Una más

Al que se le había ocurrido la idea de tener una fiesta llena de militares ciertamente no conocía demasiado a los soldados. Los militares no sabían divertirse. Bueno, al menos la mayoría.

Años de entrenamiento para ser rectos y conservadores no eran fácilmente olvidados, sin importar cuanto champagne corriera por la sala. A pesar de eso, los más jóvenes parecían gustosos con la posibilidad y ya había algunas parejas ocupando la pista de baile, incluso había divisado a Havoc invitando a una secretaria, pero salir rechazado.

Él también sentía deseos de bailar, pero, aunque ya había recibido algunas miradas significativas de algunas damas, incluida una que reconocía perfectamente como la esposa de un Coronel - No necesito esa clase de problemas, gracias. - En realidad solo había una persona con quien quería bailar, y ella era el ejemplo de los militares incapaces de soltarse.

Aprovechó para volver a observar a Riza, quien estaba de pie a su lado. Cuando la vio llegar a la fiesta casi se asfixia con la aceituna que estaba comiendo, ese vestido que su Teniente había escogido tenía el cuello alto para cubrir cada parte de su tatuaje, pero le quedaba tan bien que parecía hecho a medida y tenía una apertura en uno de los laterales que era realmente injusta con su presión sanguínea.

Y el color de ese vestido…

Era de un azul tan oscuro que solo las luces lograban diferenciarlo del negro, pero la tela brillaba con una exquisitez que parecía cubierto de estrellas. Contrastaba perfectamente con su piel nívea y su cabello rubio y suelto, que había comenzado a crecer y ya acariciaba sus hombros.

Lo único que no era perfecto en el aspecto de Riza esa noche, era la tensión en su rostro y su cuerpo.

-Teniente, ¿la mataría relajarse un poco? - Decidió provocarla un poco, para ver si lograba sacarla de su posición de alerta.

-Tal vez. Más probablemente lo mataría a usted. - Su tono monocorde no coincidía con su respuesta ácida y mordaz, Roy no pudo evitar reírse.

Sabía que a Riza no le gustaban estos eventos, y sus razones eran más que válidas. Todos los peces gordos del ejército estaban en el mismo lugar, seguramente desarmados y, si bien no se aventuraban demasiado, consumiendo una gran cantidad de alcohol.

-Es un riesgo que estoy dispuesto a tomar. - Riza lo observó con una ceja arqueada por la curiosidad. - Baile conmigo, Teniente. - Le dijo ofreciendo su mano con una sonrisa, trató de que fuera lo suficientemente sincera como para que Riza no se sintiera intimidada.

-Señor, no creo que sea buena idea…-

-Vamos Teniente, todos están ebrios o bailando, nadie se preocupará porque bailemos juntos algunas piezas. -

Riza pareció dudarlo unos momentos, mientras hacía una inspección ocular rápida por el salón, y una vez que comprobó que sus palabras eran ciertas, aceptó la mano que le estaba ofreciendo. La guio hasta el centro de la pista y acomodó su otra mano en su cintura, mientras Riza hacía lo mismo en su hombro.

No había anticipado como se sentiría tener a Riza tan cerca después de tanto tiempo.

El corazón le latía muy fuerte, su estómago parecía lleno de mariposas -Eres un hombre adulto Roy, ¡No puedes tener mariposas en el estómago! - solo esperaba que sus manos no comenzaran a sudar.

Existen cosas que uno no sabe que necesita hasta que es enfrentado a ellas, y Roy empezaba a creer que la cercanía con Riza era una de ellas.

Habían tenido su… historia cuando eran adolescentes, luego de que su maestro muriera; pero luego que él se marchó para retomar sus tareas en el ejército ella no volvió a contactarlo. Luego supo por qué.

-Coronel, creo que estamos demasiado cerca. -

-Así puedes protegerme mejor, ¿no crees? - La pérdida de la formalidad fue un desliz que se reprochó en silencio, lo último que quería era espantarla.

Pero, inesperadamente, lo único que hizo Riza Hawkeye fue reírse.

No era una risa escandalosa como la suya o la de alguna de sus hermanas. Era una risa bastante discreta, pero nunca la había escuchado, ni siquiera cuando ella era casi una niña ocupándose de que la casa Hawkeye no se viniera abajo y de que él y Berthold no murieran de hambre.

Quería escuchar esa risa todos los días de su vida y a cada minuto, descubrió para su pesar cuando su Teniente se calló.

-La canción ya acabó…- El hecho de que no haya usado ni su rango ni su nombre lo hizo darse cuenta de que ella también sentía que estaban caminando en hielo delgado en este momento.

Tal vez era una mala idea, pero no quería renunciar a su burbuja de cercanía tan rápido. Se habían detenido en el medio de la pista igual que el resto de las parejas, y Riza comenzó a alejarse, pero él la tomó suavemente del brazo.

- ¿Una más? -

Riza cruzó sus ojos marrones con los suyos y lo hizo preguntarse qué clase mirada desesperada y suplicante portaría para hacerla suavizarse y ceder.

-Solo una más y ya. -

En realidad, ese "solo una más" se convirtió en muchas más que ninguno de los dos se molestó en contar.


Hola hola! He vuelto, no estaba desaparecida, de hecho hace poco les subí un one-shot pero separado de esta compilación porque es un song fic (lo pueden encontrar como Illicit Affairs), lo puse separado porque no se corresponde con la historia que contamos acá.

Espero que les guste este capítulo, que podríamos ubicarlo en algún momento dentro de FMAB. Gracias por todos sus comentarios! me hacen muy feliz leerlos.