Noche sin dormir

Sentía que había cerrado los ojos hace 5 minutos cuando el llanto de su hija la volvió a despertar. Esa niña sí que tenía unos pulmones que envidiar. Había llorado toda la noche. No tenía hambre, ya le había cambiado el pañal, no parecía tener gases ni dolor en ningún lado; simplemente ya no sabían qué hacer.

-Quédate acostada, voy yo. - Por como sonaba la voz de Roy, él no se había dormido desde la última vez que Elizabeth había llorado.

El embarazo de Elizabeth ya había sido tormentoso, no hubo día que no recibiera abrazada al inodoro mientras Roy sostenía su cabello que había comenzado a crecer de nuevo. Los calambres eran terribles, los cambios de humor por las hormonas también. Aún recordaba con vergüenza una noche que mandó a su esposo a dormir en el sofá porque creyó que estaba coqueteando con la asistente del General Clarke.

La asistente del General Clarke.

Que está casada con una adorable mujer llamada Hannah.

Roy siempre le recordaba eso cuando quería molestarla.

Creyó que con el embarazo había sido suficiente, pero el parto también había sido algo difícil. Y el carácter de Elizabeth también lo era. Odiaba hacer comparaciones, pero el embarazo de Maes había sido sumamente tranquilo, solo algún dolor ocasional de espalda, el parto había sido sencillo y él siempre fue un niño tranquilo. Nunca lloraba, solo hacía algún sonido para advertir a sus padres que estaba despierto.

Su pobre niña estaba agotando cada gramo de energía en el cuerpo de sus padres.

- ¿Mami? - Una voz infantil la llamó desde la puerta.

- ¿Qué pasa Maes? -

- ¿Le sucede algo a Eli? ¿Por qué llora tanto? -

Su hijo era un gran hermano mayor. Siempre trataba de cuidar de Elizabeth, incluso ha intentado cambiar algunos pañales (no con mucho éxito, pero vale la intención).

-No lo sé cariño, tal vez solo está incómoda. -

De repente se dio cuenta que ya no escuchaba llanto, y decidió averiguar qué había hecho Roy para lograr ese milagro. Maes la acompañó. Cuando entraron a la habitación, Roy estaba sentado dormitando en la mecedora, con la cabeza de Elizabeth justo en su pecho. Cuando los escuchó entrar, su esposo levantó levemente la cabeza y sonrió adormilado.

-Creo que no quiere estar sola en la cuna. -

-Puede ser… ¿Pasarás la noche así? -

Roy encogió los hombros tratando de no despertar a su hija, no con fastidio ni con resignación. Riza asintió. Si ese era el modo de que al fin todos pudieran descansar, que así sea. Besó la frente de Roy para despedirse hasta mañana y salió del cuarto seguida por Maes. Necesitaba dormir.

- ¿Mamá? -

- ¿Si cariño? -

Su hijo bajó la vista de tal manera que su cabello tapaba gran parte de su rostro, apenado, le recordaba al hombre que dejó durmiendo en la habitación de Elizabeth.

-Ya que papá tiene que dormir con Eli, ¿quieres que te haga compañía? -

Riza sonrió con dulzura. Era obvio que era él quien quería su compañía, pero le siguió el juego.

-Me encantaría, hace mucho no duermo sola, preferiría no hacerlo. -

Cuando estaba ya acostada en su cama con su hijo acurrucado cerca y pensando en Roy que estaba en el otro cuarto haciendo de colchón para su hija, Riza pensó que si alguien le hubiese dicho hace 20 años que su vida sería así, habría despachado la idea con seriedad. Lo habría llamado una idiotez, para no admitir que era algo que anhelaba, pero estaba convencida de que no tendría ni merecía tener.

Pero aquí estaba. Viviendo la mejor versión de ella misma y de Roy Mustang.


Buenaaas! ¡Hace mucho no subía nada, así que hoy voy a subirles dos capítulos en vez de uno!

En mi país estamos en cuarentena obligatoria desde el viernes pasado, y tal vez sea hasta el 13 de abril, así que voy a intentar escribir cosas en este tiempo, ya que no tengo universidad ni trabajo

Espero que ustedes estén bien donde están, cuídense mucho. Y gracias por siempre estar apoyándome