Llámame Sméagol.

El lugar no está muy concurrido, así que Hanabi endereza prendas sueltas y Hinata recibe llamadas y responde correos electrónicos por mí. Se reparten los clientes.

Oigo la puerta del almacén abrirse y cerrarse. No pienso en nada; simplemente continúo con mi monótona tarea.

Unas manos se cierran sobre mis ojos y siento una respiración junto a mi oído.

—¿Adivina quién soy perra? Conozco esa voz.

Salto arriba y abajo y chillo tan fuerte como me lo permiten mis pulmones. Dejo de chillar por un momento para darme la vuelta. Ahí sonriéndome está mi mejor amiga Ino, ¡cinco días antes!

Salto en sus brazos y las dos chillamos con fuerza durante un minuto entero. Grito a todo pulmón:

—¡Oh Dios mío!

La puerta se abre de golpe y Itachi irrumpe con un arma en la mano.

Ino y yo comenzamos a chillar pero por una razón diferente, ambas caemos al suelo y me cubro la cabeza.

—¿Por qué tienes un arma, Itachi?

Él mira a su alrededor y asimila la escena delante de él. Con el pecho agitado, baja la mano con la pistola. Dice tensamente:

—Santa mierda nena, me asustaste hasta las malditas tripas. Respondo chillonamente:

—¿Yo te asusté a ti? ¡No estoy sosteniendo un arma!

Se mete la pistola en la cintura y extiende una mano hacia mí y Ino.

Tomamos sus manos y nos levanta a ambas. Él le pone los brazos alrededor de nuestros hombros y explica:

—Estaba en la tienda de café y te escuché gritar como una condenada cabra loca. Pensé que alguien estaba haciéndote daño. Dejé caer mi maldito café por todo el suelo de Winnie y corrí como alma que lleva el diablo hasta acá. Es por eso que tenía mi pistola desenfundada.

Mi rostro se suaviza. Digo:

—Eso no explica lo de la pistola pero me alegra que estuvieras listo para ayudarme, cariño.

Itachi sonríe, hoyuelos y todo. Él responde:

—¿Quién me hará pastelitos entonces?

Ino sonríe:

—Ahh, ella te conquistó con sus cupcakes. Itachi la mira y exclama:

—Vaya. ¡Eres muy bonita! Soy Itachi. Ino corrige:

—En realidad, no soy "Muy Bonita". Soy Ino. Me mudé de Cali para estar más cerca de mi mejor amiga y esta es la bienvenida que recibo

—Se ríe entre dientes—. Sólo en Nueva York.

—Lo siento, señora. No sucederá de nuevo.

Ino hace una mueca positivamente espantosa y escupe:

—¡Tienes toda la jodida razón no lo hará! Si me vuelves a llamar señora te daré un puñetazo en la cara.

Itachi levanta los brazos echándose hacia atrás y pronuncia:

—¡Está bien! ¡Está bien! ¡Uuuyy! Bueno, ahora que sé que las damas están sanas y salvas, sigo mi camino.

Él se retira del almacén. Miro a Ino, sonrío y me encojo de hombros.

Sólo en Nueva York.


Riendo tan fuerte que estoy agarrando mis costillas, dejo que Itachi termine su historia.

—Y las dos se lanzan al suelo como si yo fuese a ponerme jodidamente violento o alguna mierda —Él se está riendo tan fuerte como yo mientras continúa—. Entonces, pilla esto Sasuke, cometo el error de llamar a su amiga "señora" y ¡ella me amenaza con darme un puñetazo en la cara!

Ghost está leyendo el periódico pero se está riendo entre dientes, también. El rostro de Naruto está rojo brillante y él está resollando, cree que esto es tan hilarante como lo creo yo.

Ghost levanta el rostro y frunce el ceño. Pregunta:

—¿Qué pasa con las chicas y los chillidos? Naruto responde:

—Es su versión de cuando un perro se emociona tanto que se hace pis. El rostro de Itachi se enseria cuando nos dice:

—Deberían ver a la , agradable. Saku es completamente linda con un gran trasero. Hanabi es sexy pero aterradora como el infierno. Ino es simplemente sexy. Y habia otra chica allí que era un poco joven pero igual de linds. —Se vuelve hacia mí y sonríe—. Estoy muy contento de que decidiste ser amiga ss Saku.


Con Ino aquí, tengo el inventario hecho en 2 cortas horas. El trabajo pasa rápidamente cuando estás charlando con una vieja amiga.

Después de un año separadas ella todavía se ve igual para mí, excepto que su cabello es más largo y está teñido de un color magenta profundo, algunos lo llamarían violeta. La gente siempre nos pregunta si somos hermanas; tenemos la misma forma de ojos y los ojos de un color verde azulado. Excepto que mis ojos tienen un borde oscuro alrededor de ellos y son más verdes, los de ella son de un brillante azul cielo.

Le he contado todo sobre The White Rabbit y los chicos. Me sorprende cuando ella no me pregunta acerca de Itachi y su arma, pero me alegra porque sinceramente no sabría cómo responderle.

Le pregunto si puede echarle vapor a algunos artículos nuevos y ella parece muy emocionada de ser puesta a trabajar. Después de mostrarle la forma de utilizar un vaporizador profesional y advertirle sobre las quemaduras de vapor (de las cuales he tenido muchas), la dejo en ello.

La bandeja de entrada roja en el ordenador parpadea. Encuentro un correo electrónico no leído.

Es de Vanessa.

Para: Sakuraharuno

De: vanessagraves

Asunto: Re: Receta de Pastelito

¡Muchas gracias, no puedo esperar para hacerle estos a mi esposo!

¿Quién ha oido hablar de la mayonesa en tortas? Pero cualquier cosa que funcione, ¿Cierto?

Saludos cordiales, Vanessa Graves

PD: Dile a tu novio que consiguió un nuevo patrocinador. Haciendo los trámites en este momento. Deberían estar allí el lunes.

¡SANTOS CANNOLOS! ¡Hurra!

Después del encuentro accidental de ayer con Vanessa, volví a la tienda y escribí la receta para enviársela por correo electrónico. Estaba a punto de enviársela cuando leí de qué empresas era ella. Publicidad NT3 es una empresa de publicidad importante en Nueva York. Así que, ahora entiendo por qué esto era tan importante para Sasuke. Si él conseguía tenerlos como patrocinadores, le abriría la puerta a una gran cantidad de otros patrocinadores. NT3, nada más, tiene más de diez compañías subalternas.

¡Estoy tan contenta por él en este momento que podía bailar una giga! En su lugar, le reenvío el correo electrónico a él y espero una respuesta.

Mi entusiasmo se desinfla cuando no recibo uno después de diez minutos. Vuelvo al trabajo.

Rawr Raaawr

Justo cuando estoy lista para fulminar con la mirara al maldito timbre, soy tirada hacia atrás contra algo duro.

Levanto la vista y allí esta Sasuke. Abrazándome por detrás.

Él es tan alto y guapo. Y me siento segura en sus brazos musculosos. Esto me molesta.

Trato de tomarlo a broma diciendo:

—¡Oye hombretón! ¡Veo que las felicitaciones están en orden!

Él toma mi mano y me voltea para enfrentarlo. Toma mi rostro entre sus manos grandes y explica:

—Ellos me iban a rechazar. Tú — él me lanza una sonrisa agradecida y susurra—, tú eres el motivo por el que conseguí esto. Esto es todo sobre ti. —Su rostro se vuelve serio—. Gracias, cariño, no tienes ni idea de lo mucho que necesitaba esto.

Envolviendo sus brazos alrededor de mis hombros, me levanta y me mece de un lado a otro. Mis piernas se balancean de izquierda a derecha y no puedo mover mis brazos.

Estoy segura de que cualquiera que lo vea piensa que soy su muñeca.

Cuando ha terminado, me pone de vuelta en mis pies y pone sus manos en mis hombros. Ordena:

—Vas a cerrar durante una hora. Tú y tus chicas venís al The White Rabbit para el almuerzo.

No es una petición.

Apretujo mi rostro y empiezo a negarme:

—En verdad no debería.

Su rostro se vuelve serio y dice firmemente:

—No voy a aceptar un no por respuesta.

Muuuuy bien, entonces.

El trata de persuadirme con:

—Vamos. Es sólo una hora. Tenemos que celebrarlo —Empieza a asentir.

Esta es la primera vez que ha estado en mi tienda y ha sido agradable hasta ahora. Miro alrededor para ver a Hanabi sonriendo, a Ino guiñando, y Hinata con los ojos muy abiertos. Les disparo a todas una mirada inquisitiva. Hanabi y Ino asienten vigorosamente, Hinata sólo se queda mirando a Sasuke.

Oh, Hinata. Sé cómo te sientes.

Me encojo de hombros y pongo mi mejor voz aburrida:

—Bueno, supongo que una hora no hará daño.

Sasuke sonríe grande y, guau, nunca lo he visto sonreír así antes. Sólo he visto su sorisa de suficiencia. Pero esto... Esto es una sonrisa. Es una obra maestra. Un trabajo de arte.

Es un poco como Itachi. Tiene un solo hoyuelo que es totalmente delicioso. Y sus dientes son tan rectos y blancos, quiero lamerlo.

Pero su sonrisa transforma a todo su rostro. Se ha ido cualquier dureza que haya visto alguna vez en su rostro; ahora, cada vez que lo vea, recordaré esta hermosa sonrisa. Lo siento por cualquiera que no lo haya visto.

Él se vuelve hacia Hanabi y pregunta:

—¿Puedes cerrar?

Ella asiente y va a la sala de personal. Con las llaves en la mano, ella nos arrastra afuera de la puerta y cierra.

Sasuke toma mi mano, la pone en el hueco de su codo y cruzamos la calle, con las chicas en el remolque.

Llegamos a lo que Sasuke llama la sala de "relajación" y hay al menos otras diez personas allí.

Itachi es el primero en vernos llegar. Se abalanza hacia nosotros y me levanta, abrazándome con fuerza.

¿Qué demonios pasa con estos chicos y levantarme?

Itachi grita:

—Oh, cara de muñeca, ¡eres una regalo para la vista! —Él mira a mis chicas y pregunta—. ¿Han probado los pastelitos de esta chica?

—Todos asienten y continua—. ¡Deberían ganar premios o alguna mierda!

Desde el otro lado de la habitación, una mujer mayor grita a Itachi:

—Cuida tu boca, jovencito. ¡No eres demasiado viejo para que te azote, niño travieso!

Ella tiene un acento ligero. También es hermosa. Me imagino que está a mediados de los cincuenta con cabello entrecano, piel tono aceituna, y ojos oscuros.

—Mamá, esta es Saku —Él se ve orgulloso de presentarme, me derrito un poco.

Ella me mira con curiosidad y pregunta:

—Entonces, ¿Esta es tu nueva amiga? —Dice amiga en una forma burlona. No sé qué hacer con ello.

Aclaro mi garganta y respondo:

—Es un placer conocerla...

Ella toma mi mano en las suyas y se presenta con una voz amable:

—Mikoto. Pero ustedes chicas, pueden decirme mamá. —Ella me guiña el ojo y después va a conseguir los nombres de mis amigas.

Naruto se acerca con las tres chicas. Todas están sonriendo cuando Naruto las presenta.

—Saku, estas son las hermanas de Itachi y de Sasuke. Leticia, María e Isabel.

Leticia parece la mayor. No es tan mayor como Itachi o Sasuke pero es la hermana mayor. Se parece mucho a su madre. Al igual que María. Ella dice:

—Por favor, llámame Leti.

Tomo su mano y la sacudo. Digo con una voz llena de admiración:

—Guau, eres tan hermosa. Debes tener buenos genes. Maria toma mi mano siguiente y responde:

—Vamos a decirlo un poquito, pero es difícil verlo en uno mismo —Ella es modesta y dulce. Se ve como de mi edad.

Isabel es la más joven. Y quiero decir joven. Tal vez de dieciocho años. Sasuke debe ser al menos doce años mayor que ella. Se parece un poco a sus hermanas pero comparte el mismo color de ojos que Itachi y Sasuke. Ella toma suavemente mi mano y me lanza una sonrisa tímida:

—Dime Isa.

Ghost aparece en la entrada llevando fuentes en bandejas de sushi.

Oh querido Señor, ¡Estoy en el cielo del sushi!

¡Me vuelvo loca de amor por el sushi! No me gustan los trozos de pescado crudo pero dame Teriyaki y pollo Satay cualquier día. Ooh, y rollos de atún picante. Y rollos primavera. Y tal vez frijoles edamame.

Está bien, así que me encantan un montón los productos de la comida Japonesa.

Sasuke viene detrás de mí y me pilla mirando con ojos muy abiertos a las fuentes. Sonríe, tengo el hoyuelo de nuevo, y dice bromeando:

—Te prometí sushi, ¿verdad? Asiento y me dice:

—Entonces ve a comer, cariño —Me da un pequeño empujón para adelantarme.

Mirando alrededor de la habitación, veo a todos conversando y riendo. Mikoto y Naruto en una esquina. Ino, Hinata y Itachi en la sala, Ghost sentado en el brazo en el sofá escuchando. Hanabi está conversando con las hermanas. Todos parecen estar teniendo un buen momento y estoy feliz de haber venido.

Parecía ser importante para Sasuke.

Hago un movimiento en la mesa con las fuentes ahora abiertas, cuando una voz me sobresalta.

—¿Papi?

Tal vocecita dulce que mi corazón se aprieta.

Levanto la vista para ver a una niña en silla de ruedas bloqueando la puerta. La reconozco de la foto en la oficina de Sasuke.

Este angelito tiene que ser la hija de Sasuke.

Estoy un poco sorprendida cuando Itachi se acerca a la niña y se arrodilla junto a su silla. Él pregunta:

—¿Qué pasa, bebé?

Ella sostiene una consola de juegos portátil y frunce el ceño. Susurra en voz alta:

—No puedo hacer que mi juego funcione.

Él toma la consola de juegos de ella, besa su mano y dice:

—Mmm, déjame ver qué puedo hacer.

La niña rueda su silla en la habitación hasta Sasuke y yo. Levanta la vista hacia él inquisitivamente:

—Oye, tío Sasuke, ¿esta es tu novia? Ahoga una risa y explica:

—No, Grillo. Esta es mi amiga Saku. Saku, esta es mi sobrina Miko. Su nombre es por mamá, pero esto es más fácil para nosotros.

Sonrío y tomo su pequeña mano en la mía y digo:

—Encantada de conocerte, Miko.

Miko me sonríe de vuelta. Frunce el entrecejo de repente y declara:

—Tengo hambre.

Me arrodillo junto a ella y pregunto:

—¿Quieres que te prepare un plato, cariño? Asiente y me sigue a la mesa. Pregunto:

—¿Qué te gustaría?

Su rostro se arruga con disgusto cuando ve el sashimi; dice con certeza:

Una burbuja de risa se atrapa en mi garganta. Le digo:

—Está bien. No me gusta el pescado crudo tampoco. Observo las bandejas y digo:

—Hay pollo, huevo y pepino. ¿De cuál quieres? Su rostro se ilumina y replica:

—Uno de cada uno, por favor.

Coloco algo de sushi en un plato para ella y lo dejo en su regazo. Noto que sus piernas no son musculares; de hecho se ven bastante pequeñas para su cuerpo. Supongo que está parapléjica.

Itachi regresa al cuarto y camina hacia nosotras. Mira el plato en su regazo y sus ojos se amplían. Le pregunta:

—¿Te serviste eso sola, bebé?

Con su boca llena de sushi, contesta:

—No. Saku lo hizo —Mira a su padre y dice:

—¿No crees que Saku es linda, papi?

Itachi y yo nos miramos y reímos. Asiente genuinamente y le dice:

—Sí, bebé. Creo que es muy linda. Miko conjetura:

—Creo que se ve como una princesa. Itachi sonríe y aclama:

—Tal vez sea una princesa.

Sus ojos llenos de asombro se encuentran con los de Itachi y pregunta:

—¿Crees que sea una princesa de verdad como en mi libro? Con un leve encogimiento, responde:

—No lo sé, bebé. ¿Por qué no le preguntas?

—Saku, ¿eres una princesa de mi libro?

Ohh Dios... Eres demasiado linda.

Sacudiendo ligeramente mi cabeza, meto su cabello detrás de la oreja. Le digo:

—No, cariño —Sus hombros se caen, por lo que continúo:

—Pero alguna veces cuando me visto muy bien me siento como una. Sus ojos se amplían y susurra:

—Yo también. ¿Podemos ser princesas un día? Sin dudarlo, respondo:

—Absolutamente —Esto es importante para ella por alguna razón. Con los ojos todavía amplios, mira al suelo y susurra lentamente:

—Genial.

Es tan pequeña y dulce. Quiero abrazarla. Por lo que lo hago.

Envuelvo su pequeña figura en mis brazos y la abrazo. Me inclino a su oído y susurro:

—No tienes que ser una princesa de verdad para sentirte como una. Te lo mostraré algún día.

Devuelve brevemente mi abrazo, toma la consola de juegos de Itachi, y sale rodando de la habitación.

Me vuelvo a Itachi, agarro su mano y declaro:

—La amo.

Itachi palmea mi mano en la de él y sonríe mientras se jacta:

—Tiene ese efecto en la gente.

—Debes de estar tan orgulloso —digo. Mi voz un poco espesa. Sus rostro se torna serio, pero responde con voz suave:


Saku sostiene la mano de Itachi y siento una oleada de emoción en mi pecho.

Itachi ha pasado por mucho en los últimos nueve años. Estaba enamorado de una buena mujer. Ya no vemos a Konan. De hecho, no la hemos visto desde que Miko tenía año y medio.

Miko nació siendo una niña extremadamente saludable. No fue planeada, pero Itachi amaba tanto a Konan que hubiera hecho cualquier cosa para hacerla feliz. Eventualmente ambos se enamoraron de la idea de un bebé. Itachi tenía veinticuatro y se pavoneaba como un pavorreal cuando Konan terminó embarazada. Le gustaba la idea de ser papá.

Cuando Konan trajo a Miko a casa del hospital, pronto fue diagnosticada con depresión postparto. No estaba vinculándose con Miko y algunas veces la dejaba en la cuna por horas sin alimentarla o sin cambiarle el pañal.

Mamá se involucró y se mudaron a la casa familiar. Mamá le dio un ultimátum a Konan. O iba a terapia o mamá llamaría al servicio social. Sip, mamá sacó la artillería pesada.

Los meses pasaron y Konan estaba mejorando. Estaba haciendo más que un esfuerzo, jugando con Miko, bañándola y acostándola por la noche. Mamá no cabía de la felicidad.

Miko tenía catorce meses cuando pasó el accidente.

Mamá estaba lo suficientemente confiada ahora para dejar a Konan con Miko, entonces las dejó en casa para ir a la tienda de abarrotes por una hora. Lo que encontró mamá cuando regresó nos cambió para siempre.

Miko se cayó de la encimera y se rompió la columna cuando chocó contra un banco en su caída. ¿Puedes imaginarte el dolor que tenía esa pequeña niña?

No hablamos de Konan. Miko ha preguntado mucho por ella. Sabe el nombre de su madre y que a su padre no le gusta hablar de ella. Eso es todo.

Itachi se niega a hablar de ella, pero hace como un año vino a mí por el nombre de un buen investigador privado.

Quería averiguar dónde estaba Konan. Nos enteramos que Konan se había entregado a la policía antes de ser ingresada a una instalación de rehabilitación. Nunca fue acusada por negligencia o por poner en riesgo a un niño porque las cortes encontraron que era una enferma mental. Konan vive en Arizona con un esposo y sus dos hijos, ambos niños. Cuando Itachi escuchó esta última parte de la información, se volvió loco. Fue un desastre por mucho tiempo después de que Konan se fue.

Nunca sostuve que Konan fuera responsable de lo que le pasó a Miko. Por lo que sabemos, en verdad fue un horrible accidente. Y uno con el que vivirá por el resto de su vida. Sé que dejó a Itachi fuera de la culpa.

¿Qué clase de persona no tendría culpa? Después de todo, casi mata a su hija.

Amo a Miko como si fuera mía. Haría lo que fuera para mantener a mi Grillo feliz.

Algo jala de mi solapa. Saku está de pie frente a mí y mirándome con un rostro intranquilo. Está tan cerca de mí que estamos casi chocando los pies y su rostro está en mi pecho. Un pequeño movimiento y nos estaríamos besando.

¿Qué demonios?

Empiezo:

—Ahh...

Sonríe tristemente y medita:

Coloca un brazo alrededor de mi cintura, descansa la cabeza en mi pecho, con su otra mano en mi nuca acariciándome el cabello. Nos paramos así por casi un minuto y siento a mi cuerpo relajarse. Aprieta mi cintura, levanta su cabeza y pregunta:

—¿Mejor?

Mi entrecejo se frunce y miro más allá de su hombro, pensando. Me estoy sintiendo mejor.

Asiento brevemente. Sonríe, me suelta y camina de regreso a Itachi.

Probablemente ha sido el mejor abrazo de cuarenta segundos que jamás haya tenido.


Espero les gustara.

No olviden Comentar.

Un Abrazo

🌸 🍅NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA.🌸 🍅