Planes a futuro

Contemplaba con satisfacción las estrellas decorando el hombro de su chaqueta que estaba colgada pulcramente en su armario. Hacía ya un año había recibido la última, la más importante, la que había anhelado desde que había terminado la guerra de Exterminio de Ishval.

Grumman se tomó sus años, disfrutó del puesto lo más que pudo hasta que los años hicieron mella y decidió que ya no podía hacerse cargo del país. Cómo era lógico, le cedió su puesto. Y de esa manera, hacía un año se había convertido en el Führer de Amestris. Haciendo que los años de trabajo y sufrimiento valieran la pena.

Escuchó una voz femenina y una infantil en el pasillo, no pudo sino dejar escapar una sonrisa.

Mucho antes de obtener el puesto que quería y esperaba, había conseguido algo que no sabía que quería y que nunca esperó tener: una familia. Ya el hecho de haber tenido a Riza era un sueño del que en ocasiones temía despertar, y luego, 7 años atrás, Maes había llegado.

Volvió a oír la voz femenina pero esta vez iba a dirigida a su persona.

- ¿Roy? - Nunca se cansaba de escuchar su nombre salir de esos labios.

- ¿Si? - Riza ingresó a su habitación. Ella se había despojado del uniforme hace largo rato, él en cambio seguía ensimismado con su chaqueta, quedando solo con los pantalones del uniforme.

-Hay que preparar la cena, Maes ya está dándose un baño. -

-Bueno, termino aquí y hacemos la cena. - Su esposa se había sentado en la cama y lo observaba. Había algo extraño en ella, era algo sumamente sutil, pero él podía percibirlo, los años que tenían de conocerse no eran en vano.

- ¿Te sucede algo? -

-Sí, quería hablarte de algo. - Afortunadamente, Riza no se andaba con rodeos. Si algo le sucedía, si algo estaba ocupando su mente, sencillamente se lo decía.

-Pues te escucho, cuéntame. -

-He estado pensando últimamente, que hay algo que me gustaría hacer… Que me gustaría que hagamos, ahora que Maes ya es mayor. -

- ¿Quieres ir de viaje? Si quieres, puedes ir con él, no creo que yo pueda ausentarme mucho tiempo del trabajo. No sería correcto. - Riza negó con la cabeza.

-No, no es eso. - Tenía las manos entrelazadas sobre su regazo y las apretaba con fuerza, como si estuviera nerviosa con lo que estaba hablando. Dejó su chaqueta tranquila y se acercó a la cama para sentarse junto a su esposa.

- ¿Qué quieres entonces? Dime, sabes que sí es humanamente posible lo haremos. -

-Cuando Maes llegó, fue tan imprevisto, me hubiese gustado planearlo y no sentirme culpable en un inicio. Me hubiese gustado disfrutar un poco más de la noticia. - Por supuesto que Maes había sido una alegría en sus vidas, pero haciendo honor a la verdad, Riza se había asustado al recibir la noticia; y él debía admitir que un poco también. Cuando creyó entender lo que Riza quería alzó las cejas sorprendido. Era la mejor madre que podría haber pedido para su hijo, pero nunca imaginó que querría tener otro niño, ni mucho menos pensó que anhelaría planearlo.

- ¿Quieres tener otro hijo? - Su mujer se sobresaltó. Seguramente por la sorpresa de que adivinara a donde iba con la conversación.

-Me...Me gustaría. Pero tú también tienes que querer. -

-Claro que quiero. Contigo cualquier cosa, ya lo sabes. - Riza sonrió suavemente mientras cerraba los ojos.

-Cuando comencé a sentir que quería tener otro bebé me sentí un poco tonta…-

- ¿Desde hace cuando quieres eso? -

Riza pareció meditarlo unos segundos.

-Creo que desde que Maes comenzó el jardín de niños. - Roy se sintió un poco triste.

Era obvio que la razón de que Riza no manifestara el hecho de que desde hace 3 años quería tener otro hijo juntos, se relacionaba con el camino que faltaba para llegar a la meta final. Ese era un problema que tenía su esposa y que había tenido desde que se conocieron: dejaba de lado cualquier necesidad propia y humana en pos del objetivo en común que tenían. Ciertamente había esperado a que la situación fuera favorable (según ella) para decírselo.

-Debiste decírmelo en ese momento Riza, podríamos haberlo hecho. - Agarró las manos femeninas que seguían entrelazadas con fuerza y entrelazó sus propios dedos.

-No era el momento, había mucho que hacer aún. Decidí hacerlo ahora porque todo está más tranquilo y creo que puedo permitirme esa baja temporal. -

-En el tiempo que pasó hasta podríamos haber tenido 3 hijos más. - Ella se rio y él la acompañó.

-Eso sería demasiado, dos serían más que suficiente para nosotros. - Pensó en Acero y su familia, desde que el enano se había casado con su amiga de la infancia, antes que ellos, ya habían tenido tres hijos. Y parecían querer más. Pero el tiempo jugaba a favor para ellos dos, que eran dos niños empezando a vivir, en cambio para Riza y para él, el tiempo corría en contra.

-Tendrás que cuidarte mucho más que cuando fue de Maes. -

-Lo sé. También sé que tal vez cueste un poco más que quede embarazada. -

-Bueno, eso no es problema. No tengo ningún inconveniente con intentar las veces que sean necesarias. - La tomó de la barbilla y le sonrió con picardía, a pesar de los años, ella seguía sonrojándose levemente cuando hacía eso.

-Supuse que no pondrías resistencia a esa parte. -

-Comenzaremos esta misma noche, preciosa. -

Iba a recostarla en la cama para acomodarse encima, pero la voz de Maes los interrumpió.

- ¡Mami, papi! Ya terminé de ducharme, ¡Tengo hambre! - Lejos de enojarse, sonrió.

-Será mejor que por ahora alimentemos al que ya tenemos y luego intentaremos hacer otro. -

-Sí, creo que sería lo mejor. -

Se dispuso a terminar de cambiarse y Riza fue a buscar a Maes para ir a la cocina. Volvió a sonreír con tranquilidad. Esa sensación de obtener cosas maravillosas sin siquiera esperarlas o anhelarlas era muy satisfactoria.


Otra semana, otro capítulo! Un poco más cálido y sencillo, me resultaba muy tentadora la idea de que haya dos hijos de esta pareja, así que esto es el inicio del próximo integrante de la familia. Es cortito, pero espero que les guste.

Gracias por estar siempre ahí, pendientes de lo que subo y dedicandose unos momentos para leer y dejar comentarios, se los agradezco de corazón.

Nos leemos la próxima!