Qué demonios es eso?

Alzo la mirada de mi papeleo del viernes para ver a Saku en la entrada de mi oficina, con el rostro pálido y ojos sorprendidos.

La confusión me atraviesa. Bajo los ojos para ver que me he olvidado de guardar mi pistola calibre 45, la cual se halla sobre mi escritorio.

Oh, mierda.

—Yo... uh... —No estoy seguro de qué decirle. Esta pistola es mi bebé. Papá me la dio cuando tenía quince años. Sin embargo, no me dejaba usarla. Era sólo por protección. Solamente para ser usada en situaciones de vida o muerte. Lo primero que me enseñó fue que nunca apuntes la pistola a alguien en quien no planees usarla. No estoy diciendo que no la haya usado alguna vez. Lo he hecho.

Es una pistola regular semiautomática con carcasa de acero. El mango, sin embargo, es de madera con oro macizo María Magdalena en el lado derecho. Es una obra de arte. Esta fue el arma que papá trajo de Rusia. Me enseñó cómo usarla. Es mi única conexión con mi padre aparte de nuestro bebé, el piano de cola.

Decido actuar con calma. Puedo confiar en Saku.

Se acerca hacia mí con lentitud, obviamente todavía petrificada por el objeto sobre mi escritorio y dice en voz baja:

—Por favor, dime que tienes permiso para eso.

Sonrío y sacudo la cabeza. No en una manera "de ninguna manera", sino en una "Nahhhh, eres tan linda".

Le sonrío.

—¿Quieres sostenerla?

Jadea, su cuerpo retrocede, y mete las manos debajo de sus axilas pareciendo como a punto de hacer el baile del pollo, entonces se inclina hacia delante y susurra con fiereza:

—¡No quiero mis huellas sobre eso!

Me desternillo de la risa. Dios mío, es una tonta.

Tomando la pistola, me pongo de pie y la pongo en el cajón superior del archivero de la esquina antes de cerrarlo con llave. Me acerco a Saku, pongo mis manos en sus hombros y le aseguro:

—No hay nada de qué preocuparse, cariño. Es sólo por protección.

Todavía desconfiada, me mira a los ojos e intenta bromear.

—Debes tener grandes enemigos.

Me inclino hacia abajo y la beso en la frente.

—No tienes idea —susurro.

Saku no lo sabe pero hablaba muy en serio cuando dije eso. Suena ansiosa cuando pregunta:

—¿De quién necesitas protección, Sasuke?

Prometo:

—Te lo explicaré un día, nena. Lo prometo —Saku no parece menos cautelosa pero asiente.

Buena chica. Elige sus batallas. Pregunto:

—¿Necesitabas algo, pequeña Saku? —Tiro de un mechón de su sedoso cabello rosa.

Su rostro se ilumina cuando recuerda para qué ha venido. Dice:

—¡Sí! Quería ir por un submarino de pavo para el almuerzo a Silvio's así que vine a ver si querías uno también.

Mi estómago ruge y respondo:

—Sería estupendo. Tengo un montón de trabajo queterminar con un plazo de las 1pm, así que eso sería perfecto.

Cuando alcanzo mi billetera, la traviesa chica sale corriendo por la puerta y grita:

—¡Me hago cargo!

Me pongo de pie y rodeo mi escritorio en un segundo con un billete de veinte dólares en la mano. La veo intentando abrir la pesada puerta de seguridad con rapidez pero nada sucede. Tiene un segundo seguro. Mientras más sacude, más se cierra la cerradura. Voltea la cabeza y me ve ir tras ella. Sus ojos se agrandan al tamaño de platillos. Mira a la izquierda, luego a la derecha intentando encontrar una vía de escape, sus cejas se levantan incluso más y veo una idea formarse en su cabeza. Arremete hacia el elevador y presiona el botón una y otra vez. Me río internamente.

Sigue haciendo eso, cariño.

El elevador no funciona sin una tarjeta magnética. Está presionando el botón a una milla por segundo diciendo:

—¡Vamos, vamos! —Nada sucede.

Estos a pocos metros de ella cuando decide intentar pasar a mi lado en el estrecho pasillo.

¡Qué maldita demente!

Sus ojos están abiertos como platos y sus mejillas son del color del algodón de azúcar. Sin embargo, hace su mayor esfuerzo por deslizarse a mi lado. Mi brazo sale disparado y se envuelve en su cintura.

Saku suelta un gritito. La acerco a mi pecho y susurro en su oído:

—Esa fue una muy mala idea, cariño.

Su cuerpo se queda inmóvil inmediatamente, y susurra como respuesta:

—¿Qué vas a hacerme?

Oh, mierda. No me tientes, nena.

Creo que todavía está asustada por haber visto mi pistola. Es adorable. Sonrío cruelmente aunque ella no lo puede ver. Aflojo mi brazo alrededor de su cintura y lo muevo a su muevo mi mano libre a su otra cadera.

Comienza el festival de cosquillas.

Saku empieza a aullar de la risa, entonces ríe tan agudamente que suena como un perro ladrando. Lucha contra mí, es tan linda que no puedo evitar reírme con ella.

—¡SASUKE! ¡DETENTE! ¡POR FAVOR, PARA!

Pero no me detengo. Ella necesita aprender la lección. Continúo haciéndole cosquillas en las caderas y en las costillas.

Entonces llegan los resoplidos.

Solo entonces escucho a otras personas riéndose. Miro a la puerta de la sala de "relajación". Itachi, Naruto y Ghost se están riendo, claramente disfrutando del espectáculo.

Saku chilla.

—¡SASUKE, VOY A HACERME PIS! —A este punto, ella está riendo tanto como llorando y haciendo sonidos como pisss-ssss-sss.

Mi cuerpo tiembla con risa cuando finalmente me pongo de pie. La suelto y ella se aparta resoplando y jadeando.

La miro. Su cabello es un desastre, su maquillaje está ligeramente corrido bajo sus ojos y está bellamente ruborizada.

Me pregunto si este aspecto tiene cuando se viene.

—Bueno —Jadeo— yo solo —Jadeo— iré a buscar —Jadeo— el almuerzo —Y se da la vuelta para irse.

—Saku, detente —le advierto firmemente.

Se detiene y sus hombros se ponen rígidos. Me acerco a ella, tomo su mano y pongo el billete de veinte dentro. Mira el billete y luego me frunce el ceño.

Sonrío.

—También quiero una galleta —Me fulmina con la mirada, luego continúa hasta el final del pasillo. Grito:

—Si descubro que no lo usaste para comprar nuestros almuerzos, juro que te haré cosquillas de nuevo y con más fuerzas... y esta vez te harás pis.

Estoy tan sorprendido cuando sonríe de manera ácida y saca el dedo, me desternillo de risa.

Mi tontita.

8

Sasuke nos dijo que viniéramos a The White Rabbit el domingo esta semana. Explicó que no está tan lleno como los sábados por la noche y la música es más relajante y tranquila. Se lo dije a las chicas y se sumaron para eso.

Después de que Sasuke casi me quita la vida con las cosquillas por intentar comprar nuestros almuerzos el viernes, casi pedí tomate para su submarino como venganza. Teuchi estaba a punto de poner el tomate en el submarino cuando grité:

—¡ALTO! —Toda la tienda se volvió para mirarme. Me arrastré hasta el mostrador y susurré:

—Sin tomate, por favor.

Pero pedí la galleta con chispas de chocolate para él en lugar de su preferida, chocolate blanco con almendras.

Sí, soy una chica ruda.

Ahora es domingo por la noche y estamos preparándonos para el club.

Mientras las chicas comparten el espejo del baño, voy a alimentar a Bear y a darle algunos mimitos. Me agradece con un Mrraaoowww y me dirijo al baño para prepararme.

Las chicas han terminado y me están esperando. Me aplico maquillaje ligeramente y unto mis labios pesadamente con brillo transparente.

Luego compruebo mi guarda ropa para buscar algo que ponerme. Me decido por una falda negra tubo de cintura alta y una blusa de lino de mangas largas. Lo termino con un grueso cinturón blanco y bailarinas de gamuza blancas. Hanabi está usando pantalones anchos de color negro y una camiseta gris con chatitasnegras. Hinata lleva una falda minide mezclilla y una blusa de mangas largas negra con tacones negros. Ino está usando pantalones de lino blanco y una camiseta negra con tacones gris carbó se ven increíbles.

Llegamos al club justo después de las diez y me sorprendo de ver una fila larga. Por la manera en que Sasuke habló de las noches de domingo en el club fue como si estuviese muerto. Nos acercamos al comienzo de la fila y B-Rock nos saluda con una gran sonrisa.

—Ahí están. Denme algo de amor, señoras.

Ya no nos pide nuestros pases VIP. Cada una le damos un beso en la mejilla cuando pasamos a su lado. Ino frunce sus labios rojos brillante y le pega un beso en la frente. Nos reímos cuando él le frunce el ceño.

Tan pronto como entramos, nos dirigimos a las escaleras a la zona VIP y somos recibidas por una sonriente Alicia afroamericana esta noche.

¡Y es ardientemente sexy! Nos saluda con:

—Buenas tardes, señoras, ¿están para la fiesta Safira, cierto? —Ella tiene una deliciosamente ronca voz que es casi hipnotizante.

Todas sonreímos cuando Hanabi habla:

—Esas seríamos nosotras. —Se inclina a la A.A Alicia y dice:

—Eres preciosa. Si quieres encontrarme para beber algo, déjame saberlo. —Cuando Hanabi me dijo que era bisexual me sorprendió. No se parecía a ese tipo. No me malinterpreten, estoy bien con eso. Amo el amor. En todas sus formas y estados. Y adoro a Hanabi como una lesbiana. Se convierte en una zorra.

A.A. Alicia sonríe un poco y dice en voz baja:

—Bueno, shazam. Creo que podría hacerlo.

Nos muestra nuestro reservado, en el cual los chicos ya están sentados. Todos tomamos asiento y le frunzo el ceño a Hanabi cuando intenta sentarse al lado de Sasuke.

¡Ese es mi asiento, Hana! ¡Siempre es mi asiento!

Justo cuando su culo desciende, pongo mi mano en mi cadera, me aclaro la garganta y golpeteo mi pie.

Hanabi me mira y se ríe.

— Este es tu asiento, ¿ Cierto, muñeca?

Le clavo un dedo en el pecho suavemente, le frunzo el ceño, y susurro en voz alta:

— ¡Sabes que lo es, metida!

Alza sus brazos con derrota y se mueve para sentarse junto a Itachi.

Itachi me pregunta:

—¿Que? ¿Huelo a mierda? — De verdad parece perturbado. Me río e inclino sobre para la mesa para besarlo en la mejilla. Cuando regreso, silba y sonríe. — Acabas de compensarlo con esas excelentes vistas de tu escote, cariño. — Y luego me guiña un ojo.

Estoy a punto de soltar una mala palabra seguida por la palabra tú cuando Sasuke le lanza un maní a la cabeza y le advierte:

—Suficiente, cabeza de chorlito.

Arrugo la nariz en dirección de Itachi y asiento.

¡Toma eso, Itachi!

Alza las manos en señal de rendición y dice:

—Mal. De acuerdo, de acuerdo.

Itachi pone su brazo alrededor de Hana y comienzan a charlas. Miro a Ino y se sienta junto a Ghost por lo que Hinata puede jugar a hacer piececitos con Naruro. Ino se inclina sobre la mesa para alcanzar algunas nueces, su cabello violeta justo en el rostro de Ghost y juro, juro, que él cierra los ojos e inhala.

Es tan lindo.

Sin embargo, espero que no fuera una cosa se acosador espeluznante. Eso sería malo.

Deslizo mi culo en la cabina y Sasuke pone su brazo alrededor de mi cintura, me acerca y sonríe.

—¿No te gusta cuando alguien más se sienta a mi lado? —Suena curioso.

Intento patéticamente defenderme por mis acciones infantiles. Señalo a Hanabi y me quejo:

—Ella sabía que era mi asiento, Sasuke. Mi asiento siempre es a tu lado.

¡Así es cómo lo hacemos!

Sus ojos se arrugan y adoro cómo eso hace que toda su cara cambie. Pone su cara en mi cuello y ríe. Siento su aliento cálido sobre mí y combato contra un estremecimiento que me amenaza. Contra mi cuello, susurra:

—Bien, cariño.

Bebemos Cherry Bomb, reímos y bromeamos, entonces sugiero bailar.

Hemos estado aquí unas pocas veces pero no hemos bailado porque la pista de baile ha sido una porquería.

Los chicos declinan y las chicas me siguen a las escaleras. En cuanto avanzamos al centro de la pista de baile, y empieza a reproducir "I Was Made For Lovin' You" de Kiss.

Adoro la música que están poniendo esta noche. Es una mezcla de disco, rock, y pop relajante.

¡Jodidamente increíble!

Lo estoy pasando alucinante.

8

Me muevo al borde de la zona VIP donde una corta barrera da a la pista de baile.

Las chicas están moviendo sus culos bailando de las maneras más estúpidas posibles. Se ven ridículas. Me río de ellas.

Hanabi hace el rociador, Hinata hace pulp fiction, Ino el robot, y Saku hace al hombre corriendo.

Se ríen con tanta fuerza que no pueden terminar sus movimientos. Sacudo la cabeza y sonrío para mí.

Están chicas son la mierda.

Adoran divertirse y no les importa si las personas piensan que están locas. Sólo quieren divertirse. Son buenas amigas. Soy afortunado de tenerlas.

Claro que lo son, y no lo olvides.

Se toman un descanso. Ino, Hinata, y Hanabi se dirigen al baño mientras Saku espera en el bar.

Veo a un sujeto aproximarse a ella y extender su brazo para rodearla.

Quita tus manos de mi chica, idiota.

Cuando ella sacude la cabeza, él se lleva la mano al pecho y se ve patético, sé que ella ha rechazado lo que sea que él le ha ofrecido. Él lo acepta, pero no antes de tomar su mano y besarla. Saku sonríe amablemente y el sujeto se aleja.

Así es, pajero. Sigue caminando.

Veo a otro hombre acercarse a ella, este un hombre afroamericano. Extiende la mano hacia ella y ella la estrecha, sonriendo amablemente nuevamente. El hombre se vuelve a un lado y me quedo inmóvil.

¡Mieeeeeeerda!

8

Después de negarme a que un hombre que no conozco me pague una bebida (¡sí, no soy estúpida!), siento una mano en mi hombro. Me doy la vuelta para ver a un apuesto afroamericano. Se ve como de mi edad y tiene su cabello con rastas cortas y perfectas. Está bien vestido con vaqueros oscuros y una camiseta ajustada blanca y sus ojos son del color del caramelo, cálidos y sencillos.

Me sonríe y estoy temporalmente cegada. ¡Este sujeto tiene una sonrisa asesina! Es ancha y sus dientes son brillantes y relucientes.

Dice:

—Disculpe, señorita. No pude evitar notar que estabas con un viejo amigo mío allá arriba, Sasuke Uchiha.

Su voz es suave como el whiskey añejo. Me gusta. Tomo su mano con la mía y la estrecho. Afirmo.

—Sí tienes razón. Soy una amiga de Sasuke. Su sonrisa se ensancha más y dice:

—Es estupendo. Mi nombre es Omarr. Gusto en conocerte.

—Gusto en conocerte también, Omarr. Soy Saku —respondo.

—Saku —Lo dice como si lo estuviera probando y me gusta la manera en que suena en su voz. Pregunta:

—¿Puedo conseguirte una bebida, Saku? Explico:

—Gracias, pero soy una VIP por lo tanto mis bebidas van por cuenta de la casa —Hago un pequeño encogimiento de hombros.

Se ríe y sacude la cabeza.

—No le haces fácil a un chico entrarte, ¿cierto?

Uh, ¿qué?

La confusión se instala sobre mí. Pregunto:

—Eh, lo siento... ¿qué?

Se acerca a mí y responde en voz baja.

—Creo que eres hermosa. Quiero llegar a conocerte. Y definitivamente te quiero en mi cama, cariño. —Me encojo lejos de él. Lo raro es que dijo que yo le atraía.

Se inclina cerca y susurra:

—Las cosas que podría hacerte, nena.

Vaya... ¿Tal vez te ayudara a superar a Sasuke?

Sí.

No.

No.

Tal vez.

¿Posiblemente?

Estaba a punto de disculparme cuando siento un brazo alrededor de mi cintura.

Oh, gracias a Dios.

Sasuke me encontró.

Estoy sorprendida de ver a Ghost cuando alzo los ojos y él está fulminando a Omarr con la mirada.

Su voz es acerada cuando dice:

—Estás en el barrio equivocado, O.

Toda la calidez que vi en los ojos de Omarr segundos antes crepita. Con ojos duros dice:

—Ghost. No te he visto en un año, hombre —Con una elevación de la barbilla en mi dirección continúa—. ¿Esta es tuya?

Ghost contesta:

—Ya no jugamos eso. Saku es de ella misma. No nuestra.

Estoy tan confundida.

Omarr sonríe de una manera completamente fea tan diferente de la que vi hace un minuto que me pregunto quién es este hombre. Murmura:

—Entonces ella es carta blanca y lo sabes.

El cuerpo de Ghost se pone rígido y se mueve un paso más cerca de él. Rápidamente pongo una mano en el pecho de Ghost.

Suavemente digo:

—Ghost, cariño, volvamos arriba. Ya no quiero seguir bailando—termino en un susurro.

Los ojos de Ghost se suavizan cuando me mira.

—Sí.

Omarr me detiene con una mano en el brazo. Ofrece:

—Lo dije en serio. Piénsalo.

Me entrega una tarjeta de negocios y la tomo más para aplacarlo que otra cosa. Ghost se estira, como si quisiera golpear al tipo.

Él no suelta mi cintura hasta que estamos arriba. Baja el brazo pero toma mi mano en la suya y camina rápidamente. Cuando clavo mis tacones para detenerlo de llevarme a dónde demonios quiera llevarme, se da la vuelta para enfrentarme y dice urgentemente:

—Tenemos que hablar. Ahora —Cuando sigo dudando, sigue—. Puedo alzarte y llevarte a través del maldito club, Saku. Es tu elección.

¡Entendido!

Asiento. Ghost me arrastra a una puerta oculta en la esquina del club. Está enojado y no estoy segura de qué he hecho mal.

Abre la puerta y entramos en la sala de seguridad. Mis ojos se agrandan asombrados.

Susurro maravillada:

—Vaya.

Antes de tener la oportunidad de presionar botones y romper algo, Ghost me acomoda en una silla.

Se sienta frente a mí y arrastra mi silla hacia adelante hasta que estoy cara a cara con él.

Luego se sienta inclinado con los codos sobre sus piernas y sus manos presionadas en sus labios por un largo tiempo.

¡Me estoy volviendo loca!

Mi cuello está caliente y pica. Justo cuando estoy apunto de confesar cualquier crimen del que me acuse con tal de salir de allí,él habla.

—¿Alguna vez habías visto a ese hombre antes? Niego rápidamente.

Suspira.

—Maldición, Saku. De todos los chicos del club.

¿Qué demonios quiere decir eso?

Se detiene repentinamente y me acerco con los ojos bien abiertos esperando que siga. Lo hace pero no es lo que estaba esperando escuchar.

—Omarr quiere reclamarte. Quiere que seas una de sus chicas.

Cuando mi ceño se frunce y arrugo los labios con disgusto, sigue hablando:

—Oh, sí, una de sus chicas. Una de muchas. Si vuelve a contactar contigo, tienes que llamarme. No me importa la hora del día, sólo haz la maldita llamada. ¿Confías en mí?

No puedo hablar. Me he quedo momentáneamente sin voz. Así que asiento.

Alarga la mano y le doy la tarjeta que Omarr me dio. La pone en su bolsillo.

Ghost abre la puerta y me guía hacia ella. Estoy a punto de salir, cuando dice:

—Te mandaré por mensaje mis números. Sé lista, Saku, y mantente a salvo.

Lo miro como ¿qué diablos quiere decir eso?

Me da un corto asentimiento y cierra la puerta detrás de él.

¡Pepito Grillo!

8

Estoy de regreso en la cabina y todos están charlando.

Busco a Sasuke.

Mi humor ha cambiado dramáticamente y estoy segura de que todos en la cabina pueden sentirlo. Hay una enorme tensión en mi interior de la que no puedo deshacerme y Sasuke ha desaparecido. De verdad que necesito un abrazo. No uno de cualquiera. De Sasuke. Necesito un cálido y reconfortante abrazo.

Ahora mismo.

Siento el acolchado de la cabina hundirse y Sasuke se desliza a mi lado. No llevaba en la cabina ni un segundo antes de estuviera sobre él. No estoy completamente segura de la razón pero siento que estoy a punto de empezar a lloriquear.

Y lo hago.

Las primeras lágrimas manchan mi cara y entierro el rostro en el cuello de Sasuke. Sasuke se pone de pie, me estrecha contra su costado y me lleva por la puerta detrás de la barra. Cuando estamos en el familiar pasillo Sasuke se detiene, me alza al estilo nupcial y me lleva al sofá de la sala de "relajación". En cuanto nos sentamos, mis lágrimas salen como un rio.

Sasuke me arrulla en el oído y yo suspiro suavemente.

—Me estás rompiendo el corazón, mi amor. Lo siento mucho. Él ni siquiera tiene permitido entrar aquí, se lo haré saber a mi tío, él va a estar jodidamente enfadado.

—¡Él...él...él...él dijo que era tu a...a...amigo! —repliqué hipando. Sasuke acaricia mi pelo y dice:

—Él te mintió, bebé. Omarr es mala gente. Necesito saber lo que te ha dicho. ¿Puedes decírmelo?

Asiento con la cabeza. Sin dejar de llorar, respondo.

—Me preguntó si yo era una de tus mujeres, lu...lu...luego le dijo a Ghost que yo era carta blanca y...y...y él me dijo que me quería en su ca...ca...cama —termino en un gemido.

Cuando menciono la última parte, siento como el cuerpo de Sasuke se pone rígido, tan duro que estoy segura de que se havuelto de bronce.

Sasuke se vería muy bien como una estatua de bronce.

Deja el tema, querida.

Sasuke dice cuidadosamente:

—Si eso es algo que no quieres que ocurra, Saku, me aseguraré de que no suceda. Omarr no entiende las palabras fácilmente, por lo que podría necesitar un poco de persuasión.

Yo suelto:

—Es...es...es por eso que necesitas el arma, ¿no es así?

Levanto la cabeza y veo un conflicto de emociones correr por su cara. Él susurra:

—Hay un montón de cosas que no sabes de mí, Saku. Te lo contaré todo un día, te lo prometo. Pero todavía no.

Asiento con la cabeza, metiéndola bajo su barbilla, y susurro de nuevo:

—Está bien, Sasuke.