La mierda se volvió seria.
Itachi se veía incrédulo mientras lentamente preguntaba:
—¿Así que estás diciéndome que estuviste de acuerdo en ser su amigo?
Me siento en la mesa en nuestra habitación de "relajación".
Hago muchos negocios en el club durante el día. Tiene dos pisos. Soy dueño del edificio. Hay habitaciones vacantes en el segundo piso, una de las cuales es mi oficina. Hay dos salas de conferencias. Por último, la sala de "relajación" la que tiene una gran TV LCD, cable, reproductor de DVD, computador, estéreo, juegos de mesa, el sofá más cómodo en el que tu trasero alguna vez se ha puesto, mesa de comedor y sillas, refrigerador, un armario llenos de aperitivos, y libros para colorear y marcadores (para mi sobrina).
Estoy mirando hacia abajo y rompiendo una servilleta en tantos trozos pequeños como puedo.
Respondo.
—Lo sé, ¿cierto? ¿Qué demonios está mal conmigo?
Mi hermano me mira y sonríe. Dice:
—Se metió bajo tu piel —se ríe y continúa—. Es muy muy linda. Y ese trasero, mmmm bonito.
Tengo la repentina urgencia de darle una bofetada en la parte trasera de la cabeza. Mi hermano Itachi es mi mejor amigo. Bueno, él, y también Sai a quien apodamos Ghost. Todos crecimos juntos, fuimos a la escuela juntos y cuando estábamos en nuestro último año de secundaria, Ghost se mudó con nosotros. Esto hizo a mamá extremadamente feliz, porque como ella decía, sus padres eran "bad people" o "mala gente".
Todo el pueblo sabía esto.
Mamá quería a Ghost como si fuera su propio hijo. Se negaba a llamarlo Ghost, pero a él no le importaba. Él la llamaba mamá y la quería tanto como yo, tal vez incluso más.
Ghost se escabullía de la clase de gimnasia para que nadie pudiera ver los moretones sobre todo su cuerpo. Yo sabía que estaban ahí, pero estaba prohibido hablar de ello. Lo saqué a relucir con él una vez y desapareció por una semana. La próxima vez que lo vi le dije que no lo mencionaría otra vez, pero le deje saber que era mi hermano y cuidaba su espalda. Siempre.
Sai y yo teníamos treinta y cuatro. Itachi es un año menor que nosotros.
Ahh, ¡el mismísimo chico dorado!
Ghost entra a la habitación seguido por mi primo Menma a quien llamamos Naruto. Ambos toman asiento.
Itachi comienza:
—Hey Casper, ¡¿adivina en que se metió Sasuke?! —él prácticamente está mareado.
Idiota.
Ghost pasa una mano por su cabello oscuro y vuelve sus ojos negros hacia mí.
Él supone.
—¿Un nuevo auto?
—Nop —Itachi recalca la p. Se vuelve hacia Menma y le dice—. Naruto tienes una suposición.
Naruto se parece a nosotros, la misma estructura facial y tono de piel. Es un poco más bajo, pero aun así, es alto. Tiene la misma edad que yo, pero fuimos a diferentes escuelas. Su madre y la mía son hermanas. La única diferencia entre nosotros es que sus ojos son color azul y su cabello rubio.
Naruto pregunta:
—¿Un perro?
Itachi comienza a reírse. Dice:
—Casi.
Cállate cabeza de chorlito.
Lo fulmino con la mirada desde el otro lado de la mesa.
—Tiene un nuevo amigo. ¡Y es una chica!
Ambos, Ghost y Naruto levantan la cabeza de un tirón luciendo expresiones cuestionadoras. Asiento en confirmación.
Están en silencio por un rato antes de que Naruto me sonría y pregunte:
—Espera, ¿es esta una amiga-amiga? —mueve las cejas hacia mí.
Me rio y respondo.
—No, hombre, sólo una amiga. Trabaja al otro lado de la calle en la tienda Safira.
Itachi se ríe entre dientes.
—¡Ella le envió dulces y una nota!
Ghost, quien está mirándome como si hubiera perdido la cabeza, estalla en un ataque de risas. Dice:
—¿Estamos en cuarto grado?
Lo fulmino con la mirada y le digo:
—Es agradable —digo agradable como si fuera algo malo. Naruto ladea la cabeza y mira sobre mi hombro como si estuviera pensando. Indaga:
—No creo que alguna vez hayas tenido una amiga chica. Quiero decir una amiga con la que no consiguieras echar algún polvo, ¿cierto?
Frunzo el ceño y asiento.
—Has perdido tu maldita cabeza —murmura Ghost—. Mejor consigue el expediente de esta tipa. Sólo por si acaso.
Él tiene razón.
Maldita sea tiene razón. Necesito llamar a mi hombre y que reúna un expediente. Esta es una de las cosas que vienen con tener dinero. No es que no confíe en las personas, pero es mejor prevenir que lamentar. Trabajo con mi familia y tengo que asegurarme de que su seguridad sea lo primero. Siempre.
Todo lo que sé sobre ella es que su nombre es Saku. Tomó mi tarjeta, así que supongo que tendré que esperar a que ella me llame.
Rawr Raaawr
Miró al frente de la tienda, sonrió y digo:
—Hey cariño, ¿cómo te va?
Hinata corre a través del estudio hacia la sala de personal. Llega unos cuantos minutos atrasada y sabe que no me importa, pero siempre hace un esfuerzo por complacer.
Sale de la sala de personal contestando.
—No muy bien. ¿Algún cupcake hoy? —me mira con esperanza.
Hago una mueca en mi respuesta.
—No, lo siento cariño. Pediré un lote para mañana.
Su cara se cayó un poco. Me encanta que no intente esconder su decepción.
Dice lastimosamente:
—Está bien —parece tan triste que no puedo evitar reírme.
—¿Un mal día? —pregunto.
Va a registrarse y dice:
—El peor.
Hago una mueca mientras pregunto:
—¿Cómo de malo, cariño?
Ella gime.
—¡Malo de cupcake! Sonrío para mis adentros.
¡Oh, pobre de mí!
Hinata es dulce pero puede ser terriblemente inocente. Tiene veinticinco años y es un poco dramática. Es baja. Su pelo Negro azulado cae sobre sus hombros y tiene unos ojos de cacharro perladamente profundos. Así que cuando me pide deliciosos cupcakes, tiene deliciosos cupcakes.
Hinata empieza.
—Levanté el culo de la cama para hacer algunas compras esta mañana. Estoy esperando para pagar. Es tan temprano que ni siquiera veo los colores aún. Miro hacia arriba y esa zorra de Nicki es mi cajera. Sonríe y dice: "Sólo quiero que sepas que todo el tiempo en el que estuviste con Kiba, yo también me lo estaba tirando".
Oh. No. Ella. No. Lo. Hizo.
La mirada de mi cara debe haberlo expresado porque Hinata continúa.
—Uh, sí. Así que le digo: "¡Espero que siempre utilizaras condones porque descubrí que tiene algo!".
Estallo en carcajadas y pregunto:
—¿De verdad?
Ella se ríe y contesta:
—No tengo ni idea. Su cara estaba tan pálida, ¡que parecía que iba a enfermar! Entonces dice: "Dijo que yo fui lo mejor que le había pasado, dijo que eras como un muerto en la cama". Así que me acerco a mis compras, abro una lata de tomates picados, ¡y los echo sobre su cabeza!
Estoy riéndome tanto que me estoy agarrando el estómago, casi no puedo respirar. Hinata me mira y empieza a reírse tanto como yo. Entonces se detiene, mira hacia arriba ligeramente, estruja su cara y dice calmadamente:
—Sí, probablemente me hayan vetado allí. Necesito encontrar un nuevo lugar donde hacer mis compras.
Sonrío.
—¡Ésa es la menor de tus preocupaciones! Dime que valió la pena. Sonríe grandemente mientras responde:
—Sin duda valió la pena.
Hinata solía ser demasiado dulce. Hasta que conoció a Hanabi. Hanabi se enamoró de Hinata al segundo de conocerla. Acogió a su pequeña amiga bajo su ala y le dio un nuevo lema.
¡No aceptes mierdas!
Así que, durante el transcurso del último año, he visto a Hinata pasar de una flor delicada a una hierba duradera.
Eso suena mal, pero creedme, no lo es.
—Entonces —dice Hinata mientras cuenta las cosas—. Hana me dijo que tienes un nuevo amigo —dice amigo como si quisiera decirlo con besos.
Dios, Hanabi, apestas.
Utilizando la voz severa de mi madre, digo:
—Ni. Una. Palabra.
Parece exasperada cuando contesta:
—Oh, ¡vamos chiquitina! No puedes decirme que no ves lo que yo veo cuando le miras.
Suspiro profundamente y admito:
—¡Sí! Sé que es el Sr. Buenorro y, por cierto, deberías ver a su hermano que es el Sr. Maravilla. El chico me habló y casi me meo. Estaba tan nerviosa y mi cuello hacía esa cosa roja estúpida y él era tan agradable con su voz profunda y... ¡Gahh!
Volviéndole la espalda, camino hacia la sala de merienda. Casi estoy allí cuando oigo a Hinata.
—¿Por qué no le pides ir a almorzar?
Hmmm, puede que lo haga.
Dos días más tarde
Estoy sentada en el mostrador y miro la tarjeta de visita que me mira de vuelta. Burlándose de mí.
El correo electrónico de Sasuke está en la tarjeta. Podría enviarle un correo pidiéndole ir a almorzar o a tomar café.
¿Entonces por qué es tan difícil?
Deja de ser una gallina y simplemente hazlo. Sabes que quieres verle.
Entro en mi correo, empiezo a escribir, y me acobardo en el último momento. Guardo el correo en borrador por si acaso cambio de parecer.
Rawr raaaaawr.
Mi timbre de la puerta ya no suena como un gato, ahora es más bien como una vaca. Hoy es miércoles y es el único día de la semana que estoy sola en la tienda.
Sonrío y miro hacia la puerta. Lo que veo allí hace que mi sonrisa desaparezca y mi corazón se hunda.
La mujer-endemoniada (de la pelea de la devolución del vestido) camina hacia el mostrador.
Oh, Dios. Por favor dame fuerza.
Sonrío más fuertemente esta vez y pregunto:
—Buenos días, señorita. ¿Cómo está hoy?
Ella me sonríe de vuelta y contesta:
—Oh, estoy genial, cariño. ¿Cómo estás tú hoy?
Uh, ¿qué?
Inmediatamente sospecho de ella porque está sonriendo como si el gato hubiera conseguido crema.
Yo digo:
—Bueno, hoy no estamos muy llenos así que supongo que podría ir mejor. ¿En qué puedo ayudarla?
Ella responde:
—Simplemente quería venir aquí y disculparme por mi comportamiento maleducado del otro día. Fue totalmente inaceptable y de verdad que lo siento. —intenta parecer que lo siente, pero parece como si estuviera constipada.
Estoy sorprendida. Tartamudeo mi respuesta.
—Um, vaya. Yo... gracias. Es muy amable por su parte hacerlo.
Y entonces viene.
Pone una sonrisa triste y suspira.
—Sé que entiendes como mujer, que nos gusta llevar vestidos bonitos para nuestros hombres. Pero trescientos dólares por el vestido que compré probablemente era una exageración —ríe un poco y coloca una mano en su mejilla—. Honestamente no sé en qué estaba pensando. Mi marido tiene un club al otro lado de la calle y el vestido era demasiado formal para llevarlo allí. Ni siquiera lo miró dos veces.
Qué. Demonios. ¿Acaba de decir que es la esposa de Sasuke?
La miro más de cerca. Puede falsear la dulzura muy bien. Si estuviera haciendo una audición para algún lado, me impresionaría.
Es delgada, un poco más alta que yo y quizás un año o dos más mayor. Su larga cabellera roja casi parece fuego. Sus ojos son carmesi y parecen de lava.
La Endemoniada suspira fuertemente y exhibe la voz más dulce cuando me dice:
—Sería de gran ayuda si pudieras, por favor, quitarme el vestido de las manos. Cometí un error y prometo que no lo volveré a hacer —parece una niña de cinco años—. Mi marido está muy enfadado conmigo. De verdad que necesito ese dinero de vuelta.
Esto no tiene ningún sentido para mí.
Primero, ¿por qué le importaría a Sasuke un mísero vestido de trescientos dólares cuando sus camisas son de seda y probablemente cuesten mucho más que una simple camisa?
Segundo, ¡es el dueño del club! El club es bastante popular (de acuerdo con Hanabi). No pueden estar faltos de dinero.
Los colores de sofoco que tengo ya están llegando a mi pecho y escalan hacia mi cuello.
Me aclaro la garganta y digo:
—Entiendo que tenga un dilema y lo siento mucho por usted. Aunque le aceptara el vestido no puedo volver a venderlo. Si no lo puedo volver a venderlo, no puedo ofrecerle una devolución. Así que desafortunadamente, mi respuesta sigue siendo no —en algún lugar dentro de mí florece el coraje—. Y es mi respuesta final.
El ceño fruncido homicida de la Endemoniada vuelve a aparecer.
Oh, ¡oye tú! ¡Ahí estás! Te he echado de menos.
Me sisea:
—¡Esto es una MIERDA! Piensas que tienes mucho poder en tu maldita tienda de ropa. Bueno, ¿sabes qué? Tu ropa es una mierda. ¡He visto mejores camisas en Target! Crees que has visto lo último de mí, ¡pero piensa de nuevo! Volveré cada maldito día hasta que te des por vencida. Y lo harás, cariño. —me mira, sonríe, y dice:
—Te sugiero que pierdas algunos kilos si quieres verte bien en la ropa que vendes.
Y entonces se va.
¡Oh, no!
Esta mierda se ha puesto seria.
Entro en la sala de personal, cojo mis llaves, cierro, y salgo por la puerta.
—¡No puedes usar un cuatro ahí!
Itachi ha estado haciéndolo desde que éramos críos. Inventándose sus propias reglas de juegos que sabe que no le ayudarán a ganar.
Respondo:
—Claro que puedo, amigo —coloco la carta y gruñe. Naruto no puede controlar su risa y pregunta:
—¿Por qué te molestas siquiera, Sasuke? Sabes que vas a ganar. Él sabe que vas a ganar. Es una tortura veros a los dos. ¡Una tortura muy graciosa!
Ghost observa desde el sofá sonriendo con superioridad.
Clip clop, clip clop.
Tacones.
Una de mis hermanas debe estar aquí. No me levanto, saben dónde encontrarme.
Clip clop, clip clop.
Los pasos vienen más rápidos y más fuertes. Miro a la puerta para ver a Saku pasar por la sala, dirigiéndose obviamente a mi oficina.
—¿Saku? —grito. La oigo detenerse y aparece en la puerta.
Demonios, ¡parece enfadada!
También está hermosa. Lleva el pelo en una coleta enredada en lo alto de su cabeza y muy poco maquillaje. Su piel es perfecta. Lleva un par de botas blancas y un vestido blanco hasta las rodillas que tiene tres botones en su pecho, están un poco sueltos.
Dios, está buena.
Puedo ver su canalillo pero no lo miro.
Se da cuenta de que hay personas en la sala y su cara se suaviza. Dice:
—Lo siento. Me iré. No quiero interrumpir vuestro... ¿Es el Uno? —su cara se ilumina.
Contesto:
—Uh, sí. Nos estábamos tomando un descanso. ¿Estás bien?
Entra en la sala, se sienta a mi lado en la mesa, me quita las cartas de las manos, y empieza a barajar.
Suspira y me dice:
—Yo barajaré esta ronda.
Los chicos la miran como si estuviera loca. Ghost se levanta y se une a la mesa. Itachi la mira como si fuera muy graciosa.
Saku termina de barajar y mira alrededor de la mesa. Se presenta a sí misma.
—Hola, soy Saku. Trabajo al otro lado de la calle.
Naruto le sonríe ampliamente. No hagas eso, gilipollas. Él sigue lanzando miradas a su canalillo. Dice:
—Soy Naruto.
Ghost ni siquiera la mira mientras dice:
—Soy Ghost.
Ella frunce el ceño y pregunta:
—¿Cómo Casper el fantasma amigable?
Él asiente pero sigue sin mirarla.
Su cara se queda alucinada, susurra:
—Eso mola mucho.
Me aclaro la garganta, miro mis cartas y pregunto:
—Parecías que estabas preparada para matar a alguien cuando entraste. Espero que ese alguien no fuera yo.
Coloca un dos azul y regresa a sus cartas. Contesta con un tono aburrido:
—No. Pero creo que la próxima vez que vea a tu mujer le lanzaré un zapato a su cabeza.
Um, ¿qué mujer?
Casi me atraganto con la pregunta.
—Um, ¿qué?
Ella suspira y dice:
—Lo siento. He sido un poco maleducada. La próxima vez que vea a tu mujer le lanzaré algo suave a la cabeza.
Los chicos me miran, y luego a Saku, y luego a mí. Itachi habla.
—Cariño, no tiene ninguna mujer a la que lanzarle nada.
Saku baja sus cartas, se acerca a mí y dice:
—Dijo que estaba casada con el propietario de The White Rabbit. Eres tú, ¿verdad?
Asiento. Itachi mira a Ghost, luego a Naruto. Todos están sonriendo. Sé por qué están sonriendo.
Karin.
¡Voy a matarla!
Saku lleva sus dedos a su sien. Susurra:
—Dios, estoy tan confusa.
Naruto le quita los dedos de su sien y pregunta:
—¿Era alta, peliroja, y más mala que un perro basurero?
Saku le mira y asiente rápidamente.
La rabia me arde en mi garganta. Karin es todo un grano en mi culo. La única razón por la que la mantuve cerca es porque tiene una boca como un Hoover. Karin y yo no estamos juntos pero ha sido mi polvo regular durante meses. Jamás la he besado en la boca, sabe que es una de mis reglas. Karin se burla de mí diciéndome Pretty Woman, pero sé que le duele. No me importa ni una mierda si le hace daño, sabía en lo que se metía desde la primera vez que nos acostamos. No he jugado con ella ni una vez, le dije desde el principio que ella y yo solamente éramos amigos para follar. Ella estuvo de acuerdo. Fin de la historia.
Desafortunadamente para ella, después de su estratagema, tuve que cortarla de raíz.
Esto no me molesta. Le mandaré un mensaje cuando Saku se marche. Fue divertido pero es lo que es.
Miro a Saku y digo:
—Lo siento, Saku. Si hubiera sabido que te estaba causando problemas la hubiera cortado antes de raíz.
Saku me mira con ojos abiertos y responde:
—¡No quiero que rompas con tu novia por mí!
Pongo los ojos en blanco y digo:
—No era mi novia, sólo una relación casual. Se estaba convirtiendo en un grano en el culo de todas maneras. Es hora de que se marche.
—Entonces —Saku frunce el ceño y cierra sus labios—, ¿qué hago si aparece en la tienda? No quiero que monte una escena de nuevo. Hace que los clientes no quieran regresar —parece incómoda.
Me levanto, camino hacia el frigorífico y saco dos refrescos. Vuelvo a sentarme y coloco uno enfrente de ella.
Sin ni siquiera un gracias lo abre y bebe como si hubiera estado jugando al Uno con nosotros durante años. Respondo:
—Déjamelo a mí. Si vuelve a la tienda, llámame. De inmediato.
Asintiendo, juega con la anilla de su refresco y se gira para ver la hora en el reloj de la pared.
Se levanta y grita:
—¡Caspitas! He estado aquí una hora, tengo que regresar —mira alrededor de la mesa, sonríe y dice:
—Encantada de conoceros a todos. Espero veros pronto de nuevo.
¿Caspitas?
Se gira hacia mí, coloca su pequeña mano en mi hombro y habla de nuevo.
—Gracias, Sasuke. Te lo agradezco.
Los chicos la miran marcharse. Bueno, miran su culo menearse mientras se marcha.
Cabezas huecas.
Naruto sonríe abiertamente, aún mirando hacia la puerta. Declara:
—¡Me gusta!
Sí... a mí también
Espero les gustara.
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Un Abrazo
🌸 🍅NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA.🌸 🍅
