No vayas a donde no pueda seguirte

Todo era tan similar a lo que se vivió con Maes Hughes que Riza por momento creía que estaba soñando.

Creía que esta era su mente usando un hecho pasado y superado para torturarla.

Pero no.

Esto era real.

Los uniformes de gala con bandas negras, los rifles de ceremonia, el ataúd cubierto con la bandera de Amestris.

Las letras grabadas en la lápida de piedra.

"General Roy Mustang"

Inconscientemente apretó más en su pecho al bebé que cargaba en brazos. Por suerte el pequeño Maes estaba dormido y permanecía ajeno a lo que ocurría a su alrededor.

Irónico pensar que él técnicamente era la razón de que esto estuviera sucediendo.

Una de las razones por las que Riza no quería hijos era la baja por maternidad, pero cuando se embarazó inesperadamente no le quedaron muchas opciones. Roy estaba feliz. Muy feliz. Logró contagiar de ese entusiasmo con la idea. No era algo que estaba planeado, simplemente sucedió. Fueron descuidados. A veces Riza creía que fue una decisión inconsciente porque ella jamás sería tan poco estricta con ese asunto.

Por supuesto, luego del nacimiento de Maes ella debió tomarse unos meses fuera del trabajo. Y ahí fue cuando sucedió.

Recordar a Havoc de rodillas y con la frente apoyada en el suelo rogándole perdón es una imagen que difícilmente podría borrar de su mente.

Lo mismo con la imagen del hombre que amó y admiró desde que era una niña, recostado sobre una camilla con su pecho cubierto de sangre y sin vida.

Su peor pesadilla hecha realidad y en el peor momento.

Años atrás, cuando estaban librando una guerra silenciosa contra seres cuasi sobre naturales, ella le había asegurado que no tenía intenciones de vivir en un mundo en el que Roy Mustang estuviera muerto. No eran solo palabras al aire, nacidas de la necesidad de hacerlo volver del eje de la ira, era una verdad.

Pero ahora… Ahora ella no podía darse ese lujo.

Porque ahora en este mundo existía una persona que tenía lo mejor de los dos y que necesitaba de ella.

Nos necesitaba a ambos.

La fachada neutra que entrenó durante décadas era insostenible en este momento. Sentía como las lágrimas le recorrían las mejillas, y estaba segura de que si no fuera porque Rebecca estaba justo junto a ella no podría estar de pie.

Ni siquiera habían podido casarse o llevar una relación normal. El embarazo desató una serie de sucesos que aceleró algunos cambios en el ejército al respecto, pero todo había sido tan repentino que no pudieron disfrutarlo.

Él siempre decía que quería casarse con ella.

"Solo hay que esperar a terminar con los últimos detalles de Ishval" había dicho él. Y luego bromeaba con que habían empezado al revés teniendo a Maes sin estar siquiera comprometidos.

Pero ahora no había nada.

Solo le quedaba Maes. Y ni siquiera sabía si podía hacer esto sola.

Siempre habían encarado los grandes planes juntos… Ahora se sentía desolada. Como cuando él se había marchado a la academia militar luego de estudiar con su padre. La diferencia es que esta vez no volvería enfundado en un nuevo uniforme.

Esta vez no iba a volver.

Te dije que no vayas a donde no pudiera seguirte.


No me odien por aparecer de la nada de nuevo con algo sad y corto, por favor (?