de esa forma hasta que finalmente ambos llegaron juntos al clímax y el Slytherin cayó junto a la castaña exhausto. Él estiro su brazo y la atrajo lo más pegada hacia su cuerpo.
Quedaron en esa posición un rato, se encontraban cómodos y cansados, pero finalmente una vez que recobraron fuerzas y ganas comenzaron a levantarse de lo contrario se meterían en problemas. La primera en sentarse fue Hermione, cuando logro zafarse del brazo del chico.
- Malfoy dale, se va a hacer muy tarde y va a complicarse volver.
- ¿por qué siempre tienes que ser la voz de la razón, Granger?
- Porque no sería yo sino, además te gusto así. - le saco la lengua, dejando sonar una leve carcajada, comenzó a buscar su ropa y a vestirse.
Draco la contemplaba vestirse, mirando sus suaves movimientos al hacerlo, se paro y comenzó a arreglarse él también, sin sacar los ojos de ella, cuando la castaña se giro puedo apreciar en su cuello una gran marca que él le provoco.
- Oh, Granger, creo que vas a tener que ocultar eso de tu cuello o dar muchas explicaciones. - Mientras se reía
- Mierda no pensé en eso -llevo su mano a su cuello. – Bueno, por lo menos no soy la única. Tú tienes dos cosas para ocultar Malfoy. - Draco se rió y por inercia se toco donde supuso que estaría la marca.
-No Granger, no pienso tapar nada, es el recordatorio de que la leona si tiene grandes dientes.
La chica se puso roja ante el comentario del joven.
- ¿Y si te preguntan sobre eso? ¿Qué vas decir?- lo miro con cierta duda.
- No te preocupes Hermione, no voy a implicarte en esto, no sos como otras chicas, aunque debo decir que no me molestaría que sepan quién me dejo estas marcas y menos quien te las hizo a ti. – La Chica lo miraba sin creer lo que decía- Pero sé que no te sentirías cómoda con eso después de todo lo que paso entre nosotros.
- Si, mejor mantengamos esto entre nosotros.
- Como gustes, Granger. - se sentía un poco molesto, aunque no sabía bien porque. Se terminó de colocar la camisa y se sacó su anillo.
- Granger.
- ¿Qué pasa? - el rubio le tendió su mano con el anillo
- Este anillo tiene el sello de mi familia, si en algún momento tienes ganas de que nos veamos y no te atreves a hablarme, mándame una carta usando esto para sellarla, así evitamos a cualquier curioso. - La castaña observaba atónita. - Trata de no perderlo.
- Está bien, Malfoy, igual en dos semanas tendríamos que tener nuestra torre ya.
- Que desconsiderada eres Granger, ¿planeas ignorarme dos semanas? Hace un rato gemías mi nombre y me decías que podías volverte adicta a eso, pero como ya te divertiste me desechas hasta que este nuestra torre.
- Malfoy, no exageres, lo decía porque no hace falta armar tanto lío.
- Como digas, Granger, solo tene en cuenta que por mi parte no pienso dejarte en paz por dos semanas, ya me dejaste probarte así que ahora vas a tener que aguantarme. - Sin más salió del cuarto dejando a una Hermione con el anillo en la mano y muy confundida con sus palabras.
Hermione caminaba hacia su sala común perdida en sus pensamientos, su mente le traía a colación todo lo sucedido, lo mejor sería descansar y desconectar su mente.
Al llegar a su habitación, corrió la cortina y se encontró que su cama estaba ocupada por una joven pelirroja, la cual apenas la vio le hizo una seña para que guardará silencio, se levanto tratando de producir el menor ruido y arrastro a la castaña al baño, cerrando la puerta detrás de ella y silenciando el cuarto.
-Perfecto ahora, cuéntamelo todo Hermi… - se quedó muda ante lo que vio, mientras le estaba hablaba encendió la luz del lugar y se topo con una joven despeinada, con su ropa arrugada y con una gran marca en el cuello. La colorada pegó un fuerte grito de sorpresa.
-Mierda Gin, vas a dejarme sorda, menos mal silenciaste el baño o hubieras despertado a todo Gryffindor o peor al castillo completo.
-Y que esperabas, no pensé verte así- señalando de arriba abajo el aspecto que traía.
La castaña suspiró. – Estoy cansada Ginny, ¿podemos hablarlo más tarde?
-No herms, es necesario que… Oh Merlín, eso, eso es. - La pequeña Weasley escaneaba a su amiga sin poder sacarle la mirada del dedo, mejor dicho de su del anillo que llevaba la chica en su dedo. – ¿qué haces con ese anillo Hermione?
-Oh mierda Ginny me había olvidado- la joven se saco el anillo y lo guardó en el bolsillo de la camisa. – bueno voy a ser breve, porque necesito dormir y sé que tu cabeza debe estar maquinado y armando varias hipótesis, pero cuando termine de decirte esto nos vamos a descansar un rato y lo terminamos de charlar más tarde, ¿está bien?
-Sii dale Hermi, desembucha.
-Bien- la castaña suspiró resignada - Esto debe quedar entre nosotras dos solamente Ginny, ni una sola palabra a los chicos.
Ginny le hizo una seña, de como si cerrara su boca mientras asentía energéticamente, la castaña largo un suspiro más extenso que el anterior.
-Tuve relaciones con Draco Malfoy, él fue quien me dejó esa marca, la cual aún sigues observando como si mi cara estuviera ahí y me dio su anillo por si deseo contactarme para algún otro encuentro. - dijo de la manera más rápida que pudo y así sacarse a Ginny de encima por un rato.
Ginevra comenzó a gritar nuevamente y Hermione esta vez tuvo que taparse los oídos con sus manos, porque de otra manera quedaría sorda.
-Por dios Hermione, ¿cómo paso?, ¿hace cuanto tiempo están juntos?, ¿cómo fue? ¿Es tan bueno en la cama como dicen? Pregunto rápidamente Ginny.
-Más tarde tranquilas te explico todo, estoy exhausta enserio, quiero irme a dormir, aunque antes debo cubrir esto. - Ginny en un rápido movimiento con su varita lo oculto.
- Eres brillante, ¿cómo lo hiciste?
-Luego de que me respondas mis preguntas te enseñare el hechizo, lo tuve que aprender para ocultar las mías- le dijo y comenzó a reírse. -Espero que no me engañes y me cuentes todo.
-Si Gin, después del desayuno, lo prometo.
La pelirroja asintió con la cabeza y ambas chicas se fueron a descansar, mientras que en otra habitación del castillo se encontraba un rubio dando vueltas en su cama tratando de poder descansar, pero aún seguía pensando en todo lo que había pasado, cada vez que cerraba sus ojos su mente le traía a cierta castaña que lo estaba volviendo loco, sus labios, sonrisa, su risa. Con esos pensamientos revoloteando finalmente logro caer en un profundo sueño donde lo observaba unos ojos color caramelo.
Es medio corto pero espero que les haya gustado, mañana subo otro.
