Visita
Con tantos pecados y miedos agazapados en su mente, haber despertado de un sueño melancólico era un cambio favorable.
No recordaba la última vez que había soñado con ellos, probablemente antes de la guerra, porque después sus noches comenzaron a estar plagadas de fuego, sangre y ese perturbador olor a carne quemada.
Pero esta noche no fue así. Soñó con sus padres. Esos padres que perdió hace tanto tiempo que en ocasiones llegaba a pensar que nunca los había tenido. Pero ahí estaban sus rostros, escondidos en algún lugar de su memoria, y que esta vez habían decidido salir de su escondite para visitarlo.
Había olvidado el gran parecido físico que tenía con su madre. El mismo color de piel y los mismos ojos rasgados y oscuros como la noche, también había heredado de ella el cabello negro azabache y liso. Su padre tenía los ojos y el cabello igual que su tía, Chris.
No había sido un sueño demasiado concreto, se asemejaba más a una lluvia de imágenes y momentos que se iban apareciendo uno tras otro; tampoco sabía si esos momentos eran recuerdos o maquinaciones de su mente. En realidad, tampoco le importaba saber eso.
Lo único que importaba es haber visto sus rostros otra vez, después de tanto tiempo. Claro, conservaba fotos de ellos, pero no era lo mismo, las fotos estaban viejas y no tenían casi color. Su sueño en cambio, era vívido. Pudo oír sus voces, sentir sus abrazos.
¿Qué edad tenía cuando los vio por última vez?
No podía tener más de 4 años el día que murieron en ese accidente. Él podría haber muerto con ellos, estaban yendo por él al bar de Madame Christmas porque él estaba ahí mientras ella lo cuidaba unas horas.
Lo que sí recuerda perfectamente es como su tía recibió la noticia.
Madame Christmas siempre fue como es ahora, seria y algo distante, alejada de la muestra de emociones. Pero cuando supo que su único hermano y su esposa habían muerto, no pudo evitar quebrarse. Incluso lo había estrechado en sus brazos mientras le decía que lo sentía; no recuerda otra ocasión dónde la mujer lo haya abrazado. Sabe que lo ama como el hijo que se vio obligada a criar, pero simplemente los abrazos no son su estilo.
No recuerda qué hacía su padre. No era militar, de eso estaba seguro, esa brillante idea fue puramente original de Roy Mustang.
¿Qué habrían opinado sus padres de su idea de ser militar y alquimista? ¿Qué pensarían de su fantasía idealista?
¿Qué pensarían de su hijo convertido en asesino en masa?
Madame nunca expresó qué sentía de saber lo que él había hecho en Ishval con la alquimia que tanto le insistió para aprender. Supone que si estuviera decepcionada o no quisiera verlo se lo haría saber, esa mujer era experta en dar golpes verbales. Probablemente entiende que no es algo que Roy haya querido, que estaba siguiendo órdenes.
¿Sus padres lo habrían entendido? Ni siquiera él mismo lo entendía de esa manera.
¿Les habría alcanzado lo que hizo en el Día Prometido para no verlo como un monstruo? ¿Lo que decidió hacer por Ishval? A él no le alcanzaba.
A pesar de que Riza le repetía que para que el proyecto de Ishval funcione, debían dejar de castigarse a cada minuto, él no lo conseguía.
Mentiría si dijera que extrañaba a sus padres. Los pocos recuerdos que tenía de ellos, de una vida con ellos, no alcanzaban para generarle un vacío. Pero hoy, luego de haberlos visto en sus sueños tan vívidamente, logró sentir algo de añoranza. Algo de curiosidad de saber cómo habría sido su vida si hubiese crecido con ellos.
Él ya no era de los que ocupan su cabeza con los "qué hubiera sido si". Esa mala costumbre la había erradicado gracias a Riza Hawkeye, cuando las culpas de haberla arrastrado al ejército se hacían pesadas y se detenía a pensar cómo sería la vida de su Teniente de no haberlo seguido, ella le decía que nadie la había arrastrado a ningún lado y que pensar en posibilidades que nunca existieron era fútil. Pero esta mañana, antes de levantarse de la cama para enfrentar el día y volver a poner los pies en ese camino algo tormentoso que había elegido, se permitió pensar en posibilidades que nunca existieron.
Después de todo, no sabía cuándo volvería a recibir la visita de sus padres.
Volví! El COVID no ha podido conmigo, pero la cuarentena un poco si. Sé que estando en casa tendría sentido que escriba más, pero a veces estoy muy estresada como para tener ideas, además, en mi facultad estamos teniendo una suerte de cursada virtual, así que tengo que estudiar aunque no vaya jaja
Esto se me vino a la mente de golpe, y me pareció algo lindo para escribir al respecto, sé que no es muy largo, pero no quería agregarle más nada para que no se pierda la esencia de la situación, ni sacarle esa sensación abstracta que logré. Espero que les guste, no sabemos nada de los padres de Roy, por eso tampoco quise inventar, sino enfrentarlo a él con sus memorias.
Espero que ustedes estén bien, que se estén cuidando mucho, y que todos los que quieren estén sanos.
Gracias por estar siempre ahí!
