Buenas Nuevas

Estaba aterrado.

Le sudaban las manos, su pulso era tan fuerte que tenía que el corazón se le saldría del pecho en cualquier momento.

Se sentía patético.

Era un militar hecho y derecho, general y futuro mandatario. Veterano de guerra (de dos guerras, siendo correctos). Entonces, ¿por qué tenía tanto miedo?

-Estás siendo irracional, Roy. -

Giró la cabeza para ver a su esposa. Ella conducía, porque sus manos no dejaban de temblar desde que habían salido de su casa.

Claro que estaba siendo irracional. Era suficientemente racional como para saberlo (eso sonaba contradictorio ¿verdad?).

Pero es que la mujer que lo había criado era un poco impredecible. Y no sabía cómo reaccionaría al hecho de que se comprometió con Riza sin siquiera mencionarlo previamente.

-Tal vez se enfade conmigo por no decirle lo que estaba planeando. -

Riza ladeó la cabeza analizando lo que dijo.

-Tal vez…-

Un escalofrío recorrió la espalda de Roy. Oh, sí Madame Christmas se enfadaba con él era hombre muerto. Ni Riza Hawkeye podría salvarlo.

-Aunque no creo que por demasiado, seguramente se alegre. -

-Eso espero…-

No creía que fuera posible, pero su corazón comenzó a correr mucho más rápido cuando Riza aparcó. Ella apagó el vehículo y lo tomó una de sus manos en las suyas.

-No tienes que preocuparte tanto, Madame es una mujer razonable. -

-Si…-

-Y no creo que se preocupe realmente porque no le hayas contado lo que ibas a hacer. -

-Claro…-

Riza se rio.

-Roy, es tu madre, no el Führer. Tranquilízate. -

Sinceramente, se sentiría más tranquilo dándole la noticia a Grumman, pero prefirió no vociferar ese pensamiento. Solo asintió. Bajó del auto y se acercó a abrir la puerta para Riza, era extraño porque ella era la conductora, pero era algo que hacía de manera inconsciente cada vez que usaban el coche.

Abrió la puerta del bar para Riza también, dejándola entrar antes que él, una táctica de distracción para aliviar un poco el susto que acarreaba.

Ninguna de sus hermanas adoptivas estaba en el bar. Bien. Eso era un alivio.

Madame estaba atrás y se acercó a la barra cuando escuchó la campana de la puerta. Se sorprendió de verlos, y Roy comenzaba a sentirse más nervioso a cada segundo.

-Vaya, esto sí que es una sorpresa, no esperaba verlos por aquí. -

Apagó el cigarrillo que tenía en la boca, y rodeó la barra para saludarlos.

-Elizabeth, es un gusto verte. - Envolvió a Riza en un abrazo cálido.

-Igualmente Madame. -

Cuando su madre observaba a Riza su mirada portaba una suavidad poco normal en ella. Le hacía feliz saber que sentía afecto por la mujer que él amaba, hacía las cosas mucho más sencillas.

-Roycito, ¿cómo has estado? -

La voz rasposa de su madre lo sacó de sus pensamientos, y volvió a ponerse en guardia, intentó disimular su nerviosismo para que Madame no lo note.

-Bien, Madame, como siempre. -

Chris Mustang arqueó una ceja y lo observó de arriba a abajo.

Oh no, no no no.

-Supongo que han venido para algo en especial ¿verdad?.-

-Esto… Ehh. -

Por favor, ¿cuándo había perdido la elocuencia? Madame seguía observando con la misma expresión suspicaz que antes, y Riza ladeó la cabeza, seguramente desconociendo al hombre que tenía al lado.

-De hecho, si, Madame, vinimos porque queríamos hablar de algo. -

Riza terminó, o bueno, formuló la oración por él. Roy, por su parte, liberó aire de sus pulmones que no sabía que estaba reteniendo.

Chris Mustang se suavizó cuando se dirigió a Riza.

-Bien, entonces vengan, hablemos en mi oficina. -

Siguieron a la mujer hasta su oficina en silencio. Riza tomó su mano y le sonrió, como asegurando que todo estaría bien.

Sí, todo estaría bien. Después de todo, no es como si fueran adolescentes, y que un matrimonio pudiera resultar sospechoso. Eran adultos, que habían querido estar juntos demasiado tiempo sin poder hacerlo.

Entraron a la oficina de Chris Mustang, y se sentaron en los sofás. Ellos dos, lado a lado en uno de ellos y Madame en frente. La mano de Riza seguía entrelazada con la suya.

- ¿Y bien? -

Hawkeye apretó suavemente su mano, invitándolo a hablar. Esta era su familia después de todo. Suspiró.

-Vamos a casarnos. -

Tal vez debió ser un poco menos directo.

Madame Christmas se quedó mirándolo unos segundos, procesando la noticia seguro. Fueron los segundos más largos de su vida.

Sonrió. Una de esas sonrisas sinceras, no las cargadas de arrogancia o ironía que solía dar. No, era una sonrisa cálida, leve, pero cálida.

-Al fin lo hiciste, Roycito. -

Sentía que un gran peso se levantaba de sus hombros. Devolvió la sonrisa.

-Déjame verlo, Elizabeth. -

Él no entendió a qué se refería, pero Riza sí. Soltó su mano para acercarla a Madame para enseñarle el anillo que le dio.

-Es muy hermoso. - Admitió Riza.

Él estaba orgulloso de su elección, ese anillo era perfecto para Riza.

Madame lo inspeccionó minuciosamente, y movió su cabeza con aprobación.

-Una hermosa pieza de joyería, es cierto. Buena elección, Roy. -

No lo llamó por su sobrenombre, solo Roy.

Después de contarle cómo fue la propuesta y cuando, Riza se excusó para ir al baño. Dejándolos a él y su madre solos, por primera vez en la tarde.

-Sabes que no soy una mujer sentimental, pero he de reconocer, que he pasado muchos momentos afligida creyendo que nunca podría ver esto. Asustada incluso, de que vinieras a decirme que desposarías a una mujer que no era ella. - Madame se aclaró. - No porque estuviera en contra de que ames a otra mujer, sino porque sabría que no serías feliz de otra forma que no fuera con ella.

Ah, cuántas noches él había sentido exactamente lo mismo.

-Yo también estoy muy feliz de poder estar con ella. Pensé que no sería posible. -

-Aunque…-

La mirada de Madame se había vuelto dura de nuevo. Roy tragó saliva. Aquí vamos.

-Me hubiese gustado saber que ibas a hacer esto, antes de que lo hicieras. Podríamos haber preparado algo para celebrar. -

Roy parpadeó, perplejo. Pensó que lo regañaría por no confiar en ella, por dejarla fuera de sus planes; pero… No. Ella solo quería darles una sorpresa. Sonrió. Se sorprendía del poder que tenía Riza Hawkeye sobre las personas, había logrado suavizar a Chris Mustang de maneras que él jamás pudo.

-Bueno. - La mujer hizo un gesto con la mano. - Podemos hacerlo de todas maneras, si ustedes quieren. -

-Claro, estoy seguro que Riza estaría muy feliz, no hemos tenido una fiesta de compromiso realmente. -

No lo había pensado, qué tonto. Era algo muy normal, y Riza lo merecía. Si iban a tener una boda normal, pues, una fiesta de compromiso también era parte de todo eso.

Riza ingresó a la habitación, y sonrió a ambos.

-Elizabeth, estaba comentándole a Roy que quiero organizar una fiesta de compromiso para ustedes. -

-Oh, no es necesario, en serio…-

Chris sacudió la mano, restándole importancia.

-No es ningún problema, las chicas del bar estarán más que emocionadas en hacer algo así. -

Esta vez fue él quien tomó la mano de Riza para darle un apretón que la hiciera sentir mejor.

- Será divertido, invitaremos a los demás. -

Riza lo miró, luego a Madame y asintió.

-De acuerdo, me gustaría algo así. -

-Perfecto, sólo dime qué te gustaría y yo me encargaré de todo. -

Roy miraba en silencio la conversación entre Riza y su madre. Se sintió ridículo por haber estado tan aterrado hace unas horas. Todo marchaba bien, más que bien. El último año había sido algo increíble, en ocasiones temía que fuera un sueño. Pero no lo era, Riza estaba ahí junto a él, todas las noches, todas las mañanas; y así iba a ser por el resto de sus vidas.


Volvi!

Estoy viva genteee, y con mucha vergüenza de no haber actualizado en tanto tiempo este fic. Les pido, no miles, millones de perdones. La realidad es que la inspiración me estaba faltando y tampoco quería subirles cosas mediocres solo por subirles. Igual, como habrán visto, tengo otro pequeño fic en curso, va a ser cortito, y está listo, solo falta subir el último cap.

Aparte de ese, también estoy preparando otro de unos cuantos caps para subir, quiero terminar de escribirlo antes de empezar a subirlo.

Este cap, literal lo acabo de escribir, me cayó la idea y me puse inmediatamente a redactarla, espero que les guste!

Gracias por seguir ahí, de verdad, de corazón lo agradezco.

Nos leemos la próxima