Transmutación humana

La primera vez que pasó lo tomó desprevenido.

Riza y él aún estaban en esa etapa de su relación en la que no tenían relación; poco después de Ishval. Roy vivió un par de años en la casa Hawkeye, pasando mucho tiempo con Riza, pero nunca la había visto enfermarse; tampoco recordaba haberla visto en Ishval a pesar del cambio brusco de temperatura que solía haber entre los días abrasadores y las noches heladas del desierto.

Así que ese día cuando vio a su, por aquel entonces, Teniente tosiendo y visiblemente afiebrada, todas sus alarmas se dispararon.

Lo cierto es, que él nunca supo cuál fue la afección que llevó a su maestro a la tumba. Nadie lo sabía con certeza, los medicamentos que tomaba eran solamente para mitigar los síntomas, pero nunca fueron para curar lo que le pasaba. Habiendo vivido bajo el mismo techo y nunca habiendo sufrido los efectos, podía descartar que fuera algo contagioso. Pero no podía hacer lo mismo con la idea de que fuera hereditaria.

Mientras escuchaba a Fuery preguntarle a Riza sobre cómo se sentía y si quería algo, su mente comenzó a tratar de recordar qué edad tenía su maestro cuando murió, o cuando lo conoció.

Maldición…

No podía recordarlo. No recordaba que su maestro se lo haya dicho. Maldito Berthold Hawkeye por ser tan reservado… Entre otras cosas.

Riza era joven, eso era un alivio. Pero su mente no le daba descanso.

Por suerte, solo había sido una gripe y en una semana la tos había desaparecido por completo. Roy había estado toda la semana sin dormir.

La situación tardó varios años en repetirse, y ahora estaba sentado en la cama junto a Riza mientras ella tosía. Por un lado, estaba feliz que por fin podía cuidarla lo que durara la enfermedad; por el otro, su cabeza había comenzado a torturarlo de nuevo.

Le preparó té, y la abrazó fuerte mientras la arropaba entre sus brazos.

-Gracias Roy. Esta gripe es muy molesta, odio estar tosiendo. -

Riza nunca pareció preocupada por los antecedentes de su padre cuando se enfermaba. La envidiaba un poco.

La tenía contra su pecho y podía sentir las vibraciones de su cuerpo cuando la tos la atacaba, y podía sentir si el ruido de su respiración cambiaba. Nada por ahora.

-Riza, ¿puedo hacerte una pregunta? -

Ella lo miró curiosa.

- ¿Recuerdas a qué edad tu padre comenzó con su enfermedad? -

Riza ya tenía 30. Su maestro no podía tener más de 45 cuando murió. Tal vez para sus 30 la enfermedad ya lo empezaba a atacar, tenía que estar seguro. Ella pareció pensar por un momento su respuesta como si intentara recordar.

-Casi no tengo recuerdos de él no estando enfermo. Pero, creo que todo comenzó un tiempo después de la muerte de mi madre. -

Ahora las alarmas de Roy se encendieron, pero por otro asunto.

Nunca lo había pensado, pero…

Según lo que Riza le había contado cuando aún vivían en la casa Hawkeye, su padre era muy distinto cuando su madre vivía. Era más alegre y estaba mucho con ellas, la muere de su esposa había sido un duro golpe, y nunca volvió a ser el mismo.

- ¿Por qué me preguntabas por mi padre y su enfermedad? -

La voz de Riza lo sacó de sus pensamientos.

-Nada, nada. Solo una leve preocupación. -

Cambió pronto el tema, hasta que Riza se relajó y finalmente se durmió. Pero él no podía.

Todo tenía sentido si lo pensaba un poco.

Dada la forma de ser de su maestro, no sería extraño que el hombre fuera capaz de transgredir esa línea en una situación desesperada… Había marcado a su hija permanentemente para esconder su investigación, una transmutación humana sería lo mínimo de lo que sería capaz.

Roy cayó en la cuenta de que en realidad nunca vio a su maestro realizar una transmutación. Berthold Hawkeye le daba conocimientos puramente teóricos y lo ponía a él a practicarlos, pero nunca se lo demostraba. Así que no podía saber si su maestro podía transmutar sin círculo como él podía desde que lo obligaron a abrir la Puerta.

Su lado un poco más racional de todos modos le decía que tal vez era simple exageración suya.

Por lo poco que sabía sobre medicina, sabía que diagnosticar enfermedades pulmonares puede ser un poco difícil. Más difícil aún para médicos rurales que no cuentan con las herramientas que hay en un hospital de mayor complejidad. Y muchas tenían causas desconocidas.

De todos modos, la idea de que su dolencia fuera resultado de una transmutación humana le resultaba, extrañamente, un pensamiento más reconfortante. Significaba que Riza estaba fuera de peligro alguno.

Lo estremecía la idea de que en realidad nunca llegó a conocer a la persona que le enseñó alquimia.

Si la idea de la transmutación humana era verdad, Berthold nunca le mencionó nada. No esperaba que le contara lo que había hecho, pero ni siquiera una mención al pasar. Supo que era por su cuenta, y solo vio lo que podía pasar cuando conoció a los Elric. Y luego la experimentó por sí mismo, aunque contra su voluntad.

Suponía que tendría que pasar su vida sin saber realmente lo que hizo Berthold Hawkeye para terminar en ese estado.