Cada jueves por la noche es noche de póker con los chicos. Tan pronto como le envié a Saku un mensaje preguntándoles a las chicas por la noche de póker, supe que estaba jodido. Los chicos iban a encadenarme por mis bolas. Pero estoy tan desesperado por ver a Saku de nuevo, que estoy tomando cualquier excusa para lograrlo. Cuando se lo dije a los chicos, fue un poco así:
—Así que, ¿todo el mundo se apunta para la noche de póquer?—pregunto preocupado.
Itachi se da cuenta, estrechando sus ojos hacia mí y dice:
—Sí, creo. Ghost no estaba seguro de si podía hacerlo. Puede que seamos sólo tú, yo, y Naruto.
Me alegré un poco demasiado y repiqué:
—Oh, está bien. Puede que tengamos algunos jugadores adicionales para ocupar su lugar.
Itachi pregunta:
—¿Y quiénes serían estos jugadores nuevos?
Me esfuerzo en ser discreto.
—Saku, Ino, Hanabi, y Hinata.
Itachi me mira por un minuto completo antes de que se eche a reír.
Se endereza y dice:
—Estás jodiéndome, ¿verdad?
Necesito endulzar el trato. Suelto:
—Saku va a traer dos tipos diferentes de pastelitos. Dijo que sólo los hace para ocasiones especiales para que sepas que ellos van a estar buenos.
Las cejas de Itachi se elevan, acaricia su barbilla y dice:
—Está bien, estoy bien con eso. Tú sabes que Naruto estará bien con eso—Él lanza una sonrisa cruel y dice:—Pero tienes que hablar con Ghost.
¡Preferiría cagarme en mis manos y aplaudir!
A Ghost no le gustan los cambios en su rutina. Lo llamo y al segundo en el que lo saludo sé que la he jodido por estar demasiado alegre. Suelo decir Hola pero hoy digo Hola hermano, ¿cómo estás hoy? Él sabe que algo pasa, así que sólo lo suelto. Se ríe y se burla de mí.
—Eres un coño azotado.
Me quejo.
—No puedo ser un coño azotado. ¡Ni siquiera tengo un coño para azotadar!
¡Toma eso, Ghost! Oh, espera...
Él se ríe.
—Eso es incluso peor, hermano.
Jódeme, lo es totalmente.
Estoy sorprendido cuando Ghost está de acuerdo sin quejarse. Lo endulcé con los pastelitos de Saku, sin embargo.
Le dije a Saku que les dijera a las chicas que viniesen alrededor de las ocho y media. No preparamos la cena de antemano; pedimos pizza y comemos mientras jugamos.
Son las ocho, Itachi ha pedido la pizza para que esté aquí a las nueve, y estoy armando nuestra mesa de póquer más grande con capacidad para que se sienten diez personas.
Durante los siguientes veinte minutos los chicos, Ino, Hinata, y Hanabi han aparecido.
Cuando suena el timbre, me levanto y me dirijo a la puerta antes de quecualquiera pueda llegar.
Vaya, ¿esto está bien?
Compruebo la dirección otra vez. Efectivamente, estoy en el lugar correcto. Y es grande. Realmente grande. Tan grande que tiene esas enormes y lujosas puertas de hierro fundido. Alguien ha tenido la amabilidad de dejarlas abiertas. Me dirijo por el largo camino de entrada y veo el coche de Mimi allí. Podrían caber al menos diez coches delante de la casa. Y eso no incluye el camino de entrada.
Le pedí a Hana que recogiera a Hinata y a Ino porque yo tenía bizcochos que terminar y pensé que llegaría tarde. Mejor sólo una persona llegando tarde que dos.
Aparco mi viejo escarabajo, agarro mis contenedores de delicias horneadas y me dirijo a la puerta principal. Es una clásica puerta doble de madera. Está muy bien tallada en los bordes. Mi padre apreciaría esta puerta. Toco el timbre y los sonidos de las campanas suaves repican en el fondo.
Dios, incluso el timbre de la puerta es agradable. Nota mental; cambiar las pilas en el sensor de Safira. La puerta se abre y Sasuke sonríe.
— Hola, estaba empezando a pensar que no ibas a venir.
Él se ve bien en vaqueros, camiseta blanca de manga larga y zapatillas de deporte.
Le sonrío de regreso. Me muevo hacia adelante y le doy un abrazo torpe con un brazo debido al precioso botín que sostengo.
Le digo:
—Yo no te dejaría tirado, Sasuke.
Toma los contenedores de mis manos, y dice:
—Bueno. Sería un asco si lo hicieras.
Ahora que él sostiene los contenedores, pongo mis dos brazos alrededor de su cintura y aprieto. Miro hacia arriba y sonrío.
—Nunca.
Su cara cambia. Nunca he visto esa cara en él antes. Es casi... ¿lujuria? No estoy segura.
Se aclara la garganta, se endereza y levanta los contenedores.
—Vamos a poner a estos bebés dentro.
Se mueve hacia atrás y me deja entrar. Estamos en un pequeño pasillo. Y es increíble.
Ambas paredes del pasillo están llenas de fotos enmarcadas. individuales, arregladas, o todas en una fila. Es como un collage. Parece que todo fue arrojado allí al azar pero, sin embargo, encajan a la perfección. Fotos de su padre, madre, hermano y hermanas, Ghost y Naruto, comiendo juntos, jugando, cándidas, formales, antiguas y recientes. Miko tiene su propia sección de la pared para ella sola. Una de las fotos al final hace que mi corazón duela. Itachi está sosteniendo a un bebé. El bebé tiene tubos saliendo de su diminuto cuerpo en todos los extremos. Itachi se ve hecho un lío, mirando hacia abajo a este bebé con un amor feroz. Como si él fuera a hacer cualquier cosa para protegerla o morir en el intento. Mis ojos están nublados y mi garganta se cierra.
No me había dado cuenta que Sasuke estaba parado detrás de mí hasta que él habla.
—Miko después de su primera cirugía. Sólo le daban un veinte por ciento de oportunidad. Itachi la sostuvo hasta que las enfermeras tuvieron que alejarlo de ella. Nunca dejó el hospital, por todo un mes. Mamá le llevaba comida. Yo le llevaba ropa. Durmió en una silla durante un mes.
Él respira profundo, con el ceño fruncido y continúa suavemente.
—Cuando Miko lloraba, Itachi lloraba. Todos los médicos y enfermeras nos conocían personalmente. Mamá hacía tortas para ellos todos los viernes. Cuando a Cricket se le dio el visto bueno para volver a casa, los traje a vivir conmigo para poder ayudar y mantener un ojo sobre Itachi. Él no lo estaba pasando bien. Contraté a una enfermera y lo llevé a trabajar. Mamá se ocupó de Miko hasta que tuvo cinco años. —Su voces constante pero gruesa—. Amamos a ese angelito más que a nada. Ella es nuestro milagro.
Mi corazón se rompe por mis nuevos amigos.
Aparto la mirada y secó las lágrimas que no me había dado cuenta que derramé. Sasuke aprieta mi brazo y seguimos por el pasillo. Puedo escuchar las voces de los otros chicos y chicas, riendo y hablando.
Cuando entramos en la zona principal, estoy perpleja. Su casa no es para nada lo que esperaba.
Déjame que te cuente lo que yo estaba esperando. Estaba pensando que vería colores oscuros, muebles sombríos y básicos, y absolutamente ningún calor.
¿Qué equivocada estaba yo?
Mucho. Esta casa tuvo que ser decorada por una mujer. O múltiples mujeres. Supongo que su madre y sus hermanas tuvieron una parte en el papel de decorar y amueblar esta casa. Es impresionante.
La habitación en la que acabamos de entrar es enorme y de plano abierta. Las paredes son de color melocotón suave. El techo es de color blanco brillante y muy alto. Hay luces bajas por todo el lugar. Todo el mobiliario es de madera, aparte de los sofás. Tres sofás de cuero suave, de color marrón claro de tres plazas, que se colocan en un semicírculo alrededor de la enorme televisión LCD que está montada en la pared de la derecha. Hay una gran mesa en el centro cuadrada entre esos sofás; parece de caoba. El lado izquierdo de la sala tiene una gran mesa de comedor tallada a mano y bonitas sillas, también de caoba. Los chicos han colocado una mesa de póquer en el medio de la habitación, con cartas y fichas listas. En la esquina izquierda de la parte posterior de la habitación hay una zona cerrada que supongo que es la cocina, porque hay taburetes para sentarse en una barra de desayuno. Hay estantes para libros, una caja china, y un gabinete de DVD estratégicamente colocados alrededor de la habitación. Es impresionante.
—Me encanta tu casa —le digo con admiración.
Sasuke sonríe.
—Gracias. Nos gusta, también —Y me conduce a la zona cerrada en la esquina del lado izquierdo lo que confirma es la cocina.
En el camino, saludo a todos y beso a Itachi en la mejilla. Lo admiro a él y a su capacidad de ser tan feliz sin importar la mala suerte que ha tenido.
Sasuke saca bandejas para el pastel y monto mis bizcochos sorpresa en ellas. Entonces llevo las bandejas a la mesa del comedor.
Ni siquiera he hecho algo y ya me estoy divirtiendo. Deja de ser una mierda.
Saku se ve hermosa en vaqueros ajustados, un suéter, y sandalias. Su cabello está recogido en uno de esos lindos moños desordenados en la parte superior de su cabeza. Sus labios tienen brillo.
Quiero lamer ese brillo y averiguar qué sabor es.
¡No sé lo que ella me está haciendo! La mujer debe hacerme vudú.
Saku acaba de terminar de colocar las magdalenas en la mesa del comedor cuando Ghost se acerca y alcanza una. Ella pone su mano para detenerlo.
—No, Ghost, cariño, los tuyos están aquí —Dice ella mientras señala a otra bandeja de magdalenas.
Ghost estrecha sus ojos hacia ella y pregunta:
—¿Por qué estos son míos? ¿Los escupiste o alguna mierda?
Saku se ve sorprendida de que él piense eso, pero responde:
—Um, no. Me dijiste que preferías la mantequilla de cacahuete crujiente así que te hice tu propio lote.
Ghost se ve atónito. Sus cejas se levantaron y su boca cuelga un poco abierta. Él acomoda su rostro y pregunta en voz baja.
—¿Hiciste estos especialmente?
Saku se ve incómoda y un poco sonrojada. Ella endereza las cosas sobre la mesa que no necesitan enderezarse.
— Ah... —Ella se encoge de hombros y mira al suelo—. Tienes que comer, ¿no?
Ella camina de regreso a la cocina dejando a un Ghost sorprendido mirando a su lote personal de pastelitos.
Itachi camina por detrás y lo regaña.
—Eres un imbecil. Apuesto a que ni siquiera te gusta la mantequilla de maní crujiente.
Ghost responde en una pequeña voz todavía con el ceño fruncido.
—No. Me gusta. Mucho.
Itachi consigue un montón de la expresión confusa de Ghost y sonríe. Ghost recoge una magdalena y confirma:
—Así que, ella es realmente agradable, ¿eh?
Itachi sonríe con fuerza.
—Síp. —Él hace sonar la p.
Ghost sacude la cabeza y murmura:
—No me jodas.
Me he escondido en la cocina lo suficiente. Enderezo mi espalda y me muevo para salir de la cocina cuando Miko entra. Dios, pero esta niña es hermosa. Ella me mira y sonríe ampliamente con sus dientes torcidos.
—¡Hola Saku!
Sonriendo, le respondo:
—Hola Miko. ¿Cómo estás, ángel?
Ella levanta la mirada pensativa.
—Estoy bien.
¡Bien? ¿Sólo bien?
No me gusta eso. Los niños deben ser felices. Al menos deberían ser felices.
Camino hacia ella, acariciando su mejilla y le pregunto:
—¿Todo bien?
Ella suspira.
—Sí, supongo.
Puedo ver que en realidad no quiere hablar de ello. Hay vacilación escrita todo sobre su dulce rostro.
—Bueno, si alguna vez quieres hablar conmigo sobre cualquier cosa—le digo mientras camino de regreso a mi bolso, saco papel y un lápiz, y empiezo a escribir—, aquí está mi número de teléfono.
Ella mira el papel con asombro, los ojos muy abiertos y susurra:
—¿Puedo llamarte en cualquier momento?
Sin vacilar respondo:
—En cualquier momento por completo. Si alguna vez sientes como si quieres hablar o necesitas algún consejo, voy a estar disponible en ese número, cariño.
Su cara cambia de sorpresa a felicidad y me sonríe.
—Gracias Saku. —Dobla el papel y lo pone en su bolsillo.
Las dos nos movemos fuera de la cocina para encontrar que la pizza ha llegado. Consigo un plato para Miko, llevándoselo a ella y besándola en la frente.
Mia tendría cinco años si estuviera viva.
No puedo detener el dolor agarrando mi corazón. Pienso en ella todos los días y me pregunto lo que sería mi vida si ella estuviera todavía aquí. Es un punto discutible. Ella no está aquí. La echo de menos, sin embargo.
Itachi le dice a Miko que se prepare para ir a la cama y ella hace su camino por un pasillo en la esquina superior derecha de la sala. Quiero ver el resto de la casa y ya estoy maquinando escabullirme más tarde y explorar.
Siento a alguien detrás de mí. Un brazo se mueve a través de la parte superior de mi pecho y me jala hacia atrás hacia un cuerpo duro. Miro hacia arriba y Sasuke me está mirando con aprensión.
Mis ojos se abren y pregunto:
—¿Qué?
Él sacude la cabeza y descansa su mejilla en mi sien.
—No sé. Sólo parecías triste por un minuto. Pensé que tal vez estuvieras pensando en Miko. Parecías que necesitabas un abrazo.
Me vuelvo para mirarlo a la cara y abrazo su cintura fuerte. Respondo:
—Yo siempre necesito un abrazo. Gracias.
Él no dice nada durante un largo rato y luego dice:
—Melocotones.
Melocotones, ¿qué?
Yo no digo nada. Él se inclina más cerca de mi cuello, pone su nariz bajo mi oído y siento sus labios en mi cuello.
—Hueles como los melocotones.
Oh.
Mi estómago tiene mariposas y lo aprieto más fuerte. Y siento algo duro en la parte superior de mi cadera. Calidez se propaga a través de mi vientre.
Oh mi señor. ¿Eso es una...? ¿Tiene una...?
El pensamiento de Sasuke teniendo una erección por mi olor hace que mis piernas tiemblen y mi núcleo se humedece.
Sus labios están todavía en mi cuello y me dice en voz baja:
—Maldita sea, hueles bien, Saku. Lo suficientemente bien para comerte.
Muerde mi cuello con sus dientes, me estremezco y casi gimo. Aflojo mi agarre sobre él y vuelvo mis ojos medio entornados hacia él. Con mi voz ronca, respondo:
—Tal vez deberías probar una magdalena en su lugar. Estoy segura de que saben mejor que yo.
Sasuke cierra los ojos, viéndose dolido y dice:
—No creo que nada tenga un sabor mejor que el tuyo. Él se da vuelta y se aleja.
¿Qué acaba de pasar?
Itachi pone a Miko en la cama y enciende el monitor de bebé que mantenemos en la repisa de la chimenea. Su dormitorio es el último al final del pasillo, un poco lejos, así que si ella llama en voz alta no podemos oírla a menos que el monitor esté encendido. Funciona bien, de esta manera no tenemos que estar en silencio para que se duerma.
Todavía estoy dolorosamente duro.
Quiero a Saku en mi cama. No sólo para el sexo. Quiero hacer todo lo que haces con las personas que te importan. Quiero besarla y saborear cada centímetro de su cuerpo perfecto. Quiero abrazarla mientras ella duerme. Quiero protegerla de todo lo que está mal en el mundo. Quiero que ella me necesite. Pero somos amigos. Y los amigos no hacen cosas así.
Tienes que salir de eso.
Sí, tengo que hacerlo.
Saku pidió que fuéramos amigos y eso es lo que voy a darle. Si no puedo tenerla en mi cama, voy a tenerla de cualquier manera que pueda.
No sé cómo explicarlo sin sonar como un marica. Nunca me he sentido de esta forma por una mujer antes. Ella hace que mi día sea más brillante. Soy más feliz cuandoestoy con he sido bueno con esto, pero quiero darle mis afectos. Ella es mi pequeña ingenua. Me encanta que lleve su corazón en la da a todo el mundo que conoce un pequeño pedazo de su gran corazón.
Siento que mi cuerpo se vuelve flácido. Gracias a Dios.
Apestaría si me pasara toda la noche duro.
Todos nos sentamos a la mesa de póquer, comiendo y bebiendo, entonces es el momento de jugar.
Saku mira alrededor de la mesa y sonríe.
—Entonces, ¿cómo se juega?
Oh, vaya.
Sólo Saku llegaría a una noche de póker sin saber jugar póker.
Sasuke pasa una hora tratando de enseñarme a jugar póker. Todo esto suena un poco como este "esta carta es la bla, lo usas para bla y bla. A continuación, tú bla el bla, este bla y ¡eso es póker!
Déjame decirte que no es tan simple.
Me doy por vencida con un mohín y convenzo a las chicas para jugar al Uno conmigo en la mesa del comedor.
Después de tres partidas mías ganando, Ino toma el mazo y lo lanza por los aires. Las cartas vuelan en todas direcciones. Ino es de alguna forma una mala perdedora. Hinata, Hanabi, y yo nos echamos a reír ante su dramatismo; Ino hace pucheros como una niña pequeña.
Nos movemos de nuevo a la mesa de póker con los chicos, quienes son ruidosos y bulliciosos. Se burlan unos de otros, se ríen en voz alta, y se excitan cuando ganan una mano. Son tan divertidos para estar alrededor.
Naruto ha comido seis de mis bizcochos especiales y actualmente está devorando un séptimo. Se inclina hacia mí, besando mi mejilla con un descuidado beso de chocolate.
Él pregunta:—¡¿Qué hay en esos pasteles, muchacha?! Son celestiales.
Me limpio la mejilla y río.
—¡Asco Naruto! Bueno, los pastelitos de terciopelo rojo tienen una salsa de chocolate en el medio y los bizcochos de chocolate pegajoso tienen un relleno de mantequilla de maní en el medio.
Sus ojos ruedan de felicidad; se inclina cerca y pone sus labios en mi mejilla.
—Huye conmigo.
Me río de su escena teatral. Sasuke toma mi mano en la suya, tira de mí hacia él y dice:
—Lo siento Naruto, pero ella ya se me había prometido.
Naruto lo mira airado.
—Siempre tienes que conseguir a la chica. Guarda un poco para nosotros, amigo.
Sasuke sonríe.
—Nunca —Él me tira de lado en su regazo y sin pensarlo pongo mis brazos alrededor de su cuello y me acomodo, poniendo mi frente en el lado de su barbilla. Me encanta abrazar a este hombre. Él es mi osito de peluche.
Puedo sentir a todos mirándonos, pero me importa un bledo. Estoy muy cómoda y no quiero moverme.
Las chicas observan a los otros chicos jugar esta ronda y los animan. Sasuke juega sus manos y luego me acaricia la espalda. Todos nosotros estamos teniendo un tiempo maravilloso.
—¿Papá? —Esta es ligeramente distorsiona y procedente del monitor de bebé. Itachi va a levantarse, pero coloco una mano en su brazo y digo:
—Voy yo.
Él se ve asombrado por mi oferta.
—Ah, está bien, si estás segura. Ella normalmente tiene sed así que toma un vaso de agua. Es la última habitación en el pasillo.
Le sonrío, voy a la cocina por un vaso de agua y me dirijo a la habitación de Miko.
Ella muestra una pequeña sonrisa cuando me ve entrar en su habitación. Mantengo la luz apagada, pero dejo la puerta abierta ligeramente para tener alguna iluminación y me siento a su lado en la cama. Quien lo diría, ella tiene sed.
Sentándose, bebe la mitad del vaso y lo coloca en la mesa de noche. Bajo mi cabeza hacia ella y pongo mis labios en su frente. Pregunto:
—¿Mejor, cariño?
Ella me abraza y susurra:
—Sí, gracias Saku. Buenas noches.
Yo la arropo y hago camino de regreso con los demás. Itachi me mira con una ceja levantada; le sonrío de una manera que dice que tenía razón.
Me acerco a él, beso su cabeza y murmuro:
—Eres tan afortunado.
Él estira una mano y aprieta mi hombro.
—Oh, lo sé. —Él se ríe—. Ella me lo dice todos los días.
—¿Hay algún día que lleves a Miko a The White Rabbit? —pregunto. Me dice:
—Todos los sábados, nena, aunque se aburre como el infierno ahí. La dejo llevar sus juegos —Y un plan empieza a formarse en mi cabeza.
Pregunto a la ligera:
—¿Desde qué hora estás allí?
Él me mira, con los ojos entrecerrados.
—A partir de las nueve. ¿Por qué?
Trato de ser lo más displicente que puedo.
—Sólo haciendo algunas preguntas, querido. —Y vuelvo asentarme.
Los chicos están tan metidos en su juego que no se dan cuenta cuando señalo a las chicas que me sigan. Todas ellas están poniendo excusas para estirar las piernas o tomar una copa.
Caminamos hacia el pasillo y tan discretamente como podemos. Tiempo para explorar este castillo.
El largo pasillo tiene cuatro puertas a cada lado y una al final, que es el dormitorio de Miko. ¡Eso son nueve habitaciones adicionales! Esta es una pequeña mansión.
Las primeras dos puertas a cada lado son dormitorios. No exploramos estos porque eso sería groseras. Aunque, realmente quiero.
Abrimos la segunda puerta del lado izquierdo del pasillo y jadeamos cuando entramos. ¡Es un pequeño estudio!
Hay un piano de media cola en el centro de la habitación. Eso es todo. Nada más.
Empiezo a saltar arriba y abajo y envío una mirada suplicante a Ino. Ella rueda los ojos, pero asiente.
¡Hurra!
Tratamos de encontrar el interruptor de la luz, pero no puedo así que Hanabi camina hacia las cortinas y las empuja abriéndolas. Somos inmediatamente bañadas por la luz de la luna.
Ino se sienta al piano, entrelaza los dedos y los estira. Ella dice:
—Estoy un poco oxidada —Nos mira y pregunta:
—¿Qué queréis que toque?
Hinata responde inmediatamente, "Amazing Grace".
Ino le sonríe:
—Gran elección, cariño.
Y luego cantamos.
8
Las chicas desaparecieron hace un rato. Me levanto y callo a los chicos. Hay débil música de piano en el fondo.
Todos miramos alrededor confundidos. Me acerco al pasillo y escucho a las chicas cantando con el piano.
Les hago señas a los chicos y nos dirigimos a la puerta. Estamos parados justo afuera mirando. Ellas están terminando Amazing Grace. Nadie ha tocado el piano desde que mi padre murió. Era suyo y estoy feliz de escuchar como lo tocan de nuevo. Este me trae muy buenos recuerdos de mi padre.
Ino remarca.
—Eso fue increíble. No he tocado en mucho tiempo así que lo siento si estaba un poco apagado.
Luego escuchamos a Hanabi.
—¿Puedes hacer "Poker Face"?
Una confusa Saku habla:
—Espera, pensé que era "Empuja su cara" . Pensé que era una insinuación sexual.
Ingenua total.
Hinata se ríe:
—¿Como cuando pensabas que las palabras en "Can't Fight The Moonlight" eran "Pardon Me The Starlight, Starlight"?
Hanabi está histérica.
—¿O cuando pensabas que "Hooked On A Feeling" era "Hooked On The Ceiling"?
Saku está agarrando su abdomen de la risa. Se ríe:
—Sí, no me gusta cuando estoy cantando una canción y el artista se equivoca con la letra.
Todas las chicas se ríen de ella. Me alegro de que pueda reírse de sí misma.
Aún riendo Ino pregunta:
—¿Alguna petición?
Las chicas se quedaron en silencio pensando en una elección. Luego, Saku dice:
—Impossible.
Puedo ver la triste forma del rostro de Ino. Ella sacude la cabeza lentamente diciendo que no.
Saku toca su brazo y suaviza el tono de su voz.
—¿Por favor?
Ino ya no parece feliz pero asiente.
—¿Qué versión? ¿Shontelle o James Arthur?
Saku responde:
—James Arthur.
Ino asiente y toca el piano. La suave melodía suena y Saku se pone a cantar.
Recuerdo que hace años,
Alguien me dijo que debería tener cuidado Cuando se trata del amor
Lo hice...
Saku tiene una bonita voz. Ella lleva la canción.
Y ahora, cuando todo ha terminado, no hay nada que decir, Te has ido, y sin esfuerzo alguno
Has ganado,así que ve, diles, Diles todo lo que sé ahora, Grítalo a los cuatro vientos,Escríbelo en el horizonte,
Todo lo que teníamos ya no existe, diles que fui feliz y que ahora mi corazón está roto, que todas mis cicatrices están abiertas,
Diles que lo que esperaba era imposible...
Ella suena como si estuviera sufriendo. Quiero ir y abrazarla, pero quiero escucharla contar su historia. No está cantando las palabras. Esto es un mensaje. Ella siente las palabras.
Desenamorarse es duro, desenamorarse porque te traicionen es peor, Confianza rota y corazones rotos,
Lo sé, lo sé...
Mi pecho se aprieta con rabia.
Maldita sea, Saku ha sido herida. Seriamente.
Y ahora, cuando todo ha terminado y no hay nada que decir, Y si ya has terminado de avergonzarme.
Sigue tu camino y diles, Diles todo lo que sé ahora, Grítalo a los cuatro vientos, Escríbelo en el horizonte,
Todo lo que teníamos ya no existe, diles que fui feliz y que ahora mi corazón está roto, que todas mis cicatrices están abiertas,
Diles que lo que esperaba era imposible...
Hanabi discretamente limpia una lágrima de su mejilla. Hinata tiene sus manos cubriendo su boca y sus hombros tiemblan con silenciosos sollozos. Sienten todo lo que Saku siente. La idea de alguien dañando tan seriamente a Saku hace que mi intestino se revuelva con rabia.
Haría lo que fuese para hacerla sentir mejor.
Recuerdo que hace años,
Alguien me dijo que debería tener cuidado Cuando se trata del amor,
Lo hice...
La voz de Saku es estable mientras canta. Sus ojos están cerrados. Los labios de Ino tiemblan mientras toca el piano...
Imposible...
La canción termina y Saku baja su cabeza. Sus hombros tiemblan y sé que está llorando. Con voz quebrada dice:
—Maldición lo odio tanto.
Quiero matar al hijo de puta que le hizo daño. Nunca he oído que Saku maldecir así. Le han hecho daño y no sé qué hacer con esta información. Adivino que tendré que ser paciente y esperar a que ella me lo cuente cuando quiera. Les hago señas a los chicos para alejarnos de la puerta. Regresamos a la mesa y seguimos nuestro juego de Póker.
Itachi juega con sus naipes, su mirada puesta en la mesa. Murmura:
—No me gusta esto.
A mí tampoco, hermano.
Espero les gustara.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
