Me despierto con un sobresalto. Todavía está oscuro.

¿Dónde mierda estoy?

Esta no es mi habitación. Mi habitación es más pequeña. Mi cama es ligeramente más pequeña. Y normalmente en mi cama no hay un hombre roncando junto a mi oído.

Bueno, no es exactamente un ronquido. Es más como un resoplido.

El hombre tiene sus brazos envueltos apretadamente alrededor de mi cintura y mi trasero está presionado contra su entrepierna.

Mi cuerpo se queda completamente inmóvil.

¿Qué demonios es esto?

Definitivamente no es Ghost. Él no parece ser del tipo de acurrucarse. Además, él está poniéndose a tono con Ino. El cuerpo de Itachi es de alguna forma más esbelto que la construcción muscular de este hombre. Por proceso de eliminación, asumo que es Sasuke.

Me sonrío a mí misma

¡Es como mis fantasías volviéndose realidad!

Me acurruco otra vez en él y lo escucho gemir ligeramente. Mis ojos se agrandan y me quedo quieta por un momento. Lo hago de nuevo y sus brazos se aprietan más alrededor de mi cintura. Siento una dureza creciendo entre las mejillas de mi trasero.

¡Oh Dios mío!

Sasuke está dormido y tiene una erección.

¡Una erección que está situada entre las mejillas de mi trasero y muy cerca de mis partes femeninas!

Y se siente delicioso.

Cuando frota suavemente su dura longitud contra mí, lucho contra la urgencia de venirme ahí mismo.

Humedad gotea de mi centro y me pongo nerviosa.

Quiero esto. Quiero que Sasuke me quite las bragas y me tome.

¡Tómame Sasuke!

Una de sus manos roza bajo mi pecho, me quedo quieta de nuevo y mi boca forma una O.

¡Toca mi pecho, tú pecho!

Lo hace mejor. La mano bajo mi pecho se mueve un poco hacia arriba y corre su pulgar sobre mi endurecido pico sensible. Su otra mano se mueve hacia debajo de mis costillas y vientre, entre mis piernas y su gran mano acuna mi húmero montículo.

Mis ojos ruedan a la parte posterior de mi cabeza y suspiro. Escucho resoplidos en mi oído y me doy cuenta que Sasuke todavía está dormido.

De todas formas, muele la palma de su mano derecha sobre mi punto dulce. Muerdo mi labio para detener un gemido. El ritmo de mi corazón se acelera y sudo.

¡Necesito esto tan gravemente!

Sasuke se mueve en su sueño y uso cada pedazo de voluntad que me queda en el cuerpo para quedarme quieta. Él suspira y balbucea somnolientamente:

—El mejor sueño que he tenido nunca.

¡Estoy de acuerdo, Sasuke!

Su musculoso brazo se aprieta a través de mi estómago y su palma continua frotándome mientras empuja su polla arriba y abajo de mi trasero. La fricción es perversa.

Me sonrojo y un cosquilleo se inicia en la parte baja de mi columna. Mi boca se abre ligeramente y respiro pesadamente.

¡Esto no puede estar pasando!

¡Mi primer orgasmo en cinco años y es con un hombre durmiendo!

Puntos blancos aparecen en mi visión y mi cabeza cuelga hacia adelante. Las contracciones de mi orgasmo empiezan y es tan intenso que creo que voy a desmayarme. Esto es éxtasis puro.

¡Si esto es lo que puede hacer dormido sólo imagino lo bueno que será cuando esté despierto!

Oh, por Dios ¿Qué he hecho?

Te diré que has hecho... ¡acabo follar a una persona dormida!

No había notado a Sasuke ponerse tenso pero si había notado que sus brazos se apretaban alrededor de mí. Siento humedad en mi espalda baja desnuda.

¿Acaso él...? ¡Se corrió!

¡Uf, ahora estamos iguales!

¡Oh Dios!

Me siento enferma. Literalmente me siento como si fuera a ponerme enferma. Mi estómago está hecho un nudo. Estoy apenada y avergonzada.

Sasuke se relaja contra mi espalda y su mano se mueve de mis áreas más privadas de vuelta alrededor de mi cintura.

Su boca está en mi oído y susurra soñadoramente.

—Saku.

¡Oh vaya!

No sólo estaba teniendo un sueño sucio. ¡Estaba teniendo un sueño sucio sobre ! Quiero brincar con alegría. Sonrío tanto como puedo, luego bostezo.

Vaya. Un orgasmo que ha esperado, cinco años realmente acaba con una persona.

Me relajo en los perfectos brazos de Sasuke, me acurruco más cerca de él y me duermo.

8

Oh Dios. El mejor sueño que he tenido nunca.

Sin embargo es un poco raro que la estrella de mi sueño esté durmiendo justo a mi lado. ¿Me pregunto qué pensaría Saku si supiera lo que estaba haciendo en mi sueño? Se sintió tan real.

Amo el trasero de Saku. Suave, redondo pero firme.

No es sorprendente que soñara con ella. Normalmente lo hago. Y estuve presionado contra ella toda la noche.

Aunque normalmente ella está haciéndome las cosas más sucias. Este sueño fue tranquilo.

Pero malditamente caliente, fue como si realmente estuviera tocándola. Todavía puedo sentir sus curvas.

Pensando en mi chica de fantasía, ¿dónde está ella?

Abro mis ojos y miro alrededor. Puedo ver la luz del sol detrás de la cortina y mi cama está vacía.

Debe de haberse deslizado fuera tratando de no despertarme.

Me siento y froto mi cara. Luego sonrío. Me gustó tener a Saku en la cama conmigo.

Nunca paso la noche con chicas. Mi dormitorio es mi santuario. Mi lugar para relajarme y desenrollarme.

Nunca quise traer a una chica a mi cama. Hasta ahora.

Si pensara que estaría de acuerdo, le pediría a Saku que se mudara conmigo y compartiera mi cama permanentemente.

¿Quién sabía que dormir podía disfrutarse tanto?

Aparto la sábana y hago mi camino hacia el baño para tomar una ducha. Me desnudo y juro que hay semen en mi bóxer.

¿Qué demonios? ¿Tuve un sueño húmedo? ¿Cuántos años tengo, 15?

Después de ducharme encuentro otro bóxer para ponerme y me dirijo hasta el lugar en que estoy seguro que Saku estará.

Camino hacia la cocina y encuentro a Saku con su espalda vuelta hacia mí. Su pijama luce tan sexy. Cuando se estira para alcanzar la alacena por especias, el dobladillo de sus pantalones cortos se levanta.

Agradable.

Ella tiene una mezcla hecha y se está preparando para cocinar unos panqueques. Amo los panqueques. Mi madre me hace panqueques siempre que estoy en casa por la mañana.

Camino detrás de ella, pongo mis brazos alrededor de su cintura y me rio cuando ella grita.

Se vuelve, empuja mi hombro y grita.

—¡Dios, Sasuke! ¡Me has asustado!

Su rostro está tratando de mantener una apariencia de desprecio, pero está sonriendo. Me muevo más cerca de ella, sostengo sus caderas con mis manos y pregunto:

—¿Cómo has dormido, cariño?

Saku traga fuerte. En una voz tranquila dice:

—Bien. ¿Tú como dormiste?

Sonrío mucho y digo:

—El mejor sueño que he tenido en mucho tiempo.

Sus mejillas se sonrojan y se vuelve hacia el sartén. Se aclara la garganta, luego habla.

—Estoy haciendo panqueques para todos. ¿Puedes ver si están levantados?

Camino hacia los dormitorios y toco. Itachi es el primero levantado y cuando abre la puerta estallo en risas. Él está negro y azul. Su nariz está hinchada y su labio partido. Me estoy riendo tan fuerte que uso una mano para sostenerme del marco de la puerta y sostengo mi estómago con la otra. No puedo creer que la pequeña Saku provocara tanto daño en un tipo tan grande.

Me frunce el ceño y dice:

—Ríete, cabeza hueca —Luego va hacia la habitación de Miko para despertarla.

Camino de regreso a la cocina. Saku tiene una pila de panqueques listos. Tararea mientras cocina. Suena como si estuviera tarareando "The way" de Fastball. Me gusta esa canción.

Saku sostiene el plato de panqueques hacia mí y pregunta:

—¿Puedes por favor poner esto en la mesa del comedor?

Nunca comemos en la mesa del comedor. Ni siquiera sé porque tenemos una mesa del comedor. Normalmente comemos de paso, en la mesa del desayuno, o en el sillón. Pero asiento y cojo el plato de ella.

Cuando todos estamos sentados en la mesa del comedor, Saku sale de la cocina con otra pila de cosas delgadas y amplias como crepas.

Ino, quien apenas luce viva cuando sale de la habitación de Itachi, los ve y jadea

—¿Palačinke? —Suena como Pa-lah-chink-eh. Ino gime—. ¿Sabes que soy adicta a los Palačinke?

Saku sonríe y los coloca justo frente a Ino y luego camina hacia Itachi. Toca su cara suavemente y dice:

—Lo siento cariño. Sé que no son madalenas pero esto es todo lo que pude hacer con los ingredientes que encontré en la cocina. Y voy a servirte. Seré tu camarera esta mañana.

Itachi toma su mano y la besa. Le asegura:

—No te preocupes sobre eso, muñeca. Soy un chico grande.

Saku lo mira con adoración y besa su cabeza.

Ella se sienta y junta sus manos. Mira la comida y dice:

—Bueno, vamos, no dejen a sus panzas rugiendo. ¡Ataquen!

Ghost es el primero en tomar un panqueque y esa es la señal para que todos atacáramos la comida con gusto. Hay panqueques, Palačinke, ensañada de fruta, zumo de naranja, café, mantequilla, jarabe y mermelada en la mesa. Y todo es maravilloso.

Los panqueques tienen canela y saben genial. Todos probamos el Palačinke en los cuales extiendes mermelada y lo enrollas antes de comértelos, están buenos. El melón en la ensalada de fruta es perfectamente dulce. Y el café está celestial.

Estoy un poco sorprendido de que Miko ya se haya comido dos panqueques, un Palačinke, fruta y zumo. Nunca come bien por la mañana. Miro más de cerca hacia ella y toma un poco de panqueque y lo pone sobre el costado de su silla. No me escondo cuando miro por debajo de la mesa y ella se tensa.

Veo un gato negro y blanco sentado junto a su silla, lamiéndose los bigotes y ronroneando. Así que ahí es donde fue a parar sus panqueques extra.

Le sonrío y sacudo la cabeza. Ella baja la cabeza y muerde su labio para evitar sonreír. Levanta la vista de nuevo y yo le guiño un ojo.

Nuestro secretito, pequeña.

Observo a Saku que está mirando alrededor. Tiene una sonrisa y se ve complacida. Me gusta.

Me recuerda al día en el que explicó por qué no abrió una pastelería. Cómo explicó que hornear para las personas era un regalo que le gustaba dar y que todo lo que hace contiene una parte de ella. Supongo que cocinar la hace sentir igual.

Gira su cabeza hacia mí y me atrapa viéndola. Me saca la lengua. Quiero chupar esa lengua.

De verdad. Pienso en ese beso todo el maldito tiempo: sus labios suaves y su lengua dulce en mis labios y en mi boca. Y, diablos, quiero que se repita. Pero Saku dejó claro que sólo estaba satisfaciendo un poco de curiosidad, que eso era todo. Lo cual apesta.

Hemos terminado de comer y yo les hago una seña a Itachi y a Ghost para que me ayuden a aclararme. Las chicas también se levantan. Yo explico brevemente.

—En nuestra familia, quien tenía pene no limpiaba. Pero esas son las reglas de mamá. Chicas, preparaos para ir trabajar.

Ino camina hacia Ghost y le da un fuerte golpe al trasero. Besa la mejilla de Itachi y luego la mía. Saku besa la mejilla de todos y hasta Ghost le sonríe. Luego todas se van a sus habitaciones a arreglarse para el trabajo.

8

Cuando llegamos a la tienda, mando a Ino a Winnie's a por café. En cuanto regresa, abrimos la tienda y le cuento a Ino cómo acosé sexualmente a Sasuke mientras dormía.

Se ríe de mí por un minuto entero y dice:

—¡Estoy segura de que ambos se acosaron consensualmente! —se ve contenta por mí—. ¡Así que por fin encontraste tu gran O de nuevo! ¿Y qué tal estuvo?

No puedo encontrar las palabras. Fue increíble. Respondo.

—Absolutamente sorprendente. Aunque es una lástima que él no lo supiera.

La cara de Ino adquiere una expresión cuidadosa.

—Confías en Sasuke, ¿verdad?

No dudo al responder.

—Sí.

Gira mis hombros para que estemos cara a cara y acaricia mi cabello.

—Entonces ¿Qué te impide divertirte con él? —pregunta—. Tenéis una química sorprendente. No lo puedes negar. Y, personalmente, me gusta cómo se ven juntos. Es un hombre de familia.

Sé a qué se refiere cuando dice esto. Significa que él cuidaría de mí si me quedara embarazada. No sería como Jace. Y tiene razón. Pero no quiero tener hijos otra vez. Nunca más.

Le devuelvo la caricia y, con una sonrisa, digo:

—¿Por qué no me cuentas qué sucede con Ghost?

Suspira dramáticamente.

—No preguntes. Fue algo de una vez. Nos odiamos —responde.

Pongo una mano sobre su hombro, le doy un apretón y le recuerdo:

—"Odio" es una palabra fuerte. ¿No te parece? Además, ya sabes lo que dicen, entre el odio y el amor hay un sólo paso. ¿Cómo estuvo el sexo?

Los ojos de Ino se entrecierran, contrae su rostro y sonríe. Susurra:

—Estuvo increíble. Nunca había tenido sexo alocado al estilo mono. Pero no sé si me gustó porque fue intenso o porque fue con Ghost. Ni siquiera sé qué pasó. En un segundo estaba caminando del baño hacia la cabina y al siguiente Ghost me arrastraba a la sala de conferencias. Fue algo fuera de este mundo —su expresión se vuelve seria—. Dijo que no le gustaba que jugara con Itachi, que debería ser él con quien jugara.

Me recargo y me abanico con la mano y luego me inclino hacia adelante y susurro:

—¡Santos Cielos! No sé sobre esas cosas de la dominación pero ¡me puso caliente y sólo estábamos hablando!

Y nos morimos de la risa. Sonriendo, me hace una pregunta.

—¿Por qué no te acuestas con Sasuke y ves qué pasa? Si no pasa nada, ambos son lo suficiente maduros para dejarlo y seguir con su amistad. Incluso si no se vuelve algo serio, pueden divertirse mucho —mueve las cejas de arriba abajo.

Porque me romperá el corazón, por eso.

Aparto la mirada y digo con voz queda:

—No lo sé, linda. Me gusta demasiado para saber que si me acuesto con él, me involucraré demasiado y, básicamente, me expondré a muchas decepciones —bajo la vista y juego con la esquina de un pedazo de papel y susurro—. No puedo con otro Sasori. No sé cuánto me queda de corazón por romper pero sé que la próxima vez me destruirá. Ahora mismo estoy dañada, no destrozada. La próxima vez me destrozará. No necesito un noviazgo perfecto. Alguien que no se dé por vencido.

Su rostro es de incredulidad. Pone un brazo alrededor de mi cintura, me cerca hacia ella y dice:

—¿Crees que Sasuke es capaz de hacerte daño?

Me encojo de hombros y digo:

—Tú no viste cómo trató a Karin en el restaurante. Fue como si no fuera nada. ¡Menos que nada! ¡Y se acostó con ella durante cuatro meses!

Ella niega con la cabeza y dice con cariño:

—Porque ella no era nada para él. Él le explicó cómo eran las cosas y ella intentó forzar algo más.

Estoy exasperada y respondo más fuerte de lo necesario.

—¡Exactamente! ¡Nosotros también terminaremos así! ¡Me involucraré demasiado y él me dirá que lo supere y me convertiré en una mini endemoniada y Karin y yo crearemos una hermandad de Sasuke Anónimas para mujeres que no pueden superar a Sasuke, y luego tendremos que contratar una iglesia y hacer sándwiches y ponche para las miles de mujeres que se unan!

Ino se ríe y me abraza. Me susurra al oído.

—¿Por qué no ir a un árbol? Ahí están las frutas, ¿no?

¡Santa Cachucha! Tiene razón... ¡Quiero una fruta! Pero la cuestión es: ¿Puedo tomar la fruta que desee? Y: ¿Dicha fruta me trataría bien?

8

10:16am

Estoy pensando en Saku.

11:04am

Estoy pensando en el trasero bien formado de Saku.

12:37pm

Estoy pensando en Saku jadeando debajo de mí en mi cama.

1:02pm

Voy al baño a hacerme una paja.

8

Regreso a mi oficina después del tan esperado alivio.

Ya no estás duro, ¿verdad? ¡Toma eso, pene!

Saku está sentada detrás de mi escritorio con la silla girada de lado. No me ha visto llegar.

Se ve tan tierna detrás de mi enorme escritorio. Me río discretamente. Es adorable.

Me aclaro la garganta para llamar su atención y digo:

—Disculpe, señorita Haruno, ¿deseaba verme?

Se vuele y me dispara una sonrisa radiante.

Me gusta esa sonrisa. Es tan hermosa. Creo que podría enamorarme de esa sonrisa.

—Claro, señor Uchiha, por favor tome asiento —señala al asiento que ella toma normalmente cuando viene a verme. Cuando me siento, continúa—. Me parece que se acerca el cumpleaños de alguien...

¡Itachi! Puta madre, ¡lo mataré!

—¡... y quería saber que pastel le gustaría que le hiciera!

Me paso una mano por la cara. Su sonrisa me mata. No es alguien a quien puedas decirle que no tan fácilmente. Me rasco la parte trasera del cuello y explico.

—Amor, no me gustan los cumpleaños. O sea, sí me gustan los cumpleaños de los demás. Pero no los míos.

Su rostro se vuelve triste y me siento un idiota. Habla en voz baja y la luz que estaba en sus ojos cuando llegó, ha desaparecido. Responde:

—Ah... Está bien. Miko quería que tuvieras un lindo pastel de cumpleaños pero si no quieres pues tendré que...

Enderezo la espalda y pregunto:

—Espera, ¿qué? ¿Grillo quiere que tenga un pastel?

Me siento aturdido.

Saku se levanta, camina hacia mí y se deja caer en mi rodilla. Me explica.

—Sí. Miko me detuvo esta mañana cuando estábamos saliendo. Dijo que nunca habías tenido un pastel de cumpleaños y que eso la ponía triste —hace un puchero con sus labios. No de una manera de "Soy tan tierna", sino en una de "En verdad me entristezco por ti" y estrujaba mi corazón.

Mis dos chicas favoritas se unieron en mi contra. Estás tan jodido.

La acomodo con más firmeza en mi regazo y dudo.

—Eh, de verdad que odio todo eso de los cumpleaños, nena.

Apoya su frente en mi mejilla y suspira.

—No quiero forzarte a hacer algo que no quieres —tira de mis solapas—.¿Qué tal si te hago algunos cupcakes y le llevas uno a Miko? Con eso bastaría.

El pensamiento de decepcionar a Grillo me enferma. Amo a mi sobrina con todo mi corazón y con toda mi alma. Haría lo que fuera para hacerla feliz. Y no tiene nada qué ver con lo que le pasó. Simplemente es el hecho de que es una buena niña que ama a su familia.

Es solo un maldito pastel.

Aspiro el dulce aroma de Saku y tiro de un mechón de su cabello. Cedo.

—Te diré qué. Haces un pastel y lo llevas a la casa. Cantaremos feliz cumpleaños y ella será buena por otro año.

Siento el cuerpo inmóvil de Saku. Se hace para atrás y con ojos como platos, susurra:

—¿En serio?

Me reclino en el asiento, me encojo de hombros y despreocupadamente digo:

—Claro. O sea, es sólo un pastel, ¿no?

Saku se inclina más cerca. Pone ambas manos en mis mejillas y sonríe dulcemente.

—No. No es sólo un pastel. Es la felicidad de una niña. No se pueden comprar cosas así, Sasuke. Le estás dando a Miko un regalo —termina murmurando.

Luego hace algo que me sorprende.

Se acerca, inclina la cabeza, posiciona sus labios sobre los míos y me besa.

Un beso dulce y tierno que dura treinta segundos, aproximadamente, no es que estuviera contando.

Justo cuando estoy a punto de perder el control e inclinarla sobre el escritorio, lentamente, ella se aleja.

Su rostro está ruborizado y los ojos entornados. Se ve espectacular. Me gusta cómo se ve así.

Me da una sonrisa tímida.

—Eres un buen hombre, Sasuke. Estoy muy contenta de que seamos amigos —dice, dulcemente.

Nivel de Friend-Zone: Infinito.

Quiero gritar: ¡Al diablo la amistad! ¡Hay que hacerlo!

Pero en su lugar, la acerco más y la abrazo. Le susurró:

—También yo, cariño.