Anoche con Sasuke fue A-som-broso!
La mejor noche que he tenido en años. De hecho ni siquiera recuerdo haber tenido una noche como esa en mi vida.
Nuestra tarde empezó en el restaurante mansión el cual honestamente fue la mejor comida que alguna vez he comido seguido por un postre de parfait salteado con praliné.
Este no era un parfait americano.
Este parfait era una receta francesa. No había capas, era de un solo sabor, y era ligero y suave como una nube. Absolutamente delicioso. Era como comer un pedazo de cielo.
Sasuke parecía un poco triste después de ver a sus amigos Alexei y Lev. Creo que la mención de su padre lo entristeció. Aunque quiero saber más sobre esto dejé el tema en paz.
Cuando la cena acabó estuve un poco sorprendida cuando fuimos de regreso en la casa de Sasuke. Pero tan pronto como atravesamos la puerta, Sasuke me hizo retroceder hacia la pared del vestíbulo y dijo:
—Sólo somos nosotros esta noche. Miko está con mamá y Iatchi se va a quedar con Naruto.
Oooh, ya me gusta esta noche mucho más.
Me puse de puntillas y besé su barbilla. Incluso con los tacones el hombre es ridículamente alto.
Susurré.
—¿Puedo echarle un mejor vistazo a tu habitación?
Se quedó inmóvil un momento antes de levantarme y echarme sobre su hombro. Solté unas risitas mientras él caminaba a zancadas hacia su habitación.
Bromeé.
—¡Oye, este es un vestido de tres mil dólares, amigo!
Me dio una palmada fuerte en el culo y se rió cuando aullé.
Contestó:
—Te compraré otro. No, te compraré diez. ¡Silencio, nena!
Pero el Sasuke apurado cambió cuando me bajó en su habitación. Este era un Sasuke tomándoselo con calma.
Fue hacia el buró junto a su cama y encendió una lámpara. La luz tenue era perfecta. No estaba muy oscuro ni muy iluminado para hacer que me sintiera cohibida.
Entonces repentinamente, me puse nerviosa.
¡Estaba desnuda debajo de este vestido aparte de por las apretadas medias altas de encaje y mis fabulosos zapatos nuevos!
Sasuke debió haberme visto tensarme porque vino hacia mi y puso sus brazos alrededor de mi cintura y sosteniéndome cerca, aseguró:
—Sólo iremos tan lejos como quieras, cariño.
Le di un asentimiento y retrocedí saliendo de sus brazos. Me miró un poco triste pero eso cambió a deseo tan pronto como le quité la chaqueta. Después, desabotoné su camisa de lino, tomándome mi tiempo, y cuando estuvo abierta en el frente puse mis manos en su estómago, el cual sentí tenso debajo de mi toque. Moví mis manos lentamente hacia arriba en su estómago esculpido, suavemente sobre sus costillas, arriba hacia su amplio pecho para descansar a los lados de su cuello.
Planté un suave beso húmedo en su pecho y lo sentí gemir a través de él. Le quité los gemelos, le saqué su camisa y la lancé al suelo. Estaba cerca de él y a una altura perfecta para poder besar su pezón.
Hice eso, muy suavemente.
Su cuerpo se puso rígido. Continué. Saqué mi lengua y lo lamí suavemente. Cuando su respuesta fue gemir me volví más atrevida. Lamí un pezón, entonces el otro y lo succioné. Siseó una respiración y u cuerpo se puso rígido. Puso sus manos en mis hombros y me alejó de él.
Estaba un poco decepcionada hasta que dijo con voz estrangulada:
—Saku, si quieres que dure necesito que te detengas. Ahora mismo.
Agaché mi cabeza y sonreí. Sentí a Sasuke dar un paso hacia mí. Con una mano debajo de mi barbilla levantó mi cara hacia la suya y me besó profundamente. Su lengua trazó mis labios y gemí en su boca.
El hombre es bueno con su lengua.
Nos besamos un poco más y me las arreglé para desabrochar su cinturón y su pantalón. El pateó sus zapatos quitándoselos. Me puse de rodillas enfrente de él y le bajé el pantalón hasta el suelo. Salió de él y lo ayudé a quitarse sus calcetines. Momento en el que terminó en un tropezón y ambos nos reímos.
Y ahí estaba. El semidiós Sasuke desnudo en toda su gloria. Dios mío este hombre es precioso.
Totalmente, precioso. Mmmm, Hmmm.
Extendió sus manos hacia mí y yo las tomé. Me jaló levantándome y me puse de pie completamente vestida enfrente de un Sasuke desnudo.
Sonrió cariñosamente hacia mí, entonces bajó la parte de arriba de mi vestido lentamente hacia mi vientre exponiendo mis senos.
Mis pechos no son enormes pero no son nada despreciables. Todavía están bastante firmes pero se suavizaron un poquito por darle el pecho a Mia por casi un año. Me gustan mis pechos.
Pero enfrente de Sasuke me volví tímida. Esto no era sexo intenso de Necesito-Follarte-Ahora. Esto era lento y sensual. Un desnudo extremo del alma de una persona.
Agaché mi cabeza y firmemente dijo:
—Saku, mírame.
Lo hago y todo lo que puedo ver escrito en su rostro es deseo. Tal vez algo más que eso pero parece que no puedo leerlo.
Pone sus manos en mis caderas, inclina su cabeza hacia la mía y pasa su nariz ligeramente a lo largo de la mía. Asegura en un firme susurro:
—Eres hermosa. Eres perfecta para mí.
Asiento. Él chupa mis labios de la manera más dulce.
Usando mis caderas como ventaja, se pone de rodillas, agarrando el vestido en sus manos y lentamente haciéndolo bajar por mis piernas. Una vez que consigue pasar mi sexo desnudo, gime por un largo momento.
Levanta la mirada hacia mi rostro sonrojado y murmura:
—Estás tratando de matarme.
Suelto una risita ante la mirada de desesperación en su rostro. Frota una mano sobre su rostro y suspira.
El vestido cae en piscina sobre mis pies y Sasuke me extiende una mano para ayudarme a salir de él. Me quedo en nada más que las altas medias de encaje negras ajustadas y mis tacones.
Una vez que estoy fuera de mi vestido, Sasuke suelta mi mano y retrocede un paso. Le echo un vistazo a su entrepierna. Está completamente erecto. De hecho se ve dolorosamente erecto. La cabeza de su virilidad se ha vuelto de un color morado profundo.
Muerdo mi labio y levanto la mirada hacia Sasuke, quien está mirando cada centímetro de mi cuerpo y su rostro está fruncido de necesidad.
Como si tuviera una misión, camina hacia mí con el deseo escrito en todo su rostro y pone una mano en mi vientre. Gentilmente me empuja hacia atrás hasta que la parte posterior de mis rodillas golpea la cama. Me siento. Se pone de rodillas otra vez, me quita un zapato y entonces el otro pero, me deja puestas mis sedosas medias.
Me levanta y me pone suavemente en el medio de la enorme cama King size.
Amo esta cama. He dormido en ella dos veces y es tan cómoda como dormir en una nube.
Sasuke sube sobre mi cuerpo, bajando su cabeza y besa mi vientre. Planta húmedos besos que succionan hasta que llega a mi escote. Besa una línea hacia mi pezón. Una vez que alcanza mi felizmente pezón erecto, lo lame a conciencia, como yo hice con él. Mi centro se retuerce y me humedezco.
¡Pepito Grillo!
Mis pezones son muy sensibles.
Lo lame otra vez y suspiro profundamente. Entonces toma mi pecho en su mano grande, abre un poco sus labios y los baja sobre mi pezón.
Succiona ligeramente al principio, pero mientras mi cuerpo comienza a sacudirse, el incrementa la presión. Pongo mis manos en sus hombros y los aprieto. Succiona mi pezón fuerte por algunos largos minutos y entonces hace lo mismo con el otro.
Se siente increíble. Podría correrme sólo con esto. Estoy empapada.
Le da a mi otro pezón el mismo trato maravilloso y entonces levanta su cabeza. Miro sus ojos color miel. Baja su boca a mi pecho justo encima de mi corazón y besa. Con sus labios todavía en mí dice:
—Perfecta. Sabía que serías perfecta.
Mi vientre se tensa con deleite y antes de que pueda registrar lo que está pasando, Sasuke ha levantado mis dos piernas cubiertas de medias sobre sus hombros. Su rostro justo encima de mi montículo.
Gime. Siento su aliento en mí mientras dice:
—Hueles tan bien, cariño. Voy a probarte.
Trato de decir que está bien pero me las arreglo para dejar salir un chillido estrangulado, Sasuke se ríe ante mi enmudecimiento.
Gime suavemente.
—Tan dulce. Sabes bien, nena.
Besa mi capullo ligeramente antes de extender suavemente mis labios con sus pulgares y besarme profundamente, devorando mi lugar más privado.
Mis piernas se ponen rígidas y agarro la parte de atrás de la cabeza de Sasuke para estabilizarme.
Succiona ligeramente mi capullo y hormigueos comienzan justo en la parte superior de mi culo. No puedo detener los gemidos persistentes que se me escapan. Él toma esto como una señal para seguir haciendo lo que está haciendo. Levanta una mano hacia mi pecho y rueda mi pezón entre su pulgar y dedo índice. Y eso lo hace.
Gimo.
—Oh mierda. Sasuke, no pares, por favor bebé —Sasuke succiona un poco más fuerte en mi capullo y mi orgasmo empieza. Me contraigo sobre su boca y ambos gemimos ruidosamente. Mi cuerpo se sacude y convulsiona, pero Sasuke me sujeta firmemente sobre su boca hasta que la última contracción disminuye.
¿Qué demonios fue eso?
Nunca me he corrido así antes. Nunca he tenido a un hombre tratándome con tanto cuidado o tocando mi cuerpo como un instrumento afinado con precisión.
Eso fue una locura. Susurro.
—Eso fue una locura —Siento la risa de Sasuke en mi montículo. Me hace cosquillas y me rio.
Sasuke limpia sus espinosas mejillas en mis muslos antes de levantar su rostro sonriente, inclinándose otra vez sobre mí y tomando mi boca en un beso profundo.
Es un poco extraño pero sabe bien. Aunque en Sasuke, todo sabe bien.
De pronto ya no estoy tímida ni nerviosa. Levanto la parte superior de mi cuerpo, pongo una mano en el antebrazo de Sasuke y lo empujo hacia un lado. Él se ríe mientras aterriza en su espalda. Para de reír cuando ve mi astuto rostro sonriente bajar a lo largo de su cuerpo y hacia su entrepierna.
Miro su eje bastante grande y me pregunto cómo es que voy a hacer que quepa en mi boca.
Decido lamerlo primero. Lo tomo en mis pequeñas manos y lo levanto hacia mi boca. Lo lamo lentamente subiendo por su eje. Pone una mano sobre su cara y gruñe profundamente. Me vuelvo más atrevida. Pongo la cabeza en mi boca y succiono ligeramente moviéndome de arriba a abajo. Los músculos en las piernas de Sasuke se tensan. Se levanta rápidamente y empuja mis hombros suavemente.
Estoy confundida hasta que me mira con ojos amplios, sacude su cabeza y dice:
—Nop. No me voy a correr en tu boca esta noche, cariño. Necesito estar dentro de ti.
Sonrío ampliamente y subo a la cima de la cama en mis manos y rodillas. Permanezco en mis manos y rodillas. Contoneo mi culo, echo un vistazo hacia atrás a él y le soplo un beso.
Con la boca un poco abierta, parpadea. Entonces, tan rápido como un rayo está detrás de mí. Con su eje en mano, lo pasa de un lado al otro a través de mi excitación. Presiona sus rodillas a los lados de las mías y lo siento empujar en mi entrada resbaladiza. Inclino la parte superior de mi cuerpo contra la cama.
Sasuke gime.
—Jódeme. Eres perfecta, Saku. Amo este culo. Este es un culo perfecto.
La cabeza de su longitud se desliza dentro de mí y jadeo. Se siente mucho más grande de esta manera.
Sasuke acaricia mi espalda y sigue entrando en mí. Gimo una vez que está completamente dentro.
Se siente divinamente.
Sasuke se inclina sobre mi cuerpo, pone un brazo alrededor de mi cintura y se mueve dentro y fuera de mí lentamente.
Es una tortura.
Siento su rostro cerca del mío y pregunta en voz baja:
—¿Lista, nena?
Mi cabeza asiente nerviosamente.
¡Solo hazlo! ¡Maldición!
Usando su brazo alrededor de mi cintura me sujeta firmemente y empuja dentro de mí una vez. Jadeo y él gime. Comienza a empujar lentamente y me impaciento. Comienzo a empujarme yo misma hacia atrás en él pero no acelera su paso.
Giro mi cabeza y le frunzo el ceño. Grito:
—Sasuke, ¡Rápido! ¡Más fuerte, maldición!
Atrapo su sonrisa con hoyuelos.
—Eso es nena, dime lo que quieres.
Espera, ¿qué?
Mi hombre escurridizo está forzándome a salir de mi zona de confort para jugar.
Me sonrío a mí misma. Me gusta eso. Me río silenciosamente.
Sasuke agarra mi cintura y empuja dentro de mí a un ritmo perfecto. Más fuerte y más rápido. Se siente tan bien dentro de mí. Tan profundo.
Ya me estoy apretando alrededor de él. No pasará mucho tiempo para mí. Gimo largamente y estiro mis manos hacia abajo para apretar mis pezones.
Sasuke lo ve y gruñe un fuerte.
—¡Joooooder!
Continúo apretando y rodando mis pezones cuando un hormigueo familiar comienza. Empujo hacia atrás contra Sasuke y él empuja más fuerte dentro de mí. Empuja rápidamente. Me pongo más y más apretada y entonces, repentinamente, estoy cayendo.
Felicidad.
Gimo y vibro alrededor de él. Lo siento crecer dentro de mí. Sasuke me sujeta fuerte contra él, gruñe largamente y lo siento sacudirse contra mí, me pongo más y más mojada. Su orgasmo estimula el mío aún más. Me empujo contra él hasta que las pulsaciones de mi placer disminuyen. Entonces nos quedamos inmóviles.
Sasuke me levanta por la cintura, nos pone de costado y entonces me empuja hacia atrás contra su cuerpo. Todavía conectados, besa mi cuello dulcemente un momento antes de que el cansancio me consuma.
Luces apagadas.
Fui despertada por Sasuke dos veces durante la noche para hacer el amor dulcemente.
La primera vez yo estuve arriba. La segunda vez él estuvo arriba y me di cuenta que fue la primera vez que lo hacíamos en plan misionero.
De esta manera podíamos besarnos y estar firmemente presionados mientras lo hacíamos.
Fue. Asombroso.
Ahora llevábamos juntos una semana. Y ha sido maravilloso.
No tengo ni idea de por qué pensé que sería malo si dormíamos juntos.
Bien, tenía miedo de convertirme en una de las muchas mujeres de Sasuke, pero él ha dejado claro que soy la única.
¡Sí!
Lo amo. Puedo decírmelo a mí misma fácilmente pero no estoy lista para decírselo a él todavía. Estoy muy feliz disfrutando de lo brillante que es Sasuke.
El hombre es insaciable, lo que es bueno para mí porque me gusta el sexo con Sasuke.
No, me encanta el sexo con Sasuke.
Me desperté esta mañana y me giré para mirar a mi guapo hombre. Y en serio tuve un momento difícil conteniendo mi risa.
Sasuke se había dormido sobre su estómago con un brazo debajo de su almohada. Su rostro estaba presionado con tanta fuerza en la almohada que sus labios estaban aplastados y fruncidos juntos haciendo que su cara quedara aplastada.
En serio, lindo.
Así que hice lo único que podía hacer.
Agarré su cara y planté húmedos y románticos besos en su mejilla, los ojos y la frente mientras desordenaba su cabello.
Él gimió todo el tiempo, pero estaba sonriendo.
Golpeé su trasero, salí de la cama y le dije que iba a ducharme. Como era de esperar, a los pocos minutos se había unido a mí. Así que mi interpretación de 'trabajando de 9 a 5' de alguna manera se convirtió en un dúo. Luego jugamos en la ducha.
Eso fue caliente.
Sasuke realmente sabe usar su boca. Y le mostré que puedo usar la mía, también.
Esto nos lleva a ahora.
Estoy en la cocina de Sasuke haciendo tocino crujiente y tostadas francesas para el desayuno. Estoy haciendo mucho porque no sé cuándo Miko y Itachi volverán a casa.
Sasuke ha ido a afeitarse y vestirse. Resulta que yo lo distraigo en la ducha y se le olvida lo que tiene que hacer allí.
Sonriendo para mí misma, enciendo el horno para mantener nuestro desayuno caliente. Miro a la cantidad que hice y siento vergüenza.
Cociné lo suficiente para alimentar a un ejército.
Unos brazos se cierran alrededor de mi cintura y me levantan. Grito. Me volteo hacia un sonriente Sasuke y empujo su hombro.
—Maldita sea, Sasuke. ¡Cada maldita vez! Eres como un gato. Necesito ponerte un cascabel.
Está vestido sólo con un pantalón de deporte por lo que todos sus tatuajes están expuestos.
Yum.
Con ojos danzantes besa las líneas de expresión de mi frente y dice:
—Lo siento, nena. Eres demasiado fácil.
Suspiro y pregunto:
—¿Sabes cuándo llegan a casa Itachi y Miko?
Mira el reloj del horno que marca 09:37 am. Él responde:
—Pronto. Mantén la comida caliente y vamos a comer juntos. Incluso si ya han comido querrán la comida que tú cocinaste —aprieta mi cintura y le sonrío.
Mi hombre es dulce como el azúcar. Soy afortunada.
Me arrastra hacia el sofá más cercano. Caemos en él y nos enredamos juntos. Tomo el control remoto y enciendo el televisor. Vemos la televisión por un rato y charlamos.
Le pregunto:
—¿Esto se siente raro para ti?
Inclina la cabeza y dice:
—No, todo lo contrario. Se siente bien.
Susurro:
—Sí. Lo sé. ¿No es raro? Él sonríe y responde:
—Te he deseado desde que te conocí, nena. Desde la primera vez que vi tu culo en esa falda sexy —le frunzo el ceño y se ríe.
—Lo mejor cosa que pudo habernos pasado es que insistieras en que fuéramos amigos. Ahora realmente te conozco. Nunca actuaste como una mujer tratando de impresionar a un hombre. Tú eras mi amiga. —golpea ligeramente mi nariz—. Una muy buena amiga realmente. Y ahora que somos algo más, se siente como que es sólo una extensión de nuestra amistad. Así que, no. No es raro. Es asombroso.
Guauu. ¿Ves? dulce.
Sonrío, me inclino hacia adelante y beso ligeramente sus labios. Digo en voz baja.
—Eres demasiado bueno para mí, Sasu. Nunca sabré lo que hice para merecerte, pero voy a dar gracias a Dios por ello cada día.
Él me abraza más fuerte y dice:
—Háblame de tu familia.
Me pongo rígida con eso. Me relajo rápidamente y respondo tan vagamente como puedo.
—Mamá murió hace un par de años. No tengo hermanos ni hermanas. Tengo algunas tías, tíos y primos en Cali y algunos más en Croacia. Papá todavía vive en Cali. Él es bastante cercano a su hermana y su esposo.
Acaricia mi cabello y pregunta con curiosidad.
—Debe de haber sido duro dejarlo. ¿Por qué viniste a Nueva York?
Fuerzo una sonrisa y digo:
—Cali no era mi lugar. Fue difícil dejar a papá y a Ino. Pero papá ama Cali. Él tiene sus amigos y algunos familiares allí. Está muy involucrado con la comunidad croata. Tiene una vida allí —Me encojo de hombros ligeramente.
Esto es verdad. Papá, o Tata, está involucrado con el Club Croata de Cali. Mi padre ha vivido en Estados Unidos durante 30 años y aún tiene un marcado acento. Esto se debe a que es amigo de croatas, trabaja con croatas, y habla más croata que inglés.
Sasuke se queda pensativo. Sabe que estoy evitando su pregunta. Sasuke no es tonto.
Antes de que me pueda hacerme más preguntas voy más allá y juego con los dedos de una de sus manos y pregunto:
—¿Qué pasó con tu padre, Sasuke?
Suspira y se inclina hacia atrás en el sofá. Sonríe mientras explica.
—Papá era impresionante. El mejor padre que cualquiera pudiera pedir. Llegó de Rusia, conoció y se enamoró de mamá, una inmigrante mexicana, y nunca se fue. Su nombre era Fugaku. —Suaviza un poco la voz y me abraza fuerte—. Mi padre era un buen hombre. Un hombre realmente bueno, nena. No le gustaban todas las pequeñas injusticias del mundo e hizo lo que pudo para arreglarlas. Así es como Ghost vino a vivir con nosotros. Papá siguió adelante con él.
Suspira profundamente y se pasa una mano por la cara como si estuviera a punto de dejar caer una bomba sobre mí. Y lo hace.
Él dice:
—Estoy diciendo que mi padre era el vicepresidente de la banda rusa, Caos. Estaba en lo alto del crimen organizado, nena.
Mi boca cae abierta y susurro:
—¡De ninguna manera!
Él asiente con la cabeza solemnemente.
—Sí. Papá murió de un ataque al corazón. Simplemente cayó muerto un día. Fui reclutado por Caos poco después. Lo hice para tener dinero que darle a mi madre. Itachi y Ghost no me dejaron unirme solo, así que nos unimos todos juntos y hasta que cumplí veinte, fuimos sus ejecutores.
¡No es posible!
Eso es una locura. Estoy sin palabras en este momento así que Sasuke continúa.
—Eso es este tatuaje de aquí —Señala al tatuaje en su brazo que deletrea Xaoc—. Es Caos en ruso. Iatchi, Ghost, y yo lo tenemos. Los chicos que conociste ayer por la noche, Alexei y Lev, son parte de la hermandad de Caos.
Estoy en silencio un momento y luego pregunto en voz baja.
—¿Alguna vez mataste a alguien?
Él sonríe y niega con la cabeza. Explica:
—Como ejecutores utilizábamos la fuerza para conseguir nuestro dinero si era necesario. Y sí, he disparado a personas, pero nunca he matado a nadie. He roto huesos, nena. He disparado a personas y hecho esa mierda sin pestañear. —parece avergonzado—. Eso es lo que tu hombre es. Un matón callejero.
¡No!
¡De ninguna manera!
Ese no es el Sasuke que conozco.
El Sasuke que conozco es adorable, sexy y divertido.
El Sasuke que conozco ama a su sobrina tanto que haría cualquier cosa para mantenerla feliz. Incluso tener una tarta de cumpleaños y soplar las velas cuando en realidad no lo desea. El Sasuke que conozco toma a su hermano y sobrina parapléjica en su casa sin hacer preguntas. El Sasuke que conozco no tuvo tiempo para tener una infancia porque estaba demasiado ocupado haciendo todas las cosas que su padre debería haber hecho por su familia.
Ese es el Sasuke que conozco. Mi Sasuke no es un matón callejero. Levanto la cabeza y miro hacia él.
Lo sobresalto cuando empujo su hombro un poco demasiado brusco y suelto:
—¡Nuh uh! tú no eres un matón callejero. Eres un empresario. Eres un hombre de familia. Eres es un sobreviviente. Y eso te hace sexy como el infierno. Eres maravilloso. —acaricio suavemente su mejilla y digo firmemente: —Y me siento orgullosa de que seas mío.
Sus ojos buscan mi rostro y su ceño se frunce. Susurra:
—No me jodas — Entonces sostiene mi rostro en sus manos y me besa profundamente.
Después de unos segundos de felicidad, me aparto y apoyo mi frente en la suya.
Susurro:
—No voy a dejar que hables de mi hombre así. Mi hombre es grande y fuerte y va a patearte el trasero.
Parpadea. Luego se echa a reír y me abraza. Sonrío. Me encanta cuando se ríe.
Todavía riendo, dice:
—Te amo.
Los dos nos congelamos. Mi corazón se detiene.
He muerto. Sólo un poco. Él se avergüenza y dice:
—Es demasiado pronto, ¿no?
Sonrío y encojo los hombros. Suspira y me arrastra hacia él. Estoy envuelta en una manta de Sasuke y se siente estupendo.
¡Joder!
Giro mi cabeza un poco para que nuestros labios se toquen. Sostengo su mandíbula con mis dedos y beso ligeramente sus labios una-dos-tres veces. Aquí va.
Cierro los ojos y susurro contra sus labios.
—Yo te amo más.
Siento su sonrisa contra mis labios y me abraza firmemente.
La calidez inunda mi cuerpo. Olvidé lo que se sentía al estar enamorada de alguien.
Nos quedamos enredados juntos hasta que Itachi y Miko llegan a casa.
Tan pronto como Miko atraviesa la puerta grita:
—¡Saku! ¡Saku! ¡Saku!
Sasuke y yo sonreímos en nuestros cuellos antes de separarnos. Los dos nos levantamos y miramos a Miko venir hacia nosotros llevando la más hermosa sonrisa torcida.
Ella parece feliz. Eso me hace feliz. Me inclino hacia abajo y le doy un gran abrazo.
Empujo su cabello detrás de su oreja y le digo:
—Estábamos esperando que llegaras a casa. Hice desayuno para todos nosotros.
Itachi mira hacia el techo, lanza sus brazos al aire y grita. Camina hacia mí y me besa en la mejilla y dice:
—Yo sabía que había una razón por la que me gustabas, S. El rostro de Miko ha caído. Ella responde en voz baja:
—Ya desayuné con la abuela.
Itachi se asoma al horno y grita.
—¿Tostadas francesas y tocino? Eres una diosa, Saku.
Miko levanta un poco la cara. Ella me susurra:
—Amo las tostadas francesas. Le sonrío y ofrezco.
—Bueno ¿Qué tal esto, ve y consigues una pieza para ti y lo que no puedas comer, yo voy a comerlo por ti.
Ella sonríe tímidamente y responde:
—Está bien.
Traigo la comida a la mesa de comedor y vuelvo a la cocina. Me asomo y veo a Itachi cortar la comida de Miko para ella. Miko no parece feliz.
Llamo a Itachi a la cocina y le digo:
—Itachi, cariño, Miko tiene nueve años. Ella no te necesita que cortes la comida.
Frunce el ceño y se da la vuelta petulante.
—Me gusta cortar su comida para ella. Soy su padre.
Si hubiera suciedad en el suelo, él la hubiera pateado. Demasiado lindo.
Ahueco su mejilla y le pregunto:
—Quieres que ella sea independiente, ¿correcto?
Él suspira.
—Correcto.
Le beso en la mejilla y le digo:
—¡Ayúdala pero permítele ayudarse a sí misma! —Le entrego el jarabe y la mantequilla para que la lleve a la mesa.
Todos nos sentamos y echo un vistazo para ver a Miko cortar una tira de tocino.
Ella sonríe a Itachi y le dice:
—¿Ves, papá? ¡Puedo hacerlo!
Le disparo a él una sonrisa ahogada. Él sonríe y niega con la cabeza hacia mí.
Responde:
—Lo sé, ángel. Ya no eres un bebé.
Sasuke nos mira con los ojos entrecerrados y luego me guiña el ojo.
Comemos y cuando terminemos, los chicos lavan los platos. Miko y yo vamos a ver la TV.
Miko se sienta al lado del sofá en su silla y me siento en el borde del sofá con un brazo alrededor de mi pequeña amiga, acariciándole el cabello.
Aún mirando la televisión, dice en voz baja:
—¿Esto es lo que se siente?
Estoy inmediatamente confundida. Le pregunto:
—¿El que, ángel?
Apoya su cabeza en mi hombro y susurra:
—Tener una familia. Me congelo.
Indicio de lagrimones.
Me aclaro la garganta para estabilizar mi voz y despejar mis ojos empañados.
Digo con voz temblorosa:
—Sí, ángel. Somos una familia.
Espero les gustaran.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
