Adolorido.

Siempre se sentía así luego de la transformación sin importar que tan buena fuera su poción. Desde la muerte de Snape no había logrado conseguir una de esa misma calidad y lo resentía.

Fue una sorpresa sentir un colchón suave contra su espalda y sabanas tapándolo, no recordaba haberse arrastrado de vuelta a casa luego de volver a ser humano pero tal vez se había aparecido y eso explicaba su desnudez.

Se estiró y buscó su varita bajo su almohada, sonriendo al sentirla sin abrir los ojos, disfrutando de la calidez de los rayos del sol y la suavidad de todo lo que lo rodeaba.

Quedó completamente dormido y se despertó horas después sintiéndose hambriento, abrió sus ojos mientras se sentaba sintiéndose algo alarmado al notar que no estaba en su habitación.

Esa parecía… ¡Un cuarto de la Mansión Malfoy! ¿Cómo había aparecido ahí?

Notó la ropa aparecer en el borde de la cama y la agarró, poniéndose la ropa interior y el pantalón, demasiado nervioso y aturdido para notar la presencia de otra persona dormida en la habitación.

Cuando se paró al fin en el suelo agarrando con fuerza su varita pensando miles de excusas para decirle al dueño de la casa cuando notó la cadena que estaba en el suelo. Parpadeó y notó que estaba unida hacia la pata de la cama y continuaba hasta el frente y perderse de su vista por otra parte del mueble.

Esperando que no fuera un perro que fuera a saltarle al acercarse se movió despacio, lamentablemente tocando la cadena y haciéndola temblar justo antes de llegar a mirar que había en frente.

Lucius Malfoy lo miraba seguramente recién despertándose y aun sin volver en si pero ya arrodillado en el suelo. Apenas pudo abrir la boca al notar que la cadena terminaba en un collar plateado alrededor del cuello del patriarca quien solo estaba vestido con una bata casi traslucida que no hacía nada para cubrir su desnudez, sus rodillas rojas y las múltiples marcas que tenía en todo su cuerpo.

—¿Malfoy?— Se obligó a hablar, preguntándose que había pasado la noche anterior para acabar así.

El rubio lo miró con horror y a Remus se le hizo normal ¡La posición y en la circunstancias que estaban! Estaba a punto de acercarse para ayudarlo a quitarse el collar cuando algo que creía imposible sucedió.

Lucius Malfoy se tiró a sus pies casi besándolos mientras sollozaba pidiendo perdón.

Remus se quedó quieto sin saber como reaccionar pensando que esto debería ser una broma ¿Alguien con poción multijugos, tal vez? ¿George con sus bromas pesadas?

¡Era imposible!

¿O tal vez el patriarca solo estaba drogado? En ese caso debería levantarlo y pedirle ayuda a los elfos.

—Lucius.— Lo llamó inclinándose, el patriarca lo miró pero no había más que temor en sus ojos llenos de lagrimas. Remus notó que estaba temblando como una hoja y sintió la necesidad de abrazarlo pero en cambio agarró el collar para ver si podía quitarlo sin hechizos pero eso solo logró que las lagrimas fluyeran en el rostro del rubio.

—¡Perdón! ¡L-lo siento! ¡Estaba tan cansado que yo…! ¡Dame una oportunidad más, por favor! Y-yo aun puedo… aun puedo… Por favor. No a las salas de recuerdos otra vez, por favor no.

Lo compensare ¡L-lo juro! ¡Me portare bien!— No había ni siquiera un vestigio del orgullo en su voz.

Remus se quedó petrificado al escucharlo ¿Pero que diablos? Se alejó casi cayendo sentado al suelo y lo miró horrorizado notando por primera vez el estado de su antebrazo izquierdo. Se podía ver el contorno de la marca oscura pero había una cicatriz de mordidas, rasguños y quemaduras sobre ella.

—¡Malfoy, silencio!— Alzó la voz sin poder evitarlo, sintiéndose demasiado nervioso al escucharlo suplicar.

¡Hasta quería decirle que los Malfoy no suplicaban!

El rubio lo miró antes de bajar su ojos hacia el suelo aun temblando, la cadena tintineaba por el movimiento y las lagrimas se deslizaban demasiado silenciosas.

Remus alzó si varita y notó el miedo arraigarse más a la expresión del patriarca.

—Finite— pero nada sucedió.

El rubio seguía ahí, arrodillado y aterrado como que si creyera que lo iba a matar además de estar encadenado como un perro, durmiendo en el frío y duro suelo.

No podía comprender que sucedía.

—Lucius ¿Por qué estás encadenado?— No pudo llamarlo Malfoy otra vez al verlo en ese estado, el patriarca levantó de nuevo sus ojos y pudo notar lo muy delgado y vulnerable que estaba.

¿Una poción para anular la voluntad? ¿Qué otra cosa podría romper al orgulloso patriarca?

¡Aunque eso no era todo! Había visto a Malfoy hacía unos dos días y seguía tan egocéntrico como siempre aunque su reputación se estuviera cayendo.

—Porque no merezco estar en la cama, maestro. — su voz apenas fue un susurro, ni siquiera había disimulado el miedo o el temblor.

Remus lo miró y empezó a reír.

¿Maestro? ¿¡Maestro!?

¿Qué diablos había sucedido en una sola noche?


Será una historia corta y tal vez tarde un poco mas en actualizarla.Sería como un entretiempo antes de la segunda parte de en "Otro momento, en otro lugar"Siguiendo el ¡Cambiemos de universo! de ese fanfic, aunque en este caso le toca a Remus del Lucius mortifago :D