La otra boda
Un leve calor de orgullo se agolpaba en su pecho, orgullo y nostalgia, eso era lo que sentía al ver a esos dos jóvenes que conoció siendo dos niños casándose.
Recordaba los ojos de Edward la primera vez que lo vio, parecían haber perdido todo brillo y vida que podían portar; pero ahora, brillaban de emoción contemplando a la mujer con quién se estaba casando.
Recordaba a Winry cuando tímidamente le había ofrecido un café mientras ella esperaba por su superior que estaba en el otro cuarto, la tristeza que cargaba en su voz al hablar de esos dos hermanos a los que quería como parte de su familia, y que estaban pasando por algo tan duro… Ahora estaba radiante en su traje de novia, sonriendo fascinada ante la visión del que estaba convirtiéndose en su esposo.
-Sigo sin creer que Acero se esté casando antes que nosotros. -
La voz de Roy Mustang la sacó de sus recuerdos. Volteó a verlo con una sonrisa divertida, y podía vislumbrar el orgullo también reflejado en sus ojos. No es algo que admitiría en voz alta, pero ella sabía lo que él sentía por los Elric.
-Ya te lo he dicho, a esa edad todo es más sencillo. -
-Es bueno ver que algo sea sencillo para estos chicos por primera vez en su vida. - El General había desviado su mirada hacía donde estaba Alphonse, justo al lado de su hermano, emocionado hasta las lágrimas.
Una sonrisa se escapó de sus labios cuando recordó la reacción del hombre a su lado cuando recibieron la invitación. Ellos ya se habían comprometido y lo habían anunciado, hacía un año, pero los trabajos en Ishval habían llevado a que no pudieran darse el lujo de organizar una boda (por más sencilla que fuera). A ella no le molestaba, entendía que no era el momento y que este llegaría, pero Roy parecía muy decepcionado con la situación. Incluso le había expresado que sentía que le estaba fallando, pero ella le hizo saber que eso era imposible.
Luego de que Ed y Winry formalizaron la unión, todos fueron saludando a la joven pareja antes de que comenzara la fiesta. Winry la abrazó y Ed también, antes la cabeza de Ed apenas tocaba su hombro y ahora él la pasaba en altura. Cuando llegó el turno de saludar a Roy, Ed se mostró indeciso, y su primera reacción fue estrechar su mano, el General le devolvió el saludo, pero luego se acercó para estrechar al muchacho entre sus brazos. Ed se quedó inmóvil, sin saber cómo reaccionar. Riza sabía que las figuras paternas eran algo complicado para él, pero pareció acomodarse con el gesto con el transcurso de los segundos.
-Estoy orgulloso de ti Acero, haz crecido mucho. - Le palmeó el hombro para aliviar la tensión emocional que había generado.
-Gracias… A los dos por estar aquí. - El joven de cabellos dorados alzó un poco más su frente. - Y por todo lo que han hecho por Al y por mí. -
-Saben que pueden contar con nosotros para cualquier cosa. - Riza sentía ganas de abrazar al niño (que ya no era tan niño) de nuevo, pero no quería incomodarlo.
-Espero que pronto puedan hacer lo mismo. De verdad lo merecen. - Winry había tomado su mano para apretarla con afecto.
-Ya será momento. -
Dejaron a la joven pareja seguir saludando a sus invitados y se unieron al resto para la fiesta. Havoc fumaba un cigarro mientras Breda ya había asaltado el buffet. Los ojos de todos sus subordinados fueron a sus manos, que iban entrelazadas, más porque todavía les costaba acostumbrarse que por otra cosa.
-El jefe de Acero ha crecido mucho, no puedo creer que ya se esté casando. - El cigarrillo bailaba entre los labios de su compañero. -Se casó antes que usted, Jefe. -
Roy simplemente alzó una ceja y le dedicó una media sonrisa a su subordinado.
-Al menos yo tengo con quien casarme, ¿cierto Havoc? Tal vez es momento de que te le propongas a la Teniente Catalina. - La cara de Havoc pasó de su color normal a uno muy parecido al del vino tinto que llenaba su copa.
Riza escondió media sonrisa detrás de la copa que Roy le había dado para tomar. Por un segundo imaginó la cara de Rebecca si efectivamente Havoc se le propusiera. Siguieron bromeando y comiendo por un rato. Hasta que llegó el momento del baile, por supuesto Edward y Winry estrenaron la pista.
- ¿Quieres bailar? - Roy puso su mano frente a su rostro para captar su atención.
-Claro. - Le sonrió como respuesta y aceptó la mano que le ofrecía.
Mientras se acomodaba para seguir la melodía, pudo sentir que muchos ojos estaban posados en ellos dos. Se sentía un poco incómodo, ella estaba acostumbrada a mantener el perfil bastante bajo. Roy notó su incomodidad y le pegó más a su cuerpo.
-Relájate, solo estamos bailando. -
-Lo sé, pero es… Extraño, todos nos observan. -
-Eso es porque seguramente les sorprende vernos así Riza. Para muchos hemos sido un rumor de pasillo por muchos años, para otros, algo que parecía demasiado obvio como para no ser cierto. -
Roy tenía razón.
Incluso antes de siquiera contemplar la idea de estar juntos, muchos creían que lo estaban. Que tenían una suerte de romance clandestino oculto de los ojos del ejército. Algunos creían que simplemente era un intercambio desagradable de favores en pos de un puesto.
Luego, cuando efectivamente decidieron estar juntos y cuando las leyes que lo prohibían desaparecieron, la noticia de que eran una pareja corrió a una velocidad que los sorprendió a ambos. Cuando llegaban juntos en la mañana, veía rostros de decepción, si era porque ahora su superior no estaba disponible o porque no venían tomados de la mano, nunca lo supo.
Seguro. Verlos en una situación tan mundana, bailando en una boda y con la expectativa de una propia sería una imagen por lo menos, digna de ver.
-Hay algo que nunca te conté, lo recordé cuando dijiste que a la edad de Winry y Acero todo es más sencillo. - Los ojos obsidiana la miraban tímidos, como si se sintiera tonto por hablar.
- ¿Qué es? - Ella arqueó la ceja intrigada, dudaba que hubiera aún algo que no supiera del hombre que la tenía entre los brazos y la guiaba por la pista.
-Pues… Ese bonito anillo que tienes en tu dedo no es el primer anillo de compromiso que compré en mi vida. -
-No te entiendo…-
-La verdad, es que luego de que regresamos de Ishval había comprado uno para darte. Creo que ni siquiera lo pensé bien, fue casi un impulso. Ni siquiera sabía si tú me aceptarías después de… Todo lo que sucedió. - Un leve reflejo de tristeza cruzó el rostro masculino que tenía en frente.
Pensó en que seguramente él tenía ese anillo guardado el día que se presentó en su oficina para hacer efectiva su promesa de seguirlo hasta el infierno. No podía imaginar cómo debió sentirse.
- ¿Qué pasó con el anillo? -
-Lo perdí. Seguramente entre las mudanzas y los traslados. Lo tomé como una señal de que había sido un pobre iluso. -
Lo besó. Si había sido un iluso, pero eso siempre le había encantado de él, desde que era un adolescente estudiando bajo su techo.
-De todas maneras, el que tienes ahora es mucho más bonito. -
-Ya lo creo.-
Buen domingo! Estuve desaparecida, espero me sepan perdonar, la universidad me tuvo un poco ocupada (y estresada) y no podía sentarme a escribir y volcar lo que quería. En fin, espero que les guste, tenía ganas de hablar de Ed y Winry!
Gracias por siempre estar ahí, nos leemos la próxima!
