Me levanto un poco antes de que suene la alarma. Me siento asfixiada.
Miro a mi izquierda para ver que Ino tiene un brazo sobre mi vientre y las dos piernas enredadas con las mías.
Espera. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis piernas.
Miro a mi derecha y Sasuke está sobre su estómago, con las piernas también enredadas entre las mías.
Somos un pretzel gigante.
Trato de despertar a Sasuke primero. Le aprieto la nariz, pero todo lo que consigo es hacer que sus labios se agiten y vibren cuando respira más fuerte por su boca.
No puedo detener la risa histérica que brota de mí.
Estoy tan cansada. Me duele tremendamente la cabeza y los ojos. Bear se ha ido, pero sé que está con mi madre y con Mia. Tuve un sueño muy incómodo. Pero al menos estaba rodeada por las dos personas más importantes en mi vida. Y la forma en que Sasuke duerme es absolutamente hilarante.
Ino y Sasuke se despiertan por mi risa y mis bufidos. Levantan la cabeza y me miran como si hubiera perdido la cabeza. Y, sinceramente, creo que es posible.
Sasuke se levanta para ducharse y cambiarse de ropa. Pasamos la mañana preparándonos para ir a trabajar. Le pregunto a Sasuke si ha traído su coche, pero me dice que vino en taxi porque su coche hace demasiado ruido y que no quería despertar a Miko.
En un momento estamos listos y nos subimos a mi coche. Después de batallar con él durante cinco minutos para que por favor se abriera, por fin mi bebé obedece. Ino sube a la parte trasera y así Sasuke puede montarse el asiento delantero.
Intento arrancarlo.
Nada.
Ino ya se está riendo. Pasamos por esto todas las mañanas.
La miro con el ceño fruncido mientras pongo mi pie en el regazo de Sasuke y pateo la puerta del pasajero mientras giro la llave para arrancarlo.
Arranca.
Siempre funciona.
Sasuke no parece seguro de si quiere reír o bajarse del coche. Vamos de camino al trabajo y Ino dice:
—Sasuke, enciende la radio.
Sacude la cabeza y responde cínicamente.
—Lo haría pero tengo miedo de que el techo se caiga.
Ino y yo nos echamos a reír. Nos reímos tanto que ambas estamos sollozando y riendo al mismo tiempo.
Para el momento en que llegamos a trabajar nuestro estado de ánimo se ha aligerado.
Ino besa a Sasuke en la mejilla antes de ir a abrir la tienda. Sasuke se queda conmigo y envuelve sus brazos alrededor de mi espalda baja.
Él dice:
—Lamento mucho que lo pasaras tan mal ayer, corazón. Pasaré toda la vida compensándote.
¿Qué?
Estoy confundida. Pregunto:
—¿Qué quieres decir, cariño?
Él responde dándome un apretón.
—Omarr. Él es mi problema, no el tuyo. Lo arreglaré. Te lo prometo.
¡Dulce salmonete de Lincoln!
Sasuke se culpa a sí mismo por lo de ayer. Sé que la muerte de Bear es obra de Omarr. Nadie tiene que decírmelo. Pero aun así, nadie va a decirme cómo lo hizo y, francamente, estoy de acuerdo. Algunas cosas es mejor no saberlas.
Me hecho un poco hacia atrás y sostengo su rostro en mis manos. Digo:
—No es tu culpa, cariño. No pienses eso, ni por un segundo. Omarr mató a Bear, no tu. Él es un psicópata. Repito, no es tu culpa. Él puede pasarse la vida culpándote sobre la muerte de su hermano, pero eso sólo lo hace ser una persona débil. No. Es. Tu. Culpa. ¿Entiendes?
Veo como la emoción aparece en su rostro. Él pone sus labios sobre los míos y susurra contra ellos:
—Dios, te amo —Entonces me besa profundamente. Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello y me pongo de puntillas.
Me alejo y entierro mi cara en su cuello. Inhalo. Mientras tenga a Sasuke, nada volverá a ser tan malo. Susurro en su cuello:
—Haces que la vida sea mejor.
Su cuerpo se pone rígido un momento antes de apretarme contra él. Me doy vuelta y camino sin mirar atrás.
Hora de trabajar
Haces que la vida sea mejor. Whoa.
Si alguna vez hubo un cumplido que venciera a todos los cumplidos, sería este.
Colarse en el apartamento de Saku anoche fue una idea estúpida. No estaba pensando. Pero pasé la mayor parte de la noche dando vueltas. No podía dejar de pensar en ella, preguntándome si estaba bien o si se sentía incómoda durmiendo allí después de lo ocurrido.
Tomé rápidamente la decisión de llamar a un taxi y me lancé de cabeza. Usé mi llave de repuesto para entrar y escribí el código de seguridad. Todo se volvió una locura cuando besé la frente de Ino pensando que era Saku.
El infierno se desató.
Ino empezó a gritar. Saku saltó sobre la cama como si fuera Bruce Lee y, a continuación, se lanzó sobre mi espalda y comenzó a ahorcarme.
Sí, no fue bueno.
Gracias a Dios Ino encendió la luz, de lo contrario podría haberme desmayado. Podía sentir a Saku temblando contra mí, pero ella me tenía en bien agarrado. La adrenalina da a la gente una fuerza que no sabía que tenían. Yo no quería hacerle daño, así que simplemente dejé que me ahogara. Me sorprende no ser de color púrpura esta mañana.
Entonces Ino se negó a irse y tuvimos una especie de fiesta de pijama extraña en la cama de Saku que afortunadamente es tamaño king. Justo cuando estoy a punto de dormirme, Saku se echa a reír.
No pude evitar empezar a reír, también. Entonces Ino se unió. Todo el asunto era bastante divertido.
Dejando a un lado la extraña fiesta de pijamas, me alegro de haber estado cerca de Saku anoche. Tan pronto como nos acomodamos en la cama, sentí que la calma caía sobre mí. Si soy completamente sincero, me alegra de que Ino estuviera allí también. Porque si yo fuera Saku, tener a dos personas que quiero en la cama conmigo, después de una mala noche, me haría sentir mucho mejor.
He decidido no hacer nada estúpido respecto a Omarr. Matarlo traería un montón de preguntas por parte de los Sixes y estoy seguro de Saku se enteraría. No quiero que se sienta insegura a mi alrededor, jamás. Soy su protector.
Voy a tener que tener una reunión con el tío Jerm y resolver esto de la manera correcta. Pero lo juro por Dios, si ese imbécil se acerca a mi chica de nuevo, no sé si seré capaz de controlarme.
Creo que tendré que hablar con Saku sobre sus métodos de defensa kamikazes.
Y ese maldito auto de payasos. Un día, ella comenzara a abrir la puerta y este se irá sin ella.
Sonrío con estas travesuras matutinas pero me pongo sobrio rápidamente.
Es momento de organizar una reunión.
La tienda aún está llena de potenciales compradores de blazers. Muchos de ellos ven el precio y retroceden lentamente. No puedo decir que los culpo; es un gran precio por un solo artículo.
Hanabi y Hinata están en la tienda hoy porque Ino pidió tener la mañana libre para hacerse un examen físico.
Le pregunté si todo estaba bien y dijo que cree que sí pero que no dañaría hacerse un chequeo. Lo que aprobé inmediatamente. No debes jugar con tu salud.
Salgo del depósito y encuentro a Hanabi en el mostrador con una Karin Endemoniada furiosa.
¡Hijo de una Big Mac!
Justo cuando creía que estaba teniendo una buena mañana. Me acerco y le pregunto a Hanabi:
—¿Hay algún problema, Hana?
Hanabi no aleja la mirada de Karin pero contesta:
—Todo bien, jefa. Karin quiere comprar una chaqueta. Le dije el precio y se volvió loca.
¡Oh, pobre de ella! ¡Supéralo!
Esta mujer se está convirtiendo en un permanente dolor en mi parte trasera.
Me giro hacia Karin y le digo:
—Lo siento, Karin. Las chaquetas son caras pero son lo que son. Tómalo o déjalo. No montes dramas a la tienda.
Karin empuja su cabello rojo encendido sobre un hombro y contesta:
—Bien. Doscientos cincuenta dólares por una chaqueta, debo de estar loca. Como sea. Envuélvela.
¡Santas cubetas!
Hanabi le cobra sesenta dólares más de lo que planeaba cobrarle. Se lo diré más tarde. No es que le importe.
Hanabi comienza a envolver su compra cuando recuerdo algo y le digo:
—Karin, no puedes devolver este artículo. Si quieres devolverlo, no será como la última vez. No seré buena.
Karin me mira. Tomo eso como un de acuerdo y me giro para dirigirme al almacén.
Estoy casi dentro cuando oigo a Karin gritar:
—¿Cómo lo has hecho?
¿Qué?
Me giro y doy unos cuantos pasos hacia el mostrador. Pregunto:
—¿Cómo hice qué?
Hace un sonido exasperado. Dice lentamente.
—Sasuke. He trabajado en él durante meses y terminé sin nada. ¿Cómo lo conseguiste? ¿Estás embarazada o algo así? —¡Las agallas de esta mujer!
Decido ser un poco cruel, lo cual nunca es bueno, pero esta mujer esta insinuando que la única forma en la que podría conseguir a Sasuke es si él me deja embarazada.
Digo ácidamente:
—No, Karin. Simplemente no soy tu. Lo que, no me sorprende, le gusta a Sasuke —Me acerco y susurro—. Sasuke me ama, Karin. Él me lo dijo.
Veo en su rostro el reflejo del dolor y sin esperar una respuesta, me giro y me dirijo al almacén.
No me gustó hacer eso. A veces, me gustaría que mi boca tuviera una tecla para deshacer.
Ino vuelve a la tienda en algún momento después de las tres. No mira a nadie, sólo camina directamente hacia el almacén e ignora los saludos de todas.
Eso es extraño.
Ino disfruta interactuando con otras personas. Incluso en el peor de los días es, por lo menos, levemente sociable. Decido investigar un poco.
Camino hacia el almacén y justo cuando estoy a punto de tocar, oigo un llanto apagado viniendo de detrás de la puerta cerrada.
Mi corazón se aprieta dolorosamente.
Oh Dios.
¿Y si la cita con el doctor salió mal? ¿Y si realmente está enferma? ¿O si incluso se está muriendo?
Mi rostro palidece y comienzo a sudar.
De ninguna maldita manera perderé a Ino sin pelear.
Entro en al almacén, cierro la puerta detrás de mí y pongo el cerrojo.
Está de espaldas a mí y se tranquiliza un poco pero aun puedo oírla sollozar. Se necesita mucho para hacer llorar a Ino. No es un bebé llorón como yo.
Camino hacia ella y pongo un brazo a su alrededor. Apoya su cabeza sobre mi hombro y solloza incontrolablemente. Por supuesto, esto significa que lloro en silencio a su lado.
Aún sollozando farfulla:
—No puedo… no puedo tenerlos. Creí que lo estaba pero entonces no era así y ahora no puedo tenerlos.
Uh, ¿que…?
La sostengo y la arrullo hasta que se calma y trato de descifrar lo que acaba de decir.
—¿Cuál es el problema, cariño? —pregunto tranquilamente. Se endereza un poco y contesta.
—Creía que estaba embarazada. Ghost habría sido el padre.
No puedo creerlo.
¡Oh mi Dios!
¡Que Ino estuviera embarazada seria genial! Ella adora a los niños. Sé que quiere muchos.
Digo:
—Bueno, cariño, eso no es nada por lo que molestarse. Es…
Ella me interrumpe.
—No. Habría estado bien. Habría estado feliz. Pero el doctor me hizo un ultrasonido. No estoy embarazada. Pero descubrió más de ocho quistes en mis ovarios, Saku. Tengo el Síndrome de Ovario Poliquisticos.
Me paralizo y pongo una mano sobre mi pecho. No está embarazada. Pero sí encontraron algo. Ella trata de ser fuerte, pero su labio tiembla.
—El médico dice que hay una alta probabilidad de que no sea capaz de tener hijos. Nunca. —Me mira con los ojos vidriosos—. Nunca tendré hijos, Saku. Y eso apesta tanto. Ochenta malditos quistes. Por eso no me vino el periodo.
Oh Dios. A veces las cosas resultan ser realmente una mierda. Lloro junto con ella. La acerco a mí y murmuro:
—Oh, cariño. Hay opciones para las personas que no pueden tener hijos. Investigaremos todo lo que podamos. Llamaremos a especialistas y médicos. Miraremos online y hablaremos con otras personas con el Síndrome de ovario poliquístico. ¡Lo resolveremos! Lo prometo.
Ella asiente contra mí. Después de un minuto jadeo ligeramente y sonrío.
Susurro:
—Tendré a tu bebé por ti.
Su cuerpo se pone rígido y ella levanta la cabeza. Su bonito rostro está distorsionado por la pena y eso no me gusta.
Susurra en respuesta:
—¿Harías eso por mí?
Asiento:
—Sí. Absolutamente. Sin duda. No lo haría por nadie más que por ti, tú eres mi hermana. Así que, sí.
Ella rompe a lágrimas de nuevo y lloramos juntas.
Lamentando su pérdida. Celebrando nuestra amistad. Juntas, como siempre.
Toma eso, SOP. No puedes ganar.
Estoy terminando un papeleo cuando escucho el familiar taconeo por el pasillo.
Sonrío.
Mi nena viene a visitarme.
Camino hasta la puerta de la oficina y justo cuando llego ahí, veo su rostro sonriente adornando la entrada.
Sonriendo ampliamente, me acerco, agarro sus caderas y me inclino para besar su cuello.
Coloco lentos besos sensuales en su cuello y ella suspira. Sus manos se mueven hasta mis hombros y aprieta.
Todavía besando en su cuello, pregunto:
—Nena, ¿necesitas algo?
Se queda quieta por un segundo y luego responde:
—Sabes, de repente, no puedo recordarlo.
Me río entre dientes y aprieto sus caderas. Ella me empuja un poco hasta que estamos dentro de mi oficina.
Ella susurra:
—Te necesito.
Levanto la cabeza y le muestro rápidamente mi hoyuelo. Digo:
—Me tienes, nena. Eres mi corazón.
Saku pone una mirada empalagosa y coloca una mano sobre su pecho. Niega con la cabeza y se endereza. Da un paso más cerca de mí y dice lentamente:
—No, bebé. Te necesito. Ahora.
¡Bueno, malditamente caliente!
¡Mi nena me necesita! Me gusta eso.
Ella camina hacia atrás, cierra la puerta de la oficina y la bloquea, sonriendo seductoramente todo el tiempo.
Ya estoy más duro que una roca. Saku y yo hemos tenido relaciones sexuales varias veces ya, y siempre es espectacular, pero ella nunca ha venido a mí para un rapidito a mediodía. Realmente me gusta esto.
Se acerca a mí y me desabrocha el cinturón y la cremallera, así que estoy abierto y desnudo. Retrocede unos pasos, se levanta la falda y baja lentamente sus bragas. Luego camina hacia mi escritorio, pone sus manos en él, vuelve el rostro hacia mí y sacude ligeramente su perfecto trasero hacia mí.
¡Ah mierda! ¡Vamos a darle!
Se ríe cuando corro hacia ella. Le levanto la falda y me arrodillo detrás de ella. Me tomo mi tiempo besando su perfecto trasero. Aprieto y muerdo ligeramente sus nalgas. Se tornan color rosa.
Lindo.
Me levanto y ella se gira hacia mí. Coloca besos mojados y sexys en mi cuello y suavemente chupa la zona sobre mi pulso, lo que se siente increíble. Mi polla salta. Se agacha hasta que su cabeza está alineada con mi entrepierna. Se apropia de mi dura longitud, acariciándola arriba y abajo antes de llevarme a su boca. Me trabaja tan bien. Mis ojos se quedan en blanco y gimo.
Esta es la Saku sexy. Amo todo de mi Saku pero de verdad me gusta la Saku sexy.
Me toma profundamente en su boca y ahueca sus mejillas cuando la suelta. Hace esto repetidamente.
Joder, me voy a correr.
¡Oh, no, no lo hagas!
Pongo mis manos bajo sus brazos y la levanto. Ella jadea cuando la giro y la empujo un tanto enérgicamente sobre el escritorio.
Por suerte, Saku lleva tacones, de lo contrario esto nunca funcionaría.
Levanto su falda, doblo las rodillas un poco, tomo mi polla y empujo suavemente hasta que encuentro su entrada. Trabajo con cuidado mi polla arriba y abajo por su raja, cubriéndola con su excitación. Cuando Saku jadea, sé que es el momento. Conduzco lentamente la cabeza de mi polla en su coño.
¡Tan condenadamente apretado!
Uno pensaría que me acostumbraría a eso.
No, no me acostumbro a la perfección. Mi bebé es perfecto.
Me empujo centímetro a centímetro. Sostengo las caderas de Saku y la empujo hacia atrás para que su trasero esté contra mi entrepierna.
No puede haber una mejor sensación que esta. De ninguna manera.
Me quedo quieto por un momento antes de retroceder un poco y arremeter de nuevo contra ella. Duro. Ella gime y no puedo detenerme de agarrar sus caderas y follarla duro. La golpeo con dureza. Bajo la mirada y veo su trasero rosado que está meneándose con cada embestida.
Oh, hombre. Qué bueno. Pregunto:
—¿Te gusta eso, bebé?
Jadea su respuesta:
—Ohhhhhh. Sí, Sasu, me encanta. Más rápido, bebé, estoy cerca. Amo cuando me llama Sasu.
La embisto con más fuerza y más rápido. La siento tensarse a mí alrededor.
Se siente como el cielo cuando se viene.
Siento mi propia liberación acercarse. Saku golpea su trasero contra mí. Gime suavemente y la siento contraerse y liberarse alrededor de mi hinchado pene.
El cielo.
Y eso es todo. Agarro sus caderas y la empujo contra mí. Gruño mientras me libero precipitadamente y la lleno con mi semilla. Saku descansa su cabeza en mi escritorio y me sostengo contra ella. Ambos jadeamos suavemente y siento el cuerpo de Saku temblar. Miro su rostro ladeado y está riéndose.
Dice:
—Este ha sido mi primer sexo durante el descanso del almuerzo.
El primero.
Me río mientras salgo de ella lentamente. Pregunto:
—Me gusta ser tu primero en algo. ¿Cómo estuvo, bebé?
Todavía inclinada sobre mi escritorio, la escucho suspirar y susurra:
—Lo mejor. Todo contigo es lo mejor.
Me limpio antes de traer unos pañuelos y limpiarla a ella también. Hago una bola con sus bragas y los guardo en mi bolsillo.
Decido que es hora de sacar a la luz una preocupación que he tenido desde hace un tiempo.
Hago que Saku se levante y la sostengo fuerte. Envuelve sus brazos con fuerza alrededor de mi cintura, suspira y descansa su cabeza en mi pecho. Sonrío. Esto es lo que hace el amor. Placeres simples y todo eso.
Aclaro mi garganta y pregunto:
—Saku, cariño, ¿debería prepararme para un bebé?
El cuerpo relajado de Saku se vuelve tan rígido que creo que podría despegar como un cohete.
Ella responde suavemente:
—No, Sasuke. Tengo un dispositivo de control prenatal en mi útero y sirve por otros dos años. Pero ya que estamos hablando del tema, ¿Cuándo fue la última vez que te hiciste un examen?
Una pregunta justa. Respondo con la verdad:
—Después de la última vez que dormí con Karin. Estoy limpio como una toalla, corazón —Sonrío ante su rostro preocupado—. Nunca he tenido sexo sin condón, bebé. Eres la primera.
Sus ojos se ensanchan y susurra:
—¿De verdad?
Replico:
—De verdad, de verdad.
Me sonríe. Y estoy a punto de besarla cuando se endereza y dice:
—¡Por cierto, yo también estoy limpia! Me hice la prueba después… después de él. Y estoy limpia. Y no. No hay bebés.
Esa última afirmación sonó demasiado afilada para mi gusto. La agarro con fuerza y acaricio su espalda. Pregunto:
—¿Pero quieres hijos algún día, verdad?
Se aleja de mí. Su cara se queda en blanco y tengo la sensación de que no me gustará la respuesta.
Sacude la cabeza, traga con fuerza y dice lentamente:
—No, Sasuke. Decidí no tener hijos. Y no, no hay manera de que pueda cambiar de opinión con respecto a eso. Esta no fue una decisión que tomara fácilmente. Créeme. —Termina con un susurro.
Bueno, mierda.
Quiero hijos. Estaba pensando que Saku era la que me los iba a dar. Esto es un golpe en las entrañas para mí. Estaba emocionado por la idea de niños y quería ser el padre de los hermosos hijos de Saku. Todo es parte de la fantasía en mi cabeza. Saku es mi esposa y vivimos juntos en una linda casa con tres hijos y un perro. El perro es realmente Bear, pero esa ya no es una opción. Estoy anonadado y sin palabras. No sé qué decir. Estoy tan decepcionado ahora mismo.
Obviamente no escondo bien mi decepción. Miro a los ojos brillantes de Saku cuando dice:
—Entiendo si esto cambia las cosas para ti. De verdad que sí. Sólo piénsalo y dime si todavía quieres esta relación. Porque no tendré hijos. Ni adoptaré. Yo… yo simplemente no puedo.
Suena torturada.
Se da la vuelta y sale de la oficina. No la sigo. Esto en verdad cambia las cosas.
Necesito tiempo para pensar.
Espero les gustaran.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
