El lunes a la mañana Safira se encuentra atareada por primera vez en… siempre.
Recibimos un nuevo envío que incluía una popular chaqueta usada por una actriz de Hollywood y hubo una aglomeración de mujeres preguntando por ella y haciendo pedidos o comprándola. El precio de cada chaqueta era de unos doscientos dólares y pedí veinte, por lo que aunque estemos extremadamente ocupadas, mentalmente estoy haciendo cuentas.
Me dirijo a Winnie's y pido un café. Charlo con la chica del mostrador por un minuto antes de regresar a la tienda.
Rawr raaawr.
Mierda. Maldición. ¡Mierda! Me olvidé de cambiar las baterías en el sensor de la puerta, el cual lentamente está muriendo.
Alzo la mirada hacia él, me giro para mirar el mostrador y me quedo inmóvil.
Hay otro caro ramo de flores en el mostrador. Ino está de pie junto a él con la mirada fulminante porque en el lado opuesto del mostrador se encuentra Omarr.
Oh, madre mía.
Hizo la entrega él mismo esta vez.
Me preparo mentalmente y luego me acerco. Se da la vuelta y me lanza una hermosa sonrisa. No hay malicia en sus ojos como la última vez que lo vi. Parece un hombre diferente.
Ino desaparece detrás del mostrador. Me obligo a sonreír y saludar.
—Hola, Omarr.
Se ve bien. Lleva unos pantalones de mezclilla negros, zapatillas y una camiseta. Su cabello todavía está arreglado con rastas cortas aseadas. Se acerca a mí y me sorprende cuando besa mi mejilla.
Dice:
—Hola Saku, ¿cómo estás, preciosa?
Me ruborizo.
Estoy confundida. ¿Por qué está aquí?
Respondo en voz baja:
—Estoy bien, gracias. ¿Cómo estás?
Sonríe y dice:
—Estoy bien, pero preferiría que vinieras a cenar conmigo esta noche.
Mi rostro se ensombrece.
¿Qué diablos? ¿No entendió la entrega de flores aplastadas la última vez que intentó esto?
Pongo una mano sobre su brazo y contesto:
—Omarr, lo siento. Estoy con Sasuke. Estamos juntos.
Sus ojos resplandecen con odio y de inmediato me da miedo. Aparta suavemente mi mano y dice:
—Hiciste la elección equivocada, cariño.
Ahora me estoy enfadando.
No, no la hice. Sasuke es bueno para mí. Me irgo, con la cabeza en alto y declaro:
—No, Omarr. Tomé la decisión correcta.
Sacude la cabeza, alza sus ojos tristes y contesta:
—Saku, no conoces a tu hombre. No es el indicado. Deberías estar conmigo. Te trataría como a una princesa.
Ahora estoy hirviendo. Espeto:
—¿Por qué estaría contigo y querría ser tratada como a una princesa cuando Sasuke me trata como a una reina?
Como en una partida de ajedrez, la reina protege a su rey.
¡Toma eso, Omarr!
Uh oh… ahora él está enfadado. Me lanza una sonrisa ácida.
—Decisión equivocada, nena.
Estoy al borde de las lágrimas. Mi cuello está rojo y pica como mil demonios y todo lo que quiero hacer es rascarlo hasta la muerte con un bolígrafo.
Susurro:
—Nunca podría estar contigo. Tu odio se filtra por tus poros.
Sus ojos brillan con dolor y responde:
—Tal vez existe una razón para mi odio. Tal vez deberías preguntarle por Marcus.
¿Marcus? ¿Quién es Marcus?
—¿Hay un problema aquí? —Esta voz suena terriblemente aburrida y proviene de la entrada de la tienda.
Ahí está parado está Ghost, apoyado contra el marco de la puerta. Le dice a Omarr:
—¿Te has perdido?
Omarr contesta:
—Nah, hombre. Sólo poniéndome al día con una amiga.
Ghost mira en mi dirección para después volver a mirar a Omarr. Dice:
—Los amigos no hacen que sus amigos estén tan tristes como Saku lo está ahora. —Se acerca un paso a Omarr y susurra:
—¿Tengo que contarle esto al tío Jerm o vas a irte con algo de dignidad?
Omarr irgue la cabeza, sonríe forzadamente, y responde:
—Nah, hombre. Aquí no hay ningún problema. Simplemente estoy de visita. —Omarr se gira hacia mí y dice: —Lamento haberte molestado, Saku. No sucederá de nuevo. Y entonces se va.
Retrocedo hasta la pared, pongo una mano en ella, y llevo la otra a mi pecho. Creo que estoy teniendo un ataque de pánico.
Ghost camina hacia mí, pone sus manos en mis mejillas, y me obliga a mirarlo.
Calmadamente, me instruye:
—Respira, Saku. Tan solo respira. Hazlo con cuidado. Así está bien.
Intento controlar mi respiración cuando Ino aparece con una bolsa de hielo para mi rostro y mi cuello ruborizado.
Ghost toma la bolsa de hielo de Ino y suavemente la pasa a lo largo de mi cuello y mejillas.
Él la mira y dice:
—Gracias por llamar.
Ella asiente pero sigue centrada en mí. No he tenido ataques de pánico desde hace un año. Ahora mismo no tengo el control de mi propio cuerpo y eso apesta. Definitivamente no extrañaba esto.
Ino pone una mano en mi frente y susurra:
—Estás a salvo. Cálmate, nena.
Asiento y cierro los ojos. Mi corazón deja de latir a toda velocidad. Ino se acerca a mi oído y susurra:
—¿Recuerdas cómo Mia siempre decía Mi en vez de Yo por lo que cuando pedía algo decía Mi quiero mirar una película o Mi quiero un caramelo?
Sonrío ante el recuerdo. Asiento y mi respiración lentamente empieza a ralentizarse.
Ella sigue:
—¿O cómo no decía correctamente la letra L por lo tanto decía Mia quiere asmuerzo en vez de almuerzo?
Me río. Estoy sudando como un cerdo pero ahora puedo respirar profundamente. Asiento.
Ino se ríe bajito.
—¿Recuerdas cuando vació un contenedor entero de talco de bebé en el sofá y lo lanzaba por todas partes como si fuera nieve?
Estallo en carcajadas que rápidamente se transforman en silenciosos sollozos. Me deslizo por la pared hasta llegar al suelo. Siento como si mi cuerpo no tuviera huesos.
Mia se ha ido. Mi precioso bebé. Todo lo que tengo son esos recuerdos.
Ino se sienta a mi lado y sostiene mi laxo, y tembloroso cuerpo. Siento su cuerpo estremecerse a mi lado. Lamentándonos juntas por mi hija. Una verdadera amiga siente tu dolor y sabe que nada que lo que vaya a decir puede ayudarte, pero un simple abrazo puede valer más que cualquier palabra.
Sin advertencia me pongo de pie, tomo el ramo de flores, y salgo por la puerta. Mi sangre hierve y mis respiraciones es jadeante. Grito mientras lo lanzo a la calle y miro mientras un coche le pasa por encima.
Fue un regalo de doscientos dólares. Ahora no es otra cosa más que basura. Al igual que la persona que me lo dio.
Me doy la vuelta para ver a Ghost y a Ino parados en la entrada de Safira, sonriendo.
Cierro los ojos y respiro hondo.
Después de recomponer lo que queda de mi mente, me acerco a Ghost y a Ino los beso en la mejilla.
Entro directamente al almacén, cierro la puerta, me siento en mi escritorio y sollozo.
—¿Qué le dijo exactamente? —pregunto. Ghost responde:
—No sé, Sasuke. Ella ya estaba muy tensa cuando llegué. Tenía lágrimas en los ojos.
Se me aprieta el corazón.
Parece inquieto mientras continúa:
—Y eso no es nada comparado con lo que ocurrió después de que él se fuera. Tu chica colapsó. Temblaba como una hoja, enrojecida, sudando como una fuente… perdió el control y tuvo un ataque de pánico. Tuve que calmarla con una bolsa de hielo. Ino le dijo un par de cosas que no pode oír, pero lo que sea que estuviera diciéndole parecía estar funcionando. Ambas terminaron llorando —Sonríe—. Entonces Saku agarró las flores, salió de la tienda y las lanzó a la carretera. Hermoso, tío.
Eso es gracioso.
No me atrevo a pensar en otra cosa que no sea en Saku teniendo una crisis. Es por esto que decidí salir de Chaos. Afecta a tu familia. Ahora, ya ni siquiera soy parte de la hermandad y todavía está afectando a mi chica.
Nop. No me gusta.
Demasiados pensamientos están corriendo por mi cabeza. Pregunto:
—¿Crees que esto será lo último que sabremos de Omarr?
Ghost frunce el ceño y responde:
—Lo llaman impredecible por una razón, hermano. Sólo espero que Saku no le haya faltado al respeto. Lo tomará como un insulto personal.
Saku es dulce como un pastel. De ninguna manera le faltó al respeto. Niego con la cabeza y señalo:
—Es de Saku de quien estamos hablando. Ella odia las confrontaciones. No puede ser.
Ghost asiente con la cabeza de acuerdo.
Entonces, ¿por qué todavía tengo un mal presentimiento?
Mi teléfono suena.
Lo compruebo y veo que he recibido un mensaje de Sasuke preguntándome si estoy bien. Me había llamado un par de veces antes, pero no tenía fuerzas para fingir que lo estaba.
Me siento un poco mejor ahora. He ahogado mis penas en café y dulces. Así que decido ir a verlo. Dejo a Ino a cargo y ella me despide con la mano mientras salgo por la puerta.
Probablemente pareciendo un zombi.
Entro en la oficina. Sasuke está sentado detrás de su escritorio al teléfono. Él me ve y su rostro se suaviza. Hace gestos para que entre. Me acerco a él y me sienta de lado en su regazo. Me aprieta contra él y sigue hablando por teléfono frotando mi espalda todo el tiempo y dándome suaves besos en una de mis sienes.
De repente estoy relajada. No hay nada comparable a esto. Sasuke es mi forma personal de aliviar el estrés.
Mi cuerpo se vuelve flácido y tengo sueño.
Sasuke termina su llamada telefónica, pone el teléfono sobre el escritorio y me abraza con fuerza.
Pregunta:
—¿Estás bien, nena?
Asiento con la cabeza contra su pecho. No confío en mí misma para hablar. Ha sido un día muy emotivo y se me conoce por llorar en un abrir y cerrar de ojos.
Siento su aliento en mi oído mientras suspira y continúa sosteniéndome.
Decido romper el silencio con:
—¿Quién es Marcus?
El cuerpo de Sasuke se pone rígido. Y ahí está. No es bueno. Relaja su cuerpo y explica:
—Marcus era el hermano mayor de Omarr. Fue asesinado hace años.
No me lo creo. Hay más en esto y, maldición, quiero saberlo.
Susurro:
—¿Cómo murió, Sasuke?
Suspira y me aprieta más fuerte como si pensara que estoy a punto de perder los estribos.
Comienza con la historia:
—Marcus entró en nuestra casa familiar cuando tenía quince años. Trató de entrar en la oficina de papá para robar algo. Papá escuchó a alguien en la casa, disparó a Marcus y murió poco después.
Jadeo y lo agarro con fuerza. No estoy segura de cómo me siento acerca de esto.
Sasuke continúa:
—Cuando la policía llegó para tomar declaraciones y preguntó quién hizo el primer disparo y les dije que fui yo. Omarr cree que maté a su hermano de un disparo. Yo era sólo un chaval y estaba protegiendo a mi padre, nena. Me dieron una condicional y unos meses más tarde, mi padre estaba muerto. Así que no cambió nada de todos modos. Omarr es parte de los Sixes. El tío Jerm los lidera y sabe que yo no lo hice. Eso es todo lo que importa.
Me quedo en silencio mientras lo proceso. Eso explica gran parte de la tensión que hay entre Omarr y Sasuke. Quizás Omarr sólo quería usarme para vengarse de Sasuke.
—Lo siento nena, esto es todo culpa mía —me susurra dándome un apretón en los hombros.
Le respondo susurrando:
—No, no lo es. Tu padre estaba protegiendo a tu familia y tú estabas protegiendo a tu padre. Yo haría lo mismo por mi padre, Sasuke. En serio, lo haría.
No hablamos de nuevo. Simplemente encontramos consuelo en los brazos del otro.
Pasan unos pocos minutos y grito cuando mi teléfono suena a todo volumen con 'Little Talks' de Of Monsters and Men en mi bolsillo.
Me levanto de un salto, lo saco de mi bolsillo y respondo.
—Hola Molly, ¿todo bien?
Me sorprendo cuando la oigo sorber por la nariz.
—Oh hija. Traté de bajarlo, pero no llego. Y la sangre... hay mucha sangre. Está enredado. No puedo llegar a él. Lo siento mucho, hija. —Dice todo esto de un tirón y es difícil de entenderla.
Mi corazón se acelera. Estoy tan confundida. Suena temblorosa y angustiada.
Arrullo:
—Molly, ¿Qué ha pasado? ¿Hay sangre? ¿Hay alguien herido?
Sasuke se levanta de un salto y está a mi lado en un instante. Me da vuelta para poder ver mi cara. Su rostro está plagado de preguntas. Me encojo de hombros. Lo que dice Molly no tiene ningún sentido.
Molly farfulla:
—Bear, hija. Bear está muerto.
No.
Noto como el cuerpo de Saku se pone rígido y el color se drena de su cara.
Ella susurra:
—Está bien, Molly. Estaré en casa pronto —Su cara está blanca, vacía de emoción y su mirada perdida.
Saku se ha convertido en una muñeca.
Envuelvo con un brazo su cintura, la aprieto contra mí y pregunto en voz baja:
—Cariño, ¿Qué ha pasado?
Aparta mis brazos de ella lentamente y se queda allí un momento pareciendo como si estuviera a punto de perder la cabeza.
Sus ojos están vacíos. Mi Saku no está aquí ahora mismo.
Observo con impotencia cómo su rostro cambia, se arruga, y se echa a llorar.
No me llevo bien con las lágrimas pero lo primero que me viene a la cabeza es "el que hizo llorar a mi chica va a pagar a lo grande". La atraigo hacia mis brazos de nuevo y la mezo mientras llora.
Ella repite en voz baja "Él era todo lo que me quedaba de ella... " como un mantra.
Saku llora durante un rato. La abrazo fuerte y dejo que lo haga.
Para de llorar después de unos minutos y le pregunto qué pasó pero Saku está ausente. Las luces están encendidas pero hace rato que no hay nadie en el edificio. Y me preocupa.
Llamo a Ino, que cierra Safira y en pocos minutos está en mi oficina. Pregunta si puede usar la sala de 'relajación' durante un rato. Lo apruebo. Me pide un poco de tiempo a solas con Saku. Asiento con la cabeza y vuelvo o a la oficina.
Pasa media hora y Ino aparece. Tiene los ojos hinchados y susurra:
—Bear está muerto.
Me paralizo. Maldita sea. Sé que Saku amaba a su gato, pero no estoy seguro de por qué ella tuvo esa reacción.
Ino dice:
—Hay cosas que no sabes. Bear no era cualquier gato. Era de alguien a quien Saku amaba mucho. Él era todo lo que le quedaba de esa persona, ahora se ha ido y Saku se siente que ha perdido esa conexión. —Mi frente se arruga. Ella sigue por lo bajo—. Saku lleva mucho equipaje. Nunca lo dirías al verla ahora, pero lo ha pasado realmente mal en los últimos cinco años. Sé paciente, Sasuke. Te dejará entrar, sólo trátala con cuidado.
Estoy sorprendido.
Saku parece la persona más equilibrada que conozco. Enterarme de que lo ha tenido difícil me rompe el corazón. Estoy desesperadamente curioso ahora, pero no voy a preguntar. Es la historia de Saku para contar.
Asiento y digo:
—Voy a enviar a Ghost al apartamento para que se lleve a Bear.
Ino asiente y vuelve a la sala de 'relajación' con Saku.
Mi pobre chica.
Este ha sido un mal día para ella. Haría cualquier cosa para que mejorara.
Ghost vuelve del apartamento de Saku con el ceño fruncido.
No me jodas. Esto no es bueno.
Cierra la puerta de mi oficina y sé que es peor de lo que pensaba.
Se sienta poniendo una pierna sobre su rodilla y sacudiéndola. Dice:
—El gato fue decapitado.
Mi cuerpo se pone rígido.
¿Qué coño?
Ghost continúa:
—Colgaron el cuerpo por la cola en el porche trasero como una lámpara. Hablé con Ino. Ella lo sabe. De ninguna manera se lo va a decir a Saku. Dijo que ella le dijo algunas mierdas a Omarr. Le faltó al respeto. Unas cuantas veces. Para mí esto es un mensaje, hermano.
Lo era. Un mensaje muy claro que decía No me jodas.
Asiento. Sólo tengo una opción.
Tengo que matar a Omarr.
Por primera vez en dos años, cerré Safira más temprano. Ino llamó a Hinata y le dijo que no viniera a hacer su turno. Aún así le pagaré, por supuesto. No es su culpa que hoy haya tenido una crisis.
Ino me lleva a casa en mi coche, pide comida china, pero no puedo probar bocado. Sólo quiero ir a la cama y fingir que este día no ha pasado.
Bear se ha ido.
Mi único vínculo con Mia se ha ido. Y sé que se fue de mala manera porque nadie me dice al respecto. Ino me dijo que Ghost lo recogió y se hizo cargo de él.
Puedo ver que alguien trató de limpiar la sangre de mi porche trasero. Pensar en que Bear sufrió me provoca ganas de vomitar. Él era el mejor de los gatos y un gran compañero. Todas esas noches solitarias se sentían bien siempre y cuando Bear estuviera ronroneando por la casa. El apartamento parece vacío sin él. Pasé por delante de su plato de comida. No tendré que darle de comer mañana. Ya nunca voy a volver a verlo bailar para que le dé de comer. O escuchar su dulce maullido. O abrazarlo.
Sasuke me preguntó si quería quedarme con él esta noche, pero le dije que no. No sería una gran compañía y estoy agradecida de que no me presione. La última cosa que necesito es enfadarme con él. Necesito espacio.
Él me lo dio.
Hoy ha sido un día realmente malo. Y lo he superado. Es hora de irse a dormir.
Me excuso sin comer y beso a Ino en la mejilla.
Finalmente, en mi buena cama caliente, me permito sentir lo que debería estar sintiendo.
Me duele. Mucho.
Un sollozo silencioso se apodera de mí. Pensé que ya habían pasado los días en los que me sentirme así. De sentirme como si no quisiera levantarme mañana.
No me malinterpreten, no soy una suicida. Algunos días son simplemente duros y quieres irte a dormir y despertarte pasada una semana sabiendo que el problema ha desaparecido. Todo el mundo se siente así de vez en cuando.
La vida puede ser abrumadora.
Sorbo por la nariz y meto mi cara bajo mis sábanas. Oigo el crujido de la puerta y Ino se mete en la cama conmigo. Ella se acurruca y sin mediar palabra, nos quedamos dormidas.
—¡¿QUÉ COJONES?! —chilla Ino.
Salto de la cama en una pose de Kung FU preparada para patear algún trasero. Mi cabeza está palpitando y mis ojos se sienten pesados por todo lo que he llorado. Veo el esbozo de la sombra de una persona a los pies de la cama.
Me tiro sobre la espalda del gran individuo y le hago una llave en el cuello. Mis brazos están temblando, pero es mejor que sentarse a esperar que te asesinen. Como a Bear.
Grito:
—¡Llama a la policía!
Ino enciende la luz de la habitación y ambas nos congelamos.
El rostro de Sasuke está rojo y están apareciendo venas en su frente. Por si fuera poco, está vestido sólo con ropa interior.
Aflojo rápidamente mis brazos pero envuelvo mis piernas alrededor de su cintura y abrazo sus hombros.
Chillo:
—¡Cielo! ¿Qué estás haciendo aquí?
Todavía conmigo pegada a él, se dobla para recuperar el aliento. Inhala:
—Yo —jadea— vine a ver —jadea— si estás bien.
Miro el reloj digital que está al lado de la cama y veo que son las 1:46 am.
Todavía estoy en estado de shock. Le pregunto con incredulidad:
—¿A la una cuarenta y seis de la mañana?
Se pone de pie y con voz entrecortada responde:
—Sí. No pensé bien en ello, ¿vale?
Ino responde con severidad:
—Uh, no. No, Sasuke. No lo hiciste. ¡Entraste en el apartamento un par de horas después de que alguien se colara y matara a Bear! No es la cosa más inteligente que has hecho.
Sasuke asiente y parece sentirlo:
—Lo siento, chicas. No podía dormir sabiendo que Saku estaba triste. Así que en lugar de estar toda la noche despierto, decidir venir, y Ghost tenía una llave de repuesto para mí, por cierto, y me dio los códigos de seguridad.
Eso tiene sentido.
Ghost irrumpe en nuestro apartamento cada dos semanas. ¿Por qué no iba a darle las llaves de repuesto y los códigos de seguridad tranquilamente?
Le beso el cuello y susurro a Sasuke:
—Gracias por pensar en mí. Vamos a la cama.
Sasuke asiente y mira a Ino como si esperara que ella se fuera.
Ella sacude la cabeza y dice:
—No, no. Tienes que estar loco si crees que voy a dormir sola después de esto.
Salto en el centro de la cama, mi mejor amiga a un lado y mi novio al otro.
¿Sabes qué? La vida no es tan mala después de todo. Entonces pienso en lo que acaba de pasar y me echó a reír. La cama se sacude cuando Ino y Sasuke ríen conmigo.
No creo que vayamos a dormir mucho esta noche.
Espero les gustaran.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
