Amores Perros
Bufó mientras intentaba acomodarse en el sofá, que ciertamente era demasiado pequeño para que pudiera acostarse y dormir cómodamente. A su lado, se escuchó un suave quejido canino.
-Bien hecho Hayate, increíble que gracias a ti me hayan mandado a dormir en mi propio sofá. -
El perro bajó las orejas por la reprimenda. Roy suspiró, y estiró su mano para rascar su cabeza.
-No era en serio, tú no tienes la culpa, solo eres un perro. Simplemente no creí que Riza se enfadaría tanto. -
Aunque siendo honesto, esta vez se había pasado un poco de irresponsable. Tal vez más que un poco.
Desde que se mudaron a Central definitivamente, llevaban a Black Hayate de paseo al mismo parque, no muy lejos de su casa, todos los días. En este, habían conocido a una perra de la misma raza que Hayate, pero completamente blanca. Era un animal muy bonito, parecía hecha de nieve y tenía un pelaje muy suave.
Hayate parecía opinar igual.
Él había notado que el can se emocionaba bastante cuando la veía, jugaban, corrían, todas esas cosas que hacen los perros cuando están juntos. Roy bromeaba diciendo que Hayate estaba enamorado, lo cual Riza desechaba con su siempre estricta lógica.
"Los perros no se enamoran, sólo se aparean."
Aun así, Riza también había notado que Black Hayate se mostraba demasiado interesado en la perra, así que, para evitar accidentes, optó por mantener al can blanco y negro con correa. En su afán de ser un justiciero y un defensor del amor canino, tuvo la brillante idea de soltar a Black Hayate en una ocasión que Riza no los había acompañado al parque. Solo eran unos minutos, no sería la gran cosa.
Cuando se dio la vuelta, Hayate ya estaba descargando sus frustraciones con el can de pelaje blanco.
Por supuesto, el amo de esta se enfadó. Y si no fuera porque estaba con su uniforme de la milicia, probablemente Roy habría vuelto a casa con un ojo morado.
Pasaron algunas semanas, no le dijo a Riza absolutamente nada sobre eso, pensando que la suerte correría de su lado y Hayate no tendría tanta puntería como su ama.
Pero si la tenía. Digno compañero del Ojo de Halcón.
El sujeto se acercó a ellos esta tarde en el parque, furioso, gritando que su perra estaba preñada.
-Pues, debe haber sido otro perro, Black Hayate siempre está con su correa. - Declaró Riza, sin perder la seriedad que la caracterizaba.
-Su esposo lo dejó suelto hace dos semanas y los perros se juntaron. - Aclaró el sujeto. Y Roy sintió sudor frío bajar por su nuca.
Los ojos de Riza se clavaron en él, podría jurar que quemaban su piel de solo estar posados en ella.
La discusión con el dueño del animal fue de mal en peor, y termino con este diciéndoles que no pensaba hacerse cargo de esto.
-O Crema se va con ustedes, o ella y los cachorros viven en el parque. Ustedes deciden. -
Qué original, llamar Crema a un perro blanco.
-Usted es un maldito. - Gruñó Riza, arrebatándole la correa de las manos al sujeto y tomando la de Hayate. Comenzó a caminar en dirección a su casa sin siquiera voltearse a verlo.
Por supuesto, cuando por fin llegaron a su casa, Riza se dispuso a gritarle que era un irresponsable, que había actuado sin medir las consecuencias, y un largo etcétera. Cuando se había calmado, decidió que quería llamar a la perra de otra manera, Crema era un nombre estúpido y, en palabras de Riza, no merecía cargar el nombre que le dio ese imbécil.
-Será White Fubuki*. -
Roy tuvo la brillante idea de reírse del nombre que Riza eligió, y decir que el dueño anterior tenía tan mal gusto para los nombres como ella.
Oh, cómo desearía haber cerrado la boca.
Riza se enfureció aún más, y los mandó a él y a Hayate a dormir en la sala; mientras ella y Fubuki dormían en la cama. Le resultaba irreal pensar que la primera pelea real como pareja que tuvo con Riza haya sido porque Black Hayate iba a ser padre.
A la mañana siguiente, Riza y Fubuki salieron de la habitación para desayunar. Black Hayate estaba más que contento con su nueva compañera. Riza, en cambio, seguía enfadada.
-Tenemos que pensar qué haremos luego de que nazcan los cachorros, ciertamente no pueden vivir todos con nosotros. -
-No, claro que no.- Respondió Riza aun dándole la espalda.
-Tenemos que pensar en algún lugar donde tengan espacio y Black Hayate pueda visitarlos, no queremos que sea un padre ausente, ¿cierto? -
-Cierto. - Aún sin ver su rostro, podía escuchar una leve sonrisa en su voz.
Se acercó tentativamente para rodear su cintura con los brazos, despacio, por si ella lo alejaba. No lo hizo.
-Lo siento, fui irresponsable. -
-Lo fuiste. -
-Y por mi culpa la pobre de Fubuki casi termina en la calle. -
-Exacto. -
-Lo siento. -
-Tendrás que disculparte con Fubuki, no soy la que tendrá quién sabe cuántos cachorros dependiendo de ella. -
Ahogó una carcajada. Pasó la noche en el sofá, pero al menos Riza ya no estaba enfadada con él. Sólo necesitaba pensar qué harían con la perra y los cachorros llegado el momento.
-Creo que sé de alguien que podría querer a Fubuki y sus hijos. -
Black Hayate estaba plácidamente recostado en el césped, con la cabeza apoyada sobre White Fubuki. Acurrucados sobre la barriga de su madre, estaban tres pequeños cachorros, dos blancos y negros como su padre, y uno totalmente blanco como su madre. A su lado, el orgulloso dueño de White Fubuki y sus pequeños les tomaba una foto.
-Son muy bonitos. -
-Oh son encantadores, General Mustang, ciertamente serán una muy buena compañía para mí. -
Grumman tenía la mansión del Führer para él solo, en varias ocasiones le había comentado que se sentía muy vacía, demasiado grande para él. Por lo que le pareció buena idea darle los perros a él. Nunca le preguntó si le gustaban los perros, asumió que sí. Y asumió bien. El anciano adoraba los canes, cuando le ofreció a White Fubuki, le enseñó fotografías de diferentes perros que había tenido durante su vida.
-Le dan vida a la casa, ¿No cree su Excelencia? -
-Oh sí, claro que sí. -
Roy llevó la taza de café que tenía en la mesa a sus labios, cuando el anciano lo interrumpió.
-No me molestarían algunos nietos para darle más vida a la mansión, General Mustang, podría apresurarse con eso. -
Casi vuelca el café en todo su uniforme, mientras su mentor se reía de él (como de costumbre).
* Fubuki significa tormenta de nieve en japonés
Ok, creo que este es definitvamente el capítulo más estúpido de todo el fic jajaja, pero se me hizo entretenido de escribir e imaginar, espero que les pase lo mismo al leerlo.
