N/A: Mi primer fic del 2021! También es mi primer Starker (y probablemente el único lol). Básicamente, quería una excusa para escribir porno entre Tony y Peter, so here it is.
Advertencias: sexo consensuado con un menor de edad, age gap, infidelidad, porno sin trama.
Disclaimer: Nada en Marvel me pertenece, solo tomo algunos personajes y elementos para beneficio de mis depravaciones.
CHEATERS & SINNERS
One-shot
Tony estaba harto de ver a Peter pegado al teléfono, pero no tenía un motivo válido para reclamarle porque solo lo hacía cuando se tomaban un descanso del trabajo. Aún así, odiaba que cada segundo de su tiempo libre lo ocupara para mensajearse compulsivamente con su estúpido noviecito, porque claro que era él, a juzgar por la idiota sonrisa que traía Peter en la cara. ¿Cuánto tiempo llevaba así? ¿Seis meses? Más o menos, pero algo que le exacerbaba a sobremanera era que, en las últimas dos semanas, el mocoso se aparecía con un chupetón diferente, no todos los días y no todos tan notorios, pero igual le jodía. Ese que traía, en especial, era el peor porque se notaba que Peter había usado maquillaje para cubrirlo, solo que para cuando llegó a ver a Tony ya se había gastado por el trajín del día y tal. Aunque no importaba de todas maneras, con su increíble habilidad de sanación acelerada, ese chupetón ya no estaría ahí para el día siguiente.
Se preguntaba si ya habían cogido y la sola idea hacía que le reventara el hígado. Le jodía demasiado que Peter hubiera dejado de prestarle tanta atención como antes para dedicársela a ese quién-sabe-cómo-se-llama, lo que era raro, porque antes de que ese individuo indeseable apareciera, no se había parado dos segundos a pensar si el niño hacía esto o aquello, muchas veces desconectaba su cerebro porque ya hablaba demasiado y necesitaba un respiro. Peter era noble, educado y muy lindo, pero tan desesperante cuando se ponía a divagar.
Luego de mucho meditar y romperse la cabeza, Tony llegó a la conclusión de que no soportaba que le arrebataran la atención de Peter, porque Peter lo adoraba, lo adoraba tanto que estaba dispuesto a hacer lo que le pidiera y Tony amaba que hubiera alguien siempre dispuesto a besar el suelo que pisaba (la prensa, los fans, las conquistas… ¿qué mierda importaban ellos? Era Peter, cercano y tierno Peter, quien alimentaba su ego hasta la saciedad). Todo era perfecto hasta que apareció él y lo arruinó todo.
"Y ahora seguramente cogen cada vez que tiene la oportunidad." pensó. Él podía saber muchas cosas porque era un genio, pero ni con todo el intelecto podría leer la mente de Peter para saber lo que realmente pasaba por su cabeza, no podía tener la certeza de que se estaban acostando a menos de que el mismo chico se lo dijera. Pero Tony no iba a preguntar, sería tan raro que un tipo de cuarenta y tantos le preguntara a un chiquillo sobre su vida sexual, tan raro que casi podía sentir un escalofrío recorrerle la espalda.
Chasqueó los dientes. A la mierda.
—Debe coger muy bien para tenerte así.
En ese momento, vio el teléfono de Peter caer de sus manos a la mesa, al mismo tiempo en que su cara tomaba un encendido color rojo. Por un momento, Tony intentó descifrar los balbuceos del chico hasta que por fin pudo entender lo que decía, más o menos.
—Oh, ah, eso… mmh… Hunter y yo aún no hemos… todavía no… —bajó la cabeza, avergonzado y sin poder soltar la frase completa, pero Tony entendió perfectamente.
Hunter, qué nombre tan preciso. Sí era un cazador furtivo, hábil y escurridizo que le había arrebatado lo único que le saciaba, lo que era suyo.
Pero no habían cogido todavía.
Tony sonrió de lado, ignorando el hecho de que Peter ya había levantado su teléfono de la mesa y bebió del vaso con refresco que tenía a medio llenar. En ese momento estaban en la cocina, tomando un descanso del trabajo y comiendo spaghetti a la boloñesa con bastante carne y queso parmesano. Llevaban horas sin parar pero los sonidos del estómago de Peter distraían tanto que ya no podían ignorarlo.
Tony recogió los platos y los dejó en el lavabo antes de volver a acercarse a Peter hasta quedar peligrosamente cerca de él. El chico tragó saliva y Tony sonrió victorioso sin poder evitarlo.
—Lávate los dientes. Cuando estés listo, ve a mi habitación.
Peter no supo qué hacer o qué decir, solo se quedó ahí parado mientras veía a Tony desaparecer por el umbral de la puerta.
Cuando entró a la habitación de Tony, este ya lo esperaba recostado en su enorme cama. Ya había estado ahí antes, cuando había necesitado que su mentor le prestara un cambio de ropa debido a una que otra emergencia, pero esto se sentía diferente, el ambiente se sentía cargado con algo que Peter no supo descifrar.
Tony volteó el rostro hacia él y golpeó suavemente el costado de su cama, indicando al chico que se echara con él. Peter empezó a caminar con pasos lentos e inseguros, como si temiera que el piso fuera a desaparecer o que hubiera malinterpretado la indicación de Tony y estuviera esperando que este le gritara y lo corriera de ahí. Pero nada de eso pasó, cuando se dio cuenta ya se había quitado los zapatos para poder tomar el lugar que le estaba ofreciendo. Su corazón latía con mucha fuerza, no había dejado de hacerlo desde que el señor Stark le dio la invitación en la cocina y seguramente no dejaría de hacerlo hasta que se fuera a su casa.
Tony alzó su mano y dejó reposar suavemente la yema de sus dedos sobre el chupetón en el cuello de Peter. Observó que ya no había rastros del maquillaje de hace un rato, por lo que dedujo que el mocoso se había limpiado cuando estaba en el baño.
—Hunter, ¿verdad? —Peter asintió, petrificado en su sitio, sintiendo los cálidos dedos de su mentor sobre su piel— dile que tenga más cuidado, he visto muchos de esos en estos días y créeme que son de muy mal gusto.
Peter carraspeó.
—Lo siento, es que…
Pero Tony no le dejó continuar.
—Tienes suerte de que desaparezcan rápido —le dio una sonrisa ladina y prepotente— pero claro, ese noviecito tuyo es apenas un mocoso que no sabe lo que hace.
Deslizó la mano que tenía en su cuello hasta su mejilla y acarició suavemente con su pulgar.
—Lo que tú necesitas es a alguien con más experiencia —añadió después con la vista clavada en los labios del menor.
En ese momento, la respiración de Peter se entrecortó, un calor fiero se apoderó de todo su cuerpo hasta acumularse en su entrepierna. Solamente sus jeans apretados disimulaban la erección que comenzaba a levantarse.
Tony lo sabía, sabía que lo que Peter sentía era más que mera admiración. Su anhelo se había convertido en un amor distinto al de Pepper y al de Rogers y al de cualquier ser humano que alguna vez hubiera sentido algo por él. El amor de Peter tenía la inocencia y la pureza que solo su corta edad podía darle, era abrumador tener a alguien que lo quisiera con ese ímpetu desmesurado de quien sabe que está corriendo hacia un acantilado directo a una caída sin cuerdas ni soportes.
Un amor divino que no iba a perder por culpa del imbécil de Hunter.
Usó esa rabia que tenía atorada en el pecho para tomar impulso y colocarse encima de Peter, apoyando todo su peso entre sus brazos y sus rodillas. La cara del chiquillo era un poema, estaba sonrojado hasta las orejas otra vez y sus ojos brillaban con una mezcla de sorpresa, miedo y deseo. Acercó su rostro peligrosamente hasta el cuello de Peter y aspiró fuerte su aroma. Olía muy rico a shampoo, colonia y su propio humor de adolescente que a Tony le resultaba hipnotizante.
—¿En quién piensas cuando te masturbas, eh? ¿Qué nombre gimes cuando te vienes? —le habló al oído y se deleitó al sentirlo retorcerse levemente bajo su cuerpo— ¿Piensas en mí o en Hunter? ¿Gimes mi nombre o el de Hunter?
—El suyo… —exhaló en un hilo de voz. Tony Stark jamás le había hablado así, jamás lo había tocado así.
—Más fuerte —ordenó antes de atrapar el lóbulo de su oreja entre sus labios.
—¡El suyo, señor Stark! —lloriqueó.
Se separó con una mueca de satisfacción en su rostro. Peter se veía tan vulnerable, tan avergonzado pero tan accesible a la vez. Tony quería ser el primero en tenerlo, el primero en hacerle gemir hasta que se le rompiera la garganta, quería demostrarle cómo era tener sexo con un hombre de verdad y no con pobre diablo del colegio.
Tony volvió a inclinarse sobre Peter y lo besó. Sus labios rosaditos y delgados eran tan suaves como el algodón de azúcar, aunque se sorprendió al comprobar que sus besos estaban lejos de ser inexpertos. "Maldito Hunter hijo de perra" pensó al sentir cómo el chico le devolvía los besos con la misma lascivia con la que él se los daba y, desde luego, solo había que sumar dos más dos para saber que el único con el que podía practicar era con el mequetrefe ese.
Se preguntaba qué tan lejos habían llegado si no habían cogido…
Sacudió la cabeza mentalmente y se concentró en el delicado cuerpo bajo él. Iba a volverse loco si seguía pensando en lo que Hunter le hacía al chico, le jodía en el alma que alguien más le estuviera enseñando sobre sexo y amor, pero eso estaba por acabarse ya mismo.
Una de las manos de Peter estaba en su nuca, pasando los dedos por su cabello y haciendo fuerza para presionar más sus bocas. La otra, se metió bajo su camiseta para pasearse por su espalda ancha, grabándose la textura de su piel.
—Tengo novio… —murmuró quedamente. Sus palabras carecían de tanta fuerza que no sabía si lo decía a Tony o si intentaba convencerse a sí mismo de que aquello estaba muy mal.
—¿Entonces quieres parar? —preguntó con una sonrisa maliciosa.
—No…
Tony le respondió quitándole la camiseta, dejando su pecho al descubierto. Como un imán, se vio atraído hacia esa piel tan blanca y recorrió su clavícula con la punta de su lengua. Peter le regaló un suspiro ahogado, lo que él tomó como una señal de que le estaba gustando y quería más. Toda la piel del chico era tan suavecita y tersa que Tony ya tenía una fijación por morder, succionar y acariciar con sus diez dedos hasta dejarle moretones.
Peter reprimió un jadeo en cuanto sintió que uno de sus pezones era atrapado entre labios hambrientos.
—No te contengas —le dijo Tony separándose un poquito— quiero escuchar cómo te deshaces de placer.
Volvió a jadear y esa vez no se contuvo. El mayor sonrió complacido antes de seguir succionando esos botones rosaditos y pequeños hasta tenerlos rojos e hinchados. A juzgar por los ruiditos que se le escapaban, aquella era una zona muy erógena para el muchacho.
Cuando hubo torturado sus pezones lo suficiente, se separó por completo de él y empezó a desnudarse: primero la camiseta, luego los pantalones, las medias y los boxers. La boca de Peter se secó de repente al ver la prominente erección de Tony, era gruesa y le acompañaban unas venitas por todo su tronco que le hacían ver aún más apetecible. Tony estuvo a punto de reírse por la expresión tan adorable que se cargaba su mocoso en ese momento, pero se contuvo, no quería que pensara que se estaba burlando de él.
—Es… grande —fue la única frase coherente que pudo decir. Estaba nervioso porque nunca en su vida había visto un pene que no fuera el suyo (el porno no contaba) y vaya que la vista le había dejado salivando.
—Y espera a que te la meta.
Una parte de Tony sabía que no debía tentar tanto su suerte porque Peter podía asustarse y salir corriendo en cualquier momento, pero el genio estaba tan confiado en sí mismo que quería llevarlo al límite de la excitación. Quería enloquecerlo al punto de verlo rogar por su verga. Afortunadamente para Tony, Peter era tan virgen que la acotación lo dejó entumecido en su sitio, solamente pareció reaccionar una vez que el mayor volvió a la cama.
El chico tragó duro, su pene se veía más imponente así de cerca.
—Béseme —exigió, pero la palabra salió tan débil de su boca que apenas y sonó como una petición tímida.
Tony no se quejó y obedeció, devorando nuevamente los dulces labios del menor. Se abrió paso con su lengua inquieta, buscando la de su pupilo para acariciarla y atraparla en una espiral de besos húmedos. Era adictivo y muy erótico, Peter se sentía tan caliente que su propio pene empezaba a reaccionar de manera incómoda ante la falta de atención. El sutil movimiento de su mano hacia su entrepierna no pasó desapercibido para Tony, porque se separó de inmediato para desvestirlo.
—Me muero por ver tu cuerpo totalmente sin ropa —le susurró mientras desabrochaba su pantalón y bajaba la cremallera— debes verte precioso goteando y ansioso por verga.
Rápidamente, quitó sus prendas y lo dejó igual que él. Algo en el interior de Peter se contrajo al sentirse tan expuesto pero su erección seguía doliendo, necesitaba desfogarse ya.
Ni lento ni perezoso, Tony volvió a colocarse sobre él, solo que esta vez juntó sus cuerpos hasta que sus penes estuvieron presionados uno contra el otro. Cuando escuchó a Peter gimotear con más fuerza, supo que eso era lo que quería, así que inició un rítmico vaivén entre ellos. Era muy fácil, porque ambos derramaban líquido preseminal, logrando lubricar sus erecciones para una fricción más placentera y deliciosa.
—Oh Dios, señor Stark… me voy a venir, me voy a venir…
Tony aceleró sus movimientos, haciendo que Peter gimiera más fuerte y se retorciera. Mientras tanto, iba colmando su cuello de mordiscos y besos húmedos.
—Hazlo, córrete para mí. Demuéstrame cuánto te gusta lo que te hago.
El orgasmo lo golpeó con tanta fuerza que apretó los ojos hasta ver lucecitas de colores. Tony se deleitó con su potente alarido y su carita retorcida de placer mientras se venía.
—Mierda… eso fue tan intenso —logró decir al recuperar el aliento. Tony se rió, hacía muchísimas lunas que un virgen no pasaba por su cama. La sensación era extraña pero no le incomodaba en lo absoluto.
Empezó a dejar besos por todo su rostro, sacándole una risitas a Peter porque la barba le hacía cosquillas.
El orgasmo dejó a Peter tan exhausto que terminó por quedarse dormido unos veinte minutos. Tony lo permitió, se veía tan angelical con su rostro relajado y su cuerpo estirado en la cama que por poco cae él también. Afortunadamente, logró contener el sueño y se dedicó a admirar la belleza del muchachito. Cayó en cuenta de lo joven que realmente era, ¿cuándo dijo que era su cumpleaños? Torció los labios, tenía que preparar un regalo. Tal vez podría separarlo de su tía May y del pelafustán que tenía por novio unos cuantos días para llevárselo a alguna isla a tener sexo día y noche.
Mientras decidía qué destinos podrían visitar, sintió a Peter removerse delicadamente hasta abrir sus ojitos marrones llenos de ilusión.
—Hola —le saludó con una sonrisa y la voz pequeñita, como si no hubiese estado gimiendo como puta momentos atrás.
—¿Descansaste bien?
Peter asintió y puso una mano tentativa sobre el pecho del hombre, acariciando suavemente.
—Sí. Pero quiero más —confesó con la mirada fija en la mano que tocaba a su mentor, no se atrevía a verlo a los ojos después de lo que había dicho.
Tony se mordió el labio inferior y se abalanzó sobre él para besarlo. Peter había tenido el alivio de un orgasmo, pero él no había tenido ninguno y empezaba a desesperarse. El esmero con que lo besaba y tocaba hizo que el miembro de Peter volviera a alzarse.
Lentamente, fue deslizándose por su cuerpo, aspirando de nuevo el rico olor de su pupilo y se detuvo ante sus piernas, estaban recogidas levemente y sus rodillas permanecían juntas para evitar que Tony viera su erección. La vergüenza podía más que él y si antes se había puesto rojo, ahora estaba de color neón.
Tony sonrió colocando sus manos en ambas rodillas e hizo un poco de fuerza para separarlas. No fue tan fácil (por la superfuerza de Peter y todo eso), pero finalmente logró que el menor extendiera las piernas a los costados de su cuerpo. Tony se quedó unos minutos apreciando las vistas: Peter, visiblemente ofuscado, agitado, jugando con las manos sobre su pecho para evitar que estas bajen involuntariamente hacia su erección que ya goteaba líquido preseminal.
Se escondió entre sus piernas y empezó a trazar un caminito de besos desde el interior de su muslo hasta la altura de su ingle. Ahí, presionó los labios y succionó con tanta fuerza que hizo que Peter se quejara de dolor.
—Así es como se deja un chupetón —señaló observando la marca rojo intenso que empezaba a aparecer en su piel. Se había asegurado de que esa se demorara más en desaparecer que las otras— escoges una zona íntima que demuestre pertenencia y que esté lejos de la vista de los curiosos.
Peter sintió la pedrada como si hubiera sido para él, el señor Stark realmente odiaba a Hunter a pesar de que nunca lo había visto. Tenía ganas de preguntarle, pero hacerlo arruinaría toda la atmósfera y lo único que deseaba en ese instante era tener su primera vez con el hombre que adoraba como a un dios.
—¿Me dejaría otro? —preguntó un poco desbordado por sus propias emociones y señaló el otro costado de su ingle— aquí.
Tony accedió de inmediato a la petición del chico y volvió a hacerlo en cuanto un quedo "otro…" escapó de sus labios. Al final, terminó con cinco chupetones esparcidos entre su pelvis y muslos.
Peter se sentía intranquilo, tanto preámbulo era excitante pero su palpitante erección exigía mimos otra vez. Con una mano tentativa empezó a acariciarse ante la libidinosa mirada del señor Stark, que esta vez no hizo nada para detenerlo.
—Deberías verte —dijo con la vista fija en la mano con la que se masturbaba— estás precioso, tan dispuesto para mí… para mi verga.
—Señor Stark, lo necesito tanto —gimoteó el pobre muchacho acelerando el movimiento de su mano—yo… usted…
Tony se acercó a su boca y lo besó con fuerza, quería que se soltara un poquito más.
—Pídeme que te folle, Peter —suspiró sobre sus labios—. Pídemelo y te marcaré tanto que ni Hunter ni nadie podrán sacarme de ti jamás.
—Por favor, señor… —empezó titubeando, tragó saliva y continuó con una determinación renovada que hizo que la verga de Tony diera un tirón— Cójame.
El genio soltó la respiración que estaba conteniendo, expectante por la respuesta del chico y se dirigió a su mesita de noche para recoger la botella de lubricante que estaba ahí encima. Peter se quedó pasmado, ¿Eso ya estaba ahí cuando entró a la habitación? ¿Cómo es que no se dio cuenta antes?
—Quiero metértela sin condón, ¿puedo? —pidió al regresar a su posición inicial— Te prometo que estoy limpio.
La piel del chiquillo se erizó pero dio su consentimiento asintiendo con la cabeza, confiaba en el señor Stark, confiaba en él más que en Ned y en su tía May juntos. Era increíble y a veces se llamaba a sí mismo traidor; sin embargo, qué podía hacer si su mente y su corazón le gritaban que se entregara por completo a ese hombre que había venerado por años.
Tony quería sentirlo por completo, sin esa molesta capa de látex de los condones. Quería chocar carne con carne en su interior porque solo así sentiría que Peter era enteramente suyo y de nadie más. Que él lo tendría en formas en las que Hunter jamás lo tendría.
Con un movimiento rápido, hizo que Peter se colocara boca abajo sobre la cama, puso las manos con fuerza sobre su cintura y le hizo elevar el trasero. Peter no supo muy bien cómo reaccionar así que se acomodó bien para que su rostro y la mitad de su torso quedaran presionados en la cama mientras que sus caderas quedaban al aire, cargando el peso restante de su cuerpo sobre sus rodillas. Estaba terriblemente consciente de que Tony tenía su trasero bien a la vista, no había rincón que no pudiera ver desde esa pose.
El hombre separó sus nalgas suavemente con las manos y con su lengua acarició hábilmente la entrada expuesta del chico. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Peter mientras sentía cómo se lo devoraban con ganas (más porque la barba de Tony raspaba su piel sensible y eso lo hacía aún mejor), todos sus sentidos estaban desbordados y pensó que tal vez estaba experimentando aquello porque se trataba de su adorado señor Stark. Hunter era un gran besador y sabía cómo dejar a Peter jadeando después de una caliente sesión de besos y manos traviesas, pero ni toda la pasión del mundo podía compararse a cómo se sentía cuando estaba con su mentor. Bastaba con que Tony respirara muy cerca de él para que esa noche tuviera sueños húmedos en los que montaba su polla y le dejaba terminar en su interior.
Peter no quería serle infiel a Hunter, pero la parte de su cerebro que le gritaba eso era tan ínfima que terminó por descartar la idea tan rápido como llegó a él. ¿Quién sería tan estúpido como para desperdiciar la oportunidad de ser follado por el mismísimo Tony Stark? Peter no, claramente. Un gemido ahogado se escapó de sus labios en cuanto sintió un dedo embadurnado de lubricante abriéndose paso en su interior. Se sentía raro y un poquito incómodo, pero no podía ser tan malo si poco a poco esa sensación se iba desvaneciendo hasta sentir que no tenía nada en lo absoluto.
—¿Ya puedo meter otro?
La voz grave de su mentor lo hizo volver a la realidad. Asintió con convicción y segundos más tarde volvió a sentir otro, la sensación era diferente, más invasiva e incómoda, pero Tony sabía exactamente cómo mover los dedos. Cuando el tercero entró y luego el cuarto, Peter estaba más que listo, incluso había aprovechado para masturbarse mientras Tony se lo follaba con los dedos.
Solo porque sí, escupió saliva en la violentada entrada del chico y se separó para untar una generosa cantidad de lubricante en su erecta verga. Alineó su palpitante pene y se introdujo lentamente en él. Peter contrajo su rostro en una mueca de dolor mientras arqueaba la espalda, el ardor era insoportable para él y la sensación de tener un accidente como había leído en internet que podía ocurrir lo ponía de los nervios. Lo que menos quería era arruinar su noche con Stark.
Respiró hondo e intentó balancear el dolor y esa horrible sensación, repitiéndose que todo estaba en su mente, que debía relajarse porque nada malo iba a pasar.
—Voy a entrar despacito para que no te duela mucho más, ¿bien?
Peter asintió y empezó a sentir como el señor Stark lo iba empalando lento pero seguro, con un delicado movimiento de caderas que le ayudaban a entrar de forma cómoda y sin ocasionar muchas molestias. Tal vez pensar en la gorda y suculenta polla de su mentor estaba haciendo que lubrique solo. En su mente tenía la imagen de su culo engullendo el pene de Tony, tal cual había visto en las películas porno.
Pronto, estuvo bastante relajado y ya no sentía miedo, solo ganas de que se la metiera más fuerte. Dio una sacudida de sus caderas y Tony entendió eso como una señal para apresurar el ritmo, puso las manos a los costados de su cuerpo para darle apoyo e inició con un vaivén intenso. Su pieles chocaron, provocando un sonido que Tony ya conocía muy bien, pero que cobraba un nuevo significado ahora que estaba con Peter.
El muchachito gemía más alto, prueba definitiva de que lo estaba disfrutando como nunca. Las estocadas de Tony, más las sacudidas frenéticas que le daba a su pene con la mano eran la combinación perfecta para una riquísima sesión de sexo. Le encantaba que el señor Stark hubiera pasado del 1 al 10 en cuestión de segundos, parecía muy delicado por su edad, pero siempre había soñado con que su amor platónico se lo tirara de forma salvaje.
Tony traía la cabeza tirada hacia atrás, simplemente dejándose llevar por todas las sensaciones que le provocaba estar prisionero de un delicioso culito virgen (además, sin condón se sentía increíble). Peter exudaba inocencia por cada poro de su piel y Tony lo estaba corrompiendo. Lo peor de todo era que estaba disfrutándolo mucho.
Cuando se dio cuenta, ya estaba golpeando con fuerza y sin parar ese punto en Peter que lo enloquecía, por eso gritaba tanto. De un momento a otro, se separó de él logrando que el chico lloriqueara por la inconformidad, lo cargó hasta colocarlo con la pared más próxima y volvió a enterrarse en él para seguir con la faena.
—Quién diría que el recatado niño de Queens terminaría gimiendo contra la pared de un millonario —jadeó con una sonrisa autosuficiente. Tanto su cuerpo como el de Peter estaban empapados de sudor y se veían tan hermosos así— ¿Qué pensarían los demás si supieran que te tiras a un hombre mucho mayor que tú? ¿Qué dirían si supieran que a partir de ahora es Tony Stark el que te parte en dos?
Los ojos de Peter se humedecieron con lágrimas de la pura excitación que sentía. Las palabras sucias de Tony, el ritmo de sus penetraciones… todo era demasiado abrumador, él solo podía aferrarse a su cuello con ambos brazos como si su vida dependiera de ello.
—Yo quiero que usted me la meta siempre, señor. Quiero que todo el mundo sepa que tengo alguien que me destroza por las noches.
Tony soltó un gruñido gutural que pudo alarmar al que lo escuchara. Peter era tan buen chico y estaba aprendiendo tan rápido que tenía ganas de premiarlo con lo que sea. Separó su cuerpo de la pared y lo arrojó a la cama para ponerse encima de él y penetrarlo una vez más. Sabía que el chico estaba cerca de su orgasmo y él también lo estaba, unos empujoncitos más y todo habría acabado.
Por eso debía darlo todo en esta última ronda, ¿verdad? Tomó a Peter fuertemente de las caderas y se asió a ellas mientras se hundía con una agresividad tóxica en el chiquillo, que solo podía gemir, llorar y pedir por más.
—Nadie te la va a meter tan rico como yo —Peter negó con la cabeza— Dilo. Quiero que lo digas.
Peter se masturbó con más fuerza, sentía todo el calor acumulándose en la zona baja de su vientre y su pelvis. Su primera vez estaba resultando más intensa de lo que esperaba. ¿Se quejaba de ello? Para nada.
—Nadie me la va a meter tan rico como usted —concedió entre jadeos, abrumado, con los labios resecos y unas ganas increíbles de eyacular.
—Repítelo.
Peter ahogó su llanto.
—¡Nadie me la va a meter tan rico como usted, ni siquiera Hunter!
Tony tomó ambas piernas de Peter por los muslos y las usó de apoyo para acelerar el ritmo de sus embestidas. Su posesividad le oscureció la mirada a tal punto que el chico se sintió temeroso pero también muy, muy, muy caliente. Tanto tiempo soñando con que su mentor lo dominara y las cosas estaban saliendo mejor de lo que imaginaba.
—No importa cuántos pasen por tu cama, siempre vas a volver aquí a suplicar por mi verga porque yo te marqué primero. Eres mío.
Peter lanzó un grito que hizo eco en la habitación y terminó entre sus vientres con dos potentes chorros.
Tony apresuró el paso, aún golpeando la próstata de Peter. Mierda, qué cerca estaba.
—Voy a venirme dentro de ti -le susurró en el oído, la voz ronca de tanta emoción— ¿Quieres eso? ¿Quieres que te llene todito?
Peter, dentro de su aletargamiento e hipersensibilidad, se aferró a su mentor con un beso que más parecía un choque de bocas porque no había ritmo ni nada. El orgasmo llegó a Tony justo como lo había presentido y derramó hasta la última gota en su interior.
Se sintió tan laxo luego de eso que se dejó caer como peso muerto sobre la cama, agitado, sudoroso pero con la plena satisfacción de haberse cogido a Peter antes que cualquiera. El mocoso solamente atinó a encogerse en sí mismo y a buscar el calor del señor Stark, no sentía el trasero, solo tenía la sensación de semen escurriéndose hacia fuera y chorreando hacia las sábanas.
—Señor Stark… —murmuró cuando estuvo seguro de que ninguna parte de su cuerpo temblaba.
Su mente le gritaba ¡Eres un infiel! pero no sentía arrepentimiento, en realidad, estaba tan extasiado que quería hacerlo otra vez y otra vez y otra vez…
Tony se volteó también para quedar cara a cara al muchacho y lo rodeó con su brazo para poder acercarlo a él, besó su cabeza y terminó por enterrar la nariz en sus cabellos.
—Fue mejor de lo que imaginabas, lo sé.
Peter se rió despacio y dejó un pequeño beso en la clavícula de Tony. De pronto, el teléfono que estaba en el bolsillo de su pantalón empezó a sonar, así que se desenredó como pudo y se apresuró a ver quién era. En la pantalla se veía claramente el nombre de Hunter, acompañado de un corazoncito. Peter se mordió el labio, no iba a responder.
—Contesta y ponlo en altavoz —le ordenó Tony, incorporándose en la cama para poder observar mejor.
Peter sin saber muy bien por qué, obedeció.
—¡Hola, amor! —la jovial voz de Hunter retumbó por toda la habitación y Tony ahogó un ja en su garganta —¿Cómo te va?
El chiquillo se quedó callado un momento, seguramente pensando cómo ordenar sus palabras para que su novio no se diera cuenta de que había estado cogiendo con alguien que no era él.
—Hola, Hunter —le saludó Peter con cautela, atento a la mirada de Tony sobre él— Estoy bien, el señor Stark y yo aún seguimos trabajando.
—¡Oh! Entiendo, entiendo —le escuchó reírse del otro lado de la línea— Pensé que ya ibas a terminar tus deberes con él.
De hecho, Hunter atribuyó el recibimiento tan parco de Peter a que no quería que su mentor se tragara todo el derroche de miel que podían ser ambos a veces. Dios bendiga su pureza.
—Umm, no, calculo que estaré libre en un par de horas —miró hacia la cama pero Tony ya no estaba ahí. De repente, sintió unos fuertes brazos envolviendo su cintura.
—Hola, Hunter. Es un placer saludarte, Peter me ha hablado mucho de ti —Tony habló con una voz tan suave y encantadora que parecía que estaba diciendo la verdad.
Del otro lado línea, Hunter pareció atorarse con su propia saliva.
—¡Señor Stark! No puedo creerlo, soy un gran admirador suyo. Peter me ha contado todo lo que ha aprendido con usted…
Pero dejó de prestarle importancia a lo que decía el idiota ese para besar el cuello de su pupilo. Peter se deshizo como hielo al sol nada más sentir el toque de sus labios contra su piel. Tony lamió toda la longitud desde la yugular hasta su mentón y capturó su boca en un breve pero intenso beso que dejó al chico sin aliento.
—... ¡De verdad que no pensé escuchar su voz al teléfono!
Hunter seguía hablando para cuando dejaron de besarse y Tony, aburrido de escucharlo, se adelantó con otro ofrecimiento hipócrita.
—Puedes ponerte de acuerdo con Peter para venir un día de estos. Estaré encantado de darte un tour por el lugar.
Cualquiera con dos dedos de frente podía darse cuenta de que esa amabilidad era tan falsa como un billete de tres dólares, pero ahí estaba el baboso tragándose todo el cuento.
—¡Me encantaría mucho, señor! —se aclaró la garganta en cuanto sintió que se había desviado mucho del tema y volvió a dirigirse a su novio— Mi amor, ¿te parece si me voy adelantando a tu casa? Podría ayudar a tu tía con algo hasta que tú llegues.
Tony tenía ganas de vomitar, no sabía que esos dos eran tan… domésticos.
—Sí, sí, claro, me encantaría que hicieras eso. Le avisaré a May para que te espere, ¿de acuerdo?
Aunque su voz se notaba emocionada, Tony podía ver que solo estaba fingiendo para sacarse al chico de encima.
—¡Perfecto! Entonces, te veo en un rato. Te quiero mucho, precioso. —hizo una breve pausa— ¡Hasta luego, señor Stark!
Peter respondió con un escueto "Yo también te quiero mucho" y colgó. Tony se lo quedó viendo.
—¿Qué sucede? —preguntó al no poder descifrar el rostro del mayor.
—No sabía que eras tan cínico. Le dices a tu novio que lo quieres cuando acabas de acostarte con un tipo que te triplica la edad.
Peter se puso rojo. Tony se rió, estaba tan podrido por dentro que no le importaba mortificar al niño.
—Sí lo quiero, pero no iba a desperdiciar esta oportunidad con usted.
La frialdad con la que habló le heló la sangre por una micra de segundo, como si estuviesen discutiendo algo tan banal como una beca o una pasantía. Por alguna retorcida razón, se le hinchó el pecho de orgullo.
—¿Vas a terminar con él?
—No.
Tony sonrió de lado. Se acercó al chico y vio cómo este le pasó los brazos alrededor del cuello al mismo tiempo que él le ponía las manos en su cintura para acariciar su piel desnuda con la yema de sus dedos.
—Esto no es cosa de una sola vez, ¿estás consciente? Seguiremos hasta que tu noviecito nos descubra o hasta que me maten.
Peter lo miró con los ojos brillando de deseo y determinación. Su amor por Tony era tan aplastante e inmenso que quizás se estaba volviendo un poquito enfermizo.
—Hagámoslo otra vez. No me esperan en casa hasta dentro un rato.
Algo ardió dentro de Tony mientras lo empujaba hacia la cama, Peter iba a exprimirlo hasta dejarlo seco y la idea lo ponía tan caliente que ya podía sentir su erección levantándose una vez más.
Si antes no tenía un lugarcito en el infierno, con esto estaba seguro de haber conseguido un asiento en primera fila.
