El Slytherin se despertó de su caliente sueño por un grito seguido de un golpe en su rostro.
- Bello durmiente te levantas o te pierdes el desayuno, estas babeando toda la almohada. ¿Otro sueño húmedo Malfoy?- la carcajada que produjo Zabini lo termino de despertar, para sentarse en la cama.
- Que carajo te pasa Blaise, ¿no puedes despertarme como una persona normal?
- No somos normales querido amigo, dale levántate o te morirás de hambre.- El rubio se desperezo mientras se levantaba, estaba durmiendo solo con un pantalón pijama por lo que su cuello y torso estaban al descubierto. – Bueno, por lo que veo creo que ya alguien te quiso comer todo- volvió a reírse frenéticamente aún con mayor fuerza.
Malfoy se observo atentamente el cuerpo notando varias marcas en su abdomen y pectorales. –Mierda, sí que saco las garras.- Blaise lo miraba atentamente mientras seguía riéndose de su amigo.- Cierra el pico Zabini.- el moreno lo miro tratando de contener la risa y salió justo de la habitación antes de que el almohadón impactara en su cara.
Observo la hora notando que se le hacía tarde para ir a desayunar por lo que se baño rápidamente y se fue al gran comedor, al sentarse en su mesa, noto que varias miradas se posicionaron en él, pero sintió como una en especial lo miraba por lo cual levanta la mirada donde se encontró con que a unas mesas frente suyo había unos hermosos ojos marrones que parecían querérselo comer.
La castaña estaba en su mesa junto con sus amigos, cada tanto dirigía su vista hacia la puerta del gran comedor, pero por el momento no veía ningún rastro de Draco. No sabía que pasaría cuando lo viera, si él haría como si nada paso o aún buscaría otro encuentro. De pronto sintió que varias personas, más precisamente mujeres, comenzaron a susurrar sobre la persona que había ingresado al comedor, por lo que la Gryffindor levanto la mirada para toparse con Malfoy quien entraba sin mirar a nadie, su cabello parecía que estar húmedo y despeinado, posiblemente goteando ya que le notaba pequeñas manchas en su camisa, la cual se encontraba desarreglada dejando notar unas claras marcas que fueron producidas por ella. Sentía el calor que comenzó a emanar desde su zona intima con tan solo tener esa imagen del Slytherin.
Siguió observándolo durante su caminata dirigiéndose a la mesa de Slytherin, no podía apartar la vista, se sentía atrapada igual que una mosca viendo la luz, hasta que sus ojos se encontraron con los de él, sintiéndose descubierta, como si leyera sus pensamientos lo vio sonreír de lado por lo que tuvo que desviar su mirada.
Hermione busco distraerse terminando su desayuno, lo logro hacer por unos instantes cuando la voz de Ginny la interrumpió y la volvió a llevar a sus pensamientos pecaminosos.
-Hermione, creo que él fue la víctima de este asunto, después de todo con esas marcas en el cuello parece que te divertiste demasiado, aunque debo decir que él está bastante orgulloso de ellas no intenta ni taparlas.- Le susurró en el oído a la castaña haciendo que esta se atragantara con su tostada.
-Herms, ¿estás bien? Le dijo Harry mientras la observaba preocupado. La castaña tomo un poco de jugo para aliviarse.
-Ah sí Harry, solo me dio gracia un comentario de Ginny y me raspo la garganta.- El azabache no le saco los ojos de encima, comprobando si lo que su amiga decía era verdad.- No te preocupes.- termino de decirle y siguió comiendo. Su amigo asintió y volvió a lo suyo.
Ante lo que acaba de suceder el rubio enfoco otra vez su visión en la castaña, al sentirse observada lo miro provocando que nuevamente sus miradas se encontraran, pero esta vez plata y chocolate se miraban intensamente, como si estuvieron solo ellos dos. La Gryffindor dirigió su vista a los labios del joven, donde se posiciono una sonrisa para luego moverlos lentamente hablándole en silencio, la chica interpreto que su mensaje era -en que estas pensando Granger- mientras que se pasaba distraídamente y sin quitarle los ojos de encima el cuello, más precisamente sobre la marca.
La chica se sonrojo, alejo lentamente su mirada de la serpiente, pero no conto con que no sería tan buena idea, ya que al girar su visión su amiga la observaba atentamente y conteniendo una risa. Para suerte de la castaña el resto del desayuno paso en calma, una vez que terminaron se despidieron de los muchachos y se dirigieron a los terrenos del castillo, en la cercanía del lago donde se dispusieron a sentarse.
-Bien, ya descansaste y desayunaste, ahora quiero toda la información de lo que tengas con Malfoy y no quieras mentirme porque acaba de notar como se miraban en el desayuno.
Hermione suspiro resignada, su amiga no era tan distraída como demostraba a veces.
-Yo te lo prometí y cumplo con mi palabra Gin.
-Mejor así, dime ¿hace cuanto se ven?
-Hace dos días nomas, me lo encontré en el pasillo y sin darnos cuenta por una discusión terminamos en un aula besándonos, las cosas subieron de tono y termine arriba de una mesa.- la castaña se cubría el rostro para ocultar su sonrojo.- pero no hicimos nada, recién ayer estuvimos juntos.
-¿Es un dios del sexo como dicen?
-Mierda Gin, ¿enserio?
-Sí, bueno, me da curiosidad saber si es tan bueno como dicen- la pelirroja se encogió de hombros.
- No tengo con que comparar y lo sabes Gin, pero si, fue magnífico. - La castaña tenía su rostro igual que el pelo de la pelirroja, aunque ante la pregunta de la pequeña Weasley todo rastro de color abandono su cara.
-herms, tengo una duda, no lo tomes a mal ¿se cuidaron?
-No, no, ¡dios que estúpida!- la castaña se llevo ambas manos a su cabeza.- Me olvide Ginny, tengo que tomar algo urgente.
-Tienes que ser más cuidadosa, ahora te ayudo, estoy segura de que alguna de las chicas debe tener una poción de emergencia, les pediré como si fuera para mí y te la alcanzo.
-Oh Gin, me salvaste.- la castaña abrazo efusivamente a su amiga.
-Hermy, no puedo respirar.- la chica se separo de la pelirroja y esta tomo una bocanada de aire.- te recomiendo que pidas en el boticario una poción anticonceptiva, dudo que no repitan lo de ayer así que te será de utilidad.
-Sí, ahora mismo escribo para hacer el pedido.
Las chicas se quedaron un rato más conversando sobre Malfoy, para luego ponerse al día con otros asuntos.
-Bueno Gin, voy a hacer eso y te veo en un rato.
-dale Hermy yo voy con las chicas por la poción.
Ambas se despidieron y se fueron a realizar su cometido.
Pasaron cuatro días tortuosos para cierto rubio, la leona lo estuvo evitando, en las clases ella no despegaba la vista del frente, en las comidas evitaba su mirada a toda costa y cada vez que intento acercarsele en el pasillo se iba corriendo hacia otro lado. No entendía que había pasado, si el domingo pudo apreciar el deseo de la Gryffindor en sus ojos durante el desayuno. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la mano de su amigo moviéndose frenéticamente delante de su cara.
-Tierra llamando a Malfoy, te estamos hablando. – comento burlonamente Zabini.
-Sus pensamientos son más interesantes que sus amigos Blaise, así que no te esfuerces en que te responda.
-Theo, nuestro amigo es cruel ya nos reemplazo, seguro es por la chica de los chupones, ¿tú qué opinas?
-Zabini y Nott porque no cierran el hocico y van a joder a otro lado.
-no te enojes Draquito, solo estamos preocupados por ti.
-Blaise, te dije mil veces que no me llames así, maldita Pansy y sus estúpidos nombres.- el rubio dejo a esos dos hablando solos y decidió ir a dar una vuelta, al caminar en el castillo se encontró con una Gryffindor la cual le venía perfecto.
Cierta castaña se encontraba deambulando por los pasillos, se encontraba agotada, eso de huir de Malfoy le estaba costando demasiado, pero las instrucciones decían claramente que la primera vez que bebiera la poción anticonceptiva debía esperar mínimo dos días antes de estar con alguien para que tuviera un efecto adecuado y sabia bien que si quedaban a solas con él terminarían teniendo relaciones en tres segundos.
Al otro día de haber hecho el encargo le llego una caja con cuatro pociones, las cuales debía tomar una por semana, ya que su efecto duraba siete días siempre y cuando no interrumpiera la toma, si no debería empezar otra vez. Para su bien ya habían pasado los días pero no sabía como acercarse ahora a Malfoy después de evitarlo.
Estaba tan pérdida en sus pensamientos que no se dio cuenta que detrás de ella venia un chico rubio que cuando noto lo distraída que se encontraba la cargo en brazos y se metió en la primera aula que pudo.
-¿QUÉ MIERDA TE PASA? ME VAS A MATAR DE UN INFARTO MALFOY.
-No grites Granger, me vas a dejar sordo.
-¿a qué se debe todo esto, Malfoy?
-¿Y a vos por qué te parece que lo hago, Granger?
-No me vengas con tus juegos Malfoy, tenemos clases.
-Me importa un comino en estos momentos las clases Granger, ¿por qué me estas evitando?
-Nadie te evita Malfoy, es una alucinación tuya, ahora déjame ir que estoy ocupada.
-Sí, si me evitas Granger, si te miro me corres la cara, si me ves que me acerco te vas a otro maldito lado. Yo te dije que no ibas a sacarme de encima tan fácil.
-Malfoy se hace tarde enserio y tengo clases. - se encontraba nerviosa, no sabía bien como actuar por lo que necesitaba huir de ahí.
-No, tenemos 30 minutos antes de tu clase, así que tengo planeado aprovecharlo.
-No, no es el momento Malf…
El rubio la beso con tanto deseo contenido, hace días que no probaba esos sabrosos labios y los extrañaba demasiado, eran como una droga.
La castaña trató de resistirse, pero fue en vano, ella también lo deseaba
Malfoy levanto la pollera de la joven, metiendo su manos bajo sus bragas, colando de a uno sus dedos y moviéndolos en el interior de la chica, la castaña comenzó a jadear cada vez más fuerte, por lo que el Slytherin metió su mano libre en su bolsillo y con un rápido movimiento silencio el aula, para volver a centrar toda su atención en seguir tocando a la leona.
Hermione sentía como los largos dedos de Draco entraban y salían de ella, dejándola más mojada en cada embestida.
Con tan solo usar su dedos la volvía loca, no quería quedarse atrás por lo que coloco su mano sobre el pantalón del Slytherin, más precisamente en su bulto, que tanteando logro encontrar los botones y así meter su mano para sacar al abultado miembro de Malfoy que pedía salir.
El rubio no pudo aguantar más con la acción de Hermione así que con su pie acerco una silla, se sentó y de golpe subió a la castaña sobre su pene, hundiéndola en el de una. La Gryffindor largo un sonoro gemido mezclado por la sorpresa y la calentura tan súbita del accionar de Malfoy. Lo beso con desesperación y lujuria, mordisqueando y jalando un poco el labio inferior del chico, aunque era tanto el deseo que no midió su fuerza ante su excitación por las embestidas que termino mordiendo de mas la boca del Slytherin dejando una pequeña herida.
Estuvieron en un vaivén desenfrenado sobre esa silla por un rato, la joven se agarraba energéticamente de los hombros de la serpiente, clavando sus uñas mientras se hundía cada vez más en él, lo quería sentir bien dentro suyo, haciendo presión para dejarlo apretado en su interior, jugando a con el sacándolo y volviéndolo a meter fuertemente.
Ambos se encontraban en la gloria cuando finalmente llegaron al tan ansiado clímax, se quedaron en esa posición hasta que recuperaron el aliento, aunque para sorpresa de la castaña sintió como la abandonaba su interior el miembro de Malfoy y era reemplazado por otro objeto.
El Slytherin se acerco lentamente al odio de la castaña para hablarle.
-Granger, ¿no te dije que lo guardaras bien?, porque para mí dejarlo metido en tu baúl no es algo muy inteligente de tu parte.
La castaña tardó unos segundos en entender.- pero, ¿cómo?
-Tengo mis contactos, Granger.- le dijo sonriendo de medio lado
-Seguro debió ser Ginny, no creo que a otra persona le pidas que revise mis cosas.
-Siempre tan inteligente y atenta a todo, bueno a casi todo. Te voy a dejar así vas a prepararte para tu clase, yo me iré a duchar y creo que conseguiré otra camisa, que no esté atacada por una leona.
La chica miró atentamente como lo dejo, poniéndose roja, no se había dado cuenta de lo que hizo con la camisa de Malfoy, levanto la vista para mirarlo y noto un poco de sangre bajo su labio.
-Creo que deberías buscar hielo para tu labio Malfoy.
El Slytherin se reía con ganas ante el comentario de Hermione y su vergüenza.
-Seguro, la leona marca bien su territorio. Igual espero tu carta y que no me evites Granger, sino por más que intentes esconder ese aparatito va a volver a estar ahí y activado con el control en cualquier momento. – volvió a besarla para sellar la promesa y luego salió del aula rápidamente quedando detrás de la puerta.
-¡Oh, por Merlín!- la castaña sintió como se había activado la vibración de la bala.
Al escuchar el gemido de la leona mantuvo apretado el botón y con una sonrisa de satisfacción en la cara se fue a dar un baño. Total su clase ya estaba perdida y por una buena causa.
Espero les haya gustado, tarde en subir porque estoy estudiando para rendir. Ya tenía este capítulo y el que sigue escritos solo me faltaba pasarlo a la computadora y me tomo más tiempo del que creí
