Despierto de un sobresalto.

El sudor se derrama por mi rostro, tengo nudos en mi estómago y mi pecho se expande con cada pesada respiración.

Sentándome, pongo mi espalda contra la cabecera de mi impresionante cama trineo.

No he despertado así en al menos tres meses. Solía despertarme así cada noche, en ocasiones varias veces.

Todavía está oscuro. Echo un vistazo al reloj despertador digital en mi mesita de noche. 04:57 am.

Fan-jodi-tástico.

No tengo que empezar a prepararme para el trabajo hasta dentro de una hora y media, pero ya estoy despierta.

Después de perder a mi hija y a mi madre, tuve problemas para dormir por un largo tiempo. Sigo escuchando a Mia llorar en medio de la noche y me encontraba en su muy vacío dormitorio sollozando.

Realmente te necesito ahora, mamá.

Lo que más extraño de mi madre son sus abrazos. Viniendo de un origen croata, fui criada de forma muy afectuosa. Nunca salí de casa sin darles a mis padres un beso en la mejilla.

Podría estar teniendo el peor día de mi vida, pero un cálido, reconfortante abrazo de mamá haría que todo parezca bien. Cada vez que me encontraba de mal humor me preguntaba:

—¿Qué te pasa, Dušo? —Y siempre se aseguraba de que me desahogaba con ella sobre lo que me molestaba. Y me desahogaba.

Hornear es mi liberacion. Me encanta hornear; mi especialidad son los cupcakes.

Sé que mis cupcakes son buenos. En realidad, buenos es un eufemismo. Mis cupcakes son la bomba.

Estás despierta ahora. Levanta tu trasero de la cama. Vamos a hornear.

Me estiro y alejo mis mantas.

Pum. Bum. Miau. Ups.

Me disculpo con mi amorcito.

—Lo siento Bear. Ven aquí, cariño —Él se estira y camina sobre mí. Lo levanto y le rasco. Cuando llego debajo de su barbilla, ronronea fuertemente y babea. Lo castigo en voz baja—. Ugh Bear, contrólate.

Cuando Mia tenía un año, dijo su primera palabra, fue gato. Como recompensa por mi super inteligente hija, conseguí a su Bear. Lo conseguí de un refugio, estaba muy gordo, pero después de meses de alimento dietético de gato, se hallaba en forma.

Bear es super dulce y muy cariñoso (mi tipo de gato). Tiene un cuerpo blanco con tres grandes manchas negras en su espalda, una cola completamente negra y se ve como si estuviera usando la negra máscara del Zorro.

Miro mi amigo felino y digo:

—Vamos, querido, vamos a buscarte algo para desayunar.

Bear camina a mi lado cuando salgo de mi habitación y me dirijo al baño para lavarme los dientes y la cara.

Llego a la cocina, cubro mi boca y bostezo.

Bear ya está en el mostrador de la cocina haciendo algo que sólo puede ser descrito como el baile de Dame Comida. Él se pavonea de un lado a otro, ronroneando con fuerza, golpeando su cabeza en cosas al azar. De vez en cuando me mira de una manera que dice: el baile está funcionando, ¿cierto?

Él ronronea mientras come. Rasco su cabeza y digo en voz cursi:

—Un sofisticado festín para mi sofisticada bestia. —Amo a Bear, es el gato ideal. Le digo:

—Tienes cinco minutos para comer, amigo. Tengo que conseguir hornear.

Bear termina su comida y salta fuera de la barra. Limpio el mostrador con spray desinfectante y me dedico a conseguir mis ingredientes organizados.

Los pongo sobre la mesa, preparo una pasta de chocolate espesa, y lo divido en partes iguales entre los moldes.

Los meto en el horno para hornear y hago mi camino al baño para ducharme.

Canto "working nine to five" en la ducha, en voz alta. Cuando termino, camino por el pasillo y el delicioso olor de pastel de chocolate espeso ataca mis fosas nasales. Se me hace agua la boca y sé que uno de esos bebés tiene mi nombre en él para desayunar.

Mientras camino hasta la cocina, la campana del horno suena.

Justo a tiempo.

Los saco del horno, los cubro con un paño de cocina y los pongo en el mostrador para enfriarse.

Después, caliento crema en la cocina, no demasiado caliente. Echo la crema caliente sobre un poco de chocolate semi-dulce y lentamente revuelvo. Lo aparto y espero a que se enfríe.

¡Rico!

Mi estómago retumba y le doy una palmada.

Pronto, mi preciosa.

Vuelvo a mi habitación a vestirme para ir al trabajo. Decido ponerme un pantalón de lino y blusa combinada. Añado unas sandalias de tacón y

¡voilá!

Mirando a mi limitada selección, decido ponerme rímel y brillo de labios rosa pálido.

Un vistazo a mi reloj me dice que puedo empezar glasear los cupcakes así que hago mi camino hacia el mostrador de la cocina.

Hay algo acerca de glasear cupcakes que es casi terapéutico. Usando una manga pastelera, glaseo cuidadosamente toda la docena en un arremolinado patrón caracol.

Tengo tanta hambre en este punto que tomo el envoltorio de uno de los cupcakes y meto toda la cosa en mi boca.

Masticando ruidosamente, oigo el timbre de la puerta.

¿Qué diablos?

Todavía estoy masticando cuando respondo la puerta. Allí hay dos hombres con monos azules.

¡Oh, mierda! ¡Olvidé el camión de mudanzas!

Uno de los hombres dice:

—Buenos días, señora. Creo que está esperando un camión de mudanzas.

Asiento, pero todavía estoy masticando. Levanto mi mano con el dedo índice apuntando hacia arriba. La señal universal de un minuto, por favor.

Cuando por fin soy capaz de hablar les doy una gran sonrisa a los dos:

—¡Sí! Lo siento mucho —Revisando mi reloj digo:

—De hecho, lo olvidé y tengo que estar en el trabajo pronto.

El otro hombre mira a mi boca, aclara su garganta y habla fuerte:

—Lo siento señora, pero tiene que haber alguien aquí con nosotros mientras descargáramos.

¡Mi cerebro tintinea!

Tengo una idea. Camino más allá de los transportistas hasta el apartamento de al lado y golpeo despacio.

La puerta se abre y saludó con una gran sonrisa:

—¿Mi, oh, mi, eres tú Saku?

Sonriéndole, le digo:

—¡Hola Molly! Necesito realmente un gran favor.

Molly mira hacia mi boca. Sus labios tiemblan mientras ella me dice:

—¡Chica, tienes chocolate en todos tus dientes!

Mis ojos se abren, puedo sentir el caliente sonrojo subiendo por mis mejillas.

Molly es una vecina muy genial. Ella tiene unos cincuenta años, afroamericana y pequeña pero llena de fuego. Cada vez que la veo estoy hipnotizada por sus trajes. Siempre son prendas tradicionales africanas y chales con fantásticos patrones que por lo general son de cuentas. Su marido murió hace diez años y nunca tuvo hijos así que decidió reducir gastos vendiendo su casa y comprando un apartamento en su lugar. Cuando conocí a Molly, sentí como si hubiera ganado la lotería vecinal.

Molly se desconfiaba de mí al principio. Hasta que la invité a cenar conmigo una noche y probó mis cupcakes. Es seguro decir que Molly y yo somos buenas amigas ahora.

La vergüenza se filtra a través de mis poros. Rechino:

—¿Puedo usar tu espejo?

Ella pone una mano en su cadera y tamborilea los dedos de sus pies. Pregunta:

—¿Me estás ocultando algo, niña?

Um, ¿qué?

Le susurro:

Severamente pregunta:

—¿Comes esos cupcakes a mis espaldas?

¡Oh!

Siento una carcajada elevarse por mi garganta. Me río y le digo:

—Si me haces este favor, te guardaré un par. Ella sonríe y responde:

—Trato. Sabes dónde está el espejo, cariño.

Rápidamente me arreglo y entonces le explico a Molly acerca de la mudanza. Por suerte, ella no tenía planes para esta mañana. Molly tiene una de mis llaves de repuesto; normalmente alimenta y vigila a Bear por mí cuando estoy fuera de la ciudad cazando nuevos proveedores para Safira.

Embalo seis de los cupcakes en un recipiente, le doy a Molly un gran abrazo y me dirijo hasta mi coche.

Amo mi coche. Es un descapotable.

Un Volkswagen Super Escarabajo amarillo de 1975. Las chicas lo llaman mi escarabajo de estiércol.

Está un poco oxidado y la parte superior de cuero tiene agujeros así que cuando llueve tengo que cubrirlo con una lona.

Tiene carácter. Es mi bebé.

Me acerco a la puerta del lado del conductor y sacudo la manija. Oprimo el botón.

No pasa nada.

Sacudo con más fuerza. Pruebo el botón de nuevo. Todavía nada.

Sacudo con fuerza y le doy un rodillazo a la puerta. Lo oigo. Clic.

¡Bingo!

Abro la puerta, me siento y pongo mis cupcakes en el suelo del asiento del pasajero. Siento un dolor de cabeza viniendo.

Nota mental: tomar una aspirina.

Pongo la llave en el contacto y le doy vuelta. No pasa nada.

Mi frente cae hacia adelante entre mis manos en el volante, con un golpe.

Suspiro.


Tantos correos electrónicos.

Necesito contratar una secretaria o asistente para que me ayude. The White Rabbit se ha vuelto muy popular; la gente quiere contratarlo durante la semana para cumpleaños y ocasiones especiales. Y estoy a favor de eso.

Mi hermana Maria viene a ayudarme en alguna ocasión. Trabaja a tiempo parcial como recepcionista así que es de gran ayuda cuando la necesitamos y sabe lo que está haciendo. Puede trabajar en todos los aparatos y es bastante inteligente con la tecnología. Estoy pensando en pedirle que se convierta en nuestra secretaria de tiempo completo. Si el trabajo sigue saliendo de la manera en que lo está, la necesitamos.

¡Ring!

Aparece una ventana en mi equipo. Es un programa de mensajería instantánea que nunca he usado. Me inscribí por eso cuando me dieron el ordenador, se conecta automáticamente cuando el equipo se enciende pero no he añadido amigos.

"ha hecho una solicitud de amistad"

¿Su nombre es Sakura? Eso es un poco agradable.

Acepto la solicitud de amistad e inmediatamente llega un mensaje.

LaBombaHaruno: ¡Hola amigo!

No puedo evitarlo pero me rio de su nick.

Sasuke123: Hola. ¿Cómo estás?

LaBombaHaruno: Genial, gracis. Cómo ests?

Sasuke123: Ocupado. Pero bien.

LaBombaHaruno: Eso es bueno. Lo q sea q dijo tu "esposa" parecía demasiad trabajo. No l he visto desde entoncs.

Malditamente cierto. Despedí a Karin. Estaba devastada y no me importa una mierda. Es una consentida y está acostumbrada a conseguir lo que quiere. Tiene que aprender que no puede tirar un poco de mierda y salirse con la suya.

Sasuke123: Me alegro. Si tiene las bolas para ir a verte de nuevo, házmelo saber y lo arreglaré.

LaBombaHaruno: ¡Aaah, eso suena 1 poco aterradr! No tendría ls "bolas" xra ir en t contra

Sasuke123: Eso es porque eres dulce. No está en tu naturaleza.

LaBombaHaruno: ¡¿Dulce?! ¡Soy 1 cabrona! ¡Una vz fui a 1 museo y ni sikiera di la donacin voluntaria!

Me eché a reír. Esta chica es una tonta total. Me gusta eso.

Sasuke123: Oh, demonios, eso es de ser una cabrona.

LaBombaHaruno: ¡¿Stas libre xra almorzr mañana?! Echo un vistazo rápido a mi agenda.

Sasuke123: Lo siento Saku, mañana no es buen día. He quedado con un potencial patrocinador. ¿Qué tal al día siguiente?

LaBombaHaruno: Genial. Voy a reservar. ¿Q tipo d patrocinador?

Sasuke123: me encuentro con las empresas que quieren usar el nombre de The White Rabbit. Ellos me dan dinero para gastar en el club. Pongo sus nombres en los carteles y eventos, y añado enlaces de sus sitios web a los nuestros.

LaBombaHaruno: ¡Guau! Xro pensé q l estabs haciend muy bien, ¡¿Necesits su dinero?!

Sasuke123: Me gusta gastar el dinero de otras personas en lugar del mío. De esa manera puedo obtener más beneficios.

LaBombaHaruno: *Cara Pensando* eso es cierto. ¿Q tan grande es el patrocinadr?

Sasuke123: Condenadamente grande. Significará mucho dinero para nosotros.

LaBombaHaruno: ¡Genial! Espero q lo consigs. Teng q irme, t veré xra almorzar pasado mañana

Sasuke123: Genial. Solo te advierto, soy un gran fan del sushi.

LaBomba: ¡Yo tambin! Suena como 1 plan :p

LaBombaHaruno se ha desconectado.

No sé lo que pasó, pero estoy sonriendo como un idiota.

Deberías haberla despedido.


Anoche me pasé embalando la mayoría de las cosas de Ino en el segundo dormitorio.

¡Estoy súper emocionada!

¡La próxima semana estará aquí y estaré viviendo y trabajando con mi mejor amiga del mundo entero!

Le envió un mensaje para decirle cómo va su habitación.

Yo: Oye cariño, tu habitación está casi terminada. ¡Casi estás aquí! ¡Hurra!

Ino: ¡supercalifragilisticoespialidoso! ¡Totalmente increíble! Fui a lo de tu padre y conseguí su llave de repuesto.

Yo: Genial. ¿Cómo está?

Esta es una buena noticia. Mi padre es carpintero y se fascina con cualquier cosa de madera. La mayoría de mis recuerdos de la infancia lo incluyen a él haciendo algo de madera. Cuando mamá murió, dejó de juguetear y se convirtió un poco en un recluso. Por desgracia, yo no era de mucha ayuda para él porque estaba de luto por la pérdida de mi dulce Mia. Nos consolamos mutuamente lo mejor que pudimos, pero vivir en Cali llegó a ser demasiado difícil para mí, así que me mudé a Nueva York. Creo que me muevo para sacarlo de su hechizo. Nos llamamos varias veces a la semana para conversar y Ino lo revisa en ocasiones para comprobarlo.

Yo: Estupendo. ¿Cómo se ve?

Ino: Dímelo tú. ¡Fue en el camión de mudanzas!

¡Oh, guau!

Yo: ¡Pensé que era tuyo! ¡Lo puse en tu habitación!

Ino: No, es tuyo nena. ¡Tienes una nueva mesa de café! Tengo que volar, hasta pronto. Te quiero, besos.

Yo: Te quiero más, besos.

Esto es impresionante porque ni siquiera tenía una mesa de café para empezar. Entro al dormitorio de Ino y echo un vistazo más de cerca a mi regalo.

Es hermosa. Es tan alta como mi rodilla con un acabado marrón caramelo. El patrón tallado a mano alrededor de los lados es de rosas, tallos y hojas. Los tallos serpentean alrededor; es tan realista que incluso ha tallado las espinas en ella. Me encanta.

Mis ojos se nublan y mi garganta se aprieta con emoción porque sé que esta mesa es más que un regalo. Es un mensaje de mi padre. El mensaje es que no me preocupe por él porque está bien.

Alivio me asiente mientras el amor me calienta.

Limpio mis ojos, aclaro mi garganta y recojo mi teléfono para llamar a mi padre.


—¡Toc, toc!

Levanto la cabeza de mi agenda para ver a una sonriente Saku de pie en la puerta de mi oficina. Ella está sosteniendo un gran contenedor blanco.

Sonrío y le pregunto:

—Oye, ¿qué estás haciendo aquí? —Compruebo mi reloj; son las 11 am. Aún tengo algo de tiempo antes de mi reunión.

—¡Justo estaba en el vecindario! —Ella se ve un poco avergonzada mientras continúa—. Bueno, sé que dijiste que tienes una reunión importante, así que traje algo para endulzar el trato para ellos.

Mis ojos se abren. Pregunto:

—¿Ah, sí? ¿Qué tienes ahí?

Ella se acerca a mi mesa y abre el envase. Hay doce de los más deliciosos cupcakes de chocolate que he visto nunca. Tienen la mitad del glaseado de chocolate y la mitad de un glaseado de marrón claro. El aroma me golpea.

¡Pow! ¡En toda la boca!

Puedo oler la mantequilla de maní. Estoy salivando.

Le digo:

—Tienen tan buena pinta.

Múltiples pasos se acercan a la oficina. Itachi y Ghost aparecen. Es como si ellos pudieran oler la comida desde la calle.

Itachi sonríe:

—Oye Saku, ¿qué te agita, nena? —Ah, Itachi, eres un cabeza hueca. Ghost levanta su barbilla a Saku.

Su piel se sonroja mientras explica:

—No quiero echarme flores, pero estos cupcakes —sus ojos se estrechan y ella mira a la izquierda luego a la derecha como si estuviera negociando con información confidencial, termina en un susurro—, son la bomba.

Su teléfono vibra y "Thrift Shop" de Macklemore estalla desde el pequeño dispositivo. Ella se endereza y grita:

—¡Oh mierda, me tengo que ir! —Ella se vuelve hacia mí y dice:

—Mira, sé que dijiste que no puedes almorzar hoy, pero todavía tienes que comer así que voy a recoger algo y traértelo.

¿Esta chica es de verdad?

—Ah... —Estoy aturdido sin palabras Ella levanta sus cejas y pregunta:

—Entonces, ¿a qué hora acaba tu reunión? Respondo:

—Alrededor de la una —Todavía aturdido, aún sin palabras. Ella da una gran sonrisa y dice:

—Genial. Te traeré un sándwich de pavo.

Yo iba a comprarme un sándwich de pavo para el almuerzo. Esto es demasiado extraño.

Saku se vuelve hacia Itachi y Ghost y les pregunta:

—¿Queréis un sándwiches para el almuerzo?

La conmocionada cara de Itachi se suaviza. Él dice en voz baja:

—Nah, cariño, eso es genial —Ghost niega con su cabeza. Itachi sonríe mientras continúa:

—Pero quiero uno de esos cupcakes. Saku sonríe hacia él y le dice:

—¿A qué esperas? Pero deja algo para el patrocinador —Ella se gira hacia mí y dice:

—En serio, persuade a los patrocinadores a probarlos. Todavía estoy en shock así que sólo asiento.

Justo cuando ella camina hacia la puerta, Ghost recoge un cupcake con glaseado marrón claro. Saku se vuelve, jadea y corre de vuelta hacia nosotros. Como un jugador de tenis drogado, ella golpea el cupcake de la mano de Ghost, con fuerza.

¡Splat!

Aterriza en la pared y, sorprendentemente, no cae; se queda donde está como una decoración de la pared.

Su pecho se agita por el esfuerzo mientras grita:

—¡Santo cannoli! —mira a Ghost y dice: —¡Olvidé advertirte de que no comas esos si eres alérgico a los cacahuetes!

Ghost agarra otro cupcake de chocolate con mantequilla de maní, saca el envoltorio y mete toda la cosa en su boca. Sus ojos se cierran en felicidad. Ralentiza su masticación y su cabeza cae hacia atrás. Sacudiendo su cabeza ligeramente mira a Saku y murmura:

—No está mal. Aunque personalmente me gustan más crujientes. Ah, Ghost. Siempre el imbécil.

Itachi desenvuelve un cupcake de chocolate glaseado, le da un mordisco y gime. Dando tres pasos hacia ella, Itachi envuelve sus brazos alrededor de sus hombros y levanta a Saku, la sostiene allí por unos segundos antes de que la deje volver a sus pies. Luego habla con la boca llena así que sus palabras son confusas:

—Oh Dios mío, joven, esto es lo mejor que he comido.

Saku mira a Itachi mostrando una enorme sonrisa. Ella se sonroja y dice en voz baja:

—Bueno, gracias chicos. No olviden guardar algo para el patrocinador.

—Ella me mira y dice:

Ella se va cerrando la puerta de la oficina detrás de ella, cuando el pestillo hace clic, el cupcake en la pared cae al piso con un plaf.

Itachi se empieza a reír. Ghost se une. No puedo dejar de reír, también.

Esa chica es un huracán.


12:40 pm.

Será mejor que consiga un avance si quiero almorzar a tiempo.

La tienda de sándwiches que está calle abajo vende los más deliciosos y frescos sándwiches del mundo. Ellos cortan la carne justo en frente de ti y su pavo está siempre húmedo.

Sasuke no dijo que no al pavo, así que supongo que le gusta. Él parecía un poco sorprendido cuando hice la oferta del cupcake. Parecía aún más sorprendido cuando me ofrecí a conseguirle el almuerzo, pero imagino que si seremos amigos, soy la única que tendrá que hacer el esfuerzo inicial. Una vez que estemos en una etapa cómoda, estoy segura de que se abrirá más, pero ya me fascina. Parece que no puedo mantenerme alejada. Quiero saber más sobre él.

A Itachi y Naruto les gusto. Lo sé porque no hacen ningún esfuerzo para ocultarlo. Y me gustan.

Ghost, por otro lado, odia mis malditas entrañas. No estoy segura de por qué, pero puedo decir que no confía en mí.

Teuchi está trabajando en el mostrador de la tienda de sándwiches, como siempre. Él es un animado italiano muy ruidoso.

Ligeramente calvo, hace lo que un hombre hace y se lo afeita en lugar de peinarlo por encima.

A Teuchi le gusto porque como. Siempre me dice que tome una galleta con mi pedido y para su deleite casi siempre lo hago.

Silvio sonríe con su saludo normal

—¡Buongiorno Principesaa! ¿Que te preparare hoy? —El español de Teuchi no es perfecto.

Le digo:

—¡Hola Teuchi, te ves bien hoy! Necesito dos de lo de siempre.

Levanta las cejas hacia mí, me da una gran sonrisa y aplaude fuerte. Él responde:

—Oh, muy bien. ¡Amo que mangia!llevas galletas, también —Esta no fue una pregunta.

Me río de sus payasadas y digo:

—Mejor haces que sean dos galletas. Hoy voy a almorzar con un amigo.

La comprensión amanece en su rostro y aumenta los dramáticos movimientos con su mano:

—Ahh, esta es una buena. ¡Los amigos hacen reír cuando mangia juntos!

Muerdo mi labio para detener mi risa; después de dos años de conocer a Teuchi su español podría posiblemente haber empeorado.

Con dos sándwiches y galletas en mi mano, le digo adiós a Teuchi y me acerco a The White Rabbit.

La puerta del despacho de Sasuke está cerrada; reviso el reloj en la sala: 13:05

Estoy haciendo malabares con un poco de comida, pero por suerte la manija de la puerta es una palanca, no una circular.

Equilibro la comida en mi pierna levantada, uso mi cadera para bajar la palanca, oigo abrir el pestillo, y camino hacia atrás a través de la puerta.

Digo:

—¡Whoa! Eso no era tan fácil como parecía. Aquí está su sándwich, señor. —Me doy vuelta y veo a Sasuke en su escritorio, sus ojos muy abiertos. También hay una mujer muy bonita que se sienta frente a él.

¡Aaaah!

Por suerte, la Mujer Bonita lleva una sonrisa fácil. Se pone de pie y ofrece amablemente:

—Trae, déjame ayudarte —Ella toma los sándwiches y las galletas de mis manos y las pone en el borde de la mesa.

Yo balbuceo:

—Oh, muchas gracias. Lamento mucho molestarte. Pensé que la reunión había terminado —Le disparo a Sasuke una sonrisa de disculpa.

—Eso está bien —dice ella—, ya estábamos terminando y estaba a punto de preguntarle Sasuke de dónde sacó esos deliciosos cupcakes.

Sasuke aclara su garganta y se acerca a mí. Se pone de pie tan cerca de mí que mi hombro está en el hueco de su brazo. Él explica:

—Bueno, en realidad, Saku hizo esos.

Miro más de cerca a la Mujer Bonita y me doy cuenta que la he visto antes. Digo lentamente:

—Espera un segundo. Creo que te he visto en mi tienda. Me pediste ayuda y te recomendé el suéter amarillo porque quedaba increíble con tus zapatos negros.

La mujer está sonriendo y con sus ojos muy abiertos. Ella responde con una voz sorprendida y divertida:

—¡Oh Dios mío! Eso fue hace tiempo. No creí que me reconocerías. ¡Amo ese suéter! —Ella se ríe—. Soy Vanessa.

Estoy realmente feliz de verla de nuevo. Me acerco para estrechar su mano y digo:

—Es tan bueno conocerte, Vanessa. Soy Saku. Si alguna vez necesitas ayuda con algo de ropa, ven a verme de nuevo. Y, por cierto, si te han gustado esos cupcakes tengo la receta en mi ordenador del trabajo. Si me das tu tarjeta, puedo enviártelo por correo electrónico.

Vanessa sonríe y dice:

Miro a Sasuke, y ni siquiera noté que movió su brazo alrededor de mis hombros. Él me mira, su mirada traviesa.

Gahh, ¡mira esos hermosos ojos!

Le disparo una mirada de suficiencia que dice ¡Ves! ¡Te lo dije! luego tomo un gran bocado de mi galleta.

Admito que olvidé que Vanessa estaba allí hasta que volvió a hablar. Ella dice:

—Si no te importa que lo diga, hacen una gran pareja. Su brazo se aprieta mí alrededor y responde:

—Definitivamente creemos que sí.

¿Qué. Demonios?

—¿Cierto, cariño? —Entonces él se inclina y besa mi sien.

Tengo mi boca llena de galletas, pero me las arreglo un "Mmmpff" y una pequeña inclinación de cabeza.

Vanessa dice sus adioses y se despide. Me dirijo a Sasuke. Él está mirándome cuando dice:

—¡No puedo creer que la cosa de los cupcakes funcionara!

—Como un encanto, cada vez— confieso. Entonces entrecierro los ojos hacia él—, ¿qué fue toda la cosa sobre la pareja, señor?

Tiene la decencia de parecer avergonzado. Explica:

—Lo siento mucho, pero haré lo que sea para conseguir a este cliente. Y parecía que realmente le gustabas. No quería decepcionarla.

Poniendo mis ojos en blanco hacia él, suspiro y respondo:

—Bueno, será mejor que regrese a trabajar porque pude haber mentido acerca de tener la receta en mi ordenador en el trabajo. Por suerte para ti, me la sé de memoria —Mi cara se pone seria—. Realmente espero que lo consigas, Sasuke.

Su rostro se suaviza y dice en voz baja:

—Gracias por los cupcakes, S. Y el sándwich. Sushi para mañana.

Asiento y me dirijo a la puerta.

Tengo que enviar una receta por correo electrónico.


Espero les gustara.

No olviden Comentar.

Un Abrazo

🌸 🍅NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA.🌸 🍅