Infierno

Desde que Riza Hawkeye conoció a Roy Mustang notó que sonreía mucho.

El joven de ciudad que había venido hasta su pueblo a estudiar alquimia regalaba sonrisas sin ninguna clase de esfuerza, a diferencia de ella, a quien los años viviendo solo en compañía de su padre la habían hecho mucho más tacaña con sus emociones.

Pero, lo que más le llamaba la atención de Roy Mustang no era cuanto sonreía, sino lo que sucedía cuando no lo hacía.

Cuando no sonreía, su rostro se veía triste. Pero no la clase de tristeza que ella cargaba, la de una madre que murió hace tanto que ya no podía recordar su rostro y un padre que le dedicaba poco más que una mirada.

No. La tristeza que el rostro de Roy Mustang cargaba parecía ser la de alguien que sabe que algo malo va a suceder, en cualquier momento.

Cuando estaban de pie en ese desierto bañado en sangre su mente se preguntaba si esta era una de las cosas que él esperaba que sucedieran y teñían sus facciones de tristeza cuando su sonrisa lo abandonaba.

Riza sabía que eso no era posible, ni en sus pesadillas más retorcidas podrían haber imaginado que algo así podía suceder, ni mucho menos que serían parte activa de ello. Pero empezaba a entender que el mayor enemigo de Roy Mustang no era el ejército, sino su propia mente.

Se preguntaba qué clase escenarios maquinaba su mente para llenarlo de tristeza cuando la fachada de arrogancia y desinterés se caía.

Cuando la guerra terminó, él quiso mantenerla a su lado para que lo acompañara en ese tortuoso camino que había elegido seguir en pos de rectificar sus acciones.

La promesa siempre resuena en su cabeza, como un mantra, como votos sagrados de unión.

"¿Me seguirá?"

"Hasta el infierno, si así lo desea"

El infierno. Ella fue la que eligió esas palabras, pero a veces cree que utilizándolas se condenó a una promesa que realmente no puede cumplir. Sin importar qué tan fiel sea a su causa, que tanto siga sus pasos con cuidado para evitar que se desvíe del camino.

Lo supo cuando lo vio perseguir con apasionado odio al asesino de su mejor amigo. Cuando tuvo que volverlo a poner en el camino correcto a base de apuntarle un arma en la cabeza, algo que solo ocurría en sus peores pesadillas.

Ella no podía seguirlo hasta el infierno.

Porque el infierno estaba dentro de su cabeza, y ella no podía entrar ahí por más que lo intentara.


Desde ya pido perdón por la ausencia, y más aún por aparecer con algo tan cortito, pero vi un fanart en Twitter que me pareció hermoso y quise "interpretarlo" en palabras, les dejo el link para que chequeen al artista y la imagen.

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